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EL SINDROME HIPERKINETICO EN LA EDAD INFANTIL
Y este es el mensaje de los niños hiperkineticos: “Ved en nosotros, vuestro propio problema. ¡Ayudaos vosotros mismos, al ayudarnos a nosotros!” “Durante los últimos diez a quince años, la denominación diagnostica ‘Hiperactividad', o, ‘Hiperkinetico' ha sido empleada para un numero cada vez mayor de niños, cuyo comportamiento se caracteriza por un exceso abusivo de movimientos motrices, trastornos de la atención, deficiente control de los impulsos y reducida capacidad para la inhibición de reacciones emocionales. Al mismo tiempo una gran cantidad de otras denominaciones, tales como ‘minimal brain damage' (MBD), ‘minimal brain disfunction', ‘minimal cerebral disfunction' y ‘minor cerebral disfunction', han adquirido una popularidad parecida en el diagnostico de muchos niños con estas características. Los términos nombrados al final determinan, que la hiperkinesis esta acompañada por un daño cerebral, aunque fuese mínimo. Esto, sin embargo, no es el caso.” Así comienza la descripción del síndrome hiperactivo por el profesor Klaus Minde en el ultimo ejemplar de “Psiquiatría infantil y juvenil” de Remschmidt. Minde describe además, que por los diferentes médicos y autores de artículos en revistas y libros, niños muy diferentes entre sí, han sido señalados como hiperactivos, y que bajo ese concepto posiblemente se resuman una cantidad de diferentes cuadros patológicos. El síntoma-guía para el diagnostico es en todos los casos la arriba mencionada carencia de funciones de control en el ámbito de la atención, en el ámbito de la vida del sentimiento y –lo que es vivenciado como especialmente problemático- en el ámbito de la vida volitiva y del movimiento. Aparte, pueden presentarse luego todavía una serie de trastornos neurológicos –o no- hasta ahora, no ha sido posible la comprobación cierta de trastornos orgánicos, que hubiesen podido ser observados de la misma manera en todos los niños señalados como hiperactivos. Terapéuticamente, se implementan medicamentos (neurolépticos, antidepresivos) que estimulan y tranquilizan el sistema nervioso.. A la par, en medida cada vez mayor, se impone la conciencia, de que el tratamiento medicamentoso deberá ser acompañado, o hasta suplantado, por modos de tratamientos tales como la pedagogía curativa, psicoterapia, y sobre todo, terapia familiar. Los resultados al respecto son muy dispares. Los terapeutas y los padres, al igual que los maestros, tienen un rol clave en el tratamiento. Los mayores éxitos se observan en los casos, donde los padres, los maestros y terapeutas unidos siguen un determinado modo de tratamiento, dándole al niño a través de su comportamiento, la seguridad de ser aceptado y amado, de la misma manera como otros niños, de que es comprendido en su particularidad y que recibe ayuda para realizar progresos. A continuación haremos el intento de aportar algo al síndrome hiperkinetico, desde el aspecto del Estudio del Hombre, antroposofico, con la esperanza de que esto pueda aportar una ayuda para poder comprender mejor a los niños afectados y por lo tanto, proporcionarles un tratamiento mejor. TRASTORNOS FUNCIONALES DE CONTROL EN EL AMBITO DEL PENSAR, SENTIR Y QUERER(VOLUNTAD) En principio, en los niños afectados llama la atención, de que les cuesta concentrarse en determinadas impresiones sensorias. Allí, donde tendría que hallarse calma concentrada –en ocasión del pensar, del observar, del escuchar- aparece un cúmulo no querido de movimiento. El niño corre de una impresión a la otra, los pensamientos vuelan y no pueden ser detenidos, fijados. ¿Y que sucede con la vida del sentir? Aquí, llama la atención una carencia en el control de los impulsos. Sobre todo, las expresiones de los sentimientos no pueden ser frenadas de manera adecuada. Los niños parecen carecer del sentido de la distancia, abrazan a cualquiera, dan besitos y parecen no tener percepción alguna con respecto al limite que existe entre una persona y la otra, que normalmente no se sobrepasa sin un determinado pudor. La imagen arquetípica de una saludable vida del sentir, es el curso de la respiración: Recepcionar, el calmo conservar y luego entregar. Ese cambio rítmico, que la respiración lleva a cabo día y noche, vive asimismo en el sube y baja de la vida del sentir. Un sentimiento es promovido, despierta, aparece, es vivenciado y desaparece. Si nos preguntamos, que fase de la vida del sentir esta alterada en estos niños, vemos, que se trata de la fase del medio, en la cual los sentimientos son vivenciados conscientemente después de haber aparecido y antes de desaparecer nuevamente. Este momento de conciencia y de calma, ese darse cuenta, en el cual la atención puede relacionarse con el asunto, y donde la relación del sentimiento como tal es configurada y vivenciada, no esta desarrollada. En el ámbito volitivo, los niños siguen a los impulsos a los cuales son incentivados a través de las percepciones sensorias o a través de las fuerzas del instinto propias. Giran, por ejemplo, alrededor de sí mismo, o destruyen lo que encuentran a su paso. Al ver, por ejemplo la manija de una ventana, la mueven y mueven, hasta romperla. La tiran luego y buscan el próximo objeto, con el cual proceder de la misma manera. Los actos parecen carecer de motivo y sentido. Al profundizar el asunto veremos empero, que estos actos no son tan exentos de sentido y de meta, sino, que los niños simplemente siguen a aquello que tienen delante de la vista. Con su disposición al actuar participan de aquello que vivencian mediante los sentidos. El niño siente alegría por las experiencias de sus sentidos: Le encanta cuando algo cruje (y se rompe) y cuando cae al piso. Resumiendo, podemos decir: En realidad, estamos frente a UNA alteración. Es la función volitiva, la capacidad de dominio en el ámbito de los pensamientos, de los sentimientos y de los impulsos motrices. En el ámbito sensorio, la atención esta partida, la disposición a la actuación obedece a esto, o aquello, sin una clara conducción y coordinación. Ya al niño pequeño le es difícil proceder a la imitación, dado, que requiere una determinada serenidad y atención. Asimismo, en la vida del sentir, la voluntad muestra estar desprovista de dominio y de sostén. Los niños están expuestos a sus emociones, no pueden frenarlas ni manejarlas, tienen dificultad para reflexionar y recordar o superar determinados estados anímicos. En el ámbito de los actos mismos, el control del impulso como tal, no se encuentra desarrollado de manera suficiente. Agresividad, o agotamiento, simpatía, o indiferencia frente a las impresiones –es así, como el niño deja determinarse mas bien por las impresiones del medio circundante, no teniendo la capacidad de poder determinar el mismo, hacia donde orientar su atención, o con que quisiera ocuparse. La sintomatología es uniforme: En los tres ámbitos de lo anímico esta alterada la FUNCION DEL CONTROL, vale decir, la FUNCION DEL YO. Existe el interés, el sentimiento y la capacidad motriz –pero no son realmente propiedad de la persona. Un y otra vez, el niño da la impresión, como si estuviera expuesto a esto o aquello y no-dueño de sí mismo, o dueño de la situación. ¿Qué es empero lo tan especial en esos niños? Es su dotación especifica de una gran entrega al mundo. Lleno de interés siguen a todo lo que ven, en su sentir son abiertos y espontáneos, en lo volitivo son fácilmente excitables y dispuestos a emprender muchas cosas, participar en las mismas. Tienen que aprender en cambio, en todos los ámbitos en aquello, que esta relacionado con el autodominio y el auto-control. Y nos encontramos frente a la pregunta: ¿Cómo puede ser, que con es conducción del Yo, esa actividad autónoma, esa función de control del esta deficientemente desarrollada en todo el ámbito anímico? ¿Y porque ese hecho, en medida creciente se ha constituido en un problema en los últimos 20 a 30 años? ¿Por qué no ha sido el caso en las épocas de la guerra, las épocas de la penuria y miseria de los años 40 y 50? EL MENSAJE DE LOS CHICOS INQUIETOS ¿Qué podemos aprender de ellos? ¿Cómo podemos ayudarlos? En los últimos veinte a treinta años, no solamente este problema de la edad infantil ha avanzado para ocupar un primer plano, sino que mano a mano con el mismo, también una evolución correspondiente en el adulto. De una manera interesante, también la vida volitiva de los adultos ha sufrido un constante debilitamiento en las ultimas décadas. La seguridad y la comodidad se han constituido en ideales de la vida. En el ámbito de la vida material-exterior, en muchos casos ya no imperan mayores preocupaciones ni padecimientos y necesidades. Los niños vivencian también, que los adultos realizan pocas tareas con sus propias manos y la mayoría de las mismas queda a cargo de las maquinas. Es así, que existen pocos ejemplos para actos bien controlados, referidos a los mismos, necesarios diariamente, que todos los días pueden ser imitados, practicados, pudiendo participarse de los mismos. Por esta razón, muchos niños ya en la época de su primera infancia tienen una deficiencia de estímulos para la realización de actividades ordenadas, plenas de sentido con intervención del factor físico. ¿Y que sucede con el ámbito de los sentimientos? En la época de la post-guerra, el estado anímico estaba marcado en la vida social, por la gratitud de haber escapado a la guerra, por la esperanza de la reconstrucción y mejores condiciones de vida. Hoy, se han expandido resignación, temor cultural, insastifaccion y precipitación. Aquello, que un niño necesita para sentirse amparado en lo anímico y vivenciarse aceptado, muy a menudo no es suficiente. Precipitación, miedo y preocupación han aumentado enormemente en los últimos veinte años. La alegría, la confianza y la aceptación de la vida disminuyen. Existe a su vez, una cierta incertidumbre y sensación de inseguridad frente al futuro. ¿Y que sucede con la capacidad de concentración y la atención de los adultos? El stress, y la precipitación nos tornan superficiales, preocupación y miedo impiden el conciente meditar y la profundización de los problemas. Se procede a la compra de cosas siempre nuevas, las viejas se tiran –también en los adultos se evidencia una creciente falta de relación hacia las cosas de su entorno y una carencia de compromiso. También la relación hacia el mundo circundante y la naturaleza muestra esa creciente falta de interés y de compromiso. Y esto, por supuesto, cobra efecto sobre el comportamiento de los niños. A ello, se agregan otras influencias, que afectan la capacidad de concentración, por ejemplo, el cochecito del niño dispuesto al revés. niños pequeños son llevados, con la cara alejada de la visión de la madre, por el tumulto de un mercado, por calles pobladas y ruidosas. Una impresión tras otra pasa rápidamente, diferentes ruidos y sonidos, imágenes de personas y cosas, olores –nada puede ser elaborado por el niño, nada puede ser profundizado aproximadamente de manera tal, que el niño pudiese reaccionar tranquilamente. Ya aquí, se resquebrajan la atención y la sensibilidad de los niños pequeños y a través del cúmulo, son educados a la superficialidad. Cuan diferente en cambio es un cochecito, en el cual durante todo el viaje el niño ve UNA sola cosa, la cara de la madre, que aunque a cada instante cambia un poco su expresión porque la madre reacciona frente al niño y frente al entorno- que empero es siempre el mismo rostro, el rostro de la madre. Concentración significa, poder ocuparse durante largo tiempo con la misma cosa. Esa facultad, esa capacidad se prepara, se predispone por el hecho, de que los niños puedan estar en condiciones de observar, de mirar a través de un tiempo largo, una cosa, con atención e interés. Otras influencias son: Frecuente cambio de lugar, sobre-oferta con respecto a juguetes técnicos que ofrece poca posibilidad de actividad propia y muchas otras cosas a las que los niños están expuestos, sin ser tomados en cuenta. EL PROBLEMA CARDINAL: LA TELEVISION En julio de 1989 y con el titulo “Cultura infantil sin Televisión”en un diario alemán se decía, que un político del partido SPD, el senador Horst Werner Franke, abiertamente se había opuesto al consumo televisivo en la infancia. Su demanda con respecto a la prohibición de programas infantiles, a su criterio es valido así mismo con respecto a los así llamados programas infantiles valiosos. Dado que “treinta minutos de la Vía –Sésamo significa para un niño de cuatro años una sobre exigencia de excitación con seiscientos cuadros diferentes.” Según Franke, sobre todo en los pedagogos de la primaria que observan intensivamente, la destrucción de la fantasía infantil, tanto en lo que se refiere a la cultura de la lectura y escritura, así como de la capacidad de concentración. La televisión es un problema no solamente para los niños, sino también para muchos adultos. Socava la actividad propia y la capacidad volitiva por el hecho de que las informaciones son suministradas de una manera perfecta, siendo recepcionadas pasivamente. En el caso de la TV ni siquiera se implementa la actividad propia de la vista. Los ojos, rígidamente están orientados a la pantalla, los músculos oculares no trabajan como en el caso de otro proceso perceptivo, al seguir la mirada los objetos, o al recorrer los contornos de un objeto. Por el contrario, es la imagen televisiva la que se mueve, mientras que los ojos se encuentran orientados rígidamente y sin movimiento hacia la pantalla. Este efecto es aprovechado en el caso de algunas operaciones de ojos, cuando, para acelerar el proceso de la curación se inmoviliza al ojo durante varias horas mediante la TV. No hay nada, que para los niños hiperkineticos fuese mas problemático que el consumo televisivo. Dado que, quien en los tres ámbitos de lo anímico padece de un déficit de control y de voluntad, es corroborado en ello, mediante el consumo de TV. El cúmulo de imágenes que no puede ser elaborado, debilita la concentración y la atención, los motivos de cambio vertiginoso no permiten la relación emotiva y los actos representados, no estimulan para la activa participación, por el hecho de que el niño se encuentra sentado delante de los mismos, inmóvil, y recién después tiene la posibilidad de llevar a cabo algo de lo visualizado a partir de la memoria. Esto empero es realizado únicamente por niños sanos; los ninos ya debilitados en su capacidad imitativa no lo hacen. A la pregunta, acerca de que influencias de nuestra civilización fomentan esa triple perdida de control en lo anímico, lamentablemente tenemos que responder que en primer lugar se encuentran la televisión, los videos y los casettes, por el hecho, de que vivencias interesantes, movimientos y juegos, todo aquello que al niño le gusta, entran a su conciencia, sin que tenga que realizar esfuerzo alguno. Y quien se ha habituado, de que las cosas interesantes llegan de por sí, solos, experimentara un debilitamiento constante de su actividad propia y con ello, también de sus funciones de control. Por cierto, que a todo este complejo problemático, podrá ser agregado así mismo, este o aquel aditamento artificial nutricional, o, esta o aquella alteración funcional orgánica –pero, con toda seguridad que allí no se encuentran las causas principales del problema, sino, a lo sumo, manifestaciones colaterales. Según mi opinión, la causa de esta creciente alteración en la perdida de la actividad del Yo en los tres ámbitos mencionados, se encuentra en el mundo de los adultos. Los niños lo están viviendo como ejemplo y se comportan de acuerdo a ello. TERAPIA PARA CHICOS Y ADULTOS A partir de esta breve descripción se desprende, que el mensaje de los niños hiperkineticos es: :Ved en nosotros, vuestro propio problema. Ayudaos a vosotros mismos, ayudándonos. Señalamos en este lugar, la gran cantidad de consejos prácticos para un desarrollo con salud, contenidos en el libro “Pediatría para la Familia” para todos los ámbitos de la vida cotidiana, para el diseño de las vacaciones, la instalación de la habitación del niño, la nutrición y la vestimenta y los juegos. Queremos destacar aquí, como esencial: La necesidad, de crear momentos de concentración y de calma interior. Quiero contarles en este lugar un acontecimiento, que ha sucedido en una escuela especial para personas con impedimentos mentales, donde un niño muy inquieto, que apenas estaba en condiciones de participar de las clases de música quedando sentado en su lugar, se sereno por completo al final de la clase, cuando el maestro pronuncio el lema de Herbert Hahn:
Al cabo de la clase, el maestro me dijo, que este niño únicamente durante el curso de esta poesía logra la serenidad plena y la receptibilidad. Justamente los niños inquietos, disfrutan de manera excepcional, los momentos de devoción y recogimiento promovidos activamente por el adulto. Disfrutan de ese clima de devoción, de la oración y su calma, la sencillez y la familiaridad de las palabras y frente a la serenidad del adulto que pronuncia esas palabras, encuentran su propia serenidad. (Vease al respecto en el libro “Pediatria para la familia”, el capitulo ‘la religiosidad en la edad infantil') Esos instantes, concientemente producidos por el adulto, no solo ayuda a los niños, sino también a los adultos. Si se logra, dar a la mañana del domingo de esa manera un acento, configurar concientemente las festividades anuales, diferenciar las cualidades de mañana, mediodía y noche para la conciencia del niño, tal vez mediante distintas oraciones frente al alimento en la mesa, esto podrá constituirse en apoyo de todas las demás medidas a ser tomadas. La inquietud, el desasosiego, no pueden ser sanados realmente sin la obtención –mediante el esfuerzo- de un clima fundamental religioso del alma. Dado, que en la calma, la serenidad interior, yace el modelo, el ejemplo a seguir de la calma exterior. A través de su mal y su problema, los niños reflejan algo, con lo cual nosotros tenemos que ver. Los niños nos muestran nuestros propios trastornos en forma acrecentada. De estos niños podemos aprender mucho, acerca de nosotros mismos y de nuestra época, cuando intentamos ayudarles. Si lo logramos, ayudamos al mismo tiempo, a nosotros y a nuestra época. Una y otra vez puede ser vivenciado, como niños en el curso de uno o dos años, a través de un riguroso cambio del estilo de vida en su conjunto, a la par de un tratamiento antroposofico, se convirtieron nuevamente en alegres alumnos de escuela. PREGUNTAS CON RESPECTO AL TEMA PREGUNTA: ¿Qué forma escolar aborda en mayor medida a estos niños? ¿Cómo es la diferencia entre una escuela Waldorf normal y una escuela de pedagogía especial? RESPUESTA: Toda escuela, que toma en cuenta fehacientemente todos los ámbitos de lo anímico, ofreciéndoles estimulo, vienen al caso. Lo más importante para estos niños empero, no es el sistema escolar, sino el SI humano que esas trabajando en ese sistema. Estos niños deben ser amados, deben ser comprendidos, y no cualquiera puede realizar esto. Al haber hallado un buen pedagogo, que posee un amor especial para estos niños, no cobra tanta importancia, en que sistema escolar esta trabajando. PREGUNTA: ¿Existe un limite de edad, al cabo del cual, el síndrome presenta mayor dificultad de curación? RESPUESTA: Ya existen lactantes, que tienen dificultad para llegar a la calma. Prácticamente ya desde su nacimiento traen consigo la predisposición para este comportamiento llamativo y por lo tanto, desde un comienzo necesitan de la asistencia pedagógico-curativa. Cuanto mas tarde aparece la hiperkinesis, en tanto mayor medida ha sido provocado por las circunstancias exteriores y se debe en menor medida a la disposición primaria, propia. En la mayoría de los casos, el cuadro de las manifestaciones, visto desde afuera, se ha normalizado ampliamente al llegar a la pubertad. La deficiencia con respecto a la concentración a menudo sigue existiendo y requiere de una consecuente auto-educación. PREGUNTA: ¿Por qué motivo los niños reaccionan de diferente manera a similares condiciones familiares? RESPUESTA: Para comenzar, un ejemplo: Un niño de dos años y medio es llevado al medico ortopédico, porque renguea. El ortopeda no puede hallar causa alguna y la radiografía tampoco muestra alteración alguna, que pudiese provocar una patología. Resulto empero, que en esa familia, el abuelo padecía una renguera a causa de una lesión recibida en la guerra. Los otros tres hijos de la familia no imitaron al abuelo –solamente el cuarto hijo se ha orientado en esa forma de caminar y ha imitado esa renguera de manera tal, que ya no pudo caminar de manera normal. En cada familia nos encontramos con fenómenos de esta clase. De ello se desprende, que cada desarrollo es determinado por tres factores: Por un lado, por las posibilidades recibidas en el cuerpo heredado, por otro lado, por el entorno que cobra efecto sobre el niño y en tercer lugar, por la personalidad del niño mismo, que comienza a trabajar con estas dos realidades, tratando de hacer lo mejor posible. De hecho, las relaciones humanas son diferentes entre sí, y así es normal, que también el amor de los niños hacia su abuelo lo sea. Diferentes relaciones y sentimientos se desarrollan hacia la misma persona, y esto se refleja luego también en el comportamiento de imitación de los niños. Los niños captan aquello, hacia lo cual poseen un parentesco interior y lo cual necesitan para su desarrollo. Es así, que también son asimilados por los niños las dañinas influencias del medio ambiente, cuando poseen la disposición respectiva –aun, en la así llamada, familia intacta. Hay niños, que por ejemplo no miran televisión al saber que los padres no lo quieren. Otros –y a pesar de que lo saben- con irresponsable ansia, aguardan la visita del fin de semana a casa de la abuela, porque saben, que ella lo permite. Esa afinidad yace en el mismo, y en el primer caso, para la madre le es más fácil desconectar las influencias dañinas, que para la madre del segundo caso. Cada personalidad llega al mundo con una meta de aprendizaje para su biografía. Esa meta se actualiza a través del enfrentamiento con la herencia y el medio ambiente. La meta de aprendizaje empero, que el ser humano ha traído para su vida, no puede ser explicado ni con la herencia, ni con el medio ambiente, sino únicamente mediante su destino individual. Los niños hiperkineticos poseen una afinidad especial hacia un problema de nuestra época: hacia la debilidad volitiva cada vez mayor, que se manifiesta a modo de deficiencia de concentración, inquietud, precipitación y nerviosidad. Su mal es una demanda para todos nosotros, a trabajar en ese problema y, de esta manera, ayudar también a ellos. PREGUNTA: ¿A través de una posterior auto-educación, se puede llegar a un equilibrio? RESPUESTA: Por supuesto, que la inquietud puede ser controlada durante toda la vida, a través de la auto-educación. Solo, que las posibilidades de curación son las mejores, en la época, en la cual el sistema nervioso aun posee una mayor plasticidad, vale decir, hasta los nueve a diez años. PREGUNTA: ¿Dónde se encuentra la transición de la inquietud a la hiperkinesis? RESPUESTA: El limite entre inquietud e hiperkinesis puede ser constatado con toda exactitud. En un clima donde impera el amor y donde tomamos íntegramente en cuenta al niño, el niño inquieto en un tiempo relativamente corto podrá ser llevado a la calma y a la concentración. Esta es una experiencia cotidiana durante las clases. Hay niños muy inquietos, pero, cuando algo realmente capta su atención, de inmediato prestan atención. Estos niños no son hiperkineticos, sino inquietos. Un niño hiperkinetico no puede concentrarse, aun cuando quisiera hacerlo. En ese caso será necesario un tratamiento definido y mucha paciencia. Deberá ser practicado durante semanas y hasta meses, hasta que, al final de algún día en oportunidad de la narración de un corto cuento, habrá llegado el momento de que el niño de hecho llegue a la calma y podrá escuchar ese cuento. PREGUNTA: Hice una buena experiencia con una dieta, pobre en fosfatos. ¿Qué opinión le merece? RESPUESTA: Al respecto, hay una serie de investigaciones, que han realizado test acerca de esa manera de tratamiento. Se ha comprobado, que actúa en un niño y en otro no. Las estadísticas oficiales muestran una relación de cincuenta a cincuenta por ciento; vale decir, que el efecto positivo no ha sido comprobado. Para ello, se debería hablar por lo menos de una cuota de éxito de setenta y cinco por ciento. Yo también recomiendo una dieta sana, dejando de lado los aditivos artificiales y sobre todo la drástica reducción del azúcar. Mediante la consecuente realización de esta saludable nutrición, en la que no se le priva al niño de alimentos tan valiosos como lo son la leche y las nueces y en combinación con medicación antroposoficos además de la conducción pedagógica-curativa, hice muy buenas experiencias. El hecho, de que la dieta con reducción de fosfatos cobra un efecto tan positivo en muchos niños, lo atribuyo a la enorme implementación volitiva que deben rendir los padres para imponer esta dieta en su severa forma en el niño. Ese auto control y es disciplina volitiva son tan ejemplares, que cobran un efecto fortalecedor y tranquilizador sobre el niño. Es por esa razón, que los éxitos que los padres pueden anotar en sus hijos son tan esencialmente mayores, que los rendimientos en las clínicas, donde no es menester tal esfuerzo individual y preocupación, dado que bajo esas condiciones estacionales en una clínica, esas medidas de dieta pueden ser llevadas con una facilidad mucho mayor que en casa UNA MADRE: Al. Cabo de un sarampión con alta fiebre, he notado una notable mejora en el comportamiento de mi hijo. RESPUESTA: Esto lo puedo creer. La reacción febril modifica el suceso metabólico del cuerpo. En el calor acrecentado, muchos procesos bioquímicas transcurren con mayor velocidad de la habitual y determinadas posibilidades de regulación son incentivadas, o, llevadas a la posibilidad mediante la fiebre. De esta manera, de hecho algo se modifica en el organismo y al cabo de ello, el niño se siente “mas dueño de casa” que antes. (Véase al respecto el capitulo referido a la fiebre en el libro “Pediatría para la familia”) PREGUNTA: ¿Además de la euritmia curativa, existen otras formas de terapia con un efecto especialmente favorable? REPUESTA: Otras terapias, tales como terapias del movimiento, psicoterapia infantil, terapias de juegos, terapia familiar, también ejercen un efecto benéfico. Las más exitosas son las terapias del movimiento, conjuntamente con el consenso familiar. La mejor terapia es siempre aquella, que se orienta de manera inmediata en el niño y sus problemas específicos. En algún caso, el punto esencial estará situado mas bien en el lado medicamentoso, y en otro caso, mas bien en la terapia del movimiento y el comportamiento. PREGUNTA: ¿Existen también determinadas experiencias claves, tales como accidentes, internaciones hospitalarias o similares, que pueden fomentar la aparición de la hiperkinesis? RESPUESTA: Vivencias De esta índole pueden cobrar un efecto profundizador sobre una disposición existente, pero no pueden ser responsabilizados de la aparición de la hiperkinesis.
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