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Maria Klatte
MENOSCABO DEL RENDIMIENTO A CAUSA DEL RUIDO
Los efectos del ruido sobre rendimientos cognitivos realizados por niños. Ellos necesitan condiciones auditivas óptimas.

El aprendizaje escolar y pre-escolar se basan de manera determinante, sobre la comunicación verbal. Por lo tanto, las salas en escuelas y guarderías deberían estar configuradas de manera tal, que puedan fomentar la comunicación con los niños y entre los niños.
A ello corresponde, que la palabra hablada se encienda con facilidad y con claridad. Un número cada vez mayor de investigaciones certifica sin embargo, que las condiciones acústicas en las instituciones no cumplen estos requerimientos muy a menudo.

EFECTOS DEL RUIDO Y DEL RETUMBE SOBRE LA CAPACIDAD AUDITIVA
El entender lo hablado bajo condiciones acústicas desfavorables requiere, que se bajen los ruidos de trasfondo y que se complementen de modo continuo las informaciones faltantes. Esto impone considerables requerimientos no sólo a las funciones auditivas y verbales, sino también a los procesos de atención y memoria, ligados estrechamente a las mismas. El desarrollo en todos estos ámbitos continúa hasta la edad juvenil. Es así, que los niños se perjudican de manera esencialmente mayor que los adultos, mediante condiciones auditivas desfavorables.
En los estudios al respecto, a niños de diferentes grupos de edad y adultos, se les presentaron palabras, o sílabas, que debían ser repetidas. Generalmente, se ostentan pocas diferencias en la capacidad entre los grupos, cuando las condiciones auditivas se configuran de manera óptima. Cuando empero se introducen ruidos molestos, y/o se presentan “retumbos” lingüísticos irritantes, los rendimientos de los niños claramente se deterioran. Cuanto más menores son de edad los niños, tanto mayor será la diferencia del rendimiento entre la situación auditiva óptima y la “desfavorable”. El efecto de los ruidos molestos sobre los rendimientos de entendimiento de los niños, no dependen únicamente del volumen sonoro, sino también de la claridad de estos ruidos. En un estudio de Papso y Blood (1989), se ha examinado la comprensión de palabras en los niños de cuatro hasta cinco años, y en adultos. Cuando las palabras se presentaron en calma, los niños obtuvieron un resultado prácticamente perfecto. Cuando se introdujo empero un ruido molesto a modo de zumbido, el rendimiento de los niños cayó a un 78%, y en el caso de bullicio, a un 68%. El rendimiento de los adultos no se ha perjudicado por los ruidos molestos. Los niños tienen una capacidad mucho menor a sobreponerse a estímulos auditivos irrelevantes, sobre todo, cuando el trasfondo acústico experimenta un cambio en el tiempo (lo cual conforma la situación natural en la vida cotidiana). Los niños con trastornos auditivos, impedimentos de aprendizaje, problemas de la atención o retrasos en el desarrollo lingüístico, se perjudican aún más a causa de condiciones auditivas desfavorables, que los niños que no padecen esos problemas. En diversos estudios, los “niños problemáticos” muestran un desmejoramiento significativamente mayor del rendimiento con respecto al entendimiento lingüístico en ocasión de la presencia de ruidos molestos. Los mismos cobran un efecto especialmente marcado, sobre la comprensión y el empleo de un segundo idioma, aún cuando el mismo es dominado perfectamente. En estos estudios, se procedió únicamente a la identificación de palabras escuchadas, o a sílabas pronunciadas. En la situación cotidiana, naturalmente se le imponen requerimientos mucho mayores a la “competencia - escucha” de los niños. Las informaciones verbales, no solamente deben ser entendidas, sino que deben ser almacenadas en la memoria laboral, deben ser tramitadas y cuando viene al caso, deben ser convertidas en actos. En ocasión de tales exigencias auditivas, quedan en evidencia de manera marcada, los efectos de condiciones auditivas adversas. En nuestros estudios, se han examinado los rendimientos de los niños de la escuela primaria, en ocasión de la comprensión de palabras sueltas e indicaciones verbales. Los niños mostraron desmejoras significativas en el caso de la comprensión de indicaciones dadas, cuando las oraciones eran presentadas con “retumbe” o con ruidos molestos. Esto ha sido el caso, aún cuando se lograba satisfactoriamente entender las diferentes palabras. Este efecto puede ser explicado de manera tal, que en el retumbe y en el caso de los ruidos molestos, debe ser implementada una mayor capacidad cognitiva, para poder entender correctamente lo hablado, se tiene escuchar de un modo muy concentrado y exacto (esto lo podemos verificar, al intentar de llevar a cabo una charla seria en un restaurante colmado de personas, ruidoso). A causa de las mayores exigencias en ocasión de la recepción de la información, resta menor capacidad para la retención y la elaboración de la información. Es por ello, que en principio los efectos se evidencian solamente en exigencias auditivas de una complejidad correspondiente.
Tenemos que remarcar, que los niños necesitan condiciones auditivas óptimas para entender la lengua hablada y poder elaborarla. Los niños pueden disfrutar mucho más, al escuchar la narración de un cuento, o el juego con palabras, cuando esto acontece en un lugar tranquilo, silencioso. El fomento lingüístico exitoso, presupone condiciones auditivas adecuadas y comodidades en lo habitacional.

LOS EFECTOS DEL RUIDO SOBRE LOS PROCESOS DE LA ARENCIÓN Y DE LA MEMORIA
El ruido molesta aún procesos espirituales en los cuales no se trata de oír y de escuchar. Ruidos fuertes, no acostumbrados y/o desconocidos, de aparición repentina, automáticamente atraen la atención, distraen de la actividad que se está llevando a cabo, e interrumpen procesos del pensar. Esto afecta de manera especial a los niños. Investigaciones realizados en muchos ámbitos muestran, que la capacidad de enfocar la atención a un determinado asunto y no reaccionar frente a ruidos molestos, en los niños se encuentra menos desarrollada que en los adultos.
Al lado de estos efectos del ruido globales, producidos por distracción de la atención, existen asimismo efectos de trastorno específicos, provenientes de determinados tipos de ruido, sobre determinados procesos cognitivos. Es así que se sabe que sonidos de trasfondo, irregulares, tales como voces habladas, o música instrumental movida, ya en el caso de volúmenes menores hasta medianos, conducen a trastorno de la memoria lingüística de tiempo reducido. Este trastorno se presenta asimismo, cuando de ejecuta un idioma desconocido para la persona examinada. Sonidos continuos de intensidad media, como el zumbido de banda ancha, música instrumental solemne (como música de meditación), no perjudican esas tareas. Por parte de los investigadores de la memoria, ese resultado es considerado como indicación de una conexión directa entre el sistema perceptivo directo y la memoria lingüística de corta duración. Sonidos irregulares, temporalmente estructurados parecen llegar automáticamente a la memoria de duración corta, interfiriendo con los procesos de conservación que allí tienen lugar. También ese efecto molesto afecta a los niños en medida mayor que los adultos. Es así, que los alumnos del primer grado y los del segundo grado, evidenciaron desmejorías en sus rendimientos referidos a la memoria del corto plazo del 20 al 25%, cuando durante la elaboración de la tarea, se ha presentado una monótona charla de fondo, no comprensible para ellos.
Estos conocimientos son de especial importancia para el tema “ruidos en los lugares donde durante el día se encuentran niños”, dado que la memoria lingüística de corto plazo, juega un rol sobresaliente en la adquisición de los sonidos hablados. La evaluación del rendimiento de la memoria a corto plazo en la edad pre-escolar permite el pronóstico de la evolución del vocabulario y de la capacidad de expresión lingüística. La memoria de corto plazo, además es condición previa para la exitosa adquisición de la lengua escrita. Por estos motivos, en medida cada vez mayor, es tomado en cuenta el registro de la capacidad de la memoria a corto plazo en el diagnóstico del desarrollo lingüístico, la capacidad de la lectura, y de la situación inicial para el aprendizaje de los niños pre-escolares (el procedimiento corriente consiste en la repetición de seudo-palabras).
A partir de estos contextos, tenemos que suponer que la adquisición de los sonidos y de las palabras es perjudicada por un entorno ruidoso. De hecho, los niños que crecen en proximidad de un corredor aéreo, o de una calle muy transitada, evidencian diferencias en la percepción lingüística, la capacidad de lectura y de la atención. Es de suponer que también una carga de ruidos, menos extrema, puede contribuir a la generación de trastornos tales, o bien, puede profundizar los trastornos existentes. Para evitar situaciones tales, se tornan necesarias medidas referidas a la correcta configuración de los espacios, como también medidas pedagógicas.