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MARTIN STRAUBE, médico, Bochum
Hilden, 02.10.2002
SEMINARIO DE INTRODUCCIÓN A LA MEDICINA ANTROPOSÓFICA

LOS MÚSICOS DE BREMEN
En el cuento de Grimm, “Los Músicos de Bremen” encontramos la descripción de cuatro animales, que, según lo expuesto en el estudio antroposófico del hombre nos son familiares. Encontramos al burro, que siempre ha llevado la carga al molino, el perro fiel, que siempre acompañó al amo y siempre le ha ayudado, el gato, que tiene su lugar predilecto junto al calor de la cocina, que empero también ha cazado lauchas y el gallo, que acaba de pronosticar buen tiempo y que mediante su canto todas las mañanas despierta a los demás. De esta manera, nuestro cuerpo físico lleva las cargas, nuestro cuerpo etérico nunca nos abandona, salvo en la muerte, nuestra alma, dotada de simpatía y antipatía, se nos figura al modo de gato que busca el calor, pero también casa lauchas y finalmente, el yo, como único miembro del ser que está en condiciones de orientar su mirada más allá del día, y que nos despierta por la mañana, cuando hace su entrada al cuerpo. Estas cuatro figuras de encuentran en un estado deplorable. Están viejas y débiles y están amenazados de ser privados del alimento. Además, se encuentran dispersos los unos de los otros, no tienen contacto entre sí. Es la imagen de la enfermedad. No hay coordinación entre ellos, no actúan mancomunados, pleno de sentido, lo cual los debilita y les quita la posibilidad de alimentarse, ya no pueden cumplir sus tareas. Cuando eso acontece, el hombre está enfermo, dado que, cuando está sano, dispone de la plena facultad de funcionamiento de los miembros del ser, su fortalecimiento (nutrición) en el accionar y su vigor. Al producirse una relación no coordinada entre los miembros del ser, se debilitan y sufren sus funciones.
En el cuento, es el burro quien se decide a huir, encaminándose a Bremen, donde quiere ganar su sustento mediante el arte (la música) Primero se encuentra con el perro, luego con el gato y por último con el gallo, los reúne para que lo acompañen. Al caer la noche llegan a un bosque y quieren dormir. El burro y el perro se acuestan en el suelo, el gato trepa al árbol y el gallo vuela a la cima del mismo. Entonces, el gallo ve una luz en la lejanía, despierta a los demás y los conduce a la casa de donde proviene la luz.
Generalmente, es el cuerpo físico, en el cual nos damos cuenta de la enfermedad, a través de dolores, mediante la observación de un bulto, una erupción cutánea, una parálisis, etc. Esto nos mueve a emprender algo, consultar un médico, acostarnos en la cama o a descansar. Cuando nos acostamos para dormir, hacemos lo mismo como los músicos de Bremen. Al cuerpo físico y al cuerpo etérico los colocamos en la cama, el cuerpo astral y el yo van hacia “arriba” para regenerarse, en nuestro cuento, ascienden al árbol, ámbito dador de fuerzas de vida en nuestro cuento. El yo y el alma no se hallan presentes conscientemente en el cuerpo animado, se genera una conciencia similar al sueño o al estar dormido. Una conciencia del estar dormido existe también en el caso del hombre-voluntad. Al respecto, no se refiere a la concepción de aquello que quiero, a modo de un reflejo secundario del impulso volitivo en mi concepción, sino la relación activa con un acto, con su impulso proveniente del destino, o una pieza de trabajo. Entonces, el yo y el alma se encuentran “dedicados al asunto” y no están en lo suyo. Durante el estar dormido, me conecto nuevamente a esa región de mi destino, hecho que puede reflejarse en el deseo de “pasar por el sueño”, alguna decisión muy seria que tengo de tomar. Pero, al igual como sucede en el cuento con el gallo, es siempre el yo quien asume la conducción.
Luego, los cuatro compañeros llegan a la casa de los bandidos, ven al alimento, etc. y entran en un orden: abajo el burro, arriba el perro, el gato sobre el perro, y sobre el mismo, el gallo. A partir de una señal, ejecutan su “música” y entran a la casa, abalanzándose por la ventana, echando así a los bandidos, se sacian de alimento y se sienten bien. Cuando uno de los bandidos retorna, para explorar el terreno y observar si el peligro ha pasado, después de que los cuatro animales se entregaron al sueño, tiene que emprender la huída, dado que halla resistencia, que interpreta a modo de fuerzas supranaturales. Lo que más lo afecta es la voz del gallo, que con su kikeriki, se le figura como voz del juez, a quien cree que está diciendo: “¡Traigan aquí al malhechor!” y es lo peor que le puede pasar al bribón bandido. Debido a ello, los bandidos no regresan y los cuatro músicos pueden seguir viviendo allí en paz.
Lo sorprendente es, que los animales viejos, débiles y desnutridos recobran la fuerza y pueden nutrirse. El camino, ahora conducido por el yo, no lleva al paraíso, sino directamente a la cueva de los bandidos. ¿Quiénes son los bandidos? En el estudio antroposófico del hombre se conoce un fundamento, a modo de “Fundamento psicohigiéngico”, que afirma que todo aquello que no realizo a modo de hombre íntegro, me roba fuerzas, y en cambio aquello que hago con la integridad de mi ser, me brinda fuerzas. Es fácil observan donde y cuando llevo a cabo cosas no como hombre íntegro: cuando al viajar en mi auto el pie aprieta el acelerador, mientras que se hacen los cambios sin prestar atención, además, estoy enojado con el vehículo que me precede y el que me sigue, expresándolo verbalmente, y además estoy escuchando la radio con noticias que me interesan. Sucede, que cada miembro del ser está ocupado en un asunto diferente. En la vida cotidiana no podríamos existir, si eso no fuera así. De todos modos, la medida en la cual podemos llevar a cabo simultáneamente estas diversas actividades, vivenciándonos –así y todo- como personalidad íntegra, depende de la capacidad de integración de nuestro yo. Esa medida es diferenciada individualmente, diferenciada, según nuestro estado, según el momento en el día y la duración de una disgregación tal. El sobrepaso de esa capacidad de integración conduce en principio a un agotamiento, estado que podemos interpretar como debilitamiento, en la mayoría de los casos, como reducción reversible del organismo de la vida. Existen tantos estados, en los cuales podemos catapultar a nuestro yo hacia fuera de la conjunción de los miembros del ser: Al caminar por la casa, y la pelusa sobre el piso exclama: “¡Levántame!” y lo hago, es la pelusa que impulsa mi acto y no, yo. Al respecto, otorgo un rol a una cosa insignificante, rol, que está previsto para mi yo. Ese yo empero, es el coordinador, el integrador, para que yo pueda realizar algo, como ser humano íntegro. En nuestra vida cotidiana, por doquier algo nos quita la posibilidad de obtener esa integridad. El stress, el teléfono, el lavado de la vajilla, los términos, las pelusas, los enojos, los medios, el cúmulo de pormenores, pero, también la tendencia de nuestra cultura, que nos distrae, que es hética, que nos seduce, que nos disgrega con publicidad, con medios, que nos desgarran, nos da la ilusión de felicidad, etc., arrebatándonos nuestra integridad. Esos factores son bandidos. Habitan la casa, en la cual nuestros cuatro miembros del ser, pueden ejercer su accionar en conjunto. Tan pronto como esos nuestros cuatro miembros del ser pueden hallar su debido orden recíproco, pudiendo accionar armoniosamente en conjunto, tal como aparece en la imagen de los cuatro animales colocados unos sobre los otros, esos bandidos pueden ser ahuyentados, a partir de lo cual los cuatro miembros del ser recobran su bienestar, ya no están gastados y se fortalecen mediante el accionar pleno de sentido.
Tal naturaleza rapiña posee no solamente nuestro hábito de vida desplazador del yo; un efecto similar poseen los conflictos crónicos y las sobre-exigencias anímicas. Un conflicto agudo requiere generalmente una reacción aguda, una pelea, una separación, o un reglamento nuevo. Un conflicto crónicamente latente, en cambio, que parece merecer un arreglo una solución aguda, tal vez dolorosa “vale decir, que no desafía al yo al ocuparse del mismo” al adquirir una permanencia suficientemente extensa, puede crear una organización perceptiva que toma un carácter de enajenación que escapa al yo, y se independiza. Como parte de la organización sensible (cuerpo astral) posee un carácter catabólico. Ese catabolismo se refiere empero siempre a la organización vital (cuerpo etérico) “agujereándola” con el tiempo, atacando directamente al cuerpo físico, mediante inflamaciones crónicas, estados dolorosos, deformaciones, etc. Por lo tanto, un conflicto crónico es comparable a un efecto tóxico crónico, tal como la organización sensible (cuerpo astral) de accionar catabólico, en sus productos catabólicos constantemente  produce toxinas, que empero siempre elimina en el proceso fisiológico. Un conflicto agudo, pelea o separación es una eliminación tal, un reglamento nuevo y un nuevo acuerdo, al cabo de un conflicto producido es la edificación de una nueva estructura conducida por el yo a partir de la capacidad digestiva de a organización sensible. De esta manera, el cuerpo astral también cobra actividad en el organismo: cataboliza y elimina los productos catabólicos. A partir de algunos productos catabólicos, por ejemplo, el calor, la organización del yo crea su corporeidad. Las toxinas que no pueden ser eliminadas, y que no prestan servicio para la edificación de la corporeidad de la organización del yo, cobran un efecto patológico. Ese efecto tóxico de la organización sensible también puede ser reemplazado por tóxicos externos, debilitándose de esa manera la organización sensible. Esto ataña a las toxicomanías (1993: 3 millones de alcohólicos en la Alemania Federal), pero también toxinas crónicas provenientes de productos alimenticios, industriales, cosméticos y objetos hogareños; 1,5 millones de personas psico-fármaco-dependientes y aproximadamente 200.000 drogadictos. De esa cantidad incalculable de “venenos cotidianos”, la mayoría pertenece a los 12 millones de aleaciones producidas por el hombre mismo hasta 1993, de las cuales únicamente 1.500 fueron examinadas con respecto a su toxicidad. Pero, solamente con respecto a su toxicidad referida al hombre sano, que en su lugar de trabajo (5 días por semana, 8 horas por día) esencialmente está expuesto solamente a esa sustancia; no examinadas están las incontables posibilidades de combinación de toxinas por ejemplo en niños, embarazadas, enfermos, ancianos, que tienen que exponerse a tales venenos las 24 horas del día y 7 días de la semana a tales tóxicos. En el uso cotidiano, el hombre civilizado se conforta con 60-80.000 diariamente. Sus efectos en el cerebro, los nervios periféricos, el riñón y las glándulas hormonales, sus efectos como “trastornos funcionales psico-vegetativos” indican un debilitamiento tal, de la organización sensible. También las alergias provocan la salida de la organización sensible del concierto de los demás miembros del ser. Sobre todo en los países con conciencia higiénica del mundo occidental las alergias han aumentado de manera explosiva. Pareciera, que los así llamados anticuerpo IgE del sistema inmunológico, que son necesarios como defensa en ocasión de condiciones de vida no muy higiénicas para el catabolismo y el aniquilamiento de parásitos, bajo condiciones muy higiénicas se hallan “subdesocupados” ocupándose entonces bajo el co-factor del momento del stress anímico en medida mayor de materias de índole insignificante, las cuales son atacadas violentamente. En estas patologías concuerdan los factores anímicos y físicos, debilitando la organización vital, y, a la larga, deformando al cuerpo físico (por ejemplo, el efisema pulmonar, al cabo del asma prolongado, etc.).
También el organismo de vida puede salir de la ronda de los miembros del ser. En la mayoría de las veces a consecuencias de otras debilitaciones previas, la organización de la vida (cuerpo etérico) puede dar lugar a otra vida, tal como acontece en el caso de las infecciones. En el mundo microbiano ocupa un lugar importante en la biosfera global de la tierra. Son herramientas del organismo de vida de la tierra. Al respecto, los unicelulares nucleídos son seres de vida tales, que mediante la eliminación de su envoltura mineral, o de esqueletos minerales interiores han contribuido a la formación montañosa de la tierra. La vida en el humus de la tierra fértil, es mantenida por bacterias metabólico-activas, exentas de núcleo, que mediante el catabolismo activo de sustancias en descomposición forman sustancias que pueden ser reintegradoras en el ciclo de vida de las platas en crecimiento. Los virus –y ello procede su denominación- son microtoxinas biológicas, que participan de la existencia viviente, sin poseer un organismo propio de vida. Los retro-virus, tales como el H.I.V. (Sida) pueden penetrar la sustancia hereditaria, modificando al metabolismo propio de la especie, de la célula anfitriona. Cuando un retrovirus tal como el caso de la infección HIV penetra a las células humanas la actividad de esa célula, y con ello la actividad del órgano en cuestión, supeditada a la organización, sufre la destrucción. Cuando una vida ajena se ubica también en el lugar de la vida propia, con lo cual se debilita y destruye la organización vital los diferentes miembros del ser. Los unicelulares, sobre el cuerpo físico, las bacterias sobre la organización de vida (cuerpo etérico), los virus sobre la organización sensible (cuerpo astral) y los retrovirus sobre la organización del yo.  Las formas de acción mancomunada de los miembros del ser son figuras reales de la relación. Al no ser vitalizadas correctamente, pueden ser ocupadas por organismos ajenos. Puede ser, que el organismo reaccione con un llamado de revitalización de los miembros del ser, por el contrario en el caso de una infección crónica, ese camino de la relación mutua, toma un perjuicio duradero a causa de la infección.
Cada uno de los cuatro músicos de Bremen puede desprenderse aisladamente del concierto común. El trastorno producido puede ser oculto y por demás complicado – las patologías señaladas son absolutamente incompletas- la relación de los cuatro músicos (miembros del ser) entre sí, siempre estará afectado, además de hallarse afectado su accionar en conjunto- coordinado, siendo que de esa manera todos ellos se debilitan, y como los músicos de Bremen, se les “priva del alimento”. Así y todo, cada uno sigue siendo él mismo. Dado que ya sea demasiado débil o demasiado vigoroso con respecto a una actividad, ninguno de los miembros del ser realiza otra actividad que no sea la habitual. Sólo, que su actividad de otro modo saludable, en ocasión de la enfermedad la realiza en el  lugar  equivocado, en un momento equivocado, o no en la justa medida.
La misión de la medicina antroposófica no es tan solo llegar a un diagnostico  en el sentido clásico, sino más allá de ello, a un “Diagnóstico de los miembros del ser”. No se trata del hecho de constatar la alteración de los miembros del ser, sino de la realización de una descripción de su relación mutua. Esto puede ser aprendido sin la facultad de clarividencia. Las herramientas para su logro son la anamnesis, el examen y el conocimiento de la pato-psicología, para lo cual se encuentra a disposición, la interpretación del estudio antroposófico del hombre. Rudolf Steiner mismo indica algunas preguntas de la anamnesis que podemos formular para obtener una visión general, a partir de la edad, el comportamiento del sueño, la habilidad, la tendencia a la miopía o la presbicia, el estado de los dientes, sus apetitos, las eliminaciones, la tendencia al mareo, etc. para obtener esta visión con respecto a los miembros del ser, su relación recíproca, puede ser importante asimismo saber qué relación tiene la persona hacia el calor, hacia el aire y hacia los líquidos, qué temperamento tiene, etc. en ocasión del examen, juega un rol importante también el comportamiento en general, el tipo de constitución, eventualmente, la postura y el paso, la condición y el calor de la piel, el brillo de los ojos, el tono del tejido, los movimientos, la distribución del calor sobre la superficie de la piel, el pelo, las más, y muchas cosas más. De esta manera, se genera una impresión del comportamiento de los miembros del ser. En su conjunto, no se trata de observaciones diferentes a aquellas del paciente, como cualquiera las puede tener y diferentes tampoco a aquellas que se encuentran a disposición en la medicina, dado que los miembros del ser, al lado de sus hechos de todos modos perceptibles, no crean impresiones dentro de la organización humana, sino que todo lo que puede percibirse y experimentarse en el hombre, se ha generado por el común accionar de estos miembros del ser. Por esta razón, la medicina antroposófica no se halla en oposición a la “medicina tradicional”, ni constituye una alternativa de la misma, sino que conforma una ampliación de la misma, en el sentido de comprender con profundidad mayor al hombre en su salud y su enfermedad. También  el laboratorio es un medio para la complementación del diagnóstico de los miembros del ser. Todo aquello de lo cual nos podemos enterar, es como los colores de un cuadro. El hecho de detenerme en la contemplación de los colores, o si en los mismos descubro una imagen pintada, o hasta el estilo de tal o cual maestro, no son contradicciones, sino una ampliación del ángulo de la visión.
La medicina antroposófica quiere ser una medicina plena de vida (fig. 1)


Y no una medicina alternativa (fig. 2), ni tampoco una fría medicina tradicional (fig. 3).

EL CUERPO FÍSICO
A primera vista, el cuerpo físico del hombre es la parte que podemos ver, tocar y describir mediante la anatomía. Un cuerpo físico le es propio asimismo a los animales, las plantas y también los minerales. Los minerales empero no poseen vida, ni alma, ni espiritualidad individual. Por lo tanto, los reinos naturales de las plantas, los animales y los hombres con su cuerpo físico poseen un parentesco con los minerales, que poseen exclusivamente ese cuerpo físico.
Al contemplar a ese cuerpo físico con una determinación mayor, esa primera visión ingenua ya no es suficiente:

  • por el hecho de que el cuerpo físico crece vive y se transforma, podemos observar en él también el efecto y el trabajo de la “organización de la vida”
  •  por el hecho de que se mueve y brinda fundamentos de la vida anímica (cerebro, respiración, circulación metabolismo y órganos motrices) en él cobra actividad la organización sensible.
  • Como cada cuerpo es individual, y como también al cabo de años podemos reconocer una persona a partir de su rostro, su manera de hablar, sus movimientos y sus gestos, está impreso por la “organización del yo”.

Si dejamos de lado todo esto, el cuerpo físico requiere una nueva definición. Dado que también la circunstancia de que es material, muestra ser el resultado de un metabolismo y por consecuencia, un proceso de vida. Entonces, el cuerpo físico aparece como la capacidad de mantener en forma a la materia que en el organismo se encuentra en movimiento constante, forma que en sí misma es constante, aunque la materia que por el pasa, permanece en movimiento. Aun que en algunos órganos en parte la materia muestra un movimiento muy lento y en otros casi no muestra movimiento alguno, en otros se mueve rápidamente.
Por doquier, a través de la digestión, la respiración, los sentidos, la piel, se recepciona materia que permanece en movimiento. Forma definida empero, que para el ojo o para el microscopio es reconocible como “intestino delgado”, “hígado”, “rostro”, o forma típica, se basa sobre la fuerza de mantener allí brevemente a la materia en movimiento en una forma, a modo de  una ola fija, a través de la cual fluye el agua, mientras que la ola permanece fija.
En ese sentido, el cuerpo físico es una fuerza que otorga forma, cuya  cualidad es la constancia.
En el organismo los cuatro miembros del ser siempre trabajan en conjunto. Con respecto al cuerpo observable,  la parte del “cuerpo físico” es aquella, que se plasma en el hecho, de que ese cuerpo posee y conserva forma humana, que cada órgano posee su forma típica, hasta en sus estructuras microscópicas y submicroscópicas. La facultad de la estabilidad, la constancia y la confiabilidad es una cualidad que no solamente se manifiesta en el cuerpo, sino también con respecto al alma y al espíritu. También aquí es la capacidad a la cual denominamos “cuerpo físico”, que transpone a todo el organismo, trabajando por doquier en el sentido de las cualidades caracterizadas.
El cuerpo físico puede ser demasiado débil, o también demasiado fuerte. Es demasiado débil, cuando predominan las otras estructuras organizadoras; demasiado fuerte, cuando el cuerpo físico domina sobre los demás. La “debilidad de forma” como resultado de un cuerpo físico demasiado débil, puede ser entonces, tanto un fenómeno físico, anímico o espiritual, así como también la “rigidez” el resultado de un cuerpo físico demasiado fuerte.

CUERPO FÍSICO

CUERPO

ALMA

ESPÍRITU

Demasiado fuerte

Esclerosis, cálculos, tumores

Ideas fijas, presiones, complejos

Fijación en el desarrollo

Equilibrado

Formación firme pero variable

 Carácter estable, pero variable por evolución

Confiabilidad

Demasiado débil

Manifestaciones de disolución como en el caso de inflamaciones

Dispersión del pensar- labilidad emocional- debilidad evolutiva

Oportunismo inconstancia

LA ORGANIZACIÓN DE LA VIDA
La organización de la vida es aquella estructura de organización que mantiene vivo al cuerpo, entro el nacimiento y la muerte, que impulsa su crecimiento, su prosperidad y edificación. Los minerales no poseen tal estructura de organización, pero sí también las plantas y los animales. En las plantas en donde se torna más notorio, ya que pueden llevar a cabo ese anabolismo de un modo tan vigoroso, que mediante fotosíntesis pueden edificar sustancias que sirven de alimento para los demás reinos naturales posibilitando así la vida. Por esa razón, los animales y los hombres a través de su organización de vida poseen un parentesco con el mundo vegetal. Como la vida se lleva a cabo entre el nacimiento y la muerte, la organización de la vida como estructura de organización, no guarda parentesco con la ley de la forma, sino con la ley del tiempo. Todo cambio, todo desarrollo, al suceder orgánicamente, vale decir de modo reglamentario, se vale de la potencia de la organización de vida. Mientras que la organización de la vida domina frente a la organización sensible (infancia y juventud) ese desarrollo es edificante; recién cuando la organización sensible ejerce dominio frente a la organización de la vida, el desarrollo de torna involutivo y envejecedor . Generalmente, la organización de la vida domina frente a la organización de la vida en el curso del  día más bien por la mañana, con fortalecimiento y confortación; la organización de la vida más bien al atardecer, con agotamiento y cansancio.
Durante la noche, cuando el anabolismo generado durante el día se regenera (“anabolismo”), la organización de la vida domina plenamente sobre la organización sensible. Durante el día, la organización sensible domina frente a la organización de la vida y se lleva a cabo el catabolismo. Sucede empero, que la organización de la vida y la organización sensible la mayor parte del día se encuentran en una relación de equilibrio mutuo, lo cual nos permite estar vigorosos y despiertos.
La edificación regenerativa no tiene lugar  solamente en el curso del día, sino también al cabo  de todo proceso en cada órgano: es así, que al cabo de la secreción de una glándula, se sintetiza nueva secreción, así como en cada nervio, al cabo de cada onda impulsiva, el potencial de la electrolita en la membrana, etc. al respecto, esta edificación está sujeta a las superficies de membranas y a los líquidos y su flujo.
La edificación, la facultad del proceso, el desarrollo, “el hacer correr”, la cualidad del tiempo, tampoco aquí son fenómenos exclusivamente físicos. La edificación y el desarrollo pueden ser observados anímicamente en oportunidad del aprendizaje. La facultad de la organización de la vida en el alma, no es el contenido aprendido, sino la facultad de integrar lo aprendido a la imagen interior y a las facultades diversas, a las cuales pertenecen la atención, la síntesis, la combinación, la vigilancia y muchas otras. También en lo espiritual tenemos “vida”. Ya sea que cobra una fuerza mayor la organización de la vida o la organización de la sensibilidad en lo que “a la edad corresponde”. Acorde a ello, entonces somos más “jóvenes” o más “viejos” a lo que a nuestra edad biológica correspondería.

ORGANIZACIÓN DE LA VIDA

Cuerpo

Alma

Espíritu

Demasiado fuerte

Obeso, húmedo diátesis educativa

Estar en ensueño, asociativo

“demasiado joven” (retardado)

Equilibrado

Sano

Capacidad de aprendizaje

Acorde a la edad, apertura al desarrollo

demasiado débil

Delgado, seco, agotado

Deficiencia en la atención

“demasiado viejo” (propulsión)

LA ORGANIZACIÓN SENSIBLE
La organización de la sensibilidad es aquella estructura de organización, que posibilita conciencia en el más amplio de los sentidos: ese hecho no es posible para las plantas, pero sí pero, para los  animales. A través de esta estructura de organización, el hombre posee parentesco con el animal. La conciencia requiere de algunos órganos, tales como el sistema nervioso central y los sentidos. Lo percibido provoca deseo o rechazo. Para su transformación, el sistema del movimiento se adhiere  a la organización sensible a modo de un fundamento orgánico  adicional. De esa manera, el organismo está en condiciones, cobrar actividad con independencia de los reflejos. Para pode llevar a cabo esto, se adiciona al sistema nervio-sensorio y al sistema motriz un sistema circulatorio y un sistema metabólico para poder regular el requerimiento en caso de un cambio repentino del organismo de la calma al movimiento de la acción. Ese, es el fundamento físico de la organización sensible.
La conciencia empero, se genera en el organismo de múltiple manera. Con ellos está relacionado empero siempre, un metabolismo catabólico. Con ello, la organización sensible se coloca en un acierta contraposición con respecto a la organización vital, tal como ya lo hemos indicado. Ese catabolismo acontece con la ayuda de la combustión, para lo cual se torna necesario el oxígeno y el dióxido de carbono, que se genera en ocasión de la combustión, tiene que ser eliminado. Para ello, es menester la respiración. Esa respiración se acrecienta, cuando el organismo aumenta su combustión. Por lo tanto, la intensidad respiratoria (profundidad y frecuencia) va acompañada del compromiso de la organización sensible, del mismo modo como lo líquido es el medio de la organización de la ida y lo sólido, el medio del cuerpo físico.
La diferenciación, es una misión importante de la organización sensible. Dentro del organismo, de adaptan a modos de reacción: un vaso, no se sostiene con la misma fuerza como una piedra pesada, las enzimas digestivas se forman acorde a la necesidad, la circulación regula la corriente sanguínea de manera tal, que se produce un flujo mayor hacia el lugar donde es necesario, hasta en ocasión de grave crisis, tales como shock “se abastecen de órganos vitales”, otros no tan vitales no se abastecen entonces en la misma medida. Esto se fundamenta sobre la jerarquización, que se adquiere en el curso de la infancia, por ejemplo: en el primer medio año de vida se genera la facultad de decisión, de que es más importante el respirar que el toser: con anterioridad, por ejemplo, la tos convulsa involucra peligro de vida, dado, que el niño puede ahogarse, en ocasión de que la irritación de la tos es mayor al reflejo respiratorio. Esa jerarquización es asimismo el fundamento de la conciencia y de la concentración. El hecho de que un incentivo es mayor que el otro, por ejemplo, que el acontecer de la enseñanza es más importante que la merienda en la mochila del compañero, es una condición del aprendizaje. El hecho de que el éxito es más importante que el bienestar, o el bienestar más importante que el éxito, es diferente individual y culturalmente. Pero, el hecho de que la vivencia pueda ser diferenciada y jerarquizada, es un fundamento de la vivencia anímica propia, de otro modo, la vivencia consciente sólo sería un reflejo del mundo exterior, y no sería vivencia propia. Análisis, diferenciación, otorgamiento de importancia y con ello, implementación de estructura, es el modo de acción de la organización sensible, portada mediante el catabolismo y toma de conciencia. Cuando ello predomina, se torna destructivo, cuando la actividad es muy débil, se disminuye y entra en caos la estructura del orden del organismo.
Ese, también es el caso, en lo que al alma y al espíritu respecta.
La organización sensible aporta dinámica, temperamento, energía. Físicamente, con catabolismo, toma de conciencia. (En el caso de ser excesiva, también  con conciencia patológica: dolores, malestar, comezón, mareo, etc.), anímicamente, con concentración, estar despierto, acrecentado en nerviosidad, dramatismo, desasosiego, amaneramiento y destructividad; espiritualmente, con compromiso, energía, actividad, acrecentada en obstinación de escalada y crispación, y similares.

ORGANIZACIÓN SENSIBLE

Cuerpo

Alma

Espíritu

Demasiado fuerte

Catabolismo acentuado, conciencia a modo de dolor, comezón etc. hipertonía

Extrovertida, súper-despabilada, nerviosa, destructiva

Dramático

Equilibrado

Dinámicamente organizado

Concentración, reacciones diferenciadas y situativamente apropiadas

Compromiso

Demasiado débil

 Catabolismo reducido, con residuales, exigua percepción de sí mismo, hipotonía

Introvertida, soñadora, indiferente, caótica

Desinteresado

LA ORGANIZACIÓN DEL YO
Únicamente el hombre tiene la organización del yo. En su maduración, otorga al ser humano un cuerpo humano con fisiología humana. Una actividad de esa fisiología es, que los productos de la catabolización, que se generan por el trabajo de la organización sensible, son organizados y empleados por la organización del yo. Así por ejemplo, el calor. El calor se genera por el catabolismo. Utilizando ese calor, el organismo humano genera el organismo calórico más eficaz dentro de los reinos naturales. Para ello, el hombre de estatura media y peso medio, posee las mejores condiciones anatómicas. (Relación entre el peso físico y superficie corporal, etc.). Ese gobierno calórico es una de las característica de la organización sensible, el líquido una característica de la organización de la vida y el otorgamiento de forma, es la cualidad del cuerpo físico. Dónde toma compromiso la organización del yo, se genera calor. En la activa aproximación  al mundo se entibia la periferia, durante el descanso dentro de sí mismo, cobra calor el núcleo corporal.
Además, la organización del yo es plasmadora de equilibrio. El equilibrio no se genera tan sólo en el paso erguido (también los animales poseen equilibrio, un mono trepado, tal vez en medida mayor que el hombre, pero el equilibrio dentro del paso erguido, es un equilibrio en todos los planos físicos, que puede ser logrado  por el animal sólo excepcionalmente). También el habla en lo anímico constituye un equilibrio (la conversación), y también el pensar (equilibrio entre el mundo exterior y el mundo interior ideal). El paso erguido, el habla y el pensar son expresión básica de la organización del yo, en el cuerpo, el alma y el espíritu.
Esta organización del yo, es la estructura organizadora de lo humano en general en el organismo. No es la expresión de la individualidad espiritual, pero transmite empero, razón por la cual, mediante la organización del yo, el cuerpo físico, la organización de la vida, la organización sensible, promueve el equilibrio entre lo excesivamente fuerte y  débil. En definitiva, las caracterizaciones de demasiado fuerte y demasiado débil, dadas en los cuadros arriba dadas, son posibles únicamente por el hecho del deficiente compromiso de la organización del yo. También la relación del cuerpo físico, organización de la vida, y la organización sensible entre sí, es llevada al equilibrio principalmente por la organización del yo. En oportunidad de la crisis, esto no se logra: aquí depende de la decisión del yo, la individualidad espiritual, que no actúa por naturaleza, sino por decisión.

ORGANIZACIÓN DEL YO

Cuerpo

Alma

Espíritu

Demasiado fuerte

Híper-érgico, cálido

Obstinada, egocéntrica

Dominante

Equilibrado

Formas armoniosas del cuerpo, de sus funciones y reacciones

Empatía, apropiada capacidad de simpatía y antipatía, autenticidad del sentir

Individual

Demasiado débil

Hipo-érgico, frío

Altruista

Sumiso

LOS MEDIOS TERAPÉUTICOS
En el cuento de los músicos de Bremen, el encuentro del orden mutuo aparece en la colocación del uno sobre otro de los cuatro animales. En ocasión de este acto, realizan su “música”. De esta manera, se fortalecen y pueden volver a alimentarse, ahuyentan a los bandidos y toman morada. Se trata de una imagen terapéutica arquetípica de un proceso curativo, que re-ordena las relaciones mutuas de los diferentes miembros del ser reintegrando se accionar mancomunado, en el sentido de una salud humana. Esto puede ser logrado, cuando existen diferenciadas posibilidades terapéuticas para los diferentes miembros del ser.
A partir de los aspectos de introducción al estudio antroposófico del hombre ha quedado en claro, que el hombre con sus miembros del ser necesita una relación hacia el mundo que lo rodea. Con su cuerpo físico, el  hombre tiene relación con todas las manifestaciones sustanciales del mundo; con su organización de vida (cuerpo etérico) con todas las medidas plasmadoras de superficie, razón por la cual posee una apertura especial hacia las medidas externas. La organización sensible (cuerpo astral) puede  ser alcanzada directamente a través de las artes, la organización del yo, a través de la charla.
Con todo aquello que aproximo al hombre materialmente, me oriento hacia el organismo humano a través de su cuerpo físico. Al aplicarle una trasfusión sanguínea, al infundirle globulinas inmunológicas, o llevo a cabo un transplante de órgano, empleando por lo tanto una sustancia humana  modo de medio curativo, reemplazo una parte de su cuerpo físico, cobrando por lo tanto efecto sobre su cuerpo físico. Al suministrarle un medicamento de origen animal, como hormiga, abeja, serpiente, o un preparado orgánico, por ejemplo, vacuno, ese hecho constituye un incentivo astral, frente al cual reacciona de manera especial, la organización de la vida (cuerpo etérico). Del mismo modo puedo cobrar efecto sobre la organización sensible (cuerpo astral), mediante medicamentos de origen vegetal. Un medicamento mineral, ya le es muy ajeno al organismo humano. Un medicamento preparado de cuarzo, por ejemplo, apela a las “fuerzas dominadoras del cuarzo” en el  hombre, que en el caso de los minerales, tienen su paradero en la organización del  yo, que conduce el trato con minerales en el organismo humano; todos los procesos de mineralización, son expresión inmediata de esa organización del yo, tal como ya lo hemos definido. Por lo tanto, las sustancias materiales, también las procesadas homeopáticamente, siempre cobran efecto a través del cuerpo físico sobre el hombre, pero desde allí, diferenciadamente, sobre cada uno de los miembros del ser, según la sustancia y la procedencia. Existen también posibilidades de modificación. En el suministro de medicamentos de materia gruesa, nos remitimos directamente a la reacción del organismo metabólico (potencias metabólicas desde D1 – D16). El sistema rítmico, que en la respiración con el aire y en la sangre se maneja con materias de muy fina distribución, reacciona frente a “potencias medias”  (D8 – D15), y el sistema nervio-sensorio, que esencialmente trabaja exento de materia, terapéuticamente reacciona de modo más directo, frente a las elevadas potencias homeopáticas (D20-D30). Otra modificación consiste en el hecho de que el medicamento, en forma de gotas, polvo o tabletas llegue al intestino por vía bucal, promoviendo la reacción del organismo a través del sistema metabólico y de los miembros, o que llegue al organismo como inyección o inhalación a través del sistema rítmico. Finalmente, podemos promover la reacción del organismo a través de los sentidos, mediante el ungüento, aplicado mediante un paño o compresa.

GALLO

YO

CHARLA

SUSTANCIA MINERAL

GATO

Organización sensible (cuerpo etérico)

Terapia mediante el arte

Sustancia vegetal

PERRO

Organización de la vida

Implementaciones externas

Sustancia animal

BURRO

Cuerpo físico

Terapia medicamentosa

Sustancia humana

ILUSTRACIÓN 1
Mediante las implementaciones externas me comunico con el organismo, sobre todo, a través de la organización de la vida. En el baño, el elemento acuoso cobra un efecto directo, ya que allí vive la organización de la vida. Mediante el baño nos orientamos directamente a la misma. A través de la fricción, o el masaje, se genera conciencia en la piel. A partir de unas pocas indicaciones de Rudolf Steiner este tema ha sido tratado por Ita Wegman y Margarete Hauschka y se encuentra a disposición como “masaje rítmico”. Es la organización sensible hacia la cual aquí nos orientamos desde la organización de la vida. Podemos orientarnos a la organización del yo, a través del empleo calórico, a modo de baño de dispersión con aceite, baño de sobrecalentamiento, fomentos calientes (mostaza o jengibre) o mediante la bolsa de agua caliente. La orientación hacia el cuerpo físico se realiza de mejor manera directa, por la vía del empleo externo del masaje clásico o la gimnasia para enfermos (ilustración 2).

Gallo

Yo

Charla

Implementación calórica

Gato

Organización sensible (cuerpo astral)

Terapia basada en el arte

Masaje

Perro

Organización de la vida (cuerpo etérico)

Implementaciones externas

Baños

Burro

Cuerpo físico

Terapia con medicamentos

Gimnasia para enfermos

ILUSTRACIÓN 2
Las terapias hasta aquí mencionadas, implementaciones medicamentosas y externas, son vivenciadas por el paciente esencialmente con positividad y pueden ser llevadas a cabo, asta en el paciente inconsciente. En el sentido propiamente dicho de una “terapia global”, la propuesta debe ser orientada hacia el ser humano consciente y despierto. Los movimientos llevados a cabo por la organización sensible en el alma despierta, pueden ser aprovechados inmediatamente por las artes. Allí tiene lugar una comunicación directa a través del alma, al practicarse su modo diferenciado, en consonancia con otros miembros del ser. En la plástica (con arcilla, madera o piedra) se practica en el alma aquella actividad que la organización de la vida lleva  a cabo en la formación del cuerpo en el cuerpo físico, en la pintura, la actividad aquella, que ejerce la organización sensible, en la organización de la vida. Estas artes formativas se llevan a cabo con material en el espacio tridimensional, o bien bidimensional, razón por la cual guardan parentesco con los miembros del ser, que actúan en lo material. Las artes referidas al tiempo, como la música y el habla, cobran una actividad mucho mayor sobre los miembros del ser mucho más libres de la organización sensible y el yo. La música con tono mayor y modo menor, con disonancia y armonía, con veloz y lento, fluido y staccato, crescendo y decrescendo, etc., es elemento inmediato de la organización sensible misma. El habla que de por sí mismo puede ser portador de lo espiritual, dentro de consonantes y vocales, las reglas  de la declamación, emplea modos de expresión que son leyes formativas de la organización del yo, en el cuerpo reflejadas al arte. Como terapia, dejan de ser “solamente” artes. Unilateralizan “no-artísticamente”, determinados elementos, para poder equilibrar terapéuticamente, situaciones patológicas (ilustración 3).

Gallo

Yo

Charla

Habla

Gato

Organización sensible (cuerpo astral)

Terapia mediante el arte

Música

Perro

Organización de la vida (cuerpo etérico)

Implementaciones externas

Pintura

Burro

Cuerpo físico

Terapia con medicamentos

Plástica

ILUSTRACIÓN 3
Otra terapia mediante el arte, ocupa una posición especial. Se trata de la euritmia, Rudolf Steiner ha inaugurado un arte escénico, que ha definido como “habla visible”, y “canto visible”. Con movimientos de los miembros, formas espaciales caminadas, colorido de la vestimenta y coreografía, en el espacio movido se torna visible la lengua hablada o la música ejecutada. Cada sonido, cada tono, los intervalos, los elementos dramáticos, épicos, líricos, armónicos, cósmicos, los diferentes movimientos la convierten en expresión de aquello que al respecto resuena como voz o como música. Podemos imaginarlo de la siguiente manera: un ciervo, o una ballena, solamente en determinada época posee la formación de una voz, vale decir, cuando en su interior tiene lugar una gran revolución fisiológica-  en la época del celo. De otro modo, estos animales enmudecen en amplia medida. Aquí, la formación de la voz está ligada a determinados procesos formaticos físicos. El ciervo puede llevar a cabo estos sonidos del bramar, solo en el contexto con el celo. Moverlo a bramar a destiempo, lo enfermaría. El hombre ha reducido la formación de su habla y de su voz, a los órganos de la laringe, dientes y labios, funcionalmente. Puede emitir las mayores tonterías, sin enfermarse. Así y todo, aquello que dentro de él ha formado su corporeidad y su capacidad funcional, posee parentesco con aquello que hoy para nosotros son los sonidos. Aquello, a lo que se refiere el Evangelio de Juan con el Verbo creador, el logos, tiene que ver con esa fuerza plasmadora de los sonidos. Esas leyes plasmadoras de la palabra, o de los sonidos en los movimientos eurítmicos no son llevados a cabo con las herramientas del habla, sino con todo el cuerpo. A partir de ese arte, Rudolf Steiner ha desarrollado la euritmia curativa. En cierto modo, convierte al hombre nuevamente en ciervo, dado que se llevan a cabo determinados movimientos según sonidos, o secuencias de sonidos que representan a esa fuerza formativa y que cobran efecto sobre el ser humano por el hecho de que se llevan a cabo no tan solo por las herramientas del habla. Al elegir los sonidos correctos, practicándolos de una manera intensificada, tal como se encuentran dispuestos en la euritmia curativa, esto puede remediar unilateralidades tales como se presentan en las enfermedades. Aquí nos encontramos frente a una posibilidad de implementación y un espectro de acción, que reúne las posibilidades de las artes antes de mencionadas. También a través del yo, todos los miembros del ser pueden ser invocados de modo diferenciado. El medio principal es la charla y es la ejercitación. En el capítulo acerca de las posibilidades de conocimientos más elevados, se han referido modos de pensar que pueden ser incrementados a herramientas del pensar cada vez más vigorosas, que finalmente se constituyen en posibilidades de investigación de los mundos espirituales. Tales ejercicios, que en la obra de Rudolf Steiner a menudo de manera puntual ha dado a las personas enfermas. Han sido elegidos de una manera muy individual y en la actualidad no se hallan a disposición general. “Ejercicios higiénicos del alma”, más generales, que no se trata de meditaciones propiamente dichas –como las anteriores- y que en cambio se comportan como una higiene corporal general frente a un entrenamiento puntual que requiere de un esfuerzo, también se hallan a disposición, y son apropiados para fortalecer la actividad del yo, en los demás miembros del ser, orientados hacia el alma. Los ejercicios de esta índole presuponen una libre discusión de la persona en cuestión y pueden ser llevados a cabo únicamente por ella misma- en tal caso, el terapeuta, o el médico puede dar consejo al respecto.
La charla es algo diferente. Tiene lugar en ocasión de una consulta. Siempre, cuando existe un interés, y un compromiso en la charla o tiene lugar un efecto entre un yo y el otro. Pero, también una charla de esa índole, puede tener un carácter intuitivo, inspirador o imaginativo. Las charlas biográficas por ejemplo pueden ser intuitivas. Al desarrollarse conjuntamente el cuadro de vida de una persona y al contemplarlo a modo de imagen exenta de emociones y causalidades, cuando las vinculaciones, entretejimientos y dinámicas se edifican en lo posible imaginativamente, generalmente resulta que la biografía pueda aparecer intuitivamente a modo de manuscrito del yo, siendo que no pocas veces de allí puedan emanar nuevos impulsos para la configuración de la vida.
Algo diferente acontece en el caso de una charla  centrada en un conflicto. Allí, en un comienzo cobran cuerpo todas las emociones, reproches y toda penuria. En ese caso la organización sensible puede ser visualizada de manera plástica. El trabajo del yo, para abrirse paso hacia esa “nube astral” durante  una charla, siempre resulta ser doloroso, lo cual de hecho es una asignatura del modo de pensar inspirativo, dado que es difícil vivenciarse como  víctima, identificándose a sí mismo como “culpable” o culpar a otros lo cual es un talento natural, profundamente inherente a nuestra naturaleza astral. Renunciar a ello bajo contemplación igualmente atenta del conflicto, causa dolor. Ahora puede ser desarrollado un aspecto opuesto, vale decir, intentar de considerar al conflicto a modo de una misión autoimpuesta. Aquello, que a continuación pude producirse, lo describe Rudolf Steiner de la siguiente manera: “es como si entonces, plenamente conscientes, estuviésemos viviendo dentro de dos “yo”. Uno de ellos es aquel que homos conocido hasta ese entonces. El otro se ubica por encima del mismo, como una entidad recién nacida. Y se siente, como el primero posee una cierta independencia, algo así como acontece con el cuerpo del hombre tiene una cierta independencia frente al primer yo. Esa vivencia es de gran importancia”. Con ello, el hombre se vivencia sobre un plano superior, en contradicción para consigo mismo, no en la discordia, el desconcierto de los sentimientos, sino en la relación creativa de tesis- antítesis.
También podemos orientarnos a la organización de la vida a través de la charla. Sobre todo cuando la charla transcurre basada en imágenes. Por ejemplo cuando una determinada situación de enfermedad o de destino puede ser hallada en la imagen de un cuento, tal como la anorexia en el cuento de la “Bella durmiente”, una patología cancerosa en “Los siete cuervos” o un conflicto en “Caperucita roja”. Aquello que con anterioridad parecía ser mi problema exclusivo, aparece de manera arquetípica y participar de la evolución. A partir de las mismas y su trasformación en el curso de varias charlas, puede notarse aquello, que ha cambiado en lo profundo del interior. En ese sentido, las imágenes son imaginaciones que al ser adecuadamente con respecto a la situación respectiva, pueden cobrar un efecto sumamente terapéutico.
Sobre todo, en el caso de pacientes moribundos, gravemente enfermos, en estado de cómo o psicóticos, podemos vivenciar, que lo importante en esos casos no es la palabra hablada, no el llamado telefónico, sino el estar presente eventualmente, hasta el contacto de la mano. Al respecto, es decisiva la presencia física, pero de una manera concentrada. No sería lo apropiado, estar leyendo de paso una revista o de estar ausente interiormente. El yo está presente pero físicamente.

Gallo

Yo

Charla

Charla biográfica

Gato

Organización sensible (cuerpo astral)

Terapia mediante el arte

Charla centrada en el conflicto

Perro

Organización de la vida (cuerpo etérico)

Implementaciones externas

Charla a través de imágenes

Burro

Cuerpo físico

Terapia medicamentosa

Estar presente

ILUSTRACIÓN 4
Esos medios terapéuticos son los tarros de pintura, mediante los cuales la medicina antroposófica compone una terapia. Los diferentes medicamentos pueden observar una consonancia. Un medicamento mineral, una implementación de color y una terapia hablada “concuerdan” de mejor manera con una charla biográfica, que una trasfusión de sangre, un masaje o una terapia con pintura a una charla centrada en  un conflicto. Esa “composición” de una terapia es el “arte de curar”, en el cual una composición de rico contenido plenitud de colores puede ser tan favorable como una puntual, económica, en la cual las medidas concuerdan armoniosamente, o pueden contrastar en alternancia rítmica.
Cuando los cuatro músicos de Bremen pueden reunirse nuevamente, cuando las medidas terapéuticas pueden ser llevadas a la consonancia, entonces, en la terapia se genera aquello  -ese elemento artístico- que en los músicos de Bremen se denomina “música”.
Un concepto tal, como lo hemos presentado aquí, no pocas veces choca con límites, por el hecho de que en el caso de las personas, activas en un empleo o una profesión, en el tratamiento ambulante en los lugares en los cuales por ejemplo no se encuentran a disposición las terapias, artísticas, o no son cubiertas por las obras sociales, a causa de la falta de medios económicos, desde un principio son limitadas. Pero del mismo modo, como en un caso necesario, una sinfonía escrita para una gran orquesta puede ser ejecutada en el piano, pudiendo conocerse así lo específico de esa obra de arte, y como para la ejecución de una sonata para piano no necesitamos una orquesta, a menudo el arte consiste en configurar un concepto con las terapias existentes, que cobre un efecto reintegrador sobre los miembros del ser.
Dado que en las clínicas antroposóficas, en las cuales la mayoría de las terapias mencionadas se encuentran a disposición, en la mayoría de las veces las internaciones tienen que ser de poca duración, para tales conceptos, las instalaciones curativas adquieren una importancia cada vez mayor. Para aproximarnos en medida cada vez mayor a ellos en el ámbito ambulante en muchos lugares se procede a la fundación de las así llamados  “terapéuticos”, que tratan proponer una oferta amplia en ese sentido. Por el hecho de que requieren un notorio costo económico, dependen no solamente de la iniciativa y colaboración e iniciativa de las personas sanas (aún) no enfermas, que consideran que esos emprendimientos son necesarios y quieren brindar su apoyo a los mismos.
En el momento que esto se puede lograr, un concepto tal de la medicina aportará n saneamiento social en el plano germinativo, que sin lugar a dudas, posee una relevancia social.

11/10/2009