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Katja Irle: Entrevista con Jens Lorenz, profesor de matemática en la Escuela Superior de Pedagogía en Heidelberg
DEFICIENCIA DE MATEMÁTICA
“Subsanar insuficiencia ya en el jardín de infantes”
KJ: Señor Lorenz a nivel mundial existen las compañas contra el analfabetismo y la deficiencia en lectura. El fomento de las deficiencias en la matemática se lleva a cabo empero más bien en lo oculto ¿Porqué?
JL: por el hecho de que la lectura y la escritura ocupan un lugar más importante en la sociedad. Todos podemos alegar que somos malos en matemática. Pero nadie le agrada confesar que no sabe leer.
KJ: ¿Cuántas personas padecen la deficiencia matemática?
JL: aproximadamente cuatro a seis por ciento a nivel mundial.
KJ: ¿Cuáles son las causas de la deficiencia en matemática en los niños?
JL: Generalmente tiene que ver con una carencia de la capacidad conceptual. La mayoría de las personas resuelven la suma de 57 más 19 sumando 57 más 20, menos 1. Al respecto vamos saltando dentro de un imaginario espacio de cifras. Entendemos las operaciones de cálculo, a modo de movimientos dentro de este espacio numérico. Esto es muy abstracto. Muchos niños aun no tienen esta capacidad conceptual y por tal razón no reconocen la relación entre lo numero. El 75% de los niños con deficiencias para el cálculo que tratamos, además tienen un trastorno de la percepción derecha-izquierda. Cometen errores típicos, como por ejemplo, invertir la figura de los números. Pero también la enseñanza deficiente, incorrecta puede ser la causa de los problemas en matemática. La escuela aún parte de manera contundente de la matemática y no del pensamiento del niño.
JK: ¿Cómo podemos darnos cuenta de que un niño está desarrollando una deficiencia en matemática?
JL: existen por ejemplo niños, que no tienen noción alguna de distancia. No tienen capacidad de marcar la mitad de una línea con un lápiz. No colocan el trazo en la mitad, sino en cualquier lugar. Para un niño de condiciones tales, la afirmación de “cinco es la mitad de diez” carece de importancia.
JK: así y todo, algunos niños con deficiencias en este sentido no llaman la atención en la clase- ¿A qué se debe?
JL: por el hecho de que estos niños pueden dominar las clases, mediante estrategias auxiliares – por ejemplo con una buena memoria. Al aprender de memoria las tablas, pueden dominar a su vez la multiplicación y la división, pero no pueden representarse nada con ello.
JK: ¿Cuáles son los mayores obstáculos en las clases de matemática?
JL: la matemática y también las ciencias naturales tienen una estructura muy jerárquica. Esto tiene su inicio ya en el primer grado. Al no haber comprendido algo, es casi imposible poder entender las unidades siguientes. Esto no acontece en otras materias de igual manera. Esto lo sabemos de los niños que en el 11º año tienen que dedicarse en el extranjero y luego retornan: si tienen problemas, los tienen en la mayoría de los casos en matemática y en ciencias naturales. En las demás materias logran la conexión.
JK: ¿A partir de cuándo podemos advertir deficiencias en la comprensión de matemática y subsanarlas?
JL: la edad inicial seria en el jardín de infantes. Esto lo sabemos a partir de investigaciones realizadas en niños de cuatro o cinco años. Entre otros se trataba de la comprensión referida a cantidades. Hemos examinado, si los niños comprendían más-menos, o mayor-menor. Lo importante a su vez es el dominio del lenguaje: ¿el niño domina preposiciones tales como sobre, debajo de, al lado de, delante, después de? Esto tiene que ver mucho con matemática, dado que nos muestra el estado de desarrollo de la concepción espacial. Con métodos tales podemos predecir con bastante certeza, ene l caso de un niño de cuatro años si este niño en la escuela primaria tendrá problemas con la matemático o no.
JK: ¿seguiría existiendo la discalculía, si todos estos niños recibieran un fomento?
JL: seguramente, en un envergadura claramente menor. A partir de la investigación sabemos que los niños de discalculía que reciben un fomento temprano, mas tarde ya no muestran síntomas. Creo que el 80% de estos niños podrían desarrollarse con entera normalidad. Lo trágico es que hasta ahora no tenemos un sistemático reconocimiento temprano, ni un amplio fomento en los jardines de infantes ni en las escuelas.
16/1/2011
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