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EL DESARROLLO DEL NIñO EN EL PRIMER SEPTENIO

Tema principal: el “GUIA EDUCADOR”

AUTORA: DRA. MICHAELA GLOECKLER

TRADUCCION: ANA MARIA RAUH

LEITMOTIV: El “guía educador”

De la conferencia que fundamenta nuestro encuentro de este año, quisiera leerles algunos pasajes, acerca de los primeros dos-tres cuartos años. Rudolf Steiner coloca como Leitmotiv en el comienzo de la conferencia el término de “guía educador”. En el ámbito lingüístico alemán la palbra“Fuehrer” (conductor, guía) porta una tara agravante, pero, lo tomaremos aquí literalmente: la guía es necesaria y tiene que tener un efecto educativo. Para poder guiar, necesitamos una meta, un camino. El guía conoce la meta y conoce también los caminos que conducen a la meta. Rudolf Steiner remarca: el guía estaría en condiciones de conducir su mirada hacia la totalidad del curso de la vida humana. Esto nos muestra que se trata de una guía evolutiva, de alguien que conoce el desarrollo y la meta del desarrollo, abarcándola con la mirada.

En este contexto, Rudolf Steiner se torno muy personal-existen pocos lugares en su obra de conferencia, en los cuales se expresa de manera tan personal diciendo que sentía gran dolor por el hecho de que los niños recién con la entrada a la edad escolar, cuando los desarrollos esenciales ya han pasado, llegan a la escuela Waldorf. Ese dolor es claramente perceptible. Se dice, que en reiteradas oportunidades ha afirmado: “Deseo fervientemente, poder recibir los niños de mucha menor edad”.

DESTINO Y LIBERTAD

Al hablar de guías educadores, no se refiere específicamente a los padres, sino, en términos generales a personas que se declaran dispuestas a ser guías educadores. Naturalmente es maravilloso, si los padres están dispuestos a ello, pero, cuando no lo están, deberían poder ser halladas otras personas. Se trata de la meta del desarrollo-y aquí Rudolf Steiner se torna absolutamente concreto- se trata de libertad y de destino. La biografía individual es destino. Allí, el guía educador tiene que compensar muchas cosas. En la conferencia se especifica asimismo, cual es el medio compensador más importante: el hecho, de que el educador de un niño pequeño deje de lado por completo, todo lo suyo personal propio. Esto, a su vez constituye un ejercicio hacia la inspiración, siendo, que extirpamos lo auto conformado, la fortuna del propio ser, creando un espacio o de morada, dentro del cual otro puede cobrar vida, al cual, intuitivamente, legamos nuestra voluntad. A pesar de que podamos tener una postura crítica frente a mucho de lo que dice Joachim Bauer, así y todo, el título de su libro “Porque siento lo que sientes” es genial (comunicación intuitiva y el secreto de las neuronas espejo). La comunicación intuitiva-ese es el tipo de comunicación en el primer año de vida, porque los bebes-gracias a Dios- aun no hablan. Solamente QUIEREN- y siempre tenemos que entendernos con un ser volitivo. Y tenemos que preguntar:

- ¿Qué quieres?

- ¿Que quiero yo?

El guía intuitivo crea espacio para la voluntad del niño. Toda la pedagogía Waldorf se encuentra transpuesta por la meta del desarrollo de la libertad. Para que la educación pueda ser lograda, tiene que orientarse en la libertad: que el niño experimenta tantos grados de la libertad como fuese posible y los desarrolle. Esto le ayudará a su vez a poder manejarse con circunstancias difíciles del destino. Sin el sentimiento de la libertad, solo nos sentimos aplastados por el destino, nos lamentaremos del destino y no lograremos manejarnos con el mismo.

SINTOMAS DEPRESIVOS EN LOS Niños

El artículo principal de nuestra revista mensual, dedicada a la medicina infantil, referida al mes de diciembre de 2010, tiene como tema los trastornos depresivos. Allí, a los pediatras se les adjudica una función de guardia. Esta expresión solo la conozco de Rudolf Steiner. Los pediatras son llamados a descubrir tempranamente, los síntomas depresivos en los niños, reunir información y acompañar a los afectados.

René Spitz hablaba de la “depresión anaclictica”. Al buscar el verbo subyacente en el diccionario griego, leemos: apoyarse hacia atrás, reposar, estar tendido, doblarse hacia arriba. Frente a nosotros aparece la imagen de una silla –alguien es doblado hacia arriba, es tendido y encuentra apoyo atrás- todo muy pasivo. Es la postura del desvanecimiento, de la retirada. Más tarde en la década de los cincuenta, de los sesenta, del siglo pasado, René Spitz ha suministrado una fenomenología de la deprivacion en los terribles hogares de niños, con respecto al abandono en la temprana edad, ha reunido material, del cual aun hoy se valen todos los psicólogos del comportamiento, por el hecho de que es imposible describirlo de mejor manera. En aquel entonces ha fijado el término de “depresión anaclictica”, que en la actualidad se encuentra propagado de manera latente, a pesar de que estos lactantes en la mayoría de los casos viven en contextos de bienestar económico. La investigación acerca del vínculo entre el adulto y el niño, ha adquirido una elevada jerarquía, por haberse reconocido, que el vínculo entre el adulto y el niño, la intuitiva mancomunion con el niño, le proporcionan al niño y a su voluntad, la morada anímica.

El adulto trasmite al niño:

-yo quiero, lo que tú quieres.

-mi voluntad es tu voluntad.

-y tu voluntad es mi voluntad.

En muchos casos esta comunicación volitiva no funciona

AUSENCIA DE VÍNCULO, DE LIGADURA Y ENFERMEDADES PSIQUICAS

A la pregunta acerca de si existen investigaciones aun más extensas con respecto al rol del vínculo en el primer año de vida, el profesor Hans Schlack brinda con una respuesta muy cautelosa cuando dice que no existen hechos reales, pero, que se sabe de hecho, que los primeros cinco meses son los decisivos. Cuanto más pequeño es el niño, en tanta mayor medida, la voluntad del niño se encuentra expuesta a la voluntad del adulto, y en tanta mayor medida el niño depende de un vínculo estable, una relación fuera de discusión. Esto, previene la depresión en el curso de toda la vida. A causa del enorme aumento de trastornos psíquicos en la edad infantil, juvenil y adulta, estamos adquiriendo un conocimiento cada vez más profundo de los factores causantes. Naturalmente, también la herencia juega un rol, pero, se está descubriendo cada vez más, lo decisivo del factor de la relación en los tres primero años de vida. Rudolf Steiner dice, que solamente en la temprana edad, pueden ser prevenidas las enfermedades psíquicas, ya a la edad escolar, es demasiado tarde, a pesar de que allí aun puede ser “apuntalado” algo del problema. Es esto lo que se corresponde con los resultados de la investigación de la actualidad.

LOS PSICOFARMACOS Y EL SUICIDIO INFANTIL

El mencionado artículo acerca de los trastornos psíquicos es muy largo, pero ya en la primera página podemos leer: “Una relación sólida, es la base de todos los emprendimientos psicoterapéuticos”. Luego siguen exposiciones acerca de medicamentos, que en realidad no han sido habilitados para los niños, por el hecho, de que con respecto a estos psicofármacos en la edad infantil, no se poseen los debidos estudios. Lo estremecedor al respecto es: aunque no existen estudios se sabe a partir de numerosos incidentes, que, aun que en algunos niños los psicofármacos poseen un resultado favorable, a otros niños los conducen al suicidio. Hasta podemos afirmar, que el efecto colateral en los niños puede ser el suicido. Cuando en lugar de un vínculo, al niño le ofrecemos medicamentos, con anterioridad a la capacidad elaboradora, la función protectora del adulto, que de hecho es su mayor protección, que empero no se encuentra a disposición del niño, el efecto amparador de los medicamentos no puede rescatar, redimir al niño, y en cambio, puede empujarlo a actos de suicidio.

LA ESTRELLA PEDAGOGICA DE LAS CINCO PUNTAS

Quisiera pasar ahora a la orientación fundamental, que necesita un educador-guía, cuando quiere trabajar profesionalmente. Al respecto quiero establecer referencia a los dos últimos años, en los que hemos debatido los cuatro miembros del ser y el quinto principio de la interacción social y la apertura en dirección hacia el entorno cultural, que se posibilitan a través de la cabeza, el pensamiento y los sentidos. He dispuesto este orden, por el hecho de que se gravan fácilmente en la memoria. Contemplaremos el desarrollo infantil bajo el aspecto de una conducción comprensiva, que conoce la meta, que posee una postura afirmativa frente al destino, que toma en cuenta la libertad.

ORIENTACION ESPIRITUAL, METODO Y ORIENTACION ARTISTICA

Parto de la meta y con ello queda en claro, que la organización del yo se encuentra ligada a la identificación con el motivo de la libertad. Cuando metódicamente quiero educar de manera tal que se posibilite el desarrollo de la libertad para el otro, tengo que lograr que nuestro encuentro se realice dentro de una postura artística. Nuestro método puede y debe ser artístico, vale decir, brindar al recién nacido el espacio necesario, en el cual él mismo puede cobrar actividad. Nuestra misión es, crear espacios libres y ofrecer posibilidades de configuración y proteger este espacio libre, mediante un máximo compromiso intuitivo frente al niño. Entonces, se siente plenamente portado dentro de esa libertad. De esta manera le transmitimos: “Quiero que seas libre. Te porto y te acompaño y te brindo el espacio y protejo los límites hasta tanto que tú mismo puedas hacer uso de tu propia libre voluntad”. Esta, es una cuestión de postura.

Asimismo empero, se plantean también cuestiones metódicas:

• ¿Como puedo llevar esto a la práctica?

• ¿Por qué es tan difícil?

• ¿Cómo tenemos que elaborar el tema para los padres, los educadores, maestros y colegas para tornarlo plenamente accesible, asimilable?

Aquello, que denomino orientación espiritual, Alfred Heerhausen lo describe como la postura espiritual que todo lo decide. Al ser asesinado justo había sido nombrado jefe del Banco Alemán. Se trató de un asesinato misterioso, que nunca fue aclarado. Se sabe empero, que por una particular casualidad, una buena persona había llegado a la cumbre de este banco. Era tan bueno, que los menos buenos sentían temor por él. Dado, que comenzó a reunirse con los países en vías de desarrollo de una manera humana y a ocuparse de que el dinero reciba un trato humano. Este hecho era considerado como catastrófico al criterio de muchos. En sus apuntes, Alfred Heerhausen ha reproducido la carrera de los modernos manager, de cómo aprender a perseguir despiadadamente sus propias metas. Todas las escuelas del management tienen esa meta. Todas las cualidades y condiciones son implementadas como herramientas para la persecución de las despiadadas metas propias. Esto cobra validez tanto con referencia al buen comportamiento, como al Nitiquette, el refinamiento, la búsqueda de situaciones Win-Win, el otorgamiento de espacios libres –todo resulta ser medio para la finalidad. Heerhausen no era diferente.

Una vez llegado a la cumbre empero, miró hacia atrás conscientemente y se dio cuenta del tipo de formación por la cual había pasado. No era un antropósofo, de ser así, hubiese dicho: al llegar a la cima me di cuenta de que he sido instruido ahrimanicamente. Habló de su evolución con una postura casi de asombro: le pareció peculiar el hecho de que, al acceder a una auténtica posición de conducción, de pronto han concluido el camino propio, la propia carrera. Y, repentinamente uno se ve confrontado con la misión social, para llevar a cabo un contexto laboral y de vida, con apertura y competencia social. En él se manifestó entonces, un rasgo profundamente humano: su apertura en lo humano no se limitó entonces únicamente a las metas del Banco Alemán, tal como tendría que haber sido su misión propiamente dicha, por la cual debería entusiasmar muchas personas. Dijo, que el Banco Alemán tenía una misión en el mundo, tenía que proceder con honradez. En la vertiginosa altura de su posición había experimentado una especie de consagración, que lo impulsó a decir: quien quiere conducir, necesita una mirada que todo lo abarca, el bienestar humano, una mirada orientada hacia la humanidad. Y allí sigue ese maravilloso concepto: ES MENESTER LA POSTURA ESPIRITUAL QUE TODO LO DECIDE.

Al tomar muy en serio el término de Rudolf Steiner referido a la conducción educadora, de manera tal que nos ponemos plenamente a disposición de otra persona, tomando en cuenta su meta, tratando de facultarla de esta manera a dominar su destino, entonces resulta ser de ayuda la afirmación de que para ello es menester, una postura espiritual de decisión plena.

La Antroposofía es una fuente, que puede ayudarnos a adquirir una postura tal.

Postura espiritual

Todo- definitoria

Método artístico relación interés, atención

Plena

Cultura de vida Genética, medio circundante,

Ritmos, hábitos sentidos, cuidados proporcionados

Elementos

1. EL PLANO FÍSICO

El pie izquierdo de la estrella representa el plano físico; al mismo pertenecen la genética, el medio circundante, los sentidos y naturalmente, el cuidado, la nutrición y la higiene en el entorno: el color del velo que cubre la cuna, la protección sobre los efectos sobre los sentidos. La postura espiritual todo-definitoria también decide el modo de cómo pensamos acerca de los genes. Si tomamos realmente en serio, y convertimos en Evangelio, los resultados de la investigación que existen en la actualidad, que muestran y exponen que la masa hereditaria es un sistema abierto, tal como fuera descripto por Rudolf Steiner. A través de las enfermedades infantiles y estados febriles, modificamos la masa hereditaria, el cuerpo heredado, así experimente una remodelación.

Hoy sabemos que los procesos inmunológicos pueden timonear y cambiar la genética. En las épocas de Steiner, no se sabía. Acaso ¿este conocimiento, esta postura espiritual todo-definitoria acerca del carácter variable de la masa hereditaria se encuentra arraigada dentro de nosotros? Acaso ¿tenemos real conciencia del hecho que existe la posibilidad de un enorme trabajo a ser realizado acerca de la herencia, por parte de la configuración del medio circundante, pero también mediante la postura a través de la cual me acerco al niño? Por lo tanto, el “pié izquierdo” abarca la genética, el entorno, el cultivo, el cuidado proporcionado a los sentidos, la alimentación y los cuatro elementos: lo sólido, lo líquido, el aire y el calor que rodean al niño. En las primeras semanas, los primeros meses de vida, se ocupa de manera directa e inmediata con los cuatro elementos. El organismo calórico adquiere estabilidad, el ritmo respiratorio se tranquiliza y se adapta, y se regula el sistema de los líquidos. Existe una sola gran intención: el niño quiere toparse con lo sólido, quiere sentirse. Es maravilloso observar cómo los niños tratan de conquistar terreno en éste campo físico.

2. EL PLANO ETÉRICO

El “pié derecho” corresponde a las posibilidades etericas, la cultura de vida, los hábitos y aquello que subyace a la vida- el proyecto. Dado que no existe vida, sin meta de desarrollo. A eso pertenece así mismo, el plan de enseñanza. Rudolf Steiner era opositor de todo lo testarudo, intransigente, con imposición de normas, pero “plan de enseñanza”, era un término de su preferencia. Hasta ha dado tres conferencias referidas a éste tema. No se oponía a la planificación, cuando se trataba de desarrollar un buen proyecto referido a la meta evolutiva. Para los primeros siete años, tenemos que redactar un plan de enseñanza sobre el fundamento científico espiritual y neuro fisiológico. ¿Qué podemos planificar con respecto a los dos- un tercio años? Esa es la gran pregunta.

3. EL PLANO ASTRAL, O PLANO DE LAS RELACIONES

Según la opinión de la investigación actual referida al vínculo, las tres cualidades para una buena relación son las siguientes: _honradez, probidad

_afectuoso interés por el otro

_ respeto frente a la autonomía del otro. Respeto frente a los límites de la personalidad

Una acotación personal: al iniciar mi aprendizaje de la práctica pediátrica – antroposófica en el consultorio de Wolfgang Gobel, me impresionó sobre todo, su manera de examinar. De hecho puede ser una especie de iniciación, cuando un joven médico asistente puede presenciar la tarea de un médico mayor, con experiencia, cuando puede observar el aura que se genera entre el médico, la madre y el niño. Era como que con mis propias manos podía tocar esa aura de máxima atención y entrega a ese instante.

Aura de atención intensiva.

Todo examen se iniciaba, tomando el médico contacto visual con el bebé, siendo que de esta manera se establecía un clima de calma, semejante al imperante durante una meditación. Dedicaba toda su atención a quienes se hallaban frente a él, dándoles espacio. Hasta los niños lloriqueantes, fastidiosos, hallaban el sosiego, era algo muy peculiar. A menudo las madres parecían preguntarse asombradas, qué era lo tan especialmente bello en su niño, razón por la cual el médico lo miraba con tanto afecto, tan intensivamente. Cuando yo misma intenté hacerlo, constaté que cada niño es bello. En cada uno descubrí algo especial. Y esto pude luego confirmarlo con veracidad. Las madres que siempre temen que algo está mal, que sienten miedo, pueden vivenciar de esta manera, una relación terapéutica. Puede la misma constituir un ejemplo en su cotidiana relación con el niño. No lo podemos subvalorar, las madres están observando, cuando revisamos a sus niños. También ellas aprenden muchísimo mediante la imitación.

Manos respetuosas y atención indivisa

Las manos respetuosas en ocasión de la revisación- y también el aseo y los cuidados en la casa- se me figuran como hecho decisivo para la relación curativa. El niño mismo aun no puede sostenerse y sustentarse. Por esa razón, no lo levantaremos simplemente con las palabras “ahora vamos a revisar (el pañal), ahora vamos a hacer….” Con manos manipuladoras y usurpadoras.

El médico en cambio, toca al niño con manos que preguntan al niño: “¿qué quieres que te hagamos?”. Que le transmiten: “tenemos que examinarte, porque es importante para ti, pero queremos que te sientas tratado respetuosamente.” Para ello es indispensable la “atención indivisa”- una concepción procedente del curso pedagógico- curativo (GA 317). Al mostrarle al padre a través de nuestro ejemplo la calidad de la atención indivisa, obtenemos la solución para muchos problemas. Sobre todo cuando nuestro trato es con madres temerosas, que se lamentan diciendo que las obligaciones la superan al tener dos o tres hijos. Justamente, cuando los niños son pequeños. Cuando necesitan una sagrada serenidad, mucho humor, alegría y tiempo para cantar y ejecutar música, el stress en realidad se produce en mayor medida. Entonces es importante saber: tan solo 5 minutos de atención plena, indivisa, al día edifican al niño, lo fortalecen. Cinco minutos de atención indivisa, es una cualidad que podemos brindar, que también el lactante puede aportar.de los niños podemos recibir una enorme enseñanza. Podemos aprender del niño, una de las más elevadas virtudes, sobre todo, en el primer año de vida:

_ calma profunda

_atención máxima

_máxima apertura volitiva

_absoluta entrega al mundo, a otros seres humanos, y una profunda e intuitiva competencia religioso-espiritual

En el segundo año, cuando los niños comienzan a hablar, esas cualidades ya disminuyen, entonces, empero, podemos aprender otras cosas de ellos. Es inaudito descubrir los comportamientos que ostentan los bebés, cuando nos dedicamos a conocerlos.

4. PLANO DEL YO, EL MÉTODO

La cuarta punta es responsable de un método orientado plenamente hacia la libertad del otro, creando espacios de actividad, que deben estar dispuestos de manera tal, que realmente puedan servir al cuerpo físico. El otorgamiento del espacio libre, artístico, tiene lugar sobre el eje entre el espacio físico y el yo. Se trata de poder hallar en la relación- a partir del amor a la vida- un compromiso armonioso, o bien, un buen equilibrio entre las necesidades del niño y las reales circunstancias de la vida.

5. LA ORIENTACIÓN ESPIRITUAL

Finalmente, la postura espiritual todo-definitoria, la quinta punta superior de la estrella, posibilita una comprensión espiritual referida a la genética, al medio circundante y formación del destino. (Punto uno, plano físico).

IMPORTANTE: DATOS Y HECHOS

A continuación quiero recordar algunos datos y hechos importantes comenzando desde el parto.

MES 1

Ya el recién nacido imita. Existen bellas imágenes en las cuales uno de los padres saca la lengua de manera ostensible, y el recién nacido lo imita- a partir de este fenómeno, se ha descubierto su capacidad imitativa. Desde entonces, se reproduce y se describe. Desde el momento del nacimiento, sobre todo se imitan las posturas bucales.

Función protectora de la miopía del lactante

La circunstancia es, que los recién nacidos solamente alcanzan a ver dentro de un entorno de 20 a 25 cm., razón por la cual la mayoría de las personas automáticamente se aproxima en tal medida al lactante. Al tener la debida apertura al respecto, los niños nos enseñan cómo debemos comportarnos. Todos los demás sentidos ya han alcanzado una madurez mayor. El ojo, con su maduración menor, tampoco es inactivo: ayuda al bebé a conocer, a descubrir su entorno cercano. A lo que deberíamos orientar nuestra atención, es a la consecuencia de la inmadurez de este sentido: de esta manera, el niño se protege con respecto a su medio circundante ópticamente demasiado amplio. Siempre le he dado esta explicación a los padres, cuando me consultan con referencia a la importancia del velo sobre la cuna. Mediante el velo brindamos ayuda con respecto a la auto-protección, que la miopía extrema le brinda al niño, vale decir, damos apoyo a la voluntad del niño, de protegerse a través de la capacidad visual, cuya maduración lenta culmina recién en el sexto o séptimo año de vida.

LA LENTA EXPANSION DEL CAMPO VISUAL SUPONE, QUE EL NIÑO BUSCA INTERNARSE PAULATINAMENTE EN SU MEDIO CIRCUNDANTE, QUE NECESITA ESPACIOS SIEMPRE NUEVOS, QUE SE VAN AMPLIANDO, CON NITIDOS LIMITES Y BARRERAS.

La maduración del proceso visual es, al lado de la formación dentaria, específica para el primer septenio, siendo que el desarrollo de la visión representa la evolución externa, y la formación dentaria, la evolución interior.

Inteligencia global y movimiento

He traído un libro, anunciado en nuestras revistas, “el niño en el espejo” un libro muy interesante de un psicólogo inglés, quien observaba a su pequeña hija detenidamente, descubriendo así, la inteligencia plena de niños muy pequeños. (Charles Fernyhoug y Maren Klostermann: el niño en el espejo; como se genera conciencia – los tres primeros años de vida) afirma que los niños poseen la capacidad del pensamiento, ya en el primer año de vida. Lo comprueba mediante muchos ejemplos. El termino de inteligencia sensomotriz, es un concepto genial, que sostiene que cada movimiento es una expresión inconsciente, no verbal, de un pensamiento. Cada movimiento posee un sentido, no es tan solo un “manoteo”, y en cambio revela una inteligencia corporal intuitiva, que por entonces solamente puede expresarse mediante ese movimiento. El autor aporta muchos ejemplos acerca de las raíces del movimiento, de su inteligencia y también de la inteligencia lingüística. El mensaje especial de este libro- a pesar de haber sido escrito desde una perspectiva materialista- es que TODO ES INTELIGENCIA.

Percepción de modalidad cruzada

Investigadores han quedado fascinados frente la relación entre el mirar y el sentir-palpar. El ver en sí, es una actividad puramente cognitiva neuronal. Y entonces, lo descomunal: cuando los lactantes ven un objeto, reaccionan de manera tal, como si también tuvieran que poder tocarlo. Esto fue investigado en 1970, experimentalmente, en recién nacidos entre 7 y 14 días de vida con ayuda de un proyector de sombra estereoscópico. Se generaron objetos ilusionarios tridimensionales y los lactantes movían los brazos en el espacio, notando con asombro que nada había para tocar, a pesar de que el gesto puntual del asir aún no es posible a esa edad.

Esta evidencia de una vivencia integral, existente únicamente en el primer año de vida, hace pensar que los niños muy pequeños ya “saben” que aquello que vemos, también lo podemos tocar, palpar (sentir), y manejar. Al sentir, vale decir, tocar algo establecemos una relación muy personal entre nosotros mismos y el objeto. De hecho podemos decir que esa relación personalmente vivenciable, es de naturaleza puramente cognitiva, tal como lo es por ejemplo la alegría que sentimos frente al color rojo. En el caso de los niños muy pequeños, esa experiencia es mucho más profunda. Quieren HACER algo con el color rojo que están viendo. Quieren tocarlo, quieren VIVENCIARLO. No quieren percibirlo tan solo sensorialmente. Esta facultad, que podemos observar en el comportamiento del lactante ya puede realizar el cruce de diversas modalidades perceptivas, vivenciandolas como emparentadas. Se trata de facultades inconscientes, puramente intuitivas que han causado el asombro de los investigadores. Cuando el niño más tarde aprende, y formula muchas preguntas inteligentes, reflexivamente – consciente, realiza lo mismo que ha hecho con anterioridad, con igual inteligencia, pero de manera inconsciente. También esto es la expresión de su capacidad, de modalidad cruzada, que los niños piensan y de inmediato quieren decir: “esto, lo quiero tener, esto lo quiero manejar!, esto también lo puedo tocar!” esto se extiende a todo el ámbito de la integración sensorial, que el niño quiere tocar y quiere hacer aquello que está viendo. Lo decisivo es, que los niños tengan la sensación espontanea que el mundo es abarcativamente accesible- cuanto menores son, tanto más compleja es esa sensación, tantos mayores se tornan, tanto más diferenciado y selectivo se convierte: el desarrollo se va realizando desde el uno al mil y no, desde el análisis del mil a uno. Esto lo podemos verificar fehacientemente aquí.

Factores adicionales con referencia a los recién nacidos

_siguen con la mirada, a un objeto que se mueve dentro de su campo visual

_su agudeza visual máxima llega a una distancia de 20 cm.

_desde el momento mismo del parto, se diferencian diversos colores, como ser círculos blancos o negros. Esta manera de palpar con la mirada cobra validez a sí mismo, con respecto al rostro humano. En las primeras semanas, se reconocen sobre todo, las transiciones de contrastes entre la frente y la línea de la cabellera.

_ya al cabo de pocas horas, el niño reconoce la voz y el olor de la madre

_reaccionan frente a sonidos de alta y baja frecuencia: los sonidos altos brindan sosiego mayor que aquellos de baja frecuencia. Es por ello que cantamos de manera tan alta con los niños, lo cual a menudo, no nos agrada tanto a los adultos, pero justamente esos tonos altos, cobran un efecto tranquilizador sobre los niños

_los sonidos suaves cobran un efecto calmante mayor que los sonidos fuertes.

Ahora podríamos formular la pregunta acerca de cómo ha sido posible, constatar y registrar objetivamente estos hechos. Se descubrió que el grado de tranquilidad puede ser medido en la disminución de la frecuencia de las pulsaciones: la frecuencia de las pulsaciones, la respiración, y la tensión muscular reaccionan frente a los tonos altos, a través de retardación y la armonización.

La sonrisa perceptiva de los padres

Quisiera mencionar aquí, todavía aquello que dice Rudolf Steiner, desde el punto de la ciencia espiritual: “rostros radiantes de los educadores y sonrisas, son los que de mejor manera se encargan de la incubación de los órganos del niño pequeño (GA 34) semblantes alegres de los educadores.”

En sus tareas de investigación, Ekkehard Schiffer lo formuló de la siguiente manera: “la sonrisa perceptiva de los padres, protege de efectos negativos de stress, a los cuales está expuesto el niño en el curso de su desarrollo. Sin la suficiente protección de la sonrisa perceptiva, se produce una sobrecarga ocasionada por el aumento del volumen sanguíneo, a su vez determinado por el aumento de la concentración plasmática de cortisol (hormona del stress), que produce un daño en el hipocampo, zona cerebral decisiva para la memoria a corto plazo. Las sobrecargas por ausencia del dialogo- sonrisa tienen empero a si mismo otras consecuencias, y sobre todo cuando se producen en sensibles etapas del desarrollo”.

La sonrisa perceptiva e s el más importante factor de protección. Durante la guerra se ha traumatizado un número menor de niños de lo supuesto, por el hecho de que muchos padres se encontraban instintivamente en el diálogo de la sonrisa con sus niños. Esa protección resultó de la postura –“tu estás conmigo, nada malo puede pasarnos!”- y ha resguardado al niño frente al ruido, los gritos, el escenario del ataque de los aviones a baja altura, y todo lo demás que tuvo que ser soportado.

MES 2

En el segundo mes ya comienza la preparación del desarrollo lingüístico, se inicia una enorme diferenciación. Todas las facultades mencionadas evolucionan esporádicamente.

MES 3

En el tercer mes no solamente acontece lo magnánimo de la fijación de la palabra, el niño, asimismo levanta la cabeza- la eleva, señalando con ello, un primer paso real de maduración dentro del apoderarse de sí mismo. Para poder evaluar debidamente estos tres primeros meses, tenemos que tomar en cuenta, que durante ese tiempo se encuentra expuesto en mayor medida a su medio circundante, siendo así una época de gran vulnerabilidad, en la cual la relación y el entorno, son decisivos para el desarrollo. En la medida en la cual el niño puede valerse por sí mismo de sus funciones corporales, se tornará resistente a los embates externos.

IMPULSO ESPIRITUAL PROCEDENTE DE LA ANTROPOSOFÍA PARA LOS DOS TERCIOS DEL PRIMER AÑO DE VIDA

Metas anuales- ritmos del cuerpo físico

Rudolf Steiner describe, que no solo son importantes los grandes pasos de los septenios – hasta el cambio dentario, hacia la pubertad y hacia la mayoría de edad- sino que cada septenio a su vez puede ser subdividido en tres. (En el desarrollo del ser humano, GA303, 5º conferencia). Esto significa que cada año posee su meta evolutiva y que cobra sentido pensar en años escolares, es decir, en ritmos de la vida física, del desarrollo físico. Cada año posee su propia meta evolutiva, que debe ser identificada.

Desarrollo desde arriba hacia abajo

Al contemplar el desarrollo en tercios de septenio, y, al intentar fraccionarlos en años, descubriremos que el hombre crece desde arriba hacia abajo, desarrollándose. Esta dinámica evolutiva certifica lo dicho por Rudolf Steiner en su curso para jóvenes médicos: que los miembros superiores del ser, tienen que valerse de las vías de lo eterico, para obtener la liberación física. El cuerpo etérico es el abre-puertas, es la base. Es el camino sobre el cual las fuerzas del ser plasmadoras físicas abandonan al cuerpo, después de haber llevado a cabo un determinado paso madurativo en el cuerpo físico. Ese camino lo tienen que tomar también el cuerpo astral y el yo, por el hecho que estos dos miembros del ser no poseen morada ni en el espacio ni en el tiempo, únicamente a través del cuerpo eterico, razón por la cual dependen de él.

El aspecto decisivo es la metamorfosis de las fuerzas del crecimiento en fuerzas del pensamiento, que siempre sigue la dinámica evolutiva desde arriba hacia abajo.

Uniforme trimembracion de los septenios

De ello resulta asimismo el gran contexto de sentido en la trimembracion del septenio, tal como lo propone Rudolf Steiner. Indiferentemente si nos referimos al primero, al segundo o al tercero:

_en el primer tercio siempre existe una relación hacia la cabeza, hacia el pensamiento.

_en el tercio segundo, existe siempre una relación hacia el sentimiento.

_en el tercio tercero existe siempre una relación hacia el sistema metabólico y de los miembros.

Esto cobra validez para todos los septenios, durante toda la vida. Resulta ser una importante tarea de nuestro diagnóstico evolutivo espiritual, descubrir este hecho, y relacionarlo con los correspondientes temas concretos.

El desarrollo de los pensamientos en los primeros dos un tercio años

¿Qué es llevado a cabo por lo tanto desde el aspecto de los miembros del ser, en el curso de estos primeros dos años y un tercio?

Dentro de este espacio de tiempo, las primeras fuerzas etéricas, que ya han cumplido su tarea de trabajo y de configuración en el sistema nervioso y en los órganos sensorios, abandonan al cuerpo. Este hecho se encuentra en estrecha relación con el autodominio del yo, que comienza entre los dos y los tres años. Se trata de una muy asombrosa y muy complicada conquista del pensar, que el niño pueda diferenciar entre yo y yo, de que pueda saber con certeza absoluta, yo soy yo, y tú eres tú, a pesar de que tú también dices yo a ti mismo. Cuando alguien pregunta con qué empieza el pensar, podemos decir: con el primer pensamiento yo soy yo. De hecho, este es el primer pensamiento correcto de cada persona. Quien no piensa este pensamiento, no puede pensar en absoluto por sí mismo. Tiene pensamientos, pero no puede pensar. Dado que el pensar comienza con el hecho de que el pensamiento del propio yo- a modo de referencia, como hilo rojo- atraviesa el desarrollo del pensamiento en su conjunto, y con esta vivencia del yo, a veces asustadiza, a veces regocijante, es decir, siempre marcado con lo emocional, se registra la partida. El decir yo, es una señal, de que las fuerzas del pensamiento han comenzado a desprenderse del organismo.

CON LAS FUERZAS DEL CRECIMIENTO, Y DE HECHO UNICAMENTE CON AQUELLAS QUE HAN CONFIGURADO AL PROPIO CUERPO, QUE PREFERNTEMENTE HAN CONFIGURADO AL SISTEMA NERVIOSO Y LOS ORGANOS SENSORIALES, CON LAS FUERZAS ETÉRICAS LIBERADAS, SOLAMENTE CON LAS MISMAS EL NIÑO PUEDE DECIR YO. Si estas fuerzas no hubiesen formado los órganos, y si no hubieses configurado los propios órganos sensoriales, sino hubiesen alcanzado, tocado y desarrollado al propio cuerpo, en tanto que se encuentra en conexión con el sistema nervioso, el niño no podría saber de manera intuitiva y absolutamente contundente, que es él mismo. Esta, es la idea directriz espiritual más importante: el niño solamente puede decir yo a algo que él mismo ha hecho.

Dado que la fuerza del pensamiento, la competencia etérica, que aún se encuentra en el aura del niño, formando la atmósfera increíblemente densa que , de un modo de apariencia meditativa puede fundirse con un adulto, rodea al niño por el hecho de no haberse encarnado aún. Con estas fuerzas del yo, astrales y etéricas, que primeramente quieren transformar, plasmar al cuerpo desde el interior y que constituyen la mayor masa de la competencia espiritual del niño, el yo del niño aún no puede pensar. Puede pensar únicamente con las exiguas fuerzas, que ya han iniciado la tarea de la trans-elaboración del cuerpo y que nuevamente se han liberado para la actividad reflexiva del cerebro. Piensa con las fuerzas que ya no son- y nunca más serán- plasmadoras en el cuerpo, y que para siempre son liberadas al juego libre de los pensamientos. Este, es el primer paso importante de la metamorfosis de las fuerzas del crecimiento, en fuerzas del pensamiento.

El corazón como puerta para las fuerzas etéricas liberadas

Existen posibilidades diversas, para la exposición fisiológica concreta. Según mi percepción, el corazón es el lugar en el cual estas fuerzas estas fuerzas abandonan el cuerpo. Se trata de fuerzas etéricas, absorbidas por completo por el organismo de los líquidos. Cuando las fuerzas etéricas quieren abandonar al organismo de los líquidos, estos tienen que ser llevados a la dentición, para que lo etérico pueda desprenderse. Tiene que iniciarse un proceso de muerte, para que esta separación pueda ser llevada a cabo. Algo así tiene lugar únicamente en el corazón: en el final de la diástole, el corazón se detiene por fracciones de segundo. En la cardiología, este momento se denomina “diástasis”, lo cual significa “detención transitoria del corazón”. Al final de la diástole, se tensa el manto muscular alrededor del contenido sanguíneo incomprensible, por fracciones de segundo, la sangre de hecho llega a la detención, antes de seguir a la fase de la expulsión y la sangre nuevamente es llevada al máximo de su movimiento. En ese punto se aflojan las fuerzas etéricas. Una parte de las mismas retorna y con la ayuda del oxigeno, es fijada nuevamente, pero una parte queda afuera. Cuanto más cerca se encuentran del corazón las fuerzas plasmadoras, tanto más vívido es el pensar. En tanta mayor medida admitimos las fuerzas del corazón al pensar, en tanta menor medida se atrofian, se apagan, se extinguen los pensamientos y tanta mayor vida adquieren.

SEGUNDO TERCIO DEL PRIMER SEPTENIO

Amnesia de la primera infancia

Al orientarnos al segundo tercio del primer septenio, pisamos el fondo sagrado de la parte media del hombre y nos hallamos todavía en el terreno especial de la amnesia de la primera infancia, que desde la más temprana niñez, llega hasta el tercero, o cuarto año de vida. Esta bella expresión procede de la pediatría evolutiva, y manifiesta, que los niños pequeños se encuentran insertos en una benéfica amnesia, una “no memoria” evolutivamente condicionada. Más tarde, no recuerdan lo acontecido en los primeros cuatro, cinco a seis años de vida. Hoy se sabe: cuanto más fuertemente traumatizado se encuentra el niño, tanta mayor duración podrá registrar esa fase de amnesia, por el hecho de pasar al desplazamiento activo inconsciente, mediante el cualse anulan, desaparecen períodos enteros y hasta años.

Hoy estamos sabiendo, cada vez más acerca de la importancia de la relación en el primer año de vida. De esta manera se confirma lo dicho por Rudolf Steiner, en el sentido que los trastornos psiquiátricos o desordenes mentales, solamente pueden ser tratados terapéuticamente de modo primario en la temprana infancia: todo trabajo posterior al respecto, solo podrá amenguar, aminorar- dado que la cura completa, en profundidad ya no será posible.

Relación a modo de comunión entre dos yo

¿Por qué la más temprana infancia es una etapa tan especial, que no puede ser reemplazada por nada, más adelante en la vida? ¿Por qué el niño en el primer año de vida es lesionable en alta medida?

Solamente en el primer año de vida, todos los miembros del ser bajo la orden del yo tienen la meta mancomunada de erguir a ese pequeño hombre: todo lo que hace el niño, se encuentra al servicio de la búsqueda de la vertical. Podemos imaginar entonces, lo que en definitiva aporta una buena relación humana: es la aglomeración, la comunión entre dos yo.

También podemos preguntar:

-¿qué significa una buena relación de yo a yo? ¿Qué efecto posee?

Una buena relación de yo a yo cobra un efecto tal, que el ser del yo del niño a encarnarse, en la tierra pueda encontrar un paradero espiritual en otro ser- yo de real verticalidad. Para que no solamente se yergue dentro de su pequeño templo terrenal, su morada terrenal-corporal, sino que a la par de la erección, pueda acceder al templo espiritual-anímico, que le brinda morada y aceptación.

El significativo año de vida

Hoy se está hablando mucho de neuronas-espejo, dado que este proceso naturalmente también tiene un lado neurobiológico, lo decisivo empero, es la realidad, de hecho vivida, que con la ayuda de los nervios puede ser percibida y grabada. Solamente en el primer año, en el cual el yo se apodera en forma complete del cuerpo, se apropia de él, elevándolo a la liviandad, con anterioridad a toda otra actividad horizontal, solamente en ese primer año puede “incrustarse” en la corriente de encarnación del niño, una intuitiva y respetuosa relación amorosa, mediante un afectuoso acompañamiento con todo menudo impulso, todo pequeño movimiento, de manera tal que así el yo cobra el vigor que necesita para hacerse valer en el mundo, siendo que con la confianza en sí mismo, el niño a su vez pueda adquirir confianza en los hombres, confianza en el mundo. El niño necesita el primer año para pararse sobre la tierra, en lo corporal, lo anímico, lo espiritual y sentirse allí “en casa”- esto se ha logrado, cuando aprendió a caminar. Cuando un niño ha aprendido a caminar, la fase vulnerable a pasado con mayor rapidez, cuando demora en aprender a caminar, dura más.

El segundo año de vida

Al cabo de la conquista de lo vertical, en el segundo año de vida comienza la búsqueda de la horizontal. A diferencia de la edificación de relación en el primer año, non verbal-intuitiva, el segundo año se sitúa por completo en el signo de la inspiración, del descubrimiento lingüístico. El mismo se produce arquetípicamente, en la relación horizontal, que se edifica mediante el hablar del uno con el otro- dado que lo hablado abandona al hombre horizontalmente, junto con la corriente del aire. Al agacharnos y hablar con los niños mirándoles a los ojos, es dialogo se convierte en un “asunto horizontal”.

Los muchos trastornos lingüísticos de la actualidad se deben al hecho de la no comprensión de las condiciones previas que deben ser creadas para la generación de inspiración.

Hablar, escuchar y serenidad interior

El hablar comienza con el escuchar. El hablar siempre es un proceso secundario. Al observar a los niños cuando aprenden a hablar, podemos ver que a menudo contemplan intensivamente a los adultos, mientras imitan inaudiblemente, los movimientos de la formación de los sonidos. Vemos cómo los niños están “bebiendo” al sonido, absorbiendo lo escuchado. A veces los niños comienzan a hablar tardíamente porque primeramente se dedican a escuchar. Cuanto más intensiva es la fase de escuchar, tanto más rico será luego el vocabulario- siempre y cuando, los adultos tienen el conocimiento del misterio de la serenidad, la calma. No es tan grave si el adulto alguna vez se exaspera “saliendo de la piel” también ocasionalmente puede imperar un clima hético – lo destructivo para la adquisición de la lingüística se produce recién, cuando desaparece la serenidad, el poder escuchar el uno al otro y el muto interés manifiesto.

La disposición a la violencia imperante en la sociedad tiene como resultado un problema lingüístico- y, viceversa: quien no aprende a expresar sus problemas, se torna violento, déspota, brutal. También el habla es un arma, pero en el plano verbal podemos aprender a expresar con calma, aún los temas más difíciles. Hoy, en este contexto se habla mucho de la “comunicación exenta de violencia” el hablar, pertenece a la cultura humana, es una facultad humana cultural, que tenemos que aprender para poder conservar nuestra cultura.

Antiguamente, a menudo se escuchaba la frase: “te digo las buenas…” entonces, ya se sabía que lo siguiente sería un sermón. Quien había hablado primero, había empero adelantado la acotación: “mis intenciones para contigo son buenas” una lesión verbal puede herir con profundidad mayor que la física. Dado que toca al ser interior de la persona de una manera mucho más íntima. No podemos protegernos fehacientemente frente a la misma, menos aún, lo puede hacer un niño: en él un ataque verbal a menudo interfiere profundamente en la circulación: al ser atacados se tornan literalmente, rojos y pálidos.

Reglas de oro de la comunicación non verbal

Las reglas de oro para los educadores y para los padres- validas para la época de la imitación de todo el primer septenio- son comunicación non verbal:

- No digas nada que no estás dispuesto y en condiciones de realizar.

- Actúa y habla recién entonces.

- Habla, en ocasión de actuar: “ahora, hacemos esto, hacemos aquello”

Para el niño, el expresar a través de palabras, tiene que estar acoplado de actos. Recién entonces puede vivenciarlas como válidas. Es por ello que las palabras sin acciones son problemáticas para los niños. Para ellos el habla tiene que establecer la relación hacia la realidad. Aprenden la lengua de adultos que hablan y actúan, siendo que pueden entender de qué está hablando- cuando el adulto señala algo, le muestra algo. En el habla se unen dos principios:

-el hablar, que reproduce referencias externas, reales del mundo, se corresponde con el principio de las consonantes.

-cuanto mayor el habla es manejado tan profesionalmente por padres y educadores, que pueda ser vivenciable para el niño, tanto más saludable puede disponerse el sistema rítmico a través de la adquisición lingüística en el segundo año de vida. Dado que la respiración y el habla están relacionadas, se condicionan mutuamente. Los niños aprenden a respirar de manera saludable, cuando los adultos hablan con serenidad, pero sobre todo, cuando así lo hacen ellos.

El hablar y el respirar siguen el mismo ritmo. Al escuchar le sigue un breve instante reflexivo- lo cual se corresponde con la inspiración- luego sigue el hablar, al cual nuevamente sigue el silencio- lo cual se corresponde con la espiración.

El proceso respiratorio debería ser ejemplo para el proceso locutorio: no existe respiración, que no salga de la quietud y desemboque en la quietud, a través de los pequeños momentos de tregua, en los cuales la espiración y la inspiración confluyen.

Esas fases de reparo, experimentan un alargue en el budismo, en las meditaciones respiratorias específicas. Su enorme valor cultural está dado en el hecho de alargar las fases de la quietud, siendo llevadas así a la conciencia. Estos momentos de treguas se corresponden con el diástasis del pulso cardíaco.

Aprender a respirar, a través del aprender a hablar

Rudolf Steiner ha recomendado el aprendizaje del correcto respirar, a partir del correcto hablar. Decía que mediante la adquisición del habla, podía regularizarse la respiración. Hoy, la serenidad, la calma, el sosiego tienen que ser establecidos como mérito espiritual independiente. A partir de la paz del alma, la respiración cobra serenidad por sí misma. En ocasión de la ejercitación del habla en el segundo año de vida, los niños trabajan con el sistema rítmico y aprenden a configurar al ser-respiratorio.

A Goethe le debemos la bella expresión de “la duración en el cambio”. Esto ha sido su concepto del yo: todo se encuentra en constante cambio, experimenta una metamorfosis, pero a su vez también existe lo duradero: “un ente eterno se mueve constantemente en todo”. Conocemos una serie de estas citas. Para él, ha sido el avance hacia la comprensión de la evolución, al entender que existe lo duradero, perenne que desarrolla conciencia desde sí mismo por el hecho de estar supeditado al constante cambio, vivenciando transformación constante, vivenciandose así, como ser duradero.

En el caso del habla, se trata de la calma en movimiento. Esta es la clave para la comprensión de agresiones, de vivencias del alma, del habla, de la respiración. Cuando en oportunidad de la hética infantil en casa, o en la guardería infantil durante el drama del almuerzo, con niños que gritan, comida caída al piso y la sensación de ser requerido de todas partes logramos contemplar la situación con calma, se habrá dispuesto la base para una buena comunicación.

Pensando con facilidad, realizado con dificultad

Mi padre, hijo de un periodista, amaba la lengua. La primera poesía que redacto siendo un niño, se titulaba: “Pensando con facilidad, realizado con dificultad”. Pleno de orgullo se lo mostró a su padre, que sólo pudo confirmar esa sabiduría.

Hay cosas que nos podemos proponer con rapidez, llevarlas a cabo empero, es otro asunto. Para ello tenemos que comprender los trasfondos espirituales y físicos y elaborar vías de la práctica. Cuanto mejor es nuestra comprensión de los contextos, tanto mayor podrá ser nuestra energía, en tanta menor medida vacilará nuestro ímpetu por realizar algo que nos hemos propuesto.

Cuando en la actualidad a las personas les cuesta el esfuerzo, hallar el camino que conduce de las ideas a su realización, de hacer surgir el camino de la meta, han dejado de conocer el secreto de los pequeños pasos:

_ ¿cómo adquiero la calma interior?

_ ¿de qué proceso se trata?

_ ¿cómo puedo describirlo?

_ ¿cómo puede ser llevado a la práctica?

Condiciones previas para el saludable desarrollo anímico

Del mismo modo como la verticalización es la condición previa para un saludable desarrollo, en el cual se decide si más tarde sufrimos trastornos de identidad o no, la horizontalidad contiene la peña, el escollo más sensible con respecto al desarrollo anímico, mas adelante en la vida. Allí se decide si en el futuro sufrimos trastornos emocionales y anímicos.

El logro de la horizontalización depende del curso que toma el delicado juego entre el límite entre el yo y el tú. La respiración constante oscila entre adentro y afuera: cuando alguien se encuentra afuera en desmedida, toma una carga excesiva. Tiene que aprender a conocer el límite en el cual hacen su encuentro lo mío y lo tuyo, pudiendo despertarse, tocarse mutuamente, sin lesionarse. Tiene que aprender así mismo, a configurarla en lo lingüístico. La vulnerabilidad anímica está relacionada con la cultura lingüística. Cuando las familias cultivan una cultura lingüística diferenciada, los niños siendo sensibles, poseen una mayor capacidad de carga anímica que los niños de familias en las cuales poca es la comunicación a través del habla. La capacidad de soportar carga anímica crece con la capacidad lingüística.

El tercer año de vida

El evaluar y el combinar, es la expresión externa clásica del pensar. Los niños ya están pensando, pero sin tener conocimiento de ello. En el modo que emplean para realizar su experimento, podemos observar de qué manera inteligente debaten con el medio circundante, podemos ver, qué influencias del entorno ya han elaborado. En ello se evidencia inteligencia, no tan solo la expresión de fisiología arquetípica horizontal y vertical. Ahora podemos dar cuenta a sí mismo, como la capacidad inteligente individual, comienza a asumir un rol. Y esto constituye lo sagrado del tercer año de vida, que la capacidad infantil del pensar, nada sabe aún de sí mismo, y que empero, se lo puede observar muy bien en todos los aportes inteligentes llevados a cabo por el niño.

Cordón umbilical antiguo y cordón nuevo hacia el mundo espiritual

Inicialmente el consiente “yo-espejo” se encuentra plenamente resguardado en el seno del “yo-universal” superior, que imprime al desarrollo de los tres primeros años, mediante intuición, inspiración e imaginación. El primer pensamiento del yo soy yo, se asemeja al estrangular el cordón umbilical espiritual hacia el yo superior. Dicho a modo de imagen, esto es, como si se desprendiera una gota del mar de espiritualidad universal para caer a la tierra. Cuando un niño dice por primera vez yo, se siente como una pequeña gota-espíritu, cerrada en sí misma, ubicada frente al mundo todo. Una gota, al caer, puede reflejar al mundo globalmente, puede reflejar al universo. De esta manera el yo es un espejo del mundo y del yo verdadero que se refleja en esa gota y con el cual estuvo conectado a través del cordón umbilical espiritual, que ahora se estrangula. De allí en más el pequeño ser humano toma a su cargo la consiente conducción, en medida cada vez mayor.

La esfera imaginativa del pensar es la capa en la cual puede ser hallado y traspuesto el umbral hacia el mundo espiritual. Allí aprendemos a abrirnos paso desde una conciencia de lo cotidiano, hacia un estado de conciencia imaginativo, dado de sentido, con apertura de mirada, orientado hacia la verdad, liberado de lo corporal. De hecho, el pensar es como un nuevo cordón umbilical entre el mundo espiritual y el físico. La vivencia del umbral es la vivencia del yo.

Por esa razón la palabra “hombre, conócete a ti mismo” es la palabra-umbral.

- Posee un lado exotérico, que cobra validez de este lado del umbral: concierne a mi yo, mi auto entendimiento normal y la vivencia de mi yo en el sentido de “¡esto soy yo!”

- El lado esotérico de esta palabra, que posee validez del otro lado del umbral, tiene que ver con la búsqueda del ser verdadero, del yo eterno, fundamentado en el espíritu.

Estos dos lados de la auto-cognición se encuentran ligados entre sí, a través del pensar. Entre los dos y los cuatro años, los niños por vez primera se encuentran conscientemente frente al umbral, aún cuando se trata de una consciencia plenamente infantil, se encuentran frente al umbral, vivenciando máxima alegría, máximo dolor, teniendo por lo tanto vivencias que poseen carácter de iniciación. Estas vivencias del yo, tienen algo de aquello que más tarde lo señalamos como iniciación- un despertar como asustadizo hacia un nuevo estado de conciencia. Yo soy un yo, con un presentimiento de auto-responsabilidad, y de haber sido abandonado a mí mismo.

En esta fase de las primeras vivencias de autonomía infantil, los niños con fuerte personalidad pueden hacer abandono de hogar. Quieren poner a prueba la autonomía experimentada. Repentinamente han desaparecido del arenero, del jardín de infantes, han ido a la casa de alguien a quien aprecian. En ese espacio de los tres primeros años, ocurre también la disposición de las tres facultades superiores del conocimiento, así como el hombre superior dentro del hombre terrenal en sí:

- La resurrección en el pensar- IMAGINACIÓN,

- La resurrección en el sentir, en la paz del alma, INSPIRACIÓN

- La resurrección en el cuerpo, INTUICIÓN

Es importante, que este proceso evolutivo reciba apoyo y protección por parte del medio circundante, a través de una relación afectuosa.

Hechos referidos al desarrollo en el segundo año de vida

Constituye una cualidad especial en este proceso de despertar horizontal, que los niños aprenden a diferenciar en el segundo año de vida, aquello que es comible y aquello que no lo es. A través de su intensivo degustar de todo, aprenden rápidamente en el segundo año, al comenzar la relación horizontal, a saber qué pueden comer y digerir y lo que no pueden.

Entre los mese 21 y 24 el niño comienza a imitar actos, relacionados entre sí temáticamente. Actos que se conectan, adhieren plenos de sentido a los actos de otras personas, o, a un contexto de actos. En ello veo así mismo, un hecho fomentador de lo lingüístico. Es algo así, como escuchar o hablar, y pertenece al fomento de un saludable desarrollo lingüístico.

En eta época, los niños ya pueden imaginar, que la muñeca con la que están jugando, puede hablar, puede comer y acostarse en la cama. Vale decir, pueden inculcarle vida a lo que se encuentra frente a ellos, pueden imaginar cómo habla, pueden establecer un diálogo. Esto ya comienza tan tempranamente. El niño coloca la cuchara en manos de la muleca y cuenta, cómo la muñeca está comiendo.

En el segundo año de vida el niño comienza a debatirse con las relaciones especiales de los objetos: colocando los cubos, no solamente de manera horizontal, sino dentro de una mutua relación. El hecho de que los niños investiguen las relaciones entre las cosas, también pertenece a la exploración horizontal. Al observar a los niños en su juego, nos damos cuenta de su goce de la interacción, al relacionar los cubos con otros juguetes.

Los investigadores afirman que la imitación propiamente dicha comienza recién en el segundo año de vida, por el hecho de que bajo imitación solamente entienden aquello, que podemos ver tan evidentemente en ocasión de la adquisición lingüística: alguien dice algo , que es repetido. La pedagogía antroposófica ve la imitación de manera más contundente en el primer año de vida, en la verticalización, solo que allí se manifiesta de modo más oculto.

Hechos del desarrollo en el tercer año de vida

En el tercer año, aun en la fase de la amnesia de la temprana infancia, con anterioridad al despertar de la conciencia del yo, el niño ya puede expresar deseos, puede moverse activamente en el diálogo verbal, sin tener una consciencia propia de ello. Puede bajar una escalera con libertad de movimiento. Por lo general, ya no necesita pañal durante la noche. Notamos que ya existe la autoconciencia, pero aún no existe la reflexión. Por vez primera desarrolla sentimientos de culpa- hecho típico relacionado con el aprendizaje del pensar, con la posesión de pensamientos: percibe, cuando algo no está como debería estar, esto empero, aún no es consciente. Tiene un sentimiento de culpa sin saber lo que en realidad significa.

Luego comienza también la cooperación, se generan primeras amistades. Un momento especial es el descubrimiento de grande- chico: toma conciencia de contrastes y contradicciones como tales, se trata del inicio de la dialéctica.

Como dato interesante, en esta fase comienza así mismo el independiente vestirse y desvestirse. La figura propia es manejada hasta en la vestimenta. Es a través de la vestimenta, que nos ubicamos dentro de la imagen, la escena: “la vestimenta hace a la persona”. El consciente aprendizaje del manejo de la propia imagen de la imagen del ser, que se expresa en el vestirse y desvestirse, concuerda con el decir YO.

Con 30 meses el cerebro posee el 75% del peso del cerebro adulto y, a pesar de que el cerebro aún tiene el 25% de espacio libre hasta llegar al cerebro adulto, el cerebro infantil de esa edad, tiene el doble de sinapsis, que el cerebro de una persona adulta. Con tres años, ese momento del estrangulamiento del cordón umbilical de la consciencia imaginativa, el niño posee la mayor omnipotencia intelectual de toda su vida. El 50% del potencial intelectual que poseemos a los tres años, se pierde. A partir de allí, trabajosamente tenemos que apropiarnos de aquello, que nos hemos propuesto realizar en la vida.

Síntomas de advertencia-indicaciones a la existencia de un trauma

A esta edad, los niños ya pueden mostrarnos, a través de claras formas de expresión, si a pesar de la amnesia han sido dañados o lesionados profundamente. Los médicos y los pedagogos tienen que prestar atención a una expresión triste o de rechazo del rostro, con poca mímica, a un comportamiento de auto-estímulo, a conductas de auto agresión, movimientos del mecerse rítmicamente, golpear, chupar, pellizcar, girar, estirar, manipulación genital- todos estos actos son indicadores importantes. Ya esta edad aparecen evidentes formas de trastornos alimenticios, trastornos del dormir, gritar excesivo, aferrarse de manera llamativa, carencia de juego creativo propio, a modo de reacción frente a abandono u otros acontecimientos traumáticos. (El juego comienza con la capacidad imaginativa. El juego interactivo con objetos comienza con el tercer año) a menudo se produce una regresión: con dos años, un niño aun ha observado un comportamiento interactivo, pero en lugar de una feliz dicción del Yo, y un avance en el campo de la inteligencia a partir de esa constitución del yo, que pueda reunir al Yo al mundo, formando un todo, se produce un retroceso en dirección a la ausencia de juego. En lugar de que el niño comience a jugar con objetos, cae dentro de una conducta de juego estereotipada, sin participación anímica. Se producen protestas en ocasión de separaciones que llegan mucho mas allá de lo admisible, trastornos regulatorios- todo ello, son síntomas de advertencia. Son producidos en ese momento y se evidencian claramente, al producirse el estrangulamiento umbilical espiritual. Los niños situados en los dos primeros años, así y todo- aun hallándose en peligro- pueden evidenciar una cierta protección. Al dispensarles nuevamente sosiego y espacio dentro de una sana relación, pueden ser “reconquistados” con mayor celeridad y pueden ser consolados, siendo que ya en el tercer año, todo esto es mucho más dificultoso. Entonces muestran los síntomas mencionados y se torna necesaria una terapia.

Se dice que con anterioridad al decir “yo” todo es almacenado en la memoria implícita, inconsciente. La memoria implícita es la memoria inconsciente que en la fase de la amnesia contiene el cumulo de las experiencias implícitas. La memoria explicita es la memoria consciente, que contiene las experiencias acerca de las cuales podemos rendirnos cuenta. Del mismo podemos hablar recién después de decir “yo”, cuando se producen primeras experiencias conscientes.

Desarrollo en el cuarto año de vida

Con cuatro años es el término más temprano en el cual el sentido del equilibrio como consecuencia de la conciencia del yo, ha madurado en medida tal, que los niños bien encarnados pueden aprender a usar una bicicleta. Con anterioridad, usan el triciclo. Además dibujan formas de repeticiones rítmicas, por ejemplo escaleras con muchos escalones, etc. La figura humana ya se vivencia realmente, pero todavía íntegramente a partir de lo rítmico, a partir de aprender a respirar, a partir del aprendizaje del habla. Es así mismo la época grandiosa del preguntar ¿por qué? O bien, del decirlo una y otra vez. Los cuatro años quieren repetir, repetir, repetir. Sería muy beneficioso, si tuviesen un adulto querido que disponga del tiempo suficiente para poder repetir una y otra vez la canción del caballito mientras que el niño “cabalga” en su regazo. El infinito deleite de practicar tres cosas a la vez:

- El repetir, que ocasiona alegría porque la memoria a modo de memoria abstracta aun no existe, funcionando tan solo como memoria repetitiva. El volver a verse produce alegría- es una alegría para los niños, poder entrenar la memoria de las repeticiones.

- La relación hacia un adulto que juega, relajado, bien centrado, que se toma el tiempo y posee la tranquilidad de poder percibir al niño.

- Practicar el habla y adquirir así una vivencia propia de intensidad mayor.

Aprender a sentirse uno mismo

A menudo, no tomamos la suficiente consciencia del hecho, que los niños en los primeros dos años y un cuarto, primariamente aprenden de manera inconsciente, implícita, lo que significa “SABER ACERCA DE UNO MISMO”, pero sin poder aún sentirlo. Y que los niños entre los dos y un cuarto y los cuatro años y dos tercios están aprendiendo implícitamente- vale decir, aun de manera inconsciente, A SENTIRSE UNO MISMO.

Mediante la horizontalizacion dotada de respiración, despiertan el sentimiento del cuerpo y el sentimiento de sí mismo, pero asimismo también una concepción del esquema corporal, de manera tal que pueden indicar, donde les está doliendo algo. El cuerpo es transpuesto de respiración, es vivenciado, es sentido. Es la primera fase de “ transmisión del sentimiento”- es por ello, que todos los problemas que puedan aparecer mas tarde con relación a este hecho, por ejemplo, si aceptamos o rechazamos a nuestro cuerpo propio, tienen aquí su causa. Decisiva es la pregunta: ¿nos ha sido dado, poder “rodear con hálito” a nuestro cuerpo dentro de un medio circundante de calma y alegría, o, en cambio, con frecuencia ha sido lesionado, herido y criticado, de manera tal, que le sentimos rechazo?

El habla y el sentimiento

El saludable desarrollo del sentimiento, está relacionado con el habla. Rudolf Steiner nos dice que el habla se radica en el sentimiento. Tiene su asiento en el cuerpo astral, en el organismo del aire. El yo conduce al habla y es, por así decirlo, la fuente de la palabra. La actividad del hablar empero, el organismo lingüístico, es puramente de naturaleza astral, es movimiento encausado por el yo. El cuerpo astral se encuentra al servicio del yo, allí, el habla tiene su morada. Tiene su asiento en la respiración, en el sentimiento, que se vivencia en la respiración en forma de simpatía y antipatía. Este es gesto arquetípico de la respiración: cerrarse y abrirse.

Trastornos con respecto a la entidad, en el sentido de no poder identificarse con el cuerpo propio en el plano de las vivencias, tienen origen en esta vulnerable segunda fase del primer septenio. En la temprana época del jardín de infantes, entre los dos y un tercio y los cuatro y dos tercios todavía podemos accionar mucho en sentido positivo, a través de un rítmico curso diario, mediante el culto modo de hablar de las educadoras, mediante el canto y la narración de cuentos, en un clima de sosiego, posibilitando así una saludable vivencia de sí mismo.

Durante la época del jardín de infantes debería ser posibilitado a los niños la saludable vivencia propia, a partir del canto, el ritmo, los juegos, la repetición, el sonido del habla, la vivencia de la serenidad y la calma antes de la comida y antes del cuento.

Muchas veces he vivenciado y observado, que maestras jardineras mediante su propia serenidad y calma podían sostener a los niños, posibilitándoles así tranquilidad y un clima de recogimiento. Todo aquel que ha vivenciado alguna vez niño un niño estupefacto, fascinado frente al árbol de navidad, pudo darse cuenta, que se sentía a gusto en el propio cuerpo, que sentía justificada su existencia.

En todos los momentos de recogimiento, los niños se sienten un poco como frente al acontecimiento navideño. Y esa es la vivencia que necesitan en este tercio del medio- sentirse tan aceptado como si fuese Nochebuena.

A los cuatro años, los niños comienzan a jugar con roles- notamos, que ha despertado la consciencia del yo, posibilitando la comprensión del no yo. Ni bien ha despertado el propio yo, ya queremos ser otro, adoptamos el rol del otro, descubriendo de esta manera, la duración en el cambio: ahora soy el lobo, ahora el gato, ahora soy la mamá, el papá, ahora soy la escoba- el niño se desliza a roles diversos y de este modo realiza jugando con mayor vigor, la experiencia de sí mismo, de rítmico retorno.

El desarrollo en el quinto año de vida

El comienzo del quinto año de vida, corresponde aun la fase rítmica d la vivencia propia, donde aun no existe el conocimiento explicito y la plena consciencia despierta. Los niños ya pueden entender empero, que los pensamientos y los sentimientos propios se diferencian de aquellos de los demás.

El cambio dentario ya se encuentra en vías de ejecución.

Podemos darnos cuenta de la incipiente facultad de abstracción por el hecho de que los niños ya pueden distanciarse un poco de sí mismo y de su propio pensar y sentir, sabiendo: estos son mis sentimientos, y estos son tus sentimientos. Ya no se confunde lo uno dentro de lo otro, tal como acontecía un año atrás, cuando aun todo se hallaba unificado dentro del proceso horizontal de la inspiración y la espiración.

Recuerdo cómo me había sobresaltado aquello que nos contó nuestro maestro de quinto grado: que el aire, que ahora se encuentra en nuestro interior, al instante se encuentra en el interior de otra persona. Me pareció terriblemente repugnante. Pensé “Dios mío, ahora tengo que inspirar lo que mi maestro acaba de espirar”.

Es empero un hecho, vivimos dentro de un espacio respiratorio, existe un tiempo, en el cual podemos vivenciar este hecho, en el cual al pensar y al sentir propio, aun no lo vivenciamos de manera delimitada: somos el otro y el otro es uno mismo- esto se refleja en el juego de los roles. Todo se confunde, se diluye todavía, jugamos con ello hasta que se desarrolla la capacidad de la abstracción, que separa las cosas. Recién cuando se produce el cambio dentario, la madurez escolar, los niños pueden decir: “este es él y este soy yo”.

Entonces la separación se ha producido efectivamente. El accionar de otro, entonces puede ser diferenciado del accionar propio, el niño ya no se siente automáticamente culpable por la acción del otro. Niños pequeños sexualmente abusados se sienten culpables, por el hecho de que en esa fase todo aun se confunde. Desde su constitución no pueden discernir quien ha hecho que cosa, eso lo tenemos que tomar muy en cuenta. Y es muy difícil llevar a cabo esta separación más tarde, porque la vivencia se encuentra arraigada en lo profundo.

Mediante mentiras, corte del cordón umbilical del conjunto

Alrededor de los cinco años, los niños comienzan a separar la vivencia propia de aquella de los demás y de esta manera aprenden a sí mismo a mentir conscientemente. La mentira, o faltar a la verdad, aun no posee el mismo carácter como en el caso de los adultos. Es más bien otro juego más. Se trata de algo así, como el corte umbilical del sistema rítmico, del cuerpo astral, el cuerpo astral-Sofía, del mismo modo como el decir yo, es el corte umbilical del yo-superior. La primera mentira puede ser tomada como la caída desde el celestial cuerpo astral de la sabiduría a un cuerpo astral egoísta, astillado. La capacidad de mentir conscientemente, de ocultar algo a los demás, distanciarnos anímicamente de personas que confían en nosotros, se asemeja al corte umbilical anímico de un estado de la confianza arquetípica, en el cual la mentira no existe.

Yo vivencio a los procesos de corte umbilical a modo análogo a pesar de que la mentira no es algo tan noble como el decir “yo”. Con ello se ha cerrado la fase de la verticalización a través de las tres dimensiones de lo espacial y lo anímico. La mentira es una facultad, que separa al niño potencialmente del resto de la humanidad.

Reflejo del cuerpo astral y del yo en lo etérico

Según mi conocimiento, solamente en “el umbral hacia el mundo espiritual”, Rudolf Steiner relata, que no solamente tenemos un yo superior, que se refleja en el cuerpo etérico, en el consciente pensamiento del “yo-soy”- a modo de un yo inferior, sino que también existe un cuerpo etérico superior, que no se encarna, que empero se refleja en el cuerpo etérico. Nuestro cuerpo astral es un reflejo del verdadero cuerpo astral, así como nuestra vivencia normal del yo, es un reflejo del yo verdadero. Ambos se reflejan en lo etérico. En estos reflejos están contenidos influencias luciféricas y ahrimánicas, las mismas incluyen al espíritu de la mentira.

- Con el comienzo de la fase de los caprichos, con el primer decir “yo”, tenemos el primer encuentro con Lucifer.

- Con la primera mentira, tenemos el primer encuentro con ahriman. De esta manera podemos aprender a decir la verdad a partir de la libertad. En definitiva, retunda en bendición para todos.

Ahora los niños ya pueden relatar historias complejas, posee vocabulario da hasta 8000 palabras. El niño quiere agradar a los demás- esto tiene su inicio ya con la vestimenta. Algunas cosas no las quiere vestir por sentir desagrado por la prenda. Comienza a desarrollarse ahora, el concepto del bien y del mal, algo, que tiene relación con la mentira.

A los cinco años, el cerebro tiene el 90% del peso adulto.

Al desarrollo de lo rítmico pertenece, asimismo, que aun no se encuentra fijada la lateralidad de derecha o izquierda en los niños: derecha e izquierda no están definidas aun, a modo de juego, cambian de un lado a otro.

RESUMEN DEL SEGUNDO TERCIO DEL PRIMER SEPTENIO

Este segundo tercio se encuentra dedicado por completo al trabajo a fondo en el sistema rítmico:

- En el camino del habla,

- En el camino de la interacción con el medio circundante,

- Por el hecho de que el niño comienza a entrar en una relación consciente, interactiva consigo mismo.

Al respecto se trata de vivencia rítmica, experiencia de vida, de presenciar y con ello se ubica en el signo de la inspiración, así como los dos primeros años y un tercio, se encuentran bajo el signo de la intuición.

En sus libros de instrucción, Rudolf Steiner dice, que en la voluntad, se radican asimismo siempre el sentimiento y el pensamiento. Lo mismo acontece con el sentimiento- el desarrollo gira alrededor del sentimiento y de respiración, pero naturalmente abarca asimismo, la voluntad y el pensamiento, partiendo plenamente del centro. El último tercio, en su desarrollo se encuentra bajo una fuerte influencia del pensamiento reflector, pero naturalmente se extiende asimismo, también sobre el sentimiento y la voluntad.