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Claudia Grah-Wittich
APRENDIZAJE POR IMPULSO PROPIO – APRENDIZAJE EN BASE A LA RELACIÓN CON LOS DEMÁS
Pilares de una futura pedagogía referida al niño pequeño.
Hacernos cargo del cuidado de los niños muy pequeños es un asunto que cobra vigencia en medida cada vez mayor, reclamada por padres y tutores. De esta manera van en aumento los requisitos impuestos a la pedagogía y sus profesionales: ¿qué concepto pleno de sentido existe en la actualidad para la pedagogía en general, y en especial para la pedagogía Waldorf para el trabajo con los niños menores de los tres años? Este interrogante con respecto a la formación infantil temprana aumenta en importancia, dado que en el interín todos saben: los primeros años son excepcionalmente significativos y son base para todo desarrollo posterior de la personalidad y para el aprendizaje. ¿De qué manera podemos obtener empero conocimientos razonables, fundados sobre el estudio del hombre, como base de una pedagogía futura para el niño pequeño? ¿De qué manera los profesionales pedagógicos podrán darse cuenta fehacientemente de las necesidades de los niños y como podrán apoyar debidamente el desarrollo individual? A partir de la observación intensiva del desarrollo del niño pequeño de manera cada vez más nítida, se van plasmando dos pilares de la temprana infancia, a las cuales como tercer elemento se adiciona una base: dado que: ¿qué tenemos que observar concretamente?
En un principio vemos allí, al niño indefenso y pasivo. Un ser aun no diferenciado, entregado a sus instintos, durante largo tiempo dependiente de su mundo circundante, dependiente asimismo, del cuidado y de la protección de los adultos. Por otra parte, en la práctica pedagógica puede ser observada de inmediato que en los dos o tres primeros años de vida, el adulto carece de posibilidad de interferir realmente en la voluntad del niño. De hecho, el niño hace lo que quiere hacer! Y de de una manera altamente diferenciada, activa y de un modo en su sentido extraordinariamente ordenado.
Esta contradicción en un principio es un enigma. Condiciona empero al SER-HUMANO, y puede constituirse en un importante punto de partida en el trato pedagógico con el niño pequeño. ¿Cómo, por un lado le brindo apoyo al niño donde lo necesita - de hecho frente al trasfondo de su personalidad libre y única, en el más elevado sentido de su personalidad - y como por otro lado fomenta todos los impulsos de su evolución libre e independiente? De ello resultan los pilares del APRENDIZAJE POR IMPULSO PROPIO por un lado el niño no necesita un apoyo activo en el conjunto de su desarrollo del movimiento y en el juego – todo eso lo sabe por si mismo, mientras no es objeto de intromisión no-adecuado por parte de adultos. Por el otro lado empero existe el pilar del APRENDIZAJE EN BASE A LA RELACION CON LOS DEMAS. Aquí el niño depende del apoyo de otros, para convertirse – dado el anhelo que ha traído consigo – en Homo populus, en ser comunitario, a través de un activo cultivo de relación. Por doquier, cuando entro a un activo contacto con el niño, cuando me necesita, comienza el aprendizaje a través de la relación. Este es el caso sobre todo en el cuidado físico, el suministro del alimento, al cambiar el pañal, tiene lugar incontables veces durante el día en el caso del niño sano, al sonar la nariz, el vestirlo y desvestirlo, etc., todo esto el niño no lo puede realizar mediante el esfuerzo propio si no que lo aprende desde el primer instante de vida, a través del ejemplo de quien entra en intima relación con él.
Allí tiene lugar el aprendizaje a través de la entrada en relación!
De la manera como soy cuidado como niño muy pequeño se va plasmando mi posterior comportamiento social- ese es uno de los pilares. De la manera como pude desarrollarme de modo autónomo e independiente, dentro del movimiento propio y del juego, asi se plasmará mi sentimiento de la responsabilidad posterior, mi independencia y mi conciencia propia en el trato con el mundo – ese es el otro pilar. Con cuanta mayor seguridad se puso establecer el vínculo con el niño, tanto más seguro y autoconsciente será su comportamiento de exploración, su creatividad y su desarrollo independiente.
De esta manera hemos llevado a una visión conjunta en la educación por un lado, el aprendizaje por impulso propio y por el otro lado el aprendizaje a partir de una relación.
LOS PILARES EN LA EDUCACION
APRENDIZAJE AUTÓNOMO |
APRENDIZAJE POR RELACIÓN |
Actividad libre
Poder estar solo
El niño como creador
Movimiento
Juego
Aquí se satisfacen las necesidades de:
*independencia
*creatividad
*que las cosas tengan un sentido
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Cuidados
Conexión
El niño como ser-relacionado
comida, pañales, vestir y desvestir, limpiar la nariz, etc.
Aquí se satisfacen las necesidades de:
*amparo
*confianza
*calidez
*confiabilidad
*seguridad, etc. |
Cultivo de la libre voluntad: aquí tenemos que estar muy atentos – mediante la percepción instruida, acerca de cuando el niño me necesita y cuando no quiere ser molestado. Interiormente, el educador está despierto, activo en la observación, exteriormente está en calma.
El impulso con respecto al contacto, lo impone el niño. |
El cuidado es educación: aquí soy ejemplo.
De la manera como me comporto frente al niño, él me imita ¿qué hacen mis manos, mis gestos. Estoy preparando al niño. Participo al niño mis actividades? Toda actividad exterior, supone una concentración interior, vale decir una preparación.
Exteriormente activo, interiormente sereno.
El educador tiene una meta, (por ejemplo vestir al niño), el niño es considerado cooperativamente, y debe prestarse atención, cuando participa:
* participar del acto
*ayudar en su realización
*impulsar la independencia |
BASE DE LOS PILARES DE LA EDUCACIÓN ENTORNO DEL NIÑO
El primer entorno son los adultos mismos, su postura del estar presente, de la autenticidad, del aprecio y la empatía, son la condición previa para su significativa función como por ejemplo y por tal razón, la auto. Educación constituye una facultad vital para la misión educativa.
El segundo entorno, es la configuración física-espacial del entorno que ofrece marco para el libre desarrollo, así como también el cuidado atento.
Para poder aprender a caminar el niño necesita ejemplos, si empero el impulso de la vertical, de la erección no estaría vivo en el mismo, no llevaría a cabo ese impulso. La acción de la erección la lleva a cabo por sí mismo: “Es significativo, que el hombre tiene que realizar un trabajo en su propio ser, para constituirse en un ser erguido. El hombre es él mismo, que en el espacio se otorga su posición vertical, su equilibrio” (Rudolf Steiner)
Cuanto más joven es el niño, tanto mayor tiempo necesita para elaborar en calma y para poder desarrollar todas estas habilidades que yacen en su interior. Cuando estorbamos al niño en ese proceso, se daña esa necesidad básica de libertad y creatividad, lo cual involucra, que más adelante en la vida, no disponen de la capacidad del aprendizaje autónomo y el tomar a cargo una responsabilidad.
De hecho, el niño quiere ser tomado en cuenta. Busca la mirada del adulto y se siente alentado al ser mirado y cuando participamos de su alegría frente a sus actos y logros. El psicólogo Winnicott afirma acertadamente: “Me están viendo, por lo tanto existo”.
La fuerza para ese tornarse creativo, el niño la extrae de los múltiples momentos en los cuales sintiéndose amparado se encuentra con el adulto: le cambian el pañal, le dan el alimento, lo consuelan, lo visten y lo acuestan para dormir, le limpiamos la nariz, etc. Todas actividades en las cuales el niño está con nosotros y en los cuales asumimos la amorosa responsabilidad de estar con él de manera tal que sienta alegría, que sienta ganas de realizar un desarrollo orientado hacia la comunidad, activamente. Esto se logra siempre cuando disponemos del tiempo necesario para ser dedicado al niño. Esto se cumple cuando le mostramos al niño que él es un ser cooperativo en la naturaleza, que día tras día está aprendiendo más y más. Y entonces, prontamente podremos observar: primero, el ser vestido, el niño parece participar en la acción solo imperceptiblemente, luego lentamente presta algo de ayuda, que va en aumento constante para convertir los procedimientos y pequeñas cosas en algo sobre entendido- el niño las domina por su cuenta. Cuanto más nos valemos de los impulsos del niño en oportunidades de la cooperación, tanta mas alegría podrá sentir por la actividad propia – y en tanta mayor medida quedamos liberados de tareas.
El aprendizaje autónomo y el aprendizaje en relación presupone la base: el adecuado medio circundante de los niños. El entorno primero, somos nosotros mismos los adultos: al ser alegres y equilibrados, “de buen humor” todo está dado. Sin alegría, no puede ser llevado a cabo aprendizaje alguno- esto ha sido comprobado fehacientemente por las investigaciones de la neuro medicina, de manera significativa. Nuestra postura, nuestro modo de ser y pensar es la base de todo desarrollo. Naturalmente como adultos no siempre tenemos una afinación propicia al desarrollo. Pero, lo importante es considerar a la educación de manera tal que en la auto percepción y en la consecuente auto-educación pueda situarse la base de toda educación en sí – preponderantemente empero, en la educación del niño pequeño. Al lado del entorno anímico, también el medio circundante espacial ocupa un rol esencial: ¿Acaso los niños pueden moverse libres y sin peligro, sin advertencia y reglamentos? Aquí, naturalmente contamos con experiencias múltiples de la práctica pedagógica- todo ello conforma la base de los dos pilares educativos en la edad de la temprana infancia.
Mediante estos aspectos tratamos de configurar la vida cotidiana de los niños menores a los tres años. En la época actual, lo más difícil es crear realmente las condiciones previas adecuadas. ¿Existe el espacio y el tiempo suficiente para el libre movimiento y la actividad independiente, así como el juego del niño? ¿Cómo educador, yo mismo poseo la suficiente calma interior y el tiempo necesario para unirme efectivamente al niño en el momento de dedicarme a su cuidado? ¿Y cómo puedo lograr como adulto, realizar las preparaciones debidas, tanto para el espacio exterior como también para el interior? Dado que el éxito, el resultado positivo de un sano desarrollo, está dado justamente en esa preparación realizada por el adulto. Al considerar la educación para la temprana edad infantil bajo este cambio de paradigma, podríamos formular entonces: si yo soy – el niño puede ser.
7/10/2010
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