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Jörgen Smit LAS CUATRO CUALIDADES DE LO ETERICO EN EL CAMINO FORMATIVO DEL MAESTRO Los primeros pasos en el camino meditativo de cognición, conducen a un refuerzo del pensar. Sea lo que fuese el contenido de una meditación, se trata de un permanecer en una determinada imagen, o en palabras y pensamientos, es un moverse lento y exacto de un pensamiento a otro, de modo tal que el conjunto vive en la conciencia, dentro de un organismo temporal interior. Los pensamientos se convierten en formaciones, plenamente compenetradas de vida y que se encuentran en movimiento y que de esta manera muestran su propia entidad. Este no es el caso, en ocasión de concepciones comunes, dado que son replicas de otra cosa y para que puedan reflejar claridad, es menester poder fijarlas. Desde esta base de las concepciones muertas, el hombre, en el camino meditativo de la conjunción se eleva a un pensar viviente, configurativo. Se trata de la individualidad eterna, que de esta manera lentamente despierta a la actividad. Durante este corto lapso de tiempo de una actividad interior tal, es rechazado todo aquello que proviene del cuerpo físico – todas las percepciones sensoriales. Este es el caso, por ejemplo también con las percepciones del tacto, de modo tal que se produce una sensación del estar suspendido, del flotar. Dentro de la actividad meditativa se encuentra la tendencia de la aparición de las concepciones ordinarias. Existe el intento de legar al esclarecimiento de aquello que se ha vivenciado, de fijarlo en concepciones. Nos hallamos en un terreno limitante donde esa actividad interior busca la relación hacia las concepciones habituales, y aprenderemos a comportarnos correctamente aquí, cuando comparamos la cualidad de la vida puramente meditativa, con la cualidad de la actividad conceptual. Al tratar de encajar la vivencia meditativa a las concepciones, podemos observar una especie de concepciones-imitación vemos que esas concepciones-imitación son únicamente indicadores de algo que existe realmente. No son el asunto mismo. El hecho espiritual solo puede ser vivenciado de modo directo. ¿De qué manera podemos experimentar la diferencia entre físico-sensorial y en una concepción? En el terreno físico- sensorial, tal vez chocamos con objeto, sabiendo, sin lugar a dudas: con lo que estoy chocando, es una realidad, aun cuando todavía no la comprendo. Algo muy diferente acontece, cuando solamente tengo la concepción de una mesa, por ejemplo - ¡falta la vivencia de la realidad! En la actividad meditativa nos encontramos con hechos espirituales - es como se chocamos con los mismos. Nunca empero provienen desde afuera ¿Qué es un hecho espiritual? Es una entidad o la relación entre entidades ya que en el mundo espiritual no existe nada exteriorizado –Posee carácter de hecho, y como hecho aparece en la actividad meditativa. Cuando estoy creando una concepción al respecto con la calidad conceptual ordinaria, de inmediato desaparece la sensación del estar flotando, de soltura del cuerpo físico. Percibo la concepción que tan solo es replica de otra cosa, como asentada en la cabeza, sujeta al cerebro, por asi decirlo, pegada al cerebro; siendo que la palabra “pegada”, es un término débil al respecto. En el caso del estar adherido mediante un pegamento, podríamos lograr un aflojamiento, y entonces la concepción estaría flotando-ciertamente- por encima. Esto empero, no lo puede hacer. Se encuentra tan firmemente unida al cerebro, como la fuerza de gravedad con la materia. No podemos imaginar gravitación sin pensar al mismo tiempo en materia – y a la inversa, pensamos en materia, la misma está relacionada irreversiblemente con la fuerza de gravedad. De la misma manera las concepciones ordinarias se encuentran sujetas al cerebro, a la cabeza. Entonces comienza la actividad de la individualidad eterna, roza solamente esas concepciones y orienta toda la atención centrada al movimiento y la vida, que emerge del núcleo más intimo. ¿Qué vivenciamos en esa primera etapa de las experiencias espirituales, justamente en comparación con esas concepciones pegadas en el cerebro? Ya experimentamos la profundidad del mundo espiritual, intuimos la propia esencia superior- pero no aparece asi sin más ni más, y se torna ostensible recién paulatinamente en el campo de acción, dentro del cuerpo etérico propio. Este cuerpo etérico propio, jamás puede ser imaginado sin el conjunto del éter universal en el cual se halla inserto. No se trata de un mero cuerpo físico más delgado, sino que se encuentra relacionado, indisolublemente y constantemente con el éter del universo – aquella esfera del accionar de entidades superiores. Sin las mismas no existiría. Luego se desarrolla esa actividad interior, viviente, pero no se apodera de inmediato de todo el cuerpo etérico, sino dicho a modo de imagen – de un extremo una punta al cuerpo etérico de la cabeza. Durante la actividad meditativa, eso lo podemos sentir claramente en la esfera de la cabeza, a modo de una especie de desprendimiento. Se produce esta actividad interior plena de movimiento en el cuerpo etérico, en el cerebro y su adyacencia. Al mismo tiempo, mediante una especie de paso limítrofe, se logra establecer la relación hacia las concepciones ordinarias pegadas al cerebro – y allí se descubre, que el cerebro y todas las concepciones ordinarias son producto final, generados de la esfera de la actividad del gran éter universal. La cabeza, el cerebro y sus concepciones, son productos de retracción. No podría haberse generado circunvolución cerebral alguna, a no ser de la afluencia del accionar etérico - cósmico, formando el conjunto de la cabeza. ¿Con que estado anímico vivenciamos esto? Con un estado de doble faz: por un lado tenemos la veneración, la devoción más profunda frente a las poderosas fueras cósmicas, frente a la sabiduría que confluye en esa maravillosa formación del cerebro, que nos brinda la posibilidad para la realización de todas las concepciones. Por el otro lado sentimos melancolía puesto que nos hallamos frente a un producto terminal de retracción, destinados a la muerte. Con profundísima devoción contemplamos un gran pasado cósmico, desde el cual ha surgido todo – y al mismo tiempo sentimos melancolía por estar situados en un final, un punto de cierre. ¿Qué fuerza en lo etérico es esa, que puede llegar hasta la configuración física hasta el producto final? La más elevada de los cuatro tipos de éter, el éter de la vida, posee esa poderosa fuerza, que colmada física-espiritualmente actúa llegando a la configuración física – éter calórico, el éter-luz y el éter sonoro, no lo logran. Experimentamos una profundísima veneración frente a esas fuerzas sublimes y a su vez, un estado anímico de melancolía que contempla al producto terminal, muerto, de los grandes poderes cósmicos del pasado: ¡melancolía! Nos hallamos frente al criterio del melancólico. Es por ello que la persona con tendencia melancólica de su temperamento – con fuerte vida asentada en la cabeza – preferentemente contempla al pasado. Queda sujeto en aquello que ha sido. Todo lo que ha sucedido, deja huellas tan profundas, que se detiene en cavilar acerca de cómo todo ha sucedido de esa manera, las causas subyacentes, etc. Tiene orientación hacia el pasado. La melancolía genera una especie de clima azul-violeta en el ámbito de la cabeza. Pero es solamente una punta del cuerpo etérico en su integridad la que cobra efecto y la totalidad del cuerpo etérico, naturalmente no posee una orientación especifica hacia el pasado sino que está compenetrado por una gran vida poderosa que contiene a su vez pasado, presente y futuro. (Steiner: ¿Qué importancia posee el desarrollo oculto del hombre para su envoltura, y para su propio ser? 10 conf. 20-29 de marzo 1943- GA145) Ahora orientamos nuestra mirada hacia la dirección opuesta, desplazamos todo el pasado y nos hallamos entonces, frente al futuro – solamente futuro! – pero no una mera concepción del futuro, una especie de pronóstico de futuro – de ser asi se trataría nuevamente de un producto de retracción del pasado! En la actividad meditativa tenemos que orientar nuestra mirada al futuro real y allí nos encontramos con el querer, con la voluntad de la realización del acto, con valentía, con calor! Experimentamos otro lado del cuerpo etérico, el éter-calórico! Y de la misma manera como el éter de la vida recorre al cuerpo etérico en su integridad al cobrar actividad en cada una de las configuraciones estructurales, hasta los dedos de los pies – no puede existir el esqueleto sin el accionar dele ter de la vida –siendo empero que su actividad propiamente dicha se desarrolla en la cabeza, en la región craneana, asi también el éter del calor cobra acción en el cuerpo todo, y a su vez tiene su principal región del accionar en la actividad de los miembros. La estructura de los miembros depende del lado del éter de la vida del cuerpo etérico, su actividad empero del éter calórico. Al mirar por lo tanto en la dirección del futuro, aparece el rojo, compenetrado por la voluntad, hay calor – existe valentía de acción – lo colérico! Por lo tanto la imagen arquetípica del temperamento colérico, prevalecientemente tiene su asiento en la parte de los miembros del cuerpo etérico. Tenemos entonces frente a nosotros, dos polos del cuerpo etérico, el éter de la vida del polo de la cabeza, el éter calórico del polo de los miembros a pesar que ambos también compenetran todo lo demás. Donde fuese que existe actividad, participa el éter calórico. En ambas regiones de los polos, los límites del cuerpo etérico se anulan por completo: desde las lejanías cósmicas, a la cabeza llega el fluir de las fuerzas plasmadoras que entran al cerebro en el lugar de los miembros, sale el fluir de fuerzas hacia el futuro, formando gérmenes para el futuro. Podríamos alegar que esta afirmación no concuerda con diversas exposiciones dadas por Rudolf Steiner, que nos dice: (G A 145, 4º conf.). En la región de la cabeza, lo etérico se encuentra en concordancia con lo físico, ¡solo en la región de los miembros sobre sale un poco! Steiner mismo llama la atención al respecto, de que tenemos que diferenciar entre dos aspectos de la investigación científica-espiritual: uno de ellos mira desde afuera al interior de otro cuerpo etérico, lo observa de un color flor de durazno, el otro vivencia al cuerpo etérico propio, desde el interior. Y en ocasión en ocasión de la vivencia del cuerpo etérico propio, se observa esas corrientes infinitas, que desde arriba llegan a la cabeza – violetas –azuladas – y en los miembros se observa su amplia salida – roja – portadoras de futuro. ¿Y qué existe entre ambos polos? Entre los dos polos del cuerpo etérico se encuentra todo aquello que está relacionado con el movimiento de los humores, el fluir de la sangre, de la linfa, etc. Allí no existe el producto final dado que en ningún momento se llega a la forma configurada en todo el cuerpo, todo fluye, corre, chapalea, aleándose y des aleándose en las combinaciones químicas. Dado en imagen, el tinte interior es verde, un verde placentero, benéfico – flegmático. Y visto temporalmente, lo flegmático se ubica exactamente en el centro del presente. El colérico siempre tiene la tendencia de no tomar en cuenta al pasado, inconscientemente lo está borrando, ya no interesa lo que ha sido ayer, lo importante es lo que ahora hacemos - ¡vamos hacia delante, hacia el futuro! El melancólico se olvida del futuro y contempla principalmente al pasado. Flegmático chapalea y vibra en el presente, sin interesarse mayormente del pasado ni del futuro, si no que se orienta hacia aquello que está aconteciendo en ese momento, en los humores propios. Aquí en el centro, lugar en el cual no se llega a la configuración plena-definitiva, ni a la intención con respecto al futuro, dentro de ese accionar de lo acuoso, habita el éter-sonoro. Ese ámbito del medio empero a su vez es traspuesto por la respiración de todo el ser del aire. En oportunidad del movimiento respiratorio, el péndulo se acciona con fuerza mucho mayor que en el caso del movimiento humoral. En el hombre de los líquidos, se tornan notorios, únicamente leves movimientos pendulares, fluyen en ondas rítmicas, sin tomar en cuenta mayormente al mundo, ejercen más bien una consonancia. La corriente respiratoria en cambio fluye plenamente hacia fuera, luego plenamente hacia adentro, ya sea conectándose co el mundo circundante o al instante replegándose plenamente hacia el interior. ¿Qué acontece cuando inspiramos cuando contenemos el aire? Entonces algo dentro de nosotros algo se rigidece, realizando una forma cerrada, se aproxima a la formación de la cabeza. No se produce realmente esa formación, no la soportaríamos – tenemos que espirar. Y con esa exhalación fluye algo que en la configuración constituye un germen con el cual podría generarse algo en el mundo - ¡el ser sanguínico! El temperamento sanguínico también vive en el presente, pero no de una manera tan absoluta como el flegmático, sino de un modo cambiante entre futuro y pasado: corriendo hacia adelante con deseos, con grandes proyectos, luego, con mirada algo melancólica contempla lo pasado, a modo de movimiento pendular, entre la risa y el llanto. Aquí se manifiesta la relación del hombre hacia el mundo – el cambiante interés ya sea por el mundo, ya sea por uno mismo – en ese ámbito cobra efectividad lo referido al éter-luz. Estas cuatro cualidades básicas en el cuerpo etérico humano, el éter de la vida en el cual se trata de la configuración creativa hasta el plasmar de la forma, el éter sonoro, que posee esa confluencia, el éter calórico – querer orientado hacia el futuro y el éter de la luz – manifestación de la relación hacia el mundo –naturalmente se encuentran en existencia también en el gran éter universal, como cualidades. En la conciencia humana aparecen empero recién cuando la misma ha sido acrecentada y amplificada mediante el proceso del pensar vigorizado meditativamente. Cuando el maestro inicia el camino de la auto-educación, se convierte en practicante para poder ayudar a los niños en medida mayor, para poder servir mejor al ser humano en evolución, entonces se encontrara frente a dos grandes tareas, íntimamente emparentadas. Una es que conquiste estos ámbitos –cognitivamente- para la propia conciencia, ser competente para poder manejarse con conocimiento en el mundo y en el tratamiento del ser humano en crecimiento. La otra tarea, misión aun más importante seria elaborar y transformar aquello, que de estos cuatro efectos de fuerzas portamos en nuestro interior, siendo que asi nos capacitamos con respecto a un encuentro verdaderamente humano con los alumnos en las clases. Al querer adquirir un conocimiento de estas cuatro cualidades básicas tenemos que saber que el moderno camino cognitivo-antroposófico, siempre comienza en el polo de la cabeza en el ámbito de las concepciones muertas- allí comienza la actividad de la individualidad, del propio yo, iniciando una nueva configuración del pensamiento pleno de vida de los etérico dentro de nosotros mismos y dentro del mundo. Algo muy diferente acontece en el trato con la esfera calórica. Allí no se trata de acrecentar un actividad volitiva interior – la misma se encuentra un existencia más que suficiente. En el ámbito del éter calórico, rebosa de orientaciones volitivas, instintivas, la vida volitiva colérica avanza – se precipita – hacia delante, sin reflexión. Aquí no existe la tarea de hacer revivir lo muerto sino de frenar lo volitivo instintivo, pleno de vida, para que no avance en desmedida. Y la actividad que ha despertado en el pensar configurativo, ahora tiene que arrojar su luz a la vida volitiva sin frenos, conciencia debe apoderarse de la voluntad. Esto equivale a que la idea se convierta en ideal ¿Qué sucede cuando la idea no se convierte en ideal? Entonces las ideas se rigidecen en concepciones del pasado. Las ideas solo pueden poseer vida cuando cobran vida en toda la persona, entonces a su vez se conforman en gérmenes de futuro y envían sentido al ámbito volitivo. Envían realización al futuro – esto se torna posible, cuando lo colérico es redimido por el hecho de que primeramente es refrenado y luego iluminado por un rayo de conciencia que ha cobrado vida. ¿De qué se trata en el ámbito del medio, en lo flegmático-sanguínico, donde la circulación de los humores, el cambio respiratorio, brindan la base del sentimiento? No tiene que revivirse lo muerto, no tiene que ser clarificada la vida volitiva mediante la conciencia sino que tienen que ser objetivizados los sentimientos y deben ser purificados. La vida del sentir suele ser demasiado personal y por lo tanto opaca. Vivimos únicamente dentro de nosotros mismos. Al purificar los sentimientos, confrontándolos en órganos de captación se generan en el ámbito del éter-luz, los “sentimientos de una nueva especie”. En el libro “Como obtenemos conocimiento de los mundos superiores”, al cabo de los primero capítulos de introducción, llegamos a las “etapas de la iniciación”. La primera etapa, “la preparación”, comienza con meditaciones que por un lado contemplan lo naciente, lo creciente y por el otro lado, lo que se halla en vías de marchitar y de perecer. Primeramente contemplamos ambos procesos con los sentidos abiertos y luego deberían producirse sentimientos. Vale decir que tenemos que sentir algo – esto empero no significa que tengamos que persuadirnos a determinados sentimientos o a incitarlos. En cambio tenemos que crear un espacio de resonancia, dentro del cual realmente pueden elevarse sentimientos, mediante los cuales hablen los hechos del mundo. Luego leemos: “veremos ascender nuevas clases de sentimientos y de pensamientos en nuestro interior, que no hemos conocido hasta ese entonces”. En un principio sentiremos asombro dado que siempre hemos tenido un cúmulo de toda clase de sentimientos – pero evidentemente no son aquellos a que se hace referencia ¿Qué son entonces sentimientos nuevos? No poseen carácter de nebulosa ni opacidad sino que tienen determinadas formas. Los sentimientos anteriores, todos muestran un tinte personal, sentimos vigorosamente la situación propia, referimos todo a nosotros mismos y asi le otorgamos un tinte a todo lo demás. ¿Quién no conoce la situación, cuando en un hermoso día primaveral paseamos por el bosque y estamos sintiendo sobre todo a nosotros mismos? esa maravillosa sensación de vida que se tiene en ocasión de ese paseo. Esos son los sentimientos antiguos, los sentimientos nuevos forman un órgano de resonancia, a través del cual habla el mundo. En esta relación hacia el mundo vive todo el ámbito de lo sanguínico. Y sonidos de mayor profundidad con el mundo ascienden en el ámbito de lo flegmático. Contemplemos ahora al cabo de esta primera toma de conocimiento de las cualidades del pensar pleno de vida, del sentir purificado y del querer pleno de sentido, la difícil pregunta acerca de la transformación de los cuatro temperamentos. ¿y por qué tienen que ser transformados, acaso no pueden seguir siendo como son? En el camino de la cognición se llega a una etapa en la cual lo siguiente se convierte no solo en una cuestión pasajera, si no en una cuestión existencia: ¿Cómo se comportan estas grandes verdades del propio ser y del mundo, que he conquistado, con respecto al resto de mi vida y con respeto a mi comportamiento frente a las demás personas? La mayoría de nosotros experimentará grandes decepciones. ¿Quién en un principio no tendrá la profunda convicción de que al llegar a reales incrementos de la conciencia, a verdaderos pensamientos, a su vez pueda configurar y transformar toda su vida al respecto? ¿Acaso, no se podrá iniciar inmediatamente ese proceso? Y luego, nos damos cuenta: no es posible. Claramente notamos las dos corrientes en el hombre que en un principio no se unen. Una es la corriente de la cognición en la cual sin duda alguna, algo de lo intelectual muerto ya puede estar elaborado en algo viviente, y la otra es la corriente de vida moral que marca el comportamiento frente a los hombres y frente al mundo. El importante percibir, que en la actualidad en la mayoría de los casos no concuerdan. Podemos encontrarnos con una persona amorosa, bondadosa, con una postura de vida moral – y al conocer sus pensamientos vemos que son tontos y zonzos. Es imposible que esa configuración vital, profundamente bondadosa, amorosa, pueda proceder de estos pensamientos tontos. Lo inverso es aun más conmovedor: una persona sumamente inteligente, ascendida a la sabiduría y a conocimientos que tal vez también pueda expresar de manera brillante – y luego podemos observar que realiza con toda evidencia, actos inmorales. No concuerda. Una experiencia importante, - y se genera la pregunta: ¿de qué manera podemos llegar a una configuración de vida plenamente valida, en la cual ambas corrientes no se separan? Dado que por un lado existe la presente en los esfuerzos por el logro de cognición, o también en la ausencia del esfuerzo por lograr cognición y por el otro lado existe aquello que hemos traído de la vida terrenal anterior, de modo tal que por ejemplo la bondad, el amor y la elevada moral, se encuentran allí a modo de un hecho. La tarea, la misión, es entonces llevar amabas corrientes a la consonancia, dado que debemos convertirnos en persona plena y a partir de nuestra vida cognitiva a la configuración de la vida. Al intentar esto, experimentamos los grandes impedimentos a través de los temperamentos. En un principio los cuatro temperamentos – congénitos- que se han ido desarrollando en la infancia y en la juventud, conforman impedimentos. En los casos muy extremos, no es difícil poder observar los impedimentos, pero los mimos se encuentran existentes en una diminuta minoría: el colérico que se acrecienta en tirano megalómano inhumano, el melancólico que llega a la esquizofrenia paranoica, a la manía persecutoria, al sanguínico que se convierte en un neurótico irresponsable, histérico que se intensifica hasta el estar errando dentro de ideas sin sentido alguno, hasta llegar a demencia, el flegmático, que se aproxima a la idiotez. Lo antihumano y el impedimento, se notan de inmediato. Ahora empero no observaremos los casos excepcionales, si no a la persona algo colérica, algo sanguínica, algo melancólica, algo flegmática, quien no ha trabajado en su temperamento, sino que simplemente lo deja correr. Entonces no nos encontramos frente al tirano megalómano, si no el colega difícil de tratar. Siempre nos atropella, nos arrolla, sin querer y sin darse cuenta, hace lo que quiere – vale decir, utiliza una brutalidad ciertamente inconsciente, sutil. Solo existe un poco de la cualidad del tirano, va empero en esa misma dirección. El melancólico, que en este caso ya no padece de manía de persecución, si no que siempre tiene melancolía, que constantemente se lamenta de algo, se queja de algo, que siempre todo lo halla mísero y quien pase lo que pase tiene reparos y opina entonces que sería mejor que nos e lleve a cabo, o el flegmático, quien simplemente no nota nada, nada toma en cuenta, Existe una conferencia de Rudolf Steiner ( g A 308, 8.4.1924 El método de la enseñanza y las condiciones de vida del educador) una exposición realmente conmovedora, de los cuatro temperamentos, mostrando como a no ser trabajados por el maestro – cobran un efecto profundamente nocivo sobre los niños. ¿Cómo actúa el temperamento colérico que no ha sido tratado? Actúa de manera tal que los niños se tornan temerosos, tienen pequeñas vivencias de shock que se congestionan y que pueden emerger tal vez al cabo de 30 o 40 años, como enfermedad metabólica. Un maestro le da tal vez rienda suelta a su temperamento colérico, no propina cachetadas, pero le grita al niño, propina cachetadas anímicas y por asi decirlo, destroza lo anímico del niño. Y con ello no solamente está dañando a ese niño. Hay en el aula, niñas adorables, muy obedientes que nunca dan motivo para la amonestación y tal vez el daño causado a las mismas es mayor que aquel que recibe el niño desobediente, destinatario de los gritos, les causa pánico la reprimenda a los demás. Todos los niños del grado sufren ese efecto, generador de enfermedades metabólicas. La melancolía del maestro genera enfermedades cardíacas, más adelante en la vida. Lo sanguínico, reduce la alegría de vivir, genera una falta de vitalidad. Vemos cuatro corrientes de enfermedades penetrar a los niños, en el casi del maestro flegmático, los niños en su ser activo vivencian algo asi como espacios exentos de aires, una y otra vez nada acontece, donde debería pasar algo. Como adultos, se convertirán en personas nerviosas, neurasténicas. Al respecto Steiner nos dice: “El alma del niño siente sofocación, disnea anímica, cuando el maestro es flegmático y al investigar la causa por la cual ciertas personas en la vida padecen de nerviosidad, de neurastenia y similares, hallamos nuevamente al retroceder en el curso de la vida hasta la edad infantil, como el flegmatismo de un maestro, no supeditado a la autoeducación, que hubiese podido aportar algo importante a la vida del niño, subyace a tales tendencias patológicas. De esta manera, se explican grandes tendencias culturales de índole patológica. ¿Por qué se ha expandido la nerviosidad y la neurastenia de tal manera en la época moderna? Deberíamos creer entonces, que todos los docentes que han educado a los hombres que hoy son nerviosos y neurasténicos han sido flegmáticos” Rudolf Steiner: “yo les digo que de hecho han sido flegmático”, y luego comienza a modificar y dice que naturalmente ha existido una diversidad entre los docentes, algunos han sido melancólicos, otros sanguínicos, otros coléricos y otros propiamente flegmático. Pero por encima de todas las disposiciones temperamentales ha existido una copa, una coloración unitaria, una delgada capa de un color verde del flegma, flegma frente al espíritu. Vale decir, sobre los marcados colores del azul-violeta, del amarillo, del rojo y del verde se coloca un barniz verde uniforme y ese flegmatismo verde ha generado todo el nerviosismo de nuestra época. Podríamos decir: y bien, esto lo han sido los maestros de comienzo del siglo – nosotros, no somos asi. Justamente los maestros Waldorf no somos flegmático frente al espíritu. Pero ¿No será que se ha conservado un pequeño resto de ese flegma común? Un ejemplo: en una escuela Waldorf poco tiempo antes de las vacaciones de verano, se produce una situación caótica enredada. Ha disgusto, pelea, choques. Un observador serio diría: ahora, todo el cuerpo docente colegiado debería reflexionar, debería llegar a un verdadero autoconocimiento, para poder luego cambiar a fondo los estados no-cordiales. Eso, sería indispensable para la existencia de la escuela. Pero ¿Qué acontece? Los maestros hacen sus viajes de vacaciones, retornan de las vacaciones y la escuela sigue, como si nada hubiese pasado. A todos les parece no-necesario, debatir, modificar. Algo asi es posible únicamente a causa del mencionado barniz verde! Otro caso: se trata de un consejo que Rudolf Steiner le ha dado a los maestros diciendo que cuando estamos parados en el aula en momentos de ser afectado de la insolencia de un alumno esto lo tendríamos que tomar a modo de un chubasco, en oportunidad de haber salido sin paraguas. Nos mojamos, nos sacudimos un poco, y todo queda en el olvido. Dar ese consejo evidentemente ha sido necesario en el caso del colegiado del aquel entonces ¿pero acaso hoy lo necesitaríamos? ¿Acaso ese “sacudirnos” no nos es absolutamente familiar? Tantas veces pudo habernos pasado, que estando frente al grado alguien nos ha volcado l chubasco- luego estamos sentados en casa agachamos un poco la cabeza, y a la mañana siguiente puntualmente nos encontramos nuevamente frente al grado como si nada hubiera pasado. Puntualmente – sin esfuerzo- tal vez el sanguínico, el melancólico y el colérico tienen que realizar algún esfuerzo, para lograr la puntualidad. El flegmático no lo necesita, siempre llega puntualmente. Ciertamente es patológicamente puntual. ¿Qué acontece con el discurso? El sanguínico participa gustosamente de charlas interesantes, también de las humorísticas, pero salta de un tema al otro – detenerse en un inútil decir algo, cuando de todos modos, todo es mísero. El colérico aparece con sus afirmaciones y directivas- anunciarían hacer. ¿Cuál es la capacidad del flegmático con respecto al discurso? La instrucción neutra – la facultad de poder impartir una presentación certera bien dispuesta sobre cualquier tema del mundo, con o sin preparación previa ¡La capacidad de brindar instrucción! Es entonces que de pronto podemos observar una disposición profesional temperamental. Por lo pronto la profesión del maestro de por sí ya posee esa capa de barniz verde y tenemos que cuidar que el temperamento profesional sea modelado debidamente. Por cierto todo maestro Waldorf tratará de modificar su temperamento – y en especial en el caso que esté buscando un desarrollo esotérico. ¿Qué acontece cuando un flegmático quiere emprender un desarrollo esotérico? En el ciclo ¿Qué trascendencia tiene el desarrollo oculto del hombre para sus envolturas y para su propio ser? (G A 145, 3ra conf.) Rudolf Steiner nos dice que al flegmático no le será fácil convertirse en un esotérico y luego continua diciendo_ “pero supongamos que el flegmático se convierta en esotérico…” Parece existir un gran impedimento – o ¿acaso Rudolf Steiner tiene algún prejuicio con respecto a los flegmáticos? Veamos lo que dice acerca del sanguínico rápidamente se convierte en esotérico y sus posibilidades de un camino esotérico. El sanguínico rápidamente se convierte en esotérico y de la misma rápida manera deja de serlo. Logra grandes experiencias, para pasar rápidamente a otra cosa. Rudolf Steiner deduce: “de modo tal que el sanguínico es el material tal vez menos indicado con respecto a su temperamento, para un desarrollo esotérico”. Con ello el flegmático se consuela un poco al menos a su lado tiene al sanguínico. ¿Qué acontece con el colérico – el mismo seguramente será apropiado para emprender al camino esotérico? Rudolf Steiner: “algo aun diferente acontece con el temperamento colérico- en el caso del colérico será casi imposible convertirlo en esotérico”. Allí la posibilidad es casi nula, en su impulsivo modo de ser, los coléricos difícilmente pueden emprender el camino esotérico. Con ello, tres temperamentos han sido eliminados y solamente queda el melancólico. En su búsqueda de cognición profunda y autentica. De hecho llega a un desarrollo esotérico. Pero en él se lleva a cabo una interesante inversión. El melancólico aun no ha desarrollado, tiene la tendencia de ver solamente la miseria de este mundo: el mundo es malo y mísero y también lo son las personas. Al cabo de un corto tiempo del desarrollo esotérico la orientación de la mirada comienza a invertirse y entonces el melancólico observa la miseria y la maldad propia. Perforando hasta lo más profundo del alma, descubre las terribles falencias de su propio ser. Comienza a reprocharse a reprenderse y a enfurecerse contra sí mismo, ya no logra avanzar en el camino esotérico. Lo decisivo es que inicialmente los cuatro temperamentos no son apropiados para un desarrollo esotérico, inicialmente constituyen tan solo impedimentos. Es la eterna individualidad del hombre que tiene que apropiarlo a través del trabajo en los mismos. Supongamos que el flegmático, a pesar de su temperamento inicie una vida meditativa, despertando a lo sagrado de la vida. Practica por lo tanto la auto cognición, revisando hasta el último rincón de su existencia – sin agitación y sin enojo contra su persona, tal como lo hace el melancólico. Observa sus errores con una cierta objetividad indispensable para el desarrollo esotérico. La cualidad flegmática se transforma en la objetividad universal del éter sonoro, donde deben aparecer los hechos, tal como son ahora, en la actualidad. En el ciclo mencionado, Rudolf Steiner refiere, que el flegmático al llevar a cabo un desarrollo del alma – lo natural parece ser que no realiza ninguno - tiene las mejores condiciones previas para un serio desarrollo antroposófico. Vale decir una especie de vindicación del flegmático, y podríamos decir, también del maestro – pero únicamente si la materia prima sigue siendo lo que era, sino que se transforma. Ese es el caso asimismo en los demás temperamentos, siempre tiene que involucrarse el ser humano como un todo, para poder superar las unilateralidades. Cuando el colérico retrotrae un poco su intensivo perforar y empujar, envía conciencia al ámbito volitivo, entonces su fuerza no se pierde, sino que se transforma. Se convierte en el mejor representante – actor de la historia, de lo verdadero, por su profunda penetración en los procesos evolutivos del mundo. Y se convierte en un ser humano de la iniciativa. Cuando el sanguínico comienza a purificar sus sentimientos, de modo tal que los sentimientos anteriores guardan silencio entonces a modo de eco el mundo todo le habla. Con interés por el mundo y la actividad de su fantasía podría contestar introduciéndose al mundo el melancólico que puede orientarse hacia el futuro ya no queda prendido de sus propios errores –naturales- Está en juego un determinado egoísmo en esa furia contra uno mismo. Se presupone que de un comienzo uno debería haber sido bueno. Ahora el melancólico contempla sus errores con objetividad y sigue avanzando, con la profundidad que le es propia y su sentimiento de responsabilidad – hacia la verdad exenta de compromiso. Y el flegmático quien de otro modo generaría nerviosidad, al transformar su temperamento podrá mantener la objetividad pero podría elevar hacia la vivificante corriente de la actividad del pensar, el cúmulo de vida, aquel rebosar de vida que con anterioridad se mantenía en los bajos humores del cuerpo. Al cabo de todas estas reflexiones nuestros oídos estarán preparados de mejor manera para escuchar las últimas palabras del curso metódico-didáctico (G A 294 – 6.9.1919) Friedwart Husemann Comentario acerca del libro de Warner Tschan: ABUSO DE CONFIANZA- lesiones de límites en lo sexual en relaciones profesionales – causas y consecuencias Este libro se basa en investigaciones exhaustivas, realizadas durante muchos años por Werner Tschan, quien trabaja en la Universidad de Zurich como psiquiatra y psicoterapeuta y quien puede ser considerado como uno de los mejores conocedores del tema. A comienzo de la década de los 90 se ha informado en varias revistas, que en aproximadamente el 10% de las relaciones psicoterapéuticas se producen contactos sexuales entre el terapeuta y el paciente. Un abuso sexual de esta índole, en la psicoterapia invierte justamente “al proceso terapéutico en lo contrario y conduce a una masiva lesión del paciente”. Correspondientemente ha reaccionado el Establishment Psicoterapéutico. Pero también en otras relaciones profesionales existen casos semejantes. En el presente libro se publican cifras correspondientes de las más diversas ramas profesionales que mediante consultas anónimas fueron recogidas en todos los países del mundo y que posibilitan una clara imagen de la escena de los abusos. Ingenuamente podría pensarse que en el caso de los ginecólogos el abuso sexual podría ser relativamente frecuente, no es el caso empero, conjuntamente con los médicos HNO forman un grupo, donde “professional sexual misconduct” se produce en “solamente” el 4% de los casos, en el caso de los médicos de cabecera son el 6%, en el caso de los psicoterapeutas, el /,5%. Es una investigación suiza del año 1992, acerca de contactos sexuales entre el personal hospitalario y los pacientes en las clínicas psiquiátricas, el 16,8% de los colaboradores masculinos y el 10,5% de los femeninos confirman tales contactos. Un relevamiento en el caso de mujeres con impedimentos mostro, que el 64 % de las mismas han sido víctimas de abusos sexuales. Muy generalizado es el abuso sexual también en el servicio parroquial. Una investigación acerca de los pastores luteranos del año 2002 confirmo que el 37% de los profesionales investigados, estaban involucrados en actos de abuso sexual. El porcentaje término medio en el caso de los curas párrocos católicos y protestantes ronda los 30%. Del material de estudio presentado no emana indicación alguna de que el modo de vida en celibato fomentaría al abuso sexual. Es importante la pregunta acerca de las acusaciones falsas de victimas, es el caso del 3% solamente. Por lo tanto, las acusaciones deben ser tomadas muy en serio. Esto atañe asimismo a otros grupos profesionales, además de las medicinales y las religiosas, es asi que alrededor del 20% de mujeres son acosadas durante su formación musical. También se conocen tales hechos en asociaciones deportivas y exploradores. La cuestión es, qué puede decirnos la ciencia espiritual con respecto a este problema: ya en el Fausto de Goethe podemos leer algo acerca de este tema. Es asi que Mefistófeles lleva a su amigo al dominio de la hechicería, para que le devuelva la juventud, Goethe conoce el misterio, acerca de que el ascenso a los mundos superiores a su vez podría estar vinculado a la incitación de las bajas pasiones. Pertinente a este asunto, es el incidente Leadbeater de la Sociedad Teosófica, la cual Rudolf Steiner acompaño en 1906 como secretario general alemán. Por entonces, Leadbeater estaba acusado de pedofilia y tuvo que renunciar a todos sus cargos. Dos años más tarde era re-habilitado y conjuntamente con Annie Besant puso en escena el incidente Krishnamuurti. En 1906, desde el lado humano, Steiner sale en defensa de Leadbeater, diciendo empero tanto públicamente como también en una carta a Annie Besant, que estaba viendo la causa en el método oculto de Leadbeater: su método es peligroso y puede conducir a extravíos. En la actualidad ya no puede investigarse en el mundo espiritual como antes, sino que la antigua relación hacia Gurú ahora tiene que ser reemplazado por una correspondiente instrucción de los pensamientos: “y en el caso de afinidad tan cercana actual, de todas las fuerzas humanas superiores con las fuerzas que en un nivel inferior pertenecen a la esfera sexual, puede4 generar a cada instante un desliz similar a aquel del Sr. Leadbeater. Su “caída” no es un caso único, sino que es algo que pertenece al ámbito que se está practicando actualmente en muchos grupos oculistas, que van en busca del sendero de izquierda” (G A 264, páginas 277 y 281) Frente a ello, muchas personas podrán alegar que todo esto “ya existió siempre”. Steiner no opinaba esto, por el hecho de que en el siglo XIX la humanidad ha pasado inconscientemente por el umbral hacia el mundo espiritual (Ga 233ª, 12.1.1924) en la actualidad se encuentra mucho más próxima al mundo espiritual y un método equivocado como en el caso de Leadbeater, o aun tan solo el negar del mundo espiritual mediante el moderno materialismo, conducen a dificultades, que anteriormente no existían de esta manera. Es asi que leemos en el ciclo: “Los misterios del umbral” que el impulso hacia lo supra sensorial, hoy se encuentra presente en cada ser humano, tenga conciencia de ello o no. Mediante nuestra cultura empero, ese impulso es reprimido y entonces cobra vigencia una ley que debemos conocer: al ser reprimido algo de un lado, sale del otro lado: “Desde el mundo espiritual, el tipo de amor que está justificado para él se vuelca a los instintos sensuales, pasiones, apetitos cornales, etc. y allí, esos impulsos entonces se tornan perversos.” (G A 147, 2ª conf. 25.8.1913). La idea redentora en ese contexto, es el pensar mismo: supera al materialismo y reemplaza para la investigación en el mundo espiritual la fuerza, que anteriormente partía del Gurú, conforma la base segura, para poder evaluar objetivamente el umbral hacia el mundo espiritual: “Todo esto es el caso, porque el pensamiento es el mismo para todos los planos. Sea donde fuere que se desarrolla el pensamiento sobre el físico, o sobre uno más elevado: se conformará en seguro conductor para todo, cuando ha sido concebido exento de sensualidad, y dentro del conocimiento de sí mismo. Cuando – según la disposición cerebral occidental – es desarrollado sobre el plano físico, seguirá siendo el hilo conductor a traces de todas las etapas de la cognición física y supra física.” 10.11.2010
Rudolf Steiner ADMIRACION Y ASOMBRO CON ANTERIORIDAD AL ENTENDIMIENTO, A MODO DE INCONSCIENTE RELACIÓN CON EL ASUNTO Nos presentamos la pregunta: ¿Qué sucede con esa admiración con ese asombro? Nos situamos frente a una manifestación y causa nuestra admiración. No puede tratarse del intelecto, de la inteligencia, dado que estos buscan entendimiento, no se expresan en administración. Se trata de una relación mucho más cercana. El entendimiento tiene que ocuparse con las diferentes partes, la admiración aparece en forma inmediata, frente al objeto como todo. Esto se debe al hecho de que en el caso del entendimiento, el yo mantiene una relación hacia el asunto, en el caso de la admiración, es el cuerpo astral quien ocupa ese lugar. El mismo, no posee la conciencia plena, sino una especie de subconsciencia cuando el cuerpo astral tiene una relación hacia el asunto y cuando esa relación aun no asciende hasta el yo, se produce el asombro, la admiración. Por el hecho de que el hombre puede sentir asombro acerca del un asunto, es posible entrar a una relación con el objeto, que se encuentra debajo del umbral de la conciencia. Esto es muy importante en muchos casos, tal como según el concepto de los antiguos griegos, para la filosofía era importante, que primeramente estuviese la admiración. Es bueno para el hombre que antes de implementar su inteligencia sobre un asunto, extiendan primeramente su cuerpo astral sobre el mismo. De esta manera se crea una base del sentimiento y del ánimo y dentro de la misma luego puede sumergirse el entendimiento. Esto es algo muy diferente al hecho de aproximarnos al asunto inmediatamente de manera abstracta. Esto provoca que podamos obrar con una base mucho más amplia de la comprensión. La consecuencia es un entendimiento mucho más jugoso. Por dicha razón es tan importante para el educador que desarrolle primeramente, al asombro sagrado frente al niño, frente a cada individualidad , que emerge como de la oscuridad, cuando mantenemos abierto para nosotros aquello que no podemos supervisar con la inteligencia: lo inconmensurable de la individualidad. Esos sentimientos no se encuentran malogrados por nuestro intelecto más estrecho, a menudo son más seguros, ricos y acertados que aquello visualizado por el intelecto. Los fundamentos para las cogniciones que pueden ser empleadas para la vida práctica, deben ser obtenidos mediante la admiración y la vida anímica. Sobre esto se basa algo muy importante: la confianza, que un ser humano le tiene a otro. Cuantas veces acontece en la vida que una persona le tiene confianza a la otra, o le tiene desconfianza – dado, que lo negativo, tiene validez de igual manera como lo positivo – con anterioridad al encuentro con la misma, dentro del entendimiento en lo cotidiano, la confianza y la desconfianza a veces se producen espontáneamente. (De: “La misión de la nueva revelación espiritual” G A 127 Wiesbaden, 7.1.1911) 10.11.2010 |