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Eugen Kolisko
LA FUNDACIO DE LA ESCUELA WALDORF Y EL PRIMER MEDICO ESCOLAR

Traducción: Ana María Rauh


En primer término quiero remarcar, que toda nuestra pedagogía Waldorf tiene un carácter terapéutico. Todo el método de enseñanza y de educación está orientado en ejercer un efecto salutífero sobre el niño. Vale decir cuando implementamos al arte pedagógico de manera tal que a cada momento llevamos a cabo lo correcto para el desarrollo humano infantil, entonces en el arte educativo, en el tratamiento pedagógico esta contenido algo sanador.
Rudolf Steiner, 6 de febrero de 1923 (g A 300 b)
En el año del nacimiento de Rudolf Steiner en el occidente central europeo, se ha formulado el concepto de la Pedagogía curativa. – en el año 1861 apareció un libro con el mismo título, escrito y editado pro personas que cinco años antes, en la proximidad de Viena, habían abierto un “Instituto Educativo y de terapia curativa” que recordando la renombrada publicación pedagógica de Jean Paul, del año 1806, llevaba el nombre de Lavana (2). Allí en Viena y en sus alrededores, niños carenciados recibían un cuidado ejemplar y un fomento especifico marcado por un ímpetu pedagógico y terapéutico con el apoyo sobre una antropología real del ser humano en evolución… El recurso a Jean Paul y con ello a la ideología   humanista del inicio del siglo, no  se produjo circunstancialmente - la pedagogía curativa y sus condiciones previas inmanentes tenían una ubicación opuesta al espíritu de la época de de las ultimas décadas del siglo XIX, cuya dinámica ir refrenada, materialista y dinámica tecnológica no habían sido beneficiosas a la teoría educativa" (Jean Paul). Personas en cuya camino del destino se hallaban dificultades anímicas y corporales de temprana aparición, prontamente se hallaron al margen de una sociedad orientada en el concepto del rendimiento, que protegía exclusivamente al "intelecto" y al sistema nervioso central sobre el cual se apoyaba, dando paso a desarrollos funestos. El final del siglo XIX llevo a cabo los preparativos preliminares de aquello que décadas más tarde sería ejecutado, y lo cual Oswald Spengler intento definir con el concepto de "El ocaso de occidente". Incontables personas "impedidas" fueron asesinadas y generaciones de niños "sanos" fueron educados en un régimen adaptado exclusivamente al paradigma de la sociedad industrial. .
Georgens y Deinhard, los fundadores directores de Levana, emprendieron su iniciativa desde Viena, la gran metrópoli de Austria-Hungría, el lugar que durante mucho tiempo fue considerado el indiscutido punto cardinal de la cultura central-europea. Allí, en Viena y sus alrededores creció Rudolf Steiner, nacido en 1861, asi como también el niño Eugen Kolisko, aunque dentro de condiciones completamente diferentes. la infancia de Rudolf Steiner presenta una fisionomía muy particular, completamente inmersa en el destino de la época de la segunda  de la segunda mitad del siglo: "si alguien hubiese decidido ser partícipe de una vida completamente moderna, con las modernas conquistas de la época actual, y si para ello hubiese querido elegir las correspondientes condiciones existenciales de la presente encarnación, me parece que con respecto a esa encarnación, tendría que haber tomado en cuenta la elección realizada por Rudolf Steiner". Una infancia sin terruño estrecho ni ligadura tradicional, una existencia de desarraigo de una familia, que ha tenido que desprenderse de todo, viviendo en las estaciones de trenes, en el nuevo lugar de trabajo del padre - otros guardabosque, luego telegrafista del ferrocarril - lejos de la aldea y de sus estructuras. prematuramente, Rudolf Steiner ha sido integrado a la esfera de las conquistas tecnológicas, siendo introducido asimismo intensivamente en el mundo ideológico de la misma - frente a sus ojos, plenos de veneración, el pastor edifico una imagen del mundo a lo Copérnico, a través de un modelo primitivo, el rector de la escuela en cambio - cuyos escritos fueron leídos con gran entrega, hablaba del "movimiento general de la materia como causa fundamental de todos los fenómenos de la naturaleza"... el niño que tempranamente tuvo percepciones espirituales, que ya en la época juvenil se supedito a una intensiva formación interior, pronto practicada también sistemáticamente, simultáneamente, según la voluntad de su padre, asistió al instituto de enseñanza media con miras a la profesión de ingeniero de ferrocarriles - durante años vivió en el mundo conceptual exterior de sus maestros y del espíritu de la época de los mismos, (en una época pasada me he integrado plenamente en la concepción mecánica - matemática de la naturaleza, hubiese confinado ciegamente en ella tal como lo hacen muchos en la época actual.) para emerger superando todo ello. Realizando su formación junto a la filosofía del idealismo alemán y la obra científica-natural del Johann Wolfgang von Goethe, conduciendo a ambas hacia un avance, Rudolf Steiner ha desarrollado en la década del ochenta del siglo XIX, paulatinamente las condiciones previas de una nueva antropología, y puede afirmarse de una comprensión fundamental del hombre y del mundo, que desde su inicio se hallaba dentro de una intima relación con la pedagogía. En su contenido y también biográficamente. Emancipado del mundo de sus maestros, ya siendo alumno y luego estudiante, Steiner había tenido que impartir clases, realizando de esta manera múltiples experiencias. Es asi que en 1884 a las veintitrés años la presentaron un niño hidrocefálico que por entonces tenía once años, para la atención pedagógica, después de que muchas personas entre ellas también el famoso medico Josef Breuer se declararon incompetentes al respecto: "El niño - Otto Specht- cuando lo conocí, apenas había adquirido los primeros elementos de la lectura, la escritura y el cálculo. Era considerado anormal en su desarrollo corporal y anímico en un grado tan elevado, que en la familia se dudaba de su capacidad formativa. Su capacidad del pensar era lenta y pesada. Aun  el menor esfuerzo espiritual ocasionaba dolor de cabeza y decaimiento en la actividad vital, palidecimiento y preocupante comportamiento anímico. Después de haber conocido al niño llegué a la conclusión de que una educación correspondiente a este organismo físico y anímico, podría despertar las facultades latentes y les propuse a los padres hacerme cargo de la educación. La madre del niño deposito su confianza en esta propuesta, por lo cual pudo imponerme esta tarea pedagógica especial. Tuve que encontrar el acceso a un alma que en un principio se hallaba en un estado similar al sueño y que paulatinamente  debía ser llevada a obtener el dominio sobra las expresiones corporales. Ciertamente era menester lograr la conexión del alma con el cuerpo. Yo estaba compenetrado por la fe, que el niño poseía grandes facultades espirituales aun ocultas. Esto permitió que mi misión se convirtiera en profundamente alentadora. Pronto pude lograr el cariñoso apego del niño a mi persona. Esto provocó que la mera comunicación con el mismo despertaran las dormidas facultades anímicas. Para las enseñanzas tuve que inventar métodos especiales. Cada cuarto de hora que sobrepasaba a la medida concedida a la enseñanza, provocaban una alteración del estado de la salud. Hubo materias hacia las cuales el niño tenía un difícil acceso. Esta misión educativa se convirtió para mí en una rica fuente de aprendizaje. A través de la práctica de enseñanza que tuve que implementar, tuve un acceso al contexto entre lo espiritual, anímico y corporal del hombre. Era allí donde he realizado mi verdadero estudio en fisiología y psicología. He tomado conciencia del hecho de que educación y enseñanza tienen que convertirse en un arte que tiene su fundamento en la autentica cognición del hombre."
Al cabo de años, Otto Specht se ha curado plenamente - bajo el fomento continuo de Steiner, hasta ha logrado cursar el bachillerato y luego un estudio de la medicina. El primer niño tratado "pedagógica-curativamente" por Rudolf Steiner. Trabajo finalmente como medico en el siglo 20 - para morir sin embargo joven en aquello primera guerra mundial que arrojo al abismo a Europa.
También durante sus años de investigación en el archivo de Goethe y de Schiller, Steiner seguía impartiendo enseñanza, esta vez a los hijos del director del archivo, Bernhard Suphan. Rudolf Steiner era un pedagogo "agraciado", actuaba a partir de una intima cognición de la naturaleza infantil, sus condiciones de desarrollo y sus requerimientos. En cierto sentido, Steiner ha continuado sin interrupción con esta actividad pedagógica de enseñanza aun en el nuevo siglo: sus clases dadas durante muchos años en la escuela formativa laboral de Berlín, sobre todo empero sus conferencias científicas-espirituales e instrucciones esotéricas frente al publico teosófico, han sido una constante enseñanza, edificada sistemática, didáctica artísticamente, una escuela para los grandes. Las almas en búsqueda, huérfanas de terruño que escuchaban su mensaje, habiéndose apartado de la carretera ordinaria de la civilización del siglo XX, necesitaban cultivo, perfeccionamiento y fomento, eran necesitados en parte, se hallaban en peligro. Steiner esperaba a su vez poder despertar en ellos, una conciencia y consecuentemente una voluntad activa, orientada hacia las misiones civilizatorias apremiantes del siglo XX, a las cuales  - no en ultimo termino - pertenecía una reforma radical de la educación y de la enseñanza superior. Generaciones de niños ya eran educadores en el sentido del reduccionismo materialista, con la ejecución de una tendencia evolutiva completamente unilateral, empobrecedora y en definitiva destructiva, a lo cual nada podían oponerse los movimientos alternativos de aquel entonces, con sus "escuelas - rurales" privadas, con sus programas proclamados con intensidad de voz. Lo urgente imprescindible, en cambio, era una nueva antropología de la edad infantil - "no era menester establecer demandas y programas, sino simplemente debemos describir la naturaleza del niño. A partir del mismo ser del hombre en desarrollo, podrán resultar automáticamente los aspectos debidos para la educación (…) Los fundamentos de un autentico arte de la educación no pueden basarse en frases h echas, comunes tales como “armonioso desarrollo de todas las fuerzas y talentos” y similares, sino únicamente la cognición verdadera de la entidad humana. Según puede comprobarse a partir de la primavera de 1906, Steiner describió en diferentes conferencias de orientación pedagógica, esta antropología del niño y los “puntos de vista”, a ser derivados de la misma; al respecto ha remarcado desde un principio el carácter próximo al cuerpo de todos los tipos vivenciales del niño y la influencia concretamente formadora de los órganos de las experiencias  humanas procedentes del medio circundante, a partir de numerosos ejemplos que muestran en qué medida de avance se encontraban los conocimientos de Steiner al respecto. En este contexto coloca como tema ya por entonces las fuerzas enfermantes o bien la tendencia intensificadora patológica de la pedagogía actual – salud y enfermedad se hallaban temáticamente inmanentes desde un comienzo en todas sus conferencias pedagógicas. Conferencias que por lo demás poseían una clara dimensión de requerimiento de exhortación. Evidentemente, Steiner quería que los teósofos del auditorio perciban y tomen posesión directa de la misión cultural pedagógica “dado que de otro modo se seguirá tomando a la antroposofía como una especie de secta religiosa de algunos ilusos extraños " o por el contrario, en un giro positivo:
La ciencia espiritual no debe ser una teoría dando enseñanza de convicciones, tiene que actuar, intervenir en la vida practica, promoviendo vida con salud al promover la salud de las personas en sentido corporal y espiritual, evidenciándose no solamente como verdad correcta sino como verdad sana que tiene que verterse sobre la vida del hombre en su totalidad. El mejor proporcionándole fuerzas sociales y otras extrayéndolas del ser humano en evolución”.
Pero a pesar de que Steiner – en contra de su costumbre habitual – publico una de sus conferencias pedagógicas centrales en versión escrita y a pesar de que cierta vez dijo con clara insistencia: “en esta conferencia se trata de cosas que pueden ser realizadas de manera inmediata”, ofreciendo una y otra vez implícitamente su apoyo y su ayuda, nada aconteció – dentro de la audiencia teosófica. Si hubiese sido por Rudolf Steiner. Ya en 1906 o en 1907 se podría haber fundado y paulatinamente consolidad una nueva escuela – él no se habría negado, por el contrario, pero como maestro espiritual no pudo emprender la misma iniciativa, sino que tuvo que apostar al despertar de los hombres. Las personas empero que lo rodeaban y escucharon su discurso estaban absolutamente alejadas de todo esto. Cultivaban sus ciencias espirituales teosóficas de manera reservada, con lealtad y conciencia del deber, pero más allá de su vida cotidiana, en la cual continuaron con burguesía, sin ninguna actividad modificatoria en lo civil. Poco y nada querían escuchar de cosas que podrían ser realizadas de manera inmediata. Asi pasaron los años, pasó toda una década. Llego la guerra mundial y el derrumbe total de todo el orden antiguo, la caída de Austria-Hungría y en cierto sentido también la caída de Viena, la otrora metrópoli “¿Levana o la teoría de la educación?”
Recién al cabo de esta gran catástrofe que trajo la muestre de más de ocho millones de personas y veintiún millones de heridos, transformando a Europa en un “laboratorio sobre un inmenso cementerio” (Tomás Masaryk) en el circulo de algunos antropósofos se fueron desarrollando actividades sociales que Steiner en respuesta a correspondientes consultas había incentivado mediante conferencias y artículos, acerca de la trimembración del organismo social y la autonomización de  la vida espiritual asi como del ente escolar y formativo en su conjunto. Emil Molt el director de una fábrica de cigarrillos de Stuttgart ha sido quien finalmente en la miseria de los años 1918/1919 tomo en cuenta la concreta fundación de una escuela para los hijos de los trabajadores, pidiendo la colaboración de Steiner – para una nueva metódica y didáctica de enseñanza desarrollada a partir de la Antroposofía. Recordemos la situación: un derrumbe total, el paso por la aniquilación, años de miseria y penuria, de muerte. También la mayoría de los niños de Stuttgart estaban marcados por los acontecimientos de la guerra, enfermos y desnutridos, además no pertenecían a los mas privilegiados de la sociedad – eran en fin, hijos de obreros de la fábrica de cigarrillos. En los años de la penuria manifiesta del primer apocalipsis del occidente central-europeo en el incipiente siglo 20, las tempranas palabras de Steiner adquirieron un sonido existencial que siempre habían tenido que empero no habían sido percibido por todos: la ciencia espiritual no debe ser una teoría y enseñar convicciones, debe actuar, insertar a la vida práctica. Al promover la vida sana al crear personas sanas en el sentido corporal y espiritual no solamente muestra ser una verdad autentica sino también una verdad sana que tiene que  verterse sobre toda la vida del hombre. Mediante la ciencia espiritual podemos servir de mejor manera a la humanidad, mano en evolución. Y en la conferencia del día de hoy se trata de cosas que pueden ser realizadas de manera inmediata. Rudolf Steiner accedió. Se convirtió en persona, en CONDUCTOR de la Escuela Waldorf de Stuttgart, un “hijo de desvelos”, cuyo prosperar lo ocupo permanentemente en los últimos cinco años de su vida. Sería una larga búsqueda casi inútil, si pretendiésemos hallar en la vida de Steiner, rica en incansable laboriosidad y dedicación, una misión social tan solo aproximadamente comparable – la construcción del primer Goetheanum, la Escuela Dornach PARA LOS GRANDES, - es la replica única de su actividad, aparentemente sin límites, en Stuttgart. Rudolf Steiner, el maestro, instruyo a los pedagogos de Stuttgart a partir de agosto de 1919 en cursos y conferencias, frente a sus asombrados ojos y oídos abiertos, desarrollo una estructura de enseñanza fundamental, tanto original como artística, los aconsejo en todas las preguntas, problemas y crisis visito sus clases y conocía a todos los niños, participo de las reuniones de padres, las fiestas mensuales y anuales…
A las 70 disertaciones que se llevaron a cabo con los metros entre el 8 de septiembre de 1919 hasta el 3  septiembre de 1924, cierta vez Rudolf Steiner las señalo como “progresiva escuela superior para el colegio de los maestros” y también “como el alma de toda la enseñanza”, según Steiner “se estudia a la escuela en la conferencia de los maestros”. Ya en 1906, Steiner había señalado la mu y discutida cuestión de la escuela y la educacion, como “cuestión de formación de los maestros”, a pesar de la estructura de la escuela, que prontamente había alcanzado una excelencia, no aposto a un “plan de estudio” propiamente dicho, sino a la formación, y con ello la capacitación de la personalidad de los maestros. Frente a los docentes de Stuttgart, Steiner dio sesenta y seis conferencias, mas allá de ello, las mencionadas visitas a los grados y las disertaciones se le revela un cumulo de conocimientos – un vivo  testimonio de las intensiones y del proceder, directo e inmediato, pleno de conocimiento, seriedad y humor de claridad espiritual y originalidad, amplitud humana y gravedad del espíritu. En estas disertaciones queda claramente perceptible la personalidad de Rudolf Steiner y el sentido fundamental de la pedagogía Waldorf.
Con ello asimismo desde un comienzo, su carácter terapéutico. Ya la estructura misma de la enseñanza debía ser generadora de salud – según Rudolf Steiner – en lugar del “plan de enseñanza “común, al cual alguna vez señalo directamente como “fuerzas coercitivas de civilización, y  con ello rendimiento-dependientes para un real desarrollo de las fuerzas humanas”. El lema meditativo que Rudolf Steiner le ha dado a los estudiantes de medicina y a los médicos en la época previa a la pascua del año 1924 es el siguiente:
                           Era en épocas antiguas
                           cuando en el alma de los iniciados vivía,
                           vigorosamente el pensamiento de que enfermo
                          es por naturaleza todo hombre.
                           Y el educar era considerado,
                           a modo del proceso curativo,
                          que al niño conjuntamente con el madurar,
                          la salud le otorga,
                          para la plenitud del ser hombre en la vida.
Este lema era comentado al colegio de maestros de Stuttgart por Rudolf Steiner con las palabras: de hecho es asi que en épocas más antiguas de la evolución de la humanidad, la enseñanza en si era considerada como proceso sanador. El organismo humano era tomado de manera tal que en realidad siempre tiene la tendencia de caer por si mismo dentro de lo patológico, que debemos curar mediante la enseñanza y la educacion – constantemente.
Al compenetrarnos con esta conciencia de que en realidad cada maestro es el médico de sus niños, ESTO ES ALGO EXCEPCIONALMENTE BUENO.  (Conferencia del 6/2/1923). Según Steiner, LAS PALABRAS ARQUETIPICAS PARA EDUCAR Y SANAR, tienen exactamente el mismo significado, por lo cual los EXITOS de la pedagogía Waldorf, al igual que los de toda “teoría educativa” acorde a lo humano, no consisten en “materia del conocimiento, sino por el contrario”, sino por el contrario en la creciente adquisición de FUERZA DE VIDA.
Los trasfondos espirituales-esotéricos de los misterios de estas exposiciones indicativas  Rudolf Steiner no las debatió ni en las conferencias dadas a los maestros no en los cursos pedagógicos orientados a la acción, pero si en su obra de disertación antroposófica.
En la misma en diversos pasajes relata las condiciones previas macro-cósmicas de la evolución humana a modo de un debate de la tendencia evolutiva divina y anti-divina, como una lucha del Cristo con los poderes de Lucifer y de Ahriman, que se extiende h asta la filosiologia y la patología del hombre y que determina ya los primero septenios en la vida del hombre. En la continuación del lema arriba citado y en la correspondiente declaración hecha en la conferencia, no por azar dice en la conferencia decimo segunda – de cierre- del curso pedagógico-curativo: “!n medida cada vez mayor descubrimos, que aquello que también vive detrás del género humano y se expresa en anomalías, que  esto lo revela hacia afuera, la verdadera espiritualidad en el género humano. Y cuando miramos las cosas de esta manera también descubrimos como se ha pensado y contemplado en épocas pasadas, cuando en el educar se veía algo situado muy próximo al curar. En el curar se veía una aproximación de lo formado por Ahriman y Lucifer hacia aquello que mantiene la línea media entre lo luciférico y  lo ahrimánico, en el sentido del progreso de lo espiritual provechoso. En el curar se veía el equilibrio entre lo ahrimánico y lo luciférico, y al ver en un sentido mucho mayor que el hombre recién en el curso de su vida tiene que ser llevado al equilibrio mediante la educacion, en el niño en cierto sentido también se veía algo anómalo, algo que en cierto modo está enfermo y debe ser sanado de modo tal que las palabras arquetípicas para curar y educar tienen exactamente el mismo significado. La educacion cura al hombre asi llamado normal y el sanar es tan solo una especialización para el asi llamado hombre anómalo.”
Frente a este trasfondo espiritual, se torna entendible la razón por la cual Rudolf Steiner en la conferencia introductora de su  primer curso para maestros indico a sus escuchas que la misión primordial de la pedagogía es ayudar a los niños en su proceso de encarnación, concretamente: llevar a una relación equilibrada, al contexto entre el alma-espíritu infantil y su cuerpo de vida en el ritmo del dormir y el estar despierto y al actividad respiratoria del niño. Ambos procesos-  inhalación y exhalación, como también en despertar y el dormir – son ciertamente actividades respiratorias de la organización, que ostentan un equilibrio lábil y tienen que encontrar sustentación. La escuela Waldorf debería ser una escuela libre – no en primer término con respecto a la negativa frente a contenidos de aprendizaje impuestos por el Estado, sino más bien en la orientación radical de la estructura de la enseñanza en los requerimientos originados en la evolución del niño. Según Steiner la pedagogía tiene la misión de cobrar un efecto sanador sobre el niño, vale decir, la obligación de desarrollar sus fuerzas llevándolas a una relación edificadora entre sí. Pocas semanas antes de la apertura de la Escuela de Stuttgart ha dicho en una conferencia dada en Dornach: “de ninguna manera tenemos que estar pensando que existen las materias de enseñanza, para que puedan ser “enseñadas materias”, sino que tenemos que tener presente: en el ser humano desde los 7 hasta los 14 años, tienen que ser desarrollados de correcta manera el pensar, el sentir y el querer”. (g A 296, pág. 50). En este sentido la pedagogía Waldorf debía ser una ayuda terapéutica para cada niño; en su conjunto empero y sobre todo al cabo de una correspondiente expansión con escuelas también difundidas internacionalmente – las que fueron consideradas por Steiner indispensables  - un factor de peso para la civilización caída en el materialismo y para las condiciones de vida de las personas sujetas en el mismo. En una respectiva advertencia al final del primer año escolar, Steiner le dijo al cuerpo docente reunido en Stuttgart: “Mediante el estar sujeto dentro del materialismo no solamente se generan personas que piensan mal acerca de lo físico, lo anímico y lo espiritual, sino que se generan personas, que piensan materialmente y sienten materialmente. Vale decir que el materialismo provoca que el hombre se convierte en un autómata del pensar, que el hombre se convierta en un ser que piensa, siente y quiere a modo de un ser físico. Y no es solamente la misión de la Antroposofía colocar una ideología correcta en un lugar de una equivocada, esa es una demanda teórica. La esencia de la antroposofía hoy consiste en el hecho de que se busque no solamente una idea diferente, sino la implementación de una acción: arrancar nuevamente lo espiritual-anímico de lo corporal-físico, elevar al hombre a la esfera de lo espiritual-anímico, para que no sea autómata del pensar, sentir y percibir. Hoy la humanidad se encuentra en peligro de perder lo anímico-espiritual. Dado que aquello que corporal-físicamente es una réplica de lo espiritual-anímico, hoy por el hecho de que muchas personas piensan asi porque lo espiritual-anímico está dormido, se encuentra en peligro de pasar al mundo ahrimánico y lo espiritual-anímico se volatizara, desaparecerá en el universo,. Estamos viviendo en una época en la cual los hombres se encuentran frente al peligro de perder su alma  mediante el impulso materialista. Se trata de un asunto muy serio. Nos hallamos frente a este hecho (…) Aquellas personas, que a sí mismas se convierten en materialistas, que pierden su alma , de modo tal que la civilización se convirtiese en una civilización materialista, estas personas hoy aun podrían ser salvadas, si en el mundo pudiera divulgarse aquello, que aquí tenemos a modo de espíritu escolar Waldorf.” ( g A 300ª, pág. 164)
El horizonte de esta manera abierto, muestra no solamente porque Steiner ha señalado a la inauguración de la Escuela Waldorf de Stuttgart como un real acto festivo del orden mundial y hasta asi tuvo que hacerlo, sino también porque tantas veces a  ( G A 293)- hablado del ESPIRITU DE LA ESCUELA WALDORF y que poder espiritual estaba indicando con ello. Hacia el final del primer año escolar esto lo ha “revelado” a los alumnos de los primero grados en un discurso pronunciado durante una fiesta mensual y  lo hizo de una manera plenamente directa: EL ESPIRITU-CRISTICO TRANSPONE NUESTRA ESCUELA ( g A 298). La pregunta formulada a los niños una y otra vez por Steiner en ocasión de las correspondientes festividades escolares: ¿ustedes aman a vuestro maestro?, tenía un trasfondo profundo, h asta podría decirse terapéutico-mundial. Seis semanas después de la mencionada fiesta mensual y a continuación de lo antes dicho agrego: “Al lado de aquello que hemos aprendido aquí: (…) se encuentra algo. Es aquello que quiera llamar  ¡El espíritu de la Escuela Waldorf! Debe conducir nuevamente a la verdadera devoción. En definitiva es el espíritu del cristianismo que ondea a través de nuestros ambientes que partiendo de cada uno de los maestros llega a cada niño, aun en ocasión de que aquello que se está enseñando es algo que aparentemente se encuentra alejado de la religión, como la matemática. Allí es siempre el espíritu del Cristo que partiendo del maestro tiene que entrar a los corazones, ese espíritu transpuesto de verdadero amor, verdadero amor humano. Es por ello que quiero que ustedes, los niños perciban – porque no solamente habéis aprendido algo sino poco a poco habéis aprendido  a sentir – lo que es el amor del uno al otro.” (g A 298), y en otro discurso dirigido a los alumnos decía:
“En el caso de que algún alumno no preste atención, alguno de los demás alumnos, impulsado por amor hacia el compañeros, le dirá: estamos escalando la montaña de la vida, lo cual requiere atención y laboriosidad. ¡Arriba compañero! ¡Sigue ascendiendo a la montaña de la vida! – de esta manera cada alumno tendrá que brindarle su apoyo al compañero, que está vacilando.  El amor tiene que imperar entre ustedes, amor hacia los maestros. Esto lo cultivaremos a modo de algo perteneciente al Buen Espíritu de la Escuela Waldorf.” (g A 298).
Rudolf Steiner desarrollo no solamente la estructura de la enseñanza según aspectos pedagógicos terapéuticos, sino que observaba detenidamente a todos los niños con dificultades aconsejó a los maestros con respecto al fomento necesario individualmente y posible, dio recomendaciones y ayudas para la comprensión de cada niño problemático, prescribió ejercicios especiales y medicamentos, también en el sentido profiláctico. En cada una de sus visitas a la Escuela de Stuttgart se le presentaron de veinte a treinta niños, individualmente a los demás niños los veía en el aula durante las clases  y en el patio, donde lo rodearon como el enjambre alrededor de la reina, apenas que lo hubiesen descubierto. E las conferencias, luego a menudo pudo escucharse un informe de defensa, tan radical como sorprendente con referencia a los “niños difíciles”, transpuesto por un profundo amor por el niño en evolución y por una incondicional voluntad de fomento, pero asimismo por aspectos plenamente racionales-tipológicos, que aclaraban las diferentes rarezas, posibilitando asi su comprensión. Prontamente instalo una clase de apoyo que de excelente manera tomo a su cargo el pedagogo, filosofo y filólogo Karl Schubert, también procedente de Viena, quien personalmente dio el ejemplo de la pedagogía curativa. A pesar de un enorme cumulo de tareas tuvo un encuentro con los primeros alumnos finalizadores, según el deseo de estos jóvenes, evaluó con los mismos las intenciones profesionales, aconsejó, corrigió – obsequiando a cada uno un lema que debía acompañar a los jóvenes efectivamente en el camino de la vida que estaban emprendiendo. Este primer grado que había finalizado la enseñanza escolar y que por lo tanto debía dejar la escuela en la primavera de 1924, un año antes de la muerte de Rudolf Steiner – en realidad no quería irse – con tanta intensidad y alegría estos jóvenes habían vivenciado el tiempo pasado en la nueva escuela, situada en una ladera que permitía contemplar la lejanía…
La pedagogía curativa se de Steiner tuvo un largo alcance y de hecho proporciono FUERZAS DE VIDA reales, sin lugar a dudas y vivenciable para todos, era un germen cultural edificante, creador de futuro en una civilización en vías de ocaso. El GUIA de la Escuela de Stuttgart, se impuso con toda su fuerza  y hasta el final de su vida para la fundación y la espiritualidad con ella relacionada, acompañándola en todas sus crisis y dificultades – el estudio de las conferencias de maestros con él muestran de una manera casi sobrecogedora de que manera Steiner se ocupo de cada niño y las innumerables preocupaciones de la escuela. Al hallarse dejos de Stuttgart, siguió acompañando todo con el espíritu y ayudo en todo a su alcance. Aun dos semanas antes de du muerte Steiner le escribió a los alumnos: “OJALÁ PRONTO PUEDA ESTAR NUEVAMENTE CON USTEDES” y a sus maestros: “ESTOY CON VOSOTROS CON MIS PE NSAMIENTOS”.
A pesar de todas las preocupaciones, la Escuela Waldorf es sobre todo el símbolo de la fertilidad de la Antroposofía, dentro de la vida espiritual de la  humanidad. (g A 260a)
Una de las “preocupaciones”  de Rudolf Steiner ha sido desde septiembre de 1919, el acompañamiento medicinal-terapéutico y el fomento de los alumnos. No solamente que muchos de los niños estaban afectados por las vivencias tenidas durante la guerra, se encontraban desnutridos y debilitadas sus fuerzas – desde el comienzo del siglo existían además esfuerzos puntuales por introducir un sistema de medicina e higiene escolar, que debía llegar h asta el control de los planes de estudio desde el lado medicinal que se hallaba en oposición a la intención de la iniciativa de Stuttgart. Steiner justamente rechazaba un sistema con orientación biológica-hereditaria y sanitario-normativo del control sanitario, sino que quería el fomento de la individualidad de cada niño, bajo aspectos científico-espiritualmente amplificados. Y lo mismo para los jóvenes. Al médico antroposófico Ludwig Noll, por el cual sentía gran aprecio, lo invito personalmente al primer curso para maestros, en vísperas de la inauguración de la Escuela Waldorf – posiblemente con la esperanza de que este encumbrado personaje pudiera decidirse a la colaboración futura en la escuela, que empero luego no se produjo. En la segunda conferencia con los docentes, dos semanas más tarde de la apertura de la escuela, Steiner dijo contestando una pregunta al respecto: “mediante los exámenes médicos-escolares, tales como son habituales en las escuelas, nos internamos en demasía al sistema de los expertos en la materia. Preferentemente tenemos que prescindir de un medico-escolar, dado que el Dr. Noll no estará aquí, lo cual sería otra cosa con su presencia. Todo médico ajeno nos causaría problemas. El médico, naturalmente tendría que ser el consejero de los maestros, siendo que el maestro pueda orientarse al médico con toda confianza, al notar algo llamativo en un niño.” (g A 300a) . En junio de 1920, en el marco de la charla Steiner acotó: “considero que es muy importante la presencia de un medico en el cuerpo docente” (g A 300a)- y luego siete meses más tarde, en ocasión de un consejo dado a los docentes con respecto a un niño desconcentrado, cuyas dificultades habían tomado un carácter físico: “En el caso de algunos niños se puede lograr mucho, al encara el asunto de correcta manera. Elegiré algunos niños en cada grado que tienen que ser tratados físicamente. En el caso de K. R. de hecho es asi, que debería recibir un tratamiento adecuado. Debería ser tratado con una determinada dieta que he indicado.
Tendríamos que instalar esta institución del médico escolar y la tendríamos que configurar de manera tal que pueda ser aceptada por la opinión pública (…) El médico escolar que debería existir según mi opinión, debería conocer a todos los alumnos y mantenerse informado de su evolución, no tendría que dar clases en especial, sino ocuparse de los niños de todos los grados, según el caso. Tendría que conocer el estado de salud de todos los niños, donde hay mucho que opinar (…) Esta institución del médico escolar que conoce a todos los niños y los acompaña seria una ocupación profesional plena tendría que ocupar un cargo completo. No creo que podamos lograrlo. Tendría que ser llevado a cabo rigurosamente. Solo asi podría ser aceptado. Tendría que ser alguien completamente integrado a la escuela” (g A 300a)
En el momento de estas indicaciones de Rudolf Steiner, se encontraba  en Stuttgart un medico antroposófico de veintisiete años, procedente de Viena, que desde fines de marzo había realizado la suplencia de una materia, que empero ahora se encontraba en licencia estando asociado a la Escuela Waldorf sin un vinculo fijo, dado que con gran éxito y con el apoyo de Rudolf Steiner, estaba combatiendo la gran epidemia de aftosa en Baden-Württemberg. (g A 300a). Con toda seguridad Rudolf Steiner pregunto si la actividad medica escolar no podría ser ejercida por Eugen Kolisko, Steiner no daba de la capacidad profesional del joven médico vienes, altamente dotado pero tal vez de su disposición a comprometerse plenamente con la escuela en el marco de sus posibilidades limitadas. Es posible asimismo que Steiner viera otras misiones futuras para Kolisko, sobre todo en su dedicación con respecto a la representación científica y publicitaria de la antroposofía una aplicación con respecto a la cual, Kolisko procedía de una familia de las más distinguidas de la burguesía vienes y pertenecía por cierto a la “nobleza por herencia” de la medicina de la metrópoli imperial del Danubio – su padre, y su abuelo ya habían sido famosos profesores de la Universidad de Viena. Tempranamente, el hijo había tomado el mismo rumbo y al cabo de la finalización de los estudios como joven docente de universidad con respecto a la química medicinal y química forense había constituido plenamente en sucesor de su padre, Alexander Kolisko, decano de la facultad de medicina en la especialidad de anatomía y médico forense. El encuentro con Steiner y la ciencia espiritual antroposófica con la cual Eugen Kolisko se debatió a partir de los dieciocho años, asi como su fundamental critica, expresamente independiente, con respecto a la decadencia cualitativa del ente estatal de la escuela superior, había impreso a su biografía un nuevo rumbo, lo cual había conducido a la ruptura con el venerable pasado ancestral de escaso futuro – en la primavera de 1920, Kolisko había abandonado la carrera académica en Viena y había ido a la escuela de Stuttgart. El clima anímico allí imperante que había conocido en oportunidad de una visita en diciembre de 1919, le había llegado al alma: “en esa casa existe una indescriptible alegría”. Además Kolisko ya había decidido ponerse a disposición de las tareas relacionadas con Rudolf Steiner, en especial empero con referencia a todos los esfuerzos con respecto a la libertad de la vida espiritual y con ello asimismo la reforma de la enseñanza. A pesar del escepticismo de Rudolf Steiner de enero de 1921, Eugen Kolisko  tomó a su cargo la actividad del médico escolar, después de la finalización del tratamiento de la aftosa, comenzando con su tarea, ya en otoño de 1921. Se instalo en su consultorio en el centro de la escuela, donde rápidamente comenzó una vida activa.
“allí lo estaban aguardando personas enfermas. Madres con niños pálidos y nerviosos, maestros de grado con sus varones y  niñas, alumnos de los grados superiores que necesitaban ser aconsejados en problemas de la vida, personas jóvenes y personas mayores sin empleo, en posición oprimida – y sucedió que alguna vez sentado en un rincón estaba un niño con su conejo en los brazos, al cual se le había fracturado una pata, el cual según la opinión del niño, solo podía ser curado por el Dr. Kolisko. Al cabo de una ardua tarea en los grados, llego al consultorio fresco, de buen humor y sereno para atender allí a aquellos que buscaban su consejo y todos tenían la sensación: ahora estas aquí solamente tú, nadie está esperando afuera y podrías estar hablando con él durante horas, sin que perdiera la calma. Sucedía a su vez que tampoco las personas en la sala de espera se ponían de mal humor.”
 De esta manera Eugen Kolisko de pronto se convirtió en el medico escolar aquel que según Steiner ERA COMO DEBE SER… en oportunidad de sus visitas Steiner conjuntamente con Kolisko atendía los “niños de su preocupación”, comentó su caso detalladamente con el competente medico vienés. Propuso medicamentos específicos y recomendaciones pedagógicas-artísticas para la terapia, que luego fueron adaptadas y llevadas a cabo responsablemente por Kolisko. A partir de octubre de 1921 fueron tratados y fomentados centenares de niños entre ambos y también en el grado de apoyo de Karl Schubert, donde Kolisko participaba de las tareas. Centenares de niños, cuyos problemas y el tratamiento implementado era registrado cuidadosamente. Al cabo de la muerte de Rudolf Steiner en marzo de 1925, Eugen Kolisko refirió de manera ejemplar las consultas vivenciadas con Steiner, recordando al respecto alguno tratamientos paradigmáticos. Entre los mismos hubo el de un niño de siete años, recién llegado a la escuela, inquieto y  agresivo, cuya permanencia en el grado parecía ser imposible, razón por la cual fue presentado a Rudolf Steiner:
“Su paso era torpe y vacilante, sin firmeza. Era muy palido, su cara alargada, tenia caída su mandíbula inferior, tenía el seño fruncido. Supongo que pocas veces había reído en su vida. Frente a un mínimo motivo se ponía de manera incontrolable. Todo su semblante era una especie de mascara que no podía ser compenetrada debidamente por lo anímico. De hecho todos compartíamos la opinión de que este  niño no podía compartir las tareas normales. El criterio de Rudolf Steiner era completamente diferente. Contemplo al niño y dijo: “este niño tiene que recibir inyecciones con jugo de endrina – PRONUS SPINOSA – y con Hypophysin, además tiene que hacer un ejercicio eurítmico - curativo”. Después de haber escuchado esto, de inmediato pude entender el aspecto del niño. Con su mente forzadamente fruncida, su rostro contraído, la piel plegada y la mandíbula inferior caída, tenía el aspecto de haber recién mordido una endrina. El arbusto de la endrina es precisamente aquel que con sus espinas retiene tanta fuerza vital de la formación foliácea. Debía ser él quien podría infundir nueva vida a esa careta. Y el preparado de la glándula de las fuerzas del crecimiento podría servir de apoyo. Con referencia del ejercicio eurítmico curativo de la A, Rudolf Steiner cierta vez nos había dicho que supera la animalidad en el hombre. Era muy asombroso contemplar, como la naturaleza animal indómita de este niño que podía enfurecerse de manera tal que con fuerza sobrehumana arrojaba los muebles existentes en el recinto y era menester la fuerza de varias personas para sujetarlo, lentamente retrocedía. Ya al cabo de algunos meses el niño pudo reír, tenía una fisionomía plenamente humana, despertó, dejó de enfurecerse para manifestarse en definitiva como un niño amable, de cuya existencia nada se pudo notar con anterioridad. Después de realizar esta cura durante tres años, en el tercer grado se amoldó armoniosamente en el conjunto de los demás niños de la misma edad. Luego sus padres por razones de trabajo se tuvieron que mudar y hoy, con alrededor de once años se encuentra en otra escuela, entre los niños de su misma edad.
Estoy convencido de que SIN este tratamiento jamás podría haberse integrado a la enseñanza regular. Rudolf Steiner lo ha visto una o dos veces. Lo que ha observado en la primera oportunidad ha salvado al niño. “Al haber escuchado esto, de inmediato me he dado cuenta del real aspecto del niño” – Eugen Kolisko comprendía a Rudolf Steiner, pudo llevar a cabo lo que decía e indicaba (“uno solo se asombraba, de no haberlo descubierto, notado uno mismo”). Esto empero significaba,  que a partir del tratamiento individual pudo reconocer lo típico de lo recetado y beneficiar asi – en forma modificada – a muchos otros niños que Steiner no había visto ya. Y ha sido Kolisko, quien al cabo de una actividad ejercida como medico escolar de algo más de un año en oportunidad de una conferencia de maestros pidió a Rudolf Steiner hablar de cuestiones medicinales en ese círculo. Rudolf Steiner volvió sobre el pedido a principios de febrero de 1923, cuando habían pasado cinco semanas del incendio del Goetheanum de Dornach (hoy trataremos cuestiones higiénicas-escolares tales como lo hemos convenido con Kolisko.)(g A 300b) y dio indicaciones fundamentales –guías, con respecto al registro constitucional pedagógico-medicinal, que debían ser ampliadas al cabo de algún tiempo, lo cual no pudo ser llevado a cabo durante la vida de Rudolf Steiner.
A pesar de formar parte del cuerpo docente de Stuttgart con toda su alma, ejerciendo la enseñanza con ímpetu, llevando a cabo asimismo diversas medidas sociales terapéuticas en la escuela (desde la nutrición de los niños carenciados, hasta la organización de agrandes eventos vacacionales), Kolisko debido a su formación médica-científica-natural, se ubicaba en un punto intermedio entre Steiner y el cuerpo docente. En parte por sus profundos conocimientos en el ámbito del estudio del hombre, pero también en muchas materias científicas-naturales, logro de esa manera traducir las indicaciones a menudo escuetas, ampliándolas, fecundizándolas asi, para una comunidad mayor. Una persona que conocía muy bien a Kolisko y todo su campo de acción, escribió en su necrología:
“La excepcional versalidad de su pensamiento, captó las propuestas de Rudolf Steiner, substanciándolas a partir del grandioso fondo de su conocimiento. En un principio es la idea de la trimembración del hombre, que podríamos decir tonaliza en todas las variaciones posibles. Dado que una  y otra vez Kolisko es un músico. Toma un tema de fondo para realizarlo luego como fuga, coral, canción; lo musicaliza en distintas tonalidades y de esta manera lleva al mundo la idea del hombre trimembrado. Eugen Kolisko ha sido el primer medico escolar Waldorf y Rudolf Steiner comentó con él, muchos centenares de niños. De esta manera se generaron muchas páginas de nuestro conocimiento terapéutico, que a través  de Eugen Kolisko experimentaron su primera interpretación. La imagen del niño de cabeza grande y del niño de cabeza chica y la terapia pertinente fue presentada y explicada por él, de manera siempre renovada. Reconoció al niño con presbicia y al niño con miopía y ha sido una fiesta de la fenomenología, debatir con el asunto de la pedagogía curativa. La descripción de la efectividad de los siete metales en el hombre de manera tal que su efectividad periférica resulta como esfera y su efectividad central resulta como planeta, era expuesto por Eugen Kolisko. Describió la célula como réplica del cosmos, elaboró como primero la declaración de Rudolf Steiner acerca de la membración en doce del sistema de los animales y la relacionó con la actividad de los doce sentidos. De hecho ha sido un placer único escuchar a Eugen Kolisko acerca de los animales. Mediante palabras y gestos describió al ser, la esencia de cada animal, de un modo tan autentico que se tenía la impresión inmediata de que todas las almas grupales se hallasen allí, rodeándolo. Con una palabra tal como: “Elbón no cumple atrás, lo que adelante promete”. Quedaba de manifiesto la naturaleza del mismo, asi como los rostros de quienes escuchaban. Algo similar acontecía cuando hablaba acerca de química orgánica y inorgánica. Cada materia y cada sustancia obtenía su posición en el universo, se convirtió en viviente acontecer, efecto de acción y fuerza. Kolisko brindo aspectos esenciales con referencia a una nueva mineralogía y muchos nuevos aspectos referentes a la fisiología (…) Un asunto empero le era especialmente cato: la terapia artística y en especial la música y la euritmia, a modo de fuerzas curativas. Era uno de los primeros en reconocer la gran misión de la euritmia curativa señalándolo una y otra vez. Conjuntamente con otros amigos, comenzó a desarrollar al canto curativo y mediante importantes exposiciones, presento las leyes de la música en relación con el Estudio del hombre.” (Karl könig)
Pocos meses después de la fundación de la Sección Medicinal, en la Navidad de 1923, Rudolf Steiner  llego a Stuttgart con la directora de la Sección, Ita Wegman y conjuntamente con ella y Kolisko revisó a todos los niños necesitados de un tratamiento especial. Poco más tarde Kolisko le escribió a Ita Wegman en junio de 1924 acerca del previsto curso pedagógico-curativo que Steiner pudo llegar a cabo pocos meses antes de caer en el lecho de la enfermedad al cual Kolisko naturalmente asistió:
“Con gran alegría estoy aguardando al curso pedagógico curativo que seguramente puede aportar una época completamente nueva para mi tarea. En ocasión de su visita en la escuela seguramente ha podido percibir – en ocasión de los ateneos – la necesidad de la escuela en lo referente al tratamiento de los niños. Con el aporte de este curso y si el doctor Steiner y usted siguen presentándome su apoyo podrá surgir algo que brinde alegría a la Sección Medicinal.”
Rudolf Steiner fundó la pedagogía curativa antroposófica con las doce conferencias del gran curso a modo de legado y continuación del trabajo interior y exterior realizado en la Escuela de Stuttgart sobre todo por Karl Schubert y Eugen Kolisko. En un lugar directamente lo señaló como PROFUNDIZACIÓN de nuestra pedagogía Waldorf hasta los métodos educativos aquellos que conducen al niño asi llamado anormal – según Kolisko, la PEDAGOGÍA-curativa ha sido el accionar de Steiner en la escuela de Stuttgart desde su inicio. Entonces Steiner dilucidó otros trasfondos y debatió con el reducido círculo de participantes los aspectos terapéuticos y del estudio del hombre, impuesto por el destino a determinados niños, que se hallaban en tratamiento en Arlesheim y en Jena…
El 10 de abril Rudolf Steiner había estado en la Escuela de Stuttgart, conjuntamente con Ita Wegman – al cabo de la finalización del curso pedagógico curativo a mediados de julio de 1924, volvió dos veces, el 15 de julio y el 3 de septiembre a conferencias de maestros agotado, muy apurado, cargado de muchas preocupaciones, asi y todo por la mañana del 3 de septiembre se encontró nuevamente con los ex alumnos del 12º grado para escuchar pacientemente el informe de las experiencias tenidas individualmente con respecto a la formación. Después de una reunión vespertina en la cual se tomaron en cuenta las próximas conferencias a celebrarse con el cuerpo docente, esa misma noche regresó a Dornach para los grandes cursos que tenían lugar en septiembre y que serian los últimos de su vida. Eugen Kolisko luego también viajó y participó en los mismos, con máxima atención por Rudolf Steiner y profundas vivencias interiores. Luego hacia el final de septiembre comenzó la dolorosa época de enfermedad de Rudolf Steiner que duró 6 meses. A la mitad de este tiempo, el 30 de diciembre Eugen Kolisko dirigió una carta al taller de escultura donde yacía Rudolf Steiner frente a su gran obra de la escultura de Cristo. Como muchos de sus colegas Eugen Kolisko había venido a Dornach a fines del año 1924, sabiendo que seguramente no volvería a hablar con Rudolf Steiner. Asi y todo realizo el viaje para estar cerca  de Steiner y el lugar del congreso navideño. Era una conmovedora carta de gratitud que estaba enviada al maestro mortalmente enfermo, en representación del cuerpo docente de Stuttgart, asi y todo también muy personal. Eugen Kolisko le contó a Steiner lo sucedido en la fiesta navideña de la escuela y la exitosa expansión del movimiento pedagógico en toda Alemania, también le habló de sus niños, motivo de preocupación en Stuttgart, asi como de los cursos de tratamiento en el “Lauenstein” en Jena (j=i), aquel Instituto pedagógico curativo de Siegfried Pickert, Albrecht Strohschein y Franz Löffler, quien había impulsado la iniciativa del curso dado por Rudolf Steiner, y que había sido visitado por Kolisko poco antes. Acerca de ello la carta decía: “(…) Lo que he visto en Lauenstein, me colmó de alegría! El niño de Stuttgart que hace poco apenas tuvo una reacción frente a la luz, ahora ya camina alrededor de la mesa y estalla en dicha cuando se le muestra una lámpara. ¡qué maravilla! También Kurt muestra una mejoría y también otros epilépticos. Una visita suya al lugar querido doctor ha aportado un infinito bien y es asi que todos anhelan volver a verlo, cuando haya recuperado la salud. Por su consejo y el de la doctora Wegman he tenido buenos resultados medicinales con muchos niños. Ahora ya son muchos – tal vez 100 – que temporariamente llegan para su tratamiento y a la par trato de conocer siempre mejor a todos los niños. Creo que ahora podré escribir una serie de pequeñas anamnesis, resumiendo buenos resultados. Pero también en este caso tengo que pensar constantemente en usted deseando ansiosamente poder saludarlo nuevamente en nuestro consultorio de la Escuela Waldorf, siendo que una palabra suya puede promover un infinito bien para estos niños enfermos. Usted ni se imagina, ¡cuando nos hace falta usted!” 
Rudolf  Steiner empero no retornó al consultorio de Kolisko en la Escuela Waldorf de Stuttgart. El 15 de marzo escribió al cuerpo docente: CON MIS PENSAMIENTOS ESTOY ENTRE USTEDES, falleció dos semanas mas tarde en la madrugada del 30 de marzo de 1965.

           Efectividad del pensar nos una,
           Dado que en el espacio separado tenemos que estar.-
           Aquello que en común ya hemos llevado a cabo,
           A través de los maestros todos, adquiera vigor
            y trace sus giros mediante su propio consejo,
           Dado que aquel consejo que tan gustosamente llegase,
           sus alas no tiene en libertad.
En los nueve años que Kolisko seguía siendo medico escolar después de la muerte de Rudolf Steiner trató con gran éxito de seguir implementando la misión pedagógica-curativa, siguiendo el ejemplo dado personalmente por Steiner. Sin interrupción cumplió su tarea incansablemente en su enorme campo de actividad – enseñando, tratando, aportando ayuda social, investigando, instruyendo, escribiendo y dando conferencias.
Asi y todo se aproximaron épocas escuras. Se extendió el comando de la muerte del nacional socialismo y con ello aquel poder que intentaba  imponer justamente lo opuesto a una pedagogía curativa, llevándolo a la realización. Las discusiones dentro  de la Sociedad Antroposófica que tuvieron  su inicio poco después de 1925 destruyeron toda sustancia compartida y finalmente también la solidaridad del cuerpo docente de Stuttgart. La enemistad y el odio se expandieron y también Kolisko fue atacado con vehemencia y de una manera casi aniquiladora lo cual lo hirió profundamente, más allá de sus fuerzas. Cierta vez, Karl Schubert escribió acerca de su personalidad: “En su interior, Kolisko portaba un sentimiento fuertemente consciente por lo cual era tan decidido en su querer, el cual ni siempre era comprendido. No era una persona que se prestaba al debate, al tratarse de los asuntos más íntimos. Quería que del espiritualismo se extrajera el fuego para encender la llama (…) A menudo ha tenido un duro juicio con respecto a mucho y a muchos, pero ha tenido una llama tan luminosa y fuerte en su ser y un ímpetu tal que no toleraba lo lento, deliberado y titubeante (…) Una noble postura distinguida se ocultaba en la refrenada dignidad, mediante la cual impedía la aproximación de todo aquello que podía herirlo, dañarlo. No era posible litigar con él, dado que parecía que con el órgano de su corazón, su sensibilidad perceptiva llegase hasta la piel. En 1934 finalmente tomo la decisión de abandonar a la escuela en la cual ya no podía vivir ni trabajar. Cuando al cabo de las vacaciones largas ya no retornó, muchos niños creyeron que había muerto – solo en el cielo podría estar su venerado maestro… a los padres de hecho se les había comunicado su alejamiento y algunos de ellos informaron a sus hijos al respecto: “cuando Heinz me preguntó ayer se era cierto que usted abandona la escuela, conmovido me he dado cuenta lo que significa esta decisión suya para todos estos niños (…) A usted quiero decirle cuan agradecidos estamos por toda la ayuda, todo el apoyo que le ha dado a nuestros niños. Al estar allí usted, los niños de alguna manera estaban amparados, protegidos”.
Al cabo de un año dedicado a las tareas medicas sobre la Burghalde en Unterlengenhardt, conjuntamente con la doctora Helene von Grunelius en el verano de 1936 Kolisko emigró a Inglaterra para edificar allí algo mundialmente abarcativo para la Antroposofía. Pero sus grandes proyectos fracasaron – a causa de las circunstancias mundiales imperantes y por problemas internos también en Inglaterra. Asi y todo en Kolisko seguía vivo un impulso de la acción con una huida hacia delante. Reiteradamente le comunico a su señora Lilly, que escribiría un sin número de libros acerca de las vivencias realizadas y reunidas acerca de agricultura  y astronomía – tres días empero antes de su repentina muerte, apareció en su habitación y dijo: “imagínate hoy he soñado con Rudolf Steiner, he pasado por un largo pasillo oscuro y cuando finalmente llegué a la salida allí estaba Rudolf Steiner y me extendió las manos. Sentí una alegría tal que caí en sus brazos.”
El 29 de Noviembre, un miércoles falleció Eugen Kolisko en un vagón vacío de un tren londinense, en época de la segunda guerra mundial, completamente solo – él quien en Stuttgart había vivido entre casi mil niños, un gran medico científico y maestro, consejero muy buscado en todas las situaciones de la vida, que había atendido a la par, conejos y cobayos, que había contribuido a que desocupados pudiesen obtener trabajo y pan. “Repentinamente su corazón había dejado de latir. Tuvo lugar en plena soledad en un entorno de completo desconsuelo. Un oscuro día de Noviembre en un tren urbano londinense, rodeado por los fantasmas de la técnica moderna, solo en su compartimiento. Hacia allí lo había llevado su Ángel para apagar la última llama titilante de su corazón. Por entonces en el mundo imperaba un gran silencio: Polonia yacía en el suelo, pisoteada y humillada. Inglaterra vivía en la ilusión de la guerra fría, orgullosa e inaccesible, completamente ciega con respecto a  las realidades del continente. La segunda guerra había comenzado con una campanada, seguida por nada. Inmerso en ese vacío, Eugen Kolisko abandonó la tierra” (Karl König).
Kolisko se fue brusca y repentinamente, pero de ninguna manera sin estar preparado. En el lejano Stuttgart, dos semanas más tarde su colega pedagógico curativo Karl Schubert le dijo a los alumnos en una disertación de Advenimiento: es asi que la obra de su vida se asemeja a una sinfonía inconclusa. Pero en todos ustedes que han aprendido de él, está vivo algo de él. Permitid que fecunde y se desarrolle dentro de ustedes y al haber logrado una meta, recordad con gratitud al maestro al cual le debéis los impulsos. Asi nuestros sentimientos a modo de manos de nuestras almas, puedan extenderse hacia él a modo de saludo en la esperanza de que nuestras almas y espíritu se vuelvan a encontrar ya  sea en el cuerpo o en el espíritu tal como esté concebido en la inferencia divina.”
Algunos meses mas tarde Karl Schubert en un lema recordatorio escribió:
“En memoria a aquella época importante en la cual el Dr. Steiner conducía la Escuela y el Dr. Kolisko ha sido maestro, dejamos constancia que todas las difamaciones posteriores no poseen la facultad de borrar la radiancia de gracia que se ha generado en el cielo cuando en Stuttgart florecía la Escuela Waldorf.” Para esta gran época espiritualmente tan fecundada de la Escuela Waldorf ha sido justamente Kolisko quien ha hecho un enorme aporte por su actividad como maestro y como médico escolar.
2.12.2012