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“El accionar fisiológico de los cuatro miembros del ser: cuerpo físico, cuerpo etérico, cuerpo astral y yo, a modo de niveles funcionales fisiológicos”. 4.2.1 “EL CUERPO FÍSICO” 4.2.1.1. EL CUERPO FÍSICO Y LAS FUERZAS TERRESTRES CENTRÍPETAS. Peter Selz Traducción de Ana María Ruch
Tal como Tener escribió en 1924, el hombre al ser inserto en lo terrenal que abarca lo inanimado, el hombre porta su “cuerpo físico”. Este “cuerpo físico” es una organización de fuerza dentro de lo terrenal físico, una organización de fuerzas, que “impera en lo inanimado”. Únicamente, cuando el hombre cobra vida en el ámbito de lo “terrenal físico”, o bien, en el mundo de lo inanimado mineral, desarrolla un cuerpo físico. Por tal razón el mismo no solamente se encuentra “supeditado a las fuerzas de la tierra, sino, que esencialmente está constituido de fuerzas que actúan a partir de lo terrenal”, a partir de fuerzas y leyes que irradian, o fluyen del centro de la tierra. “Nuestro organismo físico ciertamente es un recorte de toda la organización de la tierra”. El 31.3.1922 dijo Tener en Dornach, el cuerpo físico es aquello que al hombre le corresponde por el hecho de que ciertamente todas las energías de la tierra en él trabajan. Durante el tiempo que el hombre pasa entre la muerte y un nuevo nacimiento, nada tiene que ver con ese cuerpo físico. Esta corporeidad misma, por cierto es nacida a partir de las fuerzas de la tierra y une a aquello que desciende del mundo espiritual-anímico. Al investigar al cuerpo físico del hombre con respecto a sus fuerzas, hallamos en él, justamente las fuerzas del planeta tierra mismo. Queda en evidencia, que Tener en las conferencias citadas, parece no diferenciar –al menos no en un primer término- entre un “cuerpo físico propiamente dicho”, con leyes “cósmicas” “arquetípicamente propias” y aquella “corporeidad física”, que ciertamente constituye una suma de leye2s terrenales”, o bien es constituido por la misma. En las conferencias de los últimos años se remarcaba más bien, que la “corporeidad física” es “parida” de fuerzas terrenales, que subyace a la gravitación, que con respecto a la tierra, se encuentra orientada centrípedamente. El mundo físico es idéntico al mundo terrenal, lo físico es aquello que “las materias desarrollan como efectos energéticos, bajo la influencia terrenal”. En el “cuerpo físico”, “vive” la tierra, mediante su figura espacial, se encuentra adaptado a la tierra, y sucede que “mediante” esta configuración, las fuerzas terrenales pueden actual en él, de esta manera, porta dentro de sí, “fuerzas de acción anogánica y actúa destructivamente sobre lo viviente”. De todos modos, es menester tomar en cuenta que en la caracterización del cuerpo físico, Tener no describió un contexto material propiamente dicho, sino más bien un organismo energético suprasensorial, que de ninguna manera resulta aditivamente a partir de las fuerzas sustanciales: en los tres organismos, el físico, el etérico y el astral, la sustancia física penetra desde afuera. Los tres, a su modo tienen que superar, la particularidad de lo físico. Debe ser tomado en cuenta también, que la figura concreta de este organismo de fuerza, presupone el accionar de un principio superior. Con miras a la posibilidad existencial del cuerpo físico, Tener por esa razón siguió hablando de un “mundo espiritual activo dentro de lo terrenal”, “de un ente espiritual con radiancia en lo terrenal”, o bien, una organización de fuerzas imperante en lo inanimado. Señala además, la forma del cuerpo físico en continuidad del accionar histórico, a modo de resultado “de la organización del yo” que creativamente se debate con las circunstancias terrenales, que impulsa el continuo proceso de cambio de la sustancia y que posibilita la génesis de la conciencia propia humana, en el encuentro con los elementos minerales del cuerpo físico. De las fuerzas de la tierra, el hombre posee solamente aquello, que le concede la conciencia propia. También el fundamento físico del cuerpo de esta conciencia propia procede de aquello que efectúa la tierra. Todo lo demás en el ser del hombre es de origen –extra-terrestre-cósmico. La tierra como astro, desde su centro impulsa al yo humano” 4.2.1.2. FISICO HUMANO Y “CUERPO FÍSICO” Según lo dicho, globalmente tiene que ser afirmado, que Steiner –tal como ya lo hemos visto en el capítulo 2.2.1.- de ninguna manera ha identificado al aspecto sensorialmente perceptible “colmador espacial” del organismo humano, universalmente con el “con el cuerpo físico”, sino que ha definido al mismo modo específico (aunque no de manera detallada en sus pormenores), desde las fuerzas actuantes, el “físico” humano – en el empleo común del término- y “cuerpo físico”, no son idénticos, y además, tampoco se encuentran en una simple relación de causa-efecto. Dado que –según Steiner- de ninguna manera exclusivamente mediante aquella organización específica de fuerza, que puede ser señalada como expresión individualizada de fuerzas terrenales y con ello en el sentido antes señalado, como “cuerpo físico”. Esto lo ha clarificado en la primera y la segunda conferencia del cráneo humano, al señalar que una parte de lo craneal-“físico”, no puede ser tomado en contexto como originario con el “cuerpo físico”, sino que debe ser considerado como “réplica de fuerzas superiores “en lo físico”. Allí, entre otros decía: “Al contemplar la cabeza del hombre desde el punto de vista científico-espiritual, esa cabeza es una especie de réplica, y hasta podríamos decir, una especie de separación del yo, del cuerpo astral y del cuerpo etérico. Y luego aún, viene al caso el cuerpo físico para la cabeza. “Pero ese cuerpo físico, ciertamente se encuentra en existencia de otra manera en la cabeza, como aquella parte física que es réplica del yo, del cuerpo astral, del cuerpo etérico.” Por otra parte existen varios lugares en las conferencias de Steiner, que parecen partir del hecho que los “procesos físicos” del cuerpo humano en su totalidad son parte del “cuerpo físico” y como tales, subyacen en principio al accionar de miembros del ser “superior”. Así, por ejemplo el 27.3.1920 en Dornach, Steiner decía: “Los procesos en el cuerpo en el cuerpo físico empero jamás poseen independencia y, sobre todo, no son algo equivalente en su tipo. Dado que en el cuerpo físico algo puede depender de que en el interior el cuerpo etérico está trabajando, o también, que allí adentro trabajen el cuerpo astral o el yo. Siempre se trata de procesos físicos, pero, los procesos físicos están especializados acorde a ello, tienen un carácter completamente hacia el miembro superior, que está trabajando allí en la organización física.” Al lado del empleo siempre impreciso del concepto del “cuerpo físico”, por lo tanto existe el problema, que Steiner por un lado ha definido una organización accionada por el “yo”, que instrumentaliza las fuerzas terrenales, que así mismo cobra importancia para el físico, mientras que por otra parte en diversas conferencias relativizó la independencia de la misma, y hasta la negó. La mayoría de las conferencias, y sobre todo aquellas en las cuales Steiner se dedicó especialmente a esta cuestión, da a entender que desde el punto de vista antroposófico-científico-espiritual, los procesos “físicos” del organismo humano en su conjunto, por una parte son la expresión original de una “organización energética terrenal” (del cuerpo físico) y, por otra parte, empero, se encuentran en un servicio superior, siendo configurados a través del “cuerpo etérico”, “cuerpo astral” o “yo” y sus respectivos “sistemas energéticos”. Esta problemática se detalla en el capítulo 4.3. |