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El accionar fisiológico de los cuatro miembros del ser: cuerpo físico, cuerpo etérico, cuerpo astral y yo, a modo de niveles funcionales fisiológicos

PETER SELG

Ensayo de un sistema de los conceptos fisiológicos humanos de Rudolf Steiner

2.2.6. ESTAR DESPIERTO Y ESTAR DORMIDO

Rudolf Steiner habló de la cuadruplicidad del hombre (consistente de “cuerpo físico”, “cuerpo etérico”, “cuerpo astral” y “yo”, o bien de “cuerpo del yo”) como una “necesidad entretejida”. Aquí en este lugar trataremos de indagar el “modo” del “estar  ensamblado”, dado que Steiner mismo reiteradas veces ha señalado que en el sentido de la” ciencia espiritual”, lo importante no es la mención de los cuatro miembros del ser, sino en cambio “saber de qué manera se encuentran asociados en el hombre estos cuatro miembros del ser”. Según Steiner  “se tiene  que tomar en cuenta de que se ha realizado tan solo algo muy preliminar al tomar conocimiento de la existencia de los miembros del ser del hombre. Dado que lo importante no es que el hombre consiste de estos miembros si no que lo fundamental es la RELAICIÓN entre sí, de estos diferentes miembros del ser”. Los miembros del ser del hombre forman una jerarquía – la “insertación mutua” debe ser entendida a modo de un contexto dinámico de evolución y de condiciones: “cada miembros es entidad fundamental  y causa en su ser global con referencia al cuerpo inferior próximo, el portador del yo, para el cuerpo astral, el cuerpo astral para el cuerpo etérico, el cuerpo etérico y el cuerpo etérico para el cuerpo físico”. En el respectivo cuerpo “exterior”, está trabajando el correspondiente-próximo “interior”, para el “cuerpo físico” empero, esto significa que en él están trabajando todos los “miembros” superiores del hombre (“el hecho de que le cuerpo físico es tal como es depende de la realidad de que el cuerpo etérico, el cuerpo astral y el yo trabajan en él”. A continuación nos referiremos a la constitución interior del hombre – descripta por Steiner -  a modo de accionar en conjunto de los cuatro miembros del ser, a partir del ritmo del estar despierto y del estar dormido.

“Los cuatro miembros del la entidad humana – en el contexto aquel que normalmente le adjudicamos para el estado del estar despierto – realmente se encuentran allí de esta manera durante ese estado del estar despierto. Es necesario sobre todo que tomemos en cuenta que durante el estado del estar dormidos durante la noche en realidad es una entidad completamente diferente, dado que entonces sus cuatro miembros se encuentran ensamblados de un modo muy diferente como durante el estar despierto diurno”.

2.2.6.1  LA HENDIDURA DE LA ENTIDAD HUMANA DURANTE EL SUEÑO

El “modo muy diferente” del ensamble de los miembros del ser fue señalado por Steiner también como “UNA ESPECIE DE HENDIDURA” de la entidad humana – “Cuando el hombre está durmiendo, el cuerpo físico y el cuerpo etérico yacen en la cama; el cuerpo astral y el yo, en cierto modo se encentran desprendidos del contexto con el cuerpo físico y el cuerpo etérico – al entender la palabra no en el sentido puramente espacial, sino en el sentido espiritual – se encuentran fuera del cuerpo físico y del cuerpo etérico”. Durante el permanecer dormido del hombre, perduran los “efectos vitales”, dado que el “cuerpo etérico” permanece en estrecha conexión con  el “cuerpo físico”, como principio dador y mantenedor de vida. Lo que empero se borra durante el sueño son los conceptos, son las penas y el goce, la alegría y el dolor, es la facultad de expresar una voluntad consciente y similares hechos de la existencia. El cuerpo astral es el portador de todo esto. Para que el yo y el cuerpo astral no solamente estén colmados de alegría y dolor y de lo más mencionado sino que tengan asimismo también una consciente percepción de todo ello, es necesario que el cuerpo astral se encuentre conectado con el cuerpo físico y el cuerpo astral etérico. Esto sucede cuando la persona está despierta. Cuando está dormida esto no sucede. Se ha extraído del mismo. Ha adoptado otra forma existencial a aquella que le corresponde al hallarse conectado con el cuerpo físico y el cuerpo etérico.”

Tal como se ha indicado en el capítulo 2.2.3.6., el cuerpo astral es “PORTADOR DE TODO AQUELLO QUE DURANTE LA VIDA DIURNA VIVENCIA DE MANERA TAL QUE PUEDE OBTENERLO REFLEJADO POR EL CUERPO”. Steiner   había señalado la corporeidad como “espejo viviente” y  los consciente procesos anímicos, como “reflejados” según lo dicho por él, también la comprensión del estado dormido fisiológico se basa sobre el reconocimiento del hecho, “que en realidad los procesos de nuestro cuerpo – todo aquello que puede investigar la anatomía, la fisiología – no promueven otra cosa, que el reflejo de los procesos anímico y que estos procesos anímicos, desde el momento de caer dormido hasta el momento del despertar, viven dentro de una existencia espiritual”. El “otro modo de existencia” pertinente al “cuerpo astral” y al “yo” en el estado dormido es una forma existencial puramente espiritual, sin relación directa a la corporeidad orgánica del hombre. Por lo tanto tampoco existe una posibilidad de “reflejar” procesos anímicos en esa corporeidad. La estructura del ser modificada del hombre no posibilita la conciencia.

“Para que pueda” producirse el estar dormido exento de sueño, el cuerpo astral tiene que hallarse desprendido del cuerpo físico. Durante el estar soñando, se encuentra desconectado del cuerpo físico, por el hecho de no tener ya una conexión con los órganos sensoriales del mismo, mantiene en cambio una cierta conexión con el cuerpo etérico. El hecho de que los procesos del cuerpo astral pueden ser percibidos en imágenes, proviene de esta, su relación con el cuerpo etérico. En el momento en el cual finaliza también esta relación, las imágenes se hunden en la oscuridad de la inconsciencia y  aparece el estar dormido sin sueños. “Según Steiner, la vida del estar soñando se basa sobre una aun existente “cierta conexión” entre el “cuerpo astral” y el “Cuerpo etérico”, en otras conferencias habló acerca de que se trata de un “estado intermedio”, en el sentido de un desprendimiento anímico-espiritual aun no plenamente concretado; “en el estar dormido con sueños, AUN SE HLLAN INSERTOS TENTACULOS DEL CUERPO ASTRAL EN EL CUERPO ETÉRICO”. Steiner caracteriza los sueños como percepción figurada de los procesos del cuerpo astral -  una percepción figurada basada sobre una especie de reflejo” de los procesos “astrales”, a través del cuerpo etérico humano.

2.2.6.2.

“Aun cuando el cuerpo astral durante el estar dormido no vivencia conceptos, aun cuando no experimenta alegrías ni penas: no permanece inactivo. Por el contrario justamente en el estado dormido le incumbe una viva actividad. Se trata de una actividad a la cual una y otra vez tiene que acceder en rítmica secuencia, después de haber ejercido durante algún tiempo, su actividad con el cuerpo físico y con el cuerpo etérico. Al igual al péndulo del reloj, que después de haber realizado el impulso hacia la izquierda, retorna al centro para llevar a cabo desde allí el impulso hacia la derecha: así el cuerpo astral y el yo que descansa en su seno, al cabo de haber estado activo en el cuerpo físico y el cuerpo etérico, como consecuencia de esta actividad, tienen que desarrollar su actividad por un tiempo, libres del cuerpo, en un ambiente anímico-espiritual. La necesidad de entrar a esta inconsciencia, es percibido como CANSANCIO, por la parte espiritual-anímica del hombre”. Mediante los resultados de su actividad orgánica, los dos miembros del ser mayores, el “yo” y el “cuerpo astral” son motivados a desarrollar temporalmente una actividad libre del cuerpo, subjetivamente se siente cansancio o agotamiento. El 14.3.1910, Steiner dijo en Berlín: “En este reciproco accionar del interior del hombre con el exterior del hombre, constantemente se consumen fuerzas anímicas. Esto se expresa por el hecho de que al llegar la noche el hombre siente cansancio, vale decir ya no logra hallar las fuerzas procedentes desde su interior, que lo posibilitan a cobrar acción en el engranaje del cuerpo etérico y el cuerpo físico. Cuando al atardecer el hombre siente en el cansancio como en primer término languidece aquello que en medida mayor, desde el espíritu cobra efecto sobre la materia cuando advierte una impotencia del habla, cuando poco a poco va desapareciendo la capacidad de la visión, del olfato, del gusto y del oído, el más espiritual de los sentidos pro el hecho de que el hombre no puede desarrollar desde el interior las fuerzas, nos muestra que las fuerzas se han ido gestando en el curso del día. “En diversas oportunidades de Steiner ha señalado que un proceso orgánica de catabolismo, requiere forzosamente al sueño como cambio constitucional uy que existe un “punto” en la vida del cuerpo tal como la tenemos limitada en los sentidos y en el cerebro, la hemos gastado de manera tal que la hemos agotado. Entonces tenemos que comenzar la otra tarea, tenemos que iniciar el proceso inverso, para anabolizar lo catabolizado. Y es el dormir. El “desgaste constante” del “cuerpo físico” durante la vida diurna, desemboca en proceso destructivo del organismo” que se torna perceptible subjetivamente como cansancio. Los “resultados de la actividad anímica-espiritual de la “vida diurna”, que según la publicación de Steiner de 1910, requieren un cambio existencial del “cuerpo astral” y del “yo”, pueden ser comparado por lo tanto con procesos de destrucción. (Comparar al respeto las indicaciones dadas en el capitulo 2.2.3.3.). Solamente aquello que es suministrado a un ser viviente a través del rodeo de un proceso de conciencia por un impulso consciente pude ser causa de cansancio. Tan solo la vida y los procesos de vida explican lo dado en el cansancio. Resumiendo tenemos que constatar que tanto el “consumo” de fuerzas anímicas como asi también la culminación de procesos catabólicos orgánicos, preceden a la entrada al dormir (y todos los cambios colaterales relacionados) En las exposiciones escritas del año 1910, Steiner parece establecer un contexto interior entre ambos desarrollos cuando decía: “únicamente a través de cuerpo etérico al hombre le puede ser mantenida la forma y la figura de su cuerpo físico. Esta forma humana del cuerpo físico puede ser conservada por un cuerpo etérico tal, al cual a su vez le son suministradas las fuerzas correspondientes por el cuerpo astral. El cuerpo etérico es el modelador, el arquitecto del cuerpo físico. Puede modelar empero únicamente en  el sentido correcto, cuando recibe la indicación específica por parte del cuerpo astral. En él se encuentran los MODELOS, según los cuales el cuerpo etérico le otorga su figura al cuerpo físico. Durante el estar despierto, el cuerpo astral nos e encuentra colmado con estos modelos para el cuerpo físico, o en todo caso únicamente en cierta medida. Dado que durante el estar despierto, el alma ubica sus propias imágenes en el lugar de estos modelos. Cuando el hombre orienta sus sentidos hacia el entorno a través de la percepción en sus conceptos va formando imágenes que incentivan al cuerpo etérico para la conservación del cuerpo físico. Solamente en el caso de que el hombre a partir de su propia actividad pudiera suministrarle a su cuerpo astral las imágenes aquellas que al cuerpo etérico le darían el correcto incentivo, no se produciría esa perturbación. En la existencia humana empero justamente esa perturbación juega un rol importante. Y se expresa por el hecho de que durante el estar despierto los modelos destinados  al cuerpo etérico, no actúan en su plena fuerza”. El “edificar del cuerpo astral en el cuerpo etérico y el cuerpo físico” es, según lo afirma Steiner en otro lugar, “originalmente es sano y armonioso” – las influencias del mundo exterior físico empero perturban la “armonía” que le es propia al “cuerpo astral” y resultan “perturbaciones del cuerpo físico”. La vida existente en el mundo exterior, debilita la capacidad creadora, plasmadora de figura del “cuerpo astral” reduce su capacidad creadora, plasmadora de figura del “cuerpo astral”, reduce su capacidad de proveer al cuerpo etérico fuerzas de mantenimiento estimulantes, para la conservación de la corporeidad física. En consecuencia, debilitamiento, disminución de las “fuerzas anímicas”, significa eo ipso, consumo de las fuerzas plasmadoras propias, conduciendo al o amorgo y la destrucción.

2.2.6.3. EL “YO” Y EL CUERPO ASTRAL EN LA REFERENCIA NOCTURNA, CÓSMICA

“Al igual como el péndulo del reloj, después de su impulso a la izquierda y  su retorno a la posición del medio, a causa de la energía a si obtenida, tiene que realizar el impulso a la derecha: asi el cuerpo astral y el yo que se encuentra en su seno, al cabo de haber estado activos en el cuerpo etérico y en el cuerpo físico, mediante los resultados de esta actividad tienen  que ejercer su accionar – libres del cuerpo – en un ambiente tiene que ejercer su accionar – libre del cuerpo – en  un ambiente espiritual – anímico. “en el ciclo en conferencias “Estudio del hombre científico espiritual”, dado en Berlín en 1908/1909, Steiner habló de un “sumergirse” rítmico del “yo” humano dentro del “gran yo cósmico”, del “yo general” de un “sumergirse del “cuerpo astral humano”, al “cuerpo astral general cósmico”. El “yo-cósmico universal” y el “cuerpo astral cósmico universal” son el medio “anímico-espiritual”: “Lo que el hombre es en realidad durante el sueño, está ampliamente expandido. EN EL MOMENTO DEL QUEDARSE DORMIDO, LAS FUERZAS INTERIORES EN EL CUERPO ASTRAL Y EN EL YO COMIENZAN A EXPANDIRSE SOBRE TODO EL SISTEMA SOLAR, CONVIRTIENDOSE EN PARTE DE TODO EL SISTEMA SOLAR”. EN 1910, Steiner remarcó que el hombre solamente como ser físico es un miembro de la tierra – siendo que en cambio su “cuerpo astral” pertenece a mundos “dentro de los cuales se hallan insertos también otros cuerpos celestes, fuera de nuestra tierra”. “Desde todas partes el hombre absorbe a su cuerpo astral y a su yo, las fuerzas para la vigorización de la vida, al estar en el estado dormido, para luego contraerse nuevamente luego al despertar y  ocupar los limites más estrechos de su piel, introduciendo allí aquello que durante la noche ha succionado del volumen global del sistema solar. Es por esta razón que los ocultistas del Medioevo denominaron “cuerpo astral” a este cuerpo espiritual del hombre, por estar ligado a los mundos estelares, extrayendo desde allí sus fuerzas. Este es el misterio de nuestro dormir, el hecho de extraer del mundo estelar las fuerzas más puras del cosmos, que traemos con nosotros al despertar, al tener que sumergirnos en el cuerpo físico y el cuerpo etérico. Allí salimos del sueño fortalecidos y vigorizados a través de todo aquello que pudimos succionar de todo el cosmos”. En referencia directa al cosmos espiritualmente entendido, el hombre obtiene aquellos “modelos”  que adquieren decisiva importancia en la interiorización del “cuerpo astral”, referida a la formación y el mantenimiento a la figura. En este cosmos se encuentra la fuente de las imágenes, mediante las cuales el hombre obtiene  su figura. “Estando dormido a través del “cuerpo astral” y el “yo” retornar a la “armonía abarcativa” del universo  - un universo del cual procede el hombre todo. “Desde esa armonía universal al despertar introduce tanta fuerza a sus cuerpos que puede por un tiempo  soportar el alejamiento de esa armonía”. El “otro modo existencial” que le es propio al “cuerpo astral” y al “yo” durante el sueño humano es el retorno, la referencia retrospectiva hacia el “lugar de origen” espiritual, es re-memorar al cosmos, y con ello asimismo, interiorizar la fuerza propia, cuya procedencia es de naturaleza cósmica. Las fuerzas “gastadas” del alma – según Steiner – estando próximas a su lugar de origen – se vigorizan y posibilitan el mantenimiento de la figura humana con plenitud de vida.

Al hallarse en “cuerpo astral” y el “yo” espiritualmente “fuera” del organismo viviente, son parte del “universo anímico-espiritual del cosmos”, fuerzas superiores actúan en el “cuerpo físico” y el “cuerpo etérico”. El 13.3.1910, Steiner dijo en Múnich: “Hemos visteo que el cuerpo físico y el cuerpo etérico no podrían seguir existiendo en su forma actual, estando abandonados por completo por el cuerpo astral y por el yo, sin que los mismos puedan ser remplazados por algo. Sin esta posibilidad el hombre dormido seria solamente del valor de la planta. La misma, aunque posee capacidad de vida a modo de un organismo cerrado en sí mismo, pero no, el hombre que está durmiendo, que a cuerpo físico y a s u cuerpo etérico lo tiene instaurado de manera tal que tienen que estar transpuesto por su cuerpo astral y por su yo. Mientras que por lo tanto el yo y el cuerpo astral abandona al hombre durante ese tiempo, el mismo está transpuesto de otra entidad de igual valor por un cuerpo astral espiritual-divino, y por un yo acorde, durante la noche en su cuerpo físico y su cuerpo etérico. Aquello que del hombre permanece allí durmiendo lo confiamos a los poderes espirituales exteriores del mundo. Lo que se encuentran en el mundo físico, por lo tanto es articulado dentro de los grandes poderes espirituales del macrocosmos y todas las entidades espirituales pertinentes al mismo, actúan sin menoscabo del yo humano y del cuerpo astral”. “En el momento en el cual el hombre que da dormido, de hecho desde el espacio sideral, desde el cosmos, comienzan a actuar las fuerzas y entidades para compenetrar aquello que el hombre ha abandonado de modo tal que estamos frente a una influencia constante desde el cosmos sobre el cuerpo físico y el cuero etérico del hombre”. Las “fuerzas espirituales” del cosmos que en cada noche “mantienen con vida” al “cuerpo físico” y al “cuerpo etérico”, son idénticas con aquellas “entidades” que en remotas épocas de la cosmogonía han formado al “cuerpo físico” y al “cuerpo etérico” del hombre. Mientras que la “parte” anímica-espiritual del hombre, mientras que el “cuerpo astral” y el “yo” adquieren nuevas fuerzas en su “lugar de origen” macro cósmico, el organismo físico-etérico, es compenetrado por un “cuerpo astral” y un “yo” “espiritual-divino”, dale decir es colmado por sus fuerzas creadoras y sus poderes creadores.

2.2.6.4. LA RESTITUCIÓN DE LA CORPOREIDAD DURANTE EL SUEÑO – RESUMEN

Las actividades conscientes del alma humana, durante la experiencia despierta-diurna del mundo externo habían catabolizado la sustancia del organismo, llegando a un límite critico, habían “desgastado” y “agotado” la vida corporal –tal como está delimitada en los sentidos, en el cerebro – con “lo cual se produjo el “cansancio”. “Entonces tenemos que iniciar la otra actividad, emprender el proceso inverso y volver a edificar lo catabolizado. Se trata de la vida del sueño, de modo tal que desde nuestra alma llevamos a cavo dos actividades opuestas en nuestro cuerpo. Mientras que estamos durmiendo somos los arquitectos que edificamos nuevamente aquello que hemos destruido durante la vida del estar despierto.” Estas afirmaciones de la conferencia dad a en Berlín en la casa del arquitecto en 1910, remarcan que se trata de una fuerza del ALMA, que subyace al proceso de la re-estructuración (“de modo tal que a partir de nuestra alma llevamos a cado dos actividades opuestas en nuestro cuerpo”). En consonancia con ello se encuentran las exposiciones dadas por Steiner en 1906, donde Stuttgart había señalado que se trataba del “cuerpo astral”, que durante la noche reparaba al “cuerpo físico”, remplazando las fuerzas gastadas dormido puede equipara irregularidades del cuerpo físico y del “cuerpo etérico”. Mas allá de ello Steiner habló de un trabajar “desde afuera” del “cuerpo astral” en el “cuerpo físico”, en su “ciencia oculta”. La actividad configuradora de vida del “cuerpo etérico” requiere de la “astralidad” efectiva en su encuentro con los modelos de la creación cósmica. Mientras que el alma humana – aquí  equiparada, resumiendo, con el “cuerpo astral” – durante el sueño abandona la corporeidad del hombre, articulándose  a su cosmos espiritual, a su vez igualmente cobra actividad “desde afuera” en el organismo que ha abandonado – brinda mejoría al cuerpo desgastado y agotado y lo armoniza, lo compenetra de manera apropiada, durante el día y la noche. El estar del “cuerpo astral” en el “cuerpo astral general del  universo” implica una actividad “externa” junto al viviente físico del hombre – una actividad que según las afirmaciones antes mencionadas se realiza plenamente recién a través del accionar conjunto con las fuerzas de los poderes creadores que actúan “desde adentro”. La citada afirmación de Steiner da a entender que al respecto de hecho se trata  dos dinámicas energéticas diferentes, siendo que el efecto “interior de las entidades espirituales (en el sentido de una actividad plasmadora putamente orgánica – inconsciente” – “se lleva a cabo “SIN MENOSCABO” por parte del “cuerpo astral” y del “yo”.

Breve resumen de las referencias dadas por Steiner con respecto al fenómeno del sueño humano: los miembros del ser humano “cuerpo entercio”, “cuerpo físico”, “cuerpo astral” y “yo”, durante el estar dormido se encuentran “ensamblados” de manera diferente como durante el estar despierto diurno, hablando gráficamente tiene lugar una “hendidura” de la estructura del ser. El “cuerpo astral” y el “yo” se liberan del contexto con el “cuerpo físico” y el “cuerpo etérico”, adoptan otro “tipo existencial” con sus “fuerzas interiores” se expanden a través del sistema solar, se integran espiritualmente al mismo, obteniendo asi las mas “puras” fuerzas del cosmos para sí, las cuales al despertar integran a la re-establecida estructura constitucional. Al hablarse de tal manera el “cuerpo astral” y el “yo” de la corporeidad “física-etérica” del hombre durante su estar durmiendo “espiritualmente fuera del cuerpo” dentro de un modo existencial puramente espiritual, en la corporeidad del hombre actúan “poderes creadores del macrocosmos”, la compenetran y la mantienen. El despertar del hombre consiste en un “traspaso” de toda su “entidad anímica” del macrocosmos, al “micro cosmos”.

Según Steiner el estado dormido es una necesidad vital para el hombre,  dado que la vivencia diurna-despierta del mundo terrenal-externo dentro de la consciente percepción sensorial, se corresponde con un catabolismo sustancial organismo de la corporeidad humana, una constante destrucción de la figura humana, causada por una menguante capacidad del “cuerpo astral”, para incentivar al cuerpo etérico propio a la actividad modeladora-anabólica, con imágenes cósmicas de “modelos de configuración”. Al estar durmiendo, se torna posible la edificación de la sustancia corpórea, cuando el “cuerpo astral” humano se desprende de la corporeidad “física-etérica” se articula nuevamente a la “fuente” cósmica de la formación del a figura-facultándose asi a podes “desde afuera” plasmar en la corporeidad humana dando forma y armonía.

2.2.6.5. APENDICE: EL COSMOS

Frente a las declaraciones de Rudolf Steiner referidas al sueño humano, se han generado decisivas dificultades de comprensión, a partir de las indicaciones al “cosmos”, el “macrocosmos” – bajo lo cual Steiner al menos parecía entender al “sistema solar” propiamente dicho, sus “poderes espirituales” o bien “entidades espirituales”. Aun cuando los dichos adquieren espacio, sentido y valor especifico en el marco sistemático cosmogónico de la “ciencia oculta”, a continuación queremos señalar – en brevedad aforística- algunos aspectos que han dado apertura a la obre “científica-espiritual” temprana de Steiner. Con respecto a la “jerarquía espiritual de los poderes de la creación” y su trascendencia para el sistema solar (o bien la historia de la  humanidad en un sentido más estrecho), tenemos que limitarnos a señalar las publicaciones de Steiner (crónica- Akasha 1904, “Ciencia Oculta 1910”).

“Del mismo modo como aquel que describe al cadáver, omite lo más importante del hombre, asi lo hace el físico que hoy describe al sol con la ayuda del análisis espectral, creyendo haber hallado los mas íntimos componentes del sol, aquello que anota es tan solo el cuerpo exterior del sol”. Como ciencia exclusivamente orientada hacia lo empírico-sensorial, la astronomía, según Steiner abarca únicamente un aspecto parcial de sus objetos de investigación. Esto no solamente cobra validez con respecto al conocimiento asi obtenido acerca del sol y de la tierra sino con respecto a todos los cuerpos celestes que en su conjunto al hombre perceptivo sensorialmente (y astronómicamente investigando), le revelan únicamente su lado material externo: “Del mismo modo como al Tierra física es tan solo la expresión física de un organismo espiritual-anímico, esto posee validez asimismo para todo cuerpo celeste. Y del m ismo modo cuando el observador de la supra-sensorio no señala con el nombre “Tierra” tan solo al planeta físico, y con “Sol” tan solo la estrella física fija, también se refiere a amplios contextos espirituales, cuando habla de “Júpiter”, “Marte”, etc. Estos amplios contextos espirituales, según Steiner, en lo futuro, indefectiblemente tienen que ser compenetrados cognitivamente, dado que suministran imperdibles aportes, referidos a la ecología global de condiciones existenciales humanas – “los amplios horizontes nos tienen que interesar íntimamente”.

Ya en 1905, Steiner había señalado que el hombre, con todas sus fuerzas está ligado al “sistema estelar” y que “solamente el burdo materialismo” puede suponer que el hombre se encuentra UNICAMENTE en relación con la tierra. Haciendo referencia a la historia común de la generación del sistema solar, Steiner escribió que el hombre “aun hoy todavía” posee fuerzas en sus entidad, que guardan parentesco con aquellas de los mencionados cuerpos cósmicos (del sistema solar): “Según estos parentescos se  regula un contexto – aun hoy existente – entre los efectos de los mencionados cuerpos celestiales y aquello que acontece en el hombre. De hecho ESTOS efectos son muy dispares de aquellos del tipo meramente material a los cuales se refiere exclusivamente, la ciencia de la actualidad. El sol por ejemplo actúa sobre el hombre mediante aun algo completamente diferente a aquello que la ciencia menciona a modo de fuerza de atracción, luz, calor. Existen además relaciones del tipo supra sensorio entre Marte, Mercurio y otros planetas y el hombre.” En ese artículo de septiembre de 1905, Steiner señaló asimismo las numerosas dificultades que se oponen al intento de la obtención cognitiva de los señalados contextos y escribió entre otros: “Para elevar esas relaciones a un claro conocimiento científico, es menester el desarrollo de las fuerzas de una muy elevada visión supra sensorial. Solamente llegan hasta allí los grados más elevados de intuición, alcanzables por el hombre. Y por cierto no aquel borroso suponer y el soñar semi-visionario, lo cual ahora con frecuencia se denomina intuición, sino LA EXPRESA CAPACIDAD SENSORIA INTERIOR, COMPARABLE UNICAMENTE CON EL PENSAR MATEMÁTICO”.