Volver


El accionar fisiológico de los cuatro miembros del ser: cuerpo físico, cuerpo etérico, cuerpo astral y yo, a modo de niveles funcionales fisiológicos

PETER SELG

Ensayo de un sistema de los conceptos fisiológicos humanos de Rudolf Steiner

2.2.7. ETAPAS EVOLUTIVAS BIOGRÁFICAS

“Cuando en un sentido auténticamente científico-espiritual tenemos frente a nosotros un organismo humano, tenemos la certeza de que estos cuatro miembros (del ser) – también en el organismo exteriormente perceptible – se amalgaman en el hombre y cobran una actividad en conjunto, en realidad como cuatro entidades completamente dispares entre sí. Estos miembros que componen al organismo humano, poseen valores totalmente diferentes y comprendemos su significado para el hombre, al investigar de qué manera el desarrollo del hombre está relacionado con estos miembros en particular”. Steiner remarcó que el desarrollo de los cuatro miembros del ser “es completamente dispar entre sí” y que el “modo de ensamble, la relación de los miembros del ser”, se encuentra supeditado a cambios reglamentarios en el curso de la evolución biográfica.

2.2.7.1. PRIMER SEPTENIO: CONFIGURACIÓN CORPORAL JUNTO AL AMBIENTE

Steiner caracterizó los primeros siete años de vida del niño como la “ÉPOCA DE DESARROLLO DEL CUERPO FÍSICO”, una época dedicada al “trabajo del principio físico en el organismo humano”: “allí el principio físico trabaja en el cuerpo físico de manera tal como las energías y las sustancias del organismo materno trabajan en el germen infantil, con anterioridad al parto”. Recién al cabo de la transición de la existencia pre-natal a la post – natal, entran en acción las fuerzas del “mundo físico”, de una manera directa. En el artículo publicado en abril de 1907, “La Educacion del niño desde el aspecto de la ciencia espiritual”, Steiner agregó: “Con anterioridad al nacimiento físico, el ser humano en evolución, se encuentra envuelto totalmente por un cuerpo físico ajeno. No entra en contacto directo con el mundo físico externo. El cuerpo físico de la madre es su entorno. Solamente se cuerpo puede accionar sobre la persona en maduración. El parto físico consiste en el hecho de que la envoltura materna física despide al hombre, y que entonces el entorno del mundo físico puede accionar sobre él, de manera directa. Los sentidos se abren hacia el mundo exterior. De este modo el mismo adquiere la influencia sobre el hombre, que con anterioridad tuvo la envoltura física manera.” Con el partir se “libera” el “cuerpo físico” , se contacta ahora de manera directa e “independiente” con el entorno del “mundo exterior-físico”, que comienza a trabajar en él.

“Hasta el cambio dentario en el séptimo año de vida, el cuerpo humano tiene que realizar un tarea en sí mismo, tarea que es muy diferente a todas las tareas en las demás épocas de la vida. Durante esa época los órganos físicos tienen que adquirir determinadas formas, las condiciones estructurales tienen que adoptar determinadas orientaciones y tendencias. Más tarde tiene lugar crecimiento, ese crecimiento empero en todo tiempo siguiente, acontece sobre la base de las formas que se han desarrollado durante la época señalada” ¿Cómo se llevaba a cabo la implementación de la forma, mediante qué, las relaciones estructurales del organismo obtienen sus orientación y tendencias de decisión vital? Steiner destacó que los elementos del mundo externo, son los “reales modeladores y generadores de apertura de los órganos físicos” y dijo: “El hombre es un ser físico y las COSAS EXTERIORES SON AQUELLO MEDIANTE LO CUAL EN CONSONANCIA CON LOS MODELADORES INTERIORES SE EDIFICA EL HOMBREEN SU CONJUNTO.” Las “cosas de afuera”, el medio circundante humano son “modeladores y generadores de apertura” de los órganos “desarrollador para los órganos físico, COBRA IMPORTANCIA TODO AQUELLO, QUE ACONTECE EN EL ENTORNO DEL NIÑO Y EN PERCIBIDO POR ÉL”. Junto al mundo exterior percibido, se “inflaman y se configuran” las formas físicas, se actualizan las tendencias de figura inmanentes del cuerpo – el niño de los primero siete años es en primer término “órgano sensorio”: “Elabora todo aquello que asimila mediante sus sentidos y  sobre todo aquello que ve y escucha en su entorno. Por esta razón hasta el cambio dentario, el niño es un ser imitador y esto llega hasta el cambio dentario, el niño es un ser imitador y esto llega hasta su organización física”. En la ejecución de esa “imitación” se lleva a cabo la formación de los órganos – la “imitación” se lleva a cabo la formación de los órganos – la “imitación” la conjunción de fuerzas plasmadoras interiores (o “plasmadoras”) y de figura externa percibida, “SUCEDE A LOS ÓRGANOS INTERNOS A SU FORMA”. Steiner remarcó la importancia del mundo circundante que posee la facultad de incentivar las fuerzas de fantasía, creadoras del cuerpo y que a su vez crea “espacio libre, para la “actividad interior de los órganos – y a partir de esa actividad, se edifica  la correcta forma de los órganos”. (Según Steiner, esto cobra validez sobre todo PARA EL CEREBRO, QUE SE ESTÁ EDIFICANDO EN SUS FORMAS). La capacidad del niño de imitar al mundo que lo rodea vale decir, percibirlo, o bien asimilarlo o reproducirlo de modo creativo, se refiere al respecto al conjunto del entorno, atmosféricamente experimentable, en la totalidad de sus colores y sonidos (“no poseen por ejemplo los movimientos de danza, según un ritmo musical”, llegando hasta su “estructura moral”.) El “principio físico”, dominante en los primero siete años de  vida, culmina con la formación de los dientes durables, según Steiner, ubica su punto final en el séptimo año de vida a través de los dientes creando los últimos órganos duros. La “ciencia espiritual” consideraba la formación de los dientes de leche en cambio como obra de la herencia – “recién aquellos dientes que aparecen con el cambio dentario, son en el niño, la propia creación del principio que como principio físico está predispuesto a formar el apoyo firme. Aquello que llega a la expresión en los dientes, está trabajando en el interior hasta el cambio dentario y al final de su actividad forma ciertamente el punto final y produce en los dientes, la parte de mayor dureza del órgano de apoyo en los dientes.”. La formación de los dientes muestra la “consolidación de los miembros” y la determinación cerrada de las formas de los “órganos más blandos”.

2.2.7.2. PRIMER SEPTENIO: “YO” Y FORMACIÓN DEL CEREBRO

En sus conferencias fisiológicas-evolutivas, Rudolf Steiner expuso que el desarrollo del cerebro era una de las tareas más importantes de los primeros siete años de vida- los años de la formación de todos los órganos interiores. Remarcó que este trabajo plástico era portador por un “principio físico” del mundo exterior, que llega a la acción en consonancia con las “imágenes interiores del hombre”, se señalaba además la importancia de la fuerza de fantasía del niño que trabaja en las formas de los órganos accionando sobre todo de manera modeladora sobre la figura del cerebro.

En una conferencia del 11.2.1911, Rudolf Steiner se refirió al problema de la formación del cerebro bajo el aspecto del desarrollo de la conciencia del yo del niño y dijo en Múnich: “Sabemos que los tres primero años y el tiempo posterior se hallan nítidamente separados entre sí a través de dos hechos. Uno de los cuales es que el hombre recién al cabo d este tiempo aprende a captar al yo, de nombrarse con yo, comprender su propia individualidad. Lo otro es que el hombre al recordar el pasado, solamente a lo sumo puede retornar hasta esa fecha que separa ese espacio de la vida posterior. Este hecho pertenece a los más importantes que tomemos en cuenta la separación de estos primeros años de los posteriores y considerar – por asi decirlo – al hombre como un ser completamente diferente a aquel que resulta ser más tarde. El 20.6.1907, Steiner refirió de manera ejemplar a la raquitis infantil, bajo el aspecto de un no realizada consolidación o solidificación del organismo corporal y remarcó la posibilidad de cura de todas las manifestación patológicas HASTA EL SEPTIMO AÑO DE VIDA (“vemos que en ocasión de  una tratamiento adecuado, hasta las piernas  mas torcidas se enderezan, y que a los dientes de leche mas deficientes le puede suceder una sana dentadura, mientras que las piernas torcidas que no fueron corregidas hasta lo siete años, permanecerán torcidas por el resto de la vida.” Según Steiner en el primero septenio el organismo infantil tiene la misión de llevar a cabo el desarrollo fisiológico de un fino equilibrio en proceso plasmadores de endurecimiento y de ablande”. Conferencia dada en Berlín el 21.10.07 y conferencia dada en Viena el 5.11.1907). Recién más tarde aparece el yo del hombre, aquel yo al cual se encuentran sujeto todo. Pero nadie tiene que pensar que ese yo con anterioridad ha  estado inactivo. No nace recién en el tercer año de vida, estuvo existente, tan solo que tuvo otra misión que intervenir en la actividad de la conciencia. ¿Qué tarea ha sido? Es el factor espiritual más importante en la formación de las tres envolturas del niño, del cuerpo astral, del cuerpo etérico y del cuerpo físico. La envoltura física del cerebro, constantemente es trasformada. Allí el yo se encuentra en actividad constante. No puede tomar consciencia, las herramientas para la conciencia. Aquello de cual tomamos conciencia más adelante, primero trabaja en nuestro cerebro físico en los primeros años de vida. Se y trata por lo tanto  -por asi decirlo – de un cambio de la misma del yo. Primero trabaja EN nosotros, luego DENTRO de nosotros. Este yo realmente es un modelador plástico y es indecible lo que este yo lleva a cabo en la formación de este cerebro físico”. Comparativamente, se expresó Steiner catorce días más tarde en Zurich, donde decía: “Si investigáramos al cerebro humano de manera puramente física, observáramos que el cerebro al cabo del parto en comparación al aspecto que adquiere más tarde, muestra una figura bastante incompleta. Varias de las finas circunvoluciones, recién más tarde podrán ser configuradas, serán cinceladas plásticamente en los años siguientes. ESTO LO LLEVA A CABO EL YO EN EL HOMBRE, y por estar ocupado en esta tarea no pude llegar a la conciencia. TIENE QUE DESARROLLAR AL CEREBRO, DE MANERA TAL QUE MÁS TARDE PUEDA PENSAR. El “yo”, el núcleo del ser humano en los primero años del desarrollo corpóreo en la infancia trabaja plásticamente en la formación del cerebro en el desarrollo de las finas estructuras, las “finas circunvoluciones” -  recién a través de este trabajo, este órgano del cuerpo se capacita para ser “herramienta de la conciencia de ser conciencia del yo. En una conferencia publica en la casa del Arquitecto en Berlín, dada en 12.1.1911, Steiner tematizó al desarrollo del cerebro, bajo el aspecto del “núcleo del ser anímico-espiritual del hombre”, remarcando empero nuevamente que la formación del órgano solamente puede ser realizada dentro de la conjunción de fuerzas plasmadoras interiores y el encuentro de lo que acontece en el medio circundante. Es asi que dijo: “Si suponemos que el hombre al cabo de nacer fuese llevado a una isla solitaria no podría adquirir la facultad del habla “entonces, tenemos que decir: El contenido espiritual-anímico que llega a nosotros expresado a través del habla desde nuestro nacimiento, no es algo que emerge del interior del hombre, algo que el hombre obtiene sin las influencias de su entorno espiritual anímico, como por ejemplo obtiene su segunda dentadura alrededor de los siete años a través de la predisposición interior, sino el habla es algo que realiza un trabajo en el hombre. Verdaderamente es como un modelador que como asi decir, forma al cerebro. En los primeros tiempos y hasta por años podemos acompañar también científicamente, esta formación del cerebro. Cuando entonces se comprueba anatómica fisiológicamente: la facultad lingüística del hombre, la memoria con respeto a determinados conceptos lingüísticos, está sujeta a este o aquel órgano, cada palabra queda guardada a modo de un libro en la biblioteca, entonces por otra parte podemos preguntar: ¿Qué es lo que ha formado al cerebro en ese sentido? Aquello que ha estado presente en el entorno del hombre, a modo de lo espiritual-anímico en el vocabulario.” Cuando Steiner en Bologna había destacado que el yo humano – con todo el núcleo esencial humano -  podía ser considerado a modo de entidad “que vivencia sus relaciones hacia el mundo objetivo dentro del mismo”, que ese  yo humano, “con respecto a su entidad sustancial, se encuentra asimismo también en nuestro medio circundante” – un entorno que por Steiner fue entendido también como “anímico-espiritual” – entonces queda en claro que las declaraciones de la conferencia de Berlín acerca de la fuerza plasmadora de los órganos dada en la lengua (o bien aquello que como “ente anímico-espiritual” constituye su fundamento), complementan las declaraciones hechas en Múnich y en Zürich. Según Steiner la organización energética del “yo”, es el principio configurador fundamental de la formación del cerebro, es el factor espiritual más importante” de un desarrollo que tiene como condición previa que el núcleo esencial del hombre, puede llevar a cabo su encuentro ambiental con el habla, entrando en actividad  creativa con el mismo. En el desarrollo del cerebro, el yo –aun inconsciente – se crea un órgano para “futuras facultades espirituales”, para “una futura vida espiritual-anímica”.

2.2.7.3. METAMORFOSIS DE LAS FUERZAS PLASMADORAS DURANTE LA ÉPOCA DEL CAMBIO DENTARIO

Una vez alcanzado  un determinado punto en el desarrollo en la época del cambio dentario entonces se desprende una envoltura etérica que rodea al cuerpo etérico semejante a aquello que acontece en el partió físico, cuando se desprende la envoltura física. Entonces allí se libera el cuerpo etérico en todas las direcciones, es allí cuando de hecho nace – con anterioridad, a él se había adherido una entidad del mismo tipo, de modo tal que hubo corrientes que salían y entraban, del mismo modo, como los vasos de la madre física al cuerpo físico del niño. Es asi que poco a poco el niño es parido etéricamente, por segunda vez.” Alrededor de los siete años el cuerpo “etérico” del hombre nace, “para ejercer la libre actividad”, “liberado” de una entidad del mismo tipo, con la cual estuvo conectada con anterioridad al cambio dentario. Esta “liberación” individualizadora, o este “desprendimiento” fue señalado por Steiner como una “represión” de “fuerzas espirituales del éter cósmico”, que con anterioridad han trabajado en el “cuerpo etérico” humano como una “despedida” del “cuerpo etérico” humano, a través de aquella “envoltura etérica” que hasta ese entonces lo había rodeado.

“Hasta el séptimo año el cuerpo yace como latente dentro del cuerpo físico. A modo de un fósforo que se ha prendido, es lo que acontece con el cuerpo etérico durante la época del cambio dentario. Esta sujeto en el interior del cuerpo físico y ahora sale para ejercer la actividad propia, libre e independiente. Y la señal mediante la cual se anuncia esta libre actividad del cuerpo etérico, es justamente el cambio dentario”. El cambio dentario, la producción de la “parte más dura del órgano de apoyo”, es el punto final de la actividad del “principio físico”- a su vez el “principio físico” está capacitado para esa formación orgánica, solamente por mantener sujeto dentro de sí, al “cuerpo etérico”, o cuerpo de vida, como portador de crecimiento”. El cambio dentario es señal de la liberación del cuerpo etérico que se está realizando -  es por un lado el “hacer retroceder al éter cósmico” como por otra parte el anuncio de la “repulsión del principio físico”.

En su tratado acerca de “La educacion del niño” (1907) Steiner escribió: “Con anterioridad al cambio dentario junto al hombre no trabaja el libre cuerpo vital”. “del mismo modo como en el cuerpo de la  madre el cuerpo físico recibe las fuerzas que no son las suyas propias, siendo que dentro de las envolturas protectoras paulatinamente desarrolla las suyas propias, esto mismo acontece con las fuerzas del crecimiento hasta el cambio dentario. Allí el cuerpo etérico va elaborando las fuerzas propias en asociación de las ajenas, hereditarias.” Al cabo de este tiempo empero el crecimiento es llevado a cabo por el “cuerpo de vida propio”. Esto a su vez indica: mientras que en los primero s siete años de vida se destaca físico-anímica-espiritualmente aquello que ubica al hombre en contextos supra personales a veces también en la familia es la “liberación del cuerpo etérico”, un paso en la individualización del hombre. Aunque esto no ha sido definido con profundidad mayor por Steiner en este contexto igualmente podemos suponer que el “hacer retroceder de las fuerzas espirituales del éter cósmico”, implica un fortalecimiento de la capacidad de la formalización y configuración corpórea-individual frente a las fuerzas, aquellas que subyacen y conservan su efectividad formativa en el desarrollo evolutivo de la humanidad.

El “cuerpo etérico” es el principio del crecimiento del hombre – mediante su “liberación”, se vigorizan y agrandan los órganos “en todas direcciones” y se desarrollan posibilidades de fomento a las cuales subyacen fuerzas “etéricas” metamorfizadas, liberadas de lo corporal. Al respecto, según Steiner el “cuerpo etérico” en vías de liberación, “que se está liberando”, del niño no es una entidad de fuerza plasmadora de acción completamente autónoma, que dirige a partir de sus fuerzas concluidas-propias, sin influencia ajena crecimiento de los órganos y desarrollo anímico. Por el contrario justamente el “desprendimiento del éter cósmico” posibilita que el “cuerpo de vida” pueda tener apertura frente a su MUNDO CIRCUNDANTE – un cambio dentario, las impresiones que deben llegar al cuerpo etérico no pueden llegar a él, del mismo modo que como la luz y el aire del mundo físico no pueden llegar al cuerpo físico, mientras reposa en el seno materno. Con el cambio dentario el cuerpo etérico se desprende de la envoltura etérica externa y entonces comienza la apoca en la cual puede cobrarse acción pedagógica desde afuera sobre el cuerpo etérico. Tenemos que darnos cuenta de aquello que desde afuera puede cobrar efecto sobre el cuerpo etérico. La transformación y el crecimiento del cuerpo etérico significa transformación o bien desarrollo de las inclinaciones, hábitos, de la conciencia, del carácter, de la memoria, de los temperamentos”. Rudolf Steiner remarcó que el efecto sobre el “cuerpo etérico” se logra mediante la “guía reguladora de la fantasía”, mediante aquello “que cobra sentido y actúa a través de la imagen y la alegría: “el cuerpo etérico desarrolla su fuerza, cuando una fantasía regulada puede orientarse según aquello que puede desvelar a partir de las imágenes vivientes o las imágenes transmitidas al espíritu y las alegorías para tomarlas como principio y norma. No son los conceptos abstractos, lo que actúan de correcta manera sobre el cuerpo etérico en crecimiento, sino lo expresivo, no lo expresivo-sensorio, si no lo expresivo-espiritual”. El 28.2.1907 Steiner habló en Berlín diciendo que en la época siguiente al cambio dentario lo importante era introducir las “cualidades etéricas” – al respecto nombró conciencia, moral y energía – a los órganos en vías de agrandarse: “Todo aquello que es plástico, grafico, aquello que está relacionado con la pura alegría espiritual frente a la naturaleza, lo tenemos que inculcar dado que tiene que estar asentado con firmeza tal en hombre que permanece en su cuerpo etérico: el hombre pude tener firmeza de carácter únicamente cuando de esta manera puede desarrollar su cuerpo etérico con libertad.” Afirmo asimismo, que eran necesarias asimismo “ejercicios físico”, cuya consecuencia sería que en el niño cobre vida la sensación de fortalecimiento del acrecentamiento. “Estoy siendo más grande” “estoy creciendo” tiene que ser una percepción moral y no meramente fisca. Para el desarrollo de tales ejercicios físico, le corresponderá una “intima cognición intuitiva basada en el sentimiento del conocimiento de la acción conjunta de goce y de bienestar con las posturas y los m movimientos del cuerpo humano. Afirmaba que el sentimiento del crecimiento moral propio estaba trabajando de “la misma manera plástica en el cuerpo etérico, como el principio físico en el cuerpo físico”.

2.2.7.4. LA LIBERACIÓN DEL CUERPO ASTRAL CON LA ENTRADA A LA MADUREZ SEXUAL

“Después de ser apartado este principio (físico) (con el cambio dentario), se libera el cuerpo etérico y trabaja entonces en los órganos físico, hasta la madurez sexual hasta que nuevamente se aparta una envoltura, la envoltura astral externa, del mismo modo como acontece con la envoltura materna, en ocasión del parto. Astralmente en ocasión de la madurez sexual, el hombre nace por tercera vez. Y las fuerzas activas que se hallaban sujetas en el cuerpo astral colocan ahora el punto final para su tarea creadora, al generar la facultad de la madurez sexual, la procreación y sus órganos. Del modo como en los dientes tenemos algo asi como la concentración del principio físico, asi tenemos al principio del crecimiento, en la madurez sexual.” (Berlín 13.12.1906). Por lo tanto el “cuerpo astral”, con la entrada a la madurez sexual “se libera en todos los sentidos, tal como lo ha hecho el cuerpo físico en ocasión del parto físico y el cuerpo etérico, en ocasión del cambio dentario”, como Steiner sostenía en otra ocasión, el “cuerpo astral o cuerpo sensible” con madurez sexual, es expuesto plenamente al mundo exterior”.

Con ello con respecto a la madurez sexual debe tomarse en cuenta,  que según lo dicho por Steiner son las fuerzas de crecimiento del “cuerpo etérico”, que fundamentan la formación de los órganos sexuales de la misma manera, asi como también determinan sus entrada en actividad fisiológica – en el sentido de la capacidad de procreación obtenida. La madurez sexual implica una concentración o culminación de fuerza plasmadora “etérica”, según Steiner con la formación de los órganos sexuales, “el cuerpo etérico concluye un periodo”, tal como aconteció en el caso del “cuerpo físico” con la configuración de los dientes duraderos. Esto empero se lleva a cabo justamente en el momento en el cual también el cuerpo astral se libera. En definitiva los órganos de la procreación pueden cobrar independencia “por el hecho de que ahora el libe cuerpo astral ya no actúa hacia el interior, sino que sin envoltura de manera directa se ubica frente al mundo exterior”. Con la entrada a la madurez sexual el “cuerpo astral” “se libera” – o la capacidad de procreación se genera con la liberación del “cuerpo astral”.

“Del mismo modo como llegando al séptimo año de vida se liberan los sentidos exteriores del niño, llegando a los catorce años se liberan los hábitos, la memoria, el temperamento, etc. y luego llegando a los veinte los veintiún años, el juicio critico, la relación independiente hacia el medio circundante”. En aquella fase evolutiva, creada a través de la “liberación del cuerpo astral”, “lenta y paulatinamente a partir de los catorce años, tiene que ir madurando el juicio”. “El pensar en su propia forma a modo de vida interior en conceptos separados, según Steiner debe formarse y desarrollarse hasta la etapa evolutiva de la madurez sexual “sin ser influenciado” y por asi decir, “por sí mismo”, tiene que ir creciendo “en medio de otras vivencias anímicas” y tiene que madurar: “Cuanto menos cobremos efecto de modo directo con anterioridad sobre el desarrollo del juicio, y cuanto en medida mayor se lo realiza a través del desarrollo de las demás fuerzas anímicas, tanto mejor resultará ser para toda la vida siguiente de la persona en cuestión.” Recién con el “desarrollo libre hacia afuera” del “cuerpo astral”, “desde afuera puede acercarse al hombre todo aquello que fomenta al mundo separado de los conceptos, el juicio al libre intelecto. Rudolf Steiner lo considera como esencial, que al pensar juicioso, auto-responsable, haya precedido una “sensibilidad con respecto a la verdad” – “aquello que el intelecto pueda decir acerca de un asunto, debería ser dicho recién cuanto todas las demás fuerzas del alma se hayan pronunciado, con anterioridad a ello, el intelecto debería asumir tan solo un tol mediador. Debería servir únicamente para captar comprender lo visto, lo sentido, para recepcionarlo dentro de sí tal como se presenta, sino que el juicio inmaduro de inmediato se apodere del asunto”. Según Steiner a la “liberación del juicio” a través del “nacimiento del cuerpo astral” en la biografía preceden años en los cuales el encuentro del niño con el mundo es determinado por fuerza contemplativa directamente espiritual – o debería ser asi. Recién en la época de la finalización de la madurez sexual aparece el “juicio propio y las condiciones propias hacia el mundo circundante”, se desarrollan “critica y formación de noción” intervinientes, acorde a las “leyes de la educacion humana”.

2.2.7.5. INDEPENDIZACIÓN DEL “YO” Y SIGUIENTE DESARROLLO

En sus conferencias dadas en Basilea en 1909, acerca del Evangelio de Lucas, el día 21.9. Rudolf Steiner señaló que “en realidad y dicho con exactitud, recién llegando a los veintiún años, el cuerpo sensible alcanza su plena  libertad frente al mundo exterior”. Decía que  a partir de los veintiún años luego paulatinamente se libera aquello que se denomina el “alma sensible”. El 28.2.1907, en Berlín había señalado que el “yo” humano es “dado a luz” recién en el vigésimo tercer año y que recién entonces, el hombre se sitúa frente al mundo “ a modo de una libre personalidad”: “ahora aquello que es suyo, sus cuatro miembros han logrado reunir a través del trabajo, se encuentra en un trato directo con el mundo. Ahora actúa libremente la experiencia interior de vida del hombre, sin necesidad de un desarrollo precio interior, recién ahora adquiere la madurez de confrontarse directamente con la realidad”. También el desarrollo siguiente acontece en legitimidad espiritual en Basilea, Steiner habló acerca de la liberación del “alma racional o alma del Gemüt”. Y nuevamente en Berlín luego decía: “alrededor de los treinta y cinco años se encuentran la mitad de la vida del hombre, hecho que fue considerado como algo muy importante por aquello que sabían algo de la ciencia espiritual,

Dado que mientras que hasta la edad de veintiún años el hombre ha extraído de sus tres cuerpos  aquello que dentro de él ha estado dispuesto y hasta los veintiocho años ha extraído del medio circundante aquello que pudo ofrecerle libremente, ahora lo comienza a trabajar libremente en sus cuerpos, en primer lugar afirmando su cuerpo astral. Con anterioridad ha tenido que aprender a parir del ambiente, y ahora su juicio adquiere una capacidad tal que adquiere un cierto entendimiento frente a aquello que lo rodea, y el hombre no debería formarse un juicio prematuro acerca del mundo. Recién acercándonos a los treinta y cinco años tendríamos que afirmar nuestro juicio. Entonces el cuerpo astral se torna denso y más denso (comprimido, compacto?) si hasta ese entonces hemos practicado, ahora podemos convertirnos en ejecutores. “la mitad de la vida a los treinta y cinco años”, separa la mitad de la vida ascendente de la mitad descendente. En Pforzheim Steiner habló el 30.1.1910 del hecho de que la “graduación de la vida humana” en “periodos”, “que transcurren en lapsos aproximados  de siete años”. También en Berlín Steiner había señalado que en la primera mitad de la vida, “todo adquiere un curso rítmico” mientras que en la segunda mitad de la vida, los limites “dejan de ser tan definidos”, “a pesar de que en la ciencia espiritual siempre se han señalado limites, pero los mismo no guardan exactitud. Allí la tarea es ir al encuentro del futuro” (Comparemos al respecto las indicaciones de Steiner según las cuales los hombres en la primera mitad de la vida en realidad viven y experimentan hoy las leyes y los hechos que son una especie de repetición del curso evolutivo regular de la humanidad desde épocas remotas, en la segunda mitad de la vida en cambio no subyacen a hecho histórico alguno, sino experimentan “lo que recién acontecerá en el futuro”. “Por lo tanto la segunda mitad de la vida en el futuro para el hombre se tornará mucho más regular a como ya es hoy, cada vez más regular”).

Steiner consideró al tiempo circundante a los treinta y cinco años como un “punto de culminación” del desarrollo humano, dentro de la respectiva biografía. En consecuencia a ello el “cuerpo astral” y el “cuerpo etérico” comienzan a retirarse paulatinamente de la corporeidad física. Steiner decía que hasta el vigésimo primer año el “cuerpo astral había actuado en el yo, en la sangre y en el sistema nervioso” “CRECIENDO, SOLIDIFICANDO, CONSOLIDANDO”, dando al hombre “una cierta firmeza” – “Es por ello que a esta época también la podemos llamar la época de la formación del desarrollo del sistema sanguíneo y del sistema nervioso”. Este periodo evolutivo empero es de manera tal, según Steiner que queda “cerrado” alrededor del trigésimo quinto año, el “cuerpo de vida” humano se va separando ahora en medida creciente del físico propiamente dicho. De allí procede la particularidad de que a partir de este punto medio, el hombre paulatinamente deja de agrandarse, se consolida y la grasa comienza depositarse, los músculos adquieren mayor vigor. Vemos asimismo como aquellas fuerzas  y facultades ligadas al cuerpo etérico,  como la memoria, comienzan a disminuir.” El “cuerpo etérico” o “cuerpo de vida”, se desprende dl accionar en el cuerpo físico externo, y “se repliega en medida cada vez mayor hacia el interior”, el hombre se torna más espiritual y hasta “sabio”. Según Steiner alrededor de los cincuenta años ha llegado el momento “en el cual también el principio físico se retrotrae del hombre, depositando en medida cada vez mayor, mantillo óseo, en los lugares donde los tejidos se aflojan. El principio físico se asocia mas y mas con el principio etérico y aquello que ha entrado en huesos, músculos, sangre y nervios, comienza a desarrollar una vida propia”. Al haber caracterizado Steiner por lo tanto al proceso del envejecimiento en la “mitad descendente de la vida” a causa de la retirada del “principio etérico y del principio físico” de su actividad plena en el “cuerpo físico exterior” (conferencia del 28.2.1907 en la casa del Arquitecto), pocos meses antes (diciembre 1906) había descripto ese proceso bajo aspectos traslapantes, como un acontecimiento impulsado por el núcleo del ser humano – individual, según Steiner en la “mitad ascendente de la vida” al cabo de la liberación del “cuerpo astral” – que a su vez formaba la “envoltura” del “yo” ha comenzado su trabajo en el  mismo, desarrolla sentimientos morales  e ideales éticos: “Al poder investigar de manera clarividente, de qué manera el yo comienza a trabajar libremente en el cuerpo astral, para poder dominar las apetencias, los impulsos y pasiones a partir del yo, podríamos decir al poder indicar la medida de energía que el yo ha traído consigo: esta media es de un tamaño tal que el yo tendrá que trabajar en sí mismo, pro este determinado tiempo para su transformación y no por más tiempo. Y al cabo del tiempo de la madurez sexual, para cada hombre existe una medida tal, mediante la cual podemos medir esto y poder indicar hasta cuándo podría haber extraído mediante su trabajo, todo aquello que contiene su cuerpo astral, según las prebendas que la vida le ha concedido. Aquello que el hombre de esta  manera en su ánimo logra transformar  y purificar con respecto a fuerzas vitales, se mantiene por sí mimos. Mientras que esta medida perdura, vive a costa del cuerpo astral, que se auto-sustenta. El “hielo de la vida” empero se corta, el hombre se agota, cuando ya no encuentra energía “para trabajar en sí mismo”: “entonces ha llegado el momento en el cual el cuerpo astral tiene que tomar sus fuerzas del principio de la vida humana al cual le es más próximo, del cuerpo eterice. Viene el tiempo entonces en el cual el cuerpo astral vive a costas de la fuerza almacenada en el cuerpo etérico, la expresión de ello está dado para el hombre, cuando va desapareciendo paulatinamente su memoria, su facultad imaginativa productiva, y  después de que el cuerpo astral ha vivido asi, a costas del cuerpo etérico, habiendo absorbido todo lo que el mismo puede entregar, comienza el tiempo en el  cual las fuerzas creadoras del cuerpo físico son consumidas por el cuerpo astral. Y cuando las mismas se agotaron, decae la fuerza vital del cuerpo físico, el  cuerpo se endurece, el pulso se torna más lento. Entonces el cuerpo astral finalmente se alimenta del cuerpo físico y le quita la fuerza. Y una vez consumida la misma ya no existe posibilidad para que el cuerpo físico pueda ser mantenido a partir del principio físico. Para que el cuerpo astral pueda lograr su libertad y pueda nacer para la vida y la tarea del yo, entonces es necesario que en la segunda parte de la vida, el cuerpo astral que ha obtenido la liberta, cuando la medida de la tarea se ha agotado, consuma sus envolturas, del mismo modo como se han formado”. El “cuerpo astral” “agota” las fuerzas del “cuerpo de vida”, como aquellas del “cuerpo físico”, “consume” sus “envolturas” y le quita las “fuerzas creadoras”. Es empero el “YO”-según Steiner – como principio central del alma y núcleo espiritual de la existencia humana, cuya “energía” está capacitada para imponer la medida decisiva de la vida, que determina la intensidad d y la duración “del trabajo del desarrollo” y con ello en definitiva decide al momento en el cual caduca la facultad del “cuerpo astral” de mantenerse a sí mismo – “de esta manera la vida individual está creada, partiendo del yo”.