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Jane Swain

PENSAMIENTOS CON RESPECTO AL ACCIONAR DE LAS FUERZAS DEL CRISTO EN EL DESARROLLO DEL MOVIMIENTO DEL NIÑO

En “La conducción espiritual del hombre y de la humanidad”, Rudolf Steiner nos dice que el conocimiento de las fuerzas que actúan en la infancia significa, conocer la fuerza crística dentro de nosotros. En los tres primero años de nuestra vida, logramos los actos más sabios de toda la vida, con anterioridad a tener una conciencia de nuestro yo. Nunca más en nuestra vida llevaremos a cabo actos de tanta magnitud e importancia. Se trata de la adquisición del caminar, hablar y pensar. Mi elaboración se ocupa con el primer acto, mediante el cual se aprende a orientar al cuerpo en el espacio, que abarca la erección a la vertical y el desarrollo del equilibrio hasta llegar al libre caminar.

Es fascinante observar este proceso en los niños a lo largo de un determinado tiempo. Jaimen McMillan, el fundador de Spacial Dynamics, sostiene que cuando el bebé presiona su cuerpo hacia abajo, al piso, el mismo es trasladado hacia arriba. Esta actividad del ejercer presión hacia abajo, contra la superficie de apoyo, y del erguirse contra la fuerza de la gravedad, acontece una y otra vez en todo estado de desarrollo del movimiento. Por lo general se desconoce que este gesto se extiende a lo largo del desarrollo durante los primeros  siente años. El niño presiona hacia abajo, estando en posición de espalda, lateral o abdominal, al arrastrarse, al estar sentado y al andar a gatas, al levantarse, al estar parado, al trepar y caminar. (En el caso del incorporarse inicial, en un principio puede traccionarse con los brazos hacia arriba y prontamente, mediante el hacer presión hacia abajo, podrá erguirse a través de las piernas, parándose). El niño también presiona hacia abajo en las transiciones hacia una posición y para salir luego de la misma.

Mediante incontables repeticiones del presionarse hacia abajo,  el niño aprende en un plano inconsciente, donde se encuentra el abajo. Ese conocimiento de la ubicación del abajo es decisivo para poder manejar el peso del cuerpo propio, en relación a la gravedad con una sensación de facilidad, de liviandad. Es asimismo fundamental para la orientación ene l espacio. Al saber donde está abajo, asimismo queda manifiesta la posición del arriba , de la derecha, la izquierda, adelante, atrás y esto es muy importante para el posterior aprendizaje escolar. En el libro “Greifen und BeGreifen” (Greifen: agarrar-prender / Begreifen: comprender - concebir) como los trastornos de aprendizaje y de comportamiento están relacionados con reflejos de la temprana infancia, Sally Goddard escribe, que los astronautas en un entorno sin fuerza de gravedad comienzan a escribir las palabras de la derecha a la izquierda, tergiversar los números y  escribir en imagen espejo. Esto es comprensible dado que sin la fuerza de gravedad los astronautas habían perdido su conocimiento interior acerca del abajo, por lo cual también se alteran las demás direcciones.

Mediante el desarrollo del movimiento iniciado pro él mismo, el niño aprende a presionar hacia abajo. Cuando el niño por el contrario es llevado a una posición que por sí mismo aun no puede asumir, construye tensión y tendrá que esforzarse mucho para mantenerse “arriba”. Este es un gesto de movimiento completamente diferente e impide y dificulta al aprendizaje de la orientación ene l espacio.

Es fascinante observar el desarrollo de las individualidades de los niños a esta edad temprana. Algún niño por ejemplo, pasará meses rodando,  mientras que otro solamente ocupará algunas semanas. Del mismo modo como cada ser humano tiene una huella dactilar única, así cada niño tiene un desarrollo propio, único, del movimiento, el cual se manifiesta de manera tanto más pleno y completo en la medida en la cual posibilitamos al niño, realizar esos movimientos con plena independencia.

El movimiento deja una impresión en el cerebro. Cada uno de los pasos evolutivos ene l movimiento, conduce a estructuras neuronales singulares, sin par. Este modelado del cerebro ayuda a la individualidad a realizarse plenamente. En “La conducción espiritual del hombre y de la humanidad”, Rudolf Steiner explica que en el momento del nacimiento, el cerebro es aun una herramienta muy incompleta e imperfecta. Un alma tiene que estar trabajando para convertirlo en un instrumento que exprese todas las capacidades, facultades y cualidades que posee a consecuencia de vidas anteriores.

De esta manera los movimientos de los bebes y los niños pequeños son un medio a través del cual las estructuras del cerebro se configuran en un instrumento apropiado para el pensar del ser individual… mediante nuestro pensar expresamos lo que somos como individuos, en consonancia con nuestras vidas anteriores.

Esa tarea en el cuerpo es de infinita sabiduría, mucho mayor que aquella que conduce a nuestra conciencia cotidiana del yo. En “El saludable desarrollo del ser humano”, Rudolf Steiner dice que los niños que edifican las estructuras de su cerebro tienen que gozar de libertad para poder hacerlo. Es decisivo que nos refrenemos con nuestra torpeza, para no intervenir en las actividades interiores de los niños. Tal vez nosotros los adultos podamos instruirlos para poder reconocer esas fuerzas magnánimas activas en el niño que se yergue para alcanzar la vertical y aprende a caminar, y podríamos entonces renunciar a nuestras torpes interferencias. Simplemente podemos liberar el camino para que la sabiduría del universo pueda guiar a los niños. Según mi experiencia, el aprender a ver como los niños conquistan el espacio, es de mucha ayuda y agradezco a Jaimen McMillan por este discernimiento. Quiero  destacar que sus ideas han sido la inspiración para este artículo.

En muchas de sus conferencias y en sus escritos, Rudolf Steiner señala el profundo significado esotérico del punto y la periferia. En sus movimientos el niño nos muestra la relación cambiante entre estos dos gestos polares. Movimientos realizados en los primeros tres años de vida.

En un recién nacido el ser-mismo se encuentra extensamente periférico hacia el espacio del cuerpo físico – rodeándolo a modo de un resplandor celestial. La primera tarea es entrara l cuerpo físico. Los reflejos primitivos son una importante ayuda en este camino.

Al moverse un bebe joven, los reflejos primitivos se manifiestan de manera fácil y constante, diversas partes del cuerpo se tensas en diferentes modelos estereotípicos. El reflejo palmar del agarre resulta por ejemplo en un puño apretado y en un brazo flexionado. Al manifestarse el reflejo el niño no se encuentra libre en su movimientos por un breve tiempo, puede quedar atascado en un gesto centrado en un punto ¿Dónde queda detenido? Queda atascado en su cuerpo. Eso, es bueno. Espacialmente tiene que llegar a su cuerpo pero no es el punto final. Tiene que entrar a su cuerpo, pero también tiene que volver a salir al mundo, de nos era si, se convierte en un prisionero de su cuerpo. El singular interés del niño en el mundo tiene una gran importancia para lograr ese propósito,

Cuando el niño aprende  mover su mano libremente, sin que se manifieste el reflejo palmar del agarre, se encuentra espacialmente anclado en su cuerpo y al mismo tiempo afuera, fuera de los límites de su cuerpo, en esa parte del mundo que para él cobra un interés especial. Puede tratarse tanto de un juguete favorito o de un objeto aun no apropiado para su edad. Todos los padres saben cuan tentadores son los objetos no apropiado. Parecería que el niño esta atraído como por un imán, no puede oponerse a la atracción. El reflejo palmar del  agarre ya no se manifiesta en esa configuración espacial. Se halla integrado. Los movimientos del niño son fluidos y coordinados y puede desarrollar una gran habilidad en la obtención de objetos prohibidos.

La succión requiere una inversión del espacio en la cual el punto infinito es invaginado para ser convertido en infinita esfera y allí existe un atractivo de la periferia. Posee la cualidad de una carga infinita, comparable a la aspiración de un vacio. Ese espacio no está pre-destinado  ni es obligatorio. Allí impera la libertad. La aspiración es la contraposición polar a la fuerza de gravedad y también el rival de la fuerza de gravedad. Con la fuerza de la gravedad el movimiento está preestablecido y es estereotipado, al caer un objeto, no existe otra alternativa, desciende.

También los movimientos de reflejo está pre-destinados y calculables. Cuando el reflejo es accionado el movimiento resultante es estereotípico y nos es libre. Los movimientos de reflejo, son movimientos centrado en el cuerpo y en un punto. Para poder proceder al desarrollo  y poder aprender a caminar, los reflejos tienen que ser integrados. En el caso de las personas con parálisis cerebral vemos que los reflejos siguen estando activos, no están integrados y los movimientos de estas personas siguen centrados en el punto. Muchas  de estas personas no aprenden a caminar o si lo logran únicamente con mucho esfuerzo y una deficiente calidad del movimiento.

La polaridad de estos dos gestos del movimiento, se halla magníficamente presentada en el cuadro de La Resurrección de Grünewald. En un lado vemos la pesada potencia, centrada en un punto, que aplasta al os cuatro guardias. De hecho el guardia adelante a la izquierda del cuadro tiene un reflejo primitivo, el reflejo asimétrico-tónico de la nuca que también se denomina postura del esgrimidor. En el otro lado, el Cristo muestra la succión de la periferia. Sus miembros son  libres.

El símbolo de la cruz está íntimamente relacionado con el Cristo. Podríamos decir que la cruz simboliza la orientación en el espacio. La cruz representa claramente las tres dimensiones del espacio y expresa lo contrario de cada plano del espacio: arriba, abajo, derecha, izquierda, adelante, atrás. Allí donde los tres planos se cruzan hay un punto en el centro de la cruz. Cuando el cuerpo humano está  parado en forma de la cruz, como el Cristo en el momento de la crucifixión, los tres planos del espacio se cortan ene l corazón, el órgano del Cristo. De Steiner sabemos que el corazón no es una bomba y  en cambio se mueve en relación con el sistema vascular periférico del cuerpo. Existe una relación finamente definida entre el punto y la periferia. ¿Por qué la cruz está tan profundamente ligada al Cristo? Jaimen McMillan propuso la idea de que el Cristo propuso una manera completamente nueva “de portar su cuerpo”. Tal vez ha sido el primero que ha creado el equilibrio en cada una de las tres orientaciones espaciales y que al mismo tiempo condujo al equilibrio la polaridad del punto y la periferia.

El Cristo ha estado plenamente allegado al mundo sujeto por la fuerza de gravedad y al mismo tiempo mantuvo su unión, su alianza con la periferia, con Dios. Nos ha instruido a vivir en el mundo y pagar nuestros impuestos y así y todo mantener nuestra alianza con Dios.”Dad al emperador lo que es del emperador y a Dios lo que es de Dios”. Mucho podemos aprender del niño en la época que va del nacimiento hasta el tercer año de vida.

Steiner lo describe una y  otra vez en sus conferencias. Las fuerzas crísticas actúan a través de las jerarquías directamente sobre el niño a esta edad. Podríamos sugerir que el Cristo tiene el gesto de la inmensa invitación para la humanidad. Ese gesto podría ser definido con: “Ven, por favor. No estás obligado pero podrías hacerlo. Únicamente tú tienes la libertad de elección y siempre eres bienvenido”. Esto guarda gran semejanza al gesto de succión de la periferia, que es llevado a la visibilidad por el niño en los tereres primeros años de vida, cuando integra sus reflejos, orientándose así en el espacio, se yergue a vertical y aprende a caminar.

El recién nacido llega a la lejanía del mundo espiritual y tiene que encontrar su camino hacia el espacio terrenal. Los movimientos de reflejo centrado en el punto conducen al niño hacia su cuerpo físico y le ayudan a encontrarse consigo mismo dentro de ese cuerpo. Con el tiempo experimenta una tracción periférica hacia afuera, hacia el mundo, para hallarse ene l mundo en definitiva, para encontrar así su destino, su carma. El Cristo, como soberano del destino, lo acompaña en este desarrollo.

1.6.2013

 

Los enigmas de la vida

se resuelven en la

calidez del corazón

que aspira a la claridad

del pensamiento.

 

 

Rudolf Steiner