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Peter Selg

EL SUEÑO HUMANO

4.11.1. Mirada   retrospectiva hacia lo anteriormente expuesto.

Las reflexiones de Steiner, con respecto al estado del estar dormido del hombre, que ha participado con anterioridad a su actividad conferencial propiamente dicha en lo medicinal y lo pedagógico, se han referido en los capítulos 2.2.5 y 3.7.1.3, acerca de relevantes aspectos fisiológicos. De acuerdo a ello, Steiner ya tempranamente dentro de su obra conferencial y la de redacción teosófica-antroposófica sostenía el criterio de que culminantes procesos de contabilización o de destrucción dentro del “cuerpo físico”, sobre todo empero en el ámbito del sistema nervioso central, requieren un temporario cambio constitucional de la corporeidad humana, vale decir, la transición del estado diurno al estado nocturno (lo cual subjetivamente se manifiesta a modo de cansancio). Los procesos degenerativos, relacionados inmanentemente con la  consciente vida diurna del hombre, se revocan en el estado del dormir, o bien se revierten en lo contrario – en el mismo dominan procesos anabólicos orgánicos. Esto se logra por el hecho de que el “cuerpo astral” y el “yo” –tal como lo formuló Steiner – adoptan “otro tipo existencial, disuelven la conexión con la vida corporal, existiendo pasajeramente en el “entorno anímico espiritual” dentro de una “existencia puramente espiritual”, teniendo frente a sí desde la distancia, al cuerpo viviente del hombre, como “objeto de contemplación” (1905). Obtienen conexión a las fuerzas creadoras del cosmos, a su propia existencia pre-existente a la encarnación, en sus fuerzas interiores se expanden globalmente sobre “todo el sistema solar”. Sobre todo el “cuerpo astral”, Cuya esencia es la armonía y el “cuerpo de vida”, dotado con los ejemplos configurativos  cósmicos, durante el estado del dormir trabajada en la restructuración de la corporeidad humana, mientras que ciertamente actúa “desde afuera”, actúan en el hombre a su vez poderes interiores creadores macro cósmicos, brindando un esencial aporte a la regeneración orgánica. A más tardar en 1912, Steiner  complementó estas reflexiones a través de la indicación, de que el “cuerpo astral” y el “yo”, no abandonan por completo al cuerpo dotado de vida si no primariamente en su parte superior, uniéndose aun con mayor fuerza a él en el organismo inferior. Tal como Steiner ha dicho en 1916, una “vida activa” se desarrolla sobre todo en el ámbito del sistema de los ganglios, autónomo, transpuesto pro el “yo” y la región de los nervios de la medula espinal que se encuentran bajo la influencia del “cuerpo astral”, siendo entonces que el centro del proceso orgánico debe ser localizado en el ámbito metabólico. Tal como Steiner adicionó en 1917, en términos generales puede ser hablado de un “ensanche” del cuerpo de las fuerzas plasmadoras, una expansión de su esfera de acción, que entonces también se apodera del sistema nervioso central.

4.11.2. LA NECESIDAD DE LA PRODUCIÓN DEL SUEÑO – CONDICIONES PREVIAS EN EL SISTEMA NERVIOSO CENTRAL Y EN EL SISTEMA METABÓLICO

Lo expuesto por Steiner hasta 1919 acerca del sueño ene l sentido fisiológico, lo especificó en la obra de sus conferencias y redacciones de sus últimos cinco años de vida, sin tener que corregir o modificar sustancialmente los datos ya emitidos. Al ubicar a cuestión de la necesidad de una transición a una constitución corporal nocturna, diferente, nuevamente al inicio de la reflexión,. Hallamos en Steiner una vez más, la tematización de procesos de degeneración orgánica – ahora empero diferenciados, según los diversos “sistemas funcionales” del organismo “trimembrado”. Tal como lo expuso en Dornach el 2.1.1922, las fuentes del cansancio humano se encuentran tanto en los procesos degenerativos del sistema nervioso central que ponen en peligro al proceso de vida, como así también en los procesos del ámbito de los miembros, siendo que ambos deben ser claramente diferenciados: “El sistema de la cabeza actúa depositando sales, depositando tendencia minerales en el organismo. El sistema metabólico y de los miembros actúa sobre el organismo de manera tal que constantemente atiene la tendencia de querer disolverlo mediante el calor”. Ambos procesos requieren una regulación opuesta para conservar la existencia fisiológica de la organización humana. Con respecto a los “procesos de combustión”, necesariamente relacionados con actividad volitiva humana, Steiner indicó en agosto de 1923 que únicamente pueden ser “reparados” durante el sueño y dijo: “El sueño equipada a este proceso de combustión interior. LO EQUIPARA ESENCIALMENTE POR EL HECHO DE QUE LO TRASLADA AL ORGANISMO EN SU CONJUNTO, MIENTRAS QUE DE OTRO MODO LA COMBUSTIÓN SOLAMENTE ES DISTRIBUIDA A TRAVÉS DE LOS ÓRGANOS MOTRICES”. Por lo tanto la regulación opuesta consiste en una distribución equiparadora y con ello una atenuación de los procesos nombrados, ejecutados o impulsados por el “cuerpo de las fuerzas plasmadoras” o el “el cuerpo etérico”. Ya en las conferencias de septiembre de 1922, Steiner se refirió más detalladamente a los procesos destructivos, necesariamente relacionados con la conciencia humana diurna o bien los procesos cognitivos – procesos destructivos dentro del sistema nervioso central – que en el sentido de una progresiva desvitalización (“inhibición”) y esclerotización, acompañan la vida conceptual humana. En su manuscrito para la novena conferencia del curso acerca de “Filosofía, Cosmología y Religión” decía: La constitución interior de la cabeza del hombre (estando despierto) está ocupada en una constante búsqueda de transformación de un estado físico a un estado espiritual. Durante la existencia terrenal esta transformación se produce únicamente a modo de disposición. La organización física ofrece resistencia. EN EL MOMENTO ENE L CUAL LA ORGANIZCIÓN FÍSICA DE LA CABEZA SE DESINTEGRARÍA COMO FÍSICA, SE PRODUCE EL ESTADO DEL SUEÑO. El mismo le aporta a la organización interior de la cabeza nuevamente fuerzas procedentes del organismo restante, mediante las cuales puede subsistir en el mundo físico. DURANTE EL ESTAR DESPIERTO, EL MISMO SE TORNA MÁS Y MÁS EXCENTO DE DIFERENCIACION DENTRO DE LA ORGANIZACIÓN DE LA CABEZA, DENTRO DEL ESTADO DEL ESTAR DORMIDO, INTERIORMENTE SE DIFERENCIA, ADOPTANDO DETERMINADAS CONFIGURACIONES. Dentro de esas configuraciones, se manifiestan las fuerzas que durante la existencia terrenal actúan anabólicamente para el organismo. Tal como Steiner lo afirma en la  conferencia respectiva, al “cuerpo astral” en el ámbito nervioso-central, le es propia una tendencia “transformadora”. Que tiende a una progresiva configuración en un “organismo espiritual” – dado que al mismo, el cuerpo astral está habituado a partir de la existencia pre-terrestre”. El quedar dormido se produce en el momento en el cual la actividad de las fuerzas catabólicas, destructoras de la cabeza, del “cuerpo astral desde el estado latente pasaría a un estado real, ya en 1911 Steiner  había afirmado en Praga que LAS SALES FORMADAS EN OPORTUNIDAD DEL PENSAR, se disuelven al estar dormido. Con respecto a la constitución nerviosa. Central del “cuerpo etérico”, Steiner amplificó al dato dado con anterioridad, referido a una des-diferenciación del mismo durante la vida diurna, diciendo: “En la persona despierta tenemos frente a nosotros un organismo etérico que, fuertemente diferenciado en el interior, munido de complicadas configuraciones se encuentra en las partidas del organismo físico, donde se sitúa el pulmón, el hígado, el estómago, donde sitúan los miembros. Allí se encuentra multi-articulado, el organismo de etérico durante la vida del estar despierto. En la organización de la cabeza en cambio, durante el estar despierto y cuanto más está durando ese estar despierto, el cuerpo etérico se torna más y más no-diferenciado. Finalmente simplemente se convierte en una nube uniforme dentro de la cabeza porque las fuerzas anabólicas, que de otro modo e encuentran en el organismo etérico pierden su importancia y las fuerzas catabólicas del organismo astral cobran un efecto extinguidor sobre la organización del a cabeza. Durante el estado del sueño en cambio en la organización de la cabeza están activas exclusivamente las fuerzas “etéricas” y se configuran nuevamente en una conformación diferenciada – el “cuerpo de las fuerzas plasmadoras” es aquello que en realidad subyace a la entidad de la vida del sueño humano.

4.11.3. LA TRANS ORIENTACIÓN DE LOS MIEMBROS DEL SER, EN OCASIÓN DEL PASO A LA CONSTITUCIÓN DEL SUEÑO Y  LAS  RESPECTIVAS CONSECUENCIAS PARA EL PROCESO METABÓLICO

Los procesos señalados dentro de la organización metabólica y de la nerviosa central tornan necesaria la transición a la constitución del sueño, que –como Steiner remarcó reiteradas veces – consiste en una disolución dela “compenetración plena” de los cuatro miembros del ser, y en una ex carnación parcial del alma-espíritu, impulsada por el yo. Según el concepto antroposófico-científico-espiritual, durante el estado del estar dormido, el organismo “astral” y la entidad del “yo”, se encuentran fuera del organismo físico, uniéndose en cambio más intensivamente con os proceso metabólicos de las regiones inferiores del cuerpo. Vale decir que se desprenden de los procesos nervioso-centrales, que se hallan en conexión con los procesos respiratorios para aproximarse a los acontecimientos metabólicos y de la circulación sanguínea, teniendo entonces su punto de gravedad en el “polo inferior”, de la organización rítmica bi-membrada. Es así que en el segundo curso medicinal Steiner remarcó: “Para la organización de la cabeza, durante el estar dormido, el  yo y el cuerpo astral salen del cuerpo físico y del cuerpo etérico, pero en la organización  metabólica y en la circulatoria de esta manera lo compenetran mucho más. De hecho se trata de un traslado. Es la manifestación paralela de aquello que sobre la tierra observamos, cuando todo a nuestro alrededor se convierte en día y luego todo a nuestro alrededor se convierte en noche, sino que día y noche se van trasladando de acuerdo a las circunstancias exactamente lo mismo acontece en el caso de la exacta replica de día y de noche en comparación con el dormir  y el estar despierto humano”. “Aquello que del yo y del cuerpo astral habitualmente se encuentran la cabeza”, se orienta hacia las regiones sub-diafragmales, el alma espirito, durante el estar dormido0 “descolla” en el “cuerpo metabólico y de los miembros”.

4.11.3.1. EXPANSIÓN Y ESPECIAFICACIÓN DE LOS PROCESOS METABÓLICOS NOCTURNOS

Hablando empero en términos generales, esto significa que en la constitución del sueño humano domina el principio metabólico, siendo que el hombre – tal como Steiner lo ha formulado en 1922 – al estar durmiendo, es “casi integralmente, un ser metabólico y de los miembros. Entonces las fuerzas rítmicas del “hombre del medio” se encuentran plenamente en el término de los procesos metabólicos, cuya dinámica empero, no es determinada primariamente por el “cuerpo astral” y por el “yo”, sino por el “cuerpo etérico” y por el “cuerpo físico”. Tal como fuera señalado ya en 1917, se lleva a cabo una expansión de la esfera plasmadora “etérica”, más allá del polo puramente metabólico, ciertamente “un ascenso de la actividad orgánica desde abajo hacia arriba. (Y al quedar dormido y trasportar hacia afuera al cuerpo astral y al yo, ENTONCES EL CUERPO ETÉRICO SE EXPANDE, LLEGANDO TAMBIÉN A LA CABEZA DE LA MISMA MANERA COMO SE ECNENTRA EN TODOE LBAJO VIENTRE”. EN EL PRIMERO CURSO DE LA MEDICINA DICE: “Las actividades que sobre todo actúan de manera tal que impulsan todo aquello que acontece en el hombre inferior hacia el hombre superior, se acrecientan todas durante el sueño). Según Steiner los proceso corporales nocturnos, son dominados por una forma existencial “mineral-vegetal”, dominan los modos de acción mineral y vegetal, al respecto la vida vegetal es “brotante” y “creciente”  estivalmente, lo mineral empero a su vez también desarrolla “una especie de vida”, tendencialmente se convierte a partir de un sistema atomizado, en una integridad móvil, activa “mineral-liquida, aeroforme” en sí, “que por doquier se encuentran transpuesta por vida germinante”. A este estado orgánico, Steiner lo señaló como efecto de una “onda re-sonante” de la existencia pre-natal, o bien como expresión de una acción temporaria de fuerzas plasmadoras embriones. En el mismo  el hombre se encuentra en contexto con las fuerzas anabólicas del planeta tierra. Los esbozados procesos metabólicos del organismo sumido en el sueño, al respecto cobran efecto hasta el sistema nervioso-central, actúan sobre el “cerebro gastado”: “SUSTENTAMOS A NUESTRA ACBEZA DURANTE EL SUEÑO”  (“durante el estar dormido, para nuestra cabeza despiertan las fuerzas vitales, las fuerzas configurativas, las fuerzas plasmadoras del organismo etérico par ala cabeza y la cabeza se convierte en una organización inconsciente, pero plena de vida”. Tal como Steiner apuntó en su librito de noticias, durante el sueño, la cabeza se nutre con su “fuerza propia”). Tiene lugar una “inversión” del acontecer metabólico, que una no induce un movimiento exterior de los miembros y en cambio se opone al servicio de la restitución del sistema central nervioso.

Para no simplificar equívocamente el contexto global, tenemos que tomar en cuenta diversas cosas. Tal como Steiner lo remarcó en diferentes conferencias, por un lado los proceso referidos se encuentran en el límite de lo patógeno, dado que siempre tienen la tendencia de cargar al organismo con la actividad metabólica en una manera no-provechosa, vale decir, dislocar los procesos metabólicos, sobre la vía de la circulación sanguínea. Ene l curso para los médicos, Steiner ha dicho: “Al querer caracterizar al sueño, tenemos que ser muy cuidadosos. Dado que es correcto: el sueño es uno de los mejores medios curativos, pero únicamente cuando se lo practica en la medida apropiada, necesaria para la individualidad de la persona en cuestión – no por más o menos tiempo. Un sueño por mayor tiempo, que el necesario para la individualidad en cuestión es enfermante. “ENTRA EN EXCESO UN ELEMENTO DEL PRIMER TERRENO DE LA DIGESTIÓN, A LA ATIVIDAD FORMADORA DE LA LINFA Y DE LA SANGRE”. En tanto que los procesos metabólicos dentro de sí ostentan irregularidades en el estado del sueño las mismas se dispersan globalmente sobre el organismo, sin ser retenidas mediante la “actividad atenta” de los órganos superiores – “al estar durmiendo y hay algo enfermo en nuestro organismo, entonces de hecho asciende.” Y en definitiva tal como Steiner lo destacó en septiembre de 1924, frente a los médicos y los sacerdotes, los procesos físicos y vegetativos, ampliamente autónomos en el estado dormido, de por sí no adaptados a las condiciones del organismo humano, cobran un efecto enfermante sobre el mismo, en circunstancias de no ser nuevamente equiparadoras. En la novena conferencia de su curso “pastoral-medicinal”, Steiner hasta ha dicho que mediante los procesos físicos del organismo sumido en el sueño, se introducen procesos “catabólicos”, que e4n la medida fisiológica tienen la finalidad de “que el estado despierto puede desarrollarse dentro de esa cantidad de procesos catabólicos, desde el despertar hasta el entrar en el sueño”. De la misma manera como el “cuerpo etérico” activo, según lo afirmado por Steiner, el “cuerpo físico” constituye en su actividad nocturna, de ninguna manera una esfera puramente anabólica, sino que también prepara aquellos procesos de de-vitalización, que posibilitan la conciencia despierta del hombre. Steiner dijo literalmente: “por un lado en el estado del estar dormido del cuerpo físico y etérico, yace el fundamento para el desarrollo espiritual del hombre, por el otro lado y a través de los procesos exactamente iguales yace el fundamento para el caer enfermo. Al estudiar aquello que actúa en el cuerpo físico y el cuerpo etérico del hombreen realidad en el caso del sueño se trata de la base de la patología”. Con ello empero se obtiene  una imagen muy compleja de los procesos en el estado orgánico del sueño: por un lado se lleva a cabo una vitalización y una restitución de los procesos orgánicos degenerados por los procesos diurnos – sobre todo dentro del sistema nervioso central -  a través de fuerzas energéticas – vitales, vegetales – minerales, por otra parte se constelan procesos de catabolización (o bien, sus etapas preliminares), que deben ser regulados o bien disminuidos, que empero en su conjunto cobran una importancia central para la vida consciente – despierta.

4.11.3.2. LA CUESTIÓN DEL ACCIONAR “SUSTANCIAL” DEL “YO” Y DEL “CUERPO ASTRAL” EN EL METABOLISMO

Una dificultad adicional se produce por el hecho de que Steiner por un lado remarcó el accionar (“trasladado”) del “cuerpo astral” y del “yo”, en la vida metabólica y la de la circulación(“durante el sueño, con respecto a la organización de la cabeza, el cuerpo astral y el y o salen del cuerpo físico y del cuerpo etérico, pero de esta manera lo compenetran en medida mucho mayor en la organización metabólica y circulatoria”), en otras exposiciones empero reiteradas veces discutió la temática global, frente al trasfondo de procesos autónomos, independizados, del cuerpo “físico” y del cuerpo “etérico” – lo cual pudo haber tenido una razón didáctica, que empero ocasiona una gran confusión en lo que al contenido se refiere. Es así que por ejemplo el 16.9.1924 decía: “Al orientar en un principio la mirada hacia el cuerpo físico y el cuerpo etérico, sabemos que acorde a aquello que son, este cuerpo físico y este cuerpo etérico, acontecen determinados procesos, PROESOS QUE DESDE EL QUEDAR DORMIDO HASTA EL DESPERTAR, POSEEN INDEPENDENCIA FRENTE AL ACCIONAR, FRENTE A LOS EFECTOS DELC UERPO ASTRAL Y DEL YO”. Sobre todo con respeto a la actividad “etérica” durante ele estar durmiendo, Steiner remarcó con énfasis que tiene lugar sin influencia del “cuerpo astral” y sin el “yo”, estando de esta manera confiada a sí misma y a sus fuerzas de realización cósmica y que a partir de esa independencia puede desarrollar su actividad específica del dormir: “Y POR EL HECHO DE QUE AHORA NADA INTERVIENE POR PARTE DELC UERPO ASTRAL Y DEL YO, EL CUERPO ETÉRICO IRRADIA AQUELLO QUE LE HA SIDO INCULCADO EN OCASIÓN DE SU PARTO. EL CUERPO ETÉRICO DEL HOMBRE SER TORNA RADIANTE”. El 3.12.1922 para el conjunto de lo físico animado Steiner remarcó esa autonomía frente a las tendencias de los dos miembros del ser “superiores”, al igual como la apertura con respecto a la “periferia cósmica de la tierra”, siendo que dijo entre otros: “y el hombre ciertamente es sacado de la tierra, siendo que dentro de él, tiene lugar procesos celestiales durante su estar dormido, procesos celestiales en el cuerpo físico y en el cuerpo etérico. “Acá es menester consultar  qué características puede tener una acción conjunta de otro tipo de los miembros del ser “superiores” e “inferiores” que durante el estado del sueño acontece en el ámbito de la “organización inferior”, que simultáneamente se basa en una mutua “no-influenciación” y en una intensiva colaboración, conduciendo finalmente a una diferenciada radiación a través del organismo integral (dado que en 1921 Steiner habló del hecho de que también la “astralidad” humana en el estado del sueño actúa “de abajo hacia arriba”, desde donde cobra efecto sobre el organismo restante, mas tarde dictaminó o mismo también para el “yo”.

Estos planteos han sido implícitamente tema en los apuntes de Steiner, en los cuales entre otros decía que el “cuerpo físico” y el “cuerpo etérico”, en el estado del sueño portan dentro de sí las “repercusiones” del accionar de los miembros del ser “superiores”, que esencialmente consistente los procesos sustanciales, provistos con un “impulso de persistencia”, implementados previamente por el “yo” y el “cuerpo astral”. Steiner escribió: “Una sustancia que interiormente ha sido trans-configurada de manera tal como acontece por parte de la organización astral y la organización del yo, luego sigue obrando en el sentido de esa organización también en el estado del sueño, ciertamente ene l sentido de una inercia. Por lo tanto en la persona que está durmiendo, no podemos hablar simplemente de una acción vegetativa del organismo. La organización astral y  la organización del yo, siguen actuando también en ese estado, dentro de la sustancia por ellas configurada”. Al finalizar las repercusiones del “yo” y del “cuerpo astral” en el ámbito  de las sustancias, tiene que producirse el despertar, dado que: “un cuerpo físico humano, jamás puede estar supeditado a meros efectos físico, un cuerpo etérico humano, jamás puede estar supeditado a meros efectos etéricos. De esta manera se des-integrarían”. Acorde a ello, Steiner podría ser interpretado eventualmente de manera tal que el “accionar conjunto” de los cuatro miembros dentro del estado del sueño correspondiente a los órganos, meramente implica la continuación del accionar del “yo” y del “cuerpo astral”, no en cambio una influencia real sobre las leyes energéticas autónomas  del ámbito físico y del ámbito etérico.

4.11.4 LA CONFIGURACIÓN DEL “SISTEMA METABÓLICO Y DE LOS MIEMBROS”, IMPULSADA CENTRAL – CRANEALMENTE

De las declaraciones de Steiner del 13.11.1921 emana, que la acción en cierto modo mancomunada, de los cuatro miembros del ser humano, en el ámbito de la organización inferior de hecho solamente constituye una parte de la fisiología global del estado del sueño, para completarse recién a través de un actividad complementaria  craneana. Mientras que el esbozado “efecto desde abajo hacia arriba”, se desarrolla primariamente en la esfera del acontecer metabólico, para desembocar en una sustancial revitalización del sistema nervioso central, según Steiner – la vitalización espiritual y anímica del organismo humano, o mejor dicho: la creación, formación y vivificación “espiritual” del sistema metabólico y de los miembros, tiene lugar “desde arriba hacia abajo”. Partiendo de la significación global del órgano visual, Steiner dijo en pormenor: “El ojo posee, COMO TODOS LOS ÓRGANOS DE LA CABEZA, una doble misión: en primer lugar, transmitir la correspondencia con el mundo exterior, a través del ver. Esto acontece durante el estar despierto. Durante la vida del sueño, el ojo actúa conjuntamente con su entorno, sobre todo con su entorno nervioso y sanguíneo, de retorno sobre el organismo físico, en tanto que se trata del organismo metabólico y de los miembros y por ejemplo durante el sueño, las fuerzas de los ojos cerrados actúan sobre el sistema renal del hombre, imprimiendo al sistema renal la imagen cósmica. Otros órganos de la cabeza imprimen al sistema metabólico y de los miembros, humano, otras cosas del cosmos. Y  de esta manera tenemos al tiempo del sueño para nuestro cuerpo, sobre todo para que las fuerzas de la cabeza actúen de modo configurativo sobre nuestro ser metabólico y de los miembros. Justamente durante el sueño acontece que si lo represento mediante el dibujo,  desde la cabeza constantemente irradian hacia abajo fuerzas configuradoras, DE MODO TAL QUE LA CABEA DURANTE EL SUEÑO SE COMPORTA CON EL SISTEMA METABOLICO Y DE LOS MI EMBROS, COMO EL CONFIGURADOR ESPIRITUAL-ANÍMICO.” Por lo tanto la formación y vivificación del “sistema metabólico y de los miembros a través de la organización craneana significa que los diferentes órganos parciales de esta última, transmiten a los órganos metabólicos del hombre inferior, sus “imágenes” cósmicas, o impulsos configurativos, la corriente vitalizadora metabólica, que actúa en dirección caudo-craneana se encuentra con fuerzas configuradoras anímico-espirituales, que conducen a la efectividad, la imagen cósmica arquetípica de la configuración física-humana, sirviendo así a una constante creación de los órganos. En este lugar Steiner dejo sin contestación la pregunta acerca de si el “yo” y el “cuerpo astral” excarnados son principio activo al respecto, presupone empero la cuestión de su “modo existencial diferente” y du diferente manera de accionar.

4.11.5. LA MANERA EXISTENCIAL CÓSMICA DEL “YO” Y DEL “CUERPO ASTRAL” CURANTE EL ESTADO DEL SUEÑO

Todavía en enero 1925 Rudolf Steiner escribía: “Acontece que el hombre tiene que extraerse con el propio ser de su yo, del ser del mundo en el estado despierto, para llegar a la libre conciencia propia. Durante el estar dormido luego vuelve a reunirse con el ser del mundo.  En el actual momento cósmico del mundo, este es el ritmo del a existencia humana-terrenal, fuera del “interior” del mundo, con la vivencia del propio ser, y la existencia en el “interior” del mundo con la disolución de la conciencia del propio ser. En el estado del sueño organismico, la esencia humana se reúne con el “ser del mundo”, con el “interior del universo”, actúa entonces en el “entorno terrestre”, a modo de un “mundo espiritual exterior”, mas allá del tiempo y del espacio, abriéndose a efectos cósmicos, a los cuales no tiene acceso de esta manera en el estar despierto diurno, a partir del accionar del “cuerpo físico” (el mundo físico retrotrae al hombre de esas influencias. Se integra empero inmediatamente a las mismas, al salir con su cuerpo astral y con su  yo, de su cuerpo físico y de su cuerpo etérico y  permanece afuera. En ese caso está expuesto con claridad y fuerza a esas influencias). Liberado del “cuerpo físico” y del “cuerpo etérico” teniendo a ambos frente a sí, a modo de “objetos” de contemplación, el alma humana durante el estado del sueño del organismo, “de hecho a modo de entidad espiritual, cobra vida dentro de un cosmos de entidades espirituales”. “Al estar dormido el hombre tiene frente a sí al cuerpo físico y al cuerpo etérico – que de otro modo constituyen su ser – a modo de un mundo exterior, y  aquello que dentro de la observación sensoria es mundo circundante, es cosmos, en cierto sentido se convierte e su mundo interior”. “Ahora se percibe, se vivencia en el cosmos y desde allí, dirige la mirada retrospectiva a su organismo físico, su organismo etérico, a modo de un ente objetivo. Del mismo modo como en la conciencia diurna, sordamente vivenciando dentro de sí sus órganos – pulmón, hígado, corazón, etc., así vivencia ahora durante el sueño al contenido cósmico dentro de sí, ciertamente en lo anímico, dentro de sí mismo se convierte en cosmos. No acontece una expansión suya hacia el cosmos en su conjunto, sino que vivencia dentro de si algo así como una réplica del cosmos”.

4.11.5.1. VIVENCIAS DEL ALMA-ESPIRITU EN LOS TRES ESTADOS DEL SUEÑO

Dentro de su semejante modificado “ser interior”, un “estar dentro del cosmos”, el alma-espíritu humano, al cabo de un “estado etérico previo dentro del temor universal y añoranza divina”, experimenta una segunda etapa del sueño, señalada por Steiner como “estado planetario”, dentro de la cual en su “cuerpo astral” siente “replicas de los movimientos planetarios”. “En el lugar de la vivencia individual, condicionada por el organismo físico y el organismo etérico, en el alma aparece una vivencia cósmica. El alma vive fuera del cuerpo, y su vida interior es una réplica interior del movimiento planetario. “Según Steiner el alma-espíritu a diferencia del movimiento de encarnación y excarnacion, no recorre realmente las esferas planetarias y en su lugar solo experimenta la “memoria cósmica” de ello, en forma de una “replica interior” del mundo planetario, una “miniatura de nuestro cosmos planetario con respecto a  sus movimientos”. El 9,10.1922, Steiner dijo en Stuttgart: “del mismo modo como durante la vida diurna estamos inmersos en la circulación sanguínea, en la vida anímica nocturna estamos inmersos en algo, que es una réplica de nuestros movimientos planetarios de nuestro sistema solar. Cuando con respecto al día decimos: dentro de nosotros circulan los globulitos blancos de la sangre, circulan los globulitos sanguíneos rojos, circula dentro de nosotros la fuerza respiratoria, mediante la cual inhalamos y exhalamos – entonces con respecto a la vida anímica nocturna tenemos que decir: circula dentro de nosotros una réplica del movimiento de Mercurio, del movimiento de Venus, del movimiento de Júpiter. Desde el quedar dormido hasta el despertar, nuestra vida anímica, ciertamente es un pequeño cosmos planetario. Desde el quedar dormido hasta el despertar, nuestra vida desde lo personal-humano, se convierte en lo cósmico. Y poco tiempo más tarde en La Haya dijo: “En el segundo estado del sueño, toda nuestra interioridad espiritual-anímica es l movimiento de Venus, el movimiento de Mercurio, el movimiento del Sol, el movimiento de la Luna. Este juego reciproco de los movimientos planetarios de nuestro sistema solar, no lo portamos directamente dentro de nosotros, no, los movimientos planetarios mismos, pero sí, las réplicas, réplicas  astrales, que entonces son nuestra organización interior. Aquello que acontece en nuestro ser espiritual entre el quedar dormido y el despertar en el segundo estado del sueño, son circulaciones de los movimientos planetarios tales en sustancia astral, como incentivado por el movimiento respiratorio durante el día nuestra sangre circula a través de nuestro organismo físico. De modo tal que durante la noche ciertamente circula una réplica de nuestro cosmos a modo de vida interior nuestra. En el siguiente curso del sueño el alma-espíritu, el “cuerpo astral” y el “yo”, luego dentro de sí vivencian “la existencia interior de las estrellas fijas”, “las replicas de las constelaciones de estrellas fijas”, vale decir, replicas de las relaciones existentes entre actuaciones de los seres estelares espirituales. Tal como Steiner ha declarado este tercer estado del sueño significa una intensificación aun mayor de introducción anímica a los hechos cósmicos.

4.11.5.2. REPERCUCIONES DE LOS ESTADOS SOBRE LA CORPOREIDAD

Con respecto al “estado planetario”, así como al “estado de las estrellas fijas”, o bien con referencia a las experiencias obtenidas en las dos etapas del sueño, Steiner destacó las repercusiones sobre la corporeidad del hombre y dijo con respecto al efecto corporal del “estado planetario”, el 10.9.1922 en Dornach: “Al tomar en cuenta al organismo físico y al organismo etérico ene l sistema rítmico, vemos allí, acompañando las corrientes respiratorias, acompañando la circulación sanguínea, estímulos, impulsos que cobran efecto en la vida estar despierto a partir de aquello que es vivenciado pro el alma a modo de experiencia interior planetaria , entre el quedar dormido y el despertar, DE MODO TAL QUE DE HECHO DURANTE NUESTRO ESTAR DESPIERTO, DENTRO DE NUESTRA RESPIRACIÓN, DENTRO DE NUESTRA CIRCULACIÓN SANGUÍNEA, A MODO DE ESTÍMULO DE REPERCUSIÓN, PULSAN LOS MOVIMIENTOS PLANETARIOS DE NUESTRO SISTEMA SOLAR”. Tal como Steiner siguió diciendo, en el organismo sumido en el sueño, repercuten los estímulos de ritmo, adquiridos durante la noche anterior, y actualizados durante el estar despierto diurno (“vibran” y “tiemblan” a modo de  repercusión) y se renuevan por la mañana como consecuencia de las vivencias del movimiento del alma dormida. También cuatro meses más tarde en Stuttgart, Steiner señaló nuevamente, “como cuando estamos cansados por la noche, aquello que en el día anterior (vale decir en el día que finaliza con el cansancio), han sido las fuerzas que han mantenido en pulsación a la sangre, puede mantener la vitalidad durante la noche, que empero para poder volver a ser vida anímica diurna, necesita el impulso procedente de una réplica del cosmos planetario durante la noche”. La repercusión de lo vivenciado anímicamente, junto  a la réplica del cosmos planetario, al despertar, le es “inculcado” al organismo humano “inoculado” a su “cuerpo físico” y a su “cuerpo etérico” y recibe, o bien impulsa los procesos rítmicos” del a respiración y de la circulación para aproximadamente 24 horas. (“De la vivencia planetaria obtenemos el trans-fogoneo sanguíneo del proceso respiratorio y circulatorio sanguíneo”. Según Steiner el físico dotado de vida del “hombre del medio”, depende íntimamente de las vivencias reales del alma-espíritu humano del segundo estado del sueño – según los contextos de procesos respiratorios y nerviosos-centrales, con ello empero asimismo de aquella actividad anímica-espiritual, que halla su apoyo en ambos procesos orgánicos. Es así que Steiner dijo en Stuttgart: “Todo aquello que el hombre  puede portar en sus fuerzas de imaginación y de percepción, a modo de fuerzas de combinación, como fuerzas de sabiduría, fuerzas de inteligencia, es repercusión de las vivencias planetarias. NO PODRIAMOS PENSAR JUICIOSAMENTE, DE NO HABER PODIDO INTEGRAR DURANTE EL DÍA NUESTRA CIRCULACIÓN SANGUÍNEA, LAS REPERCUSIONES DE LA VIVENCIA PLANETARIA “DURANTE LA NOCHE”.

Con referencia al efecto “físico-etérico” de la tercera etapa del sueño, Steiner señaló el 10.9.1922 en Dornach al hecho de que “el tipo de constitución de la salud y la lozanía del cuerpo humano” es esencialmente una repercusión de aquello por lo cual el alma pasa en cada caso durante la noche bajo los seres estelares.” (En el manuscrito de las traducciones, no encontramos apunte al respecto). El hombre necesita estas vivencias nocturnas, “para poder reunir las fuerzas para dominar y vivificar su organismo físico a partir del alma. La vitalización y armonización del físico viviente, preparación del mismo como instrumento del alma y a continuación vigorosa toma de posesión de ese físico – todo esto lo torna posible el esbozado estado tercero del sueño. Su acción orgánica está dada en la esfera del metabolismo, en los procesos sustanciales que constituyen al estar-sano, mantienen y trans-accionan al cuerpo permitiendo la realización anímica-espiritual de la voluntad: “A partir de la vivencia planetaria obtenemos la fogosidad del proceso respiratorio y del proceso circulatorio sanguíneo, el hecho empero de que estos procesos son sustanciales de que se hallan transpuestos pro aquello que necesitan, de sustancia, el hecho de que estos procesos a su vez constantemente son procesos nutricionales del organismo, ese impulso de los nutrientes a través del organismo, que aparentemente es lo mas material, que empero procede de fuerzas superiores que el mero movimiento de la circulación sanguínea, esa vivencia se basa sobre su incentivo para la vida diurna sobre un post-acción  de la vivencia con las estrellas fijas. El modo como siendo hombres físicos dependemos en lo espiritual anímico de la manera como esta o aquella sustancia circula dentro de nosotros, eso, está relacionado con máximas alturas celestiales, eso depende del hecho de que como seres espirituales-anímicos en el tercer estado del sueño, sentimos dentro de nosotros replicas de las constelaciones de las estrellas fijas”. El acontecer metabólico, sobre todo la trans-substanciación que culmina en la formación de la sustancia nerviosa-central de los nutrientes, se encuentra bajo el signo de las experiencias anímicas nocturnas, la organización volitiva humana, según Steiner en su conjunto forma constelación frente a ese trasfondo y ofrece el fundamento orgánico para el desarrollo diario de fuerzas volitivas que no tan solo son movimientos de los miembros, sino que asimismo inician procesos del pensar y del sentir. El 9.10.1922 Steiner dijo en Stuttgart:  “TODO AQUELLO QUE EL HOMBRE PUEDE PROTAR EN LAS FUERZAS DE SU IMAGINACIÓN Y DE SU PERCEPCIÓN DURANTE EL ESTAR DESPIERTO DIURNO, TODO ES REPERCUSIÓN, ES POST-EFECTO DE LA VIVENCIA HABIDO CON LAS ESTRELLAS FIJAS DURANTE LA NOCHE. NUESTROS ALIMENTOS NO PODRÍAN LLEGAR AL CEREBRO DE ESTA MANERA,  capacitándonos a desarrollar fuerzas de iniciativa, si todo este proceso no fuese incentivado por aquello que vivenciamos nocturnamente, a través de la vivencia estelar.”

4.11.6. RESUMEN

Al tratar de apreciar lo expuesto por Steiner en las conferencias de los últimos años de su vida acerca de la fisiología del estado del sueño, queda en evidencia que ha contemplado los procesos corporales en cuestión, bajo diferentes aspectos, describiendo empero en conjunto, aspectos de mutua complementación y reciproco esclarecimiento. En su criterio la constitución orgánica de los miembros del ser se modifica en beneficio de una separación parcial del “yo” y del “cuerpo astral”, hecho que es de importancia decisiva para el físico “separado”, los procesos de vida en él dominante llevan a cabo una restitución de las estructuras vitales afectadas, vitalizando sobre todo al sistema nervioso central. El ámbito metabólico se expande siendo que en él entran en acción referencias modificadas, con respecto al alma-espíritu orgánicamente activo. Cuando en la explicación simplificadora se dice que el “yo” y el “cuerpo astral” momentáneamente se retiran de la actividad corporal, o bien que los procesos por ellos dirigidos continúan, o “vibran” solamente a través de una “especie de capacidad de inercia”,  de hecho y de modo pormenorizado se llevan a cabo sutiles efectos que conducen a que los procesos su sustancia en movimiento, entren en un contexto global diferente, es definido por Steiner, resumidamente, es denominado como “celestial”, o bien  “cósmico”. Los procesos dentro del “cuerpo físico” y del “cuerpo etérico”, son “procesos celestiales” por el hecho de que son plasmados “desde afuera” influenciados por los máximos miembros del ser, que se encuentran en conexión con lo cósmico. Este acontecer de formación de sustancia y de órgano se lleva a cabo esencialmente a través de la colaboración de los instrumentos sensorios humanos, hecho que Steiner remarca una vez más, en  su última conferencia medicinal. El 29.8.1924 dijo en Londres: “Al estar despierto actúa desde adentro hacia todos los lados, donde los órganos o respectivamente hacia donde  dinámicamente las fuerzas de los órganos lo conduce, la organización del yo, el cuerpo astral en el cuerpo físico y en el cuerpo etérico. Durante el sueño actúan desde afuera. Ciertamente de manera tal como de otro modo los efectos del cosmos penetran en nuestros sentidos para constituirse en contenido de nuestra conciencia, como percepciones sensorias e ideas, así al estar durmiendo estamos envueltos pro nuestro cuerpo astral y la organización de nuestro yo. FUERA DE NOSOTROS SE SUMERGEN EN EL ESPÍRITU DEL COSMOS Y ACTÚAN A TRAVÉS DE LOS OJOS, LOS OÍDOS Y DEMÁS, AQUELLO QUE ES ORGANIZACIÓN PERIFÉRICA. Nuestro yo, y nuestro cuerpo astral en el estar dormido actúan sobre nosotros conjuntamente con las fuerzas espirituales del cosmos desde afuera”. Hacia ese obrar directo de fuerzas anímico-espirituales unidas a la actividad de fuerzas cósmicas, se orienta la “repercusión” orgánica de las vivencias del sueño, descripta por Steiner pro vez primera en otoñó de 1922 – también las funciones diurnas del “cuerpo físico” y del “cuerpo etérico” son “procesos celestiales”, dado que sus impulsos activos proceden del “ser interior cósmico” del alma-espíritu en su estado del estar dormido.

(Las vivencias propiamente dichas de los sueños en cambio, Steiner las remitió a un aun incompleto estar compenetrado del físico viviente, el 11.4.1922 dijo en La haya: El momento en el cual el hombre no ha tomado aun plena posesión del cuerpo físico, y solamente ha tomado posesión del cuerpo etérico, ese momento es aquel en el cual lo anímico, procedente del estado del dormir, puede valerse solo parcialmente del cuerpo físico y del etérico, y allí se genera el soñar. El pleno estar despierto se genera recién cuando se ha llegado a la plena posesión del cuerpo físico, vale decir la plena tomar de posesión del os órganos volitivos todos y sobre todo los órganos sensorios”).

Vemos así que el estar durmiendo y el estar dormido están ligados y entrelazados de múltiple manera, se condicionan y se posibilitan mutuamente. Al orientarse la fisiología meramente en las condiciones del hombre plenamente poseedor de la conciencia diurna, ignora dentro de esta unilateralidad un aspecto esencial de la vida y de la vivencia y permanece – según Steiner – en lo incompleto y en definitiva en lo exento de verdad.

8.3.2014

Por cualquier consulta por favor dirigirse al Dr. Miguel da Graça, al 154.557.6391