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LA POLARIDAD DEL SSITEMA SANGUÍNEO Y  EL SISTEMA ÓSEO

2.4.5.1. LA DIFERENTE RELACIÓN DEL YO

“Al pulsar la sangre por el cuerpo, el yo humano fluye por el cuerpo”, así fue citado Rudolf Steiner, haciendo referencia a una conferencia dada en Berlín, el 15.1.1908 en las ocho conferencias de Praga, Rudolf Steiner orientó reiteradas veces su atención al sistema sanguíneo, al más “fino” de los sistemas orgánicos humano y su inmanente relación hacia el “centro anímico  mas intimo del hombre”, el “yo” humano. Denominó a la sangre “elemento de determinación máxima en el cuerpo humano” que posee la menor constancia interior”: “La sangre como tal se nos presenta como aquel “elemento” que posee la mayor movilidad, la mayor vivacidad de todos nuestros sistemas. La sangre “constantemente sigue  a los impulsos del yo”, se termina “mediante los procesos del yo”, actúan de manera directa sobre la sangre, el sistema sanguíneo se supedita en “mayor medida a los procesos de nuestro yo”, depende mayormente de los procesos de nuestra vivencia interior. De esta manera se fundamenta su posición privilegiada dentro del contexto global de la organización humana – “cuando más descendemos en nuestros sistemas orgánicos, en tanta menor medida las disposiciones de los sistemas obedecen a nuestro yo, en tanta menor medida tiene tendencia a adaptarse a las vivencias del yo. En lo que al sistema nervioso se refiere, sabemos que se encuentra dispuesto en determinadas vías de nervios y que los mismos en su curso constituyen algo relativamente solido. Mientras que la sangre es activa y según las vivencias interiores del yo, puede ser conducida de una parte del cuerpo a otra, llegando a la periferia, en el caso de los nervios sucede que acompañando sus vías, corren aquellas fuerzas, que podríamos resumir como “fuerzas de la conciencia” y que las mismas no pueden trasladar la materia nerviosa de un lugar a otro, tal como acontece con la sangre en sus vías. Por lo tanto el sistema nervioso es menos definible como la sangre, y menos definible aun es el sistema glandular, que nos muestra a las glándulas para determinadas funciones en determinados lugares del organismo. Mientras que podemos conducir la actividad de los nervios bordeando los cordones nerviosos – de hecho tenemos aun  fibras de conexión que unen entre sí, los diferentes ganglios – la glándula solo puede ser incentiva en el lugar donde se encuentra. Este proceso de solidificación, ese proceso de determinación interior, de la indefinición se expresa en mayor medida en todo aquello que pertenece al sistema nutricional, mediante el cual el hombre se incorpora directamente las sustancias para poder seguir siendo un ser físico-sensorio. En la formación ósea del hombre, que Steiner consideró en el marco del proceso nutricional de constante metamorfosis, culmina el descripto proceso de la “solidificación” de la “determinación interior”: “Mientras que en la sangre por un lado tenemos la sustancia mas determinable, de mayor facultad de cambio en el hombre, por el otro lado en la sustancia ósea podemos tomar en cuenta aquello que es completamente indefinible, que se ha endurecido solidificado hasta el extremo, donde ya no es posible una transformación ulterior, ha llegado a la forma de mayor rigidez”. Entre todos los sistemas orgánicos del hombre es el sistema óseo que “en mayor medida se sustrae a los procesos del  yo”, en medida menor está dispuesto a obedecer al yo”. Al separarse empero el sistema óseo de la “actividad del yo”, esto según Steiner también equivale a que aquel “yo” no tiene conciencia de todo aquello que acontece en el sistema óseo”, “y que todos los procesos que tienen lugar en el sistema óseo transcurren debajo de la superficie de los conscientes acontecimientos del yo”, según Steiner, el sistema óseo es la parte de menor conciencia de la organización humana. Al tomar en cuenta además que el sistema óseo “ya se ha retrotraído a la vida plena”, portando “en realidad” dentro de sí a la muerte, siendo “que nosotros dentro de nuestra sangre vivimos en mayor medida de manera organice”, entonces según Steiner la sangre y el sistema óseo se evidencian a modo de “dos polos de la existencia física”.

2.4.5.2. LA TENDENCIA DEL “YO” DEL SISTEMA ÓSEO HUMANO, A MODO DE PRINCIPIO DADOR DE FORMA

“Sucede que el sistema sanguíneo solo es posible cuando los demás sistemas lo preceden en su desarrollo. La sangre no solamente es “un humor muy especial”, si no que fácilmente es comprensible que así como es no pueda existir sin depositarse en todo el organismo del hombre, es necesario que en toda su existencia esté preparada a través de todo el organismo humano restante. Una vez que se haya edificado todo el organismo restante del hombre, recién adquiere la facultad de portar sangre, de emprender la circulación sanguínea, recién entonces puede tener dentro de sí al instrumento, que sirve como instrumento a nuestro yo. Para ello empero tiene que estar edificado primeramente le organismo global del hombre.” Steiner veía en sistema sanguíneo del hombre “algo que pudo comenzar recién después de que todos los demás sistemas hubiesen antecedido”. En las conferencias de Praga no detalló al trasfondo dilo y antogenético evolucionario de estas conferencias (comparece la ciencia oculta 1910) – su propósito era en cambio formular indicaciones concretas con respecto a la comprensión global de los sistemas orgánicos humanos. En los hechos orgánicos que preparan y posibilitan al sistema sanguíneo, se expresa – según las conferencias dadas en Praga – aquello que Steiner denominó “la tendencia del yo”: “En todos estos sistemas orgánicos, que preceden al sistema sanguíneo, ya tiene que estar dispuesta la posibilidad de poder recepcionar a la sangre. Vale decir que tenemos que tener primeramente un sistema nervioso tal que puede asimilar un sistema sanguíneo en el sentido del sistema sanguíneo HUMANO, tenemos que tener un sistema glandular tal como así también un sistema nutricional tal que tienen que estar predispuestos a la recepción de un sistema sanguíneo humano. Esto significa que por ejemplo ya del lado del organismo humano que hemos señalado como la expresión propiamente dicha del cuerpo físico del hombre, el sistema nutricional, tiene que estar dispuesto el  yo. El proceso de la formación del sistema nutricional a través del organismo tiene que ser guiado y conducido de manera tal que la sangre finalmente puede moverse dentro de la vías correctas”. El sistema sanguíneo humano requiere una determinada “FORMA DE SU CURSO”, para poder ser expresión del “yo” – el conjunto de los sistemas orgánicos del hombre tiene que estar configurados y “ordenados” de manera tal que esa forma posibilita la circulación sanguínea. Al entender Steiner bajo el proceso de la nutrición “deposito” de alimentos en “sistemas energéticos supra sensorios” y con ello formación de órganos, entonces en ese contexto resulta que  ya “en todos los impulsos de nuestro aparato nutricional, vale decir ene l sistema más bajo de nuestro organismo tiene que estar colocado aquello que al hombre lo convierte en un ser del yo”. Y Steiner sigue diciendo que necesariamente ya sobre esta escala orgánica, yacen “todas las leyes en el organismo de hombre, que finalmente conducen a la configuración de la circulación sanguínea”.

“Al contemplar todos estos sistemas orgánicos, llamará nuestra atención que en su disposición nada podemos descubrir, que tan esencial e íntimamente está relacionado con la forma exterior del hombre, como el sistema óseo. Es el fundamento de la forma humana y aquello que se anaboliza alrededor del sistema óseo y allí se deposita, solo se puede edificar y depositar allí por el hecho de que el sistema óseo brinda la forma básica.

“Al ser reconocido empero en este sistema óseo, el fundamental principio configurador del organismo en su conjunto, resulta que la “orientación cerebral” intentada posee una validez marcada sobre la circulación sanguínea humana,  “herramienta del yo”, con respecto a la formación ósea: “Es por ello que todo aquello que pertenece a la formación ósea, acontece de manera tal que en definitiva los huesos pueden ser  portantes y apoyo de u n organismo más blando, dentro del cual los procesos de vida y de nutrición transcurren de manera tal que la sangre puede correr de correcta manera en sus vías, siendo entonces que el yo en ella pueda tener una herramienta”. Según las declaración de Steiner el sistema óseo es el más antiguo de los de los sistemas de fuerza del organismos humano”, “cuya primera posición ya existía con anterioridad a emprendimiento del desarrollo del sistema de las glándulas y el sistema nervioso, dado que los mismos tenían que hallar su ubicación a través del sistema óseo” – el sistema óseo, dentro del organismo humano es “el firme portante, el firme apoyo del “yo”, “está organizado para el yo”, actúa “hasta la formación de los diferentes huesos”. El sistema óseo, “desde un principio está organizado de manera tal que de hecho puede brindarle el fundamento a la herramienta del yo consciente. Con ello empero resultan  nuevos aspectos para la polaridad del sistema sanguíneo y sistema óseo, remarcado pro Steiner; manteniendo la característica de ambos sistemas, dada inicialmente, cabe destacar que tanto el sistema sanguíneo como el sistema óseo poseen relación con el “yo”, llegando hasta la morfología ósea, “desde lo inconsciente, una inconsciente organización del yo viene creciendo al encuentro de la consciente organización del yo”. El sistema óseo viene creciendo en dirección a la “vida del yo”.

“Este sistema óseo en realidad es la base para nuestro y o dentro de nuestro cuerpo físico, por ser un sistema macro cósmico, o simplemente un sistema cósmico, que nos convierte en este hombre físicamente configurado. EN TANTO QUE NUESTRO  YO SE PRESENTA COMO YO CONSCIENTE, TIENE COMO HERRAMIENTA AL SISTEMA SANGUINEO, EN TANTO QUE NUESTRO YO SE ENCUENTRA PERFORMADO COMO FORMA Y COMO FIGURA, LE SUBYACE UN SISTEMA ENERGÉTICO CÓSMICO, QUE PUJA HACIA LA CONFIGURACIÓN SÓLIDA, LO CUAL SE MANIFIESTA EN MAYOR MEDIDA EN NUESTRO SISTEMA ÓSEO”.

2.4.5.3. LA TENDENCIA DEL YO DEL SISTEMA ÓSEO A MODO DE MODELO DE PROCESOS CONCEPTUALES, ACOMPAÑANTES DE LA CRISTALIZACIÓN

La estrecha relación entre el sistema sanguíneo y el sistema óseo, entre aquel sistema orgánico que orgánicamente conduce a la expresión, la consciente actividad del yo del hombre y aquel otro sistema que es “expresión del  yo subconsciente, del yo plasmador de forma, ubicado en fondos profundos”, ha sido concretizada una vez más por Steiner en la conferencia dada en Praga, el 27.3., siendo contemplada desde otro aspecto. Partiendo de los “finísimos depósitos salinos” en la ejecución del proceso del pensar, en la sangre humana, Steiner ha señalado que el “proceso físico de un deposito salido” puede ser re-encontrado en el sistema óseo del hombre, anabolizado parcialmente, a partir de sales calcáreas depositadas: “De modo tal que también aquí tenemos los dos polos opuestos. Estas sales depositadas del sistema óseo, son el elemento yacente dentro de nosotros, el otro polo, el opuesto, referido a los procesos de la actividad interior, que tienen lugar en los procesos de depósito salino de la sangre. Es así que como seres humanos, por dos lados, en nuestra organización somos constituidos en pensadores, de manera inconsciente por un lado, al ser edificado nuestro sistema óseo, y por el otro lado de modo consciente cuando –según el modelo del proceso nuestro de la edificación ósea – llevamos a cabo los mismos procesos que en el organismo se evidencian, de los cuales podemos decir que se trata de interiormente activos”. El “proceso de depósito de sales” en la sangre, que por Steiner es definido como “correlato físico” de una actividad consciente del pensar, se lleva a cabo – según la cita arriba dada – según el modelo o ejemplo, de procesos de edificación ósea, humanos – “cósmicos”: SE TRATA DE UN HECHO EXCEPCIONALMENTE SIGNIFICATIVO, QUE NUESTRO ORGANISMO REALMENTE REPRESENTA ALGO ASÍ COMO UN CONJUNTO COMPUESTO POR DOS POLARIDADES: QUE PROCESOS DEL MISMO TIPO POR UN LADO SE LLEVAN A CABO DE MANERA TAL QUE DESDE EL MACRO COSMOS HACEN SU ENTRADA AL ORGANISMO Y CIERTAMENTE TIENEN LUGAR EN LO APROXIMATIVO, Y POR EL OTRO LADO PROCESOS TALES, QUE COMO  CONSECUENCIA DE LA VIDA CONSCIENTE DEL HOMBRE PUEDEN SER LLEVADO A CABO DE MANERA MÁS REFINADA.”

Con respecto a los sistemas orgánicos observados de sangre y de esqueleto óseo resulta por lo tanto que en el criterio “científico-espiritual”, el sistema óseo no solamente constituye la base de la “forma humana” y con ello a la par, la configuración de la circulación sanguínea “como herramienta del yo”, como parte de una “organización del yo consciente”, a su vez contiene procesos formativos macro cósmicos, que son “modelo”, o “imagen arquetípica” de aquellos procesos fisiológicos, que se encuentran dentro del sistema sanguíneo como “correlato físico” de conscientes procesos del pensar. Con ello la lejanía del “yo”, y la compenetración del yo se encuentran unidas en el sistema óseo humano de una manera singular.

2.4.5.4. EL PROCESO PLASMADOR ÓSEO Y EL DESARROLLO ANÍMICO

En la conferencia de Praga del 27.3. Steiner señaló además que entre “ambos polos extremos de la formación salina” en los huesos y en la sangre “todos los demás procesos tienen lugar en el organismo humano”, indicando al respecto a los “correlatos físicos” de los procesos anímicos y volitivos. Con respecto a los procesos anímicos acotó: “Del mismo modo como tenemos activos procesos de formación salina a través del pensar que tienen  su polo opuesto en el proceso de la formación salina en los huesos que hasta cierto grado ha llegado a la calma, así también tenemos un polo opuesto hacia aquello que hemos señalado como proceso interior de hinchamiento, como coagulación, como proceso de floculación, como algo similar a las inclusiones albuminosas, que se generan bajo la influencia de nuestra vida anímica, a modo de expresión exterior de nuestra vida anímica. Este polo opuesto se evidencia en aquello que son más bien los procesos interiores de nuestro organismo, y participa de un tal inconsciente henchirse, en un comprimirse de las sustancias que se forman y se depositan como efecto del sistema astral macro cósmico. Es la viscosidad ósea que participa del proceso plasmador óseo y que se incorpora a las otras sustancias óseas. Ese es el otro polo del proceso del henchirse, frente a aquello que se genera a través de nuestro sentimiento, como correlato físico”. El “polo opuesto” al “correlato físico anímico” es la “viscosidad ósea” que participa del “proceso de la formación ósea”, al ser inserto a otras sustancias óseas, oportunidad en la cual participa de un proceso del manar y comprimir de estas (?) sustancias.

Steiner ha señalado al proceso de formación y el proceso de depósito en los huesos, como efecto del “sistema astral macro cósmico” ¿a qué se ha referido? Previamente, Steiner había relacionado los “siete órganos internos”, el “interno sistema universal del hombre”, con el “cuerpo astral”, como “portador de la conciencia”, había señalado que las correspondientes actividades de los órganos no transcurren de manera plenamente inconsciente, según Steiner, “la elevación de los efectos del sistema interior universal a inferiores grados de conciencia, muestra que ese sistema interior universal, algo tiene que ver con nuestro cuerpo astral”: tenemos que decir entonces que aunque este sistema interior del universo no se nos puede figurar como  una expresión del yo subconsciente, del yo plasmador de gormas, situado en fondos profundos, que empero se nos puede manifestar como aquello que nos está incorporado a través de todo el proceso universal como expresión del mundo circundante, de manera tal que posee una relación a nuestro cuerpo astral tal como el sistema óseo brinda lavase para la forma humana que rodea el yo”. En los siete órganos interiores, el hígado, la bilis, el bazo, el corazón, el pulmón y los riñones, Steiner veía un “sistema universal-astral macro cósmico”, depositado ene l organismo humano – un principio que posibilita la actividad orgánica al “cuerpo astral” humano: “en el sistema óseo tenemos ya pre-formado, muy profundo en la subconsciencia, tenemos al yo humano, y en aquello que denominamos nuestro sistema universal interior, tenemos preformad aquello que denominamos nuestro cuerpo astral. Como efecto del “sistema astral macro cósmico”, Steiner describió aquella “formación del emanar” en el ámbito óseo, como “el otro polo del proceso del emanar  frente a aquello que se genera como correlato físico, a través de nuestro sentimiento”. También en esta “formación del emanar”, Steiner veía un proceso procedente del macrocosmos, que “ciertamente en lo aproximativo” actúa como modelo o “ejemplo” de un proceso que “como consecuencia de la vida consciente del hombre tiene lugar en lo más definido”.

Con respecto al “correlato volitivo-físico”, Steiner luego acotó: “Los impulsos de nuestra voluntad, orgánicamente se expresan en un proceso calórico, en un proceso interior de calentamiento. Conexiones que se forman y que podemos señalar como productos de procesos de combustión interior, como procesos de oxidación interior, los podemos hallar a través de todo nuestro organismo. Y en la medida en la cual transcurren por debajo del umbral de la conciencia y nada tienen que ver con la vida consciente, pertenecen al otro lado, al polo opuesto, recluido de aquello de lo cual la vida consciente puede obtener influencias.” En este lugar de la conferencia, Steiner no se refirió mas al condicionamiento macro cósmico, que es prototipo del “correlato volitivo-físico”, mencionó tan solo, que mediante estos proceso el hombre está “protegido interiormente frente a trastornos”, para que dentro del organismo puedan ser llevados a cabo procesos de mayor delicadeza, promovidos por la vida anímica.”

Tal como acabamos de ver, por lo tanto en nuestro organismo tienen lugar procesos fisiológicos tales como formación salina, formación de emanación, formación calórica, que acompañar a nuestra vida consciente, y también proceso tales que tienen lugar fuera de nuestra vida consciente que brindan la base para aquello que se prepara en el organismo humano, para que el vida consciente tenga la posibilidad de su desarrollo”.

 

14.3.2014

Por consultas llamar al Dr. Miguel da Graça al 15.4.557.6391. Gracias.