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Thomas Fuchs –GEORG SOLDNER MIEDOS – El miedo es la forma más intensiva de la estrechez corporal La expresión “ANGST” (miedo en alemán) etimológicamente se remonta al angere latín = comprimir, angustus = angosto, estrecho. El temeroso siento estrechez - ¿Por qué, donde, de qué manera experimenta la estrechez? “En la edad infantil, los miedo son muy frecuentes… Dado que el niño constantemente tiene que expandir el horizonte de sus experiencias, con lo cual a menudo está expuesto a lo ajeno, lo temible. ¿La amplitud, el horizonte que se amplia, como origen de estrechez? El miedo es un HECHO ANÍMICO, una “experiencia fundamental” por todos conocida, cuya cualidad anímica alumbra mediante la introspección. Así y todo no existe el miedo, que no se exprese simultáneamente con una ALETERACIÓN DEL SISTEMA RÍTMICO: la respiración, el comportamiento del pulso y la presión sanguínea: de las ELIMINACIONES, por ejemplo en diarrea, sudor, necesidad de orinar. El miedo modifica la VIGILANCIA: su expresión pueden ser: estar alerta, trastorno del sueño, cansancio y trastornos de la concentración. El miedo es una cuestión PSICOSOMÁTICA. A menudo es PERCIBIDO a modo de una ESTRECHEZ EN EL CUERPO, como un SENTIRSE ARROJADO SOBORE LA ESTRECHEZ DEL CUERPO. LO ANÍMICO SE ATASCA EN EL CUERPO. Allí tiene lugar el encuentro entre la vivencia del miedo, con la vivencia del dolor. Los niños temerosos a menudo sienten dolor, sin que para ello somáticamente pueda ser hallado un desencadenante, el miedo acrecienta la vivencia del dolor. El miedo puede tener la forma del TEMOR claramente orientado hacia un objeto y por otra parte, a partir de la pubertad, puede adoptar una forma abismal de libre flotación. Siempre pueden ser hallados, dos momentos determinantes del miedo: la estrechez, a modo de estancamiento de lo anímico en el cuerpo propio (¡el miedo se percibe en el propio cuerpo!) y por el toro lado, EL DESAMPARO EN EL MUNDO A CAUSA DE LA PÉRDIDA DE LA FAMILIARIDAD PORTANTE, MEDIANTE LA AMPLIACIÓN DEL HORIZONTE PROPIO DE LAS EXPERIENCIAS. Reconocible a partir de alteraciones físicas – que también se presentan en el hombre con relación al miedo y al temor – también en el animal con toda seguridad, existe una vivencia elemental del miedo. Aparece sobre todo cuando el animal pierde la referencia a su círculo de vida y entonces se torna desorientado, incapacitado de accionar en la situación desconocida para él. Millones de animales de experimentación en los laboratorios, usados para la investigación medicinal, no solamente sienten dolor, sino también miedo, un miedo elemental, sorde “sin nombre”, dado que el animal jamás tiene la oportunidad de darle un nombre a su miedo. Las “formas básicas del miedo” en la edad infantil muestran empero que en el hombre el miedo adquiere un carácter más fundamental que en el animal. El animal crece internándose a su círculo de vida, el cual se torna cada vez más conocido para él, en medida cada vez mayor se asemeja a sus padres. EL HOMBRE EMPERO, ACTIVAMENTE SE ALEJA DE SU CÍRCULO DE VIDA ORIGINAL. La evolución humana está instalada de manera tal que cuestionar la inserción al acontecer natural (en el cual el animal vive anímicamente), así como a los propios padres y consanguíneos, en ese proceso la dinámica decisiva es el desarrollo de la conciencia, del horizonte espiritual, del pensamiento propio. Lo cual conduce a la real individualización del ser humano; la facultad de pensar de diferente manera, de decidir y de actuar de modo diferente que sus antepasados y cogeneres, romper viejos puentes hacia el mundo y emprender nuevos caminos. DE ESTA MANERA EL MISMO YO DEL HOMBRE ATRAE LA VIVENCIA ANÍMICA DEL MIEDO. Todo niño muestra este acontecer en su evolución. De esta manera se presenta “el miedo de los ocho meses” el “extrañar” cuando el niño con la apropiación de los dientes comienza a desprenderse de la simbiosis del lactante. En esa época por vez primera se evidencia anímicamente la propia corporeidad, contextual dentro de sí misma (esquema corporal) delimitado de la madre: se genera el “espacio físico”, que puede presentar la angostura. Simultáneamente se genera la diferenciación frente al mundo. La individualidad de los padres, familiar al niño, es diferenciada de aquella de otras personas “ajenas”, que en su movimiento anímico-físico, no guardan correspondencia directa con el niño. La conciencia, el sentido con respeto a la existencia de la individualidad del yo despierta a partir de esta vivencia de contraste. Mientras que el niño de una edad algo mayor puede tomar conocimiento de la individualidad ajena, puede establecer correspondencia con la misma, anímica y físicamente, va desapareciendo el miedo nuevamente. Del yo también parte el impulso de la erección del propio, desde la postura horizontal-cuadrúpeda, A LA LABIL VERTICAL HUMANA. (A la erección humana, a modo de “fenómeno fundamental de la figura humana”, que no puede ser remitido de modo causal a otro motivo, siendo en cambio motivo de evolución primaria y formación de figura humana). Este proceso ubica al niño en una posición que genera miedo, miedo de caer, miedo de soltar la mano materna y realizar los primero pasos independientes. Al introducirse el niño al miedo, al poder articular su vertical en el espacio, al alcanzar un nuevo equilibrio desaparece su miedo. Frente a este trasfondo se torna más comprensible su medo frente a la oscuridad, frente al sentirse solo del niño pequeño (miedo de la separación): un importante paso evolutivo es aprender a vivir separado de la envoltura amparadora directa de la vivencia del contacto con el cuerpo materno en el mundo, tocarse y tranquilizarse a sí mismo, aprender a confiar. La separación de mayor profundidad es el conciliar el sueño, todo miedo de separación puede conducir al trastorno del poder dormirse, puede producirse la fijación de lo anímico en lo físico. Con el abandono del amparo hogareño, la catabolización del comportamiento conducido por el instintito y el despertar de la conciencia, el niño toma conciencia del entorno, de la naturaleza. Este despertar con respecto a un medio circundante de mayor amplitud, nuevamente está relacionado con la vivencia de lo inquietante, intranquilizante (MIEDO REFERIDO AL MUNDO CIRCUNDANTE: animales, tormentas seres elementales, fantasmas). Retrocede mediante la evolución del pensar y las facultades practicas propias sin desaparecer jamás, plena y completamente. El acceso a una nueva comunidad ya no familiar (Jardín de infantes, escuela) está relacionado con MIEDOS DE SOCIALIZACION. En el segundo septenio esenciales fuentes del miedo aun son los compañeros desconocidos de la misma edad (compañeros en el aula, en la calle) y las autoridades (por ejemplo maestros), en lo anímico y en lo físico el niño tiene que conquistar su lugar, su rol, tomar conocimiento del mundo circundante. El mismo de modo creciente, se convierte en el horizonte social determinante, una evolución que abarca a todo el segundo septenio. Menor atención se le otorga al DESARROLLO PRE-PUBER, INTERIOR, ANÍMICO-FÍSICO. A la edad de aproximadamente nueve años en la mitad de la infancia aparece la vivencia de un limite consciente tan solo a modo de un sueño que ahora se traspone, cuyo paso empero, constituye la pérdida irreversible de un mundo, en el cual el niño al haber podido vivenciar un desarrollo normal – anímicamente contenido amparado sin quebranto parte de una comunidad. Al transponer interiormente al “RUBICON”, el rio-limite de este mundo por vez primera lleva a cabo la profunda experiencia de la SOLEDAD EN LA COMUNIDAD, se experimenta irreversiblemente diferente en lo anímico pero asimismo, diferente en relación a los demás. En lo subconsciente este hecho está acompañado pro una NUEVA INTERVENCIÓN, MÁS PROFUNDA, DE LA INDIVIDUALIDAD EN LO CORPORAL, que llega hasta el ámbito volitivo del metabolismo y de los miembros. Para el hombre esto se evidencia en una reducción especifical, maximal de la aceleración del crecimiento (a diferencia de los primates) durante el desarrollo infantil, la inversión de la dirección del crecimiento (el crecimiento de las extremidades inferiores, el crecimiento “desde abajo hacia arriba” es “dominante” y modifica las proporciones), aumenta el nivel de azúcar en la sangre y el contenido de hemoglobina en la sangre y la polarización sexual comienza a desarrollarse físicamente. El niño amplía hacia adentro la toma de posesión de su propio cuerpo, de un modo profundizado, le imprime su ser-propio, desprendiéndose también en ese sentido de los padres, de las fuerzas que originalmente aportó la herencia. Alrededor del 9º año de vida, anímicamente aparece por vez primera una CONCIENCIA de la muerte, del límite temporario del cuerpo. “LOS MEDIOS REALES”, con respecto a enfermedad y muerte por un lado, por el otro frente a guerras y catástrofes ambientales. Permanecen atenuados de diversa manera en lo individual. El suicidio aparece como posibilidad a partir de esta época. Con la pubertad aparece el MIEDO DE MADURACIÓN. El joven pierde su morada corporal-infantil, desarrolla en medida muy diversa MIEDOS REFERIDOS A LO ESQUEMATICO CORPORAL, que en el caso extremo de la anorexia nerviosa, pueden asumir rasgos de obcecación y demencia emancipada. De hecho puede llegar hasta los suicidios, cuando el cuerpo es percibido de otra manera a lo que fuera anteriormente. El omnipresente PERFECCIONISMO de sociedades occidentales de rendimiento, agudiza estos temores, aumentan las operaciones cosméticas, la saludable auto-identificación con la corporeidad propia es un desafío para todos los jóvenes. Se define al igual como los temores considerados anteriormente en la cuestión, si se logra establecer y profundizar vínculos: para con la corporeidad nueva, cambiada y los impulsos y las necesidades relacionados con ello, hacia los jóvenes de la misma edad del mismo sexo, con lo cuales puede ser formado un espacio donde impere la confianza, para aprender a elaborar las respectivas vivencias compartidas y también los miedos para poder establecer finalmente una relación hacia los jóvenes del otro sexo. Aquí tienen lugar un desconocido sentirse ajeno y una ausencia de familiaridad y a su vez, el impulso elemental, de superar estos sentimientos, física Y ANIMICAMENTE, para entrar en una relación de correspondencia nueva, hasta entonces desconocida, que reducida al acontecer puramente corporal, jamás puede ser lograda. El miedo que con ello que vincula puede ser superado a través del “ARTE de amar”, mediante una facultad de nueva adquisición, física, anímica y espiritual. La no-superación de este miedo puede tener como consecuencia desarrollos erróneos perdurables, neuróticos (en el sentido de un miedo persistente, basado sobre la incapacidad de establecer puentes hacia otro ser) Con la juventud, la separación existencial del hogar paterno, a los 18-19 años, se toma conciencia de la posibilidad y la misión de una configuración individual propia del futuro, aparece el MIEDO EXISTENCIAL, la vivencia experimentada a los 9 años sumido en sensación de sueño, ahora se apodera del joven con toda su envergadura, como miedo al fracaso en la vida y en las relaciones sociales, miedo frente a la enfermedad y la muerte, como vivencia de impotencia frente al mal, miedo, frente a catástrofes, guerra y destrucción. En su frecuencia, el suicidio alcanza una primera cifra máxima, (otras cifras máximas de la frecuencia del suicidio en la vida se encuentran hoy entre los 56-60 años, sobre todo en el caso de los varones, y a la edad avanzada), como expresión de soledad y de miedo frente al rechazo y el sentirse aislado dentro de la propia corporeidad, que se torna insoportable. Esta congestión se torna tanto más difícil de soportar, siendo que el impulso anímico espiritual de superar esta estrechez de unirse de renovada manera con el otro ser, con la sociedad, el mundo la naturaleza, ha llegado a un punto culminante. Las drogas y el consumo mediático ofrecen la ilusión anímica de una conexión en ese sentido, que luego dejan una sensación de soledad aun más profunda. EL MIEDO ES EL ACOMPAÑANTE DE LA INDIVIDUALIZACIÓN HUMANA. Existe una CARENCIA PATOLÓGICA DEL MIEDO, en la mayoría de los casos a partir de deficiencias de la atención (por ejemplo, en el caso de los niños hiperkinéticos). A ello tenemos que prestar atención en la práctica pediátrica: ¡estos niños padecen una carencia! No solamente les falta el miedo,, si no que con ello al mismo tiempo carecen de la plena percepción anímica de la situación. Niños motrizmente acelerados, que tienen problemas en la EMPATÍA, de la coparticipación de lo ánimo del otro ser, la CORRESPONDENCIA DEL ALMA, por ejemplo pueden llamar la atención por la ausencia de miedos. Estos niños más tarde frecuentemente tienen problemas en la socialización, no comprenden lo que el otro siente, hacia donde se orienta su comportamiento, lo que de ellos e aguarda anímicamente. Allí existe la amenaza del fracaso, a pesar de todo la capacidad del rendimiento, siendo adultos, no pocas veces se confrontan con problemas de manías (alcohol), relaciones frustradas, entre otros. ¿Qué proceso empero, SUPERA AL MIEDO? EL RECONOCER AL OTRO, el reconocimiento que a lo otro, lo ajeno, desconocido le otorga un nombre, aquí tan solo realiza un primer paso. Positivamente el miedo podrá ser dominado recién cuando se logra ENTRAR EN UNA CORRESPONDENCIA ANÍMICA-CORPORAL, UNA COMPRENSIÓN DEL OTRO, O BIEN PASAR EN PRINCIPIO POR UNA SITUACIÓN TEMIBLE Y DOMINARLA (el motivo arquetípico del desarrollo cultural humano, la prueba de valor, un examen anímico, tal como por ejemplo en la flauta mágica lo realizan Pomina y Tamino). El psiquiatra para niños y jóvenes, Matthias Wildermuth, califica esta disolución del desarrollo del miedo del niño y del joven, que se corresponde con la vivencia de Tamino en el mundo de Sarastro, con las siguiente palabras auxiliadoras: “La última escala donde el miedo realmente se convierte en una de las ayudas magnánimas, sería entonces la reverencia, el profundo respeto, vale decir vivenciar aquello que debo hacer interiormente no tan solo como una tarea, sino vivenciar en lo más intimo de mi yo, que en el mundo exterior, en aquello que se encuentra fuera de mí existe algo grandioso a lo cual solo puedo aproximarme con humildad. Donde se torna posible esta humildad esa reverencia desciende el miedo. El respeto frente al “otro”, adquiere el carácter de un RECONOMIENTO DE SU INDIVIDUALIDAD ESPIRITUAL (Wildermuth) ¿Por qué el alma no siente estrechez cuando se logra correspondencia, se logra obrar? Al respecto, se evidencia fenomenológicamente que el alma, que el yo, realmente forman un puente mediante este logro, UN PUENTE ENTRE EL YO Y EL TU, LA MANO Y EL OBJETO, que en lo anímico-espiritual, el hombre en esos momentos NO PERMANECE PUTAMENTE DENTRO DE LOS LIMITES DE SU CUERPO Y QUE EN ESA OPORTUNIDAD REALMENTE LOS PUEDE ATRAVESAR EN DIRECCION AL OTRO: ¡el alma y mi yo se encuentran allí donde se experimenta mi sentimiento y mi conciencia! Es una ilusión de largo alcance, imaginar lo anímico-espiritual, encadenado directamente a lo material. El yo del cirujano, que está practicando una anastomosis intestinal, no solamente está presente en las sinapsis de su neocortex, sino directamente en su mano, es más, puede convertir al sujetador de la aguja y a la aguja misma en órgano suyo, conecta la misma con su órgano y su accionar es positivo en la medida en la cual puede entrar EN ESE ÓRGANO y puede adaptar al accionar de la mano a las condiciones de ese órgano. Lo mismo acontece cuando se trata de comprender una persona. Es suficiente observar con plena conciencia y el pensamiento exento de perjuicio, como a través del oscilar, la resonancia del cuerpo propio con el que se encuentra frente a nosotros, entra en comunicación, vivenciando en medida cada vez mayor, al movimiento del otro como propio, comenzando una correspondencia mutua. Este acto, ese introducirse de manera nueve e independiente al mundo, al otro ser, poder percibirlo y entenderlo es faculta y necesidad del alma humana y su propio reparo contra el miedo. La espada que produjo la herida es la que en definitiva tiene la facultad de poder curarla, cerrarlo. 7.2.1. ASPECTOS DE LA CHARLA CON LOS PADRES, EN EL CASO DE LOS MIEDOS INFANTILES Generalmente son los padres que informan acerca de los miedos de los niños, para el diagnostico de los miedos infantiles, es de decisiva importancia , CONOCER A LOS PADRES MSIMOS EN SUS TEMORES, sus circunstancias anímicas y su trato con el niño: ¡El acontecer a futuro del miedo infantil, depende de manera decisiva del comportamiento y de la postura del medio circundante! (Nissen 1989) Investigaciones realizadas por A. Freud y D.T. en Londres durante la 2da guerra mundial dieron como resultado que los niños hasta la edad de tres años, solo mostraron miedo cuando las madres tenían miedo, de lo contrario su comportamiento era interesado, curioso y despreocupado. (Freud, 1943). Esto evidencia en qué medida los niños en el primer septenio aprenden a través de la IMITACIÓN, cuan intensivamente guardan correspondencia con sus padres a esta edad – también, y justamente en lo que al miedo respecta. Por esta razón es necesario diferenciar conscientemente -como médico- las diferentes dimensiones que se entrecruzan en la génesis de los miedos infantiles, para poder tomar en serio a los padres, como informantes, como afectados y aprender de la
Un importante momento causante de miedo ya a la edad de la lactancia resulta cuando el niño en el trato con sus padres y sobre todos con su madre, no puede integrar sus percepciones, para otorgarles un sentido singular. Condicionado patológicamente, esto por ejemplo es el caso en el autismo, con mucha mayor frecuencia, el motivo es un comportamiento contradictorio, anímicamente ambivalente de los padres (que en cierto modo por cierto le acontece a todo educador, cuando agotado, afectado por otro conflicto, o provocado por la conducta del niño, trata de dominarse mediante un esfuerzo). Entonces al niño se le hace imposible corresponder exento de miedo, participar por el hecho de que circunstancialmente recibe mensajes opuestos entre sí, a un mismo tiempo. Es imperiosamente imprescindible, evaluar la dimensión de la agresión contra el niño en los padres, aclarar su origen (por ejemplo también agresiones contra la pareja, contra sí mismo) para poder brindar luego un consejo. Otro problema hoy muy frecuente es la parcial TRANSFERENCIA DE LAS TAREAS Y MISIONES DE LOS PADRES Y LA RESPONSABILIDAD FRENTE AL NIÑO. Esto es el caso por ejemplo cuando a un niño de tres años y medio, sumido en gritos de capricho se le dice: “Me ponés muy triste con tus gritos, decime por favor lo que querés, decidite, te lo pido”. Frecuentemente el niño se confronta con una SOBRE-EXIGENCIA, que lo confronta con aquello que solamente es misión del adulto. A menudo el proceder del adulto se asemeja a aquel del capitán de un barco, que pregunta a los pasajeros qué hacer frente a la tormenta que se aproxima… Mucho de lo aquí mencionado, no necesariamente se lo participará al médico, ni espontáneamente, ni siendo formulada la pregunta. Una ayuda al respecto en el caso de los niños mayores, es el informe infantil espontaneo que justamente los niños temerosos lo brindan en la mayoría de los casos tarde y a menudo solamente sin la presencia de los padres. De mucha ayuda pueden ser los dibujos realizados por los niños, en oportunidad de la consulta médica – por ejemplo en un lugar tranquilo, en la proximidad de la asistente del consultorio – mientras que llevamos a cabo la charla de amnesis con los padres (un tema puede ser: “qué nos causa el miedo”, otro: “la familia”, “uno mismo”, etc.) Ene l consultorio deberá ser tomado en cuenta cuidadosamente la comunicación verbal de la no-verbal, al estar presente ambos padres la observación de su reciproco comportamiento es un aspecto importante (por ejemplo el rostro y la postura de uno, al estar hablando el otro). También tiene que ser tomado en cuenta el comportamiento de los hermanos, una corta distancia de una edad a la otra (menor a los 18 meses), así como la secuencia entre los hermanos (por ejemplo el segundo de tres hermanos), pueden ofrecer puntos de partida con respecto a la explicación de trastornos de miedo y de depresiones en la edad infantil. A la pregunta referido al USO DE MEDIOS de los niños (y de los padres) en el caso de trastornos del miedo, le incumbe una notoria importancia. Por lo general, cobra validez que el abismo del miedo se abre a causa de la pérdida de la familiaridad hasta entonces existente – lo cual a su vez significa: limitación, restricción en el mundo vital del niño, proveniente por la ampliación de su horizonte. PERCEPCIÓN DE LO HASTA ENTONCES DESCONOCIDO, NUEVAS DENOMINACIONES Y CONCEPTOS, ACTOS NO CONOCIDOS QUE SOBRE-EXIGEN AL NIÑO EN SU CAPACIDAD DE ELABORACIÓN, fomentan los miedos infantiles, más allá de lo necesario para el desarrollo. Todo aquello hacia lo cual el no niño puede extender un puente, LO QUE NO PUEDE COMPRENDER, NO PUEDE SENTIR REALMENTE, O NO PUEDE TRANSFORMAR A TRAVÉS DE LA ACCIÓN (por ejemplo en el juego propio), puede generar miedo. De esta manera en gran envergadura, hoy se generan temores infantiles. El disparador clásico para ello, es el televisor: el mirar la televisión, genera impresiones para la conciencia infantil, se niega empero la correspondencia con el niño, no hay reacción frente al niño, en realidad es ilusión (en un sentido muy diferente al cuento que narra la madre). En contradicción a una persona que está hablando, el medio PARALIZA la coparticipación física del niño (que llega hasta el movimiento de los ojos del niño, que se lleva a cabo de manera muy diferente al contemplar un locutor de informes a cuando mira a su padre.) El niño empero solamente COMPRENDE a otra persona cuando puede establecer una correspondencia con ella, o con un proceso percibido en un sentido “personificado” y una relación espiritual, anímica, corporal. Esto por ejemplo es posible en el teatro, las marionetas y los títeres pero no en la pantalla televisiva- mirar televisión, fomenta el estar informado sin participación anímica, sin acompañamiento físico. Quien mira mucha televisión, sabe mucho, pero no conoce a nadie, y no adquiere capacidad. Con ello nada aprende para superar al miedo. Es menester entonces, atención, tiempo, y también un poco de suerte, para obtener una primera evaluación diagnostica del miedo infantil y sus orígenes, con la cual definimos la envergadura, mediante definimos el volumen y la cronicidad del trastorno. Asimismo debe ser tomado en cuenta que a veces la inhibición propia frente a los padres –justamente en el caso de una relación positiva, existente ya durante algún tiempo –puede impedir el esclarecimiento de la situación del miedo, aquí en algunos casos presta ayuda, la involucración de un colega neutro, para evitar una cara, circunstancialmente de mucho peso para el niño. VALENTÍA PARA LA VERACIDAD DEL DIAGNÓSTICO, pero al mismo tiempo el arte de INVOLUCRAR A LOS PADRES, ESCLARECERLOS Y MOTIVARLOS PARA LOS PASOS TERAPEUTICAMENTE NECESARIOS, son indispensables en la terapia de los niños necesitados de una terapia de los miedos infantiles. A semejanza como en el caso de los trastornos del sueño, podríamos llegar a la conclusión de que el tratamiento de los miedos infantiles debería quedar reservado al consejo, a la terapia del comportamiento y de la familia, o bien una psicoterapia. Una conclusión de esta índole, no sería la correcta por ser unilateral. Lo acertado es que la nominación terapéutica en su conjunto consiste en la des-carga del niño de todo aquello que no puede afrontar mediante sus posibilidades y superar aquel miedo que puede manejar mediante la adquisición de nuevas facultades. Una ayuda esencial en ese camino, son las TERÁPIAS ARTÍSTICAS, tales como la pintura, el modelado, la musicoterapia. Actúan primariamente de manera no-verbal, hecho que en la edad infantil constituye una gran ventaja; posibilita asimismo soltar el entrelazado existente entre el niño y los padres, brindando a ambas partes, una mayor INDEPENDENCIA y posibilidades de cambio. EL NIÑO APRENDE UNA NUEVA MANERA DE LA EXPRESIÓN ANÍMICA, mediante la cual al mismo tiempo obtiene una nueva posibilidad de poder relacionarse con el mundo y con ello nuevas facultades propias para l superación del miedo. ¿Qué valuaciones ocupa empero el TRATAMIENTO MEDICAMENTOSO? Esta pregunta puede ser respondida nicamente en el caso aislado a partir de la situación dado que a menudo las circunstancias no son ideales, están limitadas las posibilidades de un cambio en el comportamiento de los padres, en la estructura familiar, la escuela, etc. El medico empero en primer lugar tiene que prestar ayuda al niño y tiene que asistirlo aun cuando visto de la causa, un tratamiento no-medicamentoso, de mucho mayor fundamento, es viable tan solo de modo insuficiente, o es directamente imposible momentáneamente y en principio tiene que obtener confianza, lo cual requiere tiempo y que puede ser fomentado pro primero s resultados terapéuticos exitosos. Por otra parte podríamos decir: recién los medicamentos homeopáticos-antroposóficos, abren una perspectiva plena de sentido y no riesgosa de la terapia con medicamentos en el caso de los miedos infantiles. Al comparar con ello las posibilidades de la terapia de los fármacos convencionales en el caso de los trastornos del miedo, tenemos sobre todo, Serotorin- Reuptakehemmer (SSRI), que sobre todo en la pubertad y en la adolescencia misma guardan un notorio potencial de efectos colaterales. Los benzodiazepino son prohibitivos, salvo tal vez en el caso de situaciones extremas de crisis, la acción de antidepresivos en el caso de negación escolar, sobre todo acompañada con temor de separación, debe ser evaluada para Trizyklika kontrovers (Steinhausen). Los medicamentos antroposóficos y homeopáticos empero hasta terapéuticamente pueden ser de decisiva importancia: sobre todo allí donde la constitución del niño, un proceso de maduración condicionado por la edad, o donde cobran importancia situaciones de desencadenamiento de difícil acceso, o también de otro tratamiento. Esto primariamente es valedero para medicamentos que energizan al organismo a cambios, a procesos de aprendizaje o fomentan un nuevo equilibrio regulatorio, tal como es el caso de medicamentos homeopáticos y antroposóficos. También a través de un medicamento de este tipo, un niño puede aprender algo nuevo, superar obstáculos, sentirse mejor y con mayor libertad dentro del cuerpo propio y orientarse de una nueva manera hacia el mundo que lo rodea. Este hecho aún no es percibido con la debida importancia en la pediatría y en la psiquiatría juvenil 7.2.2. ASESORAMIENTO Y TERAPIA NO-MEDICAMENTOSA En el tratamiento de los miedos, globalmente ha sido exitoso un procedimiento en el cual el niño aprende puntualmente a afrontar las situaciones temidas. (f.u.U. Patermann) 7.2.2.1. LOS MIEDOS EN EL PRIMER SEPTENIO ¿Cuándo y a causa de qué se produjo la estrechez anímica – en el niño, en la madre, en el padre? Muchos miedos son traídos por los padres de su historia, otros se han generado recién con la llegada del niño, y esto en la actualidad muy a menudo es el caso en relación con la concepción y el embarazo. EL MIEDO MATERNO POR EL NIÑO, más tarde con frecuencia a una perdida, una discapacidad del niño, un aborto, una complicación – el temor frente al nuevo rol, sobre todo, cuando no hubo aceptación de los padres propios, cuando son experimentados como mal ejemplo, la ambivalencia entre la profesión y la paternidad, angustia existencial económica:_ la gran significación, sobre todo de los temores maternos se encuentra documentada en lo psiquiátrico infantil y juvenil, en la práctica empero todo depende den el poder escuchar y aportar ayuda, antes de producirse miedos infantiles desproporcionados. En el marco de las charlas preventivas, aquí puede prestarse mucha ayuda en el curso del primer año de vida. Decisivo para la futura disposición infantil al miedo es sobre todo, un “medicamento”: la confianza. CONFIANZA, que el niño mismo puede aprender a calmarse cuando con anterioridad se la ha proporcionado el cuidado, la asistencia necesaria, confianza de que el niño a través de su fiebre, pueda superar algo al respecto, y que no le debe ser quitada esa fiebre de manera inmediata, confianza de que al aprender a caminar se caiga de manera tal que luego pueda levantarse por su cuenta. La confianza se va nutriendo de capacidad y experiencia – una joven pareja con un niño recién nacido, difícilmente pueda disponer de ambas en esta situación. Es por ello que al médico de niños o al médico de cabecera le incumbe una decisiva importancia, dado que potencialmente dispone de ambas, lo decisivo es que de ellas haga participes a los padres. Muchos padres sin embargo vivencian A LA MEDICINA A modo DE UNA ESENCIAL FUENTE DE MIEDO. Aquí cada médico puede formularse la pregunta, en qué medida su tarea y él mismo se encuentran en equilibrio con el miedo. Cuando tiempo se gasta, tratando de excluir trastornos, sonograticamente, genéticamente, en el marco de la prevención, mediante la explicación referida a peligros, cuando no se ingiere vitamina D, vitamina K, flúor, cuando no se practican las vacunas sixtuples, a los tres, a los cuatro y a los seis meses, cuando una otitis no es tratada con antibióticos, etc. –AQUÍ QUEDA EN REAL EVIDENCIA AQUELLO QUE EL NIÑO MISMO Y LOS PADRSE PEUDEN LOGRAR PRO CUENTA PROPIA!. Solamente el amamantar fue rehabilitado, después de que durante largo tiempo se ha trabajo en vano en su sustitución. Solamente el pediatra, que sabe en qué medida puede confiar en el niño, que le otorga tiempo para establecer si él mismo puede vencer la infección, si puede él mismo formar su esqueleto – que quiere conocer y fomentar las posibilidades individuales del niño, en lugar de debilitarlas aun mas, mediante la esquemática generalización de profilaxis y medicamentos sorpresivos, con su trabajo se encuentra en armonía con la meta de fomentar la confianza y aprender a vencer al miedo. En el caso de los miedos en el primer septenio, al CONSTITUCIÓN CORPORAL Y EL DESARROLLO, fundamentalmente y en mayor medida que después, ocupan un primer plano y acorde a ello debe ser tomado en cuenta en las charlas con los padres. En ellos se arraigan muchos miedos de esa edad, la constitución física es un factor importante en la disposición al miedo y la elaboración del miedo del niño. Al respecto deberá ser tomado en cuenta la maduración de la PERCEPCIÓN REFERIDA AL CUERPO – sentido del tacto sentido del dolor y sentido de la vida (Steiner 1970), percepción (proprioceptiva) del movimiento y percepción del equilibrio. La muchas veces mencionada fricción con oleos, la vestimenta hecho con fibras textiles naturales, el mecer y hamacar, pero asimismo el conceder el tiempo necesario para la erección, hasta el aprendizaje del andar a gatas y al maduración del sentido del equilibrio, entre otros, ofrecen a los padres posibilidades de participación en el desarrollo. Más allá de ello, en este contexto, le corresponde gran significación al sentido del calor, a la organización calórica. La POSITIVA CONFIANZA (ARQUETÍPICA) CONFERIDA A LA PROPIA CORPOREIDAD, depende decisivamente de estas percepciones basales, sensoriales. En un principio es necesario llevar a la conciencia de los padres en todas sus consecuencias, EL APRENDIZAJE A TRAVÉS DE LA IMITACIÓN: es vital, QUE AQUELLO QUE EL NIÑO VIVENCIA EN EL SENO DE LA FAMILIA, SEA DIGNO DE SER IMITADO. Es importante que se posibilite y se incentive una disposición positiva: por ejemplo una ceremonia propia de las comidas, una mesa bien tendida, una charla referida a vivencias personales – la charla referida a enojos habidos en la empresa, la enfermedad tumoral de un pariente cercano o similares, en cambio pertenecen a otro contexto. Con anterioridad ya nos hemos referido a la necesaria instauración de un ritmo diario basado en regularidad, el acompañamiento, sin disturbio, de situaciones de separación, sobre todo en el momento del dormir. La importancia de las REPETICIONES para el aprendizaje de nuevas habilidades es bien-común; esto cobra validez sobre todo para el aprendizaje a través de la imitación en la edad del niño pequeño. Es así que durante el diario ritual nocturno, una y otra vez puede ser RE-TRANSITADA la situación angustiante, hasta que el niño mismo la supera – frente a cada nuevo paso, deberá examinarse si existen las CONDICIONES PREVIAS PARA UNA ADICIONAL SEPARACIÓN de la madre, o bien de los padres, os i con anterioridad tienen que ser superados bravíos miedos de separación. Esto puede ser llevado a cabo mediante una conducción del paso a paso, en aumento pro la situación de la separación – de manera similar, como se ha procedido en el caso de los trastornos del dormir. La conducción previa es la confianza, la repetición paciente y la constancia en la conducta de los padres. A pesar de los consejos para los padres, y sobre todo para la madre, puede constituir una importante ayuda, establecer antes del dormir, UN MOMENTO DE CALMA INTERIOR, dejando pasar frente a la conciencia anímicamente, las vivencias habidas con el niño, aunque se trata tan solo de unas pocas. Esto debería acontecer en lo posible de manera tal de que se trata de percibir al niño y a sí misma, a modo de una contemplación externa, como mirando desde un pequeño elevamiento al lado del escenario de los acontecimientos. Debería evitarse una evaluación de lo vivenciado, a partir de la conciencia directa, en lugar de ello debería imperar la confianza de que a partir de tal mirada retrospectiva, pro sí mismo puedan emanar correcciones plenas de sentido para el día siguiente, cuando con recogimiento interior vivimos tal mirada retrospectiva. A partir de la práctica regular de este ejercicio a través de algún tiempo, puede generarse la necesaria FUERZA, de permanecer frente al niño dentro de un mayor equilibrio anímico, evitar la innecesaria intervención propia y reconocer de manera directa las posibilidades y las necesidades del niño. Productiva es así mismo, la CHARLA REGULAR DE LOS PADRES, acerca de la vivencia del niño. Esto suele acontecer a manudo de manera espontanea, no aportando empero en estos casos un resultado fecundo y hasta puede profundizar el problema, cuando cada interlocutor opera con acusaciones hacia el otro. Puede ser de ayuda, LIMITAR EL TIEMPO DE LA CHARLA A UN TOTAL DE 15-20 MINUTOS y configurarlo de manera tal QUE CADA UNO MANIFIESTE SU VIVENCIA SIN SER INTERRUMPIDO Y LUEGO COMENTADO POR EL OTRO. La meta en cambio es, aprender a ACEPTAR EN PRINCIPIO LA VIVENCIA DEL OTRO, dejarlo valer como vivencia de él, y en lo posible, compenetrarlo antes de referir la propia vivencia, siendo que el otro interlocutor proceda de la misma manera. Es asombroso el resultado, el efecto que puede tener la observación consecuente de esta regla ya al cabo de unas semanas (¡), tanto en el trato de niño como también en el plano del trato mutuo de la pareja. 7.2.2.2. LOS MIEDOS EN EL SEGUNDO SEPTENIO En la época entre los 7 y los 14 años, a menudo son PROBLEMAS PSICOSOMÁTICOS, que conducen al médico padres y niño, por ejemplo trastornos circulatorios o dolores de cabeza. También un ASMA BRONQUIALE, que a esa edad aparece con frecuencia cada vez mayor, es un acontecimiento psicosomático, que está acompañado por el miedo, pro sentimientos de estrechez. Una neuro dermitis, que vuelve a aparecer en el segundo septenio que exacerba independientemente del estrés escolar y otros motivos externos a esta edad, siempre tiene que ser revisada para saber si no existe un trastorno del miedo por parte PATERNA (casi siempre, pero no siempre, afectando solo a la madre). ¡Al reconocer al mismo, y el traspaso del miedo al niño, pueden ser obtenidos, radicales resultados terapéuticos! Por tal razón por parte del médico en principio es tarea de descubrir los miedos y buscar su origen. A esta edad generalmente el desarrollo anímico ocupa un primer plano al cual en lo físico le responde a l maduración del sistema rítmico en todos sus aspectos (respiración, circulación, columna vertebral, organización hormonal y otros) es así que por ejemplo condicionada por la edad, en el marco de un empuje del crecimiento puede aparecer una labilidad circulatoria, desapareciendo rápidamente mediante un apoyo medicamentoso, por otra parte todo trastorno rítmico, primariamente pueda tener su origen en lo anímico, que a esta edad tiene que ser vigilado con especial cuidado. Muchas veces el médico tiene la misión de diagnosticar la presencia de miedos infantiles y llevarlo a la conciencia de los padres, en otros casos empero los miedos mismos del niño son el motivo de la visita al consultorio. Bueno es entonces escuchar con calma al relato de los padres y no interrumpirlos hasta el final de su informe. Dado que esa es la postura que luego debe ser aconsejada a los padres: escuchar con tranquilidad y comprensión al niño. Esto presupone sobre todo el conocimiento de los padres con referencia a la vivencia de soledad de su hijo dentro del miedo y aprendan a aceptar ese hecho. EL NIÑO DEBE PODER SENTIRSE DIFERENTE A SUS PADRES Y DEBE SER RESPETADO DENTRO DE ESE HECHO. Son las posturas que impiden la facultad de expresión del niño (con lo cual queda estancado en medida aun mayor dentro de su miedo): ESPECTATIVAS (por ejemplo con respecto a la escuela, la adaptación al maestro, etc.)¨Y EL TEMOR DE LOS PADRES FRENTE AL MIEDO, que por tal razón que expeler de inmediato del niño aquello que está vivenciando a modo de sentimiento en su desarrollo a la independencia. Para el niño temeroso a esta edad es de gran valor aprender a participarse y expresarse en la familia. Tiene que sentir ser tomado en serio que se note su miedo, sin que por ello los padres mismos pierdan su equilibrio. En el caso de los niños temerosamente cerrados, puede ser muy beneficioso, si la parte menos temerosa. A menudo es el padre – emprenda un viaje con el niño, (a pie, con el bote, etc.), con duración de algunos días, lo cual puede abrir las esclusas del alma y a su vez brinda esa nueva confianza en sí mismo. (Hay un hermoso libro al respecto: Feuerschuh und Windsandale –zapato de fuego y sandalia de viento, que se refiere exactamente a un viaje de esta índole: una maravilla). Brindar esa confianza es la misión de los padres, mientras que ahora pueden contribuir aun menos que antes, DIRECTAMENTE a la superación del miedo (por ejemplo en los temores de socialización en la escuela) El médico y los padres también tienen que tratar de evaluar en qué medida el niño dispone de suficientes facultades para la superación del miedo. En el caos de que exista una falencia, a esa edad, el desarrollo de las actividades artísticas adquiere una importancia especial. La actividad artística se corresponde con los procesos de maduración anímica pero también con la vivencia semi-consciente, sumergida en un sueño, de la situación existente propia, del miedo. En la práctica puede ser experimentado que los niños con problemas del miedo a esa edad respondan de modo especialmente positivo y de modo durable en una TERAPIA ARTÍSTICA. En el caso de cada niño de esta edad, cobra sentido una deliberación con los padres, con respecto a su fomento artístico – dado que de esta manera el niño se le trasmiten habilidades que pueden cobrar importancia para el dominio del miedo en el tercer septenio. 7.2.2.2.1 TÍPICO TRASTORNO DEL MIEDO EN EL SEGUNDO SEPTENIO: LA FOBIA ESCOLAR El miedo frente a ese desprendimiento puede hacer su aparición en medio de esa “edad del rubicon” o después de la misma, en el 9º año de vida, a modo de FOBIA ESCOLAR: la ida a la escuela, los deberes, establecer un vinculo hacia los maestros y los alumnos de la misma edad, pueden producirle miedo al niño por sentirse aun plenamente dependiente de la protección simbiótica de ligadura (sobre todo) de la madre. La pérdida a graves miedos necesidades de terapia, en el caso de estos niños. En lo constitucional, en el sentido de la medicina antroposófica, prevalecen en sus rendimientos escolares más bien ubicándose por encima del término medio, con una marcada definición del yo, y por el otro lado se desarrollan más bien de manera retardada en lo anímico, siendo temerosos-sensitivos, mostrando poca inclinación para establecer ligaduras de profundidad mayor hacia el “peer group” de los niños de la misma edad, prefiriendo mantenerse en estrecho vinculo con los padres. Los padres pueden ostentar un comportamiento de ligadura más bien sobre protectora, pero una considerable parte de la dinámica proviene del niño, una crisis evolutiva tal, de profundo alcance debe ser diferenciada cuidadosamente de la FOBIA ESCOLAR, que se fundamenta sobre los miedos frente a maestros, compañeros, exigencias de rendimiento, y con ello desafíos del nuevo horizonte de experiencias. (En los niños observados en mi propio consultorio, dominaban las formas corporales “redonditas” hasta llegar a la pubertad, una forma de la cabeza en la cual predomina la frente, una cabeza que corporalmente irradia mucha calidez. La estrecha ligadura para con la madreo a los padres, pudo ser observada también en el consultorio, por ejemplo en la postura, al estar sentado muy cerca de los padres) Una fobia escolar fundamentada sobre todo debe ser delimitada diagnósticamente por ejemplo en el caso de real sobre-exigencia escolar, graves problemas con los maestros, o intrusiones en la escuela o acerca de la misma. De hecho es menester tomar en cuenta al respecto que en el caso de las fobias escolares, los relatos de los niños afectados, a su vez declaran cosas amenazantes de la escuela, pero en estos casos en oportunidad de una revisación anamnésica, en la mayoría de los casos nos encontramos con un niño bien educado, cumplidor, pero con problemas de contacto.
TERAPEUTICAMENTE SE TRATA DE
Además han sido de utilidad los siguientes consejos:
7.2.2.3. MIEDOS EN EL TERCER SEPTENIO Durante la pubertad, pasajeramente a menudo es imposible el expresarse, el abrirse del niño frente a sus padres. Tampoco el pediatra – elegido por los padres – suele ser el interlocutor adecuado. Cuando los padres experimentan una crítica agravación en su hijo y en su relación hacia él, puede ser de ayuda insertar adultos amigos a la familia, hacia los cuales el niño tiene una relación de amistad. RESULTA SER PELIGROSO CUANDO EL NIÑO NO TIENE UN ADULTO EN QUIEN CONFIAR. En lo pedagógico y en lo terapéutico, el tratamiento en el tercer septenio en la práctica se encuentra con dificultades mucho mayores. Por otra parte empero en la charla directa con el joven se posibilita una cognición más consciente y la superación del miedo. En principio es menester gran reserva, para enterarnos como médico, de la situación anímica del joven, para conocer la envergadura de su miedo. El mismo puede ser muy cambiante, de libre flotación, o también oscuro, abismal, con característica existencial. A menudo el joven mismo se siente entregado a ese miedo, no puede comprenderlo. Muchas veces existe un clima negativo, tenso, refinado, frente al pasado que posee estrecha correlación con el rechazo a la propia corporeidad. Ya nos hemos referido a los temores existenciales y maduración, de múltiple configuración. El poder del sentimiento, el propio impulso de la búsqueda del futuro, se confronta con la impotencia en el accionar propio, las expectativas externas de comunidad del consumo y del rendimiento, la propia inseguridad, la poca confianza propia: mucho se sabe ya, pero como se domina aun. Esta es sobre todo la sensación de los jóvenes, que en esta edad e los 14 hasta los 20 años, están posados en los bancos de las escuelas (o bien frente al clic del mouse delante de la pantalla), donde no adquieren ninguna competencia de acción artística y práctica. En una edad en la cual para la superación del miedo no hay nada más imperiosamente necesario que seto. Esta situación a su vez crea un trasfondo para la transición, el desliz a trastornos y síntomas depresivos. En lo diagnostico deberá prestarse atención en la correcta evaluación de severas enfermedades psiquiátricas (por ejemplo psicosis), que en gran medida se acompañan con un síndrome del miedo, o en principio pueden llamar la atención e esa forma. Ocurre a menudo que estos trastornos durante mucho tiempo no son reconocidos debidamente por lo familiares, o ben son interpretados erróneamente, de modo tal que el médico mismo, sin falta debería formarse su propio juicio. Para el consejo terapéutico existen diversos puntos de partida. Uno ahora se ubica sobre el PLANO DE LA CONCIENCIA: el trasfondo de la aparición del miedo, las posibilidades de superación pueden ser encaradas y debatidas conjuntamente y conscientemente. Desde este punto de partida, puede SER ACTIVADA LA ACCIÓN DEL YO, y con ello puede ser brindado UN NUEVO SOSTÉN A LO ANÍMICO, Y UNA ORIENTACIÓN A SU ACTIVIDAD. Al respecto lo importante es reconocer los miedos decisivos para el joven y elaborar mancomunadamente pasos de vida prácticos para la superación. Esto puede significar Trato y aflicción con el amigo, o bien amiga, con los propios padres, consigo mismo, cuestiones de la escuela y la profesión y otros. Lo decisivo es que el joven mismo entre en actividad y aventure un nuevo paso. Frecuentemente en principio existe una incapacidad para entrar en actividad creativa pro propio impulso. El yo propio ejerce una débil actividad configurativa, al lado de la actividad para la escuela o la formación profesional existe un excesivo consumo, de ofertas mediáticas, estimulantes y/o drogas. Al respecto poca validez poseen las prohibiciones y no son solicitadas, sí empero incentivos para la actividad propia. Aquí la actividad artística presta una gran ayuda, por ejemplo ejecutar música con otros jóvenes y sobre todo la actividad teatral que encierra muchos aspectos artísticos y también requiere un consciente trabajo en sí mismo, que involucra a la postura física y el lenguaje. Es importante asimismo que el joven aprenda el estar solo, que conozca al silencio. Esto presupone en primer lugar una correspondiente reserva del medio circundante familiar, pero asimismo el exponerse a la experiencia, sin teléfono celular, televisor u otra distracción, vivir el silencio, el sosiego – por ejemplo en un día libre, rodeado por la naturaleza. Es difícil recuperar esto mas tarde en la vida y seguirá siendo siempre una fuente constante de temores existenciales, cuando a esta edad no se adquiere, no se aprende esa facultad. Significa una gran ayuda cuando en lo posible en el segundo septenio, el padre y al madre, a través de las actividades correspondientes a solas con el niño, pudieron aproximarlo al colmado silencio de la naturaleza (que de magnifica manera queda manifiesto a través del monologo de Fausto en la naturaleza, en el FAUSTO I de Goethe, al respecto la biografía de Goethe brinda ricos incentivos) En las aquí referidas situaciones de crisis en el 3º septenio, también los padres cobran importancia y requieren al igual que los jóvenes el consejo médico (por separado). El poder escuchar, ahora se torna indispensable, aceptar la situación anímica del toro, mostrar interés por aquello que mueve al joven, exponer la posición propia, sin querer convencer, sin estar impulsado por una finalidad. El tiempo que nos tomamos para dedicarlo a este escuchar, frecuentemente es recibido con gratitud por parte del joven, cuya autoestima se halla conmovida en el miedo – el tiempo que le dedicamos le brinda la sensación del valor propio. De manera que también a esa edad, un día compartido o un corto viaje con el padre o la madre, pueden brindar una valiosa ayuda, Para los jóvenes procedentes de adopción y de matrimonios divorciados cobra especial importancia la relación a sus padres carnales. Allí el médico puede tener la misión de posibilitar eventualmente un contacto a esa naturaleza y participar de la renovación de esta situación. Lamentablemente en el marco de este libro no podemos brindar pormenores de las misiones específicas requeridas proe l acompañamiento de niños adoptados, justamente en la pubertad y en la adolescencia. El miedo existencial del 3º septenio, puede ser superado a largo plazo, sobre todo por el hecho de que el joven pueda encontrar una autentica orientación en la vida, hacia una meta propia, propios ideales. Solo entonces su yo desarrolla fuerza portante en lo anímico. Aquí es importante la indicación de que a menudo entre los 18 y los 19 años, espontáneamente aparece la vivencia interior: esto lo quiere hacer, esto lo quiero aprender, hacia allí quiero ir. Es importante ayudar al joven a ser receptivo para poder escuchar su propia voz interior – mediante el correspondiente consejo – receptivo para los impulsos de su propia individualidad, crear la disposición para la necesaria calma y paciencia, para que pueda producirse esta vivencia. Fatales son en cambio todos los consejos programáticos que prometen éxito de carrea a partir de aquello que según la visión de los padres ye l medico es lo acertado, etc. La juventud puede ser considerada como decisiva fase natal del yo, correspondientemente en esa época aparecen los miedo más profundos. Según su íntima esencia, el yo es un ente espiritual y necesita su nutrición espiritual, para poder crecer y entrar en actividad. El deseo, la necesidad de ideales nunca es mayor que en esa época, aun cuando hacia afuera la impresión puede ser muy diferente. El ideal central auténticamente humana está íntimamente ligado a la superación del miedo: entrar en actividad para otra persona, no por provecho propio, por egoísmo, sino porque el otro lo necesita, y yo puedo hacerlo y confiar que otros colmen mis deseos, mis necesidades. Donde este ideal crece, desaparece el miedo, y donde desaparece, crece. En este lugar, una última vez, la mirada retorna a los padres, al terapeuta, su veracidad, su propio compromiso, su propio trato con el miedo: “El miedo decisivamente guarda dependencia con el comportamiento y la postura del medio circundante”. 7.2.2.4. EURITMIA CURATIVA En los niños con miedos la euritmia curativa ofrece una importante posibilidad terapéutica. La comparación con las realizaciones referidas a la euritmia curativa en oportunidad de asma bronquial, evidencia aspectos esenciales de esta terapia: la mima logra
El ejercicio más importante de las vocales referido al miedo es el que se realiza con la “A”, que puede ser llevado a cabo de manera individualmente diferenciada pro ejemplo también en punta de pie, o en cuclillas, o saltando. El “A-H” actúa aportando envoltura, realizando como “veneración – A”. a los niños les hace bien “bañarse! Directamente dentro del movimiento de la “A”, hasta que la apertura, la quita del miedo de este ejercicio se convierte en vivencia. En lo referido a las consonantes, la “L”, la “M” la “N” y la “R”, son sonidos importantes. A su vez mediante la “L” y la “M” se inventiva un equilibrio entre la inhalación y la exhalación y en general al respecto cobra gran importancia la transición de un ejercicio de sonido a otro. La “M” y sobro todo la “N”, actúan en contra de una tendencia DEPRESIVA regresiva del niño, la “R” activa al proceso respiratorio y lo conecta intensivamente con el movimiento de la columna vertebral y de los miembros. Para apelar a las fuerzas de la individualidad anímica-espiritual, integrarlas en mayor medida en el niño, es apropiado del ejercicio de la “I”, que solamente se realiza con el cuello y la cabeza, estirando el cuello. En el caso de los niños temerosos, a lo que LES CUESTA LEVANTARSE POR LA MAÑANA, cumple un sentido similar un reiterado e intensivo estirarse en la cama. Los niños pueden golpearse la planta de los pies con las manos, y en el caso de una tendencia ortostatica de desregulación, tambaleante, tendencia que aparece en el 2do septenio, al levantarse, sentados en el borde de la cama, pueden llevar a cago un ejercicio con la “U”. 23.3.2014 |