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EL MIEDO EN LA AUTOEDUCACIÓN DEL ADULTO JÓVEN
APRENDER A SUPERAR LOS LADOS OSCUROS DEL MIEDO

Autora: Michaela Gloeckler
Traducción: Ana Maria Rauh


¿Cómo podemos ayudar a los niños y a los jóvenes, mediante medidas pedagógicas y medicinales, a superar al miedo de manera tal que los efectos positivos – el hecho de que el miedo despierta, genera conciencia, remarca la existencia individual, lleva a la conciencia la lesionabilidad del individuo – sigan en existencia? Y que por el otro lado se trabaje en los efectos negativos del miedo de manera tal que no se concreten – el hecho que paraliza, aísla, impide el desarrollo, que a causa del miedo perdemos la iniciativa de emprender algo nuevo y de aprender de que se manifiesta como el mayor enemigo del desarrollo individual. Esto incumbe de igual manera también al adulto. A diario estamos escuchando a nuevos peligros y amenazas en algún terreno de la vida cultual. Cada día nos confronta con nuevos motivos del tener miedo. Es por ello que necesitamos una especie de auto-manejo para poder tratar al miedo, tanto en el plano físico como en el espiritual-anímico de manera tal que podamos valernos de lo positivo que involucra, para convertirnos en más despiertos, más cuidadosos, mas reflexivos. Las siguientes preguntas pueden brindarnos ayuda al respecto: ¿ESTO, QUÉ ENSEÑANZA ME BRINDA? ¿QUÉ PUEDO HACER MEJOR? ¿CON RESPECTO A QUÉ DEBO DESPERTAR? Permiten que conozcamos lo negativo, aquello que impide el desarrollo y nos proponen trabajar en estrategias que nos permiten poder manejar al problema y dominarlo.

En este contexto, quisiera señalar la auto-biografía de Götz Werner, el fundador de la cadena d-m del mercado de droguería: “con lo que jamás he contado” (Berlín 2013). Cada renglón de esta lectura es un beneficio para la persona que siente miedo. En su vida, nada le fue obsequiado desde afuera. Siempre cuando desaprueba algo o tuvo una buena idea que se hallaba en oposición a aquello que trataban de hacerle cambiar de idea. Tuvo sin embargo el valor de llevar a cabo lo que se proponía y el resultado le dio la razón. Al leer este libro, conocemos a una persona valiente, que describe,  como en un momento de su vida se ha dado cuenta de algo que ha determinado toda su evolución: se preguntó si lo importante era ganar el mayor monto de dinero posible a partir de sus clientes, o lo importante era atender a sus clientes de la mejor manera. La pregunta fundamental era: ¿EL HOMBRE EXISTE PARA EL DINERO, O EL DINERO EXISTE PARA EL HOMBRE? Se decidió en ubicar al hombre en el lugar central. Justamente en la época  actual, en la cual la economía es dominada por motivos bajos, como envidia, ambición, competencia y desconfianza, en lugar de fraternidad y el estar en uno para el otro, el libro mencionado es un manifiesto de que también existe una alternativa.

UNA MEDITACIÓN DE LA SUPERACIÓN DEL MIEDO

Hace algo más que 100 años, sobre la colina de Dornach tuvo lugar la colocación de la piedra fundamental del primer Goethanum.

Aquel que posibilitó la construcción ha sido Emil Grossheinz, poniendo a disposición el terreno.

Su hijo Pierre, era un niño de comportamiento especial, de modo tal que los padres le pidieron a Rudolf Steiner, brindarle ayuda a consejo a su hijo. Rudolf Steiner hizo algo pertinente al tema de la superación del miedo: tuvo un encuentro con el niño, habló con él y le entregó una meditación – esto pudo haber sido algo similar como lo descripto en la tercera imagen del tercer drama de Misterio (g A 14). El resultado ha sido que el niño tomó confianza, sintió que también él podría llevar a cabo algo importante. Sintió que “estaba en orden” y que la meditación le ayudaría a alcanzar una adultez mayor. El lema tiene el título: “Al resonar de las campanas”. (g A 40, página 84). Al respecto se trata de una efectiva meditación de la superación del miedo, por despertar lo bueno en el hombre. Y la misión del miedo asimismo consiste, despertar lo bueno a protegernos, salvarnos, desarrollarnos y aprender, como por un lado tenemos que respetar los limites, pero también los podemos superar espiritualmente.

El lema dice:

Admirar lo bello,
Amparar lo verdadero,
Venerar lo noble,
Decidir lo bueno.
Conduce al hombre
En la vida hacia metas,
En el actuar, hacia lo justo,
En el sentir, hacia la paz
En el pensar, h hacia la luz
Y le enseña a confiar
En el imperar divino
En todo lo existente
En el espacio sideral, en el fondo del alma

El efecto superador del miedo de este lema está fundamentado en la integridad, que abarca al cosmos y al fondo del alma – lo sano y o integro, mediante lo cual lo aislado se siente nuevamente incluido en el contexto y amparado. A aquello pertenece asimismo la confianza. Nada mejor para superar al miedo que la confianza. Al poder confiar, nuevamente tengo esperanza, y si tengo esperanza, desarrollo confianza – lo uno involucra lo otro. Tener confianza en el futuro, significa tener esperanza para el futuro, solo que la confianza es algo ya más contundente. La esperanza puede tener un carácter del deseo, la confianza le suma al aspecto volitivo: el hecho de que nuestra esperanza llega hasta nuestra voluntad.

La verdad, la belleza, la bondad – verdad para el pensar, belleza para el sentir, bondad para el actuar – son las tres competencias para el yo, que el pensar sentir y querer realizaos mediante nuestro aspirar, nuestro esfuerzo. Es por ello que este lema es muy apropiado para los niños miedosos. Lo podemos implementar asimismo, como oración supra-confesional antes del dormir, dado que Rudolf Steiner le dio el título: “Al resonar las campanas”.

LA POCA ONOCIDA COLOCACIÓN DE LA PIEDRA FUNDAMENTAL EN EL AÑO 1913

En el libro acerca del Congreso Navideño 1923/1924, y la colocación de la piedra fundamental en 1913, hace cien años, Rudolf Steiner describe aquello que subyace al trabajo antroposófico, aquello que de hecho es su piedra fundamental. La mayoría de nosotros, conoce el lema de la colocación de la piedra fundamental del Congreso Navideño (g A 260), la colocación espiritual de la piedra fundamental de la Sociedad Antroposófica, el maravilloso lema acerca del alma del ser humano, que desemboca en la oración crística:

“CALIENTA NUESTROS CORAZONES, ILUMINA NEUSTRAS CABEZAS, PARA QUE BUENO SEA, LO QUE A PARITR DE CORAZONES FUNDAMOS, LO QUE A PARITR DE METAS DE CABEZAS QUEREMOS LLEVAR A CABO.”

Casi todos conocen este lema. Que empero al atardecer del 20 de septiembre de 1913 se colocó en la tierra una piedra fundamental en presencia de muy pocas personas, muchos no lo saben. Allí ha resonado un lema muy diferente (g A 268, página 350), al cual Rudolf Steiner llamó “Oración mundial macro cósmica.” Este lema ya resonó con anterioridad al desarrollo terrenal desde el macrocosmos, desde el ámbito de los seres divinos, vale decir, en la antigua época lunar, cuando la tierra y la humanidad aun se hallaban en preparación. Rudolf Steiner dice que esta oración mundial resonará hasta la próxima encarnación terrenal, hasta Júpiter, acompañando a toda la evolución terrenal a modo de un trágico rasgo básico, relacionado con este desarrollo terrenal y también descubre aquello que fundamenta su sentido. Esta oración mundial Macro cósmica trata del hecho de la existencia del mal, de lo destructivo y que los “infortunios” – como allí dice -  están admitidos sobre la tierra e imperan allí. El hecho de que sobre la tierra padecemos del miedo, está fundamentado en que allí impera el mal, que mutuamente nos causamos daño y que aquí tienen lugar enormes desafíos de poder. De ello brinda testimonio el conjunto de la historia de la humanidad. Ya Caín le da muerte a Abel, a causa de envidia y de celos. Esto está contenido hasta en las mitologías mas antiguas – de ello da fe también el pecado original bíblico ¿QUÉ ES EL SENTIDO DEL MIEDO? ¿CUÁL ES EL MOTIVO ARQUETÍPICO AQUELLO QUE NOS PARECE TAN CEJANO DE DIOS, ES QUERIDO POR ÉL?

EL CONCEPTO DE DIOS, DESPUÉS DE AUSCHWITZ

El estar expuestos al mal, es lo que en medida mayor le hace perder la fe a los hombres.

En su ensayo “el concepto de Dios después de Auschwitz”, el filosofo judío Hans Jonas habla acerca del trato con el miedo, o bien la perdida de la fe. Más tarde se ha convertido en uno de los más importantes filósofos-éticos del siglo 20. Ha perdido su amada madre en las cámaras de gas de Auschwitz. Esto le produjo una crisis de la fe, la conciencia y de la identidad que afectó al nervio básico de su existencia. Según el concepto judío de la fe, estaba convencido de que Dios no castiga a ninguna persona justa. Su madre era la mejor persona que él conocía. El hecho de que había perecido en las cámaras de gas de Auschwitz de una manera tan humanamente indigna, le era sencillamente incomprensible, que podía en duda su imagen global divina y si identidad interior. Como filosofo en su desesperación, comenzó a reflexionar de una manera completamente nueva, acerca de Dios y del mundo. En ese estudio explicó que de pronto tuvo una idea salvadora. Cuando llegamos a un final y ya no sabemos cómo avanzar, estamos abiertos para lo nuevo, entonces pueden aparecer pensamientos que de otro modo no hubiesen aparecido, porque normalmente estamos ocupados por nuestro propio modo de pensar, nuestra opinión, nuestros criterios. Dado que Hans Jonas empero había llegado a un final absoluto con lo hasta entonces pensado, concebió la siguiente idea:

¿ACASO PODRÍA SER QUE LA RELACIÓN DE DIOS HACIA LA HUMANIDAD SE HA MODIFICADO?  ¿PODRÍA SER QUE DIOS YA NO ES TODOPODEROSO Y TODO CONOCEDOR Y YA NO LO PREVEE Y LO ORDENA TODO, CUIDADNDO QUE IMPERE LA JUSTICIA?

Se dijo que Dios ya no podía ser todopoderoso, por haber entregado conscientemente su poder a los hombres, queriendo que imperen en la tierra y sobre todo que aprendan a dominarse a sí mismos. El hecho de que los hombres aun no lo pueden, lo estamos viendo en las catástrofes. Recién tienen que aprenderlo. Dios quiere que no mal-usemos al poder divino, si no que aprendamos a emplearlo.

Dijo que a consecuencia de ello, Dios tampoco dispone del todo-conocimiento, pudiendo prever las cosas y actuar preventivamente, por el hecho de haber entregado a los hombres, también la sabiduría y el conocimiento. El hombre mismo tiene que aprender a saber lo que hace. El Dios se habría convertido en un dios de la impotencia, sufriendo indecibles tormentos, por tener que contemplar aquello que estamos llevando a cabo en la tierra con nuestro poder y nuestro conocimiento. Dado empero que la Tierra es un lugar donde debe desarrollarse libertad, todos estos malestares deben imperar hasta que una cantidad suficiente de personas despierte para las posibilidades de un trato diferente. En esa consideración del “concepto de Dios” al cabo de Auschwitz”, el autor formula la pregunta: “DONDE ESTUVO DIOS, CUANDO ACONTECIÓ AUSCHWITZ” (podría preguntarse asimismo: donde estuvo cuando aviones ingleses arrojaron bombas incendiarias sobre la ciudad alemana de Dresden, matando a millones de personas civiles indefensas – hecho que nunca se menciona. Ana María) ¿DÓNDE ESTUVO DIOS CUANDO ACONTECIÓ AUSCHWITZ? Contestó esta pregunta diciendo que Dios estuvo presente en Auschwitz como dios del amor – puesto que el amor puede relacionarse muy bien con libertad. Es por ello que su madre y todos los demás  han estado en la proximidad de Dios, pudiendo morir así, con la asistencia de Dios.

Por algunos que se salvaron de la muerte, sabemos que han tenido experiencias de iniciación y en lugar de dañarse gravemente por el resto de su vida, se encontraron con Dios en esa proximidad de la muerte, vivenciando allí por lo tanto una especie de iniciación.

EL MAL, A MODO DE REFLEJO DE SOMBRA DE LA INDIVIDUALIZACIÓN

Se trata de comprender que tanto miedo, a todo lo destructivo, a todo mal, pero también a la encarnación a un cuerpo lesionable, aislado en definitiva subyace la salvación de la humanidad, porque el individuo, dentro de ese aislamiento, conscientemente puede aprender a conectarse nuevamente al conjunto – mediante la búsqueda de la verdad, el amor y actos de lo bueno. Es eso lo que se expresa con la oración mundial macro cósmica, el lema de la colocación de la piedra fundamental del primer Goetheanum de 1913, cementado en el suelo del Goetheanum. (g A 268, pág. 350)

“imperan los males,
Testigos del ser del yo que se desprende”

El hecho de que existe el mal, muestra que el yo se individualiza. Lo malo es el reflejo – sombra de la individualización. Todos estamos en deuda reciproca.

“Imperan los males,
testigos del ser del yo que se desprende,
culpa del propio ser, por otros causada.”

“Vivenciad en el pan de cada día,
en el cual no impera la voluntad de los cielos,
dado que el hombre se separó de vuestro reino
y olvidó vuestros nombres, de vosotros, padres en los cielos.”

Es una especie de Padre nuestro inverso, que pronuncia la deidad que ve que os hombres algún día olvidan su nombre, cayendo dentro de un materialismo lejano a lo divino. Los hombres entre sí se tratarán con gran crueldad, la deidad  empero, está presente en este proceso, con toda precaución y todo amor, con el sagrado AUM, el amén: Sí, es así. Presta su ayuda a los hombres, cuando buscan a la deidad, y quieren volver a conocer su nombre.

En la mitad del desarrollo terrenal, el Cristo trae el padrenuestro a la Tierra: “PADRE NUESTRO, SANTIFICADO SEA TU NOMBRE”. Todo el sentido de los Evangelios es, conducir a los hombres nuevamente hacia el padre. El sentido del desarrollo terrenal es que cada individuo aprenda conscientemente, desarrollar la verdad, el amor y la libertad sobre la tierra, para llegar de esta manera hacia el padre, el hijo y el espíritu. Para ello tenemos como ayuda esta oración dada por el Cristo, el Padrenuestro. Para poder comprender, por qué esto es tan difícil, tenemos la oración mundial macro cósmica, que nos recuerda el motivo de la existencia IMPERIOSA del mal: porque evidentemente es necesario que los hombres olviden los nombres de la deidad y pierdan la conexión, para que puedan encontrarla individualmente a partir de libertad. Religión de hecho significa re-conectar, re anudar – ahora empero, a través del estrecho pasaje del individuo.

Es esa una misión que simplemente causa miedo, porque allí estamos solos.

MIEDOS INFANTILES EN LOS ADULTOS

Hay adultos que en medida mayor o menor se encuentran expuestos a miedos físicos infantiles: tienen miedo de pérdidas, no pueden manejar solos el auto, o no pueden estar solos en la oscuridad. Hay otros que en medida mayor están expuestos a miedos anímicos.

Al comunicarse con otras personas, siempre se sienten inseguros, sub-valorados y atacados. Vale decir que su sistema comunicativo es altamente sensible, marcado por el miedo. A penas están en condiciones de prestar un aporte soberano en lo social, por el hecho de que siempre necesitan personas que le ayuden a ser entendidos como ellos lo quisieran, por no poder lograr realizarlo ellos mismos. Tendríamos que fijarnos alguna vez, en la fuerza y el tiempo invertido en lo social y lo colegial, tan solo en ocasión de esas intervenciones, necesarias para re-ordenar las dis-armonias en lo social, generadas a causa de los miedos comunicativos”. De ser realmente adultos, no tendríamos que invertir tanto tiempo, tanta fuerza para hablar con el otro, aclarando quien ha ofendido – o no- al otro.

Tales estados anímicos son relictos problemáticos, procedentes del tercer septenio, donde está plenamente justificado, llevar a cabo largas charlas, hasta que nos enteramos de cómo había sido la intención, con lo cual todo queda remediado. Al día siguiente nuevamente acontece algo, que requerirá una nueva charla – lo cual es lo normal a esa edad. Quien se halla dominado por el miedo, no se siente seguro. Todas esas charlas, necesarias para aclarar las cosas, sirven para que la persona en cuestión anímicamente se sienta de nuevo segura, para restablecer la piel del alma. Se trata de procesos curativos. A menudo, las personas no se dan cuenta, cuan sensibles son, en recibir y proferir tales heridas comunicativas. Con frecuencia cada vez mayor, nos encontramos con este “frente anímico del miedo”.

El miedo físico en cambio, permaneces en mayor medida en el trasfondo, por el hecho de que en el lugar de trabajo no es vivenciado con tanta intensidad: el miedo a los perros, las arañas, el miedo de la separación, del estar solo. Estos miedos los experimentamos más bien en el contacto social privado. Otra problemática para el adulto puede generarse, cuando espiritualmente corta el cordón umbilical de la fe infantil, de la fe, que todo seguramente saldría bien, cuando por vez primera experimenta espiritual-individualmente, al total estar-expuesto. Se pregunta: ¿QUÉ SERÍA, SI NO RECIBIERA YA APOYO DE LOS PADRES, DE LA FAMILIA? ¿QUÉ PASARÍA SI DE PRONTO MURIERAN? A menudo a ello se agrega que la seguridad en la fe ya no porta, no sabemos dónde ubicarnos en lo espiritual, experimentamos una inseguridad espiritual. En esta fase, muchos jóvenes caen en la droga, y se aturden, por no poder soportar la soledad del corte umbilical-espiritual. Me atrevo a sostener que la problemática de la droga se debe al miedo con respecto a la identidad propia y el cruce del umbral y la inconsciente negación del reconocimiento de lo espiritual. Nos falta el valor para ello y utilizamos la droga como suplencia para la fuerza del yo, siendo que la misma es remplazado por otra cosa: el éxtasis allana las debilidades comunicativas. Los jóvenes que no pueden comunicarse, toman una tableta, y al cabo de un rato pueden hablar con cualquiera de los presentes en el encuentro, todas las trabas han desaparecido. Las drogas suprimen al miedo, derriban barreras e inspiran ánimo para conocer nuevos terrenos. La droga reemplaza la fuerza y la autonomía propias, la cual anhelamos poseer y la cual no logramos manejar. Se trata entonces de intentar desarrollar valentía física-anímica en el límite, sin drogas para poder acceder a ámbitos espirituales.

  EL CAMINO FORMATIVO COMO SUPERACIÓN DEL MIEDO

Al partir de lo saludable, nos encontramos ahora con la pregunta acerca del camino interior, de la formación, la auto-educación ¿CÓMO UN CAMINO INTERIOR DE LA AUTO-EDUCACIÓN PUEDE CONDUCIR A LA SUPERACIÓN DEL MIEDO?

Al contemplar el camino de “¿cómo se obtiene conocimiento de los mundos superiores?” (g A 10), podemos notar que se trata de un libro de la superación del miedo. En los capítulos que se refieren a la iniciación y el encuentro con el CRISTO, de pronto dice: Y RECIÉN AHORA EL DISCIPULO NOTARÁ QUE DE HECHO PIERDE TAMBIÉN LAS ÚLTIMAS DUDAS, Y CON ELLO TAMBIÉN AL ÚLTIMO MIEDO, LA ÚLTIMA INSEGURIDAD. Evidentemente todo el camino formativo hasta allí aún se encuentra acompañado por duda, por miedo, por preocupación y nos desafía constantemente, a desarrollar valor, facultades y fuerzas para practicar algo nuevo, para poder mediante actividad interior, oponer algo a la duda y la preocupación.

 

MEDIDAS CONTRA EL MIEDO FÍICO (ANGUSTIAS MORTALES)

El miedo físico aparece siempre en el momento en el cual nos encontramos en peligro agudo y lo percibimos conscientemente. En tantas más veces ya nos hemos encontrado en momentos de peligro, tanto mejor nos podemos manejar con los peligros. Es una bendición, si disponemos de mecanismos de compensación. Lo decisivo para el trato con la angustia mortal es, haber tenido una reflexión detallada acerca de la muerte. Lo único mediante lo cual podemos superar la angustia del cuerpo y del físico es una comprensión tal de la muerte, el saber que el ser, la esencia que une al cuerpo, a pesar  de todos los dolores no puede morir. Cuando desde el interior sentimos que el ser anímico-espiritual, siendo facultado al sufrimiento en el cuerpo, sigue viviendo de otra manera, cuando el cuerpo no es quitado, entonces en los momentos de peligro, de hecho podemos conservar la calma y mantenernos en la misma. Cuando nosotros mismos aun no hemos experimentado torturas y otros tormentos, es importante imaginar algo así, o bien situarnos en los relatos de accidentes referidos en los diario, para preguntarnos, cómo nosotros mismos nos hubiésemos comportado en semejante caso. O que aprendamos de otros, por ejemplo de personas que han tenido vivencias terribles, que han tenido que soportar torturas y martirios, ubicándonos en su lugar e imaginando, cómo sería pasar por todo eso. Saber cómo entonces uno se siente, nos faculta a la empatía. Al respecto también podemos ejercitarnos, en no sentir tan solo odio y antipatía, sino descubrir, cómo nos manejamos con ello, en el caso de tener que vivirlo.

Normalmente lo contrario es el caso: leemos algo terrible y a consecuencia nuestro miedo se acrecienta, al imaginar que algo así podría pasarnos. Como adultos empero tendríamos que tomar en cuenta que se trata de graves pruebas de la época actual, que en definitiva quieren enseñarnos, que nuestro poder anímico-espiritual es  más fuerte que la muerte.

Alexander Solschenizyn relata una escena en la cual el comandante de un campamento está por pisarle la cara con su bota, mientras se hallaba caído en el suelo, siendo que él en ese momento tiene la idea: “solo puedes destruir mi cuerpo, no puedes pisar a mi alma”. Ese pensamiento hizo que sobreviviera. Frente a este miedo físico, nos ayuda la palabra esotérica-cristiana: “In christo morimur”. En Cristo morimos: “Mi yo me porta a través de todo – nadie lo puede afectar. Pertenece al mundo espiritual. Yo soy una imagen del mismo, mi cuerpo es una réplica de esta instancia divina y las fuerzas que mantienen en vida esa facultad de viva imagen”. Con ese saber pasamos por el umbral de la muerte y nos reunimos nuevamente con la imagen arquetípica. Esto es una especie de oración central, para la cual está facultado únicamente el adulto.

El niño esto no lo puede, pero al tener en su proximidad una adulto sí lo puede, el mismo, a partir de una autentica competencia lo puede consolar  y superar al miedo en lugar del niño, pudiendo de esta manera ayudar mucho al niño.

MEDIDAS CONTRA EL MIEDO DEL ALMA

Hablamos de miedo del alma, en el caso del miedo de encontrarnos con otros, o miedo de fracasar, o no ser reconocido. Aquí puede ayudarnos, lo que Rudolf Steiner escribe un “¿Cómo obtener conocimientos de los mundos superiores?”, a modo de instrumento formativo, aproximadamente en la mitad del libro, al cabo de la descripción de la iniciación y aquello que tenemos que tomar en cuenta en la práctica, en el capitulo “Las condiciones para la formación oculta”. Se refiere que para la inmunización de límites anímicos, que no pueden ser lesionados, es importante la creación del límites anímicos, y como podemos aprender a trazar estos límites. En este capítulo se describen preguntar acerca de la conducción de la vida, del entendimiento anímico con nosotros mismos – aquello que nos faculta a perder el miedo frente a nosotros mismos, frente a otras personas y frente al mundo espiritual, puesto, que se trata del mismo miedo. Cuando tengo miedo de comunicarme con otras personas, n tengo confianza en el buen espíritu que en definitiva conduce al otro, tengo miedo de aquello que no puedo evaluar y  dominar. Cuando no me soporto a mí mismo, tengo miedo de mi mismo. Las condiciones descriptas para el camino formativo, ayudan a trabajar al respecto, con referencia a las cuatro capas del ser:

Primera condición – CUERPO FÍSICO:

ORIENTA TU MIRADA HACIA EL CULTIVO Y EL CUIDADO DE TU SALUD FÍSICA Y ESPIRITUAL

Toda persona es más temerosa al estar cansada, hambrienta o sobre-exigida. Entonces todos tenemos la piel sensible, fácilmente nos exasperamos, reaccionamos agresivamente o de manera impropia, en lo social, ofendemos sin querer. Vale decir, que tengo que proteger mi base física mediante el cuidado de la salud física y espiritual, para así tornar estables los límites corporales.

A ello pertenecen dos conceptos muy interesantes: el DEBER y el GOCE. Me torno estable, al aprender a gozar de manera tal que el goce me otorga fuerza para cumplir mis deberes, de manera tal que no provoquen un exceso de estrés. Y tengo que aprender a manejarme con mis deberes de manera tal que me brinden algo de goce. Al practicar esto desde ambos extremos, esto se convierte en la condición previa más importante, para asegurar la salud corporal y la salud espiritual.

A ello asimismo pertenece, poder decir no, a determinados deberes, cuando sentimos que se trata de un exceso, sin tener miedo que a causa de ello no tengamos el reconocimiento de nuestra tarea o que por ello vivenciamos un quite de amor. El cuidado de la salud física y espiritual ayuda al manejo mejor del deber y del goce. Para que no nos entreguemos en desmedida al goce y que con el deber relacionemos la inclinación, reconozcamos al sentido del trabajo, pero que tracemos también con claridad los limites.

Segunda condición – CUERPO ETÉRICO:

YO SOY UN ESLABÓN DE LA VIDA TODA Y PUEDO APRENDER A SENTIRLO.

Yo puedo sentir que estor relacionado con todo lo que me pasa. Steiner menciona el ejemplo del alumno de mal comportamiento, que causa enojo al maestro. El maestro entonces debe preguntarse: ¿POR QUÉ EL ALUMNO JUSTAMENTE HOY SE PORTA MAL CONMIGO? ¿Qué QUIERE DECIRME CON ESTO? ¿QUÉ TIENE QUE VER CONMIGO SU COMPORTAMIENTO CON MI PROPIO ACCIONAR?

De esta manera se genera un tipo completamente diferente de la relación. Cuando el adulto realiza este ejercicio y comienza a sentirse como eslabón de la vida en su conjunto, al respecto también tomará conocimiento de su doble.

Cuando otras personas reaccionan negativamente en contra mío me reflejan cosas, que yo normalmente no miro con agrado – tal vez no concuerdan en la medida en la cual el otro la presenta pero algo real siempre existe. Ese es un ejercicio importante: comprender la vida como una calle de circulación en doble sentido, en la cual constantemente recibo y entrego. Esto posee relación reciproca. No existe tan solo – tal como se indica en el lema – “la culpa propia, por otros producida”, si no que asimismo existe la toma de conocimiento propio y la configuración de relación, posibilitada por otros. El darnos cuenta de ello, conduce a una determinada satisfacción vital, estabiliza y quita el miedo a su vez.

Pierdo el miedo frente al otro, cuando yo le permito que sea como es y esta, es mi postura cobra un efecto mágico sobre el otro. Steiner da como receta: “TOMEMOS A CADA PERSONA COMO ES, Y TRATEMOS DE HACER LO MEJOR  DE ELLO”.. (G a 168) Le permito ser al otro como es, y yo me modifico, para que él pueda manejarse mejor conmigo. Entonces estoy trabajando máximamente en la superación del miedo en lo social, porque  ya no tengo que sentir el miedo de ser herido por el otro, por el hecho de que está autorizado a lastimarme: tal vez tenga un motivo, y  yo puedo aprender algo de él…

Tercera condición- CUERPO ASTRAL:

TUS PENSAMIENTOS Y TUS SENTIMIENTOS TIENEN IGUAL IMPORTANCIA PARA EL MUNDO COMO TUS ACTOS.

Tenemos que prestar atención y cuidado frente a nuestros propios pensamientos, sentimientos e impulsos volitivos, puesto que poseen importancia y significado universal – en lo bueno, tanto como en lo malo. Al darme cuenta de este  hecho, me pregunto: ¿Qué provoco, que promuevo, al querer sentir o pensar esto o aquello en el mundo? Entonces me daré cuenta de que el mundo interior, las actividades interiores poseen la misma facultad configuradora del desarrollo, como los actos exteriormente realizados. Esto aporta un máximo ahorro de tiempo y de fuerza. Entonces podrá notar que muchos sentimientos y pensamientos deberíamos prohibirlos, por no querer crear determinadas realidades. Nos damos cuenta, que mediante pensamientos y sentimientos creamos realidades de los cuales somos responsables.

Existe una palabra del Evangelio que puede parecernos paradójica, que es muy acertada con respecto a esta situación: “AMAD A VUESTROS ENEMIGOS, HACED EL BIEN A AQUELLOS QUE OS ODIAN, BENDECID A LOS QUE OS MALDICEN, REZAD POR LOS QUE OS OFENDEN” (Lucas 6,27).

Podemos retener cualquier respuesta negativa, al tener presente: El “hombre verdadero” en el cual el otro quiere convertirse, tampoco quiere nada de esto, al igual como yo. Por lo tanto rezo para que se mejore, entonces ambos nos irá mejor. Cuarta condición – LA ORGANIZACIÓN DEL YO

La cuarta condición es, independizarnos, del reconocimiento externo – ese p unto tiene que ver con el yo. Se trata de ADOPTAR LA OPINION DE QUE LA ENTIDAD PROPIAMENTE DICHA DEL HOMBRE, NO SE ENCUENTRA EN LO EXTERIOR, SI NO EN LO INTERIOR. Esta condición es especialmente superadora del miedo en lo social, por el hecho de liberarnos así interiormente del criterio de que aquello que estamos haciendo lo hacemos por alcanzar honores, reconocimiento y dinero, sino que lo hacemos porque hay buenas razones para hacerlo y  porque lo reconocemos como correcto para nuestro comportamiento. Siendo así, aceptamos con agrado aquello que se nos brinda a cambio pero no dependemos de ello. Se trata de hallar el término medio justo, entre las condiciones exteriores y el compromiso interior.

El miedo mayor en lo social es aquel de quedar solo, la perdida de simpatía y el quite del amor. Buscamos agradar a los demás y con ello creamos  una dependencia, se generan situaciones de impotencia y de abuso de poder, de las que podemos tomar conciencia posteriormente, por ejemplo en ocasión de la mirada retrospectiva del anochecer, al introducirnos con los pensamiento y los sentimiento en esas situaciones. Entonces en la mayoría de los casos algo llega  nuestra conciencia o ya durante el día notamos que algo no andaba bien. La ocupación con este tema, lo tendríamos que postergar, llevándolo a la hora del anochecer – pero no directamente previa al dormir, cuando estamos demasiado cansados. No requiere demasiado tiempo comprender, que cuando se produjo de tal o cual manera y por qué, en ese o aquel hemos sido débiles. Tal vez el miedo haya sido muy intenso, de modo tal que no logamos mantenernos erguidos. Podemos preguntarnos:

¿POR QUÉ FUI LESIONADOR DE LÍMITE Y PRODUJE MEIDO A LOS DEMÁS? ¿CÓMO ME HBIESE GUSTADO REACCIONAR? ¿CÓMO SERÍA MEJOR EN EL FUTURO? Con un concepto de conversión positiva, luego nos desprendemos del asunto.

Rudolf Steiner refiere siete de estas condiciones de las cuales aquí hemos mencionado cuatro. Las tres restantes se refieren a los miembros superiores del ser. En ese lugar es tan severo como en ningún otro lugar del libro. Dice que sin el cumplimiento de estas condiciones, no podemos transitar este camino formativo. Las califica como severas, pero no duras por el hecho de que cada cual tiene que implementar un poco de esfuerzo para cumplirlas.

Todos los demás ejercicios pueden ser llevados a cabo según posibilidad y necesidad, dado que cada persona posee la facultad de ir en búsqueda de mundos superiores. Esto concede mucha libertad. Pero con miras a las condiciones, es severo, dado que todo desarrollo siempre tiene condiciones que deben ser cumplidas. Sin condiciones no existe desarrollo, ni a la edad del lactante, ni en el adulto: las facultades tan solo se desarrollan, cuando cumplo determinadas condiciones de aprendizaje que conducen a esa facultad.

Cuando dentro de mi quiero tornar más poderoso al espíritu que mis límites físicos dados por el destino y mis demás limites, junto a los cuales podría ser presa del miedo y la debilidad, al querer vigorizar este espíritu, para que pueda “caminar” independientemente y aprenda a trabajar con soberanía en los limites, tengo que respetar las condiciones que me posibilitan el logro de esa facultad. Con setas siete condiciones tenemos ejercicios para la superación del miedo, con respecto a la configuración integral de la vida y  del destino.

En el Padrenuestro existe el ruego: “No nos conduzcas a la tentación, libéranos del mal”. Aquello acerca de lo cual estoy tratando de habla, es el esfuerzo de vigorizar esta fuerza paterna de la cual procedemos, de manera tal que no caigamos en la tentación de tener miedo y realizar el mal. La oración significa que pedimos algo que no está, para que se integre al alma. El camino evolutivo esotérico, mediante el cual puede ser fortalecido el yo, o bien el espíritu en el hombre, es supra-confesional, compatible con toda religión, dado que en toda religión se reza y se intenta integrar algo superior al alma.

Con el Padrenuestro estamos pidiendo diversas cosas. Pedimos que el Padre todo nos lo dé, desde el pan hasta la rendición. En UN lugar, prometemos algo, que es exactamente aquello de lo cual aquí estamos hablando: “… COMO NOSOTROS PERDONAMOS A NUESTROS DEUDORES.” ESE PORTAL, A TRAVES DEL CUAL, EL Padre puede enviar ayuda: aquí adquiere una relación propia hacia el mal, hacia todos aquellos que algo me deben, que me causaron enojo, que me deberían brindar un bien – que les perdone y que nada aguarde de ellos. Por el contrario: por aquel que me ha ofendido, debo rezar, le debo perdonar.

¿POR QUÉ ES LO CORRECTO? ¿POR QUÉ ES ALGO QUE PODEMOS HACER? Al comenzar a perdonar a nuestros deudores, hemos entendido la misión de la Tierra y del mal, hemos entendido por qué el Cristo tuvo que sufrir sobre la Tierra: porque quiso vivenciar al mal en el cuerpo propio, por haberlo requerido a sus criaturas, los seres humanos. A partir de una profundísima percepción de la justicia, él también quiso vivenciarlo. También nos había podido otorgar el yo sobre la tierra, sin tener que pasar por la tortura y el martirio. Para poder vivenciarlo conscientemente por libre elección acepto el amargo cáliz, al cual tenemos que beber todos nosotros, en mayor o menor medida. En la cruza ha dicho: “PADRE, PERDÓNALES, PUES NO SABEN LO QUE HACEN”.

Otorgó al perdón absoluto, sabiendo que ningún hombre hace el mal conscientemente – eso no existe. El mal se hace a partir de la con ciencia terrenal, con todo aquello que tenemos a nuestra disposición, por estar separados del mundo divino. Este hecho nos convierte a todos en hermanos y hermanas y se correspondo a la obtención de la libertad.

La esencia de la libertad se destaca por el hecho de que a partir de la libertad podemos realizar al bien  - no porque es obligatoriamente justo, sino porque nosotros, los hombres, somos seres libres y el mal se encuentra en el mundo, para transmitirnos esa libertad.

En la esotérica, mucho se habla del abismo. Lo magnifico empero es que junto al abismo no caemos en lo insondable, cuando en el pensar hemos podido captar al concepto del yo. Al respecto, se trata de dos vivencias: de la vivencia de que YO lucho, y del vivenciar, de que la propia conciencia del yo nos acompaña a todas partes, también en el odio y  en el mal que los hombres realizan y en la pregunta que siempre podemos formularnos frente al mal: ¿podrías rezar por él? ¿Podrías perdonarle? Constituye una gran ayuda, si tomamos en consideración que allí siempre hay alguien que va a nuestro lado, que nos acompaña a través de los abismos más terribles y que participa en las más elevadas alturas, que nunca se pierde en el medio, que e cambio se eleva por encima de todo y que siempre es más fuete que aquel que está vivenciando todo esto -  alguien que participa con la mirada y sabe que allí alguien está vivenciando algo. Llevar a conciencia a ese acompañante perceptivo, actúa a modo de fuerza portante por encima del abismo. En él se hallan fundamentado valor, confianza, así como certeza con respecto a la eternidad del espíritu y la identidad propia. Se trata allí de una esfera absolutamente ilesionable. En definitiva todas las oraciones buscan hallar nuevamente conexión a esta certeza. En este proceso todos los miedos, todas las dudas son dolores de parto.

Uno de los motivos por los cuales Steiner ha fundado la Sociedad Antroposófica, era que necesitaba un circulo humano, en el cual podría hablar de estos temas, donde se lo quiso escuchar. Constituye una misión del futuro, aprender a hablar de estos temas con todas las personas del entorno, dado por el destino, o que en mayor medida se convierta en tema de los congresos. Al mismo tiempo empero, tenemos que aprender, hablar de ello solamente al ser preguntado. Tenemos que desarrollar sensibilidad en todos los planos: en el plano físico, en forma de higiene y el cuidado del cuerpo, en el plano ánimo, prestándonos atención mutuamente, en el plano espiritual, que solamente hablemos acerca de loe spiritual, cuando la situación lo requiere.

DOS MEDITACIONES PARA ELEVARNOS POR ENCIMA DEL MIEDO Existe una hora esotérica del 2 de enero de 1913 (g A 266,3) en la cual Rudolf Steiner habla de las tres palabras rosacruces.

  • Ex deo nascimur: de Dios hemos nacido. A través de nuestros miembros espirituales del ser, desde el mundo espiritual somos trasportados al mundo terrenal.
  • In christo morimur: En Cristo morimos vale decir, El Cristo nos conduce a través del umbral de la muerte
  • Per spiritus sanctum reviviscimus: a partir del Espíritu Santo aprendemos a conducir una vida espiritual individual-consciente

Habla de estos hecho de una manera que nos damos cuenta que el miedo y la muerte se encentran en el centro, a modo de temas centrales del desarrollo.
Las palabras rosacruces llaman nuestra atención sobre este hecho.
Existe una meditación más de Rudolf Steiner (g A 265, página 461), que resume todo. Es como un cuádruple elevarnos por encima del miedo mediante una atenta conciencia espiritual que se desarrolla:
Despierta en el pensar: Tú estás en la luz espiritual del mundo.
Vivénciate radiante, PALPANDO lo luminoso.
Despierta en el sentir: Tú estás en la los actos espirituales del mundo
Vivénciate SINTIENDO los actos espirituales
Despierta en el querer: Tú estás en el ser espiritual del mundo.
Vivénciate PENSANDO en el ser espiritual.
Despierta en el yo: Tú estás en tu propio ser espiritual.
Vivénciate recibiendo ser de los dioses, dándotelo a ti mismo.

1.10.2014