Volver


3.5. LA “TRIMEMBRACIÓN” DEL ORGANISMO HUMANO

3.5.1. El contexto de la idea de la trimembración

Cuando Rudolf Steiner, comenzando con una conferencia pública en la Casa de los Arquitectos en Berlín del 15.3.1917, en actividad de conferencias y en forma de publicación (“Enigmas del alma”, aparecido en noviembre de 1917), empezó a representar su concepción del organismo humano “trimembrado”, con este modo abarcativo, encarecido, de comprensión del organismo humano, consideró dado el fundamento de orientación, sobre cuya base diversas “ciencias empíricas pueden experimentar significativos incentivos”. Al respecto, Steiner señaló reiteradas veces que el contenido sustancial de la teoría del organismo, que a las facultades anímicas humanas (pensar, sentir y querer) coloca en relación con tres “sistemas funcionales” del cuerpo humano, es resultado de trabajo de investigación científico-espiritual” de muchos años – “AQUELLO QUE AHORA PUEDO DECIR CON REFERENCIA  ESTE ÁMBITO, ES EL CIERRE DE UNA INVESTIGACION DE MÁS DE TREINTA AÑOS”, cuyo inicio Steiner ubicó durante una conferencia dada en “Berlín el 22.3.1917, exactamente el año 1882.

Según Steiner la “investigación científica-espiritual”, ha consultado todo aquello que viene al caso en los ámbitos fisiológicos y afines, y no en ultimo termino, ha llevado a cabo, “UNA CONSTANTE OBSERVACIÓN Y COMPARACIÓN DE LOS RESPECTIVOS HECHOS CIENTIFICOS-NATURALES”. Y siguió diciendo Steiner que recién al cabo de mucho tiempo había podido hallas las palabras concretas “para poder formular aunque en alguna medida, al contexto”,  llevándolo a las palabras y expresar así los pensamientos de una especie de cierre preliminar.”

La temática propiamente dicha de la larga tarea de investigación de Steiner cuyo “cierre preliminar” comenzó a presentar al público en 1917, eran preguntas acera de lo esencial de toda la vida anímica, acerca de la vida anímica en su conjunto con respecto a lo corporal”. Con ello se relacionó el esfuerzo de fijar también exteriormente “las relaciones de lo científico – espiritual”, con respecto a lo científico-natural. En un debate con los trabajos contemporáneos de la “Psico-fisiología”, que Steiner llevó a cabo en la mayoría de las veces de modo ejemplar a partir del “Compendio de la psicología fisiológica” de Theodor Zichen, aparecido en 1891, trató de otorgar expresión al concepto propio, según el cual, EL ORGANISMO HUMANO EN SU CONJUNTO ES UNA PIEZA OPUESTA AL ALMA HUMANA:  de la manera como se han ido desarrollando las cosas en la moderna formación espiritual, se ha ido en medida cada vez mayor a la convicción unilateral acerca de las relaciones de lo anímico espiritual hacia lo corporal-físico, que se expresa por el hecho de que hoy a lo anímico-espiritual se lo está buscando únicamente dentro de aquella parte del cuerpo humano, que yace en el sistema nervioso, o bien en el cerebro. Ciertamente lo anímico-espiritual se lo atribuye únicamente al cerebro y al sistema nervioso y al organismo restante –  al hablar del de lo anímico –espiritual – en medida mayor o menor, tan solo como una especie de añadidura al cerebro y al sistema nervioso”. A diferencia de esta doctrina científica que según Steiner en “funesta unilateralidad”, considera al sistema nervioso como “órgano del alma”, a la investigación científica espiritual se la ha revelado, que “no solamente el alma se encuentra en relación con el organismo nervioso”, sino más bien “todo el alma se encuentra en relación con todo el cuerpo”.

Es así que Steiner, resumiendo escribió en el libro “Los enigmas del alma”: el CUERPO, COMO TODO, y no solamente la actividad nerviosa en él contenida es la base física de la vida anímica.”

3.5.2. CONDICIÓN PREVIA DE UNA ELEMENTAL TEORÍA  DEL ALMA – EL SIGNIFICADO DE DIVERSOS GRADOS DE LA CONCIENCIA

¿Qué entendía empero Steiner bajo “el alma humana en su conjunto”, a la cual intentó ostentar, en sus relaciones hacia la organización corpórea? En la respuesta a una pregunta, Steiner dilucidó el 10.10.1918 en Zürich, que recién en el curso de sus investigaciones se le había revelado una disposición certera de la vida anímica con respecto a la referencia corporal del alma. Steiner dijo: llegamos a un resultado únicamente – y de ello nos damos cuenta en el curso de una investigación seria – cuando ubicamos a la vida anímica de un lado que realmente procedemos en la membración de: vivencia pensante, vivencia del sentir, vivencia del querer; entonces toda la vida anímica que ahora apreciamos debidamente, de modo diferenciado, la podemos ubicar en relación con la vida corpórea. Y entonces resulta que cada miembro de esta vida anímica, posee sus determinadas relaciones hacia tal vida del  cuerpo. Y, tal como Steiner también dijo en otra oportunidad, queda en evidencia que la membración de “toda el alma humana, en la vida conceptual intrínseca, en la vida afectiva y la vida volitiva, POSEE UN TRASFONDO DE PROFUNDIDAD MAYOR”, a causa de las referencias corporales dilucidadas.

Con anterioridad a referirnos a las diferentes relaciones de los tres “miembros del ser” hacia la “vida del cuerpo” y con ello a la concepción del “organismo trimembrado” queremos exponer la manera en la cual Steiner en las conferencias de 1917 y 1918 caracterizó fenomenológicamente, la vivencia “pensante, la del sentir y la del querer”. Dado que la búsqueda del esclarecimiento de la referencia anímica-corporal estaba relacionada con el esfuerzo de Steiner, con respecto al desarrollo de una psicología “científica-espiritual”, una “renovación” de la ciencia del alma”: “En la ciencia del alma, aquello que se ofrece en parte consiste de palabras y de cascarones de palabras. Se intenta explicar lo que es una concepción. Se trata de explicar lo que es un sentimiento, una voluntad. Pero aquel que se aproxima con un sano sentido y pensar, con una sana concepción a estas cosas, pronto se dará cuenta de que nada real recibe de aquello de lo cual se está hablando acerca de la vida anímica, que las concepciones antiguas han perdido su aplomo frente a la penetración de las concepciones científica naturales y que aún no se han desarrollado nuevas nociones”. En esta situación en la cual las cátedras universitarias referidas a la psicología científica, en medida cada vez mayor son ocupadas por científicos naturales (en muchos círculos se espera que aquello que antiguamente con respecto al enigma de la vida anímica humana, quiso investigar una psicología especial, un estudio especial del alma, podía dar respuesta al hombre mediante la fisiología del cerebro, mediante la fisiología de la estructura nerviosa), según Steiner se trata de formar un concepto nuevamente de “lo puramente anímico” de re-conocer los fundamentales fenómenos anímicos, las “manifestaciones elementales de la vida del alma, a través de la contemplación interior. Un estudio del alma “que nuevamente se basa sobre realidades”, según Steiner “por cierto no tiene que vivenciar la vida anímica, no meramente a modo de manifestaciones secundarias, tal como se experimenta en la existencia común sino, vigorizarla a través del ejercicio y compenetrarla mediante el conocimiento – “la ciencia del alma se convertirá en una cuestión de la conciencia”.

En las conferencias públicas de los años 1917 y 1918, Steiner caracterizó y diferenció a la “vivencia del pensar, sentir y querer”, en la mayoría de los casos, mediante la indicación a una diferenciada “claridad de la conciencia” de las tres actividades anímicas”. Basó esta reflexión sobre una interpretación de la “conciencia-diurna” humana, que denegó a la misma, su uniformidad en pro de una conciencia del dormir y del soñar, con prosecución dentro de la despierta vida diurna. Es así que el 24.11.1917 dijo en Basilea: “Lo importante es que dentro de la opinión trivial se sostiene el parecer de que el hombre vive y sueña a un determinado tiempo, mientras que a otro determinado tiempo está despierto plenamente. A partir de su real observación del alma, la ciencia espiritual nos indica que al respecto se trata de una de las más erróneas opiniones posibles. Aquello que dentro de nosotros vive durante el estar soñando, durante el estar durmiendo no se termina, cuando estamos despiertos, estos estados de hecho observan continuación dentro de nuestra vida del estar despierto; sucede tan solo que son acallados por aquello que es nuestra despierta vida diurna. Mientras sentimos fluir nuestra despierta vida diurna en nuestra alma, mientras vivenciamos aquello, pasa a través de ese fluir, corre, subconscientemente, oscuramente, dentro de nosotros, una permanente vida de los sueños, que compenetra toda la vida del estar despierto, así como sigue fluyendo, una vida del estar dormido”. Así Steiner habló de una “triple” conciencia en el “estado despierto” – “arriba, ciertamente sobre la superficie, la real conciencia diurna, abajo, en la sub conciencia, una sub-corriente del prevaleciente estar soñando y a mayor profundidad, un seguir durmiendo”. Con ello, se quería señalar “estados de conciencia”, “que ciertamente  se encuentran debajo del umbral de la conciencia común y por encima de la conciencia común”. A través de esta suposición de que el hombre “nunca está completamente y radicalmente despierto con la totalidad de su ser, Steiner diferenció la “vivencia del pensar, del sentir y del querer”, en su “pertenencia” especifica, a uno de los tres estados de conciencia.

3.5.2.1. LA VIDA DE LA PERCEPCIÓN Y DEL CONCEPTO

El 5.2.1918 Steiner dijo en Berlín: “Estamos despiertos con respecto a nuestras percepciones, con respecto a todo aquello que percibimos desde el despertar hasta el quedar dormidos, a través de nuestros sentidos. Y esto es justamente lo característico de la percepción común, que desde la no-conexión con el mundo sensorio externo, al despertar pasamos a un estar conectado con el mismo, que muy pronto nuestros sentidos comienzan a cobrar actividad, hecho que nos hace salir de aquel estado impreciso, que en la vida común conocemos como el estado del estar dormido. Vale decir que con nuestras percepciones sensoriales, estamos despiertos con el real sentido de la palara. Despiertos en medida menor, pero de modo que  podemos señalar al estado como real estado del estar despierto, estamos con respecto a nuestra vida de concepción. De hecho tenemos que separar la vida de la percepción, de la vida del pensar y de la concepción propiamente dicha. Al reflexionar, abstraídos de la percepción sensoria, vale decir que estamos reflexionando, no orientándonos hacia afuera, estamos despiertos en el sentido común de la palara y también en el sentido superior de la palabra”. “Al resumir  VIDA SENSORIA Y VIDA DEL CONCEPTO, EN DEFINITIVA YA TENEMOS TODO AQUELLO, DENTRO DE LO CUAL VIVIMOS CON NUESTRA DESPIERTA CONCIENCIA COMÚN”. El 23.2.1918 Steiner dijo en Stuttgart, que al hombre no se le ocurriría hablar de un “estado despierto”, “en el caso de que no quisiéramos señalar como un estado despierto tal, una cierta condición anímica que existe, cuando percibimos al mundo exterior en un estado de conciencia plena, al pensar acerca del mismo, al formar conceptos acerca del mismo”. “La actividad perceptiva sensoria y el pensar “propiamente dicho”, vale decir, claro y concentrado, consecuente, construyen “per se”, al estado del estar despierto.

3.5.2.2. LA VIDA DEL SENTIMIENTO

“No podemos decir que para nuestra vida del sentimiento nos hallamos despiertos en el mismo sentido como para nuestra vida de la noción, del concepto. Es tan solo un engaño, cuando el hombre cree, con respecto a la vida del sentimiento, su vida afectiva se halla con la misma lucidez desde el despertar hasta el quedar dormido, como la que posee con respecto a su percibir y a su pensar. Quien a esa ilusión se entrega, lo hace por el hecho de que nuestros sentimientos siempre los acompañamos con conceptos. No solamente imaginamos las cosas externas sino que también imaginamos nuestros sentimientos; y al imaginar a nuestros sentimientos, estamos despiertos en los conceptos de los sentimientos. Los sentimientos mismos empero, ascienden fluctuantes desde subconscientes profundidades del alma. Para aquel que puede observar los procesos interiores del alma, los sentimientos, los afectos, las emociones y también las pasiones, no fluctúan ascendiendo en un estado del estar despierto mayor, como las impresiones del sueño. Frente a los sentimientos reales, nuestra conciencia no posee lucidez mayor como frente al sueño. Si a cada sueño, de inmediato al cabo del despertar – sin poder discernir entre el sueño y la representación del sueño, añadiríamos un concepto tal como agregamos siempre un pensamiento, un concepto a nuestros sentimientos entonces, también a nuestros sueños los tomaríamos como contenido de una vivencia del estar despierto. En sí mismo, nuestros sentimientos no son vivenciados en un estado de lucidez mayor que los sueños.” Según Steiner, dicho en Dornach el 9.12.1917, “el umbral de la conciencia común se encuentra de manera bastante inadvertida”, entre la vida del concepto y la vida del sentimiento del hombre. Aquello que compenetra la vida del sentimiento “como realidad más profunda”, y que arriba ha sido señalado por Steiner como “los sentimientos reales”, “los sentimientos mismos” – no llega a la conciencia. De la realidad del contenido real en la conciencia común, no sabeos más como sabemos de aquello que en realidad acontece cuando frente a nosotros pasan las imágenes de la vida de los sueños. El mundo interior, dentro del cual los sueños tienen su “realidad” y desde el cual “ascienden”, “SOLAMENTE ES SOÑADO” por el hombre tal como Steiner dijo en Zürich, el 7.12.1917.

3.5.2.3. LA VIDA VOLITIVA

Y menos aún vivenciamos nuestros impulsos volitivos durante el estar despiertos. Con referencia a la voluntad, el hombre duerme constantemente. Al querer imaginar algo, tienen una concepción, cuando – tomamos un impulso volitivo simple – quiere agarrar algo, y extiende la mano. Pero aquello que en realidad acontece en la vida anímica, cuando extendemos una mano, para aproximar algo, eso permanece tan en lo inconsciente como el estar durmiendo sin soñar. Mientras que a nuestros sentimientos los sumimos en sueños, en realidad a nuestros impulsos volitivos los hundimos en el estar dormidos. Los “impulsos volitivos”, aquello que existe dentro de ellos a modo de “necesidad más profunda”, como realidad de profundidad mayor, el hombre no lo percibe – de hecho la “pasa durmiendo”. La “real vivencia del querer”, el “real proceso del querer”, permanece “inconsciente”, con ello empero, el querer en conjunto, “en su entidad y esencia”. Tal como Steiner lo precisó una vez más, el 7.11.1917 en Zürich, el hombre aun estando despierto, DUERME, en aquel ámbito del “fondo del alma”, del cual “emanan” los impulsos volitivos.

3.5.3. CONDICIÓN PREVIA DE UNA ELEMENTAL TEORÍA DEL ALMA – PENSAR, SENTIR, QUERER Y LA FIGURA TEMPORARIA DE LA BIOGRAFIA HUMANA

Con la caracterización y definición del pensar, sentir y querer, así llevada a cabo, sobre la base de un criterio de conciencia, implementada sobre el respetivo ámbito anímico de procedencia” de las tres actividades del alma, para Steiner parecía estar creada la condición previa para una progresiva fenomenología de la vivencia anímica. En oportunidad de dos conferencias publicas dadas en Suiza, (Zürich 10.10.1918  y Basilea 30.10.1918) Steiner indicó la posible continuación, describiendo al pensar, sentir y querer humano de manera tal que el “fondo del alma” respectivo era trasparente, colocándoselo a su vez en relación a la figura biográfica de la existencia humana.

3.5.3.1. LA POLARIDAD DE PENSAR Y QUERER, DESPERTAR Y QUEDAR DORMIDO, PRE-EXISTENCIA Y POST-EXISTENCIA

El 10 de octubre de 1918, Steiner habló en Zürich, frente a un público académico, acerca de la “edificación científica – espiritual de la teoría del alma”, y dijo allí: “En realidad nadie puede comprender lo que significa: yo imagino-, lo que quiere decir: en mi vida anímica me formo una idea que capta realmente el momento del despertarse. Dado que cuando pasamos del mero estar despierto, del mero andar dentro del estar despierto al pensar activo, hacia el desarrollo de un concepto, de un pensamiento, esto siempre es cualitativo, aunque en menor medida, el mismo proceso anímico que el despertar. Solamente aquel que conoce al despertar en la intensificación de la transición del estado dormido al estado despierto, se ha creado un fundamento para aquello que brinda la respuesta a la pregunta: ¿qué acontece en realidad en mi alma, cuando adopto una noción, una idea? LA FUERZA QUE DESARROLLO EN EL ALMA, CUANDO ADOPTO UNA IDEA, ES EXACTAMENTE LA MISMA FUERZA QUE TENGO QUE DESARROLLAR – DE HECHO EN MEDIDA MUCHO MAYOR – CUANDO DESPIERTO. Al despertar lo realiza el inconsciente. Transmitido a la conciencia está aquello que hace lo inconsciente al despertar, cuando a partir del esfuerzo interior, comenzamos a pensar, imaginar consciente y volitivamente. Allí se llega  a una muy determinada concepción respecto a la representación. Aquello que a partir del antiguo estudio del alma se ha convertido en mera envoltura de palabra, adquiere nuevamente un contenido concreto. Dado que mediante la conexión de esta comprensión de la naturaleza de la concepción con la naturaleza del despertar, se ve formando la posibilidad de trasladar la concepción de la vida común, que de otro modo conduce a lo irreal de la vida anímica, a lo real. “También en la conferencia dada en Basilea tres semanas más tarde, Steiner señaló al “concebir una idea, un pensamiento, el “concebir un concepto”, como la transición desde el “habitual dormitar, o la mera observación habitual del mundo exterior hacia una imagen del pensar”, como un “despertar en sombra con respecto a la realidad”. Según estas declaraciones, el despertar no se lleva  cabo exclusivamente en el momento señalado” del despertar matutino, sino transpone como fuerza activa, que llega a la manifestación con el “concebir ideas, pensamientos, al día del hombre. Al respecto –tal como Steiner ha destacado en Basilea, es importante tomar en cuenta que en el despertar matutino se pierde el conocimiento acerca de aquel “mundo espiritual” dentro del cual el alma humana ha vivido activamente durante el estar dormido, ese mundo en cierto sentido no puede entrar en la naturaleza de la corporeidad. Según Steiner en este sentido queda de manifiesto, la proximidad del hombre hacia la actividad representativa, en tanto se reconoce que también el “concebir de ideas” del hombre se lleva a cabo a través de una “correspondencia” con un “mundo” supra sensorio, “que no puede entrar al organismo humano” – AL ESTAR PENSANDO TENEMOS QUE ATENUAR LA REALIDAD A IMÁGENES PORQUE EL CUERPO NOS OBLIGA A ELLO. El concebir tiene que adoptar “carácter de imagen” por el hecho de que la vida corporal no puede asimilar de modo directo, la realidad de lo anímico.” Por lo tanto el despertar y el concebir, imaginar, en el sentido “científico-espiritual” son procesos emparentados.

Al procesos del quedar dormido, que según las palabras de Steiner se revela a modo de “científico-espiritual” a partir de una fuerza de observación interior desconocida por la constitución anímica ordinaria, Steiner en cambio lo llevó a un contexto interior con la actividad volitiva del alma  humana: “¿Mediante el quedar dormido, qué provoca la extracción de la realidad supeditada a los sentidos y la sumersión en la realidad supra sensorial? Es la transformación de la voluntad. Y LO MISMO QUE ACONTECE DE MANERA INTENISFICADA CUANDO QUEDO DORMIDO, ACONTECE CON INTENSIDAD DURANTE EL ESTAR DESPIERTO, CUANDO TOMO UNA DECISION VOLITIVA. No podemos capar la voluntad, si no la comprendemos sobre la base del quedar dormido. Cada decisión volitiva es “un reducido quedarse dormido, en ocasión de plena conciencia” – o según la formulación dada en Basilea, “un inicial quedarse dormido, no llevado a cabo”. Con ello empero, en cierto sentido se confrontan polarmente los “fundamentos anímicos”, el “fondo del alma” de concebir y querer: “En el concebir experimentamos que lo espiritual-anímico, que vivenciamos desde el quedar dormido hasta el despertar, no puede entrar. Aquello espiritual –anímico, que se expresa en la voluntad, no puede salir del cuerpo, es retenido durante el estado común del estar despierto.  Y esta manera, esta detención, se expresa como energía de la voluntad. Al ser liberado al no ser retenido ya por el cuerpo, se produce el momento del quedar dormido”. El pensar y el querer se encuentran en relación esencial hacia el despertar y el quedar dormido a modo de las dos transiciones básicas, en las cuales “se modifica toda la constitución de la conciencia” y “el hombre pasa de una constitución anímica, a la radicalmente opuesta.”

Según Steiner con ello se había obtenido un resultado de investigación “científica-espiritual”, que a su vez pudo constituirse en punto de partida de adicionales observaciones de estudios antroposóficos del alma. Para el conocimiento de la actividad conceptual humana a consecuencia de ello se produjo aquel contexto mayor, que Steiner relató en Zürich con las siguientes palabras: “Al darnos cuenta que toda toma de conceptos es un reducido despertar, observando interiormente reuimos lo activo dentro del formar el concepto y del despertar, luego por el hecho de vincular la imagen conceptual a este acto del despertar, entramos en una corriente de la contemplación que nos impulsa hacia adelante y que nos muestra que también el despertar es algo débil de algo más fuerte. Y este otro, más fuerte, que de esta manera se coloca frente a nuestra mirada, tal como cuando primeramente hemos visto un cuadro, una imagen de una persona y luego nos encontramos con la realidad, aquello otro, es el reconocimiento de que toda toma de concepto, todo despertar, es una repetición disminuida a la imagen de aquello que podríamos llamar: la entrada a la vida terrenal, a través de concepción y parto. Se amplifica simplemente aquello que hemos comenzado a urdir por el hecho, de haber establecido la conexión interior dentro de la contemplación entre el despertar y la toma de concepto, se amplifica la fuerza, que hemos obtenido al observar a ambos, no de manera aislada, sino dentro del contexto. Se amplifica por el hecho de darnos cuenta que dentro del conceptuar mismo, no vivimos dentro de la realidad, que poseemos una imagen.

Pero, justamente a partir del reconocimiento de que tenemos una imagen, tenemos algo irreal, obtenemos la fuerza, para aproximarnos a algo real, y nos damos cuenta DE QUE CADA TOMA DE CONCEPTO, CADA DESPERTAR, ES UN PENETRAR DEBILITANTE AL MUNDO FÍSICO, DEBILITANTE HACIA LA IMAGEN, UN PASAR A TRAVÉS DE LA COLOCACION DE LA ENVOLTURA FÍSICA, UN PASO POR CONCEPCIÓN Y PARTO. La fuerza que dentro de nosotros impera cuando concebimos, imaginamos, es la misma que ha imperado con anterioridad a que mediante la concepción hemos entrado en contacto con el mundo sensorio. Lo que piensa dentro de nosotros, no somos nosotros en el momento actual, es la fuerza que irradia a través del tiempo previo al nacimiento y hasta anterior a la concepción. “En el concebir, imaginar – tal como Steiner ha dicho tres semanas más tarde en Basilea, “desplegamos imágenes pertenecientes a la vida anímica-espiritual previa a la concepción”, imágenes de aquella vivencia anímica espiritual que se ha conectado con lo corporal, en ocasión de la entrada del hombre a esta vida física. Según Steiner, el “curso de investigación científica-espiritual” de la actividad conceptual humana “amplia la mirada más allá del parto o de la concepción y a su vez revela lo irreal de la vida conceptual”. El hombre piensa con esa fuerza “que llega a modo de radiación a traes del tiempo previo a la concepción”. La realidad de ese pensar empero solamente posee un carácter plástico”. Al vivenciar el hombre en el concepto la “resonancia plástica” de su “vida supra sensoria previa a la concepción”, el conceptuar es una atenuado nacer y ser concebido por el alma”. La “investigación científica-espiritual” que realizó el seguimiento de la voluntad humana en su esencial relación hacia el proceso del quedarse dormido, según las palabras de Steiner evidenció que en cambio, “el intimo parentesco de la voluntad, la fuerza que vive en la decisión volitiva, con la muerte”. Steiner dio en Zürich: “LAS MISMA FUERZAS QUE EN EL MOMENTO DE LA MUERTE CONDUCEN AL HOMBRE SACÁNDOLO DEL MUNDO SENSORIO, SE ENCUENTRAN AUN SIN ESTAR DESARROLLADOS, CIERTAMENTE DE MODO EMBRIONAL, ACTIVAS EN EL ACTO VOLITIVO HUMANO. Cada vez que queremos algo, cuando nuestro querer lo convertimos en acto, configuramos algo que con relación al morir se relaciona de la misma manera, como el niño se relación con el anciano, con respecto al ser-humano. A diferencia del concebir, que constituye una mera imagen, “ciertamente una imagen-espejo” de su verdadera realidad, el querer en sí mismo, es “mero germen”, un “ACTO AUN INCONCLUSO”: “si el acto llegase a la conclusión, si el acto de la voluntad avanzara hacia la finalización de su crecimiento, siempre sería un morir. Es esto lo que a la voluntad la convierte en  voluntad, el hecho de que aquello que se emprende en el querer, permanece siendo embrional, que no entra definitivamente a lo existencial. Dado que si con su plena potencia se desarrollara de su estado embrional del querer, siempre se trataría de un morir. Al querer según la disposición, estamos muriendo constantemente. Portamos dentro de nosotros las fuerzas de la muerte”. Según Steiner a la trinidad del nacer, despertar y concebir pensamientos, deberá ponerse la triada de querer, quedar dormido y morir. Las actividades anímicas del pensar y del querer, como “elementales actos del alma”, se tornan entendibles únicamente en el contexto global de una existencia humana, que también abarca los fenómenos de concepción y muerte. Tal como Steiner ya lo indicó brevemente en su conferencia del 15.4.1918 dada en Berlín, el hombre vivencia “CONSTANTEMENTE, LA CONJUNCIÓN ACTIVA DE CONCEPCIÓN Y MUERTE”. “Cada vez que concebimos un pensamiento nace la voluntad humana en el pensamiento y cada vez que encarnamos un querer, el pensamiento muere internándose en la voluntad.” “Dentro de un sutil revuelo a modo de sueño, existe en la subconsciencia humana, una tenue, constante vivencia de concepción y de muerte.”

3.5.3.2. LA VIDA DEL SENTIMIENTO ENTRE EL FUTURO Y EL PASADO.

¿De qué manera Steiner coordinó a su vez al “acto elemental anímico” del sentir, al contexto global de la existencia humana? En la conferencia dada en Zürich, el 10.10.1918, Steiner constató a modo de introducción un “cierto embrollo en la vida del sentir” del hombre, considerando que este hecho fenomenal requería ser dilucidado. Al respecto dijo “La vida del sentir queda en lo confuso para la vida común el alma, porque el hombre para la vida común no tiene que discernir dos cosas, al no querer reconocer la vida anímica común, dos cosas esenciales dentro de sí mismo, ubicadas una frente a la otra, de manera tal como nosotros nos ubicamos frente al mundo sensorial exterior, al percibir este mundo sensorial: mundo sensorial allá, ser humano acá. De esta manera, dos se confrontan en la vida anímica ¿Quiénes son estos dos? En lo científico espiritual aprendemos a comprender quienes el que está sintiendo y qué puede ser percibido de hecho en la vida del sentimiento. Y entonces nos encontramos con el hecho sumamente notorio, de que aquel que siente – por paradójico que pueda parecer -  siempre es aquel que aún no ha sido vivido por nosotros. Cuando en este momento, ahora estamos sintiendo, entonces dentro de nosotros está sintiendo al hombre aquel, que recién estamos comenzando a vivir y seguiremos viviendo mañana y pasado mañana, y el año que viene, hasta nuestra muerte. EN EL MOMENTO EN EL CUAL SENTIMOS, EL SUJETO, EL SUJETO DE OTRO MODO DESCONOCIDO, ES NUESTRA VIDA, QUE YA SE ENCUENTRA INSERTA EN NOSOTROS, EN EL MOMENTO EN EL CUAL SENTIMOS, Y LA MUERTE. Y AQUELLO QUE SE PERCIBE, ES LA VIDA QUE HEMOS PASADO DESDE EL NACIMIENTO HATA EL MOMENTO EN EL CUAL SENTIMOS.” El sentimiento de aparición instantánea, ciertamente es constituido en el contexto global de la biografía, es tal como Steiner lo ha dicho en Basilea, completamente incomprensible a partir del momento: “Aquello que ahora estoy sintiendo, jamás puede ser comprendido, al tomar en cuenta solamente este sentimiento actual.” Siempre tiene que ser tomado en cuenta, el “antes” y el “después” – “TODO AQUELLO, QUE SENTIMOS EN UN PUNTO ES UN EFECTO DE NUESTRO PROPIO FUTURO, SOBRE NUESTRO PROPIO PASADO.” Aquello que Steiner entendía bajo el “sujeto perceptivo” de vida aun no vivida, según él “actúa” al respecto, sobre la totalidad de la vida hasta este entonces vivida. Todo sentimiento transcurre de manera tal que –según las palabras de Steiner dichas en Zürich – “NEUSTRO SER FUTURO PERCIBE A NUESTRO SER PASADO”, esta “percepción” sin embargo es fuerza esencialmente creadora o formadora, que tiene la capacidad de participar en la configuración del “ahora”. As así que en Basilea se decía: “Se descubrirá que aquello que vive en el hombre dentro de un presente directo es la PRESIÓN de su futuro sobre su pasado.” No solamente el pasado que biográficamente ya se ha “efectivizado”, si no esencialmente también el futuro individual, “el destino de la vida” propio, y pleno de sentido están presentes y configuran al “ahora experimentado”. Los momentos de la vida del alma están relacionados con toda nuestra evolución entre el nacimiento y la muerte. Allí confluyen el futuro y el pasado de nuestra evolución terrenal, en cada uno de nuestros sentimientos más mínimos. Tal como Steiner dijo en Zürich, esta concepción de la vida del sentimiento, ofrece “UNA ENORME PERSPECTIVA DE LA INVESTIGACIÓN”.

“Por cierto, a la vida del alma no la tenemos que vivenciar a modo de una manifestación acompañante tal, como se experimenta en la existencia común. Los “resultados de investigación” de Steiner, que presentó en las dos conferencias citadas del año 1918, mostraron al sentir, “como resultado de toda la vida entre el nacimiento y la muerte”, el pensar o concebir, como “resultado de la vida anterior al nacimiento o la concepción”, el querer empero como “lo embrional de aquello que llevamos más allá de la muerte”. Según Steiner jamás llegaremos a un “concepto real y pleno de sentido del imaginar, sentir y querer, si no comenzamos a tomar en cuenta toda la vida de la manera como fuera indicado, siendo entonces que a través del despertar y del quedar dormido, llegamos a nacer y al morir.

3.5.4. LOS FUNDAMENTOS FISIOLÓGICOS DEL PENSAR, SENTIR Y QUERER “EN LA NATURALEZA HUMANA EXISTEN TRES FUERZAS: PENSAR, SENTIR Y QUERER. ESTAS TRES FUERZAS ESTÁN ADHERIDAS A LA ORGANIZACIÓN FÍSICA DEL CUERPO” – así lo ha formulado Steiner ya el 8.1.1906 (!) en Berlín. Con anterioridad a la “idea de la trimembración” del organismo humano, pueden ser hallado en diversas conferencias anteriores, ensayos y emprendimientos para el esclarecimiento de las “relaciones del conjunto de la vida del alma hacia lo referido al cuerpo”. Mientras que estas descripciones no pudieron revelar al modo concreto del contexto postulado, siendo formuladas en la mayoría de los casos de manera imprecisa, en el marco de las conferencias dadas en Praga acerca de la “fisiología oculta”, en marzo de 1911, Steiner se esforzaba detenidamente en exponer sus “resultados de las investigaciones” de aquel entonces acerca de “correspondencias de proceso anímicos y procesos fisiológicos en el organismo. Como “correlatos físicos” de los procesos interiores anímicos, Steiner por entonces, con respecto a la actividad del pensar había hablado de una “especie de proceso de cristalización en el límite de nuestra sangre y de nuestro sistema nervioso”, con respecto del sentir de un proceso interno de manar en la sangre”, con respecto a la actividad volitiva, de un aumento de la temperatura de la sangre”. Según las descripciones de las conferencias de Praga, estos tres diferentes procesos orgánicos, son “provocados” por la sangre, y esencialmente tienen lugar en la sangre, estando sim embargo distribuidas “de múltiple manera en el organismo humano”.

3.5.4.1.  EL REPRESENTAR EL PROCESO NERVIOSO

El 1917 y en el 6° capitulo anexo del libro “Enigmas del alma” Steiner escribía: “Al reunir todo aquello anímico que se vivencia a modo de concepto, buscando los procesos físicos con lo cual podemos relacionar esto anímico, encontramos al correspondiente contexto al poder conectarnos en amplia medida a los resultados de la actual psicología fisiológica. Los contrastes corporales hacia lo anímico del representar, lo tenemos en los procesos del sistema nervioso, con su fluir hacia los órganos sensorios por una parte y por otro lado hacia la organización corporal interior.” La vida representativa y la perceptiva se encentran en “conexión directa” con el sistema nervioso humano, donde la vida conceptual tiene sus “raíces corporales”, su portador  físico. En las conferencias de los años 1917 y 1918, Steiner relativizó la evidente “coincidencia con los resultados de la “psicología fisiológica de la actualidad, con la indicación de que por un lado el contexto concreto entre la actividad representativa y el sistema nervioso de una investigación “científica espiritual” en su contenido brinda algo completamente diferente – y que la misma, mas allá de ello, contempla al “proceso nervioso propiamente dicho”, dentro de otro aspecto. Tal como Steiner ha dicho en Berlín en 1918, la “ciencia física” aún no posee concepto alguno para estos procesos nerviosos (Es así que el 22.10.1906, por ejemplo había relacionado las fuerzas volitivas del hombre, con la “actividad del corazón y de la sangre”, la actividad del pensar empero con el proceso digestivo, y en Viena 1914, había señalado las relaciones entre la voluntad y la mecánica ósea, así como la “íntima relación” entre la vida anímica y el sistema muscular humano).

“Donde tiene lugar actividad nerviosa, existe la representación de la conciencia común” y por el contrario: “donde no existe representación, jamás puede ser hallada actividad nerviosa” -  pero ¿Qué son actividad nerviosa, “proceso nervioso”, o vida nerviosa? Rudolf Steiner habló de ello detalladamente en dos conferencias dadas en suiza, a fines de 1917 (Basilea 18.10.1917 y Zürich 14.11.1917). En Zürich dijo entre otros: “Lo particular, que obtiene el investigador espiritual es: que nuestra vida nerviosa se encuentra en una relación muy especial hacia el organismo correspondiente restante, que tenemos que destacar diciendo: en la vida de los nervios, el organismo se cataboliza de una determinada manera, no se anaboliza; y en el sistema nervioso, en principio, -al concebirlo como pura vida nerviosa – vienen al caso aquellos proceso que no son procesos del crecimiento, no son procesos de desarrollo ascendente, si no procesos retroactivos, procesos catabólicos, procesos de desarrollo  retroactivo. Al  extenderse la organización humana en la vida nerviosa, MUERE en parte en la vida nerviosa. Internándose la vida nerviosa tiene lugar un   catabolismo de los procesos ascendentes. De modo que podemos decir que ya puramente de lo científico natural queda en evidencia, -y paralelamente con la vida de los nervios funciona en cierto modo la vida de los globulitos rojos de la sangre – que terminan los procesos  de segmentación hacia las celular nerviosas. Y esto ya es una indicación puramente real de aquello que reconoce la conciencia contemplativa: que el nervio no puede ser partícipe de algo que debe ser producido, si no que EL NERVIO DETIENE LA VIDA INTERIORMENTE, QUE POR LO TANTO ALLI, DONDE EL NERVIO SE RAMIFICA, CADUCA LA VIDA”. “Al entrar el hombre en las ramificaciones de sus nervios, al entrar fuerzas orgánicas a las ramificaciones nerviosas, pasa de la vida de la muerte”. Los nervios detienen al proceso propiamente dicho de la vida, imponen limite al proceso de vida orgánico en los lugares hacia los cuales los nervios brindan oportunidad”, la vida se retira, “muere”. Y al perecer al convertirse en cadáver, al carecer de alimento, al paralizarse, prepara la posibilidad de un terreno para el desarrollo espiritual, para lo puramente anímico, supra sensorio. Del mismo modo como si debajo del recipiente de una bomba de aire, retiro el aire contenido, creando un vacío, para que luego el aire fluya entrando por sí mismo, ocupando su lugar en el interior, así cuando el organismo envía constantemente la muerte parcial al sistema nervioso, así va entrando vida del alma a la parte muerta. Esta vida anímica entrante empero es tal como Steiner destacó explícitamente el 14.11.1917, “vida representativa”. Tal como se remarca en otra formulación de la misma conferencia, la vida de representación anímica “se desarrolla” “SOBRE LA BASE DEL SISTEMA NERVIOSO DEL AUTO-CATABOLISMO”

¿Qué es “actividad nerviosa”? En Zürich remarcó que en la “pura vida nerviosa” se llevan a cabo procesos catabólicos orgánicos. Decía: “HACIA EL INTEIROR DE LA VIDA DE LOS NERVIOS, tiene lugar un “catabolismo de los procesos ascendentes”-  pero la “vida nerviosa” misma no es este catabolismo. ¿En qué consiste entonces la “propia vida de los nervios”, la “actividad nerviosa”? en 1917 Steiner escribía: “La fisiología jamás podrá llegar a conceptos acordes a la realidad con respeto a la teoría de los nervios, mientras no se da cuenta, que la verdadera actividad nerviosa no puede ser objeto de observación sensoria fisiológica. La anatomía y la fisiología tienen que llegar a la conclusión, que pueden hallar a la actividad nerviosa, no puede ser objeto de observación sensoria fisiológica. La anatomía y la fisiología tienen que llegar a la conclusión, que pueden hallar a la actividad nerviosa únicamente a través de un MÉTODO DE EXCLUSION. La actividad nerviosa es aquello que en la vida de los nervios NO puede ser observado sensoriamente, de lo cual empero lo sensorio indica la necesidad de su existencia y también la particularidad de su accionar. Llegamos a un concepto positivo acerca de la actividad nerviosa, cuando en ella vemos aquel acontecer material (!) mediante el cual la esencia puramente espiritual-anímica del viviente contenido del concepto es reducido al concebir exento de  vida de la conciencia común. Sin este concepto que tenemos que introducir a la fisiología, en la misma no existirá posibilidad alguna para definir la actividad de los nervios.

3.5.4.2. LA VIDA DEL SENTIMIENTO Y LOS PROCESOS RÍTMICOS

“Por los psicólogos científicos-naturales, que a psicología la quieren conquistar para la ciencia-natural, la vida del sentimiento es tratada a modo de madrastra. Desde su punto de vista, Theodor Ziehen o admite la independencia de la vida del sentir en el alma, habla únicamente del “acento anímico de las representaciones”. Afirma que cada representación posee ciertamente “un tono del sentir”. Esto naturalmente, contradice naturalmente a las más usuales experiencias anímicas. Para la habitual vivencia del alma, la vida anímica es tan real como la vida representativa. No existe meramente un tono cualquiera de nuestro sentimiento, sino que a la par de la vida representativa se forma la vida anímica. Cuando a esta vida anímica la relacionamos directamente a la vida nerviosa como la vida representativa, cometemos un error, hoy aun comprensible, pero erro al fin. Dado que tan directamente como la vida representativa se encuentra ligada a la vida de los nervios, tan directamente está ligada a la vida del sentir – por extraño como pueda parecer esto hoy – con todos los proceso rítmicos en nuestro organismo, que dependen, que están limitados por el ritmo respiratorio y su continuación, del ritmo sanguíneo, del ritmo de los movimientos, siendo que de hecho no solamente debemos pensar en el ritmo mayor de la respiración y de la circulación sanguínea, si no en las ramificaciones más finas del sistema rítmico. Tenemos que pensar en aquello que es el ritmo en sí, el movimiento rítmico, el estar buscando al fundamento físico corporal, de la vida del sentir. Steiner refirió la relación directa del sentir humano (como actividad del alma), con ritmos orgánicos que en la conferencia citada del 23.11.1917 – describió como “pendientes” y “delimitados” del ritmo respiratorio y su continuación. Según él, el “fundamento corporal” del sentir humano es “todo rítmico, toda la vida rítmica, ritmo sanguíneo, reparación, en fin, todo aquello que posee un curso rítmico”. Sin embargo – tal como Steiner escribió en 1917 – la integridad de este “ritmo de vida”, tiene su centro esencial propiamente dicho en la actividad respiratoria y está relacionado con la misma. El 12.11.1917 Steiner dijo que también en las ramificaciones más finas del ritmo respiratorio” es “este ritmo respiratorio mismo” que subyace a la vida anímica del sentimiento. Cuando algo se siente, acontece una “modificación del ritmo respiratorio”, “para estar presente corporalmente”, la vida del sentimiento se apodera de la vida rítmica del movimiento en el cuerpo (dependiente del ritmo respiratorio), de manera directa”. “DENTRO DE ESTE EJERCER RITMICO DE MOVIMIENTOS EN EL HOMBRE, QUE EN REALIDAD TODOS DEPENDEN DEL RITMO RESPIRATORIO, EN AQUELLO QUE ACONTECE COMO MOVIMIENTOS RITMICOS TALES, QUE TRASLAPAN AL RITMI SANGUÍNEO, TENEMOS QUE BUSCAR LA CONTRAPARTE FÍSICA PARA LA “VIDA DEL SENTIMIENTO”. En su libro “Los enigmas del alma, así como en diversas conferencias dadas en los años 1917 y 1918, Steiner dilucidó los contextos por él referidos a partir – como él ha dicho – de la vivencia de lo musical”: “La vivencia de lo musical se basa sobre un sentir. El contenido de la formación musical empero, vive en la representación, transmitida a través de la percepción auditiva.

¿Mediante qué se genera la vivencia sensitiva musical? La REPRESENTACIÓN DE LA FORMACIÓN TONAL, que se basa sobre el órgano auditivo  y el proceso nervioso, aun no es la vivencia musical. El mismo se genera cuando en el cerebro el ritmo respiratorio en su continuación hasta dentro de este órgano se encuentra con aquello que es llevado a cabo mediante el oído y el sistema nervioso. Y el alma no vive tan solo en lo meramente escuchado y representado si no que vive en el ritmo respiratorio, vivencia aquello que se promueve en el ritmo respiratorio por el hecho de que ciertamente lo que acontece en el sistema nervioso tapa a esa vida rítmica. Es menester contemplar debidamente la fisiología del ritmo respiratorio, para llegar abarcativamente a la comprensión de la frase: el alma vivencia sintiendo, apoyándose de manera similar sobre el ritmo respiratorio, como al representar, sobre los procesos nerviosos. “La vivencia musical se basa sobre el hecho de que el ritmo respiratorio que continua hasta el cerebro se encuentra allí con una “representación de la formación tonal”, basada en “órgano auditivo y proceso nervioso”. Mediante este “encuentro” se “modifica” el ritmo respiratorio (tal como Steiner escribió, “se acciona” algo en él), la “modificación” es “vivenciada” por el alma – la vivencia empero es “vivencia del sentimiento”.

¿De qué manera empero el ritmo respiratorio va entrando al cerebro humano? En su exposición dada en Zürich del 10.10.1918, Steiner lo describió a partir de los movimientos respiratorios – dependientes del liquor cerebrospinalis, que señaló como “ritmo oculto” (“de hecho, en ocasión de nuestra inhalación”, se generan siempre determinados movimientos del diafragma; de esta manera, se produce un constante oscilar ascendente y descendente del líquido cerebral.”) Ya con anterioridad, en diferentes conferencias Steiner había señalado la existencia y la importancia fisiológica de los movimientos del líquido, conferencias dadas con anterioridad a la “descripción de la trimembración”. (Dornach 27.8.1915: “Así como el diafragma en la respiración se mueve hacia arriba y hacia abajo, así como de por sí la inhalación y la exhalación se lleva a cabo, así se mueve rítmicamente este líquido cerebral, dentro del cual flota el cerebro, participando de esta manera de la respiración. Y todo el proceso del pensar, siendo el cerebro su herramienta, tiene allí con contexto físico con el proceso respiratorio”)

El ámbito del sentir dentro de la vida del alma humana, tiene una referencia “directa” hacia aquel ritmo orgánico, que posee un centro radiante en la actividad respiratorio del hombre. Tal como Steiner ha dicho el 15.3.1917 en la primera “conferencia referida a la trimembración”, en cambio “nada tiene que ver sobre todo en su generación, con la vida de los nervios”. Existen en cambio “una referencia directa” entre la “vida del sentir y la vida nerviosa”. Esa referencia “directa” del sentir anímico y el sistema nervioso del hombre es de importancia, “en tanto se está representando la vida del sentir”. Recién al “ser representado sentimientos”, se realiza la “referencia directa”. Tal como Steiner escribió en 1917, una “vivencia plenamente despierta y consciente”, existe en el alma humana “únicamente para la representación transmitida por el sistema nervioso, para que se generen “representaciones de sentimientos” Y (¡como tales!) puedan ser vivenciados con “conciencia plenamente despierta”, es necesaria la “ACTIVIDAD NERVIOSA ORGÁNICA”. (Al respecto queda abierta la pregunta, “dentro de qué es llevado a cabo el reflejo del verdadero sentir, promovido por la organización corporal”. Siendo que Steiner también al cabo de la publicación de la “Idea de la trimembración” quería sostener la concepción del “proceso del reflejo” en la figura original, es de suponer que debe tratarse del ritmo respiratorio (puramente anímico-espiritual), que viene al caso para el “sistema del sentir” corporal. El mismo posibilita al “proceso anímico-espiritual”, SU PRESENCIA CORPORAL”, mediante el mismo, el proceso del sentimiento es vivenciado “conscientemente”, en la medida que le corresponde. “Lo que se transmite por el ritmo respiratorio, cobre vida en la conciencia ordinaria en la misma intensidad que tienen las representaciones de los sueños. Este “proceso-espejo no es un “Proceso catabólico”, o un “Proceso destructivo”.

3.5.4.3. LA VIDA VOLITIVA Y LOS PROCESOS METABÓLICOS

El modo de pensar científico-natural, le niega al querer toda esencia autentica en la vida anímica. Ni siquiera le adjudica la importancia que posee el sentir como característica del representar. Esta negación  se basa empero en el hecho de que todo lo esencial-anímico se le adjudica a los procesos nerviosos. No es posible sin embargo, referir al querer en su particularidad especial a los procesos nerviosos propiamente dicho. Justamente cuando esto es elaborado con la ejemplar claridad con la cual lo hace Theodor Ziehen, podemos sentirnos empujados a la conclusión de que el análisis de los procesos del alma en su relación hacia la vida del cuerpo, “no proporcionan motivo alguno para la suposición de una capacidad volitiva especial.” Así y todo: la imparcial contemplación del alma, obliga al reconocimiento de la vida volitiva independiente y del discernimiento objetivo de los resultados fisiológicos  muestra que el querer como tal, no debe ser relacionado con los procesos nerviosos, sino con los procesos metabólicos. Del mismo modo, como cuando algo se representa, tiene lugar un proceso nervioso, a partir de lo cual el alma toma conciencia de lo representado, y como entonces cuando algo “se siente” tiene lugar una “modificación del ritmo respiratorio”, mediante la cual en el alma se produce un sentimiento: así cuando algo se quiere, tiene lugar un proceso metabólico, que es el fundamento de aquello que en el alma ha sido vivenciado como querer. Según Steiner, el querer humano se “apoya” sobre procesos metabólicos, halla su “expresión”, halla su “replica física” en los procesos metabólicos, que se extienden “hasta las ramificaciones más sutiles del organismo físico.

Cuando se “quiere”, cuando anímicamente se desarrollan “impulsos volitivos” – según Steiner – se lleva a cabo un proceso metabólico. La naturaleza concreta de los procesos metabólicos en cuestión que – según la conferencia del 15.3.1917 – tienen lugar en el “organismo nutricional” del hombre, no pudo ser clarificado en ese momento. En un conferencia dada en Zürich el 10.10.1918, así como en la contestación a preguntas formuladas, Steiner de hecho señaló que al respecto se trataba de “procesos tóxicos”, de la “generación” de estados tóxicos, de anormalidades en el cuerpo humano: “SE HALLARÁ QUE EN CADA ACTO VOLITIVO RESULTAN DETERMINADOS TÓXICOS A TRAVÉS DE LA ORGANIZACIÓN HUMANA MISMA, QUE EL PROCESO VOLITIVO, “COMPRENDIDO FISICAMENTE”, EN REALIDAD ES UN PROCESO TÓXICO”.

Procesos metabólicos son procesos en el interior del cuerpo, del organismo, son procesos que poseen la facultad de tomar posesión de la sustancia corporal, transformándola. En este contexto son interesantes, expresiones dadas en conferencias anteriores de Steiner, en las cuales se hacía referencia al carácter de los impulsos volitivos, que directamente compenetra al organismo humano. Tal como se ha dicho en mayo de 1915, el querer  y el pensar se diferencian con respecto a referencia física en el hecho, “que el pensar rebota en la organización del cuerpo y es percibido en la imagen –espejo, lo cual no acontece con el querer. En él acontece, que el mismo entra en la organización del cuerpo, lo cual provoca un proceso corporal físico. Todo aquello que concierne a la voluntad, está “íntimamente” relacionado con aquello, “que es el hombre en su existencia física, entre el nacimiento y la muerte, a través de la organización de su cuerpo.” “Por eso, cuando caminamos, movemos la mano, es el alma que lo hace. Pero su actividad tiene que promover procesos interiores, orgánicos, materiales y en los mismos cobra vida la actividad del alma. Quisiera decir: LA VOLUNTAD CONSISTE EN EL HECHO DE QUE LA ACTIVIDAD DEL ALMA PERECE DENTRO DE LA ACTUACIÓN MATERIAL EN EL CUERPO.”

“Cuando caminamos, movemos la mano” – en su libro “Los enigmas del alma”, así como en su conferencia dada en Zürich, Steiner intentó mostrar en qué sentido, en el interior del organismo humano, a la facultad humana del movimiento, subyace un proceso metabólico de inmanente voluntad, que “desemboca” en un acontecer del movimiento, que como tal invade a este organismo. Este “invadir” Steiner de la misma manera lo consideró valido para la percepción sensoria propiamente dicha, en la cual “finaliza” la actividad nerviosa. Steiner escribió: “La observación imparcial muestra que ambas (percepción sensorial y facultad motriz), no pertenecen al organismo en el mismo sentido como la actividad nerviosa, acontecer rítmico y los procesos metabólicos. Lo que en el sentido acontece es algo que no pertenece directamente al organismo. En el sentido, el mundo exterior se extiende al ser del organismo, a modo de golfos. Al abarcar el alma el acontecer que tiene lugar en el sentido, no participa de un acontecer orgánico interior, si no en la continuación del acontecer exterior, que se introduce al organismo. Y en el proceso de un movimiento, físicamente también no tenemos que ver con algo, cuya esencia se encuentra en el interior del organismo, sino con una acción del organismo en las relaciones del equilibrio y las fuerzas del organismo, en las cuales el organismo está ubicado frente al mundo exterior. Dentro del organismo, al querer se le concede únicamente un proceso metabólico, pero al acontecer producido por ese proceso es a su vez un hecho esencial dentro de las condiciones de equilibrio y de fuerzas en el mundo exterior, y al actuar volitivamente, el alma invade al ámbito del organismo y su accionar, participa del acontecer del mundo exterior”. Correspondientemente Steiner dijo en Zürich: “Al llevar a cabo movimientos el hombre, en el movimiento yace un estado dinámico, o de equilibrio, mediante el cual el hombre se encuentra integrado al ámbito, o al ejercicio del movimiento de las fuerzas del mundo exterior.”

En relación con la facultad motriz del hombre y la referencia metabólica y la actividad volitiva ligada a la misma, “Los enigmas del alma”, Steiner tematizó nuevamente al problema de los nervios “sensibles” y los nervios “motrices”, al cual ya había encarado en 1910, rechazando su diferenciación, señalándola como error capital-científico de la fisiología.

“Según Steiner aquello que manifiesta la fisiología a partir de la sección de nervios o de observaciones clínicas, con respecto a esta diferenciación, no muestra aquello que se produce sobre la base del ensayo de la experiencia (o bien pareciera evidenciarse), sino algo muy diferente. Muestra que la diferencia no existe, esa diferencia, que se supone entre los nervios sensibles y  los nervios motrices. Ambos tipos de nervios en cambio son SEMEJANTES EN SU ESENCIA. El así llamado nervio-motriz, no se encuentra al servicio del  movimiento EN EL SENTIDO como lo supone la teoría de esta membración, sino como PORTADOR DE LA ACTIVIDAD DE LOS NERVIOS, se encuentra al servicio de la percepción del proceso metabólico aquel que subyace al querer, del mismo modo como el nervio de la sensibilidad de la percepción está al servicio de aquello que tienen lugar en el órgano sensorio.”

Al acto del hombre, impulsado por la voluntad, según Steiner subyace un proceso metabólico – los músculos se ponen en movimiento  “A TRAVÉS DEL METABOLISMO”. Según Steiner este proceso metabólico que induce movimiento, es mediado – al menos parcialmente – a través de la estructura del “nervio motriz” – “EN TANTO QUE EL NERVIO DEPENDE DEL PROCEO METBÓLICO, ES UN MEDIADOR DEL PROCESO VOLITIVO”. El nervio “motriz” colabora en la posibilidad física del impulso volitivo en tanto, que la “vida nutricional, la vida metabólica, cobra continuación al interior del nervio”. En cambio, a la actividad nerviosa propiamente dicha del nervio “motriz” según Steiner, le corresponde una función meramente receptiva, con respecto al proceso del movimiento/metabólico, intentando volitivamente, tal como explicó en una conferencia dada en Berlín en marzo de 1917, las facultades motrices adquiridas, así de ninguna manera ser basan sobre – tal como lo dijo – “un amolar de la vía nerviosa motriz”, sino más bien sobre un adquirido modular finalmente regulado, vale decir, percepción (neuronal), y movimiento (intencional) de procesos metabólicos.

“Al adquirir prácticamente en algo, esa práctica la adquirimos por el hecho de que aprendemos a DOMINAR LOS PROCESOS METABOLICOS A TRAVÉS DE NUESTRA VOULNTAD. Es esto lo que el niño aprende, después de moverse en todas las direcciones, sin llevar a cabo ningún movimiento regulado por la voluntad: dominar los procesos metabólicos, tal como tienen lugar en sus articulaciones más finas. Y cuando por ejemplo tocamos piano, o tenemos facultades similares, entonces aprendemos a mover los dedos de una manera determinada, y dominar con la voluntad, los correspondientes procesos metabólicos más refinados. Los nervios sensitivos que empero de otro modo son los así llamados nervios motrices, perciben en medida cada vez mayor, cual es el agarro correcto, el certero movimiento dado que estos nervios tienen únicamente la finalidad de controlar aquello que acontece en el metabolismo. Desearía, preguntar a alguien quien de hecho puede observar anímica-corporalmente, si en ocasión de una detenida auto-visión en esta dirección siente, que no está amolando vías nerviosas motrices, sino que está aprendiendo a sentir, a percibir, a representar vagamente, las más finas vibraciones de su organismo. De hecho es auto percepción lo que allí practicamos… deberíamos observar en esta dirección la facultad del habla, tal como se va desarrollando del balbuceo del niño. Se basa en el hecho de que la voluntad aprende a interferir en un organismo del habla. Y AQUELLO QUE APRENDE EL SISTEMA NERVIOSO, ES TAN SOLO LA REFINADA PERCEPCIÓN DE AQUELLO QUE ACONTECE COMO REFINADOS PROCESOS METABÓLICOS”)  Cuando en 1910, Steiner había caracterizado la misión de los (supuestos) nervios “motrices” con las palabras, que los mismos deben controlar al movimiento mismo (en agosto de 1916 Steiner habló de una percepción del “proceso promovido por el proceso volitivo, siendo que nuevamente se referida al movimiento de las extremidades como tales), entonces ahora se estableció la precisión, de que se está llevando a cabo no realmente una percepción del movimiento, sino más bien del proceso metabólico, que como equivalente volitivo, desemboca en el acontecer real del movimiento, también en la conferencia dada en Berlín, dada el 15.3.1917, decía: “EL NERVIO NO TIENE QUE VER OTRA COSA CON EL MOVIMIENTO, EXCEPTO DE QUE AQUELLO QUE TIENE LUGAR COMO PROCESO METABÓLICO A CAUSA DEL IMPULSO VOLITIVO, ES PERCIBIDO POR EL NERVIO MOTRIZ, QUE EN REALIDAD ES UN NERVIO SENSITIVO.”

(Como Steiner sin embargo en la misma conferencia, con respecto a los nervios respiratorios “motrices” a su vez dijo que estos percibían “al proceso respiratorio mismo”, queda en evidencia que aparentemente siempre partió de la conjunción de la percepción del movimiento muscular y el necesariamente ligado proceso metabólico, y esto eventualmente ya en 1910)

Ya en 1910 Steiner había mencionado la referida sensividad, como condición previa del control del movimiento y de la conciencia del movimiento, también más tarde siguió sosteniendo que el origen primario del movimiento, debe ser buscado en el “cuerpo astral”, basándose en una “CONJUNCIÓN DEIRECTA DEL ALMA CON EL MUNDO EXTERIOR”, siendo que la conciencia del movimiento, respectivamente, de las “propias decisiones de la voluntad” sin embargo se apoya sobre la sensibidad tematizada de la estructura neuronal. Consecuentemente, la importancia fundamental de los así llamados nervios “motrices”, no consiste meramente en la regulación fina, sensitivamente fomentada del movimiento, sino en la posibilidad fundamental de una auto-percepción, como ser volitivo. Tal como Steiner dilucidó en diciembre de 1917, la sensibilidad del nervio “motriz” en el sentido de una percepción corporal propia, es la condición previa, para la “conexión” del propio ser consciente al acto volitivo, cuyo impulso está dado en la “conjunción directa del alma con el mundo exterior.

(Al respecto tenemos que tomar en cuenta que en esta conferencia Steiner partió de un “acto de reflejo” neuronal, con lado “sensible” y lado “motriz”. Destacando, que no era la inter-conexión del órgano central, la que transformaba al “estimulo sensorio” en un impulso del movimiento que luego era transmitido motrizmente, sino que el mismo a modo de momento volitivo anímico, ya ha sido tomando en el mundo exterior (en una conjunción del alma con la impresión sensoria), describió la relevancia del “lado motriz”, en el sentido de una relación a través del mismo hecha posible hacia el “cuerpo físico” anímicamente impulsado – como condición previa a la conexión de la conciencia. Aun cuando esto de modo palmario parece ubicarse en el contexto de lo hasta aquí señalado acerca de la sensitividad de los “nervios motrices”, tendrá que tomarse en cuenta que aquí Steiner por vez primera remarcó explícitamente, la importancia de la interrupción del camino de los nervios). A través de la actividad nerviosa propiamente dicha, se posibilita por lo tanto, una COOPERACIÓN PENSADORA DEL QUERER.

3.5.4.4. EL ACCIONAR CONJUNTO DE LOS TRES SISTEMAS FUNCIONALES

Tanto en su obra “Los enigmas del alma”, como también en las conferencias dedicadas a la descripción de la esbozada “idea de la trimembración”, Steiner señaló incansablemente al hecho, de que era necesario, determinar exactamente, la RELACIÓN de  actividad nerviosa, ritmo respiratorio y actividad metabólica. Es así que en 1917, escribió, que estas “formas de actividad” no se encuentran una al lado de la otra, si no LA UNA DENTRO DE LA OTRA, compenetrándose pasando la una a la otra. La actividad metabólica existe en todo el organismo, compenetra los órganos del ritmo aquellos de la actividad nerviosa. En el ritmo empero NO es el fundamento físico del sentir, en la actividad nerviosa NO es aquella de la representación, si no que en ambos se le debe atribuir la acción volitiva que compenetra al ritmo y a los nervios.” Como Steiner ha dicho en conferencias del año 1919, el sistema sensorio, el respiratorio y el metabólico, “aun siendo completamente diferentes en su entidad”, actúan “libremente”, en “relativa independencia”, dentro de una estructura interior, de manera mancomunada. Mediante esta acción compartida, mantienen “al proceso conjunto en el organismo humano, de modo tal que no existe una “centralización absoluta de este organismo.”, toda la actividad del organismo humano se “agota” así “en estos tres sistemas”, tal como Steiner dijo el 22.3.1919 en Dornach. “LO QUE ACONTECE EN EL CUERPO HUMANO, PUEDE SER ATRIBUIDO A UNA DE ESTAS TRES CATEGORÍAS”. Una descripción completa del cuerpo humano, es posible en un sentido funcional mediante el sistema rítmico, nervio-sensorio y metabólico que a modo de “FACULTADES” diferentes y complementarias, expresan también las múltiples relaciones del cuerpo hacia el mundo exterior o el entorno.

3.5.4.5. LA PREGUNTA REFERIDA A LA COMPROBABILDIAD EMPÍRICA DE LA CONCEPCION TRIMEMBRAL

En la conferencia dada en La Casa del Arquitecto en Berlín el 17 de marzo de 1917, en la cual Steiner por segunda vez (al cabo de la conferencia dada el 15.3) remarcó las relaciones entre la actividad anímica del pensar y la actividad orgánica nerviosa,  entre la actividad anímica del sentimiento y la actividad orgánica respiratoria, así como entre la actividad anímica volitiva y la actividad orgánica metabólica, habiendo esbozado con ello, la idea de la trimembración del organismo humano, dijo: “Estas cosas naturalmente por ahora solo pueden ser indicadas. Y ya por el motivo de que solamente pueden ser insinuados, objeciones y más objeciones son posibles. PERO TENGO PLENA CERTEZA: CUANDO A LO AQUÍ EXPUESTO SE LO CONSIDERE CON LA PLENA ENVERGADURA DE LA INVESTIGACION ANATÓMICA-FISIOLÓGICA, Y NO TOMANDO EN CUENTA MERAS PARTES DE HECHOS DE LA ACTUAL INVESTIGACIÓN CIENTÍFICA-NATURAL, VALE DECIR, CUANDO SE TOME EN CONSIDERCIÓN TODO AQUELLO QUE CONSTITUYE LA INVESTIGACION ANATÓMICA-FISIOLÓGICA, ENTONCES SE PRODUCIRÁ UNA CONSONANCIA PLENA, ENTRE LAS ASEVERACIONES POR MÍ RELIZADAS Y LAS ASEVERACIONES CIENTÍFICAS NATURALES.” Steiner sostenía el criterio de que los resultados de la investigación de la anatomía y la fisiología ya obtenidas alcanzarían para “fundamentar plenamente” de manera científica–natural-empírica, la “idea de la trimembración”, expresada por él, como resultado o bien como “aseveración” provisional.

Con la mirada retrospectiva a las dos primeras conferencias dadas en la casa de los Arquitectos, con respecto a la “Trimembración”, del 15 y del 17 de marzo, el 20 de marzo de 1917 Steiner dijo frente a los miembros de la Sociedad Antroposófica: “En estas dos conferencias hablé de la naturaleza y la membración del hombre, acerca de la relación del alma del hombre y el cuerpo del hombre en el sentido de como acerca de este contexto se hablará alguna vez, cuando los conocimientos científicos-naturales que hoy ya podemos tener, pero que no podemos hacer valer, se contemplarán de correcta manera. Que entonces ya no se hablará de la misma manera como hoy se hace de las relaciones de la vida representativa, de la vida del sentimiento y de la vida de la voluntad, referidas al organismo humano, cuando se habrán utilizado correctamente los conocimientos científicos-naturales, esto debe ser la convicción del científico-espiritual, que realmente reconoce la ciencia natural. A su vez Steiner estaba convencido de que la conciencia natural en avance, por si misma llegaría a una valorización de los resultados de investigación: “Estoy convencido de que todo aquello que la biología y la fisiología, la ciencia natural aportará en los próximos tiempos, con referencia al hombre, conducirá a una observación tal del organismo humano”. Decía que para la  psicología científica empero a través del conocimiento de la “trimembración” se ha creado la posibilidad de hacer frente al “embate de un modo de ver “científico-natural” cuya intenciones “abolir todo aquel conocimiento que no es una mera interpretación de procesos fisicales y químicos.” El 15.3.1917 dijo en Berlín: “Armada contra un embate tal no podrá estar ciencia anímica alguna que no tenga dentro de sí misma la posibilidad de avanzar por impulso propio, penetrando a lo físico. Reconozco todo aquello que han aportado hombres con plenitud espiritual, como Dilthey, Franz Brentano y otros. Valoro a todas estas personalidades, pero las concepciones que allí se desarrollaron carecen de fuerza necesaria para poder avanzar por sí mismas, de modo tal que puedan competir con aquello que son los resultados científicos naturales. Un puente es tendido entre lo espiritual y o físico. Justamente junto al hombre que tiene que ser creado este puente, por el hecho de que arribemos a vigorosos conceptos científicos-espirituales que puedan  trasladarnos a la comprensión de la vida del cuerpo.”

3.5.4.6. PREGUNTAS ABIERTAS

El 6to capítulo de anexo del libro “Enigmas del alma” que contenía la primera descripción de la “Trimembración del organismo humano” llevó el título: “Las dependencias físicas y espirituales de la entidad humana”. “Del mismo modo, como podemos buscar psico-fisiológicamente las relaciones de la vida anímica, que transcurre en el concebir, el sentir y el querer – hacia la vida corporal, así  antroposóficamente podemos ir en búsqueda del conocimiento de las relaciones que posee lo anímico de la conciencia común, hacia la vida espiritual”. Este intento de Steiner en cierto modo complementario al emprendimiento antes mencionado, cerca de aquello “que el hombre experimenta interior-anímicamente en su vida conceptual, su vida anímica y su vida volitiva” para avanzar hacia “una real descripción de aquello que vive y teje detrás del alma como entidad espiritual, en sus pormenores sobrepasa el marco de esta exposición, aunque Steiner en muchas conferencias, en las cuales  se trataba en principio de la delimitación de “espíritu” y “materia”, de “sensorio” y “suprasensorio”,  en la mayoría de los casos había empleado el concepto de anímico-espiritual, a su ciencia espiritual Antroposófica, desde un comienzo le era propio el intento de una clara diferenciación del cuerpo, alma y espíritu.

Con respecto a las relaciones de la vida anímica, que transcurre en el concebir, sentir y querer, halladas por Steiner en sentido psico-fisiológico, queda por agregar aquí, que en todas las exposiciones existentes, omitió  relacionarlas con resultados de investigaciones anteriores. Es así que en ningún lugar mencionó las “correlatos físico” descriptos en Praga en 1911, referidas a actividades anímicas humana, renunciando asimismo, referirse nuevamente de modo explícito a las exposiciones de la relación “espejo” entre el cuerpo y el alma (conferencias dada en Viena el 8.4.1914: La investigación de la naturaleza hoy nos dice: todo lo que el hombre siente, piensa y quiere está sujeto a proceso de su sistema nervioso. TIENE RAZÓN CON ELLO, pero sus medios no pueden dilucidar el modo en el cual la vida anímica está sujeta al sistema nervioso. Al basarnos sobre las declaraciones de Steiner de 1917, la “ciencia espiritual” en 1914 aún estaba equivocada sin lugar a duda, a no ser que se parta del hecho de que el “efecto espejo” en el sistema nervioso es considerado esencial para TODAS las actividades del alma) En tanto que la “ciencia espiritual” – según las palabras del propio Steiner – se ha “corregido por sí misma”, con respecto a lo anteriormente expuesto, es de lamentar la ausencia de una indicación referida a este hecho.

7.5.2014

Para consultas por favor dirigirse al Dr. Miguel da Graça, 15 4 557 6391