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LA CORPORIFICACIÓN DEL ESPÍRITU DEL CUERPO MEDIANTE LA EURITMIA Una alumna de nuestra escuela me escribió una carta en la cual me preguntó, por qué había decidido ser maestra de euritmia. Dijo que no me lo estaba preguntando solamente a mí, sino a todos los maestros de euritmia de la escuela. Esperaba que a partir de la respuesta, pudiera obtener una mayor comprensión con referencia a la euritmia. Al escribir esta carta, Anne iba al 8vo grado. Aquello que hasta ese entonces sabia de euritmia, lo formuló de la siguiente manera: “Al escuchar una bella pieza musical, a menudo imagino una forma. A esta forma, la trazo. Luego busco una poesía, acorde a esa forma. Una vez hallada, se sabe, que podría guardar armonía con esa pieza musical. Tal vez asimismo se sepa lo que propone el compositor mediante su pieza musical.” A partir de la sabiduría del ser humano muy joven, esta niña ha definido algo esencial acerca de la euritmia, de una manera maravillosa: a partir del intensivo escuchar y vivenciar de la música, entra en la actividad volitiva y traslada lo escuchado, a una forma espacial. Luego eleva eso volitivo hacia el pensar y busca la palabra, la poesía, que concuerda con su forma configurada. En el tercer paso retorna a la música, siente con una mayor profundidad, obtiene claridad en sus primeras impresiones musicales, cree poder comprender de mejor manera al compositor. De hecho, Anne no es una pensadora, recorre su camino a través de la práctica. Ha trazado muy bellos ejemplos para su “camino del conocimiento” y lo pudo describir. Dado, que no es alumna mía, puedo decir: a no ser que esta niña durante ocho años ha tenido muy buenas clases de euritmia, fácilmente podría ser uno de los muchos alumnos Waldorf, que a disgusto hacen euritmia, se resisten, molestan, o practican la oposición pasiva. Todos nosotros vivenciamos a menudo, dolorosamente, la impopularidad de esta materia, a modo de fenómeno. A través de este rechazo frecuente, se expresa algo muy importante, algo central. Deberíamos aprender a comprenderlo a modo de una especie de manifiesto misterio. Se basa en muchas experiencias que los alumnos han realizado dolorosamente. En la gran corriente de la época todos ellos buscan la escuela Waldorf, y en ella están buscando aquello que se eleva por encima del usual sistema formativo. Por lo tanto también buscan la euritmia. Y tan solo se encuentran con nosotros, que aun poseemos poca claridad y poca habilidad en la transmisión de este camino educativo. Nuestros alumnos sienten decepción por este hecho y tienen la sensación: ¡nos están privando de algo nos están negando posibilidades de desarrollo, por las cuales justamente hemos venido a la Escuela Waldorf! ¡Deberíamos poder escuchar enojados reproches, en oportunidad e las así llamadas impertinencias! Deberíamos emprender la lucha por la obtención de claridad y comprensión, entonces también cambiaria la reputación de la enseñanza de la euritmia. A ello dedicamos la siguiente reflexión.
En todos los movimientos eurítmicos tenemos – como en doquier en el hombre – reunidas las tres cualidades del pensar, sentir y querer. Guardan consonancia. La intensificación de una de ellas, o la relación reciproca de las tres cualidades entre sí, estipula la calidad expresiva del movimiento.
Steiner tomó este ejercicio del siglo 15 (anotado en Agrippa von Nettesheim) y lo introdujo en la euritmia. Inicialmente permaneció durante algún tiempo en las posturas meramente geométricas del cuerpo. Luego empero a este ejercicio medieval, lo convirtió en un ejercicio moderno, ciertamente redimió la figura rígida. A cada una de las posiciones le otorgó su referencia al hombre, pronunciando una oración desde cada posición: Yo pienso la palabra ¡Cuán diferente es el ejercicio ahora! A los movimientos de mis miembros adhiero claros pensamientos – o conduzco al pensamiento, introduciéndolo al movimiento volitivo. Recién ahora se genera el conjunto del pensar, sentir y querer, se produce una sensación cálida y luminosa, casi un bienestar, a partir del ejercicio que anteriormente era frio. De una manera diferente podemos estudiar la relación de la actividad del pensar y de la voluntad en el ejercicio eurítmico primario y básico BUSCAMOS AL ALMA NOS IRRADIA EL ESPÍRITU La forma que aquí se camina en el primer lugar es una forma de la voluntad, una forma en espiral, que a cada instante cambia su dirección. A esta forma que conduce hacia adelante, se adhiere una segunda forma igual, colocada hacia atrás. Clara representación, actividad del pensar y activo obrar volitivamente compenetrado es lo que aquí se requiere. Cuando en el obrar – a pesar de toda claridad del pensar – cedo demasiado, el camino se me escapa fácilmente como debajo de los pies. La curvatura requiere mucha fuerza de sostén. “Buscamos al alma – nos irradia el espíritu”, las palabras habladas en este ejercicio nos abren los caminos hacia una dimensión superior, relacionando entre sí las tres actividades anímicas, incluyendo al sentir, sujetándolas activamente dentro del hombre. Hemos tomado conocimiento asi, del ámbito de los ejercicios que Rudolf Steiner en lo eurítmico ofrece a los adultos. En la ejercitación propia podemos vivenciar, cuan profundamente somos requeridos y formados como seres humanos, al llevar a cabo seria y regularmente, estos ejercicios, por lo tanto formativamente. ¿Cómo podemos descubrir al hecho de trabajar también con los niños de esta manera? Dado que entre el séptimo y el decimocuarto año tenemos que trabajar de manera tal que el pensar entre en la conexión correcta con el querer. Al respecto Steiner dice a modo de advertencia en la 5ta conferencia dada en el curso de Ilkley: “¡y esto puede ser malogrado!”… y explica que el hombre puede convertirse en un ser moral porque aquí en la tierra ha aprendido a conectar su pensar y su querer. En el animal se trata de un acto natural, en el hombre tiene que constituirse en un acto moral. ¿Cómo puede ser llevado a cabo esta misión que nos ha sido encomendada , de correcta manera, apropiada para el niño en el primer septenio? ¿Qué puede hacer el niño, que vive a partir de las fuerzas de la cabeza, para que la corriente del pensar y de la voluntad puedan reunirse? En principio, el niño lleva a cabo su tarea principal en conducir las antiguas fuerzas de la cabeza, a las jóvenes extremidades; al pasado, lo conduce hacia el futuro, al aprender a caminar. En el primer septenio no es posible ni cobra sentido el movimiento conducido por la voluntad. Con los niños nos sumergimos en imágenes, el niño “realiza imágenes” en los miembros conducidos plenamente con sentido. Podemos afirmar, que a la edad e la euritmia pre-escolar, tiene lugar una transmembración, una transcorporeidad del espíritu, de un modo muy vigoroso. Aun no existe un umbral de la conciencia, ni acto volitivo alguno, que detiene la corriente de las imágenes. De esta manera, los miembros son configurados y formados a través de las imágenes del movimiento, cuyo fluir entra directamente entre ellos, se edifican colmados de espíritu. Aquí la euritmia actúa de una manera directamente edificadora del cuerpo, por no tener la traba de ningún “filtro”. La imagen espiritual plena de vida del sol, de la luna, del gnomo o del caballo, se vierte en el alma y en el cuerpo del niño, les da forma y configuración. En la hora de euritmia me demostró, cuan exento de barrera las imágenes son recepcionadas en el primer septenio. Con nuestra representación del rey de las ranas habíamos llegado al momento en el cual la molesta rana es arrojada a la pared. Mediante una cuidadosa O la levantamos y con una K y una T de la palabra “klatschen” (palmotear), con el batir de nuestras manos, arrojamos la rana a la pared. En el niño aun muy pequeño, la imagen cobró una vida tan poderosa que él mismo no pudo arrojar la rana, que él mismo se convirtió en la rana ¿y qué hizo? El mismo se arrojó contra la pared – con tanta fuerza, que rápidamente tuvimos que colocar un paño frío sobre el chichón, antes que el redimido hijo del rey pudo presentarse frente a nosotros.
A esta edad no existe aun la ejercitación, la recordación, el dominio en el sentido posterior; vivimos dentro de un presente espiritual directo dentro del obrar físico, cuando hacemos euritmia en la edad pre-escolar. Cuando como adultos y como maestros nos hemos ejercitado en el contemplar, vemos justamente a esa edad, como las fuerzas del pensar desde el cielo fluyen a la tierra, corren desde arriba hacia abajo, tal como se describe en el curso de Ilkley. El gesto que al respecto podemos trazar para el primer septenio es el siguiente, que en forma pura expresa la toma de cuerpo del espíritu. Después del décimo cuarto año de vida, el gesto se invertirá, de modo tal que nos hallamos frente a la figura trazada a la derecha (en la página anterior).
En el primer ámbito del ciclo escolar primario, nos hallamos en un punto intermedio: ya no en el pleno fluir desde arriba hacia abajo, y no aun íntegramente en la corriente ascendente. La vida y la práctica tienen lugar en el ámbito de lo recién medio-nacido, que recién parcialmente ha entrado a la realidad, cuya efectividad empero se hace notar. En la vida de la imitación a modo de un sueño, del otorgar forma gráficamente y del configurar representando, aparece ahora, a modo de un obstáculo de un perturbador, ascendiendo desde abajo, el impulso volitivo. Impide al movimiento anterior, por lo cual se generan formas más movidas, a modo de torbellino, vibrantes, que se hallan en contradicción con el casi-sagrado fluir de los primeros años. Nuestro objetivo ahora tiene que ser, dejar vivir vigorosamente, pero en orden a estos movimientos atorbellinados. En el ponderar de la transición de lo serenamente ordenado y el fuerte movimiento, a menudo se halla la clave para el logro de una clase en el primer grado ¡el acceso a la escuela es un paso muy importante! Los niños ya no rodean a la euritmista como los pollitos a la clueca. Ahora cada niño tiene su lugar. Allí y no en otro lugar tiene que estar parado. Para la contemplación desde afuera, la clase solo es “blanda” ¡para la conciencia del maestro tiene que ser grande y ser practicada con el alma despierta! Hasta podemos hacer el mismo ejercicio antes y después del 7º año; pero es vivenciado de manera muy diferente. En el jardín de infantes, el apretar y el soltar lo podemos acompañar con el lema: ¡ESTOY OCULTO – ESTOY ACÁ! Al respecto el niño se experimenta una vez, redondo como una bola y estar soñando, otra vez, plenamente despierto y contento. Al hacer lo mismo en primer grado, entonces con el estar soñando y el estar despierto se relaciona un primer incentivo de la voluntad que se ejercita, que asciende desde abajo: ¡PUEDO PARARME SOBRE LA PUNTA DE LOS DEDOS DE LOS PIES, PUEDO BAJAR LENTAMENTE Y PARARME CON FIRMEZA! ¡QUIÉN no quiere tambalerar, algo tiene que hacer para impedirlo! Como gran innovación, esto es una primera ejercitación en la independencia ya en el primer grado. En el noveno año de vida, en medida cada vez mayor, tiene que ser ejercitado el impulso del movimiento volitivamente orientado, tal como lo enseñaremos a partir de un ejemplo más bien insignificante. La situación biográfica ahora es de manera tal que para el plan didáctico cobra validez, lo dicho en la 5ª conferencia del curso de Ilkley; en el niño humano, el pensar y la voluntad tienen que unirse a través de la ejercitación. Y es en ese lugar, donde podemos desaprovechar, desperdiciar algo; el posterior accionar es una corrección, el paso realmente necesario debe ser dado en el 9no año de vida. Tomemos en cuenta que hasta ahora, mediante los caminos andados, el niño ha seguido una sola dirección. Cualquier forma que ha andado – siempre ha caminado desde atrás hacia adelante, desde el mundo invisible al visible, desde el mundo espiritual, al mundo terrenal. También podríamos decir: mediante sus pasos el niño fue conducido, llevado, su accionar ha sido pasivo, aconteció como por sí solo. Para que el hombre pueda caminar hacia atrás, lo tiene que hacer de manera activa, tiene que superarse a sí mismo, vale decir que tiene que orientarse hacia aquello que podemos llamar “lo que se encuentra por encima mío”. Para ofrecer al niño en su 9ª año de vida un campo de ejercitación, mediante el cual puede construir una vigorosa y sana relación hacia sí mismo, y hacia el mundo, tenemos que practicar con él, el caminar hacia atrás. En el plan didáctico referido a esta edad, podemos leer: la historia de la creación, la vivenciamos como historia del yo. Las épocas referidas al conocimiento de las cosas, como estudio del mundo. El plan de la enseñanza contiene el movimiento del yo hacia el mundo. La forma eurítmica del yo es: ir el camino de lo espiritual hacia el mundo terrenal y de retorno hacia lo espiritual. Aquí estamos viendo como la euritmia fluye del ser del hombre. Dado que la forma coreográfica para la palabra “yo”, es la línea en el espacio, que en su fluir retorna a sí mismo. En cambio, la relación hacia el espacio, hacia el mundo, hacia el nosotros, se expresa a través del caminar el circulo. Lo nuevo para esta edad es que el niño comienza incipientemente a caminar al círculo de manera frontal. Con ello practica: yo soy parte de quien configura y a su ser soy parte configurada. En el caminar frontal del círculo, tenemos una relación constante de una espiritualización del cuerpo (al caminar hacia atrás) y una corporificación del espíritu (al caminar hacia adelante) Miremos ahora bajo el aspecto recién implementado, una clase para el 8vo grado. Las palabras son: YO QUIERO – YO NO PUEDO – TENGO QUE HACERLO. En términos generales, asi puede ser formulada la situación vital del alumno del octavo grado. ¿De qué manera se lleva a cabo el ejercicio? El primer camino nos conduce hacia atrás, activamente, de allí, a lo espiritual. El segundo nos hace caer hacia el primero, el espacio terrenal. Después que entonces al igual como Münchhausen, agarrándome de mi propio pelo, elevándome con apoyo en mi propia figura, habiéndome erguido de esta manera empleo toda la fuerza en todas las direcciones del espacio, al caminar un círculo. Anímicamente, este movimiento se corresponde con lo siguiente: quiero elevarme, quiero sobreponerme; sin embargo no puedo superar ni la fuerza de mi cuerpo, ni la debilidad de mí interior; asi y todo, tengo que intentarlo y lo tengo que hacer, asi y todo. Al final del ejercicio se palmotea, con las manos a la espalda: es como subrayar al movimiento. Dado que visto eurítmicamente, cada contacto con mi propio cuerpo es una E. La E fija al yo en el cuerpo etérico. De esta manera disponemos que la superación de la propia debilidad hace su entrada en el cuerpo de los hábitos, que el sobreponerse se lleve a cabo como habito de vida, y no como hecho excepcional ¡todo esto yace oculto en este ejercicio tan simple! Para poder observar las fuerzas ascendentes y descendentes en el ciclo superior en su efectividad referida al movimiento, la mirada tiene que ser orientada en otras direcciones. Y no es el espacio exterior, que aporta la ayuda principal. Ahora está actuando en medida cada vez mayor, algo cualitativo dentro del movimiento mismo. A partir del 9no grado, hablamos de la posibilidad de que en el movimiento pueda manifestarse dinámica. Una línea tiene su fuerza de afirmación a través de forma y dirección en el espacio. A través de su fuerza, tiene una afirmación cualitativa diferente. Una línea de tenue inicio y vigoroso final, posee otra manifestación que la de vigoroso comienzo, terminando en un halito. Al cabo del nacimiento del cuerpo astral, el alumno puede configurar un movimiento exteriormente igual, dos veces en expresión polar. En una oportunidad, una L posee un aspecto florido, radiante, otra vez, desplomante, desmoronante, marchitándose. Una vez el movimiento se espiritualiza, tiene lugar un ascenso hasta la disolución – luego a su vez en el mismo sonido se inhala el medio circundante, lo espiritual, lo luminoso, y es incorporado. Para que esta diferenciación de los gestos se torne posible, que lo cualitativo no solamente pueda ser sentido, sino también configurado, es menester un profundo trabajo previo, sobre todo en los grados del ciclo medio. La cualidad del movimiento está relacionada con el ritmo. Podemos observar como las dos corrientes del movimiento se expresan no solamente en el caminar decayente y ascendente, sino también en el tamaño de los pasos. Hasta el 9º año de vida, el paso es imagen. Existen pasos de gigantes, dragones, pasos anuales asi como pasos de gnomos y de hormigas. El paso corto despierta, el paso largo adormece (existen niños que bostezan, cuando durante un tiempo mayor acompañaron a los gigantes). De manera corta cae la gota de la lluvia del cielo, lentamente asciende la neblina. En el 9º año, el estar despierto y el estar dormido se intercalan; ahora se genera un ritmo acompasado, aun no dinámico. En el 12º año se genera el ritmo opuesto; el niño reúne dentro de sí el estar despierto y el estar dormido, el ascender y el caer. Ahora practica con el cuerpo, la vida y el ser-vivido, simultáneamente, al yo y al ser del mundo. Ahora en la parte del medio se genera una vida semi-despierta y semi-dormida, vale decir, una vida del estar soñando: ese es el ritmo propiamente dicho. Desde aquí, a partir de la parte del medio, a partir del halito viviente en el hombre, tiene que ser implementado todo movimiento. Desde allí tiene que fluir descendiendo a los pies, fluir hacia los brazos. Los pies tienen que poder deslizarse, flotar, tropezar o caer, cuando la obra de arte lo requiere. La “palabra de los pies” tiene que ser cuidado durante mucho tiempo para que en euritmia podamos llegar a hablar con autenticidad y no tan solo balbucear. Con nuestra reflexión hemos llegado al lugar en el cual tenemos que investigar, qué significado tiene la palabra dicha y escuchada para el desarrollo del movimiento y su diferenciación. “La euritmia como lenguaje visible”, continua la obra de los dioses ¿cuán real, cuan literalmente tenemos que tomar esta palabra de Rudolf Steiner? Cuando como euritmistas nos ocupamos con la conferencia del 11 de marzo de 1923, parece como dada para la euritmia. Mucho de aquello, que más tarde se ha hablado en el primer curso de euritmia sonora, vive allí. (Primer conferencia del tomo “el impulso del acontecer histórico mundial a través de poderes espirituales” (G a 222, paginas 14-19) dice: “interiormente profundizado suena lo vocal – yendo hasta la objetividad de las formas con movimiento, suena lo referido a las consonantes”. En el caso de la vocalización, el cuerpo es conducido a posturas, exteriormente casi a la calma. La sensación, la espiritualidad de la palabra, fluye al cuerpo, formando, calentando, plasmando. Claramente tiene lugar una corporización del espíritu. El camino opuesto lo emprendemos al formar las consonantes. El consonante es movimiento y sentimiento, la espiritualidad del sonido sale siendo sacudida, rodada, ondulada. De esta manera, el cuerpo es quemado, transespiritualizado, transpuesto de vida. Al trabajar con las consonantes, manifiestamente estamos frente a una espiritualización del cuerpo. Esto acontece en oportunidad de cada actividad eurítmica. ¿Cómo tengo que hacer silabear a los niños, para cumplir las condiciones de su situación del estudio del hombre? En los tres primeros años escolares silabeamos “simplemente” y prototípicamente. De esta manera elemental, nos manejamos con el sonido y el gesto de las consonantes y vocales. El umbral empero que decide si las palabras, los sonidos y los movimientos son de modo tal que por la noche llegan a la esfera de los ángeles y los seres arcangélicos, es muy estrecho. Esto lo muestra un ejemplo personal: Para llegar a la concordancia de las almas y los cuerpos de los niños a menudo pregunto: ¿Desde dónde quereis buscaros la fuerza hoy? A partir de las contestaciones, claramente se desprende el estado anímico del grado. Al comienzo del primer grado siempre aparecen propuestas técnicas: buscamos nuestra fuerza del avión, del tractor, etc. Hacia el final del primer grado, todos tenemos en claro que un auto tiene mucha menos fuerza que una piedra, una montaña, la luna o las flores, puesto que el avión está hecho por el hombre, la flor está hecha por Dios. Entonces podemos decir: TENEMOS MUCHA FUERZA CELESTIAL, MUCHA FUERZA HUMANA, y a veces también cuando así lo queremos: MUCHA FUERZA DEL DIABLO. Pero la fuerza del diablo que de hecho posee, la tenemos que amoldar de manera tal que no nos aplaste o hasta nos haga caer. Asi nos hallamos directamente en lo esencial del habla y nos conectamos con las fuerzas del crecimiento del niño: finalmente tal vez lleguemos a un lema inicial como este:
Ahora, la imagen porta al habla, consonantes y vocales están unidas en la palabra y tiene que cumplir su misión plasmadora del cuerpo y su misión disolvente. Este lenguaje que identificado cobra acción en lo físico y en lo espiritual, posee entonces, la fuerza de las olas, para entrar en acción de dialogo con los seres de la tercera jerarquía, durante la noche. En la euritmia curativa trabajamos con el efecto de los diferentes sonidos o secuencias de sonidos, que retornan una y otra vez. También en las clases en los grados, un camino conduce a través de las hileras de sonidos. Mediante el mismo, nos aproximamos intensivamente a la cualidad del habla, de hecho sin imagen y sin concepto. Contemplemos al trabajo del cuarto grado referido al abecedario. En un primer paso, mostramos a los niños el abecedario de manera muda, permitiendo que descubran de qué se trata. Se podrán escuchar las respuestas más peculiares:
“SON TODOS LOS NOMBRES DEL GRADO” Luego silabeamos, y juntos descubrimos muchos misterios. Al haber avanzado por ejemplo de la A a la G, podemos preguntar: ¿qué aspecto tiene la H? tiene que salir danzando del espacio libre y luminoso que ha creado la G, y tiene que preparar el espacio para la I ¡el gesto de la H aparece como requerido por el abecedario! Al finalizar en la A, viniendo desde atrás, es como una toma de aliento, mientras que al comenzar al abecedario, se trataba de una A de asombro ¿Qué historia se oculta en la secuencia L M N O? vivenciamos uno tras otro; a las celestiales, hálito humano, curiosidad y en la O: ¡bueno es, que como seres humanos tengamos todo esto! Al lograr practicar de esta manera, un gran contento puede imperar en el grado. Allí nos vinculamos al trabajo de los Dioses, a las fuerzas de configuración que imperan en el mundo, de manera directa y activa. Algo muy diferente luego con el trabajo referido al mismo tema, en un 9º grado. La sumersión en las fuerzas del lenguaje arquetípico, se realiza de un modo mucho más despierto. Descubrimos la ley: sonido de empuje, de soplido y nuevamente de empuje, en las tres primeras consonantes B-C-D: en las siguientes, F-G-H, se secuencia es inversa. De esta manera hasta la vocal I está creada una equiparación, mediante la cual, lo solido del sonido-empuje y lo aéreo-luminoso del sonido del soplo se reúnen. Podemos hallar muchas leyes similares y se presentan percepciones nuevas, que colman de entusiasmo hasta el quinceañero. Al sensación de que el abecedario, archiconocido parece ser interesante y pleno de sentido, llega a los alumnos hasta en esta edad, en al cual la euritmia no ocupa un primer plano en su vida. El proceso del silabear, se invagina a través de las escaleras de la edad, al contemplarlo mediante el estudio del hombre. Primero, la imagen del sonido entró a los cuerpos. Ahora se torna visible el ser, a través del cuerpo; el carácter como ser de la F, tiene que ser exteriorizado por el brazo y a través de toda la figura. Las torpes y rudas figuras de los alumnos de esa edad, se dominan para ser permeables con respecto al contenido espiritual de un sonido. Avanza el camino, cuando por ejemplo intentamos con un 10º grado, descubrir un curso evolutivo en una serie de sonidos. No a través de palabras y de conceptos, a partir del ser del sonido debe ser actuado, incorporado “con manos y pies”. Aquí podemos pasar por la “serie evolutiva”, procedente de Rudolf Steiner: Creamos una envoltura mediante la B ¿qué será de ella, cómo adquiere vida, cómo aliento? A través de la M. ahora, lo iniciado quiere y debe llegar a la tierra: D. ahora puede movilizarse de múltiple manera: N. entre adelante y atrás y arriba y abajo: R. Entre afuera y adentro: L, etc. – Cuan rico se torna finalmente la B, de la cual hemos partido, cuando retornamos junto a ella ¡cuánta plenitud la colma ahora! A través de esta tarea que “solamente” se ocupa de una serie de sonidos, podemos introducirnos profundamente en un proceso artístico con un 10ºgrado. Podemos expresar ideas, pensamientos, imágenes en el sonido, las sustancias de la palabra, en nuestros miembros, la sustancia de nuestro espíritu. Ahora en el cielo superior, constantemente se amalgama el proceso de la encarnación y de la espiritualización. El arte siempre se origina en el medio. El rombo, que se ha generado en nuestra alegoría del triángulo ascendente y descendente, es la fuente del arte. También en el habla encontramos ahora el impulso interior, acerca del cual hemos llamado la atención anteriormente, con respecto al caminar las figuras. En el trabajo con un 11er grado, el planteo interior podría ser el siguiente (de esta manera hemos trabajado últimamente en mis clases): mediante el movimiento tratamos de elaborar una nueva cualidad: ¿podemos hacer visible oscuridad y luminosidad en nuestra propia figura? (se muestra como esto es posible). ¿Acaso podemos aclarar la oscuridad de un poco, con una tendencia hacia el azul, y amenguar la luminosidad en dirección al amarillo? La segunda fase es podemos expresar las cualidades no tan solo en la figura propia, si no también en lo que al grupo se refiere. En lo más íntimo, aquí se genera al color, que es llevado a la manifestación a través del cuerpo; con el cuerpo se pinta, de una manera despierta y desapasionada, que esa pintura puede ser contemplada y juzgada. Además nos ocupamos con la cualidad del movimiento del pasado (abajo-atrás) y del futuro (adelante-arriba). Dentro de mí, vivencio al presente, aquí y ahora. En el centro de nuestro trabajo, pero asimismo de nuestro campo de trabajo, se hallaba una poesía: FUTURO Antes aun, que a su fin la desgracia llega Solo lo que creemos, puede ser hallado, Hora tras hora encadenada está- Marie-Luise Kaschnitz Ya el primer gesto, puede revelarnos la poesía. La vastedad del mundo, tiene que convertirse en realidad dentro de mí mismo: ¡finalmente – en definitiva!! (ENDLICH) hacemos la E grande, corporiza lo espiritual del mundo dentro de nosotros. En ese sentido, aportamos lo practicado a la poesía y vivenciamos con intensidad mayor sus cualidades. La lucha referida al ascenso y lo futuro, se lleva a cabo mediante los sonidos, mediante forma, palabra y pensamientos. Una y otra vez el alumno se sumerge con cuerpo y alma- en el real sentido de la palabra a- en este debate. Al final de la poesía, esa lucha puede estar resumida como en un sello. Con la mano derecha, el hombre señala la altura sobre sí, y con la izquierda señala la tierra; está parado sobre un pie, señalando con ello, que no está sujeto en un lugar, que está en camino. La postura de Picis, aquí emerge de la esencia del texto. Nos advierte a entendernos como mediadores entre el cielo y la tierra. En tales puntos, en el trabajo del ciclo superior vivenciamos – a pesar de muchos fracasos – una y otra vez que el susurro y murmullo del habla cotidiana puede ser transformada en sonido resonante de trompeta, que el ser individual puede producir, ¡cómo podrá resonar el sonido orquestal, cuando todos nosotros, unidos, emprendemos este camino! 25.2.2015 |