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Irene Groh – Mona Ruef

EDUCACIÓN Y ENSEÑANZA A MODO DE MEDICINA PREVENTIVA

(Indicaciones dadas por Rudolf Steiner) LA MEMORIA

(GA 300 – 26. 5 21):

X: Los niños en mi 6º grado tienen mala memoria. Debe tratarse de una falencia en mi enseñanza.

RS: no podemos decir que la memoria de todos los niños es deficiente.

X: los niños no han recordado las cosas. Por ejemplo, no conservan imágenes claras de Egipto.

RS: ¿De qué manera ha tratado usted de brindar la representación metafórica?

Se informa acerca de las clases de geografía

RS: Los niños recuerdan las pirámides y los obeliscos. Al respecto usted tiene que preguntarse, si ha hecho todo de manera pormenorizada, para que todos los niños tengan una imagen de la ubicación de Egipto, de modo tal que el niño no tenga vacíos en la representación para llegar a Egipto. Cuando meramente destacamos a Egipto y el niño no tiene la menor idea de cómo llegar de aquí a Egipto, entonces es muy posible que la memoria falle. Tal vez tengamos que procurar que todos los pormenores se cumplan, para que los niños tengan una noción completamente plástica, una idea sin lagunas de la ubicación de Egipto, con respecto al lugar de la ubicación propia. El niño sabrá algo de las pirámides y de los obeliscos, pero no sabrá que se encuentran en Egipto. Tenemos que reflexionar acerca del hecho, si realmente se realizan todas las cosas que conducen a los conceptos cerrados ¿acaso los niños solamente confeccionan al mapa de África? Tal vez al mapa específico le deberíamos adicionar el mapa de Europa y otra, que permita una visión conjunta y pueda crear al contexto.

X: Pregunté en qué punto cardinal ubicarían a Egipto.

RS: Tal vez tendríamos que buscar las ciudades a través de las cuales pasamos, para llegar desde aquí a Egipto. Este tipo de fallas de la memoria se debe  a varios de cualquier índole en la adquisición restante de nociones. Al recibir conceptos cerrados, no cabe duda de que  la memoria experimenta una mejoría. Esto no ha sido asi en  el caso del señor  O. Los niños estaban interesados. Comprendieron todos, estaban entusiasmados. Pero no recordaron nada, porque destacó las cosas, sin brindar mayores contextos. Establecer mayores contextos es un buen modo del cultivo de la memoria.

Esto cobra validez de la más diversa manera par diferentes ramas de la enseñanza. Cobra validez sobre todo para asuntos tales como geografía, para determinados asuntos de las ciencias naturales. Para la historia es válido de manera especial. En  el caso de la historia es importante, que de cualquier modo debe tratarse brindar representaciones concretas.

Al hablar de algo así, como las guerras persas – al menos en oportunidad de importantes puntos de empalme – nunca dejaría de destacar a alguien. Al haber escuchado la historia del corredor de Atenas: nunca perdería la oportunidad de ofrecerle a los niños una descripción gráfica, acerca de cuánto tiempo ha pasado de que una persona asi ha vivido, por ejemplo, hacer un cálculo acerca de las generaciones transcurridas: abuelo, hijo, etc. resultarían 55 a 56 personas ubicadas un tras otra. De esta manera los niños obtienen una noción del tiempo. Preguntaría, ¿Quién es contemporáneo con el misterio de Golgotha? Emplear tales  nociones y permitir que los niños reposen en las mismas. Hablamos de Egipto y les enseñamos, como llegar a Egipto desde Stuttgart. Hacemos una escala en Venecia, luego tratamos de apartarnos un poco del tema e intercalar una broma que tiene relación con Venecia. El humor tiene que estar contenido en las clases, de no ser así sufre también la memoria.

 

G A, 22.11.20:

 La evidencia no la tenemos tan solo para tornar evidente aquello que buscamos explicar, sino también para otorgar movilidad al espíritu. Razón por lo cual yo lo encontraría justificado, si a la mayor medida comunitaria  a través de un dibujo lo ilustraríamos de manera tal que a los números primos contenidos en ambas cifras volcamos en un recipiente, entonces allí adentro estarán solamente los números primos contenidos en ambos. Tenemos la posibilidad de conducir esto a la evidencia. Un recipiente grande, tomamos el factor primo 2, al mismo lo arrojamos adentro. Esa es una medida con la cual podemos medir a ambos factores.

Se trata de no apoyar únicamente aquello que queremos tornar comprensible, sino la memoria recibe apoyo por el hecho de que introducimos conceptos espaciales que son gráficos, que los niños tengan nociones del espacio. Esto no es una censura. Esta clase ha sido excelente. Podría adicionarse algo para conducir a los niños a la representación espacial.

 

 G A 300, 30.12.21: a su vez es natural, de que al aproximarse el fin de curso, al acercarse las vacaciones en una especie de recapitulación, acerquemos al alma del niño aquello que en diversos espacios durante el año se le ha enseñado, esto se puede llevar a cabo dentro de un bonito contexto.

G A 300, 8.3.20: Existen empero así mismo niños que tienen mala memoria, que al día siguiente no recuerdan lo que hicieron al día anterior. En estos casos tenemos que fortalecer la capacidad de la memoria, a través de la representación retroactiva.

¿Todavía están practicando el lema, que es algo asi como una fina oración para los niños que les he dado? “En el aprendizaje, el hombre adquiere fuerza vital”, “quiero cuidarme a mí mismo, en el pensar y en el actuar, o…y en el hablar”. Difícilmente podemos vigorizar la memoria, a no ser que intentemos hacer representar a los niños de modo inverso: “El padre lee en el libro” invertirlo en “libro en el lee padre el”, de modo tal que lo lleven a la representación gráfica.

O recitar números ida y vuelta: 4  6 7 3, diciendo 3 7 6 4. O decir la escala de dureza, ida y vuelta.

Después de haber recitado pequeñas poesías, podemos pedirle a los niños que las repitan hacia atrás, palabra por palabra. También en el caso de los ejercicios lingüísticos, es bueno proceder de esta misma manera. Se trata de un implemento técnico que tenemos que emplear, frente a una fuerte falencia de la memoria.

 

G A 300, 9.6.20: X: Informa con respecto al 4º grado. Nada han sabido los niños con referencia a la gramática alemana. Preguntaron de qué se trata.

RS: Muy bueno es, pedir a los niños al final de la cuarta hora, recordar aquello que han hecho y practicado en el curso de la mañana.

 

G A 293, 29.8.19: Únicamente cuando cobramos efecto sobre lo habitual del hombre, sobre lo referido al hábito, podemos establecer el orden en su voluntad, y con ello también en la fuerza de su memoria. Vale decir; tenemos que descubrir aquello que en el niño despierta un intensivo interés, lo cual a su vez ayudará a vigorizar su memoria. Dado que la fuerza de la memoria la tenemos que tener a partir del sentimiento y de la voluntad y no, a través de meros ejercicios intelectuales de la memoria.

 

G A 307, 16.8.23: Ambos extremos, la carga excesiva de la memoria y la exigua son perjuiciosos en la educación. Se trata del hecho de que en la edad infantil hasta el cambio dentario, vale decir justamente hasta la época en la cual el niño es enviado a la escuela, la memoria tiene que permanecer sin interferencia, en libertad absoluta.

  Tal como lo hemos visto durante este tiempo actúan en consonancia mutua, el cuerpo físico, el cuerpo etérico, el cuerpo de las fuerzas plasmadoras, el cuerpo astral y la organización del yo. Y la manera en la cual el niño, imitando, desarrolla dentro de sí aquello que inconscientemente puede observar en su medio circundante, actúan también asi que hasta dentro del cuerpo físico se desarrollan las fuerzas aquellas que de mejor manera permiten el desarrollo de las fuerzas de la memoria y el recuerdo, de modo tal que durante estos años con respecto al desarrollo de la memoria, tenemos que dejar que el niño actúe por sí mismo.

  En cambio después de la segunda dentición, donde lo anímico espiritual en cierto modo se emancipa de lo físico, justamente cobra una máxima importancia, un tratamiento metódico de la memoria. Dado que durante toda la vida del hombre, la memoria debe valerse del cuerpo físico. Sin un cuerpo desarrollado en todos los aspectos, la memoria del hombre también estará interrumpida. En el estudio del hombre que en la actualidad se le presenta al laico ya se sabe también, que frente a alguna lesión cerebral, de inmediato se producen defectos de la memoria.

  En el niño empero no solamente tenemos que prestar atención al hecho de que un estado anímico se descarga en la enfermedad, sino que constantemente tenemos que tomar en cuenta como pedagogos los pequeños efectos íntimos de lo anímico-espiritual sobre lo físico. De modo tal que un desarrollo incorrecto de la memoria, perjudicará al niño por toda su existencia terrenal.

Se trata de lo siguiente: ¿Cómo llegamos a un correcto desarrollo de la memoria? Sobre todo tenemos que tener en claro que los conceptos abstractos, conceptos que se forman de manera racional, intelectual, siempre abruman la memoria, la bruman en medida mayor justamente entre el cambio dentario y la madurez sexual y que las nociones que se acercan al niño viviente , tal como lo he referido, nociones plásticas-pictóricas, que acercamos al niño durante las clases artísticas, a  su vez de manera viviente despiertan las fuerzas aquellas que de correcta manera desarrollan la memoria llegando hasta el cuerpo físico. Esta es la mejor base para un correcto desarrollo de la memoria: configurar artísticamente toda la enseñanza, justamente en la época de la escolaridad primaria.

 Del arte, de un correcto tratamiento del arte, emerge también siempre el tratamiento correcto de la capacidad física del movimiento. Entonces empero cuando permitimos al niño mismo, practicar lo artístico, cuando estamos en condiciones de conducir al niño a la actividad artística, de modo tal que en todo aquello que el niño hace durante la vida de la pintura, la vida  de la escritura, la vida del dibujo, durante las clases de música, logramos movilizar lo corporal conjuntamente con lo espiritual – tal como acontece en el caso de la euritmia – entonces podremos desarrollar de correcta manera aquello que de la formación anímica tiene que entrar al cuerpo físico para la memoria. Tampoco tenemos que creer que para el niño es provechoso la desconexión completa de la memoria o el tratamiento deficiente de la misma.

 Al tomar en cuenta los tres fundamentos: los conceptos constituyen una carga para la memoria, lo grafico-artístico forma la memoria, esfuerzos volitivos, acciones volitivas afirman la memoria – tenemos entonces, tres reglas de oro para el desarrollo de la memoria.

 Podemos emplear estas tres reglar de oro, implementando la enseñanza de la ciencia de la naturaleza, de la historia, para la formación de la memoria. Lo mismo sucede con la enseñanza de los cálculos: tenemos que comenzar siempre con la comprensión artística de las cosas.

 

 G A 304, 16.9.22: Del mismo modo, como el niño asimila la estructura del habla en el organismo de su alma, sin emplear las leyes de la construcción de la lengua dentro de conceptos intelectuales, así el ser humano joven, para el cultivo de la memoria tiene que aprender cosas, de las cuales recién más tarde se apropiará de la comprensión conceptual. Y hasta aprendemos a formular en conceptos de la mejor manera aquello que a esa edad lo hemos adquirido puramente a través de la memoria, tal como las reglas del habla, las aprendemos en mejor medida a través del lenguaje que ya dominamos. El dicho del material de la memoria incomprendido, no es otra cosa que un prejuicio materialista. El ser humano joven, por ejemplo tan solo tiene que aprender las leyes más indispensables de la multiplicación a partir de algunos ejemplos, para los cuales no necesitamos calculadora alguna, y en cambio podemos usar los dedos, para apropiarse debidamente de las tablas, incorporándolas a su memoria. Al proceder de esta manera tomamos en cuenta la naturaleza del hombre en proceso evolutivo. Pecamos empero contra la misma, cuando en la época en la cual se está realizando el desarrollo de la memoria, nos valemos en desmedida del intelecto. El intelecto es una fuerza anímica, que nace recién con la madurez sexual, sobre la cual por lo tanto no deberíamos accionar desde afuera con anterioridad a esta edad. Hasta la edad de la madurez sexual, el joven ser humano debería adquirir los tesoros adquiridos por la humanidad, implementando su memoria. Después llega el momento de compenetrar con conceptos aquello, que con anterioridad ha atesorado en su memoria. Por lo tanto el hombre no tan solo debe recordar lo que ha comprendido, sino que debe recordar las cosas que sabe, vale decir, de las cuales en su memoria, ha adquirido una posesión tal como el niño del habla. En primer término, apropiación a través de la memoria de acontecimientos históricos, luego comprensión de los mismos mediante conceptos. Primeramente, buena impregnación a través de la memoria de las cosas geográficas, luego la comprensión de los mismos, etc. En cierto sentido, toda la comprensión en conceptos debería ser obtenida a partir del tesoro de la memoria almacenada. Cuanto más sabe el ser humano joven basado en su memoria, con anterioridad a la comprensión conceptual, tanto mejor.

 

G A 95, 27.8.06:

 En la época del séptimo hasta el décimo cuarto, décimo quinto y décimo sexto año de vida, vale decir hasta la madurez sexual nace el cuerpo etérico de la misma manera como en ocasión del parto, el cuerpo físico tiene acceso para el medio circundante. Por lo tanto allí tenemos que accionar sobre el cuerpo etérico. El cuerpo etérico es el portante de la memoria, de los hábitos que perduran, del temperamento de las inclinaciones y los apetitos duraderos. Es por ello que cuando el mismo se libera tenemos que cuidar sobre todo el desarrollo de estas cualidades. Tenemos que actuar sobre los hábitos, sobre la memoria, y sobre todo aquello que al hombre debe darle una base de su carácter. Se convierte en algo así como un fuego fatuo, cuando en esa época no se procura, que ciertas costumbres – a modo de hilo rojo – transponen su carácter, para que pueda estar afirmado,  durante las tempestades de la vida. Y ahora tenemos que accionar sobre la memoria. Más tarde al cabo de este tiempo,  aquello que debe ser asimilado a modo de materia recordatoria, tendrá también el sentido con respecto al arte, especialmente un arte tal que mucho tiene que ver con las vibraciones del cuerpo etérico, o sea con la música. Al existir talentos al respecto, en estos años tenemos que preocuparnos de su desarrollo. Al intentar de desarrollar en estos años ya el juicio, hacemos lo incorrecto. En esto nuestra época comete graves daños. Tenemos que preocuparnos de brindar al niño la oportunidad de aprender a partir de metáforas, de imágenes: la memoria tiene que obtener contenido, la fuerza comparativa tiene que ser practicada a partir de metáforas, de imágenes: la memoria tiene que obtener contenido, la fuerza comparativa tiene que ser practicada a partir de nociones sensorias. Tenemos que presentar ejemplos provenientes de grandes personajes de la historia universal, pero no podemos decir, esto es bueno, esto es malo, esto cobraría efecto sobre la fuerza del juicio. Debemos proporcionar al niño la mayor cantidad posible de imágenes tales que cobran efecto sobre el cuerpo etérico, o comparaciones con lo magnánimo en el mundo. Es la época, en la cual cobran una poderosa acción los cuentos y los relatos, que presentan la vida humana en imágenes. De esta manera el cuerpo etérico adquiere movilidad y flexibilidad, obteniendo impresiones duraderas.

 

 G A 301, 11.5.20: Por un lado por cierto podemos recursar la introducción de la máquina calculadora en la escuela durante el siglo 19, esta calculadora empero no debería conducir a una excesiva sobre- valoración materialista del principio de la contemplación. Tendríamos que tener en claro: la evidencia es justificada, pero en definitiva se trata de que a través de la enseñanza tienen que desarrollarse facultades humanas. La época del cambio dentario hasta la madurez sexual debe ser dedicada sobre todo al desarrollo de la memoria. Menosprecio de la memoria sobre la base de la contemplación, sobre el costo de la contemplación de preferencia de la contemplación sobre el costo de la memoria, a ambos deberíamos evitar. En principio, de una manera simple y para aquel que está en condiciones de impartir una enseñanza con plenitud de vida, le son suficientes los diez dedos de las manos – deberíamos implementar dentro del numero contable 10 diversas agrupaciones que ostentan las operaciones de cálculo y la relación de los números entre sí. Pero entonces deberíamos tener en claro que con el cálculo deberíamos manejarnos de la misma manera como acontece en la vida, en la vida anímica de la humanidad.

Acerca de aquello que en realidad es un número, es un quebrado, existen detalladas filosofías, tratamos enteros de investigación filosófica. Con ello se expresa, que siendo niño se nos brinda enseñanza acerca de números, acerca de quebrados, que empero asi y todo más adelante en la vida, y hasta cuando se es filósofo, se puede decir: ahora recién tenemos que investigar lo que significa en realidad un número, un quebrado. Y esto nos indica: que no es necesario a través de la asi llamada contemplación, la evidencia, querer minuciosamente todos, en cambio tenemos que aportar mucho al niño, que lo incorpora a la memoria, lo cual será compenetrado más tarde al haber adquirido la madurez respectiva.

 

 G A 206, 24.7.21:Aquello que está presente en el hombre a modo de capacidad de la memoria, debe ser comprendido como procedente de la naturaleza humana misma. Y se trata entonces de proporcionarnos una posibilidad para poder observar como es la memoria en el curso de la evolución humana. Aquel que tiene la capacidad para una observación de esta índole, podrá notar, que la memoria en el niño se manifiesta aún de una manera muy diferente que en la persona a partir del sexto, séptimo  u octavo año. En los años mencionados en ultimo término, adquiere un carácter más bien anímico, mientras que podemos notar claramente, como en los primeros años infantiles, la memoria está sujeta a los estados orgánicos y como con esfuerzo logra salir de estos estados orgánicos. Y aquel que toma en cuenta la relación podrá notar, como esa formación conceptual de hecho se adhiere marcadamente a aquello que el niño vivencia en su entorno a través de su percepción sensoria, mediante sus doce percepciones sensorias indicadas.

Es excepcionalmente sugestivo, pero a su vez significativo, ver como los conceptos que el niño se forma, dependen absolutamente de las experiencias a las cuales el niño se halla sometido, sobre todo, por el comportamiento del entorno. En los años a los cuales aquí nos referimos, el niño es un imitador, también en aquello que a la formación de conceptos se refiere. Podemos notar en cambio como la facultad de la memoria va ascendiendo en mayor medida del interior del desarrollo infantil, que está relacionada más bien con toda la constitución corporal, muy poco con la constitución de los sentidos y con ello, la constitución de la cabeza humana. Podremos percibir en cambio una íntima relación entre el modo como el niño está constituido  con respecto a su formación sanguínea, con respecto a la nutrición de su sangre. Notaremos que en niños con tendencia a la anemia, la formación de la memoria tiene dificultades. Y notaremos en cambio que en ese caso, la formación conceptual, la formación representativa tiene menos problemas.

Solamente puedo mencionar estas cosas, puesto que en definitiva, cada cual que ha obtenido las normas con respecto a tales observaciones, a partir de la vida misma tendrá que buscarse datos, y los encontrará. Hallará entonces que en el niño de hecho la formación conceptual se produce desde la organización de la cabeza, vale decir, de la organización nervio-sensoria, o sea de las vivencias de la percepción. Que aquello empero diríase, entre teje la formación conceptual a modo de capacidad recordatoria, se va desarrollando a partir del organismo restante, fuera del organismo de la cabeza. Y al avanzar en esta observación, al tratar de descubrir de qué manera se comporta sobre todo la formación de la memoria en los niños que por ejemplo tienen tendencia a una figura corta, pequeña y rechoncha y niños con tendencia espigada se hallará, que allí de hecho se expresa claramente una relación entre las manifestaciones del crecimiento en su conjunto y aquello que a modo de memoria se desarrolla en el hombre…

…Naturalmente, existe una significativa diferencia pedagógica-didáctica, en el despertar de los conceptos matemáticos y en el hacer comprender, en el inculcar de tales nociones y  conceptos, que tiene que ser obtenidos de las experiencias externas y en los cuales, la capacidad recordatoria juega un rol esencial. Sobre todo cuando adquirimos una determinada capacidad de contemplación con respecto a la evolución humana en sus particularidades, claramente podemos distinguir dos tipos de niños en su desarrollo: unos que traen un importante caudal de vidas terrenales anteriores, a los cuales les podemos inculcar fácilmente los conceptos; en cambio nos podemos encontrar con otros, que poseen menor seguridad en la formación de sus conceptos, que empero con facilidad se dan cuenta de las cualidades de las cosas exteriores y de esta manera fácilmente asimilan aquello que pueden captar mediante la observación propia. Allí empero tiene intervención la capacidad de la memoria, dado que no es fácil aprender cosas exteriores de la manera como luego debe ser enseñado escolarmente. Naturalmente puede formarse un concepto, pero no pueden ser aprendidas de manera tal que podemos reproducirles lo aprendido, sino existe una clara capacidad de la memoria en definitiva, allí podemos percibir muy exactamente, la confluencia de dos corrientes en el desarrollo humano.

 

 G A 302, 12.6.21.: Para ello es necesario, que el niño conserve como propiedad suya, aquello que le enseñamos. En nosotros se genera la pregunta, candente, justamente procedente de la práctica de nuestra enseñanza: ¿Cómo logramos que la misma se convierta en posesión duradera? Y la respuesta a esta pregunta se produce en realidad a partir de condiciones previas muy diferentes a aquellas que comúnmente suponemos…

…Una noción por ejemplo, que le procuramos al niño, que el niño adquiere con nosotros mediante su esfuerzo, en la forma en la cual vive mientras estamos trabajando con el niño, luego cuando el niño no está viviendo en la noción, tal vez inmediatamente después ya no se encuentran en el niño a modo de una noción tal como lo ha sido con anterioridad inmediata en el niño como noción. De ninguna manera se trata de que un concepto en la misma forma se halla flotando en el inconsciente y luego puede ser elevado nuevamente desde allí, a modo de recuerdo. Esto de ninguna manera es así. La noción que hemos elaborado para el niño, no existe en ningún lugar, cuando el niño no piensa en ella. Esa noción por lo tanto no está flotando, como tal, no existe. Aquello que acontece cuando el niño desarrolla nuevamente una noción tal es algo muy diferente que comúnmente se supone creyendo que la noción es elevada de lo subconsciente.

Al recordar no tan solo lo podemos comparar con el percibir, sino que en un cierto sentido lo podemos considerar como lo mismo.

Al percibir, vale decir, cuando a la actividad anímica del niño la conducimos a un objeto externo cualquiera y con él elaboramos una noción cualquiera, esto de hecho es una actividad propia del niño. El niño se elabora esta noción, estamos hablando de percepción. Cuando el niño recuerda algo, se trata del mismo proceso. Ahora orientado hacia el interior; algo acontece en el interior. Y esto que en el interior acontece es trabajado desde adentro hacia afuera, de la misma manera como la percepción es elaborada desde afuera hacia el interior. Aquello que sigue con vida en el interior del hombre, cuando una noción ya  no existe en su sentido original, de hecho son procesos muy , muy complicados, y en un caso determinado será excepcionalmente difícil, poder explicar realmente este proceso, que tiene lugar allí en el interior del hombre, cuando una noción justamente deja de estar presente para aparecer luego nuevamente en la memoria, vale decir, preparar el proceso aquel que consiste en percibir nuevamente algo que acontece en el interior. Al recordar percibidos interiormente de la misma manera como cuando estamos percibiendo algo, exteriormente.En realidad no es necesario, saber esto y describir lo que acontece allí en el interior del hombre, sino que lo necesario es otra cosa: al contemplar lo durable de la vida de las nociones, aquello  que luego re-aparece como memoria, entonces la suma de los procesos que luego conducen a aquello que se recuerda, en realidad está en existencia en la misma región del alma humana, en la cual se encuentra la vida del sentimiento. La vida del sentimiento con sus alegrías, sus dolores, su agrado y desagrado, tensión y relajo, etc., esta vida del sentimiento es aquello que en realidad es el portador de lo duradero de la noción y desde donde puede ser recuperada la memoria. Nuestra noción, nuestra idea, nuestro concepto, se transforma de hecho en impulsos del sentimiento, que luego percibimos y que conducen al recuerdo.

Esto es importante saberlo por el hecho de que en la pedagogía y en la didáctica tenemos que tomar en cuenta todo ello de manera especial. Cuando el niño tal como hoy se cree en una pedagogía absolutamente errónea, que opina que el niño se le deben ofrecer siempre concepciones que tienen que ser miradas y miradas, entonces para ese niño existe poco apoyo para su memoria. En cambio cuando tratamos con un determinado temperamento interior, de un cierto modo temperamental tratamos de acompañar la enseñanza con lo referido al sentimiento, existen muchos apoyos de la memoria para el niño. Cuando llevamos a cabo las clases de manera tal que constantemente transponemos la clase con la posibilidad que por lo uno o por lo otro, el niño puede llegar a una suave sonrisa interior, plena de humor, o a una cierta tristeza amarga. Cuando por lo tanto tratamos de no quedar nunca en lo meramente intelectual y en cambio pasar a las manifestaciones acompañadas por el sentimiento durante las clases. Esto es de una excepcional importancia, aunque no resulta ser tan cómodo para el maestro, dado que tiene imponerle una exigencia mayor a su presencia anímica, si quiere estimular a los niños a acompañar con el sentimiento las cosas propuestas, a diferencia de ofrecer la materia simplemente a través del relato o la contemplación. De ninguna manera la implementación del sentimiento tiene que vincularse de modo pedante a aquello que se está tratando. Podemos ampliar el curso de los pensamientos, el curso de los sentimientos, ampliar tal vez en dirección  a asuntos colaterales, pero tratar que el niño durante las clases siempre tenga emociones del sentimiento.

Estas emociones del sentimiento son apoyados esencialmente para la memoria…

…Aquello que justamente lo tenemos en el curso de los pensamientos, lo tendríamos que derivar a lo directamente cercano…

…Algo que siempre se encuentra dentro de un relación más cercana, o más lejana con el curso del pensamiento, adicionando así a la enseñanza, lo referido al sentimiento, sobre todo, introducir aquello, lo que en el niño genera expectativa, expectación y luego distensión, que tienen que producirse, cuando queremos guiar al niño hacia algo.

En las clases, no subestimemos al efecto de lo desconocido o lo semi-conocido. El efecto de lo desconocido o lo semi-conocido sobre el sentimiento posee una enorme importancia. Al dar una clase diciendo al final a los niños: mañana vendrá esto o aquello – el niño nada necesita saber o entender de aquello que vendrá, sino tan solo tiene que tener la expectativa de lo desconocido cualquiera, una expectativa que presentaremos de manera tal que perdure y que el niño sienta una curiosidad con respecto a aquello que mañana vendrá…

…De modo tal, que el alumno se dé cuenta: por doquier en el mundo existen contextos y que al respecto pase por lo referido al sentimiento y al ser conducido de lo uno a lo otro, pase por la expectativa, la expectación para llegar a la distensión, tomando así posesión de las cosas.

De fundamental importancia empero es la relación que tenemos que establecer por doquier, donde existe una posibilidad para ello: la relación hacia el ser humano como tal. Siempre tenemos que buscar la oportunidad para establecer la relación hacia la persona. Quiero decir, hablamos acerca de un animal, una planta, un proceso calórico, sin desviar el tema, por doquier existe la posibilidad de conducir al asunto a algo que concierne al hombre.

¿Por qué no pasar de la manifestación calórica a la fiebre? ¿Por qué no pasar del tratamiento de las bolas elásticas en las clases de física, al vomito del hombre? Dado que se trata de una manifestación de reacción similar al golpe de retroceso de las bolas elásticas.

Establecer estas relaciones entre todos los ámbitos de la vida – en cierto modo, naturalmente en una escala mucho menor, con ello podemos comenzar en el niño muy pequeño, acostumbrándolo a ver en el hombre una confluencia de todo aquello que existe en el hombre a modo de un pequeño mundo, una confluencia de todas las manifestaciones universales en el hombre. Cuando con el niño hablamos algo que se encuentra fuera del hombre, acerca de manifestaciones de la naturaleza, entonces siempre existe la tendencia de olvidar aquello que le estamos enseñando. En cambio, cuando aquello que estamos repasando, lo vinculamos al hombre, cuando podemos hablar de la manifestación correspondiente en el hombre, siempre existe otra tendencia: nada podemos imaginar que tenga referencia al hombre, sin relacionar con ello un sentimiento. No podemos explicar la oreja – el oído, sin que el niño tenga manifestaciones de acompañamiento referidas al sentimiento acerca del oído, no podemos explicar al corazón sin que el niño tenga determinadas manifestaciones acerca del corazón. Al referir las cosas del mundo al hombre, siempre las aproximamos a la esfera del sentimiento. Y esto es tan importante.

Por eso es especialmente importante con respecto a aquellos objetos de la enseñanza que se ocupan de lo objetivo y con respecto a los cuales en la actualidad se elige permanecer dentro de lo objetivo, que busquemos el desvío hacia el hombre, que desde la física siempre busquemos la referencia hacia el hombre. En el supra objetivo, tenemos la mayor posibilidad de orientación hacia el hombre, por el hecho de que en él, realmente puede ser hallado el mundo entero en el hombre. Y allí tenemos entonces nuevamente un medio para ayudar al niño en  lo que a la memoria se refiere. Cuando el niño ha aprendido un tema fisical, con toda seguridad lo olvida, aunque lo recuerde automáticamente; pero no se convierte en viva posesión propia, sobre todo en ocasión de la enseñanza contemplativa. Cuando empero trasladamos las cosas hacia algo que acontece al hombre mismo, se convierte en posesión propia.

 G A 304 a, 19.11.23: Aquel que es un artista educador, tendrá algo asi como un barómetro a partir del semblante del niño, con respecto a cuándo puede requerirle al niño con referencia a la materia recordatoria. Dado que el asunto es asi: ¿qué acontece cuando lo recargamos con materia destinada a la memoria? ¿De dónde proviene la fuerza de la memoria? Aquello que acontece en oportunidad del cambio dentario, que se liberan las fuerzas del crecimiento, las fuerzas que actúan en la alimentación, para actuar anímicamente, aquello que allí una vez actúa en lo grande, más tarde acontece constantemente. Por esa razón, tenemos que suministrarnos fuerzas del crecimiento a partir de la elaboración del alimento, porque durante toda la vida del hombre es un traslado de las sanas fuerzas del crecimiento, que actúan en las formaciones orgánicas, en la formación sanguínea, el traslado de las fuerzas en libre fuerza anímica.

Lo que allí en el cambio dentario acontece, digamos, de un sacudón, eso acontece continuamente, cuando incorporamos algo a la memoria. Aquello que sobre nosotros actúa, en realidad cobra acción asimismo sobre todo el organismo, cuando nos es participado mediante palabras, etc. El hecho de la colaboración del organismo físico lo experimenta aquel a quien se indica que por ejemplo aprenda de memoria una poesía, lo que tiene que realizar con ese organismo físico, para incorporarle el asunto. Aquello empero que está asentado en el organismo físico, aun no puede ser recordado. Allí, aquello que subyace en las fuerzas del crecimiento, en las fuerzas nutricionales, tiene que ser convertido en fuerzas anímicas y en estas fuerzas del alma, promueve la memoria. Cuando al niño le impongo un excesivo esfuerzo para la memoria, le sustraigo en desmedida fuerzas de vida, fuerzas vitales y la consecuencia es, que puedo ver al observar al contexto: el niño es afectado por palidez, el niño adquiere algo que proviene de las retiradas fuerzas orgánicas, se torna temeroso. Tenemos que tener una intuición con respecto a ese palidecer, por la producción de ese miedo. Dado que si constantemente insistimos en proporcionarle de malamanera material para recordar, se repliega en el crecimiento. Ese rezagarse en el crecimiento, lo hemos causado por errónea exigencia espiritual, por una equivocada materia de la memoria. Y aquello que allí estamos provocando en el organismo, se expresa posteriormente, a mayor edad, en las más diversas afecciones metabólicas, produciéndose sobre todo una descarga de ácido úrico, o similares, en el organismo.

Aquí tenemos aquello que es excepcionalmente importante: tenemos que guiar la conducción espiritual del niño de manera tal que de correcta  manera actúe en el organismo, que por ejemplo por la sobre carga con materia a ser recordada no actúe de manera tal que en años posteriores puedan aparecer enfermedades metabólicas. Y si la gente conociera la relación entre la gota y el reuma más tarde en la vida y entre la enseñanza equivocada con respecto a la exigencia con una excesiva implementación de la memoria, recién entonces se ubicarían en un terreno real con referencia al arte de la educación. Entonces se sabría que no debe existir un desarrollo espiritual aislado y una educación física aislada, porque todo aquello que emprendemos con el niño a través de la educación espiritual, en el niño justamente actúan sobre el físico y todo lo que hacemos con respecto al desarrollo físico, a su vez actúa sobre lo espiritual.

G A 310, 23.7.24: Veo un niño que tengo en el grado y observo que avanza su palidez. Se trata de una manifestación en la vida física del niño. Nada se resuelve si ahora vamos al médico y nos receta algo para que el niño nuevamente tome color. Puesto que simplemente puede tratarse del siguiente caso: vemos que el niño palidece. Llega el medico escolar y receta algo, para que el niño tome color. Aun cuando el medico ha actuado correctamente, recetando un medicamento acertado, tal como debe ser en estos casos, notaremos algo particular en el niño medicado. Pero el niño asi curado, más tarde nos muestra en la escuela: ya no puede captar correctamente las cosas, muestra inquietud  y pasa por las cosas sin prestar atención. Y mientras que con anterioridad allí estaba sentado con semblante pálido, siendo un alumno medianamente cómodo, ahora comienza a empujar a sus vecinos. Mientras que antes hundía con delicadeza su pluma en el tintero, ahora la empuja con violencia, de modo que las manchas de tinta cubren las hojas del cuaderno. El medico cumplió su misión, pero ahora tenemos el resultado negativo, puesto que a veces las personas curadas en la vida ocupan un lugar peculiar.

En un caso tal, nuevamente se trata de que podamos ver realmente la causa. Cuando desde lo exterior físico, que se expresa en el palidecer, podemos llegar con nuestra mirada hasta lo espiritual-anímico, observamos lo siguiente. La fuerza de la memoria que actúan en lo espiritual-anímico, no es otra cosa, que fuerza del crecimiento transformada, metamorfoseada. Y el crecer, el desarrollar fuerzas nutricionales, en otro nivel es lo mismo como formar memoria, formar recuerdos. Es la misma fuerza, solo que en diferente metamorfosis. Presentado esquemáticamente, podemos decir: en los primeros años de vida del niño, ambas fuerzas aún se hallan entreveradas, no se hallan separadas; luego la memoria a modo de una facultad especial, se separa, asi como también lo llevan a cabo las fuerzas del crecimiento y la capacidad nutricional. Por el hecho de que el niño en sus primeros años de vida aún necesita sus fuerzas de la memoria para sustentar su estómago y digerir la leche, nada puede recordar. Cuando más tarde ya no necesita la fuerza de la memoria para servir al estómago, cuando el estómago presenta menos requerimientos y solo retiene menor energía, entonces una parte de las fuerzas del crecimiento se convierte en memoria anímica en fuerza del recuerdo. Cuando en la escuela por el hecho de que los otros niños son más robustos y por lo tanto dentro de sí portan una mejor distribución de fuerza de la memoria y fuerza del crecimiento, tal vez no hemos tomado en cuenta un niño que no posee dentro de sí tanto fondo en ese sentido,entonces puede ser posible fácilmente, que en él sobre cargamos la fuerza recordatoria; entonces en ese niño se sobre-exige la fuerza emancipada de la memoria. Entonces se ejerce una excesiva sustracción sobre las fuerzas del crecimiento, que son de la misma naturaleza. El niño palidece, y en mi alma tengo que decirme: con la memoria te he esforzado excesivamente, esto te hizo palidecer. Al alivianar el requerimiento referido a la fuerza de la memoria y la capacidad recordatoria, pronto notaremos que el niño por sí mismo nuevamente adquiere color. Tenemos que comprender empero  de qué manera el palidecer está relacionado con aquello que nosotros mismos hemos provocado al sobrecargar al niño con memorias. Esto es muy importante, que nuestra mirada penetre hasta le interior, para poder ver, cuando el niño palidece en exceso, lo he sobrecargado con respecto a la memoria. Cuando empero en el grado tengo a otro niño, que a veces muestra un particular enrojecimiento en el rostro, lo cual de hecho nos preocupará , entonces en ocasión de la aparición de ese rojo hético, podremos notar fácilmente manifestaciones anímicas acompañantes. Dado que en los momentos más peculiares, inesperadamente se produce en estos niños que se tornan iracundos, emocionales. Naturalmente podemos decir: aflujo sanguíneo a la cabeza, podemos pedir una medicación. El medico ha cumplido su deber, naturalmente. Pero aún tenemos que saber  otra cosa, y es que en comparación con el otro niño con respecto a la capacidad de la memoria, este niño ha sufrido un abandono; en su caso un exceso de fuerzas ha descendido al crecimiento a la nutrición. En este caso tenemos que tratar de imponer requerimientos, justamente a la capacidad recordatoria del niño, brindarle actividad a la memoria; entonces finalizarán estas manifestaciones.

 

19.3.2015