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Thomas McKeen


LOS FUNDAMENTOS MEDICINALES Y LOS BASADOS EN EL ESTUDIO DEL HOMBRE, DE LA ACTIVIDAD SENSORIA


  En el principio tenemos los sentidos a modo de un ámbito, para el cual a partir de nuestra época embrional y dado por la naturaleza, recibimos el ofrecimiento de órganos. (Esta conferencia fue dada el 19.10.1992, en el 2° congreso-Kolisko en el Michael Hall en Inglaterra. El congreso tuvo lugar para médicos escolares, maestros y terapeutas, que trabajan en Escuelas Waldorf, del 18-24  de Octubre de 1992 y tuvo el tema: “La práctica de la instrucción de los sentidos y sus fundamentos dados por el estudio del hombre”.)
  Y vivenciamos, que tan sólo es menester abrir nuestros ojos, abrir nuestros oídos, nuestras narices y nos hallamos frente a n mundo abierto. Por lo tanto, los sentidos son una parte de las fuerzas naturales para las cuales estamos equiparados, y también podemos decirlo así: el mundo sensorio dentro del cual vivimos, simplemente es el mundo para el cual tenemos sentidos. Frente a ello no existen otros mundos, con respecto a los que no tenemos sentidos. No tenemos un órgano sensorio por ejemplo. Referido al magnetismo frente a energías eléctricas. Podemos empero tomar conciencia  de este mundo, vigorizando instrumentalmente los sentidos. Ese mundo, absolutamente existente, que podemos experimentar mediante un apoyo aparativo de los sentidos, que se encuentra sujeto a la materia, a ese mundo Rudolf Steiner lo califica como sub-sensorial. Por lo tanto tenemos un mundo de  los sentidos, luego, un ámbito para el cual no tenemos sentidos: el mundo sub-sensorial. Así también existe un mundo, al cual podemos aprender a percibir, no mediante un apoyo aparativo, sino mediante el refinamiento interior de nuestras facultades  anímicas existentes, y el mismo luego es, correspondientemente, el mundo supra-sensorio. De modo tal, que por lo tanto vemos, que el hombre con sus sentidos vive en el centro de  tres zonas; y, generalmente, los límites entre las mismas son bastante impermeables.

     Mundo supra-sensorio      ˅       .
   Mundo  de los sentidos                .
     Mundo infra-sensorio       ˄       .

  Existen personas que poseen sensibilidad con respecto a arterias acuosas o algo por el estilo, fuerzas magnéticas terrestres, algo de ese mundo penetra en ellos. Existen asimismo personas, sensibles con respecto las rodea espiritualmente. Vale decir, personas no plenamente delimitadas. En esa zona del miedo –por así decirlo- no están completamente aisladas. Desde abajo y desde arriba entra en ellos algo  de modo natural. Lo común empero, es que vivamos en ese ámbito del miedo, pero, en diversos tiempos, con un sentido dispar. Sobre todo, al comienzo de la vida, tenemos una relación mayor hacia las fuerzas de los sentidos, que ciertamente poseer una proximidad mayor hacia la tierra, o hacia el cuerpo. En el curso de la vida, entre los sentidos experimentamos una transformación, y entramos al ámbito de aquellas fuerzas dentro de nosotros, que limitan ya a aquellas que podrían conducirnos hacia lo supra-sensorio. Y el proceso que tenemos frente a nosotros, es en gran parte, la transformación desde los sentidos en mayor medida inferiores, hacia la integración a los sentidos superiores. Vale decir, de una vida próxima a las fuerzas naturales, a una vida tal, que posee proximidad con las fuerzas supra-sensorias.
  A continuación quiero perfilar al tema, orientándome en principio al ámbito del medio, para mostrar esa transformación luego en dos sentidos.
                                               LOS DOCE SENTIDOS
  Sentido de la percepción del yo
  Sentido del pensar                                                              Sentidos espirituales
  Sentido de la palabra
  Sentido de la audición

  Sentido calórico
  Sentido de la vista                                                              Sentidos anímicos
  Sentido del gusto
  Sentido del olfato

  Sentido del equilibrio
  Sentido del movimiento propio                                         Sentidos corporales
  Sentido de la vida
  Sentido del tacto

  Como grupo del medio tenemos cuatro sentidos, en los cuales sobre todo se lleva a cabo la vida anímica y dentro de los cuales las fuerzas  transformadoras no actúan  tan intensamente. Son como un ámbito de transmutación, alrededor del cual tiene lugar la metamorfosis. Son, el sentido de calor, el sentido  de la vista, el del gusto y el olfato –los sentidos del medio, los sentidos anímicos, en los cuales nos hallamos arraigados con un círculo tan extenso de nuestra vida del sentir interior. Hacia abajo, los mismos limitan con un sentido, que lo físico ya inserta fuertemente en las fuerzas externas: el sentido del equilibrio. Luego, el sentido referido al movimiento – lo podríamos denominar también, sentido muscular- el sentido del movimiento propio. Como un sentido  de una acción aún mayor sobre el cuerpo, ya con una gran imprecisión, el sentido referido al estado físico propio, el sentido de la vida. Y, finalmente, un sentido muy profundo, en realidad muy  impreciso, que nos conecta con todo lo material, peculiarmente, un sentido respecto al cual a Rudolf Steiner no le ha resultado ser fácil descubrir su cualidad sensoria, el sentido del tacto. Por lo tanto, estos son los sentidos del cuerpo. Limitando con los sentidos anímicos en un contexto de transformación, en relación con el sentido del equilibrio se encuentra el sentido auditivo, en relación con el sentido del movimiento propio,  se encuentra el sentido del habla o sentido de la palabra. Como una transformación de la capacidad perceptiva con respecto al hallarse del interior del cuerpo el sentido del pensar y aquí como la invaginación y el lado interior del sentido del tacto, el sentido de percepción del yo, que empero no es la percepción con respecto del yo propio, sino del yo ajeno.  Razón  por la cual también lo podríamos llamar sentido del tú, en lugar de sentido del yo, peor, se refiere al yo de la otra persona, vale decir, el sentido del yo, o el sentido del tú. A continuación nos referiremos a estos procesos de transformación.
   Comenzamos con el par, sentido del equilibrio –sentido auditivo. La  estrecha unión de ambos, se manifiesta por el hecho de que el sentido auditivo se ha desarrollado a partir el sentido del equilibrio. En el caso del sentido del equilibrio, tenemos que ver con tres formaciones semi-circulares, que a través de  un sistema de líquido están conectadas con el órgano auditivo.
  El órgano del equilibrio, también la vivencia  con respecto del arriba y del abajo, es la parte mucho más antigua del oído, a la cual, retornando lejos, encontramos muy bien estructurada en los peces en la serie de vertebrados.
  El oído interior humano
conductos semicirculares (sentido
del equilibrio) y caracol
(órgano auditivo)
(Sobotta- Becher)

  El órgano auditivo en cambio, recién comienza a formarse lentamente, y lentamente va saliendo del órgano del equilibrio, convirtiéndose ciertamente en el lado interior de este sentido. Un último resto de este proceso aún podemos vivenciar al escuchar sonidos. Tengamos en claro, para el físico, los tonos bajos, son tonos con una lenta frecuencia de oscilación y los tonos altos, son tales con una frecuencia de oscilación veloz. Para la impresión auditiva común sucede empero que digamos, lo uno es bajo y lo otro es alto. En realidad es algo, acerca de lo cual podríamos preguntarnos, ¿porqué es así? Y hasta acontece, que  en el caracol auditivo lo bajo se escucha arriba y lo alto abajo,  pero, para la sensación anímica, aún notamos ciertamente la orientación en arriba y abajo, que ahora ha cambiado, transformándose en un arriba y abajo puramente anímico. Se trata de una transformación que aún posee una elevada cualidad de naturalidad.
  La segunda pareja de transformación, en la cual ya es más difícil notar su  relación natural, es el proceso del movimiento propio se basa en el hecho de que cada músculo que tenemos, está transpuesto por pequeños órganos sensorios. No tan sólo tenemos la facultad de saber como somos en el espacio siendo un hombre íntegro, sino también: si me doy vuelta sé entonces, que el pulgar detrás de mi espalda está señalando hacia arriba, y también se,  que se está moviendo. Esto se debe a que tenemos husos, sensibles órganos en los músculos, que constantemente nos transmiten información exacta acerca de cómo está la situación y como está el movimiento en nuestro sistema muscular. La sensibilidad es muy diversa en los diferentes lugares. Resumiendo, así y todo podemos decir, que todo el sistema muscular está transpuesto anímicamente, rodeado por sensibilidad anímica con respecto al movimiento y la posición. Podemos imaginar entonces, que al, ser compartida esa vivencia, desde arriba hacia abajo ciertamente se produce una sensibilidad transformada. En nuestras partes inferiores, las piernas, la musculatura está sujeta a las fuerzas que tienen que luchar con la gravedad. Constantemente desarrollamos fuerzas que nos apuntalan frente a la gravedad. En la medida que vamos ascendiendo en el cuerpo, en tanta menor medida la musculatura está sujeta a esas fuerzas, al apoyo, los brazos ya gozan de una mayor libertad. Notamos, que en los brazos, mediante su libertad, a su vez obtenemos la facultad de los gestos.  Se conecta con la vivencia anímica interior. La posición, el movimiento, no tan sólo son función, sino también expresión. U grado más elevado aún, el gesto se convierte en mímica, y, como podemos darnos cuenta, en realidad con nuestra sensibilidad ya estamos muy próximos a lo anímico.
  En todos los ámbitos existen los artistas. Hace poco conocí una artista mímica en una droguería. Estaba yo ocupado en probar una espuma para afeitar, quería conocer su fragancia, siendo que esto constituye un aspecto importante, de modo tal que apreté suavemente al botón. A causa de una falla, el embase hizo algo así como una explosión, de modo tal, que tuve toda la mano llena de espuma. La vendedora me miró y entonces observé esa muestra de habilidad: giró los ojos hacia arriba, mientras sonreía cordialmente, como para decir, Dios mío, qué está haciendo, pero, prosiga en la búsqueda se la espuma de su agrado! Nos damos cuenta entonces: una facultad de poder expresarse plenamente, ya mediante el movimiento. Con las palabras, por cierto, que no lo podría haber dicho mejor. De allí existe tan sólo un pequeño paso, de integrar a las  herramientas lingüísticas al movimiento que hacia afuera se expresa.
  Las herramientas del habla imitar al movimiento, que en realidad había sido anímico y hasta físico. En Rudolf Steiner encontramos muchos ejemplos  de este tipo. Yo mismo lo encuentro tan interesante observar, como los diferentes idiomas, entran con una mirada diferente a los objetos. Un árbol alemán, por ejemplo, tiene este aspecto y el “tree” ingles en cambio este:

  “Tree”: entalladuras por doquier; “Baum” en cambio: ciertamente, la figura desde afuera. El movimiento, que abarca, o la que se articula, yendo hacia afuera. “Las diferentes lenguas desmenuzan al mundo de manera diversa”. Por lo tanto, una diferente intervención del movimiento. Y esto, con el tiempo se convierte desde la motricidad lingüística. Esto sería un segundo proceso de transformación tal, que también podemos observar en el niño pequeño, con todos sus pormenores.
  Ahora, nos orientamos hacia el sentido de la vida y su transformación en sentido de percepción del concepto, el sentido del pensar. Contemplemos en primer lugar los órganos afectados al respecto. El sentido de percepción del concepto, el sentido del pensar sobre todo, tiene que ver con el cerebro del hombre- vale decir, una estructura, que tiene una rigurosa disposición de su figura, una coordinación exacta de cada parte del cuerpo a cada ámbito de función. El cerebro se encuentra en una exacta  relación  de cruce, con respecto a lo que acontece en un lado del cuerpo y el otro lado. Es un órgano sacado del metabolismo, mediante delimitaciones y del cual Rudolf Steiner habla directamente como de un órgano reflejo. El cerebro es un órgano que reproduce, sin participar empero de las fuerzas que está reflejando. Es así que, gracias a dios podemos estar pensando algo completamente equivocado, sin que en el mundo físico, acerca del cual estamos pensando, pase algo grave. Solamente refleja. Un mundo de rigurosas órdenes- el órgano del sentido del pensamiento.

      El cerebro humano
          (hemisferio izquierdo)

   (Benninghoff- Goerttler)

  El órgano del sentido de la vida, es el sistema nervioso vegetativo o autónomo. Cada órgano sensorio que nos comunica con las fuerzas físicas y con el mundo sensorio, también posee intervenciones físicas. Es así,  que el sistema nervioso vegetativo, es una red nerviosa, o un tejido nervioso, ampliamente ramificado, que fluye intensamente hacia el interior de los órganos. Ninguno hay que se desprenda, se separe, tal  como lo hace toda la cabeza para sí mismo, son que entra de hecho con su fluir. Quiero mostrarlo brevemente en el ejemplo del intestino, al representarnos al intestino, tenemos en primer lugar la mucosa intestinal, transpuesta y trans-entretejida por el tejido nervioso.

                    Vellosidad de la mucosa-------------

                   Capas musculares transversales y longitudinales--------

Con miles y miles de pequeñas lenguas, el intestino entra al ámbito del alimento, lo compenetra, lo degusta, lo succiona y esa capacidad de movimiento de la vellosidad del intestino está causada por esa estructura inferior del sistema nervioso vegetativo que lo transpone plenamente. Alrededor de esa mucosa intestinal, que a su vez está transpuesta por una capa adicional de plexo, tenemos entonces: Plexussubmucosus, debajo de la mucosa, Plexusmyentericus, en la capa muscular del intestino. Los mismos actúan en los procesos perceptivos y de movimiento del intestino, vale decir en aquello de cómo se mueve el intestino.
  Al ser investigado, vemos en las radiografías, como oscila, moviendo al alimento con gran facilidad hacia adelante y luego un poco hacia atrás nuevamente. Podemos tener la sensación de que el intestino, sobre todo el intestino delgado, practica euritmia. Allí está la segunda capa de nervios. Y en tercer lugar, todo este conjunto está rodeado por una delimitación, de la sesora, y allí tenemos al Plexussubserosus, nuevamente todo transpuesto por nervios, que otorgan al intestino una sensibilidad máxima. Luego, allí entra el flujo de vasos sanguíneos, aprovisionándolo, también llevan la nutrición y la vuelven a retirar y, a su vez los mismo se hallan rodeados plenamente por tejido nervioso. Todo vaso sanguíneo en el cuerpo está acompañado por nervios que lo rodean, que poseen una fina percepción y proporcionan: apertura del vaso sanguíneo, cierre del vaso sanguíneo. Todo el cuerpo está transpuesto por una capacidad perceptiva- capacidad perceptiva referida al estado del organismo- capacidad perceptiva con respecto a la relación de los órganos entre sí.
  Al seguir analizando esto, llegamos a entretejidos nerviosos mayores (se dibuja), vale decir aquí estaría toda una asa intestinal con sus vasos sanguíneos. Se reúne formando plexos mayores y finalmente el conjunto confluye en plexos nerviosos que se desprender, y ya no oculto en órganos.
  La mayoría de ustedes, por ejemplo, conoce al plexo solar, situado debajo del diafragma. Un sistema enmarañado, de peculiar aspecto, de órganos nerviosos, amontonados de manera desprolija y embollada.
  El sistema nervioso vegetativo se encuentra gradualmente vertido en los órganos, o bien, y se  desprende gradualmente, formando a modo de culminación para ese sistema nervioso, algo así como el plexo solar o el plexo de la pelvis, vale decir, un órgano embrollado, esto evidentemente es así, para que en este lugar no se genere el tipo de orden, tal como lo tenemos en el caso del cerebro. No es reproductivo desde su disposición. Al contraponerlos a ambos, tenemos una  contradicción máxima. Pero vemos, que en este sistema nervioso vegetativo yace una gran función significativa, y a la misma tomamos cuenta.
  Quedemos en el caso del intestino: imaginemos, que acabamos de comer. Por los jugos gástricos, la mucosa estomacal se ha catalizado un poco en su capa superior. Ahora, el proceso nutricional ha concluido. Estamos realizando el descanso del mediodía, o dormimos. ¿Qué acontece entonces? El alimento ha sido asimilado. Ahora, aquí se abren vasos sanguíneos, sangre fluye a la mucosa, proteínas, materias anabólicas se aportan, la mucosa intestinal se re-construye nuevamente. Luego, termina de reconstruir su forma, ha llegado  nuevamente a su propio límite invisible. Entonces, los vasos sanguíneos se estrechan, ya no tiene lugar el flujo sanguíneo, o, tan sólo se manera mínima y la mucosa intestinal ocupa nuevamente su forma física correspondiente. Si la poca sangre que tenemos -siete litros-  asu vez fluiría simultáneamente por todos los órganos, esa cantidad no alcanzaría para esa finalidad, estaríamos vacíos de sangre. Pero, la distribución lo logra, que la figura orgánica se restablece en cada caso. Y es  a causa de estas funciones, que día tras día, año tras año vamos por la vida, podría ser, que circunstancialmente no nos hemos visto por años, pero, al volver a vernos decimos: “Hola, Jenny”, porque la imagen del cuerpo allí está activa, la imagen de la figura propia.

Frente a ello, tenemos lo tan particular: Al realizar un corte transversal por la médula espinal, contemplando al sistema nervioso en ese lugar, entonces, nos encontramos en el interior de la médula espinal con la sustancia gris de la médula; allí, se encuentran núcleos celulares. Y acá tenemos que imaginarnos, está la sustancia blanca de la médula, son fibras –fibras ordenadas  de esta manera: hacia arriba y hacia abajo. Y luego, lo particular, en principio, difícil de entender: aquí, las fibras cumplen un riguroso orden, no se encuentra una fibra al lado de cualquier otra, sino, que la disposición de estas fibras ascendentes y descendentes repite ahora, con diferencia entre las diversas cualidades sensoriales, la figura del cuerpo. Por lo tanto, en la disposición de las fibras, tenemos sentado pequeños hombres, en posiciones peculiares, en cuclillas, parados, cada cualidad sensoria en una figura diferente, ¡algo mus asombroso!

  Formaciones de plexo del sistema
nervioso vegetativo en el espacio
abdominal. (W.Kahle)

  Para los médicos  de nervios, la disposición de las fibras es tan importante, porque mediante las cuales saben: alguien tiene un trastorno de la percepción calórica en el pie, entonces, por ejemplo, son estas figuras donde está creciendo un tumor. O, existe un trastorno de la percepción calórica en la parte posterior de la cabeza –a partir de estos  trastornos podemos saber, como es la disposición de las fibras. La disposición de las fibras ya posee un carácter de representación, de  reproducción. Y cuanto más ascendemos en la columna vertebral,  con tanta mayor perfección se reproduce al cuerpo. Aquí  abajo, tan sólo los pies, aquí las piernas, la espalda, el cuello, etc. Esto se debe a las fibras, cuyo flujo llega desde diferentes regiones, y luego complementan la figura. Estos diversos hombrecitos, que todos se encuentran se encuentran separados aquí en la médula espinal, se unen. Calor, tacto, dolor, percepción muscular propia, etc., todo esto se reúne, ara formar aquí en la corteza cerebral posterior, al así llamado homúnculos cerebral, el pequeño hombrecito del cerebro – una réplica del ser humano, y ahora: ¡Horrible, alarmante!

  La médula espinal y sus homunculi-                            a: homúnculo de la corteza cerebral-
esquema de la relación entre las fibras                           motriz. B: homúnculo de la corteza
de la sustancia blanca y los segmentos                          cerebral sensoria (1 laringe, 2 lengua
 físicos (izquierda) y las partes (derecha)                         3- órganos sexuales
                                                                 (W. Kahle)
  ¡Tiene un aspecto terrible! Tiene una enorme lengua, labios gruesos. Manos descomunales, una espalda muy pequeña, grandes genitales, un monstruo. ¡Realmente un monstruo! Al contemplar de que manera la sensibilidad que tenemos en diferentes partes del cuerpo se representa en el cerebro, entonces tenemos que decir: somos gusanos desfigurados. ¡De hecho es así! Es una réplica del cómo vivimos con nuestra conciencia en los diferentes lugares de nuestro cuerpo.
  Imaginemos, que tenemos una gran conciencia de nuestras manos y poca conciencia de nuestra espalda- esto, aquí queda en evidencia. Se trata realmente, de un  cuadro imaginativo de aquello, como el hombre con su conciencia vive dentro de su cuerpo, y allí, de hecho, la lengua es sumamente poderosa. Estas imágenes en la médula espinal, son muy rigurosas en la coordinación de fibra y de función. La reproducción del hombre, allá arriba en el cerebro, no es rigurosa. Esa reproducción posee movilidad. Podemos imaginar: alguien está tocando el piano, toda su concentración está orientada hacia las manos, entonces, la región del cerebro que representa las manos, se aumenta aún más. Alguien está comiendo, entonces, crece la boca. Camina, se alargan las piernas.
  ¡Figuras movedizas, huidizas, cambiantes, crecientes y de crecimiento! Diversas regiones, ciertamente se amalgaman. Es monstruoso, pero transformable. De esta manera, resulta una peculiar contradicción: lo que aquí actúa en el sistema nervioso vegetativo, en sí mismo no contiene conciencia. Nada sabemos de ello, pero es una imagen actuante, de hecho, está construyendo en nosotros: la imagen de nuestra figura, podría decirse. Nos convierte en la noble imagen física, que transportamos por la vida- allí, estamos en armonía. Allí en el cerebro tenemos una imagen consciente, no posee efecto, reproduce. La imagen dada por la conciencia, es fea, similar al gusano, pero, posee la facultad de la transformación. Esa, es la tensión dada entre las dos imágenes físicas que portamos por la vida. Tenemos una imagen maravillosa, en la cual están contenidos todos los órganos, y tenemos una réplica fea, desfigurada, transpuesta de maneta despierta, con las fuerzas de nuestra conciencia. Lo peculiar empero es, que estas fuerzas se encuentran en una relajación de crecimiento y de transformación mutua.
  La cuestión de la cual ahora se trata, es la  transformación de lo uno en lo otro. Existe un plano de contemplación, que ahora no lleva a cabo,  que tiene que ver con el hecho de que este homunculus cerebral en realidad también recién tiene generarse en su función. Quiero pasar directamente al plano siguiente, donde ya no tenemos que ver con reproducciones orgánicamente fijadas, sin con aquello que luego sigue destacándose con el concepto. Quiero darles un ejemplo, proveniente de mi propia época escolar, donde  tomé conciencia de algo, que pude comprender recién mucho más tarde, retrospectivamente. Imaginemos, en primer grado se relata un cuento de un príncipe, que sube en una torre por una escalera de caracol, en busca de una princesa, que aguarda en la altura en una habitación. El maestro describe cada escalón ascendente, también hay una pequeña ventana, arriba está la princesa.
  No se habla más al respecto, es un cuento. Luego, el cuarto grado, zoología. Se habla de la imagen del águila, de su poderoso girar, ayudado por el viento, que lo eleva en dirección al sol. Se trata  del águila. Luego, al quinto grado, hablamos de la tendencia de espiral de la planta. La disposición de las hojas, cada vez más altas. Hasta llegar a la flor. En el noveno grado, la teoría de la electricidad, el electro-imán con barra y la bobina que rodea al imán. En el décimo grado: el estudio del hombre. El maestro trata el tema del corazón, habla del tabique cardíaco, se explica, como la sangre es expulsada en un remolino, yendo hacia arriba a la cabeza, hacia abajo al cuerpo. Existe una precisión mayor, se aprenden palabras extranjeras. Los alumnos se sienten halagados al tratar con términos tales como “Septum aórtico-pulmonal” (tabique), etc. Y orgullosos lo cuentan en casa. Y luego -y ese es entonces el punto que recuerdo- dibujo mecánico, año décimo-primero, el maestro le dice a un compañero –y yo estaba contento, que no me tocó a mí, es por ello, que lo recuerdo- “Axel ¡levántese! Coloque las manos en la espalda y describa el paso de la rosca.”
  Axel comienza “Un paso de la rosca…” – “¡No, las manos detrás de la espalda!” y entonces durante el curso de una hora se elabora: “Un punto que recorre una línea roscada, transita a distancia siempre igual y constante ascenso alrededor de un eje.” De pronto, se logra. Gran alivio. Y se sabe, lo que ha pasado.
¿Cómo es que Axel sabe este hecho: “ Un punto que recorre una línea roscada…-el concepto que casi ha dejado de tener imagen. De hecho, con anterioridad mucho mayor a la posibilidad de su comprensión, su propio tabique cardíaco ha ido creciendo según este concepto. A modo de concepto efectivo, estuvo presente en el cuerpo, con anterioridad mucho mayor a su despertar. Y vemos, como por lo tanto en el cuerpo de la escolaridad, tenemos la clara metamorfosis. Comienza con la imagen de los cuentos, avanza paulatinamente, y gradualmente, se convierte en concepto. Pero, con anterioridad  mucho mayor a la de haber sido imagen, ha sido fuerza plasmadora, que se ha transformado en concepto:

Concepto
Imágenes del cuento                     ↑
Fuerza plasmadora           

  Sería una tarea importante, la de detallar en pormenores, el hecho desde el cual provienen los conceptos que aprendemos, según su origen, y luego, buscar estos lugares en el organismo, donde ciertamente se halla en existencia aquello, que luego aprendemos, ciertamente podríamos recorrer todos los campos sensorios. ¿Dónde  se encuentran las cosas que contienen vigor?¿Dónde están las cosas que en medida mayor son imagen, dónde están las reales tendencias formativas? Esto, ciertamente es el terreno de las misiones del maestro, e involucra una gran responsabilidad. Por un lado, su responsabilidad con respecto al tiempo: no desprender los conceptos del organismo con anterioridad a su liberación, esto es evidente. Aquí arriba podemos estar construyendo con conceptos, pero, por el otro lado, aquí abajo estamos robando fuerzas plasmadoras. Al acontecer prematuramente, significa un saqueo, estamos quitado algo. Y, por otro lado, la responsabilidad de desarrollar los conceptos de manera tal, que sean auténticos con respecto a la imagen del cuerpo. Que existe a modo de ejemplo en el organismo humano, a través del sentido de la vida. El sentido de la vida posee un elemento de armonía. Tiene a modo de  ejemplo, la figura humana propiamente dicha. Ese origen no solamente se convierte  en imagen precedente, se convierte en ejemplo para la manera de configuración de las imágenes de la conciencia. Lo hemos visto, aquí, en el sistema nervioso central, desde lo orgánico, existe movimiento, pero desde las fuerzas anímicas impera la deformación, la desfiguración. Interiormente, podemos decirnos: verdadera educación significa, llevar a cabo la transformación de la conciencia de manera tal, que el ejemplo del cuerpo. Realmente puede convertirse en réplica en la conciencia. El tipo precedente de la figura humana, que durante toda la vida nos instruye acerca de cómo debemos ser, es nuestro cuerpo. Nuestro cuerpo es quien nos enseña, que debemos ser. Anímicamente no somos tan armoniosos como nuestra corporeidad. Físicamente hemos superado la gravedad mediante la erección, anímicamente, no la hemos superado y podemos vivenciar dentro de nosotros, muchos efectos de la fuerza de la gravedad. En este sentido, educar significa, producir nuevamente humanidad en la conciencia.
  Para cerrar, ahora quiero leerles algo, en lo cual de manera arquetípica se expresa la fuerza capacitada para realizar esta tarea.
  Se refiere al último sentido, que tendríamos que contemplar en su transformación, el contexto entre sentido del yo y el sentido del tacto. Esto, aquí no lo podemos realizar, pero tal vez podemos incluir una cualidad del asunto.
  El sentido del tacto constantemente está requerido en la planta de nuestros pies, donde  el peso entra en contacto  con la tierra, tocándola. Ese es el ámbito, en el cual constantemente estamos usando al  taco. Cierta vez hemos tenido un paciente con parálisis transversa, quien ya no tenía una percepción del tacto, quien empero tenía una parálisis espástica en extensión de las piernas, de modo tal, que de hecho podíamos pararlo en un andador. Pero, no tenía sensibilidad del tacto. Y sucedió, que no podíamos segur parándolo, porque no podía soportar estar parado en el piso sin percepción del tacto.
  Al estar acostado, al menos existía la percepción del tacto procedente de la espalda, esa, era la única posición, en la cual lograba tener cierta percepción de presencia. Este sentimiento de presencia está relacionado con nuestro sentido del tacto, y lo estamos viendo en todos los museos, cuando por doquier dice: “¿Por favor, no tocar!”
  Estos carteles de hecho están colocados para cada uno de nosotros, puesto, que constantemente –aún tratándose de pinturas- tiene el deseo de tocarlas, porque a través del sentido del tacto obtenemos otra sensación existencial. El sentirnos dentro de nuestro cuerpo, el sentirnos presente, está relacionado con la sensación del tacto, algo que rodea a todo nuestro cuerpo, a modo de una piel, algo que reproduce la forma de nuestro cuerpo, o, la pre-forma, siendo, que así constantemente nos damos cuenta: aquí estoy yo, y allí está el mundo. A través del sentido del tacto, obtenemos la percepción de l realidad.
  A continuación, el  lugar del Evangelio de Juan que quería leerles, donde podemos notar entonces la fuerza, que lleva a cabo la transformación hacia el sentido superior:
  Es la época posterior a la pascua, los discípulos se hallaban reunidos: “Y al cabo de ocho días, los discípulos nuevamente estaban reunidos, y Tomás se encontraba con ellos, estando las puertas cerradas, llega Jesús, y dice: la paz con vosotros. Luego dice a Tomás (quien había dudado y había dicho, recién cuando coloque mi dedo en sus heridas, lo podré creer, pero no antes): Extiende tu dedo y contempla mis manos, y extiende tu mano y colócala en mi costado y no seas incrédulo, sino crédulo! Tomás contestó y le dijo: ¡Mi Señor y mi Dios!”
  En este momento, la percepción del tacto se convierte en el encuentro con el ser que se halla frente a él. La cuestión es, dónde el hombre puede fundamentarse en su sentimiento de la realidad. La percepción del tacto nos arraiga en el mundo físico. Al estar desarrollado, el sentido de la percepción del yo, nos permite notar, que existe un mundo entidades espirituales, que en principio lo descubrimos en la otra persona, que posee la misma realidad existencial como aquello, contra lo cual podemos tropezar. La energía que puede promover esta transformación, es en ese sentido, el ser que puede re-transformar  las actividades físicas, en eficiencias espirituales. El hombre nace, entrando a la corporeidad. Muere lentamente entrando a los sentidos superiores, y tiene que, o debe aprender, a poder vivir en el espíritu. En esa sucesión, actuamos en la educación de los niños, cuando tratamos de enseñar de manera tal, que la corporeidad del ser humano nuevamente puede aparecer en la humanidad plena, concluida de la vida interior.

8.11.2014