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Elke Neukirch ¿QUÉ IMAGEN HUMANA NECESITA UNA TERAPIA DEL MOVIMIENTO QUE TRABAJA CON EL NIÑO PEQUEÑO? (parte primera) “No estáis tomando en cuenta, cuan rico en contenido el hombre es, como imagen de los reinos del mundo. Su cabeza, la imagen-espejo del cielo es, a través de sus miembros actúan espíritus de las esferas; en su pecho espíritus terrenales movimiento cobran; y a todo ello se oponen, en poderosa lucha, demonios del ámbito lunar, que tiene que cruzar las metas de aquellos seres, que como seres humanos tenemos delante nuestro, lo que a modo de alma vivenciamos, lo que como espíritu nos irradia: desde hace eternidades, imagen de muchos dioses ha sido, y propósito suyo fue, reunir fuerzas de todos los mundos, que en conjunto, al ser humano forman.” Según estas palabras de Feliz Balde, dirigidas a Capesius, se orienta el cuento del milagro del manantial, a modo de un motivo central en el 2do drama de misterio “El examen del Alma” ¿Qué es elevado al examen del alma y de qué manera se encuentra entretejido allí, el misterio de la generación del ser humano? ¿Qué revela este mundo de las imágenes abriendo portales, y con ello, desafiando a tomar conocimiento? Para comprender lo que es contenido de estos imperios mundiales, la conciencia imaginativa terrenal tiene que ampliarse a la conciencia de esos mundos. Al reconocerse el hombre como imagen de los imperios mundiales, ese conocimiento se convierte en experiencia de su ser dotado de eternidad en la existencia física. Demonios son los que a nuestra cultura le otorgan su carácter materialista. Oscurecen las fuerzas de la conciencia que quieren conducir al hombre hacia lo espiritual. En la investigación sensoria del cuerpo, solamente pueden ser hallados, fuerzas químicas-fisicales y mecanismos de funcionamiento – ningunas fuerzas creativas de evolución procedentes del espíritu. A aquellas ciencias, que a su imagen del hombre lo forman a partir de puras leyes naturales, se les pierde la experiencia de una realidad anímica espiritual. Para poder experimentar la misma, el hombre primeramente tiene que desarrollarse a formas más elevadas de la conciencia. A partir del conocimiento de una realidad superior, puede hacer frente a las fuerzas de retardo, con mayor vigor de conciencia, aun cuando se presentan al alma, con elevada fuerza de convicción lógica. Los poderes de la oscuridad en la actualidad frecuentemente se presentan en la vestidura de un progreso científico, que fascina al intelecto, mediante una lógica comprobable. En este sentido, Rudolf Steiner en el segundo drama de misterio le hace decir a Ahriman las siguientes palabras: “Si empero ya ahora quieres actuar correctamente, Como ser espiritual-anímico, el niño pequeño de manera especial, naturalmente se encuentra inserto en los imperios mundiales que lo rodean. Se halla amparado por buenos poderes espirituales. Como empero aun no ha madurado a la auto-responsabilidad, el mundo circundante tiene la responsabilidad de cuidar que no peligran las metas divinas en el desarrollo y en la determinación de su ente humano. Esto presupone, que tanto el educador como el terapeuta tomen conocimiento de las metas de aquellos poderes espirituales que quieren promover al progreso humano, a través de la evolución humana individual. Hay demonios que generan imágenes opuestas en la naturaleza anímica humana. Se presentan a modo de desfiguraciones a través de las fuerzas de los miembros en el actuar y a través de las fuerzas de la organización del pecho, en el sentir. Quieren sujetar a lo puramente terrenal, las facultades procedentes del cosmos, que a través de la erección, el caminar, el hablar y el pensar, en competencia individual quieren adaptarse a la existencia terrenal, inutilizándolas para el desarrollo futuro del hombre. Las fuerzas ahrimánicas tienen la intención de estrangular las fuerzas infantiles cósmicas para arrastrar al hombre con respecto a su evolución, a su propio ámbito (g A 26). Cuando la investigación científica-natural comienza con la ciencia sensoria del hombre y también cierra con la misma, carece del conocimiento del espíritu humano en su condición de ser-eterno y de los miembros del alma que se desarrollan. Con ello el entendimiento intelectual se convierte en un terreno apropiado para las inspiraciones, que a partir de una conceptualidad de lógica abstracta, transmiten una sensación de verdad, que empero desvirtúan la imagen profunda de la entidad humana. A ello pertenece el concepto ampliamente divulgado por parte del lado neuro-científico, que mediante programas de entrenamiento neuromotriz puede mejorarse la conmutación de la red cerebral y de esta manera, el desarrollo infantil. Así el cerebro es convertido en objeto exclusivo de meta para el desarrollo. Expresiones tales como “excelencia cerebral mediante movimiento”, o “el caminar genera viveza”, aparecen una y otra vez a modo de slogan propagandístico, con inspiración neuro-científica. LOS CONCEPTOS DE TRATAMIENTO TERAPÉUTICO DE LA NEUROBIOLOGÍA y neuropsicología, basan sus conocimientos sobre el mecanismo de funcionamiento de los así llamados nervios motrices y sensorios. Los conceptos científicos que se basan sobre la diferenciación de nervios sensitivos y nervios motrices, son señalados por Rudolf Steiner como un modo de pensar, cuyo principio subyace al mecanismo de funcionamiento del sistema telegráfico, trasladado al hombre. “TELEGRAFIAMOS DE UNA ESTACIÓN A LA OTRA Y LUEGO TELEGRAFIAMOS DE RETORNO”. (G A 301 - 21.4.1921) De la misma manera trabajan los programas de fomento neuromotrices: desde el output motriz hacia el input sensorio y desde el input sensorio hacia el output motriz. Cuanto más automatizados son los movimientos, funciones tanto más complejas pueden ser adquiridas por el niño en el campo cognitivo. Divergencias en los modelos de movimiento, afectan la adquisición de facultades complejas superiores. Se trata de una “TRANSMICIÓN EFICIENTE Y EJECUCIÓN DE MENSAJES, QUE VAN Y VIENEN ENTRE EL CUERPO Y EL CEREBRO”. En una conferencia referida a la “Trimembración del ser humano” dada el 21 de abril de 1921, Rudolf Steiner expuso lo siguiente a este tema: “…ha sido para mí algo estremecedor, notar como justamente esta teoría de los nervios, es el mal siervo del materialismo, por el hecho de que aquello que es una directa influencia anímica de la voluntad sobre el metabolismo, de esta manera se materializa por afirmar que el cordón nervioso-material transporta al impulso volitivo desde el órgano central hacia la periferia del hombre, vale decir hacia el músculo, hacia los órganos del movimiento. De esta manera estamos trazando en el organismo, los procesos materiales. En el caso de un acto volitivo, en principio de hecho existe una relación directa entre aquello que es el impulso anímico volitivo y en proceso cualquiera del metabolismo. El nervio simplemente transmite la percepción de este proceso”. (G A 301 – 21.4.1921) En muchos contextos Rudolf Steiner muestra que no existen dos tipos diferentes de nervios y que en cambio el nervio es algo uniforme, que conduce a la percepción aquello que a modo de impulso volitivo anímico, fluye a los miembros y que tiene una relación con los procesos del metabolismo. LOS SISTEMAS NEUROLÓGICOS, EDIFICADOS SOBRE UNA LÓGICA INTELECTUAL PURAMENTE BINARIA, en los cuales sobre la base de procesos químico-físicos, dentro de los cuales en el cerebro se optimiza el desarrollo, se mejora el comportamiento anímico y se generan competencias de aprendizaje, comprenden al cuerpo puramente en el sentido material y en las expresiones del alma describen únicamente una expresión de diferentes funciones del cuerpo. Los planos de vida y de conciencia se comprenden físicamente, la psiquis y el espíritu de manera puramente neurofisiológica. Aquí el intelecto cientificado con su conceptualidad neuronal, se efectúa a modo de un sintetizador. Al respecto no existe ni siquiera una noción aproximada de aquello que aporta la conmutación de diferentes proteínas y células en el cerebro con referencia a la conciencia – y menos aun con referencia al rol que allí asume el movimiento. La gran pregunta es si la conciencia puede ser ubicada en el lugar en el cual las ciencias neurológicas la están buscando. Hasta el presente no pudo ser comprobado, de qué manera la materialidad cerebral adquiere conciencia, vale decir, de qué manera se genera el pensar dentro de la reciprocidad de las células nerviosas. En su “TEOSOFÍA”, Rudolf Steiner describe al cerebro como fundamento físico del espíritu pensante: “EL CUERPO HUMANO POSEE UNA CONSTRUCCION ACORDE AL PENSAR.” (G A, Capítulo 4). En 1922 habla frente a los médicos acerca del problema de la consideración unilateral del cerebro en la contemplación del hombre: “…si mediante algo nos podríamos constituir materialista,…esto podría ser a través de la construcción del cerebro humano especialmente…Sobre todo, cuando nos dedicamos a la investigación de los detalles, el cerebro humano nos puede convertir en materialistas...Al detenernos en el cerebro, no necesitamos ya, la vida del alma. Hablar con respecto a la construcción del cerebro humano todavía de una vida del alma, solamente está autorizado aquel, que a esa vida anímica además la conoce de una manera diferente a aquella que la conocemos en la vía acostumbrada de este mundo. Dado que cuando en el mundo espiritual conocemos a esa vida del alma: en la construcción del cerebro humano tiene su réplica adecuada y todo aquello que el órgano anímico suprasensorio imaginativamente puede llevar a cabo, también el cerebro lo puede realizar. Dado que hasta en las funciones, el cerebro es una réplica; de modo tal que nadie puede probar, documentar o refutar al materialismo, desde una fisiología cerebral. Simplemente es imposible, inexistente. Si el hombre fuese tan solo ser-cerebral, no fuese necesario llegar a la conclusión, que además posee un alma” (G A 314 – 26.10.1922) Cuando la contemplación del ser humano y las intervenciones terapéuticas de la neurobiología parten del hecho de que las funciones anímicas pueden ser explicadas a partir de la materia, del mecanismo de funcionamiento del nervio sensorio y motriz, permanecen sujetas plenamente a lo físico. Cuando para las ciencias neuronales el origen del espíritu debe ser buscado en el cerebro, o mejor dicho en la inteligente compilación de la red-celular, es comprensible la convicción de que es menester tan solo el correspondiente funcionamiento del cuerpo material, para la generación de óptimos rendimientos de comportamiento y de aprendizaje. En este modo de contemplación se describe y se considera lo anímico-físico, excluyendo al espíritu. La participación en las fuerzas configuradoras y creadoras que actúan dentro del organismo y dentro del mundo, pueden ser comprendidas únicamente a partir de lo espiritual – vale decir, el cuerpo y el alma pueden ser comprendidos y entendidos únicamente mediante el principio abarcativo – ni unilateralmente a partir del cuerpo, ni unilateralmente a partir de lo anímico. El espíritu subyace creativamente en ambos. La naturaleza esencial de una existencia de creación divina, dentro de la cual en su centro se halla el hombre, puede ser comprendida únicamente, con la fuerza de un pensamiento espiritualizado. Al respecto, el espíritu humano mismo, es el lugar de la toma de conocimiento en el espacio del encuentro de la manifestación sensoria y la comprensión espiritual – también de salud y de enfermedad. En el primer septenio, se activan las fuerzas del pensar, del hablar y de la voluntad, bajo la conducción de la corriente espiritual-divina de la evolución, en su misión del desarrollo de un cuerpo individual. Paulatinamente se van emancipando –en el curso de su evolución – de su fundamento físico, para integrarse a lo espiritual-anímico. Un pensar, que luego paulatinamente se vigoriza mediante la concentración y la contemplación, aprende a movilizarse sin la base física del cuerpo. Entonces la base del pensar posibilita una ampliada facultad perceptiva y cognitiva del ser humano. Según EVALUACIONES CIENTÍFICAS, aproximadamente el 10% de los niños de edad pre-escolar, tienen trastornos psíquicos, clínicamente relevantes, acompañados por trastornos del movimiento. Cada trastorno es numerado, codificado e integrado a una línea conductora. El modelo del trastorno es respondido con un modelo fijo de tratamiento. Una vez cumplido un modelo se pasa al modelo siguiente. Y no se reconoce al ser anímico-espiritual del hombre, como un ser auto-capacitante, auto-evolutivo, configurador de biografía, sino que ese lugar es ocupado por las redes neuronales, óptimamente compiladas. Ya se ha convertido en hábito vital de la actualidad, que el desarrollo de los niños es supervisado unilateralmente mediante el test, observado bajo el foco de imágenes-trastorno que se registran. En el campo de la neuromotricidad, hasta se practican medidas invasivas de prevención, como garantía de un desarrollo libre de trastorno. El niño tiene que aprender cómo moverse, para garantizar el optimo desarrollo. Muchos niños sensibles, se defienden vehemente frente a estas supervisiones e indicaciones. Previendo este desarrollo, Rudolf Steiner comenta lo siguiente: “…la psicología experimental…, que en la actualidad realiza diversos experimentos, para examinar las facultades. Se trata aquí solamente de la etapa previa de aquello que realmente se está buscando. Ya no se quiere educar al niño con medios anímicos, sino con medios materiales externos, para que las facultades se desarrollen en relación física. Llegamos a la automatización del hombre, si no recordamos a su debido tiempo, que no debemos emprender el camino de adicionar al espíritu descartado, también el descartar el alma…y que en cambio debemos emprender el camino del re-encuentro del espíritu y cultivar aquello que podemos volver a encontrar con referencia al espíritu, en todas las ramas de la vida practica del hombre.” (G A 203 - 27.2.1921) Sally Goddard del Instituto para Neurología y Psicología describe en su obra principal: “Mediante el empleo de movimientos estilizados, dispuestos en una determinada secuencia diaria, es posible brindar una segunda oportunidad al cerebro…Todo el aprendizaje tiene lugar en el cerebro…El control del cuerpo, es una condición previa para el autocontrol…Se trata de cómo adaptar a los niños al sistema.” TANTO EL APRENDIZAJE EN EL CEREBRO, así como también el concepto que el cuerpo es el órgano controlador del propio ser, indican que el hombre debe ser adiestrado mediante sus órganos. Bajo ese paradigma, el hombre no se emancipa de sus órganos, de los cuales se vale a modo de seres espirituales-anímicos, compenetrándolos como así también instruyéndolos, sino que se halla sujeto a ellos, de la misma manera como el animal. El alma obedece exclusivamente a su determinación orgánica. El alma y el cuerpo forman una conjunción. Por el hecho empero de que el hombre tiene un yo, a diferencia del animal puede desarrollarse y formarse desde su interior. No necesita un “adiestramiento corporal” – tampoco, a modo de juego. El aprendizaje dirigido a modo de juego en el cual al niño se le suministra aquello que el adulto considera como lo correcto pertenece a los abusos del materialismo. Allí, la idea materialista se traslada al sentimiento y a la voluntad. Entonces el espíritu de este modo de pensar materialista penetra hasta en lo físico. Estas fuerzas permanecen y generan en la vida posterior, enfermedades del cuerpo físico, que llegan a la expresión, dentro de trastornos metabólicos, cuando no se crea una equiparación mediante fuerzas espirituales (g A 307 – 10.8.1923) “Por doquier debemos saber de qué manera el espíritu cobra efecto en lo material y con ello, en lo referido a la salud, y como debemos prestar cuidado al espíritu para que, de correcta manera pueda ejercer intervención en lo referido a la salud.” (G A 11.8.1923) CON SU IDEA DE LA TRIMEMBRACIÓN del ser humano, Rudolf Steiner revoluciona fundamentalmente la imagen humana, deformada por el materialismo. El hombre es reconocido como ser-espiritual tri-membrado, como ser-anímico tri-membrado y como ser-físico tri-membrado, en cuyo centro, el yo reúne y desarrolla los diferentes miembros. De esta manera la imagen del hombre se redime de un sistema funcional delimitado puramente dentro de la corporeidad, dado que puede ser contemplado nuevamente en sus contextos con el cosmos. En el conocimiento antroposófico del hombre, el espíritu, el alma y el cuerpo se comprenden en identidad independiente, pero a su vez también en constante efecto reciproco individual. El pensar, sentir y querer, en su conjunción a través del yo, no son funciones del cuerpo físico. El cuerpo y el alma pueden desarrollarse únicamente mediante el superior principio del espíritu que todo compenetra y que sobre todo cobra una actividad física destacada en la temprana infancia. “De hecho, y con anterioridad a su conciencia plena, el alma humana trabaja en el cerebro de manera tal que el mismo puede convertirse en una herramienta tal como es necesario para la vivencia de todas las facultades, disposiciones, cualidades, etc., propias del alma, como resultado de sus vidas terrenales anteriores. Ese trabajo en el cuerpo propio está conducido por aspectos más sabios que todo aquello que el hombre más tarde puede realizar en sí mismo, a partir de su plena conciencia.” … “En el comienzo de la vida, este órgano posee una plasticidad aun tal, porque el hombre mismo recién le tiene que dar la forma debida a ese instrumento de su pensar que deberá portar de una vida a otra”… “Con máxima sabiduría trabaja en sí mismo. Al tratarse de su inteligencia propia, no podría llevar a cabo aquello que tiene que realizar en la primera época de vida sin su inteligencia. ¿Por qué se lleva a cabo todo esto a partir de las profundidades del alma, que se encuentran más allá de la conciencia? Acontece por el motivo de que en los primeros años de vida, con su alma con toda su entidad, se halla conectado en medida mucho mayor con los mundos espirituales de las jerarquías superiores que más tarde”. (G A 15 -1911). Al basarnos en estos argumentos, todos los ejercicios de movimiento aportados al niño desde afuera con respecto a la optimización de las funciones cerebrales, equivalen a un implante de movimientos ajenos, que imprimen algo extraño al auto-retrato infantil. Una implementada técnica del movimiento no es un arte curativo, sino una terapia de corrección. En el implante de movimientos ajenos, lo externo ejerce un dominio sobre lo interior, a través de un sistema de movimientos mecánico-estereotipado. Aunque el hombre vive dentro del ansia del ser él mismo, se vale de principios mecanísticos, que se oponen al desarrollo de su yo. A través de tales técnicas del movimiento, se perturban las fuerzas suprasensorias, que fluyen hacia el niño desde el mundo espiritual y que quieren ser desarrolladas desde su interior en el curso de su evolución. Mediante intervenciones desde afuera, estas fuerzas quedan fijadas a una realidad ajena a lo espiritual, creada a partir de una conciencia intelectual. De esta manera, se están haciendo experimentos a través de tales sistemas, con las fuerzas más sagradas del cielo, que a su vez son las más inocentes de la naturaleza humana. EN EL “ESTUDIO GENERAL DEL HOMBRE” (G A 293 – 2.9.1919), se expone, como justamente en el sistema de los miembros, el cuerpo, el alma y el espíritu se hallan íntimamente unidos. Mientras que el niño se halla despierto en los miembros, los cuales empero aun no están desarrollados, el espíritu de la cabeza – que ya trae a la tierra aquello que deberá ser – aun está dormido. Es misión de la educación, despertar mediante el organismo del pecho y los miembros, aquello como espíritu de la cabeza, lo cual el niño trae consigo a modo de destino de los mundos superiores, para hacer realidad en su existencia terrenal aquello que mediante sus superiores fuerzas del yo, sabiamente ha sido previsto para su desarrollo ¿Cómo puede acontecer esto empero, cuando Rudolf Steiner remarca: “No acontece, que hacia el dormido espíritu de la cabeza, se vierte una corriente desde los miembros en los cuales está despierta la voluntad, está despierto el espíritu. Allí es menester aun otro mediador (G A 293 – 2.9.1919) En el niño muy pequeño, este mediador en principio es la leche materna, que porta dentro de sí al espíritu de manera tal que le incumbe la misión de despertar al dormido espíritu infantil. La sustancia láctea es el despertador del espíritu humano dormido dentro del niño. De esta manera la leche materna se convierte en el mejor mediador de las fuerzas nutricionales cósmicas-etéricas. Está formada a partir de la fuerza de la entidad de los miembros y establece al puente hacia el dormido espíritu de la cabeza. Configura y nutre no solamente al cuerpo físico, sino que despierta a su vez, a través de la química cósmica en ella activa -en la cual ejercen su actividad los espíritus de las esferas - a la espiritualidad craneana del niño. Más tarde, la “educación” a través de la leche materna es reemplazada por la sabiduría del genio lingüístico, que actúa a través de la lengua materna. Educa al cuerpo etérico de la misma manera como la leche materna educa al cuerpo físico (g A 279). Mediante el habla y los buenos ejemplos, el niño mismo se educa a través de la acción imitativa frente al mundo. En muchas conferencias Rudolf Steiner habla acerca de los efectos de las formas materialistas del pensar sobre la acción educativa. Al respecto, al desarrollo del movimiento y la educación referida al movimiento, en ese contexto le incumbe una esencial importancia con respecto a la salud y la evolución futura del hombre. “…la civilización materialista actúa con presunción, creyendo contar con hechos – afirma que el niño tiene que llevar a cabo en el juego tal o cual movimiento, porque de esa manera se convierte en un hombre civilizado, así como también en la gimnasia, etc. Generalmente, de mayor agrado para nosotros son los movimientos, a los cuales también nos hemos habituado los mayores, y como tenemos el ideal de que el niño tiene que ser luego semejante a nosotros, siendo adultos, entonces inculcamos al niño aquello a través de su juego, lo que como adulto consideramos apropiado. Vale decir, que tenemos un determinado concepto: esto es lo que corresponde, para ser una persona en regla, esto lo debe cumplir también el niño. Entonces, mediante una presión externa, a partir de la reflexión, de lo abstracto, aun tratándose de un asunto por demás material, aproximamos lo material procedente de lo abstracto al niño, diciéndole: tienes que hacer este movimiento, tienes que hacer esto otro movimiento. Ya instalamos todos los artefactos de manera tal que el niño tiene que realizar este o aquel movimiento. Todo esto promueve procesos de combustión, ajenos al organismo humano.” ( g A 307 – 11.8.23)
REFLEXIONES CON RESPECTO AL PROCESO DE ERECCIÓN En las amplias exposiciones de Rudolf Steiner con referencia al proceso de la erección, un pensamiento limitado a la contemplación sensoria y el pensar-cerebral, puede percibir lo siguiente: “La concepción materialista describe, como el organismo se yergue a modo de una maquina, sin tomar en cuenta que con nuestra mirada abarcamos únicamente una pequeño parte del proceso” (G A 224 – 6.4.1923) Aquí volvemos a reconocer aquella imagen que se refleja en el concepto, de que el proceso de la erección es manejado puramente por el reflejo, vale decir, se basa sobre un sistema mecánicamente edificado, que funciona de óptima manera, al cursar automáticamente (Sally Goddard). En la consideración neuromotriz del proceso de erección, todo desarrollo de movimiento que se aparta de la norma, es evaluado como defectuoso. Esto legitimiza inserciones desde afuera, dado que la sucesión del mecanismo de erección en el cerebro, es considerada como un trastorno programático del sistema nervioso central. Las “baterías de ensayo” implementadas definen, qué programas de movimientos sistematizados se aplicarán. Los mismos tienen la finalidad de estimular los círculos de conmutación neuronal en el cerebro y re-edificarlos de manera tal que a través de procesos de aprendizaje neuromotrices, se inicia tanto un comportamiento adaptado, como también un aprendizaje multicanal. Cuando en cambio instruimos nuestra observación, podemos percibir, que el yo en vías de encarnación – y no las redes neuronales del cerebro – se apropian del cuerpo paulatinamente. Ya en el niño muy pequeño podemos observar, como entre el sentido de la vista y el sentido del movimiento, se conectan las fuerzas de imitación, procedentes de lo pre-natal. Partiendo de la organización sensoria, a través de los miembros, el niño elabora su acceso al mundo. El cuerpo es el instrumento, para que el alma pueda conquistar para sí al mundo. Aquí al espíritu anímico se le debe permitir ser activo en dos direcciones de manera plástica-musical en forma rítmica. Vale decir cada impresión sensoria tiene que poder ser imitada debidamente, para que el niño pueda desarrollarse de manera saludable (G A 34) Únicamente así, el yo puede aprender a respirar entre el dominio del mundo y el dominio de sí mismo, mientras que a su vez tome una mayor conciencia de las cosas. El niño aprende a caminar, no por el hecho de controlar el movimiento de algunos músculos, ni se mueve con el propósito de iniciar un proceso de aprendizaje, sino para alcanzar una ansiada meta en su entorno. El objeto-meta no es el cerebro, sino el mundo. La voluntad ansiosa es la motivación y la conciencia de esclarecimiento paulatino, fluye a modo de derivado del pensamiento, hacia la conducción de sus movimientos. Al respecto se olvida de su cuerpo. Con la movilidad de su organización interior, se apodera de la periferia. Sobre este proceso el medio circundante ejerce una gran influencia, dado que el impulso interior con respecto a este desarrollo parte de la imitación. Los ejemplos de un desarrollo frenado o alterado, están señalando al campo imitativo del niño. A través de su entorno, el niño pequeño se enfrenta con tensión y resolución. La sintonía de sus movimientos se basa sobre un proceso respiratorio interior, que refleja finamente, el tipo y la calidad de su conexión con el medio circundante. El organismo en su conjunto se configura según aquello, que anímico-espiritualmente vive en su entorno. Cuando en el entorno del niño se practica verdadero amor humano, el niño puede encontrar la relación hacia el mundo interior de su alma. Esta relación que le es brindada por el entorno humano, madura convirtiéndose en mundo interior anímico y en sana vivencia de sí mismo. Forma la base para que el niño aprenda a vivenciarse como ser autónomo. El interés sumergido en amor del educador, se conforma en iniciador de todo desarrollo. Al menguar el interés humano, se estanca el desarrollo y hasta puede ser que las facultades ya adquiridas entren en retroceso. Los sistemas de circulación y de respiración, los vasos, músculos y sobre todo también el cerebro, se forman mediante las impresiones sensorias del medio circundante – a través del comportamiento amoroso o el comportamiento carente de cariño, a través de aquello que el niño vivencia según sus sentimientos. En ese sentido, la educación corporal es a su vez educación anímica-espiritual (g A 297ª 4.4.1924) En un comienzo, la fuerza de la conciencia del yo pre-natal, desciende profundamente en el cuerpo y en el alma, para edificar debidamente al cuerpo. Esta inteligencia, inicialmente entrelazada plenamente con el cuerpo, es el primer paso con respecto a la incorporación del espíritu, profundamente ligada con el destino del alma. Desde la profundidad de esa sumersión, el yo paulatinamente va elaborando las fuerzas configuradoras, para poder colocarlas en libre acción. La facultad del movimiento traída de lo pre-natal, dádiva del cielo, es formada por el niño de manera individual, conforme a su destino, orientado según sus ejemplos. Al respecto, la fuerza del amor, la sabiduría y la bondad vividos mediante los ejemplos, crea y mantiene el contexto de cuerpo, alma y espíritu. El mundo se torna consciente en la medida en la cual a través de las fuerzas de la tierra, el cuerpo lentamente se va afirmando de manera tal que el cerebro paulatinamente va madurando a modo de espejo para reflejar tanto al mundo exterior, como al mundo interior. Las fuerzas del alma chocan con esta “pared-espejo”, llegando así a ser conscientes. A través de la imagen del hombre dada por Rudolf Steiner, transcristalizada podemos contemplar la TRANSESPIRITUALIZACIÓN DEL PROCESO DE LA ERECCIÓN. Describe al proceso de la erección desde el lado espiritual del ser humano, bajo la conducción del mundo espiritual (g A 15) Dentro del esfuerzo del niño de llegar a la erección por sus propios medios, se transpone de las fuerzas morales de los Arcai, de fuerzas de conciencia que se tornan efectivas a través del cuerpo etérico en la erección. “En esa inserción de lo moral, de lo referido a la conciencia, el niño se ubica a semejanza de la posición externa del equilibrio físico. Con el aprendizaje del caminar se vierte dentro del hombre, la naturaleza moral humana, y hasta el estar compenetrado por lo religioso de la naturaleza humana. Se trata de fuerzas realmente elevadas, que se encuentran en acción cuando el niño del movimiento de arrastre pasa al movimiento del andar erguido. Al realizar un seguimiento retrospectivo a través de la oscuridad de la conciencia infantil, esas fuerzas nos conducen a un trato aun superior del hombre con las entidades, a las cuales denominamos las fuerzas originarias, los Arcai. Lo que ha acontecido al hombre en la existencia pre-terrenal, ahora cobra su efecto” (g A 224 – 28.4.1923). Luego de manera complementaria Rudolf Steiner explica como en este proceso cobran acción las más elevadas fuerzas humanas del desarrollo, en comunión con el mundo espiritual, para que pueda implementarse INDIVIDUALMENTE. “En el cuerpo físico vive la tierra y en el cuerpo etérico vive el mundo estelar. Lo que el hombre porta dentro de sí con respecto a fuerzas interiores para poder existir en la tierra de manera tal para que a su vez con su postura, su movimiento su gesto pueda diferenciarse de la tierra, eso se lo debe a la creación de los ángeles en su cuerpo etérico. ( g A 26) CON GRAN PREOCUPACIÓN RUDOLF STEINER OBSERVA INTROMISIONES en el desarrollo del temprano movimiento del niño, dado que las fuerzas de la erección provienen de la organización del yo, traída de lo prenatal. “Allí se expresa una colocación de nuestro propio equilibrio, dentro del equilibrio del mundo circundante. Especial intensidad adquiere la vivencia subconsciente, cuando el hombre, del niño que se arrastra entra en el equilibrio erguido. Se trata de una prodigiosa vivencia subconsciente… Lo que cobra importancia para el genio humano: el hecho de que la línea que pasa por el centro del cuerpo, coincide con la línea de gravedad. Allí estamos vivenciando inconscientemente, la relación arquitectónica plástica. Al encontrarse la onda nerviosa en el descenso con la corriente sanguínea, inconscientemente es vivenciada arquitectura, lo referido a la escultura y mediante recursos más o menos lábiles o estables es elevado y llevado a la configuración.” (G A 271 – 6.5.1908) Al privar al niño de esta vivencia arquitectónica-primaria en el acontecer de la erección, lo arruinamos en su proceso nervioso, para el resto de su vida.” (G A 303 – 29.12.1921) “…Y CUANDO POR LO TANTO MEDIANTE MANEJOS EXTRAÑOS Y DE MANERA NO CORRECTA PROMOVEMOS QUE EL NIÑO CAMINE,… cuando forzamos el pararse o el caminar, le arruinamos la vida al niño hasta la muerte. Sobre todo, le arruinamos la máxima vejez. Dado que en una autentica educación siempre se trata de no tan solo contemplar al presente del niño, sino contemplar la vida humana en su conjunto, hasta la muerte.” (g A 307 – 10.8.1923). Aquí la mirada se orienta al plano vital del niño en su desarrollo. El mismo es portador y mediador del ser espiritual-anímico en su recorrido hacia el cuerpo físico. En el cuerpo etérico impera el principio de la metamorfosis, vale decir, su actividad intensiva orientada hacia el cuerpo en la temprana infancia, se libera paso a paso de manera tal que puede ser tomada en posesión por lo anímico-espiritual del niño. El organismo físico y la existencia anímica-física, están relacionados entre sí, a través del cuerpo etérico. Ejerce la mediación entre lo físico que a parece espacialmente, y lo espiritual, no espacial. Procura tanto la capacidad plástica dentro de la formación del cuerpo – la vida propiamente dicha de los órganos, a la cual también pertenece el cerebro – así como también la capacidad de despertar a su debido tiempo, al mundo interior del espíritu. Comprendemos entonces por qué Rudolf Steiner una y otra vez señala insistentemente al hecho, “que el cuerpo del niño debe ser tratado espiritualmente”… vale decir, “que lo físico únicamente puede desarrollarse correctamente cuando lo espiritual, que en el cuerpo está trabajando, es desarrollado debidamente.” (G A 297a – 4.4.1924) LA TEORÍA DEL MECANISMO FUNCIONAL DEL NERVIO SENSORIO Y MOTRIZ, separa lo anímico-espiritual del hombre de la objetiva espiritualidad universal, con la cual está conectada mediante su cuerpo etérico. Una consecuencia de ello es que el hombre se convierte en un autómata en todas sus expresiones anímicas-espirituales – en el pensar, sentir y querer. Sus reacciones se tornan pre-determinables, dado que la tecnología corpórea funciona sobre el plano de lo puramente físico. Inadvertidamente se delimita no solamente la imagen de la entidad humana, sino que estas formas de pensar definen en elevada medida al ente educativo y el de la salud. Mediante el aumento de la normalización y sistematización, no solamente de manera unilateral entran en el remolino de la eficiencia y la capacidad productiva económica, sino que también la tolerancia y el espacio libre para el desarrollo individual se estrecha cada vez mas. De ello se ve afectado sobre todo la temprana infancia. El niño pequeño es una meta objetiva especialmente buscada, fácilmente accesible, con respecto a toda forma de intervención externa. El mercado de los juguetes, con dispositivos para el aprendizaje del caminar conquista al mundo de las ventas, y los sistemas de tratamiento de gimnasia cerebral gozan de un creciente favoritismo. La idea del posible manejo del desarrollo infantil crea la tentación de generar un desarrollo del movimiento normalizado, con anterioridad a que la madurez del niño la ejecute por sus propios medios. En medida cada vez menor, se está tomando en cuenta que estas iniciativas constituyen un ataque profundo sobre los gérmenes volitivos del ser humano en su evolución según leyes individuales. Se espera que mediante medidas preventivas no se presenten problemas. RUDOLF STEINER PREVEÍA ESTA EVOLUCIÓN, razón por la cual depositaba tantas esperanzas en la pedagogía Waldorf y sus posibilidades artísticas-terapéuticas. Sobre el fundamento del discernimiento espiritual y la responsabilidad frente a la asignatura individual del destino y de las leyes espirituales de la evolución de cada niño, deberían implementarse las leyes espirituales del desarrollo en las formas del tratamiento en la educación y en la terapia. “… como nosotros, en reverente respecto frente a aquello que los poderes divinos han colocado en el mundo como el propio ser del hombre, tenemos que prestar ayuda como educadores para la realización de su desarrollo. Y ese propio ser, no es comprendido de hecho, al no ser comprendido mediante el espíritu, en realidad es negado, al ser comprendido únicamente junto a la materia. En la vida materialista de la época moderna, sobre todo ha padecido el yo, a causa de la errónea consideración del propio ser humano, dado que al pasar por doquier a la contemplación en la materia, el accionar en la materia frente al hombre se astilló el espíritu, con ello empero su propio ser.” (g A 305) En realidad, estas palabras deberían sacudir profundamente la confianza puesta en los sistemas de tratamiento neuromotriz en la temprana infancia. En lugar de ello, prepondera la tentación de otorgarle una importancia, correspondiente únicamente al fondo existencial divino.
EL NIÑO TRAE CONSIGO LAS DOTES DEL CAMINAR, DEL HABLAR Y DEL PENSAR DE LOS REINOS UNIVERSALES CELESTIALES, y tiene que adaptarlas a las circunstancias terrenales. Justamente en ocasión de la realización terrenal de estas capacitaciones, el educador y el terapeuta pueden obtener miradas profundas en la vida prenatal, con referencia a la asignatura del destino y la voluntad de encarnación del niño. En las fuerzas del caminar, del hablar y del pensar, además se hallan activas las fuerzas de la individualidad arraigadas en lo cósmico, que al hombre luego le permiten, desarrollar las grados superiores de la conciencia. El hecho de que los seres-demonio vigilan estos ámbitos espirituales y con destreza los convierten en su ámbito de acción, se oponen al desarrollo venidero del hombre espíritu en evolución. Quieren oscurecer la conciencia cognitiva con respecto a los reinos universales caotizándola – de manera tal que pierda el acceso a los misterios a la gestación del hombre, que le deben ser revelados por los reinos universales mismos. Por ello, bajo su dominio crean un sistema propio, funcionando en sí mismo, que empero aniquila al libre ser humano anímico-espiritual. Extermina al libre desarrollo espiritual independiente en el pensar y niega la existencia de una libre voluntad procedente de lo espiritual.
LAS SIGUIENTES PALABRAS DE RUDOLF STEINER INDICAN LA FORMA EN LA CUAL AHRIMAN SUJETA AL CEREBRO, EL PENSAR HUMANO: “¿Qué tenemos que hacer…cuando a los hombres queremos engañar con respecto al verdadero impulso crístico? Tenemos que desviar a los hombres de la verdadera tri-membración del mundo y los tenemos que guiar al extravió de la bi-valencia, que tan solo tiene su justificación en el caso donde se trata de descubrir también aquello que se oculta detrás de lo evidente, lo que se encuentra en la esfera de lo verdadero… Cuando alguien tuviera la intención de apartar al hombre con toda seguridad del correcto concepto del Cristo, tan solo en lugar de la cifra del tres, tiene que colocar la cifra del dos. Y cuando luego nuevamente se quiere señalar al impulso crístico en un sentido verdadero, será necesario que a la cifra del dos se oponga la cifra del tres… La compenetración CORRECTA de este misterio de la triplicidad faculta a la humanidad, a constituir el estado de equilibrio entre los poderes ahrimánincos y luciféricos.” (G A 194 – 21.11.19). La re-implementación de la imagen humana trinitaria, es creada por Rudolf Steiner, a través del conocimiento científico-espiritual del hombre, que forma la base de un accionar apropiado pedagógico, medicinal y terapéutico, en lo temporario y en lo espiritual. Recién mediante el ubicarnos en la entidad humana trinitariamente transpuesta, podemos lograr, actuar en el sentido del progreso humano.
Cuando EN LA CONCEPCIÓN HUMANA IMPERA LA ERRONEA IDEA DE LA DUALIDAD, actúan las fuerzas luciféricas de manera tal que liberan al hombre de toda responsabilidad moral. Enajenan al hombre de sus referencias esenciales-divinas, conduciendo a la disidencia todo aquello que el sentimiento busca elevar hacia la existencia divina. En lugar de ello, el hombre se eleva por encima de su cabeza, en una especie de concepción ilusoria de libertad y destino. Los seres ahrimánicos quieren adquirir poder sobre el hombre, quieren dominarlo y sujetarlo a lo terrenal. Mediante la concepción adversa a lo divino, Ahriman induce al hombre a la creencia de que todo es posible de realizar.
ASPECTOS DEL ESTUDIO DEL HOMBRE CON REFERENCIA A LA EURITMIA CURATIVA La euritmia curativa no puede ser comprendida sobre la base de un sistema del pensamiento lógico-binario, sino únicamente a través de un pensamiento pleno de vida, que se eleva a la actividad creativa, para poder contemplar al espíritu activo en la materia. Al respecto, Rudolf Steiner nos dice: “…Solamente la inteligencia materialista enferma está sujeta al cerebro… Lo que el presente de nosotros requiere, no puede ser comprendido a través del instrumento del cuerpo físico: debe ser comprendido a través del instrumento del cuerpo etérico, de aquel cuerpo que a modo de un cuerpo de fuerzas plasmadoras, subyace al cuerpo físico.” (g A 193 – 12.6.1919). Consecuentemente se trata de la cognición del cuerpo etérico, de la comprensión de aquello que es el cuerpo etérico y de las misiones que le incumben en la formación del cuerpo y en el desarrollo humano, y no de la investigación unilateral del cerebro. El desarrollo de los cuerpos etéricos, en la actualidad ya no se lleva a cabo naturalmente. El hombre mismo se tiene que encargar de este desarrollo. Esto lo puede llevar a cabo sobre el fundamento de una moral espiritual, que se desarrolla en el pensar, sentir y actuar. Allí de manera especial pueden conectarse las fuerzas de la imitación traídas de lo prenatal, a través de las cuales el niño arraiga su espíritu anímico en el cuerpo físico-anímico. Cuando en la actualidad, los cuerpos etéricos no se desarrollan y se forman debidamente, no puede nacer un “segundo hombre” del primero. Este hecho está fundamentado en las inspiraciones ahrimánicas-soráticas de los demonios, con las cuales se encuentra transpuesto nuestro mundo vital y con respecto a las cuales existe una receptividad cada vez mayor. Mientras que a la investigación de este hecho se le dedica un interés cada vez menor, las ciencias neurológicas se tornan cada vez más poderosas, promoviendo en gran estilo, la derogación de la autonomía del hombre. Mediante su imagen humana materialista-agnóstica, se aniquila el concepto de Karma y de inmortalidad. En su lugar se ubican las maquinaciones de funcionalidad y de optimización existencial. El esfuerzo educativo o terapéutico, que exclusivamente se dedica “al dominio de facultades”, revela una dinámica de desarrollo proveniente de la economía económica, orientada a la obtención de bienes. La misma se opone al desarrollo individual del ser infantil. COMO EURITMISTAS CURATIVOS TENEMOS LA MISIÓN de oponer algo al modo de pensar unilateralmente neurofisiológico, sobre la base de la imagen trinitaria del mundo y del hombre. Solamente una terapia que trabaja con los misterios del cuerpo etérico, puede tomar en cuenta al esfuerzo del espíritu-anímico proveniente de lo prenatal, en su misión de formar un cuerpo y configurarlo como algo en lo cual las jerarquías se hallan activas en el crecimiento. En la actual época de la humanidad, no existen fuerzas plasmadoras-humanas más adecuadas para su arraigue que aquellas que quieren llegar a la implementación en la euritmia y en la euritmia curativa. El euritmista curativo trabaja con aquellas fuerzas que a modo de imaginación, inspiración e intuición van formando al cuerpo, al alma y al espíritu. Las mismas, como fuerzas plasmadoras, se ubican por encima del cerebro y no por debajo del mismo. El organismo físico necesita al accionar de fuerzas superiores, para poder permanecer dentro de su orden y mantenerlas funcionando. El retiro de principios de ordenamiento cósmico, conduce a enfermedades sobre todos los planos del ser del hombre. Todo trastorno del desarrollo o enfermedad, tiene su origen en una carente accesibilidad, en una actividad plasmadora deficiente o unilateral de estas fuerzas dentro de la organización humana. El euritmista, al descubrir él mismo el camino hacia los lugares espirituales de las fuerzas de acción creadora, a través de la energía interior de la palabra, transmite al paciente el camino hacia la fuerza curativa del sonido. Sobre la base de la capacitación de su propia voluntad, el paciente comienza a transformar los impulsos enfermantes, mediante la recepción de la fuerza interior de la palabra. El niño pequeño lleva a cabo estos procesos, mediante el libre desarrollo de sus fuerzas de imitación individuales. Todos los movimientos incentivados desde el cuerpo etérico, se perfeccionan durante la noche, cuando los miembros superiores del ser, se encuentran plenamente conectados con el mundo estelar. Pertenece a la ley interior del cuerpo etérico, que a las fuerzas curativas incentivadas desde el éter universal-moral, las fecunda para el destino siguiente del niño. La recepción y la transformación de la sustancia verbal curativa es un proceso individual, sujeto al Karma conjunto imperante para el hombre. Ya sea que el hombre tenga la facultad interior, de fertilizar las fuerzas vigorizantes para el proceso sanador actual, o por el contrario tiene que llevar este aumento de fuerza hacia el post-mortem, fecundándolo para su progresivo desarrollo y la configuración de su cuerpo físico (g A 120 – 20.5.1910) La euritmia curativa es un sanar para toda la naturaleza humana, mediante la sustancia de la palabra interior. La realidad del sonido se basa siempre sobre una trinidad – al igual como sucede con el ser del hombre. En la euritmia curativa, el hombre es facultado a conectar al espíritu configurador, al espíritu sentido, al espíritu portante de voluntad con el alma, llegando hasta los procesos del cuerpo humano. Al respecto el cuerpo etérico, dentro de sus competencias de transformación metamorfósica que se desarrollan entre orientación hacia lo corporal y la conciencia, se encuentra en el centro del accionar terapéutico. En el movimiento del sonido de la euritmia curativa, el terapeuta puede percibir claramente, como el niño no alcanza a sentir algo. El foco no se orienta unilateralmente hacia aquello que el niño no puede. Las dis-armonías de la figura del movimiento se acompañan a través del sentimiento y del sufrimiento, sin testificarlas unilateralmente. Al respecto, la mirada del euritmista curativo se orienta hacia las fuerzas germinativas del ser humano en evolución, hacia el espíritu anímico activo que es apoyado y fomentado en su compenetración y toma de posesión del cuerpo. Cada movimiento realizado por el niño, procede de su campo del destino y como tal debe ser percibido con sumo cuidado. En la actualidad solamente aquello que se abre camino a través del ojo de aguja del yo puede portar validez de futuro para el desarrollo del hombre. De esta manera nos convertimos en participantes en la corriente del progresivo desarrollo humano. Rudolf Steiner señala que actualmente nos encontramos en la necesidad de plantear ya en el niño pequeño, la cuestión de la libertad y del desatino. “Cada paso que el niño realiza, la porfía de la configuración de un determinado paso nos revela que esa configuración es la consecuencia de una vida terrenal anterior. Aprendemos a reconocer que lo físico es la réplica de aquello que vive en el niño como impulso moral de su vida terrenal anterior. El aprender a caminar es lo más grandioso que podemos ver. La principal medida del destino se expresa en el aprendizaje del caminar. El hecho de que el hombre nace con su destino, la libertad humana no es afectada de manera alguna, así como asimismo es indiferente si tenemos pelo rubio o pelo oscuro. …Existe empero algo que puede generar un hecho de gravedad para la humanidad futura al entregarse plenamente a los seres elementales ahrimánicos, cuando el materialismo del pensar, del hablar y del actuar logren fijarse en medida cada vez mayor.” (G A 224 – 28.4.1923).
1.3.2016 |