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Tomás Zdrazil LA CONSTITUCIÓN Y EL CRECIMIENTO DEL NIÑO COMO IMAGEN DE SU SER Por cierto que no existe ninguna serie importante de conferencias pedagógicas de Rudolf Steiner, en la cual no haya sido mencionado el tema acerca del hecho de que la constitución de la salud y hasta la dinámica del crecimiento de un niño, depende asimismo de sus vivencias en las clases. Se trata por lo tanto solamente en consideración a la frecuente aparición en la obra de Rudolf Steiner de una indicación que evidentemente le era absolutamente certero e importante. Por interesante y significativo que fuera la compresión de estos contextos de su enseñanza para cada maestro en referencia como la corporeidad de sus alumnos, tan difícil son de comprender por el otro lado. En sus declaraciones pedagógicas, Rudolf Steiner en realidad en ningún lugar brinda un fundamento coherente y concluyente, sino que mantiene la temática en indicaciones aforísticas y representaciones graficas. Ya a causa de esa circunstancia, incentiva a los oyentes y a los lectores a llevar a cabo individualmente, mediante la observación activa y dentro del proseguir pensante, del complementar y de la reconstrucción de lo aludido a partir de los contextos del conocimiento antroposófico del hombre. En lo siguiente se trata de un ensayo de esta índole LA DOBLE ACTIVIDAD DEL YO EN EL CUERPO De esta manera por Rudolf Steiner nos confrontamos con una importante declaración: “El yo apenas posee un correlato físico. Contemplamos al yo únicamente, cuando observamos al hombre en su ascendente crecimiento.” (g A 296). Nos proponen considerar al proceso de crecimiento del niño y del joven, como vestigio de la entidad del yo. El resultado definitivo del crecimiento, o asimismo el respectivo resultado intermedio, mantenido en la constitución, sería una imagen solidificada del accionar del yo. La constitución de un Napoleón Bonaparte o de Johann Gottlieb Fichte, que en relacional resto de su cuerpo han tenido una cabeza grande, o de personalidades con un cuerpo grande y una cabeza relativamente pequeña, tendría que ser considerada bajo ese aspecto. En la comprensión, puede surgir una ayuda esencial al valernos de una fundamental ley emanada del Estudio del hombre, que Rudolf Steiner ha revelado al respecto, el 11 de febrero de 1923 (G A 221). Cada ser humano terrenal porta dentro de sí, dos configuraciones energéticas físicas-anímicas-espirituales polares que dentro de él realizan su encuentro, en cada persona la conexión entre el yo y el cuerpo físico, acontece de una doble manera. Rudolf Steiner a esto simplemente lo denomina: el “hombre visible” y el “hombre invisible” dentro de nosotros. Estos dos “hombres” poseen un equilibrio con respeto a la composición energética efectiva, vale decir que en ambos actúan las fuerzas de la organización física, de la organización etérica, de la organización astral y de la organización del yo. Esto es lo que les es común. Donde de hecho se diferencian, es la manera de accionar de la organización del yo en los demás cuerpos. Contemplemos en primer término este accionar en el así llamado “hombre invisible”: “todas las corrientes, todos los efectos energéticos en este hombre invisible, se llevan a cabo de manera tal que parten de la organización del yo, para ir luego a la organización astral, a la etérica, a la física, para expandirse entonces en la organización física… en la persona nacida, esta corriente toma su curso dentro de la organización metabólica y de los miembros, en todo aquello que son fuerzas del movimiento, y en lo que son las energías interiores del movimiento, que portan a los nutrientes incorporados, globalmente a todo el organismo, llegando hasta el cerebro.” (G A 221, pág. 77). Frente a ello ¿de qué manera se diferencian los efectos procedentes del “hombre visible”? la diferencia fundamental consiste en el hecho de que en el “hombre visible”, el yo cobra un efecto directo dentro del cuerpo físico, sin la mediación de la organización astral y la etérica. Estas entradas y estos efectos acontecen en regiones que subyacen a la vida anímica consciente, vale decir, en “mayor medida en la cabeza en la cual se encuentran concentrados, la mayoría de los órganos sensorios y se expanden a lo largo de las vías nerviosas. El cordón nervioso exterior visible, es la señal exterior visible referida a la corriente aquella que directamente desde el yo se orienta hacia todo el organismo.” (g A 221, pág. 78) Queda en evidencia entonces que al respecto tenemos que ver con características esenciales de la organización polar dentro del hombre trimembrado el sistema metabólico y de los miembros y el sistema nervio-sensorio, pero de manera tal que “en el camino”, cobra alma y vida en la organización astral y en la organización etérica. Es por ello que se convierte en un proceso nutricional vitalizador, actúa exteriormente de manera edificante y se manifiesta en las vías sanguíneas. De manera polar a ello, actúa el efecto del yo en el sistema nervio-sensorio. Allí se trata de una intervención directa del yo, sin mediación anímica y vitalizadora. Aquí el físico-corporal se halla expuesto al accionar directo del espíritu y para el organismo esto significa ni más ni menos, que destrucción y muerte. Expresado en la realidad del cuerpo físico: a las vías sanguíneas, aquí se sitúan enfrentados los cordones nerviosos. El sistema rítmico con la respiración, y con la actividad pulsadora cardiaca-circulatoria, se encuentra entre ambos efectos energéticos polares. El acontecer rítmico, oscilante-armonizador entre el pulmón y el corazón en el sistema rítmico, reconcilia las influencias del yo ejercidas en el cuerpo por el “hombre visible” y el “hombre invisible”, constituyendo así la salud en el hombre físico.
UNILATERALIDADES EN LA ENTIDAD TRIMEMBRE HUMANA Estas son indicaciones importantes tanto para el médico antroposófico, como así también para el maestro antroposófico. Tanto el médico como también el maestro tienen un trato con el hombre. Por cierto, que pocas personas pueden haber que en ese sentido ya desde el momento del parto no trae consigo al mundo una unilateralidad, o que movida por influencias biográficas externas, se incorpora una unilateralidad a causa de acontecimiento ocurridos en la vida, o bien cargas a las cuales ha sido expuesto. En ninguno de nosotros el sistema nervio-sensorio y el sistema metabólico y de los miembros se encuentra en equilibrio, hecho que nos afecta anímicamente, pero también corporalmente y con respecto a la salud. En cada persona predomina en mayor o menor medida, lo uno o lo otro. A ello quisiera referirme más detenidamente con referencia a los seres en crecimiento y la pedagogía. Dado que una esencial misión del maestro Waldorf está dada en el descubrir y el comprender de unilateralidades tales y su tratamiento pedagógico. En la conferencia, con el colegio de maestros de la Escuela Waldorf de Stuttgart, Rudolf Steiner pide, que en el maestro “instintivamente tiene que producirse una sensibilidad” al estar frente al niño, observándolo, descubriendo si prepondera uno de ambos sistemas polares, ejerciendo dominio G A300b). Del mismo modo como a partir de la mímica, la postura corporal o la voz de una persona, instintivamente puede percibir, si alguien está preocupado, afligido, triste, o alegre, contento o aliviado, a esta facultad instintiva me la tengo que incorporar mediante la intensiva ocupación con el Estudio antroposófico del hombre. Lo primero acontece desde los primeros días de mi vida al percibir otras personas, en la intima relación con ellas, y en la imitación irreflexiva, descubro sus estados interiores. Lo otro consiste en el hecho de compenetrarme intensivamente con los contenidos del estudio antroposófico del hombre, mediante el estudio y mediante la reflexión meditativa. La vida, la convivencia con los contenidos del Estudio del hombre, tiene que llegar a un punto tal que me compenetre con determinadas concepciones acerca del hombre, sobre todo aquella de la trimembración del organismo humano – que formen “carne propia” en mí (g A 300a). La ocupación con las mismas, se convierte en un proceso de vida (nutrición, respiración) para mi alma. Se arraigan en las capas de profundidad mayor de mi entidad anímica-espiritual. Me apropio de las mismas mediante mis pensamientos y mis sentimientos de manera tal que me transforma y que se convierten en una parte de mi propio ser. EL DOMINIO DEL SISTEMA METABÓLICO Y DE LOS MIEMBROS Todo maestro conoce alumnos en su grado, en los cuales predomina el “hombre inferior”, tal como se denomina asimismo, el sistema metabólico y de los miembros. Dominio ejercido en toda su constitución. Al tomar en cuenta lo referido pro Rudolf Steiner en las mencionadas conferencias, se trata de los niños, en los cuales el “HOMBRE INVISIBLE” actúa fuertemente desde abajo en los procesos anabólicos. Se trata de niños que vistos según su biografía exterior, a veces muestran una leve adiposidad y hasta muestran una tendencia a formas algo corpulentas. Un síntoma llamativo de estos niños es que en ellos durante las diversas actividades, se produce con mayor rapidez que en otros el riego sanguíneo en el rostro, como ser al realizar cálculos, al escribir o al dibujar, en mayor medida aun en ocasión de movimientos. Rápidamente, el sudor el pelo, la cabeza enrojece y se calienta. A su vez ellos aman al movimiento y a menudo muestran ser muy dotados para la realización de los movimientos. Con respecto a las fuerzas anímicas, la fantasía ocupa un primer plano. Estas personas a menudo son artistas por naturaleza. No titubean, abordan un asunto y de inmediato lo transforman. Pueden reproducir mágicamente, historias escuchadas, pueden inventar nuevas historias y a veces también anotarlas. Pero, ay si contemplamos como maestros sus historias y sus poesías, viendo con respecto los errores ortográficos. Puesto que raras veces ostentan un sentido con respecto a la ortografía. También les cuesta recodar nombres y datos. Algo similar les pasa con referencia al pensar consecuente, sistemático y reflexivo. Piensan y actúan de manera espontanea e impulsiva, su comportamiento a menudo puede ser indisciplinado o también iracundo. Les falta la distancia. Exactamente estos niños refiere Steiner para los primeros maestros Waldorf, desde un aspecto más bien anímico, como el “tipo de niños-fantasía” (g A 293). Al aferrarnos empero aquí al término del concepto usual de “fantasía”, nos resultará difícil, comprender al contexto fundamental del estudio del hombre. Se trata en definitiva de niños en los cuales físicamente predomina el metabolismo y anímicamente la corriente volitiva. Aquí Steiner vincula al peso de la ley anímica, a la cual se refiere en la segunda conferencia del Estudio del hombre (g A 293), relacionando con ello, adicionales aspectos físico y pedagógicos-terapéuticos.
Hombre metabólico y de los miembros (Accionar, pleno de alma y de vida del yo, que llega al cuerpo físico) SANGRE Querer-Simpatía-fantasía-imaginación Se trata de las metamorfosis, de los grados e incrementos del querer en el hombre. En el querer vive la fuerza anímica de la simpatía. Cuando se incrementa la simpatía en lo anímico, el querer se convierte en fantasía y en definitiva también en aquello que Rudolf Steiner define como “imaginaciones usuales”. Es la mirada anímica sobre el sistema metabólico y de los miembros, que se manifiesta en la sangre físicamente. El preponderar el sistema metabólico y de los miembros reprime al sistema nervio-sensorio, por lo cual lo debilita (g A 300b) DOMINIO DEL SISTEMA NERVIO SENSORIO Existen empero asimismo niños que tanto en su apariencia y en el comportamiento físicamente y anímicamente se contradicen a los recién referidos. Su figura es más esbelta y frágil. En la mayoría de los casos, son de una altura algo mayor aun durante una actividad marcada, se modifica el color de su rostro. El riego sanguíneo permanece concentrado sobre el núcleo del cuerpo y es poco visible en la periferia, simplemente son mas pálidos en conjunto. Al tocar sus manos y sus pies frecuentemente los notamos fríos. Poseen menor presencia en su mímica, son menos emocionales y llamativos, mas introvertidos. No resulta fácil advertir en la expresión de su rostros, aquello que sienten. Pero son muy despiertos. Con atención y casi temerosos, observan su entrono. Más bien son titubeantes, no se sienten movidos a partir de entrada en tareas prácticas, en las cuales eventualmente podrían ensuciarse. Prefieren observar cuidadosamente. Es así que pueden situarse de manera desmañada, desorientada y desdichada frente a una tarea artística que tienen que emprender. Pueden por ejemplo estar sentados frente al papel blanco, mojado, los frascos con la pintura, el pincel en la mano, cuando otros niños ya están entregando la pintura terminada. Su fuerza no radica en lo productivo sino en lo re-productico. Relativamente fácil les resulta, tomar en cuenta las reglas ortográficas, en la expresión escrita, recordar pormenores, no conexos, comprender esquemas, sistemas y disposiciones. Al resumir los fenómenos, podemos decir acerca de estos niños que en ellos predomina la realidad del yo aquella que directamente interviene en el sistema nervio sensorio. Su cuerpo físico no es tomado suficientemente en posesión por el hombre invisible y a causa de ello, se debilita el sistema metabólico y de los miembros. “El espíritu no puede aproximarse al proceso sanguíneo”. Por esa razón, estos niños en realidad se encuentran débilmente encarnados. A esa constitución unilateral, Steiner también la denomina “tipo de niños de la memoria” (g A 293), siendo que nuevamente contempla preponderantemente al lado de la vida del alma, que anímicamente está relacionado con el sistema nervio-sensorio, el lado de la representación y del conocimiento que se metamorfosea en orientación de la memoria y la formación del concepto (g A 293). Allí actúa la antipatía como fuerza anímica. Hombre-nervio –sensorio (Accionar de extinción, ejercida por el yo en el cuerpo) Reconocer-antipatía-memoria-concepto NERVIO LAS TENDENCIAS DEL CRECIMIENTO A partir de las compilaciones esquemáticas sabemos que fuerzas anímicas con determinados procesos de vida está relacionadas en el cuerpo, con ámbitos orgánicos asimismo concretos. En el caso de la despierta vida anímica del reconocimiento y de la memoria esto han sido los ámbitos en el sistema nervioso, que subyacen a un proceso de destrucción y de muerte. Por el otro lado, la inconsciente vida del querer y de la fantasía, se basa sobre los procesos metabólicos anabólicos, portados por la sangre. Llama la atención, que estas dos fuerzas anímicas – la representación despierta y la memoria por un lado y el inconsciente querer y la fantasía por el otro lado – poseen una relación polar hacia las fuerzas etéricas. Es por ello que la detallada observación de las fuerzas etéricas en la infancia es el fundamento esencial para poder ratificar el contexto entre las influencias educativas y el crecimiento. Son las fuerzas etéricas, la estructura energética invisible, las que en todo ser viviente organizan la regeneración y el metabolismo. Se trata de fuerzas en los procesos rítmicos de vida que manejan la renovación de sustancias en todos los órganos y tejidos, vale decir catabolizan materias y eliminarlas y luego formarlas nuevamente. A diferencia de la edad adulta en la edad infantil a las fuerzas etéricas aun le incumbe otra función esencial. Y es la función del crecimiento. En ocasión del crecimiento, en los órganos no solo se produce la renovación de sustancia, sino también en el engrandecimiento de los órganos. Esto quiere decir que en los órganos se forma una sustancia completamente nueva. Al mero metabolismo en el sentido de la nutrición y de la renovación de sustancia subyacen otras fuerzas etéricas que al crecimiento. La diferencia es plausible al tomar en cuenta que el crecimiento tiene lugar tan solo en las primeras dos décadas, para extinguirse luego, mientras que los procesos metabólicos – aunque con intensidad menguante tienen lugar hasta el momento de la muerte. (Los procesos de conducción hormonal plenamente diferentes entre sí son asimismo, la expresión física de la independencia de crecimiento y de metabolismos corporal) Las fuerzas del crecimiento tienen la facultad de impulsar al crecimiento físico desde adentro hacia afuera, expandiendo, alargando y aumentando. Después de haber cumplido con su misión orgánica, se emancipan del cuerpo y se transforman en fuerzas de lo anímico como entendimiento, memoria, interés, capacidad de vivencia y de amor, etc. ¿Qué ocurre empero con el crecimiento, cuando existe una debilidad constitucional en el uno o en el otro lado del hombre tri-membrado, cuando por lo tanto se halla debilitada la fuerza del yo en el sistema nervio-sensorio (“niños-fantasía”), o en el sistema metabólico y de los miembros (“Niños de la memoria”)? Supongamos que en un “niño de la memoria” existe una debilidad del yo en el sistema metabólico y de los miembros. Esto significa, que allí el yo y el cuerpo astral no se encuentran debidamente encarnados, rozan por la cual tampoco pueden accionar en la estructuración. Las fueras del crecimiento del hombre inferior son abandonadas a su naturaleza interior, vale decir “a sí mismas”, y fluyen hacia la periferia en el sentido de una hipertrofia, una correntada, un volatilizarse. Aun siendo delgados (como sublimentados) estos niños suelen ser de talla más alta que lo demás. Sus energías del crecimiento no se compenetran de las fuerzas de la organización del yo y de la organización del hombre invisible y por dicha razón tampoco son integrados de saludable manera al organismo en su conjunto. En oportunidad de un consulta por parte de una paciente en el instituto de Ita Wegman podemos leer: “Al respecto, la paciente de ninguna manera es diminuta, sino por el contrario es muy grande, lo cual se debe al hecho de que las fuerzas del crecimiento del cuerpo etérico no refrenadas por el cuerpo astral, ha promovido una expansión del volumen del cuerpo físico, (g A 27). Dicho de otra manera podemos decir: en estas personas, las fuerzas etéricas actúan sin ser modificadas en su figura integra. Como dato importante podemos decir, que se trata de fuerzas que a diferencia de las fuerzas físicas “no poseen un centro, sino una periferia, un circuito”, con tendencia a la expansión, acelerando al crecimiento. Las fuerzas vitales en un “niño –fantasía”, que de otro modo impulsarían al crecimiento, en medida mayor se empelan como fuerzas metabólicas y anabólicas. Mediante el accionar de la organización del yo y de la organización astral son desviadas, capturadas en mayor medida en el metabolismo, siendo sujetas y retenidas allí. Por esa razón, el proceso de crecimiento de estos niños se frena y se detiene. Estos niños tienen la tendencia de ser rechonchos. En un principio, este contexto parecería ser contradictorio: aunque se están incentivando los procesos metabólicos, así y todo, el niño no crece más que los otros, sino menos. También en este caso se trata del hecho de que las fuerzas vitales, sujetas duraderamente en lo físico, arrebatan para sí, una par. Arrebatan para sí, una parte de las fuerzas del crecimiento. El resultado es que estas personas no crecen en altura, sino que suelen ser más bien robustas, vigorosas, corpulentas, adiposas. Algunos años más tarde, Rudolf Steiner emplea para exactamente los mismos tipos humanos otras definiciones: “niños de cabeza grande y niños de cabeza chica” (g A300b) y algo más tarde, “gordete” y “flacucho” (g A 308, pág. 66). Evidentemente, a Rudolf Steiner le desagrada profundamente emplear una terminología esquemática inamovible, valida en todos los casos. ASPECTOS PEDAGÓGICOS – HIGIÉNICOS Y ASPECTOS TERAPEUTICOS El maestro empero también puede contribuir a que su enseñanza por un lado fomente al equilibrio higiénicamente y por el otro, contrarreste unilateralidades de manera profiláctica. Y por otro lado asimismo puede intentar – en el sentido de una terapia pedagógica – no intensificar unilateralidades constitucionales ya existentes, o hasta atenuarlas. Conocemos clases, en las cuales el obrar del maestro ciertamente promueve el congelamiento en el grado, donde los alumnos encogen la cabeza entre los hombres, soportando la clase dada por el maestro, a modo de un chaparrón helado. Las palabras rebotan de su ser interior, al igual como las gotas de la lluvia de la cabeza mojada. Esto se debe en la mayoría de los casos al modo abstracto y aburrido de sus exposiciones. Aquello que resta al cabo de una mojadura en la lluvia, es en el mejor de los casos, el recuerdo de algo que hubo y que ya pasó, pero en el caso peor, consecuencias con respecto a la salud, frecuentemente, un resfrío ¿y qué acontece en ocasión de una enseñanza intelectual, en la cual primariamente ocupa un primer plano, la elaboración verbal de la información y su reproducción? ¿Qué acontece, cuando los alumnos son obligados a apropiarse de tales contenidos de enseñanza, mediante censuras, test, exámenes? En los rostros de los alumnos se refleja, que en su interior nada se moviliza: miradas ausentes, bostezos y agotamiento, palidez. ¿Qué podemos hacer en tales situaciones? ¿De qué manera podemos conectarnos con los alumnos en su íntimo núcleo del ser? Al incentivar en el alumno procesos plenos de fantasía imaginativa mediante un lenguaje grafico, que brindan calidez a su alma y a sus sentimientos. O conduciéndolos simplemente a la acción mediante pequeñas tareas destinadas a grupos, a través del dibujo, la pintura o también la escritura, entre otros. De esta manera, del requerimiento unilateral del hombre nervio-sensorio llegamos a la implementación del hombre en su conjunto. Sobre todo para los “niños de la memoria”, una enseñanza intelectual – que en principio posiblemente tolerarían perfectamente en lo exterior – no sería un medio que aporta ayuda sino “veneno puro”. Ya que acrecentaría aun más, su unilateralidad. Para estos niños es necesario que los busquemos en su intelectualidad, para conducirlos al estado del estar interesados y conmovidos por el sentimiento. Esto en definitiva equivale a la “irrigación sanguínea de la tarea intelectual” (gA 293, pág.194). Similares señales de alarma en el aspecto y en el comportamiento de los niños podemos notar cuando en la enseñanza nos manejamos de manera insensible con determinadas tareas prácticas. Puede suceder que por ejemplo sobre tensemos al arco de la parte rítmica, al volver a cantar una vez más, al tocar una vez más la pieza den la flauta, al volver a recitar lo mismo, al palmotear, a repetir el pataleo, etc. Durante 20, 30, 40 minutos. No dándonos cuenta que desaparece la alegría y la participación interior de los alumnos, convirtiéndose en un accionar mecánico. El grado se convierte en una masa sin definición. Son los “niños de la fantasía”, dotados unilateralmente con fuerza en el querer que pueden tolerar tales degeneraciones de las clases, que empero necesitarían en medida mucho mayor, una conducción desde lo referido al coro a los solista, y que necesitan momentos referidos al despertar y a la toma de conciencia propia. Estas breves referencias tienen el propósito de señalar las formas de clases dispuestas de manera unilateral que se orientan en exceso a los miembros polares en el hombre trimembrado y que por lo tanto asimismo fomentan un desarrollo unilateral del hombre, que llega hasta las formaciones físicas y los procesos del crecimiento. Por tal razón yace una profunda justificación en la orientación de toda la enseñanza y hacia el sistema rítmico de la respiración y de la actividad cardiaco en el hombre. Rudolf Steiner en cierta oportunidad habla del hecho de que “existe el órgano corporal de la educación, de la enseñanza en el hombre, vale decir el sistema rítmico” (g A 302ª, pág. 90) ¿de qué manera el trabajo del maestro con los niños puede adquirir una orientación hacia el sistema rítmico?, basarse sobre el sistema rítmico, esa es la pregunta fundamental de toda educación saludable. Por lo tanto asimismo es la primera cuestión de la pedagogía Waldorf. La respuesta puede ir en dos direcciones. Hoy en principio asimismo por ejemplo a partir de la investigación cronobiológica, también sabemos que determinadas actividades artísticas estimulan procesos físicos, desde los cuales acontece una saludable regulación armoniosa de la fisiológica. Es así que por ejemplo la recitación y el canto conducen al equilibrado ritmo cardiaco sincronizado, así como también aquel de la respiración, con fenómenos de resonancia en todo el organismo y con efectos positivos claramente manifiestos sobre el estado de la salud. “Y al igual como acontece con lo musical, esto sucede de modo más sutil e intimo, con lo plástico y con lo pictórico. En el interior asimismo se reproducen las armonías de los colores, sus melodías, a modo de procesos interiores del sistema rítmico-orgánico”. (g A305, pág. 55). En la euritmia, el sistema rítmico experimenta el incremento mayor y su mayor desarrollo. Allí “aquello que tiene lugar entre la respiración y la circulación” del hombre rítmico se apodera en medida mayor de todo el organismo, llegando hasta el sistema del movimiento. La euritmia no solamente promueve evidentes estructuras sonoras en el latido cardiaco, configuradas de una manera aun más fina que en el caso de la recitación. Acrecienta al salutífero efecto del sueño y el estado de la salud en su conjunto. Por lo tanto todas las artes son un medio seguro para cobrar un efecto provechoso sobre el sistema rítmico. La cuestión de la enseñanza orientada hacia el sistema rítmico, posee empero asimismo otra componente esencial. Involucra todas las materias y actividades que no poseen naturaleza artística. Esto cobra validez no tan solo para la escritura y el cálculo, sino por ejemplo también con respecto a las materias de amplio contenido, tales como la historia, la geografía o el estudio de la naturaleza. Esto se basa sobre la regla de oro, de configurar esas materias y actividades tan artísticamente como fuera posible. Para ello, el medio artístico es la imagen. Mediante la imagen plena de fantasía, la imagen plena de vida, la imagen que puede ser contemplada espiritualmente en la cual los alumnos pueden sumergirse plenamente con el alma, apelamos al sistema rítmico. Los resultados realizados en USA han demostrado que ya el recuerdo de una sensación agradable, o hasta tan solo una escena imaginada, que acompaña una reacción positiva emocional de la alegría basta para promover rápidamente una transición de un latido cardiaco caótico, a un latido armonizado. A semejanza y a partir de la así llamada variabilidad de frecuencia cardiaca y de la frecuencia cardiaca misma, se han investigado correlatos fisiológicos de procesos imaginativos (transformación de señales del mundo circundante – texto narrado – en imágenes interiores) y de así llamados procesos de vigilancia (mera atención con respecto a señales procedentes del entorno, sin actividad imaginativa interior), constatando al respecto, significativas diferencias en las mencionadas medidas cardiovasculares. Una enseñanza grafica-imaginativa, en el niño estimula su sistema rítmico. De esta manera podemos otorgar a la enseñanza un modo higiénico-preventivo, o también una manera pedagógica-terapéutica. LAS MEDIDAS ESPECÍFICAMENTE MEDICINALES Este instrumental regula de manera pedagógica, las relaciones entre los tres miembros esenciales en el hombre. Se trata de “terapias”, que se encuentran en las manos de los pedagogos. Rudolf Steiner, en cierta oportunidad ha dicho que el educar es un “leve sanar”. Adicionalmente existe por supuesto el curar propiamente dicho, vale decir diversas medidas terapéuticas, específicamente medicinales, autenticas terapias, que pueden ser implementadas en el caso de las unilateralidades constitucionales a las que nos hemos referido. Todo ello puede adquirir gran importancia, cuando tratamos de comparar la acción de la actividad pedagógica con aquella de los recursos medicinales, intentando llegar a la comprensión de estos hechos. El primer ámbito son las aplicaciones terapéuticas externas en el cuerpo, con la meta de estimular determinados procesos, relegando otros, vale decir armonizarlos. Rudolf Steiner recomendó a los “niños de la memoria” compresas cálidas sobre el vientre para el incremento del impulso de la organización del yo y de la organización astral en el metabolismo. La etapa siguiente podría ser la terapia dietética. Una alimentación con el empleo moderado del azúcar, podrá vitalizar al metabolismo desde adentro, estimulándolo. En la terapia de los medicamentos según Steiner, se trataría de preparado potenciados de plata y de hierro, que le adicionan peso a la sangre y que reducen en su efecto a las fuerzas del crecimiento hacia arriba (g A 300b, pág.259). En los “niños de la fantasía”, los lavados de la cabeza con agua fresca a modo de empleo terapéutico externo podrían ayudar a reprimir los procesos sanguíneos del sistema nervio-sensorio, vigorizando los procesos nerviosos. En la dietética, una alimentación con mayor cantidad de sal, podría imponerle una carga a la digestión, atenuándola y con ello- tomando en cuenta al organismo en su conjunto – armonizarla. Para estas personas los preparados potenciados de plomo y cobre, serian la correcta terapia medicamentosa. En estos niños en los cuales las fuerzas vitales regeneradoras anabólicas crecen en desmedida, “en finísima distribución supra-homeopática”, es justamente aquello que a cada instante promueve en el hombre el necesario perecer, para que pueda convertirse en un ser consciente y no sufra el desmayo dentro de un constante germinar, brotar, creer…” (g A 232, pág. 66) Este breve ejemplo nos muestra que en ese lugar, mediante un conocimiento antroposófico, cosmológico y antropológico, se nos abren nuevas dimensiones de la medicina. A nosotros los maestros tal vez pueda quedar en claro que la pedagogía directamente pasa a la medicina que existe un estrecho parentesco entre ambos campos de tarea. Nuestros actos pedagógicos pueden constituirse en la “próxima metamorfosis de los medicamentos” EL MAESTRO DE GRADO COMO ACOMPAÑANTE DEL ADOLESCENTE Cuando el maestro se ejerce en la observación de los pesos, las unilateralidades y los dominios de la constitución de sus alumnos, tendrá que implementar años, hasta que pueda obtener y percibir una armonización. La condición previa es que tenga mucho/diario contacto con sus alumnos y que lo mantenga en el curso de los años. Para Rudolf Steiner justamente allí estaba dado un motivo muy importante para la implementación del “maestro de grado”, típico para la Escuela Waldorf de manera exclusiva. Una época de maestro de grado que abarca todo el segundo septenio es la condición previa para el acompañamiento pedagógico de procesos evolutivos fisiológicos de los niños. Esta misión se refiere a la esencia del estudio practico del hombre para los maestros, descubrir instintivamente la polaridad de la constitución humana trimembrada (“niño de la memoria” y “niño de la fantasía”), brindándole el debido trato: “por ello cobra tanta importancia el hecho de permanecer con los alumnos durante todos los años escolares y por eso es una disposición tan alocada, la de entregar los alumnos cada año a manos de un nuevo maestro.” (g A 293, pág. 170). El segundo septenio es la época en la cual el desarrollo del niño tiene su punto clave en el sistema rítmico. El maestro quien – como antes indicado – observa su misión en la equiparación de los sistemas polares unilateralmente desarrollados, acompaña y apoya procesos que de todos modos naturalmente acontecen en el organismo del niño: “Mientras que usted le imparte enseñanza y educación al niño, el mismo crece y se desarrolla mediante el organismo de su pecho. Usted ciertamente tiene que convertirse en camarada de la naturaleza, dado que la naturaleza desarrolla al niño a través de la organización del pecho.” (g A 293, pág. 168) Por lo tanto el maestro de grado es un motivo fundamental de la concepción escolar Waldorf. Tampoco existe una equivalencia con otros emprendimiento escolares pedagógicos reformistas. En la imagen profesional del maestro de grado se reflejan tanto el carácter en su conjunto así como también algunos rasgos esenciales de la pedagogía Waldorf, al menos con miras a las tareas educativas en el segundo septenio. Tal como en cierta oportunidad Rudolf Steiner se expresó acerca de la clase principal “como base de la educación” (g A300c), el maestro de grado puede ser considerado como expresión viva de la idea fundamental de la pedagogía Waldorf ¡la idea fundamental de la pedagogía Waldorf se ha concentrado en el maestro de grado, de esta manera se ha convertido en forma! EL CAMINO FORMATIVO DE LA PEDAGOGÍA ANTROPOSÓFICA Como maestro a veces nos preguntamos, como manejarnos con declaraciones de Rudolf Steiner, que en principio pueden ser tomadas como provocativas. Un ejemplo al respecto son justamente las oraciones de la décima primera conferencia del Estudio del Hombre: “Tenemos que convertirnos en un buen camarada del desarrollo natural. Pero cuando a ese desarrollo natural ni lo conocemos, ¿Cómo podemos entonces convertirnos en un buen camarada del desarrollo natural? ¿Cuándo por ejemplo no sabemos a través de qué en las clases o en la educación, anímicamente podemos retardar o acelerar al crecimiento, cómo podemos entonces impartir una buena educación o una buena enseñanza?. Hasta en cierta mediad hasta está en nuestras manos anímicamente…” (gA293, pág. 168f). Circunstancialmente esto nos puede causar una desesperación ¿acaso puedo yo ser una buen maestro? Dado que en realidad no se con certeza si retardo o acelero el crecimiento de mis alumnos. Entonces tan solo puede ser un mal maestro ¿no sería mejor entonces que procure hallar otra profesión ¿acaso Rudolf Steiner quiere indicarme otra cosa? Yo creo que Rudolf Steiner con estas formulaciones lapidarias, aguzadas hacia las condiciones previas con respecto a la más importante facultad pedagógica quiere señalar que la misma consiste en el hecho de llevar a cabo en el momento debido, lo concretamente correcto para los niños, sin tener que reflexionar en exceso o hasta sin saberlo. Simplemente así… instintivamente, intuitivamente. Para el desarrollo de la facultad pedagógica intuitiva, en primer lugar corresponde que participe atentamente y con plena percepción en la vida de los alumnos. La primera condición del arte pedagógico, o expresado de otra manera, la primera condición de la facultad intuitiva pedagógica sería desarrollar un sentido de observación con respecto a las múltiples expresiones de los alumnos: “TIENES QUE PODER OBSERVAR LA VIDA EN TODAS SUS EXPRESIONES”. (gA311, pág. 28) Cuando de hecho logro formarme una conciencia al respecto: ¿Dónde se ubican mis alumnos en su desarrollo físico, en su crecimiento? Por cierto, que existen diversas posibilidades “DE PASAR REVISTA” ¿acaso logro hacerme algunos apuntes acerca de cada alumno a comienzos del año? ¿O diseño un breve cuestionario para los padres? ¿O intento trazar un esquema de algunos alumnos con rasgos llamativos? ¿o valiéndome de las conquistas de la técnica, hago fotografías de los alumnos? Y todo esto no tan solo una vez durante el año escolar, sino por lo menos dos veces una vez al comienzo del año escolar y otra al final del mismo. ¿O tal vez pueda constatar cambios menos llamativos en lo físico del rostro en la mímica o en el color del semblante, pero asimismo insalubres que de hecho podrían ser tomados como primeras señales de alarma? La otra condición previa inalienable de la capacidad intuitiva consiste en el hecho de compenetrarme intensivamente con los contenidos del Estudio antroposófico del hombre, mediante el estudio y mediante la reflexión meditativa. La vida con los contenidos referidos al estudio del hombre tienen que llegar al punto tal que realmente me ha compenetrado con determinadas concepciones acerca del hombre, sobre todo con aquella referida a la trimembración del organismo humano, que hayan pasado a ser parte de mí mismo. La ocupación con las mismas, se convierte en un proceso vital (alimentación, respiración) de mi alma. Se arraigan en las capas más profundas de mi entidad anímica-espiritual. A través de mis pensamientos y de mis sentimientos me apropio de las mismas de manera tal que se conviertan en parte de propio ser. De esta manera el maestro se constituye en un artista soberano en su profesión. El resultado de la observación de sus alumnos y su ocupación con el Estudio antroposófico del hombre se convertirá en la facultad de obtener los correctos artificios, reacciones, palabras, etc., frente a los alumnos en el grado. Tengo empero que abrirme dispuesto a la intuición y tratar de desprenderme interiormente de mis apuntes y conceptos de enseñanza para la implementación de la inteligencia pedagógica e intuición del instinto pedagógico y del tacto. Se posibilita el arte de la educación. 5.4.2016
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