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Erhard Fucke

LA HORTICULTURA

Según Stockmeyer, la horticultura no estaba prevista, sino que el gran terreno que rodeaba la escuela, ciertamente la exigió. Rudolf Steiner asimismo no ha elaborado un proyecto didáctico respectivo. Por lo tanto ¿La horticultura es una advenediza entre las demás materias? De hecho es algo muy especial, dado que por su esencia no persigue un racionalismo utilitario. En los lugares en los cuales se lo ha integrado a la agricultura, la misma se ha corrompido. La agricultura en su conjunto languidece, a causas de que los principios industriales han sido trasladados a la misma. En realidad el cuidado de la naturaleza, la configuración de la naturaleza, está pidiendo “a gritos”, un tipo de tratamiento artístico que tome en cuenta las complicadas condiciones de vida de la naturaleza, configurando con ellas a partir de las mismas. Es el mismo accionar que por ejemplo tratamos de implementar en el caso de la pintura, vale decir permitir que la imagen encuentre su forma a partir el color. Y esto requiere que encontremos una relación profunda con la naturaleza. El modo de vida del hombre moderno, promueve lo contrario: nos aísla de la naturaleza. A menudo se carece aún de los conocimientos ms simples de las plantas ¡De no existir la horticultura en la escuela hoy tendría que ser introducida, a causa del enajenamiento producido con la naturaleza!

De hecho requiere cualidades especiales –que poco se encuentran – de las personas que imparten esa enseñanza. Quien quiere tomar a su cuidado un terreno de proporciones algo mayores, estará ocupado con ello, durante el mayor tiempo del año ¿cómo acceder entonces al tiempo necesario para la preparación de las tareas y la ejecución de las clases? ¿Acaso no queda entonces sin realizar algún trabajo importante? Esto le tiene que doler justamente al jardinero conectando con cuerpo y alma con su tarea. El maestro de la huerta debería ser una persona pensativa, puesto que solamente puede penetrarse a la estructura de las relaciones ciertamente infinitas entre el suelo y las plantas y las plantas entre sí, el clima y la humedad del suelo, al descifrarlo a través de la observación y la reflexión. Habitualmente las personas reflexivas no son de mucho hablar. El maestro de la huerta debería ser una personalidad que mediante su mera presencia impide el comportamiento indisciplinado, dado que es impensable que el maestro de huerta se maneje a los gritos. Podríamos proseguir con esta descripción, y finalmente tendríamos frente a nosotros la imagen de una persona absolutamente laboriosa, paciente y bondadosa, con habilidad de expresión, experto en la biología y en la pedagogía. Simplemente: “¡Mucho se requiere del maestro de la huerta!”

 

28.9.2015