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Claus-Peter Röh

EL ESTUDIO DEL HOMBRE, REFERIDO AL DESARROLLO DE LA MEMORIA

A partir del trabajo referido a las cualidades y los procesos del aprendizaje durante el Congreso del fomento 2014, se generó la decisión de ubicar este año, la formación de memoria y de recuerdo como tema en el centro. Justamente en las clases de fomento, a menudo nos hallamos frente al desafío de hallar obstáculos para el desarrollo de la memoria, con la mirada orientada al niño individual, para desarrollar luego, nuevos pasos de ayuda. Un segundo desafío orientado a  las fuerzas de la memoria, queda en evidencia al contemplar al acontecer contemporáneo. En muchos ámbitos vitales, la facultad del recordar es suplementado por una rápida intervención de internet: “GertGigerenzer, Director del Centro de Comportamiento adaptativo y cognición en el Instituto Max-Plank para la investigación del comportamiento en Berlín, parte del hecho de que el manejo con el internet, modifica nuestro pensar, dado que a la búsqueda de información la desplaza de nuestra cabeza hacia afuera. En lugar de valernos de nuestra memoria de larga data, arreglamos la búsqueda cómodamente, mediante la maquina buscadora.”

A partir de este desarrollo desde las mencionadas investigaciones se describe un menguar de las fuerzas de la memoria: a muchas personas pero sobre todo a los niños, hoy les resulta difícil recordar cuentos, poesías y canciones. Otro notorio resultado de esta investigación muestra, que con la pérdida del desarrollo de la memoria asimismo también se transforman cualidades sociales.

 

LA MEMORIA EN EL CAMPO DE TENSIÓN DE ANTIPATÍA Y SIMPATÍA

Tomemos en primer lugar al punto de vista de la segunda conferencia del Estudio del hombre. Allí encontramos descripta la memoria por Rudolf Steiner específicamente del lado de la antipatía anímica: al re-presentar como seres humanos a través del pensamiento reflejamos a partir de la corporeidad, dentro de un fuerte antipatía aquello que hemos vivenciado. Este haber vivenciado, se describe llegando hasta la existencia pre-natal en el mundo espiritual.

Semejante gesto antipático del tomar distancia, del ubicarlo frente a nosotros, a menudo lo ejercemos cuando a partir de una con-vivencia anímica, por ejemplo en la reunión de maestros para obtener un conocimiento de mayor profundidad. Entonces tal vez decimos: “Un momento por favor, esto lo tengo que contemplar primero a partir de la distancia y “reflejarlo”. En este gesto se genera la memoria a partir de un proceso de cognición antipática: LA MEMORIA TAN SOLO ES ANTIPATÍA AUMENTADA. NO PODRÍAMOS TENER MEMORIA CUANDO TENDRÍAMOS TANTAS SIMPATÍAS A NUESTRAS REPRESENTACIONES, DE  MODO TAL QUE LAS TRAGARÍAMOS; TENEMOS MEMORIA SOLO POR EL HECHO DE TENER UNA ESPECIE DE AVERSIÓN FRENTE A LAS REPRESENTACIONES, ARROJANDOLAS HACIA ATRÁS – REFLEJANDOLAS – CON LO CUAL SE TORNAN PRESENTES.” (G a 293) Frente a estas fuerzas de antipatía del hombre-nervio se encuentran las fuerzas de simpatía del hombre-voluntad, de manera polar:

Reconocer

Antipatía

Memoria

Concepto

------------> Nervio

 

Sangre -------->

Querer

Simpatía

Fantasía

Imaginació

                                                                                                            

 

La polaridad de memoria y fantasía, que en la 11era conferencia se sigue comentando con la descripción de “Niños de la memoria” y “Niños de la fantasía”, requiere una mirada que observa determinados niños: de hecho podemos describir niños escolares, que en los años del jardín de infantes y luego de manera intensificada en la metamorfosis del cambio dentario, se relacionan fuertemente con las fuerzas de antipatía del hombre-nervio. Estos niños a menudo son pálidos e interrogantes en su ser, retraídos. Al dibujar generalmente remarcan los contornos y los bordes, mientras que la imagen en su conjunto más bien ostenta palidez. Por despiertos que puedan ser formulando preguntas, en el pensar y en el recordar tan poco tienen desarrollada la voluntad y las fuerzas físicas. Durante los juegos en los cuales se corre al aire libre, pueden ser titubeantes, observadores y hasta pueden asumir una actitud de rechazo- por el otro lado hay niños que con todo su ser se conectan plenamente con el polo volitivo y la fantasía: con máxima simpatía y alegría pueden sumergirse en las actividades de la enseñanza ya sea el movimiento, la escritura, la pintura o la narración. Lo que están creando, ostenta más bien color, dinámica, cumulo. Mientras que tienen dificultad con la nitidez de las memorias, puede suceder que durante la vigorosa labor, o en momentos de perplejidad, se cubran de un leve rubor.

 

EL RITMO ENTRE EL RECORDAR Y EL OLVIDAR

Ya la mención de esta polaridad muestra como las fuerzas orgánicas del crecimiento se han metamorfoseado de manera completamente diferente en fuerzas anímicas de la fantasía y de la memoria en la época de transición hacia la escuela: un niño dentro de su palidez aparece sujeto en demasía al estar despierto de lo referido a los pensamientos, el otro llegando a la rojez, sujeto en demasía a las fuerzas vitales. Del mismo modo la arenga de fuerzas de la memoria o de la fantasía a través de la clase, cobra un efecto constante sobre el físico de los niños. La salud en el sentido de Salutogénesis, no es un estado estático, sino una dinámica lucha por la obtención de equilibrio: El “Niño-memoria”, ampliamente despierto, necesita otra alocución que el “Niño-volitivo-fantasioso”, que sueña o duerme en su conciencia. Entre los mencionados extremos se extienden de manera individual, las constituciones de los alumnos. De decisiva importancia es si podemos percibir en nuestra actividad como maestros, - y como lo hacemos – estas manifestaciones anímicas y físicas. Casi cinco años al cabo de la fundación de la primera escuela, Rudolf Steiner escribe: “La materia de la memoria debe ser requerida del niño solo que mediante una real cognición humana tenemos que sentir y tenemos que poder observar, que exigen respectiva  es la correcta, puesto que muchísimo depende de ello. Aquel que es un artista en lo que a la educación respecta, tendrá en el aspecto del niño, algo así como un barómetro que le dirá cuanto exigirle al niño” (G A 304ª)

¿En qué consiste este exceso, o este demasiado poco en el apelamiento y en el poner acento en la memoria? Aquí las instigaciones por ejemplo de la neurología, confirman hoy que una “buena memoria” no es la linear, siempre despierta. Recién un ritmo apropiado, sano, entre la memoria despierta y el olvido, posibilita una real profundización de la experiencia. La vivencia intensiva y el aprendizaje se transforman durante las fases del descanso y durante la noche: lo experimentado, se trans-forma, cuando a partir de esfuerzos y de ejercicios, se generan facultades y habilidades. As así que el cabo del sueño lo esencial a menudo se remarca en medida mayor, mientras que otras vivencias palidecen. También en las clases del fomento – ya sean dadas a diario o en un ritmo semanal – es de suma importancia el hecho, como a partir del trabajo dado en las clases, en la clase siguiente aparecen nuevamente capacidades conscientes, o semi-conscientes y memorias conscientes. Para el trabajo del fomento, de lo aquí referido, emanan diversas orientaciones de preguntas:

  • ¿Cómo vivenciamos las fuerzas de antipatía y de memoria, o bien de simpatía y de voluntad, en cada niño?
  • ¿Cómo se ostenta la relación individual de recordar y de olvidar?
  • ¿Cómo se expresa esa relación en la corporeidad externa y cómo podemos percibir en la clase siguiente nuevas facultades no-conscientes y memorias conscientes?
  • ¿Qué posibilidades del fomento estamos desarrollando?

EL RECORDAR, ES UN NUEVO PERCIBIR INTERIOR

Al vernos entonces frente a la misión de ayudar al niño individual en el desarrollo de la memoria tenemos que disponer de una mirada exacta, con respecto al proceso propiamente dicho de la memoria. En ocasión de la liberación de las fuerzas de la memoria en oportunidad del cambio dentario, ya se evidenció una profunda relación entre la memoria y la corporeidad del hombre. En qué poderosa medida estamos actuando con una enseñanza acentuada en la memoria o sobre la voluntad y la fantasía sobre el desarrollo físico, lo podemos vivenciar durante un día escolar: imaginamos un grado del nivel medio, al cual nos dirigimos durante toda una hora en lo abstracto-pensativo, y podemos  ver a muchos alumnos, poniéndose pálidos y rígidos. De manera aun mas extremada esto puede ser observado, cuando los alumnos del nivel superior, al cabo de una tarea de cinco horas de prueba escrita abandonan al aula.  A su vez el efecto de alegría, exaltación y movimiento rítmico se evidencian claramente en la resonancia física: acompañado por una mímica resplandeciente, la postura corporal, la respiración, el riego sanguíneo y la temperatura. Todo aquello que vivimos como jóvenes seres humanos,  en el sentir y en la voluntad, se imprime de esta manera al conjunto de los órganos. Lo vivenciado en el mundo exterior, se convierte en vida interior orgánica, lo cual Rudolf Steiner luego describe como base de la memoria: “Todos estos órganos acompañan con su vibrar, al vibrar asimismo con nuestra vida del sentimiento y nuestra vida de la voluntad, la circulación y  la vida metabólica. Y así como del ojo proviene la copia, así de manera diferenciada y especificada en la memoria, desde todo nuestro ser-humano retorna aquello que vivenciamos junto al mundo exterior. El hombre en su conjunto es un órgano que vibra con posteridad y los órganos a los cuales generalmente solo se adjudica que físicamente yace el uno al lado del otro, en realidad tienen la misión de elaborar interiormente aquello que el hombre también vivencia anímica-espiritualmente, y guardarlo en cierto modo” (g A301).

Al imaginar nuestras experiencias humanas en el mundo exterior “guardadas” en su plena vitalidad, dentro de la vitalidad de nuestros órganos, entonces el re-cordar se convierte en un nuevo per-cibir de la experiencia. En la medida en la cual el cuerpo astral como portador de la conciencia de renovada manera puede transponer de vida lo impreso en el cuerpo etérico, puede sentirlo y “leerlo”, se desarrolla la memoria consciente. Expresado con otras palabras: en el complejo acontecer de la formación de la memoria, en un principio se imprime lo exteriormente vivenciado, grabándose en la vitalidad de los órganos. Luego el rico  mundo de los sentimientos, se convierte en el portador realmente dicho de la memoria, que siente nuevamente las impresiones y las “lee”: “Al recordar, percibimos algo en el interior, de igual manera como cuando percibimos algo desde afuera. Al contemplar lo duradero de la vida representativa, que luego vuelve a aparecer como recuerdo, entonces la suma de los procesos que luego conducen hacia aquello que se recuerda, en realidad existen en la misma región del ser humano, en la cual existe la vida del sentimiento. La vida del sentimiento con su alegría, su dolor, su placer y su disgusto, su tensión y relajamiento, etc., esa vida del sentir es aquello que en realidad es el portador de lo duradero de la representación, desde donde extraemos nuevamente al recuerdo.” (g A 302) Este proceso de la memoria de los procesos corporales por un lado y la vida del sentimiento por el otro lado, conduce a adicionales preguntas del proceder en las clases.

 

ASPECTOS METÓDICOS DE LA FORMACIÓN DE LA MEMORIA

Al contemplar en primer término a la edad pre-escolar, vemos que la base para el desarrollo de las fuerzas de la memoria se dispone sobre todo en el desarrollo de la salud física-orgánica. Un apelar prematuro, consciente a la memoria esta edad restaría fuerzas de la salud y fuerzas vitales. De fomento empero son todas las actividades infantiles, que el niño puede ejercer a partir de su orientación interior, con sus sentimientos y con la fuerza de su voluntad: movimientos de los más diversos tipos, participación en las tareas, inmersión en juegos, vivencia reiterada de cuentos, canciones, fiestas, etc.

Con el inicio de la escolaridad se produce el cambio. Las fuerzas de la memoria que se liberan de lo orgánico, ahora quieren ser apeladas y quieren entrar en actividad. La importancia de la vida del sentir, como real “PORTADOR DE LO DURADERO DE LA CONCEPCIÓN”, marca decisivamente al método de enseñanza de la Escuela Waldorf: “Educar al hombre entero”, significa en cada etapa de la edad, apelar en cada tema al sentimiento y a la voluntad de los alumnos de manera tal que las impresiones interiores de las vivencias puedan profundizarse a partir de la actividad propia. Al lograr incentivar al interés y la participación del joven ser humano de manera siempre renovada, dentro de él puede imprimirse una especia de “paisaje profundo” de las vivencias que fomenta al desarrollo de una poderosa capacidad de la memoria: “Esto vale decir con otras palabras que de esta manera tenemos que descubrir por qué todo aquello que despierta intensivo interés en el niño también participa activamente en fortalecer su memoria. Dado que a la fuerza recordatoria la tenemos que elevar desde el sentimiento y desde la voluntad, y no meramente a través de ejercicios intelectuales de la memoria.” (Matthias Maurer)

Cuando en las clases de fomento le queremos ayudar a un niño en particular a vigorizar las fuerzas de la memoria, el acceso a través de la vida del sentimiento puede convertirse en una ayuda decisiva: en un niño, el “momento clave” tal vez se encuentre en lo musical, en el otro en lo referido al dibujo”. A veces se trata de pequeños hábitos de un niño que mucho revelan acerca de las inclinaciones individuales del sentimiento. En qué medida la ejecución de expresiones de la voluntad apoyan la memoria, queda demostrado no solamente en caminar y el movimiento en ocasión de la práctica de textos durante las interpretaciones teatrales.

Especialmente en el aprendizaje lingüístico y en los cálculos, el acompañamiento del sentimiento y el movimiento volitivo posibilitan ayudas decisivas para poder fijar lo aprendido como algo duradero. Al experimentar que un niño a pesar de marcado esfuerzo, difícilmente puede formar fuerzas de la memoria, las preguntas conducentes se profundizan, llegando a aspectos cármicos:

  • ¿de qué manera, este niño está relacionado con las fuerzas del sentimiento del cuerpo astral, el “portador propiamente dicho” de la memoria?
  • ¿este niño puede orientarse con interés y con sensibilidad hacia las vivencias?
  • ¿de qué manera vive el niño en sus fuerzas etéricas?
  • ¿En los primeros años de vida, los órganos físicos pudieron desarrollarse saludablemente?
  • ¿qué trae consigo el niño de su cuerpo heredado o de su propio destino, integrándolo a su desarrollo?
  • ¿qué consonancia tienen los miembros del ser a modo de unidad?

EL YO EN LA FORMACIÓN DE LA MEMORIA

En el curso pedagógico curativo se describe un niño del segundo grado que padece amnesia. Allí Rudolf Steiner aconsejó, impresionar de lo más profundo posible al niño, con medidas didácticas, para ayudar de esta manera la organización superior del cuerpo astral y del yo para que pueda conectarse con profundidad mayor, con la organización, inferior física-etérica: “La memoria está sujeta a una organización regular del cuerpo físico y del cuerpo etérico. El cuerpo astral y el yo no toman para sí aquello que se retiene a modo de impresiones del recuerdo.” La siguiente pregunta dirigida a la maestra amplía la mirada en principio hacia lo rítmico, hacia la vida del sentimiento de este niño y desde allí hacia un emprendimiento metódico ejemplar:

“¿No sé si ya se ha intentado examinar su memoria, sobre la base de simples canciones populares?

Señorita Dr: Esto lo logramos con mayor facilidad.

Intentamos entonces seguir trabajando sobre la base de esa facultad de impresión existente y partiendo desde allí guiar la atención a esas pequeñas poesías en las cuales al cabo de tres estrofas retorna un motivo determinado, de modo tal que el niño recibe una fuerte impresión con respecto a lo rítmico y con ello luego se acerca el momento en el cual podemos acercar al niño asimismo, impresiones exentas de ritmo.”

Cuando se logra que estos niños que reciben fomento al cabo de larga ejercitación y mucho esfuerzo puedan conquistar una capacidad duradera de la memoria en un ámbito, es impresionante vivenciar de qué manera ellos mismos se transforman con sus adelantos. Al participar de esa alegría, viendo como los alumnos crecen interiormente se evidencia que en el proceso del aprendizaje y de la memoria se está apelando al hombre entero llegando hasta la vivencia del yo. En la “ciencia oculta”, se describe el significado de capacidad de la memoria con respecto al yo humano, en relación con otros miembros del ser: “Aquello que para el cuerpo físico es la muerte, para el cuerpo etérico es el dormir, para el cuerpo astral es el olvido. También podemos decir: al cuerpo etérico le es propia la vida, al cuerpo astral la conciencia, y al yo, la memoria” (g A 13)

Evidentemente la formación de la memoria involucra al ser del hombre en su conjunto.

 

2.10.2015