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Michaela Glöckler Ganancia de conocimiento mediante la aplicación práctica de resultados obtenidos a través de la investigación antroposófica tomando como ejemplo el aspecto doble de la organización etérica del hombre.
Introducción Al principio de los años 80´s comenzaron a aparecer escritos acerca de la psiconeuroinmunología tanto en revistas especializadas como en la prensa común (véase Cousins, 1989; Booth, 1990 Irvine, 1987; Ader, 1990; Miketta, 1991; Baenkler, 1992), de estos escritos se obtiene la información de que los pensamientos y los sentimientos negativos tales como estrés, duelo, falta de valor, falta de perspectiva y depresión pueden alterar la función de las defensas del cuerpo (llamadas en su totalidad, sistema inmune). En forma inversa, los pensamientos y sentimientos positivos como tranquilidad, alegría, estar apasionado y tener esperanza, lo estimulan. Sin embargo, no se ha podido presentar una hipótesis de trabajo satisfactoria de cómo se pueden expresar pensamientos y sentimientos a nivel inmunológico. En vista de esta cuestión, la investigación de Rudolf Steiner acerca del aspecto doble de la organización etérica del hombre adquiere renovada actualidad. Esta organización la describe Rudolf Steiner como una homogeneidad, es decir como un cuerpo homogéneo, que condiciona por un lado el crecimiento, regeneración (curación) y reproducción y por el otro lado es el portador de nuestra vida pensante ( para una descripción más extensa sobre la organización etérica véase libro de la obra completa Rudolf Steiner, La ciencia oculta, Págs. 16-21, así como también Bockemühl, 1985). Es deseo de este escrito, aportar brevemente a la comprensión del aquí ya presentado aspecto doble de la organización etérica y de contribuir al difícil entendimiento de las interacciones entre cuerpo, alma y espíritu. Quiero basarme en puntos de vista que sean comprensibles y accesibles a todos los lectores independientemente de su especialidad, para que estos sean capaces de formarse un juicio. Porque la comprensión del organismo etérico y de sus funciones no sólo es importante para médicos, terapeutas y pedagogos, sino que es importante para cada ser humano, que quiera informarse y además participar en la generación de su propia salud corporal y espiritual. En la medicina antroposófica, la cual se comprende a sí misma sólo como una ampliación de la medicina universitaria — se le da importancia capital a una colaboración con el paciente en la que éste asume la responsabilidad de su cuidado de la salud. Existen en la actualidad muchos países europeos y en los E.U.A. asociaciones de pacientes que tienen como fin la promoción de la medicina antroposófica. Además de algunos hospitales grandes (p. ej. la Clinica Ita Wegman en Arlesheim, Suiza, el hospital común de Herdecke y la Filderklinik en Stuttgart), existen en más de 30 países, consultorios y otras modalidades terapéuticas de la medicina antroposófica, en los que se toma muy en cuenta la acción del organismo etérico y en los cuales se utilizan en los tratamientos diversas formas de actuar de este organismo. Un buen panorama introductorio de esta medicina, así como direcciones e indicaciones pertinentes (hospitales, sitios en los que se puede estudiar esta medicina etc.), se encuentran en el libro Medicina Antroposófica un camino hacia el paciente (Glöckler et al., 1993). Comentario metódico preliminar Rudolf Steiner dio indicaciones para el trato y uso de las investigaciones espirituales que él mismo anunció, así como también para toda su metodología y la forma de trabajar con ellas en tres direcciones.
La 3ª. opción de las tres formas de trabajar con los resultados que ofrece la antroposofía es la cual vamos a seguir aquí. Rudolf Steiner la caracteriza de la siguiente manera: En una de sus conferencias sobre medicina Rudolf Steiner les da el nombre de “principios reguladores” al resumen mental de la totalidad de los resultados obtenidos a través de la visión e investigación espiritual. Esto significa: se trata de hipótesis laborales que ayudan a ordenar experiencias científicas y experiencias de la vida, de tal forma que éstas puedan iluminarse mutuamente y que aparezcan en un contexto más profundo: “yo sólo pretendía mostrarles como esto se basa en un trasfondo lógico, pero este trasfondo es únicamente un principio regulador. Ya verán ustedes como lo que se afirma a través de estos principios reguladores, puede ser verificado de la misma forma, como se verifica este tipo de cosas según las costumbres de la medicina actual. Nosotros no pretendemos que estas aseveraciones se acepten antes de ser verificadas”. (R. Steiner GA 314 pág. 138).
I. Metamorfosis de las fuerzas de crecimiento en actividad pensante. Forma parte fundamental de los resultados de las investigaciones de Rudolf Steiner, haber esclarecido la relación que existe dentro del organismo etérico, entre los procesos vitales y la actividad pensante. La forma más sucinta en la que Rudolf Steiner expresó este aspecto, fue en el libro que escribió junto con la Dra. Ita Wegman: “Conocimientos básicos para la ampliación del arte de curar”: “Estas fuerzas que están activas en el cuerpo etérico tienen su mayor actividad al principio de la vida — lo cual se evidencia más claramente durante la etapa embrionaria — como fuerzas formadoras o de crecimiento. Durante el curso de la vida una parte de estas fuerzas se emancipa de su función como fuerzas formadoras de crecimiento y se convierte en fuerzas del pensar, justamente en aquellas fuerzas, que nos dan la conciencia común del vago mundo de los pensamientos. Resulta de la mayor importancia, saber que las fuerzas del pensar común del hombre, son las mismas finas fuerzas que nos dan forma y crecimiento. Durante el crecimiento y la formación del organismo humano se evidencia algo espiritual. Y este algo aparece posteriormente en el curso de la vida como la fuerza del pensar. Esta fuerza del pensar es tan sólo una parte de las fuerzas etéreas que tejen las fuerzas formadoras y de crecimiento. La otra parte se queda fielmente unida con la tarea que le correspondía desde el inicio de la vida. Solamente cuando ha avanzado considerablemente en su forma y crecimiento, es decir, cuando estos ya han concluido, pueden aparecer estas fuerzas en lo espiritual — etéreo que teje y vive en el organismo como fuerzas del pensar en la continuación de la vida. Así se le manifiesta a la visión espiritual imaginativa la fuerza formadora (plástica) como algo etérico espiritual, el cual aparece por el otro lado como el contenido del alma que se manifiesta en el pensar”. (R. Steiner/Wegman GA 27 págs. 12 y 13). Rudolf Steiner expone aquí en breves palabras una sorprendente conexión de efectos. Esta exposición es presentada como si se tratara de un hecho primario o axiomático, es decir, en el mismo sentido y con el mismo valor que se le da a un axioma matemático. La biología como la ciencia de la actividad viviente con todas sus leyes es puesta directamente junto a la filosofía como la ciencia de la actividad pensante. Lo que aparentemente está muy distante resulta pertenecer al mismo contexto. Que la actividad pensante del hombre ya no sea originada en el Sistema Neurosensorio, como lo ha sospechado la neurofisiología desde que existe. Que ésta provenga de las fuerzas de crecimiento y regeneración del organismo y que utilicen el cerebro solamente para hacerse concientes de esta actividad, es decir para “reflejar” las fuerzas de los pensamientos llenos de vida. Rudolf Steiner menciona lo siguiente en su libro “acerca de los enigmas del alma”: “En forma análoga a la que se pueden buscar las relaciones psico-fisiológicas que se manifiestan en imaginaciones, sentimientos, o en actos volitivos en la vida anímica y que pasan a la vida física, así también se pueden buscar, desde el punto de vista antroposófico, el conocimiento de las relaciones que existen entre lo anímico de la conciencia común y la vida espiritual. Ahí encontrarán ustedes por los métodos antroposóficos como los expongo en este escrito y como los he expuesto en otros escritos, que en forma parecida a como la imaginación encuentra una base en el cuerpo (físico) (específicamente) la actividad nerviosa, ésta también tiene una base en lo espiritual. El alma, está en su otra parte, la que no está orientada hacia el cuerpo en relación con algo sustancial espiritual que es la base de nuestra imaginación ordinaria. Este espíritu sustancial puede ser visto sólo mediante una visión suprasensible. Su contenido se le presenta a la conciencia vidente en imaginaciones subdivididas. Como el proceso imaginativo se basa en la actividad del sistema nervioso por un lado, así fluye desde el otro lado un contenido sustancial que se revela en imaginaciones. Este contenido espiritual es lo que he llamado en mis escritos cuerpo etérico o cuerpo de vida” (Rudolf Steiner GA 21 págs. 159 y siguiente) A pesar de que estudios modernos acerca de la actividad pensante del hombre indican claramente en esta dirección (Eccles 1994), tenemos que fue Rudolf Steiner el primero en describir este sorprendente hecho y además, de describir sus consecuencias prácticas tanto para la pedagogía como para la medicina. El organismo etérico es descrito por Steiner como un contexto de leyes que no tan sólo son responsables de la herencia, del crecimiento, de la regeneración (fuerzas de autocuración) y de la reproducción, sino que también de las misteriosas leyes que le subyacen a nuestra vida del pensar (Steiner 29.12.1921 y 31.12.1921 GA 303). ¿Cómo podemos verificar en la vida real esta exposición de los hechos mencionada por Rudolf Steiner? ¿Qué experiencias de la vida, que resultados conocidos por la mayoría, provenientes de la biología pueden ser útiles para confirmar los resultados de las investigaciones de Steiner? Lo primero que habría que exigir, es que todo lo que pueda observarse o conocerse acerca de las leyes de la vida y de la actividad pensante, no tan sólo se parezca, sino que también se corresponda consecuentemente si el resultado de esta investigación ha de ser cierta. Es más, esta comparación de los dos ámbitos distintos habrá de producir una vivencia como si se tratara de algo obvio, pues en realidad se trata de la misma actividad aplicada únicamente a niveles distintos: en el plano biológico, en donde observamos sus procesos y en el plano espiritual en el que se da el trabajo del pensar. Finalmente habrá que indicar la dirección en la que la obtención de este conocimiento y su aplicación práctica pueden encontrarse tanto en la medicina como en la pedagogía.
2. A continuación se expondrán algunas características de las actividades viviente y pensante, mismas que serán comparadas teniendo en mente la pregunta de ¿Cuánto se corresponden? Exhorto al lector a que se represente estos ejemplos y a que agregue los suyos de acuerdo a sus propias observaciones y pensamientos referentes a los procesos vitales y mentales. En caso de surgir preguntas durante este proceso o en caso que las concordancias no le resulten claras, entonces la autora de este escrito se alegrará de poder dialogar con el lector. Forma parte de la investigación espiritual antroposófica, que uno mismo tiene que activar su parte anímico — espiritual para poder comprenderlas. No basta tomar los resultados de esta ciencia solo a titulo de información. Estos son más bien un reto para el autoconocimiento y para el autodesarrollo.
La totalidad subdividida Los procesos vitales forman, empezando por el organismo unicelular, pasando por todas las especies, hasta llegar al hombre una totalidad subdividida. Es característica de todos los seres vivos, que su totalidad sea más que la suma de sus partes. Por ejemplo, una simple reacción bioquímica por sí sola, adquiere importancia capital en el organismo, sólo en el contexto en el que ejerce su función.
El organismo Al organismo vivo le corresponde el organismo de pensamientos o sea la vida pensante. De la misma manera en la que a nivel biológico todas las funciones están en acción reciproca, así también este es el caso en la actividad pensante. Pensar es justamente aquella actividad con la que una cosa se puede relacionar con la otra, una cuestión se decide a partir de otra, en la que una cosa se deriva de otra. Resulta imposible pensar el concepto “grande” sin pensar “pequeño” o pensar “caliente” en forma independiente de “frío”. Lo primero adquiere sólo a la luz de lo opuesto o en comparación con éste su propio significado. (Poppelbaum. 1985, págs. 179-195). 3. Actividad vital y actividad mental como sistemas abiertos. Los organismos vivos son sistemas abiertos. Productos alimenticios, aire y luz son tomados del entorno que incluye hasta las estrellas, estos son utilizados y excretados después de adquirir una forma diferente. Una constante generación y degeneración son los signos cardinales de toda actividad vital. Digestión y metabolismo forman la base de todas las demás funciones. Cabe destacar que la luz solar no sólo es responsable de de la generación de la clorofila verde de las plantas, sino que además es la responsable de la formación de la vitamina D en el cuerpo humano. También los ritmos biológicos están ligados a los generadores cósmicos del tiempo, sol y luna. De esta forma la luna se convierte con su cambio fases en un importante generador de tiempo para muchos ritmos, que están ligados con el comportamiento reproductivo, sobre todo en los animales inferiores (Endres/Schad, 1997). También el llamado reloj biológico de los ritmos endógenos (el ritmo cardíaco de 24 horas y el ritmo circaheptano de la regeneración y de la curación) también forman parte de estos (Rosslenbroich, 1944; Amelung/Hildebradt, 1985; Kranich 1997). En el pensar se encuentran estas y todas las demás leyes de lo vivo en la correspondencia más exacta. Pues cada una de las leyes naturales está ligada, de alguna forma al hombre y/o a su ambiente. El cuerpo está construido bajo estas mismas leyes naturales y está en continua interacción con ellas — en el pensar se encuentra todo esto en forma abstracta. Y en esto se basa — a pesar de toda equivalencia — la diferencia capital entre las actividades viviente y pensante: los procesos de lo vivo son perceptibles a través de los sentidos y se llevan a cabo en tiempo y espacio. Están dirigidos por una fuerza inmanente e inconsciente. La actividad pensante se ha emancipado de la actividad viviente, ha salido del metabolismo y con esto del espacio. Se le encuentra como juego libre de pensamientos y está sujeta al control conciente por el hombre; es decir, a su dirección. De esta manera se puede, p. ej. tomando en cuenta los ritmos de día y noche, de la semana, del mes, del año y con ello contribuir a la vida de los pensamientos y de los recuerdos como es habitual en los jardines de niños (von Kügelgen, 1991). El organismo de pensamientos del ser humano demuestra así, que es, al igual que el organismo vivo un sistema abierto, en el que entran cosas conocidas y cosas desconocidas las cuales son asimiladas y/o procesadas.
4. Colaboración entre los 3 estados de agregación de la materia y el calor
En todo organismo vivo interactúan, de alguna manera en todas las sustancias que lo componen, lo sólido, lo líquido y lo gaseoso, sin embargo esta interacción depende en gran medida del particular estado calórico en que se encuentre cada uno. Llama la atención que las presentaciones típicas de los estados de agregación, sólido, líquido y gaseoso y del elemento calórico pueden demostrarse igualmente a nivel del pensar. Es curioso que la masa principal de los pensamientos que tiene el hombre se origine a partir de percepciones sensoriales. Se trata de pensamientos claramente delimitados a los que también llamamos “imaginación fija” como p. ej. esta es una mesa concreta, el cuadro que cuelga algo inclinado en la pared, el ambiente celeste a cierto momento de la puesta del sol y otras cosas semejantes. Una forma completamente distinta de pensar, la tenemos cuando pensamos conceptualmente. Quien quiera p. ej. pensar sobre el concepto del círculo — sin imaginárselo — podrá hacerlo sólo sí tiene claras las relaciones geométricas sin tener que recurrir a la percepción sensorial. Así podrá definirse el círculo como el sitio en el que todos sus puntos distan por igual de un centro, o como el sitio geométrico de todos los puntos cuya distancia sea constante a partir de dos puntos diferentes (círculo divisorio). Si uno quisiera ver cualquiera de las dos definiciones, dibujándola con tiza en un pizarrón, se obtendría una representación de éste concepto, sin embargo no el concepto mismo. Este último puede ser captado como elemento del pensar sumamente móvil — como concepto sin imagen. Algo semejante sucede con los conceptos “flor”, “lámpara” o “mesa”. Pensar conceptualmente, es decir, sin imagen significa estar activo al máximo. Si pensamos p. ej. en el concepto “lámpara” debemos pensar en todas las lámparas posibles, de mesa, de techo, de pared, etc. sin evocar la imagen fija de una lámpara en especial. El término “lámpara” se convierte, visto así — en un principio creador del cual surgen una infinidad de lámparas de diferente tipo o de diferentes instrumentos que sirven para alumbrar. Los conceptos se nos muestran, desde este punto de vista, como un manantial inagotable de imaginaciones, como creadores de fuerzas formadoras y de infinitas representaciones. Su naturaleza consiste en relacionar sin tener una imagen que pudiera ser captada. Aquí tenemos frente a nosotros las características del elemento líquido, siempre mediador y móvil a nivel del pensar.
5. Procesos Digestivos De la misma forma en la que hay procesos alimenticios y digestivos en los organismos vivos, estos también pueden encontrarse a nivel de los pensamientos. Pensamientos nuevos y ajenos son adquiridos, digeridos y desglosados y sólo después de haberlos examinado críticamente a fondo se procede a integrarlos en el propio contexto de pensamientos. En el organismo encontramos procesos digestivos de tipo analítico mediante los cuales las sustancias alimenticias son degradadas hasta sus componentes elementales, para luego, del otro lado del intestino, conformarse en la sustancia que conforma el organismo. En forma análoga tenemos una forma característica de proceder en la actividad pensante: por un lado lo analítico — crítico y por el otro lo sintético — constructivo. Con frecuencia utilizamos los términos digerir mental, o espiritualmente, pero también usamos las expresiones asimilar algo igual mental o espiritualmente. Se dice que un pensamiento produce pesadez estomacal o que tenemos problemas para digerirlo o para integrarlo a nuestro contexto de pensamientos. De igual forma todos los pensamientos que no demuestran utilidad, son desechados de nuestro mundo del pensar, al menos en las personas con un pensar sano. Únicamente en el organismo con un pensar descuidado o “enfermo” hay sedimentos de aquello que no pudo ser comprendido o digerido. También puede haber formación de “piedras” como consecuencia de pensamientos dogmáticos que no pueden ser integrados al contexto de nuestro pensar. 6. Funciones rítmicas de la respiración y del ritmo cardíaco y su correspondencia en el en pensamiento dialéctico. Nuestro pensar tiene una forma completamente diferente de funcionar a las que se han descrito; ésta se basa en su naturaleza dialéctica. Al concepto de “existir” se le opone el de “nada”; entre ambos median los conceptos de “nacer” y “desaparecer”. A toda tesis le corresponde una antitesis. Ambas son superadas por la síntesis que media entre éstas. El pensar dialéctico es la base de todo pensar que enjuicia. Crecimiento, reproducción, regeneración e inmunidad. El hombre está predispuesto a seguir creciendo espiritualmente, después de haber terminado su desarrollo físico. El hombre es capaz de reproducir, en forma autónoma, contextos del pensar íntegramente. Resulta muy llamativa la capacidad regenerativa, incluso se puede hablar de una capacidad curativa, que le es propia al pensar. Goethe mencionó esta capacidad en uno de sus poemas tardíos:
Recordar algo, ponerlo en el sitio que le corresponde, poder aclarar malos entendidos, ser capaz de transformar posturas fijas en el pensar, esto es capacidad regenerativa y sanadora del pensar. También existen pensamientos de intercesión, como el de “desearse lo mejor”, la posibilidad de llevar en el pensamiento a una persona, de hacerle llegar pensamientos que lo puedan fortalecer o incluso sanar. Se trata de fuerzas etéricas que generamos al pensar y que nos pueden ser útiles a nosotros mismos, o las que podemos generar a favor de otros. También el sistema inmune tiene su correspondencia en el pensar. Existen pensamientos “contagiosos” contra los que nos defendemos hasta el grado de que reaccionamos alérgicamente contra ellos. Cabe mencionar que todo organismo pensante tiene sus límites, pero hay que tomar en cuenta que a pesar de esos límites siempre será capaz de captar algo nuevo, de transformarlo y de decidir si lo acepta como propio o lo rechaza como ajeno.
8. Cuando el ser humano ya no requiere de las fuerzas de crecimiento y de regeneración que actúan sobre su cuerpo y piensa con éstas, esto se convierte en una situación muy especial, que nos permite esclarecer la forma de pensar de cada sexo. Resulta sumamente interesante que la séptima semana de gestación es también aquella en la que se da la aparición de las dos vesículas neurales destinadas a formar posteriormente el cerebro con su corteza y con ello al órgano de la reflexión y de la actividad pensante. Después de la involución de las características genitales que da sexo opuesto, quedan pequeños rudimentos anatómicos que permanecen durante toda la vida y que pueden ser vistos en la fig. no. 1. Los rudimentos del desarrollo embrionario allí representados, muestran que las fuerzas etéricas del sexo opuesto están presentes en potencia durante toda la vida, aunque no hayan sido utilizadas para formar órganos. Estas fuerzas están disponibles en forma ilimitada para la actividad pensante. Es debido a esto que al investigador de lo espiritual, Rudolf Steiner se le presenta el organismo del pensar masculino con características femeninas y el de las mujeres con características masculinas.Cabe destacar que estás fuerzas etéricas disponibles para la actividad pensante pueden ser somatizadas (“incorporarse”), si p. ej. hay un tumor sensible a hormonas tanto en el varón como en la mujer y éste es tratado con las hormonas opuestas a la producción genital normal, esto es, en la mujer con andrógenos y el varón con estrógenos, o respectivamente con antiestrógenos o con antiandrógenos. Como efecto colateral no deseado y si se aplica con la dosis correspondiente pueden aparecer las características sexuales llamadas secundarias, en el sexo opuesto. En las mujeres se presenta la aparición y el crecimiento de la barba, la voz se torna grave y la distribución del vello corporal adquiere características masculinas. La mujer se “masculiniza” físicamente. En el varón por el contrario, puede haber un desarrollo mamario, puede presentarse una redistribución de la grasa corporal de tipo femenino con pérdida de la masa muscular simultánea: el se “feminiza” hasta cierto grado. Aquí surge la pregunta ¿cómo se diferencia la dinámica de pensar entre varón y mujer, no tomando en cuenta las diferencias individuales? De acuerdo al planteamiento hecho, la dinámica del pensar en el varón debe ser a través de la actividad etérica genital femenina, la cual no se pudo realizar corporalmente en él, de manera contraria la dinámica del pensar femenino se lleva a cabo mediante los órganos etéreos genitales masculinos. Para poder comprender íntegramente esto, es necesario plantear la dinámica funcional de ambos sexos a nivel físico. La actividad reproductiva del varón destaca por el elemento de verter chispas hacia fuera, muy variable en cuanto a intensidad, frecuencia y cantidad. dependiendo de la productividad de espermatozoides y de su eyaculación. Completamente distinta es la dinámica funcional femenina en cuanto a la dinámica reproductiva: con bella regularidad, dirigida completamente por el organismo mismo, sustraído de todo contacto externo y de toda voluntad, crece mes a mes un cigoto (huevo) y prepara en forma correspondiente la mucosa uterina para que este huevo, -si se da su fertilización — pueda anidarse, para que pueda crecer el embrión. Continuidad, tranquilidad, cierto aislamiento y solidez; estas son las características de este proceso. Si ahora comparamos con este trasfondo las formas “típicas” de pensar de uno y otro sexo, sin considerar lo particular: el pensar del varón parece predispuesto a presentarse en forma sistemática y pura o sólida independientemente de todos los sucesos externos que se presenten. Es característico, que casi todas las obras filosóficas de la literatura mundial fueron escritas, casi sin excepción, por varones. Es propio de estos, madurar los pensamientos de tal forma que construyan grandes edificaciones y contextos de pensamientos parecidos a organismos vivos. Sucesos que se presentan en el curso del tiempo De la misma manera como todo organismo vivo tiene su pasado, presente y futuro, así también lo tiene el pensar. 10. Vivencias cercanas a la muerte y experiencias extracorpóreas. Durante las últimas décadas se ha generado una amplia literatura respecto a las vivencias cercanas a la muerte (Near Death Expirience) y a experiencias extracorpóreas (Out of body experience) (Farr 1993, Roszell, 1993; Brinkely/Perry, 1994; Hampe 1977; Messner 1987; Moody, 1977). Es un fenómeno característico de la vivencia extracorpórea o cuando se tiene una vivencia cercana a la muerte, ver el llamado panorama de la propia vida: “yo sentí como si fluyera por espacios maravillosamente ventilados, de los cuales ni siquiera tenía idea de su existencia, pero pude percibirlos con órganos más despiertos que los que tienen los soñadores o los confundidos: una vez más confirmo la realidad de lo vivido y enfatizo, que nunca durante toda mi vida, pude vivenciar en forma más objetiva. Lo que sucedió conmigo después: quisiera llamarlo un despertar a la claridad… siguió una pausa sin tiempo. Posteriormente aparecieron súbitamente imágenes frente a mi ojo interno, las cuales me presentaron los sucesos más sobresalientes de mi vida. En estas imágenes parecería ser simultáneamente el actor y el testigo de lo que sucedía. Pude darme cuenta, que con mente clara, sin prejuicios y sin sentimientos confusos yo mismo era el juez de todo lo que había sucedido en la vida pasada, tanto lo bueno como lo malo.” (dicho por Paul Anton Keller, 1977, pág. 65.)
11. La biografía del ser humano y el desarrollo de su vida
El esquema que se presenta en la siguiente página deja ver claramente que durante la primera mitad de la vida tenemos que ver con aquellas fuerzas vitales que ya no se utilizan para el crecimiento, las cuales se van manifestando paulatinamente durante el progresivo desarrollo y que permiten al liberarse la vida pensante que se va metamorfoseando; tenemos el pensar en imágenes, el pensar con criterio, el pensar en forma idealista y el pensar en forma creativa. Durante la segunda mitad de la vida hay un crecimiento y una maduración espiritual que se obtiene a cambio de una pérdida de la vitalidad del organismo: mientras que el cuerpo degenera durante el último tercio de la vida y las fuerzas regenerativas se reducen cada vez más, la persona que envejece en forma saludable estará en la situación de asimilar en su vida pensante estas fuerzas vitales que se van liberando progresivamente con lo cual podrá tener un nuevo auge espiritual. Le será posible llegar a un nuevo idealismo y podrá desarrollar un criterio que ya no estará orientado por preferencias personales, sino que se orientará objetivamente de acuerdo a las circunstancias, en especial en lo que atañe a la situación social. Finalmente entre los 60 y 70 aparece una disposición a obtener una visión muy amplia que permite la visión a futuro de tipo profético y además la captación de contextos, de cosas que están relacionadas entre sí y que anteriormente parecían carecer de relación.
12. Consecuencias prácticas para medicina y pedagogía Tanto la medicina antroposófica como la pedagogía Waldorf trabajan en forma directa y dirigida hacia un fin con la aquí presentada doble naturaleza del organismo etérico. La parte principal de su labor de investigación abarca la observación, protección y fomento de las fuerzas etéricas en la práctica profesional. Si una observación como la que aquí se intentó, es capaz de convencer, esto tendrá consecuencias de gran alcance. La pedagogía ya no se utilizaría con meros fines de proporcionar conocimiento y con el fin de adquirir determinadas facultades durante la infancia y la juventud, sino que se convertiría en el fomento de una sana encarnación del ser humano que ya existe en forma espiritual en la etapa prenatal. La educación se convierte en la prevención primaria que la medicina preventiva siempre había exigido, pero para la cual no existían ni descripción ni deducción; esto significa una prevención antes de que aparezca cualquier síntoma de enfermedad (Steiner GA 295 y 303, Glöcker, 1996; Schad, 1994, Leber 1994). El maestro tendrá que preguntarse en todo lo que haga con sus alumnos, si está actuando de acuerdo al estado que corresponde a la capacidad pensante de sus pupilos. Esta capacidad cambia con la edad y con el estado de desarrollo de estos. Una ayuda invaluable para esta difícil tarea, la podrá encontrar el maestro en el diferenciado plan de estudios de la pedagogía Waldorf, el cual se apega estrechamente al desarrollo corporal y al desprendimiento progresivo de las fuerzas etéricas, que en forma progresiva se van liberando de las funciones de crecimiento y regeneración y con esto están más disponibles para ser usadas como actividad pensante. De acuerdo con lo dicho, es factible que un médico de la escuela Waldorf libere a un alumno o alumna de la clase por razones médicas, para que el alumno o la alumna no sufra daño por sobrecarga intelectual y pueda llevarse a cabo en forma tranquila el desarrollo corporal (Glöckler, 1993, págs. 62-69). Recientemente se publicó un libro en la editorial del Goetheanum, en el que se habla de la actividad cotidiana con todos los destalles y consecuencias (Gesundheit und Schule, 1998). El concepto que introdujo Rudolf Steiner en pedagogía y medicina acerca del organismo etérico con su aspecto doble de ley vital y mental nos ofrece la posibilidad de acercarnos al misterio de la génesis de la salud. Este concepto demuestra ser el sistema organizador que le subyace a los postulados de Noack arriba citados y es el responsable de la salud física y mental, así como también de su conservación (Holtzapfel, 1984 y 1988).
Traducción: Dr. Carlos Eberhardt von Eiff |