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LA CHARLA ENTRE PADRES, MAESTROS Y MEDICO ESCOLAR Protocolo de un grupo de trabajo, bajo la dirección de Susanne Bischoff Editado en Medizinisch-Paedagogische Konferenz (mayo 2004) Traducción: Ana Maria Rauh La charla, entre padres, maestro y medico, es el medio para la solución de conflictos y dificultades en la escuela. Una y otra vez, la charla misma muestra ser una fuente de dificultades. Para llegar a soluciones satisfactorias y adecuadas mediante una charla, es menester tomar conciencia de los elementos que cobran efectividad en la charla. Para este grupo de trabajo, hemos utilizado literatura de Conraed van Houten, Glasl, Schulz von Thun y Rudolf Steiner. En la charla, se realizaron declaraciones con la meta de hallar una comprensión, un entendimiento mutuo y llegar, si se diera el caso, a acuerdos, metas y acciones. Cada participante, al lado de sus múltiples “voces interiores” con respecto al tema, aporta hábitos de dicción y de audición a la charla, que se originan en su percepción, sus sentimientos y propósitos. Como todas las posturas interiores de una persona cobran efectividad en una charla, es conveniente, que concientemente nos rindamos cuenta de este hecho. Regla de paralelidad: “En la charla actua, lo que yo mismo no he reconocido, no he descubierto dentro de mí”; “Solamente cuando he obtenido claridad acerca de mí mismo, puedo pretender clarificar a los demas”. De ello surge la pregunta acerca de la ideal postura, interior y exterior de la charla. Cuanto más abierto se crea el clima, con tanta mayor diversidad aparecerán los aspectos del problema y sus soluciones. En la postura interior con respecto al problema, suelen aparecer varias voces interiores. La identificación muestra un esfuerzo por lograr la comprensión. (Es una parte MIA. A través de la comprensión, puede conducir al esclarecimiento, involucra empero a su vez, el peligro de la fusión (así soy yo) y conduce a una pseudo armonía en ocasión de conflictos no-resueltos y de esta manera, a una depresión. La des-identificación (es solamente una parte de mí), muestra la valentía de asumir una confrontación, que puede conducir al esclarecimiento, pero también a la exclusión. (“Así yo no soy”, desprecio). Una conciencia acerca de mis posturas interiores al respecto crea claridad, y cobra efecto correspondientemente sobre la charla. Un clima ideal para la charla puede generarse a través del esfuerzo de los participantes, con respecto al conjunto de las virtudes. Atención, cuidado, aceptación, amoroso interés en el otro, interés en el asunto, paciencia, sinceridad, valentía, tener confianza y donar, etc. Todo el esfuerzo desemboca en la postura abierta de la pregunta frente al otro: “¿Qué necesita tu?” Frente a ello, es importante descubrir los así llamados trastornos de la charla y señalarlos. Además de las posturas negativas a ello pertenecen las exigencias, los requerimientos, las acusaciones, los reproches. Al llegarse a un clima tenso, es aconsejable tomar en cuenta los sentimientos y hablar a través de los así llamados mensajes del yo. Estos aseguran la audición del mensaje como percepción subjetiva, estimulan la simpatía del otro y de esta manera, promueven menos tensiones que las “constataciones”. En situaciones estancadas, puede cobrar sentido, repartir los participantes en grupos y mantener charlas individuales. Los mensajes de las charlas son transmitidos a través de declaraciones. Un mensaje puede ser analizado con miras a cuatro aspectos, que se refieren tanto al locutor como a los escuchas. Contenido del asunto: ¿Qué se dice? ¿Qué escucho yo? Revelación propia: ¿Qué muestro de mí? ¿Qué muestra de sí? Llamamiento: ¿Qué quiero de ti? ¿Qué se espera de mí? ¿Relación: ¿Cómo es nuestra relación mutua? Los escuchas y los narradores, en su conciencia pueden evaluar de diferente manera los elementos. ¿Tienen conciencia que esto sucede así? En la tarea posterior a la charla, estos cuatro aspectos pueden aportar su ayuda, en el caso que hubiese sido un fracaso. Esa tarea posterior de una charla se llama meta comunicación. Podemos preguntarnos, si hemos dicho todo lo que nos habíamos propuesto y como nos hemos sentido durante la charla. Al lado del cuidado dedicado a los aspectos de la charla, que se refieren al individuo, un proceder claro con respecto a las vías de solución de los problemas contribuye al éxito de la charla. Para ello, la charla se divide en cuatro pasos separados entre sí: Preparación Configuración de la imagen Formación del juicio Conclusión Esencialmente existen dos vias para la solucion de problemas, el camino de la comprensión/ análisis del problema y el camino de la voluntad o camino de la accion, que deberia conducir a las decisiones. El primer paso es igual en los dos caminos. La preparación preferentemente podría lograrse de mejor manera a base de preguntas. ¿Cuál es la situación problemática? ¿Qué meta se esta buscando? ¿Qué condiciones básicas existen? ¿Qué tareas preparatorias son necesarias? ¿Cómo distribuiremos el tiempo? ¿Quién conduce la charla? ¿Cómo procedemos? En el camino de la comprensión, la configuración de imagen consiste en la colección de factores, la descripción de fenómenos y la toma de conocimiento de las diferentes maneras de ver las cosas. En el camino de la voluntad, se presentaran propuestas de soluciones, ideas y metas. En ese paso, no existe la discusión, ni la evaluación. En el camino de la comprensión, la formación del juicio consiste en la apreciación de las semejanzas y las diferencias de posturas y criterios, en la puesta en relieve de los aspectos más importantes y la discusión de las explicaciones. En el camino de la verdad, se comparan diversos modos de proceder y se investigan sus posibles consecuencias. En la conclusión, en el camino de la comprensión se aprecian las hipótesis de manera critica, para proceder luego a la explicación más plausible, luego se asegura el resultado, examinándose una vez mas, la aprobación de los participantes. En el camino de la voluntad, se examinaran de manera critica, las soluciones de preferencia, se aseguran los resultados, se establecen las reglas de la ejecución y se examina el carácter obligatorio. Otro elemento importante es la evaluación de los resultados al cabo de un lapso aproximado de cuatro semanas. Los problemas complejos deberían hallar su solución en pequeños tramos manejables (una cosa a la vez. Christoph Beckman |