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LA PROFESIÓN DEL MEDICO ESCOLAR, ARTE EDUCATIVO Y EDUCACIÓN

GISBERT HUSEMANN

En las escuelas Waldorf tenemos la institución del medico escolar. Algunos, de los que conocen mas de cerca la instrucción publica, podrán reconocer en esa institución una exigencia de la época, impuesta igualmente a la pedagogía y a la medicina. En un ejemplo contrario tal vez pueda mostrarse, que propósito tiene esa institución. Hace varios años el presidente de Médicos Escolares de Sajonia se expreso acerca de las tareas pertinentes: “La supervisión del edificio escolar en sus instalaciones sanitarias desde el anio 80 del siglo pasado aun hoy reviste importancia. Recalco la posición aconsejadora, que ocupa el medico escolar frente a padres y maestros, constituyéndolo en tutor del niño

Opino, que la sobrecarga espiritual, sin la correspondiente descarga constituye una absoluta desventaja desde el punto de vista medico, de modo que los médicos de Dresden habían exigido siempre, como equiparación, la instauración de una hora diaria de gimnasia. Tal propuesta de los médicos había empero fracasado, dado la tenacidad de los maestros de llevar adelante su programa de enseñanza. Ante tales hechos, la exigencia actual de los médicos es la gimnasia en los recreos. Debe mantenerse sano al cuerpo, para que el hombre pueda salir airoso de la lucha por la existencia. Desde que el corset fuera quitado de la ropa de gimnasia, el medico escolar debe dirigir su mirada al reemplazo del cinturón por los tiradores”

Mi colega se ha expresado de un modo, como no puede ser diferente según las hoy vigentes disposiciones de la medicina. Es así, que conocía únicamente los conceptos actualmente de higiene, determinados por la bacteriología, aportándolos a la esfera de la pedagogía y deteniéndose mas o menos en sutilezas. Observamos a la línea divisoria que se extiende entre medicina y pedagogía y que no permite, que medico y maestro lleguen a un verdadero e intimo contacto de sus actividades, frente a la ausencia de colaboración.

Justo en el momento de redactar estas líneas, recibo una carta del representante de un circulo de trabajo de maestros de una ciudad sin escuela Waldorf, que escribe lo siguiente: “Hace poco surgio entre nosotros la pregunta, si puede hablarse de una influencia del metodo de ensenar sobre la salud de los alumnos”.

La pregunta formulada nos conduce directamente hacia un problema propicio, de acercar de manera fundamental educación y medicina. Donde empero los pensamientos giran alrededor de tales cuestiones, deberían permitir el intercambio y el mutuo aprendizaje. En respuesta a la pregunta quiero reproducir las expresiones del profesor Fanconi, director del hospital de niños de Zurich, que me fueran facilitadas cordialmente por el maestro de Basilea, profesor Aeppli. Fanconi dijo frente al sínodo escolar, el 22/9/1941: “Lo que observo reiteradamente en el hospital y en el consultorio, son las insuficiencias educacionales del hogar y de las escuelas. Mi exposición se basa en esos fracasos”. A continuación, el doctor se refirió al hecho, que las deficiencias físicas han sido superadas mas y más por la medicina, pero en cambio, se nota en la actualidad un aumento proporcional de daños anímicos.

En un país lleno de ruinas, con innumerables niños sin techo y sin padres, ese hecho debería ser encarado con un máximo de seriedad. Según Fanconi no solo los síntomas físicos, como enojo, desgano y posturas caprichosas provocan daños psíquicos, sino que se trasladan a la esfera fisica, ocasionando diversos fenómenos patológicos en el cuerpo. En primer termino, el medico se encuentra frente a los así llamados síntomas nerviosos, para los cuales con los medios actuales no puede hallarse origen físico. A estos pertenecen los trastornos de la actividad cardiaca y circulatoria, palidez, mareos, desmayos y trastornos digestivos, falta de apetito, constipación y diarrea, dolores de vientre, y los así llamados dolores cólicos. Oportunamente empero, los trastornos psíquicos pueden provocar hasta enfermedades físicas localizables. Fanconi observo al respecto inflamaciones crónicas del intestino grueso, ataque de tipo epiléptico, parálisis y se expreso así: “De cada enfermedad concreta puede suponerse, que llega con una raíz mas o menos gruesa dentro del ámbito puramente anímico”.

Al unir estas expresiones de un medico a la mencionada consulta del maestro se desprenderá de ello, la exigencia de la época, y a la vez, se puede observar, de que modo ambas profesiones pueden corresponderle. Como la enseñanza se dirige a lo anímico-espiritual del niño, el maestro ejerce su actividad en aquella esfera hasta donde el medico, viniendo desde lo corporal, puede en la actualidad llegar al origen de las enfermedades. Ambos tendrán que encontrarse!. Otras voces de maestros vivenciaron preguntas similares. Un periódico a los maestros suizos lo expresa así el 8.11.1946: “Nosotros tenemos que cumplir con los temas exigidos. El caudal de materias obliga a una mera asimilación intelectual; dado el corto tiempo a disposición no hay lugar para otro modo de vivencia anímica, p.ej. artística; etica ni estetica hallan lugar en el horario de las tareas. El desmenuzador sistema de las materias hostiga en especial al estudiante de la secundaria de hora en hora. Las fuerzas anímicas necesitan empero un tiempo de arranque mayor que las del intelecto. Al lograr una introducción a la materia también por ese lado, suena la campana, destruye al clima, y una nueva introducción a otra materia comienza. Finalmente el intelecto, que se ha vuelto critico, se apodera de la situación e impide el avance a esferas mas profundas. Hace economía con el sentimiento, que abarca el ser de la persona, reprimiéndolo, para pasarlo lo mejor posible en la escuela y correr luego a actividades de su propio interés. La pesca socarrona de buenas notas o el indolente sutilizar de todos lo tonos que apelan al corazón en clase son las consecuencias de la presión ejercida por nosotros mismos”. A esas expresiones abiertas y sinceras solo cabe agregar desde el lado medico, que con la opresión de determinadas fuerzas anímicas y el exceso de otras fuerzas en el hombre se promueve una fractura en el ser humano. Corazón y cabeza van por caminos diferentes. La unilateralidad del método de enseñanza se refleja claramente en el alumno con desvíos psicológicos. Con el tiempo empero, pasa asimismo a una unilateralidad de los sistemas orgánicos. La unilateralidad empero es, vista biológicamente, siempre el comienzo de la degeneración.

Con ese estado de cosas el medico se encuentra frente a un cúmulo aun no calculable de gérmenes patológicos inculcados durante la época escolar, que irreversiblemente mas temprano, o mas tarde, saldrán a la luz. Se observa empero asimismo, que la situación pedagógica actual es claramente reconocida por no pocos maestros y algunos médicos. Por ello pareciera indicado, que ambos tomen en cuenta lo que Rudolf Steiner nos dice al respecto:

El estudio del hombre espiritual-científico, que fundamentalmente se basa en la idea del desarrollo, cuenta en todas las enfermedades con el tiempo. Con el tiempo empero, en tanto y en cuanto la vivencia temporal tiene como contenido lo ideal, que puede tomar cuerpo espacial, a través del cuerpo del hombre. Requiere un determinado tiempo, hasta que un pensamiento cobre forma en el mundo, a través de mano y pie. En la vida anímica del joven fracturado en polos discrepantes, a los que nos referimos anteriormente, deberá tenerse en cuenta la circunstancia del tiempo. La medicina conoce desde siempre el concepto de tiempo de incubación; que puede ser de días o semanas, que transcurren desde el contagio de una enfermedad hasta que esta irrumpe realmente con todos sus síntomas. Durante el tiempo de incubación el hombre aun esta sano, y nadie sabe, que ya esta incubando gérmenes patológicos. En la educación, tenemos que orientarnos en ese termino orientado por la medicina. Otro ejemplo fehaciente es la época latente de los canceres profesionales. Se entiende bajo ello el hecho, que entre el efecto nocivo profesional (rayos x, anilina, parafina, luz, ) y la aparición del cáncer inducido por el daño transcurre un largo intermedio, t, “que el cáncer puede sobrevenir aun después de un largo tiempo después de haber cesado el nocivo trabajo profesional”(K. H. Bauer).E l tiempo latente es en el cáncer por rayos x de 9 años, en el de parafina de 12, el de vejiga en el obrero de anilinas de 18anios, y el cáncer provocado por la luz en los labradores campestres y marinos de 40 a 45 años; el termino medio de los canceres profesionales tiene un tiempo latente de 15-20 anios.

A través de observaciones clínicas, en medicina hoy se sabe, que el sobresalto puede influenciar a la glándula tiroides, el enojo influencia la secreción biliar de la misma forma como en la vivencia cotidiana un dolor físico, o anímico irrita la glándula lacrimógena. En los canceres profesionales estamos en ocasiones frente a tiempos intermedios extremadamente extensos, entre daño y enfermedad. Al llorar, el tiempo latente es extremadamente corto y en las enfermedades infecciosas posee una duración de días y semanas. Estas ocupan una posición intermedia, que como enfermedades, se desarrollan con fiebre, a partir de la organización acalórica. El daño físico puede ser superado ampliamente. Frente al hecho de llorar, y reacciones similares, no se puede hablar de una enfermedad, en el sentido de un daño físico. Pero en enfermedades con un tiempo latente extenso, el daño físico es en alto grado amenazante para la vida.

Tales conceptos formados por la medicina, deberán ser adoptados en la educación. Tanto los maestros, como los médicos tendrán que aprender a hablar del tiempo de incubación y el tiempo latente en la pedagogía, con lo cual se hará manifiesto, que los gérmenes de enfermedades dispuestos mediante métodos de enseñanza unilaterales, que permanecen durante un tiempo invisibles en el alma, se desarrollaran, conformándose en enfermedades reales, cuando el niño largo tiempo después ha dejado la escuela. Debe tenerse en cuenta, además, que el daño en su calidad desde el efecto exterior, como p.ej. la anilina, se interioriza hacia el interior de la vivencia anímica. También la glándula lacrimógena es puesta en funcionamiento tanto por dolor externo, frió externo, como por el dolor experimentado interiormente. Durante décadas se había considerado al daño proveniente desde el exterior como única causa de enfermedad, dado las ideas de las ciencias naturales imperantes en la medicina. Tendrá que tomarse la decisión, de involucrar así mismo el ámbito interior de las vivencias, al alma, para descubrir la esencia del acontecer de la enfermedad. Así se nos torna comprensible, si la medicina orientada por las ciencias espirituales relaciona las grandes enfermedades de la civilización a las falencias del método de enseñanza. Aquí solo podemos señalar que aparte de otras causas, que por supuesto las hay, las siguientes enfermedades poseen una relación causal hacia el método de enseñanza: el reumatismo de las articulaciones, agudo y crónico, la arterioesclerosis y las acompañantes enfermedades de los vasos sanguíneos, la diabetes, las relaciones de crecimiento del hombre y la tuberculosis, para solo mencionar las más importantes. Debería preguntarse, en que medida la tuberculosis pectoral es provocada por el no tomar los necesarios recaudos en la escuela, con respecto a un adecuado respirar al hablar. El hablar no debe partir del respirar”. (R. Steiner, curso de Basilea, 1920, Pág. 177)

Con ello los médicos y médicos escolares nos hallamos frente a un pesado bagaje, descargado junto a los maestros.

El proceso referido a la cabeza, que recibe una carga unilateral conduce a una esclerosis precoz, o sea, un endurecimiento de los vasos; desordena las relaciones de crecimiento y favorece a la tuberculosis. El hombre metabólico y de los miembros, sin orientación, se desvirtúa en diabetes y padecimiento de las articulaciones. Dentro del sentir independizado empero, que vive entre ambos polos organizadores del hombre, podrán observarse los primeros síntomas de demencia precoz. Varían según la dirección a la que el cuerpo empuja al alma. Desde ya, que se halla frente a nosotros un extenso campo de investigaciones referente a formas patológicas, que, como reconocidos fenómenos de la civilización hacen estragos en todo el mundo.

La finalidad aquí no es, entrar en un debate medicinal, acerca del porque de estas situaciones, sino mostrar, como las expresiones de Steiner complementan las preguntas y observaciones de los maestros y médicos de la actualidad, elevándolas a un diagnostico cultural. Al dirigirse un método de enseñanza por completo, y en primer lugar al medio del hombre, que una cabeza y corazón, tal método de enseñanza puede ser considerada como terapia cultural.

El capitulo que trata de las diversas enfermedades originadas por efectos negativos de la enseñanza debería ser complementada con las posibilidades positivas de cobrar efecto sobre el cuerpo. Al igual como en el nacimiento de enfermedades, también aquí se cuenta con periodos cortos y largos. Tenemos que tener en cuenta, que la vivencia artística, ética-religiosa, histórica del joven ser humano en la escuela, aparte de su resultado pedagógico inmediato y de valor informativo intelectual, significa algo para su vida posterior con respecto a la eliminación, a la respiración, ganando las diferentes cualidades anímicas aportadas un significado edificante.para los procesos calóricos y de nutrición en el cuerpo. Estudiando esos procesos se observara p.ej., que la fuerza con la cual el niño relaciona la historia con todo su ser, puede en su vida posterior tener el dominio de su sistema muscular, o sea la voluntad, y tener las reservas

Calóricos necesarias. Ejercicios corporales, en la dirección a la cual se las orienta habitualmente en la actualidad, dándoselas como indispensables, poseen un significado mucho más limitado. Pero el juego, que el maestro de historia enciende en el alma, desciende, se sumerge, y se torna fuerza volitiva en el hombre adulto. Aquello, que se va formando con respecto a impulsos anímicos, en la elaboración de metas humanas en el pasado, le ayuda al hombre a su orientación en el presente y le sirve para forjar el futuro. De ese modo, el maestro de historia colabora para que pasado y futuro, cabeza y mano se integren de manera saludable, en los pormenores y para el avance del conjunto.

Que es en definitiva la fuerza de voluntad?. Es la corporalidad transpuesta por voluntad. Voluntad y movimiento son inseparables, tal como lo son el ojo y la luz. Un deseo, que aparece en lo anímico, yen el que actúa la voluntad, pone en movimiento al cuerpo; el exceso de ingestión de alimentos paraliza la voluntad y con ello el movimiento. Al llevar junto al adolescente un movimiento, que en si es movimiento colmado por lo anímico, le brindamos un modelo de movimiento ideal, en el cual puede ejercitar fuerzas volitivas en la esfera del sentir, tan necesarias mas tarde. Ese modelo artístico para el desarrollo e incremento de la fuerza volitiva que domina las funciones corporales interiores, es la EURITMIA. Quien comprende esto como medico, se alejara del ejercicio gimnástico cultivado unilateralmente y que tiene como meta la mera fuerza muscular, con mas razón, cuando puede observarse, que fomenta la inclinación hacia los espasmos en la segunda mitad de la vida. A la euritmia le incumbe por lo tanto un rol de conducción en la educación, celosa de la salud anímica y corporal del hombre. El lado artístico de ese aprendizaje muestra por lo tanto no ser lo principal, aunque con todo derecho en la vivencia inmediata ocupa el primer plano. Es así, que no tiene importancia, si alguna vez es cuestionada por padres y alumnos. Algo muy distinto sucede con la gimnasia Bothmer. Por su descubridor fue adaptado en cada uno de sus ejercicios a las etapas del desarrollo infantil. Acerca de esta gimnasia puede afirmarse, que de modo saludable tiene como resultado, lo que comúnmente se dice: el dominio del cuerpo en la edad juvenil

Mientras que la euritmia fisiológicamente parte mas bien de la respiración, la gimnasia lo hace mediante el músculo irrigado por la sangre dentro del acto volitivo. Psicológicamente la euritmia apela de modo inmediato a la vivencia artística, al sentimiento; la gimnasia apela de modo inmediato la voluntad. La euritmia ayuda a los jóvenes a orientarse dentro de su incipiente vida anímica, en la gimnasia se activa la orientación en el espacio. Con euritmia y gimnasia captamos el lado interior y el exterior de la vida con respecto a voluntad y movimiento. Ambos, el movimiento euritmistico y el gimnástico, conforman por lo tanto un todo, en sentido pedagógico. Si un medico tiene oportunidad de colaborar en una escuela basada en el estudio del hombre científico- espiritual, tendrá, aparte de las tareas medicinales –observación de la fuerza visual, los dientes, postura física, de los pies, los bizcos, de las funciones rítmicas, de los tartamudos, de los zurdos, etc., - tendrá una reunión con el maestro, observando la situación de cada niño. Indispensable para ello es la confianza del maestro hacia el medico. Esa confianza mutua se ampliara, de modo, que podrá incluirse a padre y madre. Un medico, que por un tiempo prolongado trabaja en un lugar, tal vez conozca hermanos, que asisten las clases en un grado superior, o ya tuvo oportunidad de conocer los padres con anterioridad, y por lo tanto conoce una ámbito mas extenso dentro del cual se mueve el niño y que ahora se encuentra solo en el ámbito de una consulta medica- pedagógica. Padre y madre relataran todos los procesos y vivencias pertinentes, y el maestro, que conoce al niño en el grado, podrá aportar lo suyo, para la comprensión del niño. El medico se entera de aquello, que de otro modo no llegaría a su conocimiento. Puede observar así el campo,-tal como lo hemos visto antes- donde comienza la enfermedad del hombre, la vivencia anímica. La actividad del medico, mantener la vida, contrarrestando enfermedades, se agrandara en el sentido, que prestara atención a posibilidades patológicas, que aun se encuentran en lo anímico. Maestro y medico tienen luego la misión, de formarse un cuadro De SALUD INDIVIDUAL del niño

Buscan un parecer, bajo que condiciones un niño puede mantenerse sano con mayor probabilidad. Entre ambos, tiene lugar un amplio debate.

El medico se entera, que un niño, que antes de comenzar en la escuela, durante anos había dormido serenamente, ahora mostraba un fuerte impulso a moverse, estando siempre pálido y sin poder concentrarse en clase. Cuando lactante había recibido reiteradamente Vigantol. Nos llama la atención la peculiar forma de su cabeza, el cabello pobre, sin brillo y nos damos cuenta, que en este niño el proceso de vida esta dañado en lomas profundo y con efecto duradero. Llegamos a la conclusión que un organismo tal debe ser liberado y aflojado de su excesivo despabilamiento. El maestro opina que con un niño así, quisiera pintar todo el día para que tenga mas fantasía y para que de esa manera también sea llevado mas hacia sí mismo. El organismo infantil no puede asimilar el despabilamiento existente. Esto se expresa por lo tanto instintivamente y se sitúa a modo de sombra sobre el autentico ser del niño, que el maestro desea revelar del modo indicado. Yo me he enterado, que en tales casos la sustancia del azufre, altamente potenciada, significa una buena ayuda, y se aconseja a los padres su empleo.

Un capitulo aparte son aquellos niños, en los cuales existen síntomas anímicos y físicos como efecto de la guerra. Maestro y medico le dedican una atención especial. Puede observarse, como graves síntomas, a causa de los cuales un niño ya fuera tratado en una clínica para afecciones nerviosas, desaparecieron casi por completo. Aquí habíamos convenido, que nada especial se llevase a cabo en clase, sino, solo el sumergirse a una comunidad plena de vida en el grado significaba un aire terapéutico, dentro del cual el estado anímico se recupera, pudiendo superar un daño, que sin ese evento hubiese determinado en forma negativa el destino de por vida.

Especialmente instructivas con respecto a la influencia del método de enseñanza son las épocas en las cuales se cierra o se abre de nuevo una escuela Waldorf. En el transcurso de la primavera y verano de 1938, pude observar varias crisis agudas de nervios, que con total evidencia estaban relacionadas con la adaptación de los alumnos Waldorf provenientes de una escuela estatal. En ocasión de la reapertura de la escuela después de la guerra, me dijo una alumna de duodécimo grado, al cabo de las primeras horas de clase, que ella no creía poder soportar esa clase de enseñanza de épocas, no estando habituada a concentrarse en un grado tal a una materia. Después de unos meses, esa misma alumna se me acerco nuevamente y me dijo, que ya no le era posible imaginar, como alguna vez había estudiado de otra forma. Dio a entender, que el acompañamiento interior de lo enseñado le había sido desconocido y que ahora tenia una alegría muy diferente en todas las cosas.

En este lugar tenemos que tener en cuenta algo muy importante. Alumnos mayores, a partir de los 16 años, pueden entrar en etapas criticas en oportunidad de un cambio de escuela. La enseñanza diferente apela a una parte de su ser, que hasta entonces tuvo que quedar enmudecido casi por completo. Puede suceder entonces, que la vida anímica, suprimida hasta entonces, se exprese de manera eruptiva, requiriendo experiencia por parte del maestro y del medico, de hallar una salida saludable. En un caso así hemos optado, que la alumna no participe de otras actividades que la clase principal y que al cabo de esas dos horas fuera a la huerta, donde trabajaba físicamente bajo la conducción del maestro de jardinería. Partimos de la idea, que esa manera era la más eficiente para que lo aprendido en clase pudiese encontrar las vías no habituales dentro de su organismo. El éxito de ese intento fue satisfactorio.

Como medico, puede observarse –asimismo como los respectivos padres- con asombro, que niños debilitados por una enfermedad, experimentan una nueva prosperidad en la escuela. Cabe mencionar aquí, que esta dada la posibilidad de una euritmia especial terapeutica, la así llamada euritmia curativa. Para indicar estos ejercicios, el medico debe tener una formación especial, y también el euritmista deberá llevar a cabo una instrucción especial para esa practica.

Considerando lo patológico terapéutico, que el medico le transmite, el maestro se prepara, para aquello que hace en el grado.

Estos pocos ejemplos desean mostrar, como el maestro se hace responsable de la responsabilidad medica, mientras que el medico se sumerge en la esfera pedagógica. Ambos caminos profesionales se han cruzado. Este proceso puede ser señalado como el fenómeno prototipo, fundamental para el futuro de la medicina y la pedagogía.

Aquí tiene lugar en un ámbito menor, lo que hace falta para todo el desarrollo de las ciencias de la higiene: LA MEDICINA TENDRA QUE TOMAR EL CAMINO, QUE PERMITE INVOLUCRAR DE MANERA CADA VEZ MAYOR ALMA Y ESPIRITU HUMANOS EN LA EXPLORACIÓN DE LAS ENFERMEDADES; LA EDUCACIÓN EN CAMBIO, HALLARA SU COMETIDO EN UN GRADO CADA VEZ MAYOR, EN EL CAMINO, QUE POSIBILITA SU COLABORACIÓN EN EL MANTENIMIENTO DE SANAS FUNCIONES FÍSICAS.

Si con ello esta dado la idea de una mutua colaboración, en la instauración en la vida social deberá prestarse especial atención a la mutua satisfacción.

Se aconseja a los médicos mas jóvenes, o aquellos que se incorporan, aprovechar la oportunidad de participar prácticamente en las clases. Una buena preparación constituye asimismo, a mi criterio, la actividad en un instituto de pedagogía curativa. Con ello, al medico se le abre el paso al tratamiento de lo anímico-espiritual y al campo, en el que puede experimentar la transición de la terapia pedagógica a la terapia material, que le es familiar como medico. Según la experiencia propia de Steiner “nada es mas útil para la terapia, y en especial para las enfermedades internas, como el conocimiento de cómo actúa esto o aquello en el tratamiento artístico-pedagógico”. Será importante para la relación del medico escolar para con los maestros, si conoce sus preocupaciones también a partir de las practica. Por otra parte deberá cuidar de no desviarse de ese modo de sus tareas especificas. Escuchemos, lo que dice Rudolf Steiner al respecto: “El medico escolar, que ami criterio deberia estar, tendría que conocer a la totalidad de los alumnos; no debería tener una enseñanza especial, sino ocuparse con los niños de todos los grados, según, como se presente. Debería conocer el estado de salud de todos los niños”. Puede observarse, con que libertad se refiere a la personalidad medica. Haremos bien, en tener en cuenta, que con esta nueva profesión nos encontramos en un desarrollo, de cuya fuerza vital y particularidad se obtenga el máximo beneficio para la instrucción publica y la medicina.

Con estas definiciones debería quedar señalado lo que hoy, a modo de una nueva higiene esta frente a aquellos que participan en su desarrollo y ejecución, como médicos y maestros.