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LA TOMA DE POSESION DEL YO, EN EL CURSO DE LA INFANCIA Y DE LA JUVENTUD RAINER PATZLAFF Traducción: Ana Maria Rauh “Das Ergreifen des Ich im Laufe der Kindes-und Jugendentwicklung” aus Medizinisch-Paedagogische Konferenz Heft 24 Februar 2003 (Conferencia en el congreso de médicos escolares realizada en el Goetheanum, Dornach, Suiza, el 3.11.2002) Estamos viviendo en una época, en la que se están disolviendo y están desapareciendo, estructuras sociales, tradiciones culturales, instintos, costumbres y hábitos, que desde épocas antiguas portaban y ordenaban la vida humana. Este hecho afecta de una manera muy especial a la temprana infancia, que desde hace mucho tiempo ya no transcurre como en la época de Rudolf Steiner: Recordemos tan solo la cifra en rápido aumento de las madres solas, dedicadas a la educación, al consumo cada vez mayor, o, al deterioro de las fuerzas de la salud, que se evidencia de modo cada vez mas agravante en los nuevos alumnos de las escuelas. Hasta un proceso tan elemental, como el hablar de la madre con su hijo, ya no es un acontecimiento natural. Los trastornos del desarrollo lingüístico, se conforman en un fenómeno masivo, de modo tal, que desde hace unos años los médicos y las cajas de seguridad de enfermedad aconsejan a los padres, hablar suficientemente con sus hijos. Se pierden los instintos maternales. La instrucción a los padres se torna cada vez más indispensables. En definitiva: mas que nunca nos vemos colocados frente a la necesidad de comprender a la infancia como una misión configuradora para el futuro. ¡Configurar de una nueva manera a la infancia! A ello quieren aportar su contribución, también las ciencias de nuestra época.. Al respecto, la tecnología genética esta trabajando en el sentido de solucionar una vez por todas, el problema de la salud, siendo, que gracias al diagnostico de preimplantacion (PID) nacerán únicamente hombres con masa heredada impecable. La tecnología mediática ve en la infancia un enorme potencial de facultades de aprendizaje, que debe ser aprovechada, para preparar a las nuevas generaciones a la era informática. Acorde a ello, se demanda, que ya los bebes deben tomar contacto con la computadora, que en el jardín de infantes deben ser introducidos el Internet y la computadora, adelantar la escolaridad por varios años, que cada niño sea provisto de su computadora manual, etc. Criar hombres sanos y bien informados – parecería, que nada puede ser alegado en contra de esto. Pero, ¿esto es todo lo que necesitamos para el futuro? Las fuerzas de punta de la economía mientras tanto imponen exigencias muy diferentes: Alli, de la generación joven se exige movilidad espiritual, disposición al aprendizaje de por vida, fuerzas de empatia, capacidad para el trabajo en grupo. Con otras palabras: Se pide apertura con respecto al futuro, capacidad evolutiva y desarrollo. ¿No es una ironía trágica, que la economía, que planifica esa imagen-guía progresista, en la practica parte justamente de lo opuesto? Dado que, la tecnología genética y la tecnología mediática, dos de las ramas de la economía con mayor perspectiva de futuro de nuestra época, no están considerando al hombre como un ser independiente, de desarrollo propio, con capacidad de futuro, sino que en definitiva en él están viendo solo una computadora biológica. Acerca de su “Hardware” se ocupa la tecnología genética y de la optimización de su “software”, se ocupa la tecnología mediática. Subjetivamente, los investigadores y los conductores de las economías tal vez puedan desmentir estos hechos y en sus conferencias domingueras puedan formular ideales de tinte humanístico: En la vida cotidiana, se trabaja consecuentemente con modelos del pensar que parten del hecho, de que el nino pequeño es un disco rigido vacio, que debe ser programado, o, que en el mejor de los casos, se auto-programa. Hasta dentro del uso lingüístico, una y otra vez se impone el modelo computadora, mediante cuyas categorías, se investigan, se describen y se entienden los procesos de aprendizaje y desarrollo del niño. No puede ser entendido sin embargo, como puede formarse el demandado ser, con perspectiva de futuro, a partir de un disco rígido, con fijación del pasado. ¿Cómo se le puede adjudicar al niño facultades creativas, cuando en la practica se lo considera un mero producto de procesos de programación genética y neuronal? EL CEREBRO COMO ORGANO PLASTICO En este lugar es importante, orientar nuestra mirada a la moderna investigación del cerebro. También ella parte preponderantemente del hecho, que el hombre debe ser considerado como una computadora compleja. Así y todo, a causa de los resultados de sus propias investigaciones, en los tiempos más recientes se ha visto obligada a un cambio de criterio, que, sin querer exagerar, puede ser consignado como un cambio de paradigma. Cuando hasta hace algún tiempo se había creído que el cerebro humano al cabo de una breve fase de impresión en la temprana infancia, se mantenía sin cambio por el resto de la vida, ahora ha quedado en evidencia, de que de ninguna manera es esa maquina rígida por la cual era tomado, sino un órgano excesivamente plástico, cuyas funciones pueden ser transformadas y reorganizadas durante toda la vida. Se constato además, que esta plasticidad no posee paralelo en el reino natural; dado, que ningún otro ser viviente dispone de un cerebro que de tal manera y durante toda la vida posee capacidad de aprendizaje y puede ser estructurado mediante las experiencias propias, tal como sucede con el cerebro humano. Ese hallazgo posee significativas consecuencias para la comprensión del desarrollo humano, las que ha señalado el neurobiólogo Gerald Huether de Goettinger Alemania, en su publicación mas reciente: “Ninguna de estas facultades de las que nos enorgullecemos como hombres y que conforman nuestra auto- comprensión, es innata, y menos aun manejada mediante un programa genetico. Todas ellas tienen que ser entregadas de una generación a otra dentro de un proceso bastante largo y también difícil, referido al desarrollo y a la socialización...Lo que de hecho es manejado mediante nuestro programa genético ya lo ha comprobado el emperador Federico II, con una anterioridad a los ochocientos años, cuando abandonamos el cerebro del niño en evolución solamente a la fuerza formadora de los programas genéticos, cuando por lo tanto criamos a niños bajo condiciones tales que nadie le dirige la palabra, que nadie los elogia o les muestra como hacer las cosas, se tornan deficientes mentales, imbeciles y mueren. El resultado de este experimento cruel muestra de manera contundente, que el cerebro humano –al menos en los dominios, en las atribuciones que nos conforman como seres humanos(...) –ES UN PRODUCTO SOCIAL, O BIEN, CULTURAL”. Según la opinión de Huether, aquello que eleva al hombre por encima del animal, es un órgano altamente complejo, cuya configuración no esta pre-establecida y que en cambio depende de las actividades sociales y culturales de su medio circundante, un órgano por consiguiente, que esta orientado por completo hacia fuera, hacia las demás personas y sus actividades. Lo que esas personas que rodean al niño llevan a cabo para él, se deposita en la capacidad funcional del cerebro. Al ser privado de la experiencia de esas actividades, el cerebro se degenera y esta es justamente la amenaza imperante en la actualidad, tal como Huether lo expone a modo de advertencia. Así, la investigación de la ciencia natural se ve obligada, a partir de sus propios resultados obtenidos, orientar su mirada al ámbito de la pedagogía – un proceso bienvenido. ¿QUIÉN LLEVA A CABO LA FORMACIÓN DEL CEREBRO? De todos modos queda un punto por resolver. Por mas plausibles que son las explicaciones de Huether –no son llevadas a la conclusión. Dado, que las actividades culturales y sociales del medio ambiente, de las cuales depende la formación cerebral infantil ya no suceden por si mismas a partir de los buenos hábitos o por tradición, sino requieren –como Huether remarca con toda razón- del esfuerzo conciente. En una época, en la cual se actúa en medida cada vez menor a partir del instinto, ese esfuerzo no se lleva a cabo, cuando no existe la voluntad de realización por parte de los adultos. Es necesaria la decisión consciente de la dedicación al niño. Recordemos entonces: Una esencial condición previa para el logro de la maduración cerebral infantil es –como ya ha quedado demostrado por el cruel experimento hecho por Federico II, LA VOLUNTAD DE LOS ADULTOS, de hacer lo necesario, indispensable para el niño. La volunta del adulto por cierto para nada serviría, a no ser, que por su parte el niño estaría dispuesto a responder a su vez, la actividad de los adultos con una actividad propia, para así apropiarse de todo aquello que llega a el, con respecto a estimulo y a ejemplo. Por lo tanto, una condición previa adicional para el logro de la maduración cerebral infantil es LA VOLUNTAD DEL NINO REFERIDA AL APRENDIZAJE, para la adaptación y la entrega activa al mundo. En la investigación cerebral, esa actividad del niño no aparece como factor propio, en la mayoría de los casos, se la adjudica al cerebro mismo. Y sin embargo, la experiencia nos indica, que se trata del móvil decisivo; por lo cual son impulsados todos los procesos evolutivos. Observemos tan solo la asombrosa energía con la cual el niño realiza el entrenamiento de sus sentidos, la incansable perseverancia con la cual aprende a pararse, a caminar y a hablar, la gozosa disposición con la cual se aproxima a todo lo nuevo. La fuerza prácticamente inagotable que aquí se evidencia, no procede del cuerpo y sus órganos, sino, por el contrario es su configurador, dado que recién mediante su accionar, los órganos adquieren su plena capacidad de funcionamiento. Pero, a su vez tampoco es un poder difuso cualquiera, sino resultado inmediato de la individualidad del niño, es actividad del Yo del niño, de la naturaleza más pura. La ciencia con orientación materialista, una y otra vez intenta desterrar, o hasta negar la entidad del Yo que como fuerza espiritual crea hechos físicos, trata de borrarla de su imagen universal. Quien empero esta dispuesto a ceder la palabra a los hechos, a las realidades de la vida, estará impresionado y hasta atónito de la manera como algunos niños hoy, ya pocos instantes de su nacimiento, miran al adulto. Nadie puede tener allí la percepción de hallarse frente a un disquete rígido, vacio. Un ser maduro y personal nos esta contemplando, como procedente de inconmensurables lejanías y con ojos examinadores, con profunda gravedad, con solemnidad dirige una muda pregunta al corazón del adulto. En un momento así, podemos obtener la certeza de que en el niño, frente a nosotros se encuentra un ser –Yo, que, proveniente del mundo espiritual, quiere hallar el camino al mundo terrenal, necesitando para ello, indefectiblemente el otro Yo, el ya firmemente encarnado Yo del adulto. NUESTRA COMPRENSIÓN DEL YO DEBERA AMPLIARSE Esa entidad, que a la observación imparcial se muestra tan efectiva, con la palabra “Yo” sin embargo solo es caracterizada de manera deficiente. La palabra, Yo, hasta crea confusión, puesto que bajo un Yo, por lo general entendemos un ser que es conciente de sí mismo, altamente individual, dotado de personalidad y ampliamente autónomo y todo esto no viene al caso con respecto a los niños pequeños. Además, comúnmente a las facultades centrales de un individuo atribuimos sinceridad, energía, actividad, interés, capacidad de desarrollo. Y en eso, el niño pequeño supera ampliamente al adulto. ¿Qué podemos entonces entender bajo un “Yo”? La presunta contradicción se genera, cuando se presupone, que el Yo-infantil debería manifestarse, mostrarse en la temprana edad infantil de la misma manera como en la adultez. Esto empero, no es el caso. En la temprana infancia imperan condiciones muy diferentes como en las posteriores etapas de la vida, y es mas: los dos estados evolutivos se encuentran en posiciones directamente opuestas, polares. Por tal razón, es una misión importante para la pedagogía ir descubriendo y revelando las etapas de transformación que el Yo lleva acabo en la época infantil, la época juvenil hasta llegar a la edad adulta. La época primera en la vida del niño impone las dificultades mayores a nuestra comprensión. Es allí, donde el niño reúne de manera paradojal dos cualidades aparentemente incompatibles: Máxima actividad posible y máxima dependencia posible. La causa de este hecho es la índole especial de esa actividad. No se orienta desde adentro hacia fuera (como sucede en el adulto) sino que vive en el medio circundante, esta como vertida, volcada en el mundo. No existe la distancia, y es por ello, que el ser-propio no puede ser vivenciado como algo separado del mundo. O, formulado de otra manera: El Yo se encuentra tan plenamente unido al mundo, que no puede hallarse consigo mismo. Por decirlo, se encuentra “fuera de si” y no “dentro de sí”. De este hecho resulta empero al mismo tiempo, que el niño se encuentra completamente entregado a su medio circundante. Lo que vivencia, lo que percibe, cobra un efecto inmediato, que actúa hasta dentro de los procesos fisiológicos de su cuerpo y de esa manera, el adulto tiene una gran responsabilidad con respecto a brindar a ese ser, la protección adecuada y suficiente. Aunque al cabo de tres años aproximadamente, se produce una cierta conciencia propia, durante muchos años sigue existiendo esa apertura y compenetración intensiva con el mundo. EL NINO VIVE EN SU MUNDO ANIMICO Y ESPIRITUAL CIRCUNDANTE Para el educador es importante saber, que la unión infantil con el mundo, no se refiere únicamente al entorno físico. También con su medio anímico, los niños se encuentran entrelazados de modo inseparable. Esto lo sabe todo aquel que ha intentado ocultar a sus niños algo, que le conmueve anímicamente. Por mayor que haya sido el esfuerzo, los niños lo sienten de todos modos. Cuan profundamente la inconsciente con-vivencia del niño se produce, llegando al cuerpo físico, ha sido mostrado a través de un ejemplo, por el investigador Guenter Haffelder: Un nino altamente dotado debia ser presentado a un maestro, al cual empero se le habia dicho, que tenia poca capacidad mental. El maestro entro al lugar y aun no había pronunciado palabra alguna, cuando ya los investigadores pudieron medir con sus aparatos severos bloqueos de aprendizaje en las funciones cerebrales, que se presentaron en ese momento. Cuando a su vez el maestro se aproximo a un niño poco dotado, que le había sido presentado como altamente dotado, no aparecieron tales bloqueos. De allí, Haffelder llega a la conclusión, de que la mejor didáctica de nada sirve, cuando el maestro no aporta pensamientos positivos en el encuentro con sus alumnos. Por lo demás podemos imaginarnos lo que significa para un niño menos dotado, hallarse a la merced de un maestro que piense despectivamente de el, día tras día: Los bloqueos de aprendizaje se afirman y se tornan constitucionales. Pero aun con este ejemplo no hemos llegado a medir la real profundidad de la con-vivencia infantil. El niño no solo se sumerge dentro de la vida anímica-espiritual de las personas allegadas, sino que hasta se extiende hasta la vida anímica- espiritual de seres invisibles, situados por encima de los hombres. Con mayor claridad esto se evidencia en la adquisición lingüística del niño. Al respecto, quiero referirme a mis exposiciones acerca de las “Formas aéreas del sonido”, documentada por Johanna Zinke. Las mismas nos revelan, que artificio debe practicar el niño, para poder dar al aire de la espiración la forma de sonidos claramente articulados. La formación del aire destinado al habla, que se torna posible tan solo mediante la actividad especial, rápida como el rayo, de 100 músculos, le impone máximas exigencias a las facultades motrices del niño y es lograda por tal razón, recién al cabo del erguirse, del pararse y del caminar, a modo de culminación del desarrollo motriz. Al luchar empero el niño durante meses por la correcta configuración del aire apropiado para formular las palabras, no solamente esta dando forma al aire –a través de justamente ese esfuerzo esta formando también su cerebro, colocando con ello los fundamentos para posteriores conquistas de lo cognitivo. Todo estoes llevado a cabo por el niño de un modo completamente inconsciente y, al entregarse a esa actividad, en ella esta actuando una sabiduría inconmensurable, que con toda seguridad no procede de los hombres. Dado que, ¿quién de nosotros estaría en condiciones de idear tales formas de movimiento, que mediante su ejecución crean en el cerebro del niño estructuras a partir de las cuales posteriormente surge la facultad para el pensamiento y para la concepción? EL ACCIONAR ARCANGELICO EN LA ADQUISICIÓN DEL HABLA POR EL NINO Una investigación más exacta aun, muestra que el efecto del aprendizaje lingüístico es todavía mas profundo: Con la ayuda de un aparato de ultrasonido Doppler, Armin Husmean pudo comprobar que en la sangre venosa en la region de la ingle con cada sonido que emite la persona de la prueba, se genera una forma de remolino, que es característicamente diferente según el sonido. Por lo tanto, no solamente existen “formas aéreas del sonido”, existen a su vez “formas sanguíneas del sonido”, dentro de las cuales se manifiestan las formas formadoras del habla. De ello se desprende, que a través del proceso del hablar articulado, se toma influencia y se configura el metabolismo en su conjunto. Estamos muy lejos de saber, que efectos concretos los diferentes sonidos ejercen sobre el metabolismo. Y a mayor distancia aun estamos, de poder inventar aunque fuese uno solo de estos efectos, de modo tal, que movimientos sanguíneos, a modo de gestos plásticos puedan ser transformados en procesos químicos. Aquí, esta actuando máxima sabiduría e inteligencia, y a partir de los resultados de la investigación espiritual de Rudolf Steiner sabemos, que estas fuerzas proceden de la esfera de los Arcángeles. No provienen DEL hombre que habla al niño, pero, actúan sobre el niño y su organismo A TRAVES de el y el niño se conecta a las mismas en máxima actividad. Es así, que recientes resultados de investigación nos hacen intuir, de que manera concreta el niño pequeño con su Yo aun se encuentra inserto en el mundo espiritual, trabajando en acción conjunta con las jerarquías superiores en el perfeccionamiento de su corporeidad. Que de hecho es la individualidad del niño que con su trabajo integra a su propio cuerpo las fuerzas del habla plenas de sabiduría, al lado de muchas otras señales también nos lo están indicando las mas recientes investigaciones de los estudios cerebrales: Mediante él estimulo electrico de determinadas regiones del cerebro con boveda craneana abierta pudo constatarse, que las regiones cerebrales en las cuales tiene su asiento las diferentes funciones del habla, asi como las diferentes funciones motrices del aparato lingüístico, estan localizadas de una manera distinta en cada persona. Con respecto al habla, así lo determinan los neurólogos, “los mapas cerebrales de las personas son tan diferentes como sus rostros”. SEPARACION DEL MUNDO ESPIRITUAL En el niño pequeño, nos encontramos con una actividad del Yo, que es de una naturaleza muy diferente que aquella del adulto. Desde un determinado aspecto, el niño en esa fase vive completamente AFUERA, siendo íntegramente un ser sensorio, yendo con todas sus fuerzas en dirección hacia aquello, que se encuentra fuera de sí mismo. Desde otro aspecto empero, el niño vive también completamente ADENTRO, al vivenciar al mundo desde su lado interior, anímico-espiritual, elevándose así, hasta la región de los poderes superiores. Como en una resonancia, una reminiscencia de la época pre- natal, el mundo espiritual aun esta abierto para él. Recién alrededor de los tres años, a veces también un poco antes, comienza la separación del Yo con respecto al mundo espiritual. Comienza la memoria personal, y con ella, la conciencia del propio ser, que hasta con obstinación, terquedad y espíritu de contradicción se oponen al mundo. También en el desarrollo del habla, se evidencia un primer ir-hacia-adentro, siendo, que ahora el habla ya no cobra un efecto tan importante sobre la configuración del cuerpo, apareciendo en cambio como fuerza configuradora anímica: Llenos de alegria, los ninos descubren como de la secuencia de los sonidos emergen imágenes, que pueden percibir vividamente en su alma y se deleitan visiblemente al encontrarse con palabras desconocidas (como por ejemplo “jappen” (j: i) en el cuento de “los músicos de Bremen”: jappen : jadear) cuyo sentido logran descubrir de inmediato a partir de la vivencia del sonido, sin que el adulto tenga que explicar el significado. Aun se percibe la proximidad para con el genio de la lengua, dado que lo que a los niños los deleita no es en mayor medida el contenido de información intelectual, sino la música de las palabras, su sonido y su ritmo. Por ello están gozando en oportunidad de vivir el canto y el ritmo y los juegos del movimiento. A menudo sorprenden a los adultos con la creación de palabras originales y experimentos del habla a modo de juego, que poseen siempre, un dejo artístico. Al cabo de la configuración del metabolismo, el Yo esta ocupado ahora prevalecientemente en el sistema rítmico del hombre, en el accionar anímico reciproco de afuera y de adentro, que se corresponde fisiológicamente con el reciproco accionar de la respiración y el pulso cardiaco. Todos los procesos anímicos de la configuración, todos los aportes de la memoria, todas las fuerzas de la salud se afirman en el niño mediante la repetición rítmica. Ritmizacion se denomina la palabra mágica en pedagogía a esa edad. CAMBIOS EN LA EPOCA DE LA PUBERTAD Entre el décimo y el duodécimo año de vida, luego ocurre un cambio radical: el joven por primera vez llega a una diferenciación real del mundo de afuera y del mundo de adentro: se descubre como un Yo, completamente separado del mundo de afuera. El dualismo, tan sobre-entendido por el adulto, de Yo, y el mundo –ahora, se torna en realidad para el joven, al avanzar su ente espiritual-anímico hasta la vivencia del sistema óseo, que subyace a las fuerzas de la gravedad y que se encuentra inserto en las leyes mecánicas del mundo físico. El propio cuerpo se conforma en una parte del mundo exterior frente al yo independiente, que ha tomado conciencia de sí mismo. Visto de esta manera, comienza un proceso de “camino de retorno” DE ADENTRO HACIA FUERA. Unido a ello empero tenemos a su vez una inversión DE AFUERA HACIA ADENTRO. Dado, que ahora el joven ser humano desarrolla un espacio interior, anímico, en el cual esta moviendo las preguntas existenciales mas profundas, al cual empero oculta frente a cualquier mirada ajena, de modo tal, que los adultos a menudo ni intuyen, ni pueden imaginarse, lo que esta ocurriendo en el interior de este joven, de esta joven. Con el desprendimiento del mundo exterior, se interioriza la vivencia anímica espiritual del joven ser humano. También en el habla se manifiesta ese soltarse del mundo exterior, al despedirse el joven del elemento sensorio-concreto, musical-rítmico de la lengua, al cual se había unido tan fervorosamente siendo niño, interesándose ahora preferentemente por el contenido conceptual de las palabras, que es captado muy en profundidad. La lógica y la abstracción se tornan importantes para él y con deleite manipula las fuerzas incipientes del intelecto, que por un lado otorgan poder, que por otra parte empero, puede conducir a la esfera del pensamiento exacto, científicamente instruido, donde todos los matemáticos del mundo llegan a los mismos resultados, con total independencia de su respectivo idioma. Se produce un desprendimiento de la lengua materna, que permite avanzar hacia un espacio supra-idiomático del pensamiento puro. MUDA ANIMICA –APARECE EL YO Ciertamente, que el repliegue que realiza del espacio del habla, le sirve asimismo al joven para proteger al espacio anímico interior, excesivamente vulnerable, que recién se esta formando. Nada de lo suyo-individual debe llegar hacia fuera, y es por ello, que se evita en lo posible, toda expresión individual, en la cual podría revelarse algo de la propia personalidad, utilizándose por lo tanto, frases hechas y estereotipadas, o convenciones lingüísticas modificadas (así llamado lenguaje de los jóvenes. La lengua se conforma en instrumento de ocultamiento. Recién en el décimo primer año escolar –según mi experiencia- a las jóvenes y a los jóvenes les resulta posible nuevamente, conformar la lengua en portador de pensamientos y sentimientos propios, que ahora empero proceden de un interior profundo. Expresiones individuales lanzadas con valentía a la comunidad del aula pueden ser escuchadas, y poseen el efecto de liberación, frente a la anterior presión del grupo. No pocas veces, los compañeros sienten asombro, al descubrir de pronto en él por tantos años conocido compañero, compañera de clase, un ser humano que hasta ese entonces no se había conocido. El Yo comienza a revelarse, aparece la personalidad en evolución, con los impulsos que ha traído consigo, con su dotación individual, con su propio camino de vida. Lo que ha sido traído del mundo espiritual, puede ahora hacer su entrada a la realidad terrenal. Al considerar al proceso en su conjunto, por un lado nos esta mostrando, como el Yo, siendo un ser puramente espiritual, que ha hecho su entrada en el cuerpo, se va uniendo en medida cada vez mayor, con el mundo terrenal, arraigándose cada vez mas firme dentro de la organización corporal. Podriamos decir: El Yo celestial, se conforma en Yo terrenal. Visto desde el mundo espiritual, esto constituye una inversión de adentro hacia fuera. Visto desde el mundo físico, sucede empero lo inverso: el ser espiritual-animico del nino, que al comienzo se unifica con todo lo que acontece a su alrededor -como vertido en el mundo- se interioriza en medida cada vez mayor, vale decir, va desde afuera hacia adentro. Ambos procesos, en su mutua compenetración, conforman el camino de encarnación del hombre y ambos procesos están relacionados con el poder universal de la palabra: dado, que aquello que a modo de puramente anímico o espiritual vive dentro de mí, oculto de todos los demás hombres, la palabra con sus ocultas fuerzas plasmadoras es capaz de transformarlo en un suceso sonoro físicamente perceptible, que llega al oído de las demás personas, y que a modo de algo exterior, da testimonio de mi interior mas profundo. Los escuchas reciben el mensaje empero únicamente por el hecho de que invierten al suceso acústico exterior, conformándolo en vivencia espiritual anímica en su propio interior. Al igual que el Yo humano, la palabra al mismo tiempo se orienta de adentro hacia fuera y de afuera hacia adentro, de lo suprasensorio hacia lo sensorio y viceversa, y es la palabra la que posibilita al hombre este doble giro. A través de la palabra, el hombre se conforma en ser perteneciente a ambos mundos |