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Michaela Glöckler

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Ser niño hoy

 

 

 

 

Dibujar activamente el paisaje de la vida

 

Ocuparse con las dificultades- Un principio salutogenético

 

 

 

 

 

Título Original

 

Kindsein heute. Schicksalslandschaft aktiv gestalten.

Umgang mit Widerstäden-ein salutgenetischer Ansatz.

Michaela Glöckler

 

 

 

 

 

 

 

ISBN 3-932386-43-3

 

 

© 2003 Velag Johannes M.Mayer

Stuttgart-Berlin

 

 

Traducción

 

Ana María Rauh

 

 

Supervisión

 

Florencio Herrero

 

 

Publicado por

Centro Higiénico Terapéutico “Puerta del Sol”

c/ Luis de Toro, 3 Bajo

10600 Plasencia (Cáceres)

 

 

Indice

Prefacio ......................................................... . 5

 

Perspectiva de la infancia hoy ........................ 7

 

Un nuevo paradigma .................................. 11

 

El concepto de Salutogénesis de Antonovsky............ 13

 

Heteroestasis -El desafío fisiológico

de la salud física .............................................. 15

 

El sentido de coherencia -o, acerca

de los principios de la salud del alma ....................... 18

 

Recursos de resistencia,

fuentes de salud del espíritu ................................. .. 24

 

La significación del juego infantil

mediante el ejemplo del “Flow” ........................ 33

 

La relación humana

como fuente de fortaleza ................................... 37

 

Abrir fuentes de salud -la nueva

misión de medicina y de pedagogía ........................ 40

 

Religiosidad y Espiritualidad........................ 40

 

Alimentación ............................................... 44

 

Juego y ocupación ................................... 46

 

Contar y leer cuentos ................................... 49

El esfuerzo excesivo y

el esfuerzo insuficiente ................................. 52

 

Tú puedes, lo que quieres ................................. 56

 

Lo que fortalece a los niños ................................. 58

 

Las grandes preocupaciones

de las pequeñas almas ................................. 63

 

Conocer al niño ............................................ 68

 

¿De dónde vienes tú? ¿Qué quieres? ..................... 70

 

¿Qué es lo normal? ............................................ 77

 

Ser niño hoy -¿Quo Vadis, Humanidad? .......... 82

 

Resumen ....................................................... 86

 

Notas .................................................................. 90


Prefacio

 

 

 

 

 

El nuevo paradigma que relaciona de manera singular la medicina y la pedagogía se denomina Salutogénesis. La palabra significa: origen de la salud y conduce al interés de médicos y pedagogos hacia la pregunta, de cómo se genera la salud y con ello, lo aleja de la fijación en la posible causa de trastornos y problemas. De esta manera, la mirada está orientada hacia lo positivo, hacia aquello que los niños traen consigo, lo que puede fortalecerlos y apoyarlos y lo que en definitiva les permite ser invulnerables en el núcleo de su personalidad y activos en la configuración de su destino. Debido a las múltiples dificultades y menoscabos a las cuales están expuestos los niños en la actualidad en su desarrollo, este estudio abre un actuar constructivo, orientado hacia el futuro.

Agradezco al editor Johannes Mayer por la sugerencia de resumir algunos aspectos fundamentales con respecto a esta temática y a la lectora Roswitha von dem Borne por su ayuda en la selección de los temas esenciales y su compromiso con el lectorado.

 

Michaela Glöckler

 

Dornach, en octubre de 2002

 

 

 

Perspectivas de la infancia hoy

 

 

 

Visto desde el bienestar, a los niños nunca han estado tan bien como hoy. Tenemos escuelas para sordos, tenemos escuelas para ciegos y para disminuidos físicos y mentales de toda tipo. Además; ¡Cuánto sabemos hoy acerca del desarrollo infantil! Aquello que ha aportado la investigación cerebral, la genética y la investigación referida al comportamiento y la conducta de los últimos 50 años, brinda conocimientos que –llevados a la práctica, pueden ayudar a los niños a una prometedora salida a la vida.

Tan sólo la investigación del hospitalismo –y en primer lugar, René Spitz- ha aportado información de suma importancia, ha revolucionado la concepción acerca del crecer en los tres primeros años de vida y ha colocado las bases para todos los estudios sucesivos con respecto a la temprana edad. (René Spitz: “Del lactante al niño de temprana edad –historia natural de la relación madre-hijo en el primer año de su vida”.10ª edición, Stuttgart, 1992; “La generación de la primera relación con el medio circundante”; 5ª edición modificada, Stuttgart, 1992)La revelación esencial de la investigación sobre el hospitalismo es, que los niños no prosperan cuando les falta una sólido vínculo humana.

Esta carencia conduce –sobre todo en los tres primeros años de vida, o sea, en la fase de la pre-conciencia del yo- no solamente a graves trastornos anímicos, sino también a profundísimos trastornos físicos. La ausencia de una persona de referencia durante los dos o tres primeros meses, origina en el lactante, en primer lugar, un cese completo de su desarrollo; le sigue un lapso de tiempo donde el lactante se aferra de una manera angustiosa a las cambiantes personas de referencia. Finalmente, el lloroso comportamiento cede el lugar a una creciente indiferencia y apatía. Letárgica lloriqueo, balanceo de la cabeza, insomnio y el estar propenso frente a las infecciones, se produce a continuación. Estos trastornos pueden tornarse tan graves que hasta pueden llevar a la muerte. Justamente estos síntomas de hospitalismo y privación muestran de manera más contundente, que el desarrollo corporal del hombre no solamente se lleva a cabo sobre la base de la herencia y buena alimentación, sino en dependencia de la dedicación anímica-espiritual hacia la personalidad del niño en evolución. Cuando ésta no es aceptada, reconocida e integrada, no puede “llegar”, no puede “tomar cuerpo” debidamente.

Esa orientación hacia el niño, que le da la sensación del ser aceptado, de hecho puede experimentar aún una profundización cuando los padres, o lo padres adoptivos toman conciencia de la dimensión de su misión educativa, formulando la pregunta acerca de la realidad espiritual del destino: ¿Porqué el destino me ha confiado justamente ese niño?, ¿Acaso, durante largo tiempo en lo pre-natal ha deseado ese encuentro?, ¿Qué puede significar para los dos este encuentro?, ¿Qué espera de mí, para su empezar en la vida?. Si se parte simplemente del hecho de que cada relación es parte de una configuración del destino más amplia, que tiene sus raíces en anteriores vidas terrenales, y en el presente se renuevan y siguen desarrollándose, cada día brinda de nuevo, posibilidades de consciente configuración del destino y de preparación de destino. El modo de la relación, su compromiso en el aquí y el ahora, su estar fundamentado dentro de una amplia configuración en el destino, que debe ser conquistada y cultivada, interviene decididamente en la calidad de la educación.

Al lado de estos fundamentales conocimientos que emanan de la ciencia natural y la ciencia espiritual (R. Steiner: “La educación del niño desde el punto de vista de la ciencia espiritual”), hoy se encuentran a disposición de los padres y educadores, numerosos libros, en los cuales no sólo se vuelven comprensibles los fundamentos referidos al estudio del hombre, sino además se ofrecen indicaciones que se pueden trasladar a medidas educativas en el trato con el niño.

Se encuentran a disposición, además, centros de orientación educativa, sicólogos infantiles, y grupos de auto-ayuda, para todos aquellos que buscan un consejo, y en todo sentido se ofrecen posibilidades diferenciadas de fomento.

¿Pero, así y todo, por qué existe un “estado de alarma educativa”? Con toda seguridad no esta dado por el hecho de que a padres y educadores les falten los conocimientos, sino más bien en la dificultad de trasladar esos conocimientos. En la práctica existen muchos ejemplos, dignos de ser imitados, acerca de cómo organizar la vida cotidiana en una guardería, de como seguir un plan con sentido, o cómo implementar un jardín de infantes según un criterio moderno, de manera tal, que allí se estimulen y puedan desarrollarse los sentidos, la creatividad y las habilidades. Pero la realidad nos muestra, casi siempre, que los niños que más necesitan todo esto, no lo reciben.

En el libro “¿Quién ha enseñado el matar a nuestros niños”? (Dave Grosman, Gloria de Gaetano, un llamado en contra de la violencia en la televisión, las películas y los videos, Stuttgart, 2000) se descubre, además, la nueva manera del abandono de las necesidades infantiles: la dominada y consciente de sensibilización frente a la crueldad y la violencia y la pérdida de compasión y la facultad de relación enfática. Con ello, por ejemplo, se ha más que triplicado desde 1993 la participación de niños en los delitos de violencia y muestra en los jóvenes de Alemania un aumento del 72%.

Frente a ello existen intentos de unirse internacionalmente para la protección de los niños. Centenares de organización no gubernamentales y asociaciones han entrado en acción en la lucha por los derechos de los niños. Un ejemplo al respecto es la “Alliance für Childhood”, que en el año 2000 fue fundada simultáneamente en New York, Londres y Stuttgart. Tiene como meta, la construcción de una red internacional de organizaciones, instituciones y personalidades individuales activas y trabajar a nivel mundial (6). A pesar de ello, los fundamentos más elementales de un desarrollo sano no se han podido establecer de manera tal, que por ejemplo se hayan instaurado disposiciones estatales y que hubiese preocupación de que estas medidas de importancia vital y humana, llegasen sobre todo al lugar donde se encuentran aquellos que las necesitan con mayor urgencia, por el hecho de que desde el inicio aquí la red social tiene un punto débil.

Todos –también aquellos que no tienen hijos- están llamados hoy a prestar su ayuda. Aprender a comprender a los niños y a los jóvenes, equivales así mismo a comprender nuestro propio ser humano y no olvidarlo dentro de la creciente presión de los acontecimientos. Significa empero a su vez asumir la responsabilidad compartida frente al mañana, para evitar, que ese mañana llegue de “cualquier manera”, sino participar en su configuración.

 

 

Un nuevo paradigma

 

Al lado del amplio conocimiento acerca del desarrollo infantil, se está tomando en cuenta cada vez en mayor medida, un nuevo “Paradigma médico”(7). Durante los últimos doscientos años de la historia médica hemos estado de manera absoluta, bajo el signo del paradigma de la “Patogénesis” (pathein = sufrimiento, genese = origen, generación). Este trata de la pregunta: ¿De dónde proviene el sufrimiento/ padecimiento? Esa, es una orientación de la investigación, que siempre cuando algo no funciona, busca la causa. ¿Dónde se ubica el patho-mecanismo? ¿Qué ha sucedido para que aquí algo se ha alterado, algo se ha destruido? Con respecto a una enfermedad infecciosa, esto significa por ejemplo: ¿de dónde proviene el agente patógeno y qué debo hacer, para eliminarlo, o bien, evitar el contacto con él? En ese contexto, se ha desarrollado así mismo el concepto de la prevención. Prevención de la enfermedad en el sentido de la Patogénesis consiste en impedir los factores patogenos, excluirlos en lo posible. Aquí, la pregunta es, cómo se genera la enfermedad, y cómo puede ser impedido.

Entretanto, una nueva visión de las cosas, se ha abierto paso. El nuevo paradigma de la “Saluto-génesis” (salus, salutis= salud, dicha, gracia; genese= origen, generación) preguntas en cambio: ¿Dónde yacen los orígenes de la salud? ¿Cómo puede ser fortalecida? ¿Cómo podemos aprender a manejarnos con achaques de toda clase de manera tal que se obtenga un beneficio, y en definitiva hasta se disponga de mayor salud? En correspondencia a ello, en un número cada vez mayor de universidades de Europa y de USA se instalan departamentos o también cátedras referidas a las ciencias de la salud.

Este nuevo criterio se basa sobre el modelo de salud de la “Salutogénesis”, del sociólogo médico americano –israelita Aarón Antonovsky (1923-1994) (8). La pregunta acerca de porqué las personas conservan la salud debe prevalecer sobre la pregunta acerca de las causas de enfermedades.

¿Pero, qué es realmente la salud? ¡Por cierto, que no es meramente ausencia, o el estar libre de enfermedades! Hoy, en las ciencias sociales y en la medicina se está de acuerdo, de que la salud debe ser contemplada en dimensiones varias. Al lado del bienestar físico (p.ej., alegría, dicha, el sentirse satisfecho de la vida) tiene que estar presente también, capacidad productiva, auto realización y el hallazgo de un sentido de las cosas. La salud depende del grado de percepción y de la capacidad en el trato con las cargas, los riesgos y los peligros. Está determinada también por el mundo social y ecológico circundante, así como por el descubrimiento y la utilización de las así llamadas fuerzas de resistencia.

En la actualidad, amplios círculos exigen el planteamiento integral en la medicina, porque se percibe lo inhumano de un modo de ver reducido, o bien, reduccionista. Únicamente allí, donde concuerdan los factores, se genera la sensación del estar “sano”, o, “íntegro”. Es así, que también la “Central Federal para el Esclarecimiento de la Salud en Alemania” ha tomado el modelo de la Salutogénesis de Antonovsky como tema de una publicación, para examinar, qué consecuencias pueden ser deducidas de allí, para la configuración de la higiene pública (9).

 

 

El concepto de Salutogénesis de Antonovsky

 

Aarón Antonovsky, de descendencia judía, nació en 1923 en Brooklyn y en 1960 emigró con su esposa a Israel. Como testigo de la época de la segunda guerra mundial, tuvo que vivenciar, que muchos familiares y personas de su entorno han tenido que sufrir los traumas y los daños del holocausto o han sido exterminados en campos de concentración. Como sociólogo médico, en Israel participó de diversos proyectos de investigación, que se ocupaban de la relación entre factores de stress y salud, o bien, de enfermedad. Pronto defendió un concepto de stress, en el cual los factores del stress ya no son considerados como fundamentalmente patógenos, sino como desafío, como estímulo, que promueven un estado de tensión. De esta manera llegó al planteamiento psicológico de modelos individuales de elaboración, o bien, posibilidades, frente a tales estados de tensión.

Las reflexiones sobre la base de investigaciones acerca de los efectos del climaterio en mujeres nacidas entre 1914-1923 que en parte habían estado prisioneras en un campo de concentración, fueron decisivas para su actividad investigadora.

Para asombre suyo pudo constatar, que una considerable cantidad de sobrevivientes de este holocausto, que habían sufrido todas las crueldades del campo de concentración y que luego también padecieron tres guerras en Israel, según sus investigaciones poseían una especie de Super-salud. Después de todo lo que habían pasado, se encontró con personas de una fuerte radiación, una robustez anímica y rebosante de salud, de modo, como no lo había encontrado con anterioridad.

Este hecho ocasionó que se preguntara: ¿cómo es posible algo así, que en realidad se contradice con todo entendimiento, con todas las teorías sobre el trauma psicológico?

¿ Estas mujeres cómo han logrado resistir esas cargas extremas y permanecer sanas, en lugar de recibir daños físicos y anímicos, o de quebrarse? La respuesta a esta pregunta, trajo consigo el cambio de perspectiva, salutogenética, decisivo, que determinó el conjunto de su labor de investigación. Comenzó entonces, a investigar sistemáticamente, las condiciones para la salud, que pueden ser resumidas en tres principios básicos. Su observación es decisiva para el crecimiento saludable de los niños. Otorgan al trabajo médico-pedagógico en su conjunto, una orientación global consecuente.

Heteroestasis- el desafío fisiológico de la salud física

 

“Hetero”, quiere decir “diferente”, o también “ajeno” y “estasis”, “estado”, “situación”. En la medicina, del organismo sano se conoce el concepto de homeo-stase, vale decir, el mantenimiento constante del medio. Todas las funciones corporales fisiológicas buscan un así llamado equilibrio del flujo.

A ello, Antonovsky ahora le opone el concepto de la hetero-stase y dice: La salud no se mide primariamente en la meta de la homeo-stase, sino en la vía de la superación de las influencias hetero-státicas. Se mide en la capacidad de poder manejarse son factores y procesos hetero-satáticos. Salud es expresión de la capacidad de superación de tendencias de enfermedades, influencias ajenas, ataques, cambio climáticos, alimentos no habituales y otros. Cuando el organismo logra sobreponerse positivamente –según el principio: “lo que no me mata, me fortalece”- habrá adquirido nuevas facultades para mantenerse con salud.

El aspecto esencial del principio de Salutogénesis es por lo tanto la facultad del hombre de poder confrontarse con lo ajeno y salir fortalecido de ese encuentro. El principio de la heteroestasis significa también, el aprender a soportar el stress y los conflictos y no eludirlos en todos los casos. Es menester, aprender a conocer los límites tanto físicos como anímicos y alargarlos.

Este principio tiene, y tendría –si se lo tomase en serio- consecuencias de largo alcance para toda la política de vacunación, para el tratamiento de los estado febriles, así como el sistema inmunológico infantil. Tocaría nuevas preguntas, nuevas estrategias en la prevención de la salud. Significaría, de todas maneras, que las medicinas experimentarían una mayor individualización y que no todos los niños por ejemplo se vacunen según el mismo esquema o se los trate por igual con antibióticos.

Afortunadamente, el protocolo pediátrico de las décadas del 60 y 70 del siglo XX –cuando aparece la fiebre, inmediatamente debe ser suministrado un supositorio- ya ha tomado el rumbo correcto, y en los manuales modernos puede leerse, que únicamente el pediatra inexperto utiliza el supositorio cuando hay una fiebre. Demasiado convincentes son las pruebas dadas por el efecto de la fiebre con acción inmunológica y nociva para virus y bacterias (10).

El enfoque salutogenético fomenta así mismo el principio de la medicina antroposófica, de que al pasar las enfermedades infantiles se favorece al desarrollo infantil. Esto ocurre porque se favorece el desarrollo del sistema inmunológico, la capacidad de la autorregulación y autocuración y con ello, la individualización física y la “encarnación”. Por supuesto, que eso no significa, que en un caso dado no deba aplicarse una vacuna, usar substancias que bajen la fiebre o antibióticos. Pero solo en el caso de una indicación dada, como el de una debilidad física, defectos cardíacos y similares, de inanición, carencia de higiene y cuidados, tal, como por ejemplo es el caso en África.

Es así, que en cada niño deberá ser formulada la pregunta, si posee la fuerza suficiente para confrontarse con la enfermedad. Evaluar esto, es una tarea exclusivamente del médico. Cuando el niño es tan débil en su constitución que no puede exigírsele la confrontación con una enfermedad o con fiebre alta, o cuando está ausente el apoyo necesario por parte del entorno social, entonces, por cierto que también cobra sentido darle la vacuna al niño y, en determinado caso, tratarlo con antibióticos y medicamentos que bajan la fiebre.

Pero poco a poco cobra validez, que no debe impedirse la confrontación con todas las enfermedades infantiles mediante vacunaciones masivas, no pensadas, quitándoles así a los niños la oportunidad de desarrollar nuevas fuerzas de resistencia de largo alcance. En las discusiones acerca de este tema se omite una y otra vez la información de que por ejemplo en el caso de sarampión se observan complicaciones mucho más a menudo, cuando se suministran medicamentos que bajan la fiebre, quitándosele así al cuerpo las armas contra el virus del sarampión (11).

A causa del crecimiento incremento de resistencia en el campo de los antibióticos, afortunadamente en esa frontera ya se ha indicado un pensamiento nuevo, al recomendar también en medida creciente los profesionales, de recetar los antibióticos únicamente cuando están indicados, vale decir, cuando el organismo es demasiado débil como para llevar a cabo por su propia cuenta, la superación de la infección. Es así, que ahora también en el campo de la medicina convencional se acepta aquello, que ya era recomendado por homeópatas, médicos antroposóficos y otros médicos complementarios durante largo tiempo; es decir, un acompañamiento con el pensar y el sentir de las necesidades del organismo en crecimiento.

Para el principio de patogénesis lo típico sería el consejo: vacúnate contra todo virus gripal, evita en lo posible todo stress y enojo y ante cualquier malestar, toma de inmediato alguna tableta. Para la Salutogénesis en cambio, es decisiva la cuestión: ¿Cómo aprendo a manejar con todas las situaciones de la vida y ser flexible interiormente y exteriormente? ¿Cómo adquiero tolerancia frente a las frustraciones, frente al stress, además de ampliamente autónomo y con capacidad de auto-regulación? (12).

 

 

El sentimiento de coherencia – o, acerca de los principios de la salud del alma

 

En el centro del concepto de Salutogénesis de Antonovsky, se encuentra la idea de Sense of Coherence (SOC), o sea, el sentimiento de coherencia. Se trata de poder comprender, lo que promueve en definitiva, que podamos soportar interiormente cargas extremas de índole negativa. Antonovsky descubrió, que las personas sanas poseen un fuerte sentimiento de coherencia, vale decir, que pueden sentirse unidos positivamente consigo mismos, con su destino, con otras personas, así como con las circunstancias de la época en la cual viven. Coherencia significa, estar relacionado, estar unido. Cuánto más intensamente se logre vivenciar esto, tanto más claro y comprensible se volverá a su vez la relación hacia las cosas y con ello, la vivencia de las cosas para la propia existencia. Sin esa referencia hacia mi mismo, las cosas y los seres a mí alrededor, mi propia existencia con respecto a su propio sentido será un interrogante atormentador .

El estado de salud y el estado de enfermedad de una persona es determinado decisivamente a través de su postura fundamental ante el mundo. Es por ello, que en condiciones exteriormente comparables, como por ejemplo en épocas de guerra y de apremios, puede observarse como los afectados los superan de forma distinta. El sentimiento de coherencia es una “orientación global”, que expresa la dimensión de como alguien tiene un sentimiento perspicaz, persistente y, sin embargo, de confianza, en primer lugar, que en el curso de la vida las exigencias del mundo de las experiencias interiores y exteriores son estructuradas, previsibles y explicables y que en segundo lugar se encuentran a disposición las fuentes necesarias para poder cumplir con esas exigencias, y, en tercer lugar, que esas exigencias son desafíos que merecen inversiones y compromisos (13).

¿Cómo se aprende a desarrollar este sentimiento de coherencia y predisponer con ello de manera duradera la salud? A través de la educación el niño deberá aprender una concepción satisfactoria del mundo. Debe aprender que el mundo es:

- entendible

- significativo, en lo que a su sentido respecta

- manejable.

 

Esta significa, tener frente al mundo y frente a mí mismo el sentimiento: cuando me esfuerzo de manera suficiente, si me intereso con seriedad, podré comprender aquello que me sucede.

Percibir al mundo como ordenado y estructurado y no como caótico, arbitrario, causal o inexplicable, es decisivo para el sentirse con salud. La persona que dispone de una elevada medida de comprensibilidad , parte del hecho, de que las dificultades con las cuales se va a encontrar en el futuro, o, que son previsibles, o que, se de hecho aparecieran sorpresivamente, pueden ser incorporados y explicados. La muerte, la guerra y el fracaso pueden aparecer, pero, una persona así puede explicárselos , y con ello, encontrar una relación conciente hacia ellos.

El sentimiento del cobrar sentido o del cobrar significado/ importancia describe la dimensión con la cual podemos dar sentido a nuestra vida. ¿Vale la pena de que hagamos la inversión de energía en problemas y exigencias? ¿De que intervengamos en su favor, de que nos comprometamos con ellos? ¿ De los consideremos más bien desafíos bienvenidos en lugar de cargas de las cuales desearíamos liberarnos?

Cuando sucede algo trágico, por ejemplo, un accidente, la muerte de alguien muy cercano, la necesidad de someternos a una operación muy seria, o, la pérdida del empleo, no solamente se sentirá miedo, tristeza o rabia, y sino que también nos preguntaremos: ¿qué significa este acontecimiento para mí, para mi desarrollo? ¿ cómo puedo darle a mi vida tal vez un nuevo sentido justamente a causa de ese hecho? Así, las experiencias de desgracias podrán ser percibidas como desafíos, dentro del cual puede ser integrado positivamente el propio destino. Quien vive de esa manera, no vive en contradicción consigo mismo, o desprende grandes partes de vivencias de la propia personalidad, como inaceptables. Aquí, se está llevando a la realización, un motivo profundamente cristiano: el motivo representativo. Cierta vez, Steiner lo formuló de la siguiente manera: “Sea lo que fuese lo que estás sufriendo, lo sufres por una gran coherencia universal”(14). Recién en el contenido del conjunto, los acontecimientos –por más oscuros que fuesen- muestran su sentido.

El sentimiento de la maniobra factible está dado con respecto a aquello que se puede y aquello que no se puede. Frente al no-poder, por cierto que se tiene la sensación: “Si quisiera, podría”. En principio, vivenciamos al mundo como “maniobrable”, manejable. A ello pertenece así mismo la convicción de que las dificultades tienen solución y de que tenemos a nuestra disposición posibilidades, recursos apropiados existentes o a edificar, para poder encontrarnos con las demandas (15). A disposición tenemos al respecto las experiencias de las cuales disponemos nosotros mismos, o experiencias que son aportadas por otros –por el cónyuge, por amigos, colegas, por el médico, por Dios- en fin, por alguien con quien podemos contar, en quien confiamos, quien ayuda.

El sentimiento de coherencia –como vivencia como factor de comprensión, factor de sentido y factor de maniobra del mundo- experimenta su desarrollo ampliamente en la infancia y en la juventud. Es por ello, que a esa época le incumbe la decisiva importancia para la salud en los años posteriores de la vida.

Después de la segunda guerra mundial, por ejemplo, hubo muchos niños, que a causa de vivencias propias durante la guerra o relatos de adultos afectados, como aquellos sobre quienes habían sido arrojadas las bombas atómicas en Hiroshima y Nagasaki en Japón, estaban cargados con fuertes miedos.

Es decisivo entonces tener al lado por lo menos una persona, que tiene comprensión por la situación de los niños, a la que pueden formular preguntas y que de esta manera ayudan a establecer un sentimiento de coherencia, para de alguna manera poder ir ordenando lo terrible, conduciéndolo al menos al poder de comprensión.

Algo así sucede hoy a muchos niños y jóvenes en resonancia a los acontecimientos del 11 de Septiembre, o cuando oyen del asesinato de pueblo o de hambrunas, o del languidecer de los incontables infectados del SIDA en África. Lo uno, necesario, son las discusiones y los reportajes, así como informaciones, en lo posible, lo más extensas, que tornen comprensible y factible de elaboración al acontecimiento. Según la dad del niño, es decisivo empero sobre todo, la existencia de una persona cercana –preferentemente, el padre, o la madre- quien comparte todas esas vivencias, teniéndolas en su conciencia, irradiando a pesar de ello, esperanza y confianza en la vida. A través de su manera de ser, le transmite al niño, que se puede aprender a vivir también con estas cosas y le explica las posibilidades para participar en los trabajos que promueven un cambio positivo de las circunstancias. Lo decisivo, es el vivencias: también a mí se me necesita, yo puedo colaborar a que la vida se torne más digna de ser vivida, vale la pena el esfuerzo de colaborar en el conjunto.

“El sentimiento de coherencia decide acerca de que si consideramos a las cargas exteriores como stress amenazante, desgastador, nervioso, cansado, superfluo y enojoso, o como desafío a las que creemos poder soportar, o dominar –sin traicionarnos a nosotros mismos- o, tal ves que hasta puedan llegar a proporcionarnos alegría.

Puede ser, que en realidad podamos sentir poca alegría por nuestro trabajo, por ejemplo, realizar las tareas del hogar, o vi a la escuela pero, cuando estamos convencidos de que se trata de un trabajo importante, por que de esa manera se apoya a la familia, se cuida a los niños, o se está preparando a una carrera, entonces, así y todo, se podrá disponer de un vigoroso sentimiento de coherencia. Como adulto, lo podemos conquistar también de nuevo, todos los días, al examinar disposición con respecto al nuevo día, proponiéndose, emprender de buen ánimo las cosas que deben ser realizadas, por ser necesarias en un contexto mayor, aún, cuando por el momento podrían ser percibidas como molestos.

Mediante esa conceptualización central con respecto a la salud anímica- el sentimiento de la coherencia- es aprovechado algo, que personas con experiencia de vida han afirmado siempre, así como lo hizo el claro entendimiento humano, la diferencia consiste en el hecho de que ahora está presente a modo de resultado de investigación basado en los factores. De esta manera se dispone del chance de ser tomado en serio, así como de disponer de la posibilidad de ser enseñado y aprendido. Cuando en el curso de la infancia y la juventud se adquieren maneras de tratamiento y estrategias de superación de un problema, más tarde se estará en condiciones de elaborar acontecimientos biográficos, dándoles un sentido. Se desarrolla un sentimiento de solidaridad, se experimenta un estar unido al mundo que nos rodea, con otras personas, pero también con uno mismo.

Un ejemplo impresionante para tal solidaridad, es una carta, que Friedrich Bonnhoeffer escribió a sus padres, el día de la navidad de 1943 desde la prisión en Tegel, poco antes de su ejecución: No hace falta que os diga, cuán grande es mi nostalgia de libertad, cuán grande mi deseo de esta junto a ustedes.

Pero, a través de décadas nos habéis proporcionado navidades tan bellas, que el acrecido recuerdo es suficientemente fuerte como para cubrir con su radiación una navidad más oscura. En épocas así, recién queda de manifiesto lo que significa poseer un pasado y una herencia interior, independiente del paso del tiempo y de las casualidades … Creo, que quien se sabe poseedor de tales reservas de fuerza, no necesita avergonzarse tampoco de sentimientos de ternura, que según mi opinión pertenecen a los mejores y a los más nobles del ser humano, cuando son promovidos por el recuerdo al un pasado bueno y rico. Nos someterán a aquél, que se mantiene fiel a los valores que ningún hombre puede quitarle (17).

Antonovsky era de la convicción, de que recursos como amistad, amor y fantasía, motivación y tareas percibidas como plenas de sentido, así como desafíos, con decisivos para el desarrollo de la salud y por lo tanto, para el sentimiento de coherencia subyacente.

Cuando un niño logra superar por ejemplo la negación de sí mismo y el creerse más tonto que los demás, al aprender a respetarse, por el hecho de que también el maestro y los padres lo acompañan en ese sentimiento de coherencia, siendo en cambio que todo lo hacen para sus hijos, a menudo no se dan cuenta, que a los jóvenes les faltan los espacios vitales para el desarrollo de su ser propio, o maestros, que no tienen un auténtico contacto interior hacia el alumno, actúan en contra de la formación del sentimiento de coherencia.

 

Recursos de resistencia, fuentes de salud espirituales

 

En definitiva es decisivo –y eso hoy es lo más difícil que tenemos que aprender- que construyamos resistencia en lo espiritual, recursos de resistencia. Con ello, Antonovsky se refiere a fuentes, reservas de fuerzas interiores que nos permiten ser resistentes, cunado se nos aproximan cargas descomunales.

Cuantas personas existen actualmente, que entran en depresión, por haber perdido la confianza en el desarrollo, en Dios y en los hombres. Las crueldades y las violencias, la corrupción, las guerras y las catástrofes, de las que permanentemente se está informando, son apenas soportables para las personas que participan con sus pensamientos y sus sentimientos. A menudo, las consecuencias son enfermedades, drogas o abusos de medicamentos, o hechos de desesperación, como el fusilamiento de los propios padres y maestros, así como actos de terrorismo que pueden llegar hasta los atentados suicidas, de los cuales se ven afectados otras personas. Aquí, se tendrá que edificar una visión del mundo, que ayude a comprender y a elaborar el mal, lo destructivo. Juan Jonás (1903-1984), un filósofo judío, contemporáneo y colega de Antonovsky, ha influenciado decisivamente al debate ético del siglo XX, con su principio de la responsabilidad. En el centro de su filosofía se encuentra una responsabilidad definida, humanística, que apuesta por la dignidad del hombre. La madre de Juan Jonás había muerto en las cámaras de gas de Auschwitz. Para él, como judío creyente, esto era incomprensible. Dado, que según la tradición judía, Dios vive en la historia, obra en la historia y acompaña a los hombres en el proceso de la historia. Por así decirlo, Dios es vivenciable a través de la historia y no castiga a ningún justo.

Después de los acontecimientos en Auschwitz, Jonás sólo pudo preguntar: ¿ dónde estuvo Dios, cuando aconteció Auschwitz? ¿Dios se ha apartado del pueblo judío y hasta de la humanidad toda, lo ha abandonado? ¿ Acaso, para ella Dios no ha existido nunca? ¿ O, ha cambiado su relación para con la humanidad? ¿ En el curso de la evolución humana, Dios ha ido evolucionando en su relación hacia la humanidad? Sobre la vía de tales preguntas, Jonás llegó a un concepto de lo divino procesual y evolutivo. Lo podemos leer en su libro “El concepto de Dios después de Auschwitz”. En esa obra, formula la pregunta: ¿Puede Dios aún ser todo-poderoso, y ser íntegramente sabio, después de que sucediera Auschwitz, de que sucedira el holocausto?

Y constata que, -si Dios existiese aún- ya no puede ser todo poderoso e íntegramente sabio con respecto al hombre, aun cuando lo fuera en épocas antiguas. Si hoy lo fuese, el holocausto no hubiera sucedido. La sabiduría íntegra y el poder total, evidentemente le ha otorgado al hombre individualmente y a la humanidad –brindándole la oportunidad de decidirse en libertad por el bien, pero, también la posibilidad de equivocarse y de perderse en los peores caminos equivocados. El hombre mismo tiene que aprender a asumir responsabilidad y saber lo que hace. Es responsable de la obra de sus manos, y no Dios. Auschwitz fue obra del hombre (18).

Jonás descubre el ámbito del medio, como ámbito de lo propiamente humano. Es el ámbito del corazón, de la conciencia y del amor, que es compatible con la libertad del hombre y con la independencia de los por él reconocido. Solamente en ese ámbito existe una relación estable entre el ser humano y Dios, desde el primer día de la creación hasta el día de hoy. Sólo aquí, está dada la continuidad incuestionable en la relación hombre-Dios. El conocimiento y el poder pueden ser fragmentados y mal usados.

Sirven al hombre para el desarrollo de su facultad de emitir un juicio desde conciencia propia y sobre todo: para el desarrollo de responsabilidad en la conciencia de su libertad. Frente a ello, con respecto al amor cobra validez que existe . Caracteriza al eterno núcleo esencial del hombre, con el cual Dios permanece unido –también en Auschwitz. Dios es amor. Ese Dios puede estar presente en Auschwitz y asistir a los hombres. Ese amor no se desarrolla, no vive en el tiempo, tiene duración- Existe, es . Es gracia, es obsequio, relación hacia el ser, que de inmediato está presente en profusión, cuando no nos avergonzamos de ese amor, cuando no abrimos a él, cuando lo aceptamos plenamente.

Ese concepto de Dios, después de Auschwitz, ha salvado la imagen de Dios para Jonás. Pero ese concepto de Dios es a su vez el más vigoroso principio de salutogénesis, del espíritu humano, que acepta a sí mismo, que se quiere a sí mismo, que vuelve a encontrarse en Dios. Con ese principio salutogenético se torna posible, soportar el caos, el terror y los traumas. Solamente con ese principio estaba relacionado el poder sobrevivir en el holocausto.

También Víctor Framkl (1905-1997), profesor de neurología y psiquiatría, es testigo de la experiencia abismal y de renacimiento de la naturaleza humana. en su libro “… A pesar de todo, decirle sí a la vida” (19), relata cómo ha vivenciado y superado la vida en el campo de concentración. Volvió del infierno, a Viena, y había perdido todo: sus padres, su hermano, su esposa. A pesar de ello, estaba libre de todo sentimiento de venganza, de represalia.

Su libro, es un estremecedor relato, acerca de años de trato inhumano, marcado por el tormento del hambre, del frío, de durísimo trabajo y triquiñuelas, y sobre todo, de una desesperanza indescriptible, por el hecho de que no podía ser vislumbrado un final de esa época, mientras que estuvo constantemente presente, la posibilidad de la muerte.

Frankl nos muestra las fuerzas impensadamente grandes, que pueden ser despertadas en tales situaciones extremas. Cierto día se pregunto, si acaso no existe una libertad espiritual, frente a todas estas opresiones exteriores y brutales señales de poder. Descubre el poder interior de la libertad, que yace en el hecho de decidir uno mismo, cómo situarse frente a los acontecimientos de la vida –también en el infierno. Adquiere claridad acerca de lo falso que es, mirar al hombre, como si fuese el producto de los genes, de su medio ambiente y todos sus condicionamientos y convenciones hasta allí habidas. Llega al reconocimiento, de que en el campo de concentración todo se le puede quitar al hombre, menos la última libertad humana, la de tomar una postura determinada frente a las circunstancias dadas –y cada día en el campamento aportó miles de oportunidades de poder llevar a cabo esa decisión interior: así o asa. De esta manera, le fue dado la retirada del terrible entorno y la entrada a un imperio de libertad espiritual y de riqueza interior.

Es así que afirma, que en definitiva cada ser humano –aun bajo tales circunstancias- de alguna manera puede decidir, que se hace de él, en definitiva, en el campamento: un preso del campo de concentración, o un ser humano, que aún aquí sigue siéndolo, conservando la dignidad humana.

También en algunos otros reclusos del lugar pudo observar la tendencia de interiorización, que allí, donde se daba la oportunidad, pudo conducir al encuentro y a la vivencia más intensas del arte y de la naturaleza. Entonces pudo pasar, que uno u otro de los compañeros que estaban trabajando a su lado, llamó la atención acerca de los rayos del sol, que al ponerse, aparecían entre los troncos de los árboles –tal como sucede en la conocida pintura de Durero. O, con una repentina conmoción, reconocían las nubes, de formas siempre cambiantes, que dan vida al cielo y pueden mostrar colores supra-terrenales. De estas impresiones se alimentaban con fuerza. La interioridad de la vivencia puede hacer olvidar al medio circundante y toda esa situación terrible, convirtiendose en momentos sagrados. Frankl mismo se asombra mirando los rostros de sus compañeros, radiantes de embeleso, cuando a través de las mirillas enrejadas del vagón de transporte, en el viaje en el tren de Auschwitz a un campamento en Baviera, pueden contemplar las montañas de Salzburgo, cuyas cumbres resplandecen envueltas por el sol del atardecer. Hombres, que prácticamente ya nada esperaban de su vida, a pesar de ello -¿o, tal ves justamente por eso?- estaban fascinados por la belleza de la naturaleza de la cual habían estado privados durante tanto tiempo, belleza, detrás de la cual podían intuir al Creador.

Esa experiencia es internacional y humana en su conjunto. Une indisociablemente a personas desconocidas y las otras que se conocían desde hace mucho tiempo. Pero tiene a su vez el poder, de otorgar a las fuerzas interiores la más firme resistencia.

Alexander Solschenyzin (nacido en 1918) describe en su “Archipealo Gulak”, como en el momento, cuando un soldado ruso con su bota embarrada le está por pisotear el rostro, -él está tirado en el suelo- tiene la fuerza para poder pensar: sólo puedes destruir mi cuerpo, mi espíritu no lo puedes tocar.

El recurso más poderoso de resistencia es la experiencia divina y con ella, la experiencia de la identidad, la vivencia del propio yo, como ser eterno, en su manifiesta originalidad.

También Abraham H. Maslow (fallecido en 1970), llega a ese resultado(20). Conjuntamente con Carl R. Rogers y Erich Fromm, pertenecía a los fundadores de los representantes de la psicología humanística, en la mitad del siglo XX. Su teoría de la motivación que explica el obrar humano a partir de necesidades graduales, parte de una imagen humana íntegra, positiva. La psicología humanística ha abierto la puerta para la investigación de todas aquellos fenómenos psicológicos, que se denominan trascendentales o trans-personales. A esos fenómenos Maslow no sólo atribuye los estados superiores y más positivos de la conciencia y de la personalidad, sino también una concepción de valores y verdades imperecederas, como parte de un propio ser amplificado.

En sus investigaciones, primeramente inició la búsqueda de la salud psicológica. Para ello decidió investigar a personas, a seres humanos con una extraordinaria salud, “el uno por ciento más saludable de la población del College”. El criterio para la selección, era la evidencia de auto-realización, que podría ser descrito como el pleno empleo y aprovechamiento de los talentos, las capacidades y facultades. Esas personas, parecen llegar a la auto-realización y parecer hacer lo mejor de lo que son capaces. Todas las personas investigadas se sentían seguras y sin temores, aceptadas, amadas y con plenitud de amor, dignos de estima, y respetadas y habían decidido ampliamente para sí, sus opiniones religiosas y filosóficas.

En Maslow se encuentra una descripción impresionante de características comunes, mediante las cuales se destacan las personas sanas. Aquí, resumimos algunas de las mismas:

 

Las personas anímicamente sanas poseen:

? Una buena percepción de la realidad, la capacidad de juzgarse a sí mismo, a los hombres y al estado de las cosas.

? Pueden aceptarse a sí mismo, a los demás y a la naturaleza y tiene una aversión contra el cultivo de la imagen y toda forma de falsedad.

? Son naturales, espontáneos, simples y modestos.

? Se orientan hacia el problema y no se orientan hacia su propio yo.

? Pueden estar solos sin sentirse quebrantados, tienen una necesidad de privacidad.

? Poseen una estima de valores sin quebranto y pueden hacer frente a la vida con reverencia, alegría y asombro.

? Recibieron la formación por experiencias místicas;

? Poseen sensibilidad ante la comunidad, tienen una estructura democrática del carácter y una disposición fuertemente ética.

? Su humor es filosófico y no hostil –no se ríen a causa de lo hiriente de los chistes, sino sienten goce por le chiste mismo.

? Son creativos.

Desde la visión de la de Salutogénesis se puede decir: estas personas disponen de un sentimiento de coherencia excepcionalmente bueno.

“Nuestras personas sanas investigadas, por lo general no se sienten amenazadas por lo desconocido, ni sienten temor y de esta manera se diferencian notoriamente del hombre de termino medio”.

Personas de auto-realización, tal como Maslow señala a las personas investigadas, poseen la maravillosa facultad de darle siempre mucho valor, a las experiencias y encuentros, con veneración, con alegría, asombro y hasta con éxtasis. Para las personas así, aún el día laboral normal, los negocios y tareas diarias pueden ser excitantes y emocionantes, una y otra vez.

Entonces, pueden aparecer también conceptos tales como: “fe en Dios”, “fe en una persona”, una amistad profunda, incondicional, de compromiso. Esas son referencias íntimas hacia el mundo y su fondo real de amor.

En las personas investigadas Maslow ha descubierto a su vez, que no ha sido solamente la fe en Dios, que colmaba a esas personas, sino, que casi todas habían tenido experiencias con Dios, había vivenciado aperturas interiores, vivencias culminantes, vivencias de transcendencia, un haber sido tocado por una realidad espiritual. Señala a esas vivencias-cumbre metafísicas como “Peak Expiriences”. Puede tratarse de una vivencia única, o de varias vivencias, pero puede tratarse así mismo de vivencias regulares de encuentro con lo espiritual, promovido por una vida meditativa; de todo modo, vivencias, que están en condiciones de vigorizar y fortalecer esa conciencia de los divino, o esa fe. Esas experiencias místicas eran sentimientos de un horizonte sin límites que se abre a la mirada, la sensación de ser más poderoso y al mimo tiempo desamparado, el sentimiento de máximo éxtasis y veneración y de gran asombro, la pérdida del sentimiento de la ubicación en el espacio y en el tiempo, y, finalmente, la convicción, de que había sucedido algo sumamente importante y valioso, de modo tal, que hasta en su vida cotidiana se sintieron transformados y fortalecidos a través de esas experiencias.

Y así ese ámbito espiritual, a despecho de todo entendimiento, fue integrado a su psicología humanística. Dado que Maslow reconoce con toda franqueza, que anteriormente había sido un normal científico materialista, ya que para él, las experiencias espirituales habían sido algo que había relacionado siempre con la psicopatología, o lo había atribuido a la vida privada. Pero, las personas que le habían relatado sus experiencias, no eran enfermas, sino justamente sanas en todos los sentidos, es más, los más sanos que había podido encontrar. Y eso lo llevo a cambiar su manera de pensar de persona. Luego, se dispuso a investigar en profundidad a ese fenómeno, siendo, que sobre la vía puramente empírica llegó a una comprensión espiritual, de esa dimensión divina, o bien, de ese propio ser más elevado del hombre.

 

 

La significación del juego infantil a través del ejemplo de “flow”

 

 

El psicólogo y filósofo americano Mihaly Csikszentmihaly se sintió muy animado por la literatura psicológica de la autorrealización y las “Peak experiences”. Encontró en Maslow descripciones detalladas de estados anímicos subjetivos, tales, como le habían sido referidas en las entrevistas con artistas, pero también con escaladores de montaña y cirujanos, y finalmente, también por simples campesinos y obreros durante su actividad. Para los resultados de sus investigaciones formuló un concepto, que en su contenido podría ser equiparado al sentimiento de coherencia que mantiene la salud. Es el concepto “flow” (21). Se refiere a algo, que posee la cualidad del fluir. Es un fluir de un instante al otro, dentro del cual está inmersa la persona en cuestión, siendo, en el mejor de los casos, amo y señor de sus actos, sin percibir casi, una separación entre sí y el mundo circundante, entre el estímulo y la reacción, o entre el presente, el pasado y el futuro. Csikszentmihaly describe con ello un estado, en el cual el hombre se encuentra plenamente dichoso y en armonía consigo y con el mundo. Pero no se refiere a una felicidad en el sentido de goce, sino felicidad mediante alegría experimentada en la actividad propia. Cuando alguien ejerce la actividad por sentirse motivado por la alegría experimentada en la actividad, su autoconfianza se ve fortalecida de la misma manera que su sosiego y su sentimiento de solidaridad con otros.

¿Cómo podemos lograr alcanzar flow en aquello que hacemos? Para explicarlo, Csikszentmihaly se orienta en primer lugar hacia la contemplación de los juegos. “Cuando el hombre juega, se encuentra en la plena posesión de su libertad y de su dignidad.

Si pudiésemos descubrir, lo que al juego lo hace una actividad de tal envergadura liberadora y gratificante, estaríamos en condiciones de emplear ese conocimiento también más allá del marco de lo referido al juego”.

Al estar jugando, el niño está tan “plenamente en el asunto”, como también plenamente consigo mismo –con entrega total se vivencia unificado con aquello que está haciendo. Una inmersión tan plena dentro de una vivencia y un hacer con plena alegría, de otro modo esto mismo se observa también en los artistas, por ejemplo, en los músicos y en los pintores. Csikszentmihaly se formula entonces la pregunta, si no es posible que todas las personas pueden experimentar esto mismo, bajo las condiciones apropiadas. (por favor, no me tomen como soberbia; pero, puedo sentir exactamente esto, con mi actividad en la vida; siento, que mi vida es un milagro ) si esto último fuera el caso, también las tareas cotidianas, así llamadas aburridas, podrían ser trasformadas en actividades gratas, plenas de sentido. Después de entrevistar a personas en las más diferentes situaciones de vida, que tenían intensas vivencias de los sentidos, al llevar a cabo actividades tanto de juego como serias, llega a la conclusión, “que toda actividad puede ser valida interiormente, suponiendo, que esté estructurada adecuadamente y que nuestras facultades sean acordes a sus exigencias. Bajo esas condiciones óptimas podemos sentir alegría frente al trabajo y hasta frente a los peligros y el stress”. Si pudiera generalizar que actividades como tales sean satisfactorias para quien las realiza, entonces se podrían obtener indicaciones con respecto a una forma de motivación, que resultase en una fuente importante de fortaleza para la humanidad.

Csikszentmihaly, en sus investigaciones trata de comprender con exactitud, cómo se sienten las personas, cuando sienten una gran alegría. Los mejores momentos generalmente tienen lugar, cuando el cuerpo y el alma están tensados hasta sus límites, en el libre esfuerzo de alcanzar la realización de algo difícil y también valioso y cuando luego así lo logran. Como imagen a modo de ejemplo refiere el momento, en el cual un niño siente eso, cuando “con dedos temblorosos coloca los últimos cubos sobre una torre, que es más alta que todas las que pudo realizar hasta ese momento”. Para cada persona existe incontables oportunidades de poder crecer más allá de uno mismo. Hace falta tan sólo prestar atención al respecto y luego, imponerse condiciones.

En nuestra sociedad está ampliamente difundida la opinión de que el dinero y el status son sinónimos de felicidad. Al respecto, la búsqueda de adquirir bienes materiales, mayormente es una motivación que hoy se aprende en el curso de la socialización cultural. Pero cuando ya sólo se trata de lo financiero y del status exterior –lo que ya comienza con que los niños por ejemplo sólo aprenden para lograr buenas notas, o para obtener el reconocimiento de maestros y padres, o, para que más adelante tengan mejores perspectivas de éxito –entonces, no están aprendiendo a sentir alegría frente a las tareas impuestas, frente al asunto mismo.

Personas absorbidas plenamente por sus actos, llevándolos a cabo con dedicación plena, sin alicientes tales como dinero, status, poder o prestigio, le contaron a Csikszentmihaly, que al hacerlo así tenían la sensación de que los límites de su propio ser se expandían. Al mismo tiempo sentían una unificación armoniosa con aquello que los rodea. Son experiencias espirituales similares a las referidas por Maslow. Pero a su vez son descripciones que clarifican como los niños –siempre, que les permitimos ser realmente niños- poseen disposiciones y motivaciones para estar activos, que, cuando son re-descubiertos en la edad del adulto, sobre un nivel superior de la conciencia, conducen a reales puntos culminantes en la vida. Muestran, cuan profundamente cierto es aquello, que ha dicho Friedrich Schiller: ”El hombre es plenamente hombre cuando juega” (22).