|
Sexualidad y Misión Educativa - Parte 15 PREVENCIÓN DE EMBARAZO. ABORTO Sin tomar en cuenta, que la literatura mencionada le da tratamiento también a los anticonceptivos, es necesario, que el educador mismo se haya ocupado éticamente de la pregunta. Una mera enumeración de las posibilidades, está dejando de lado los verdaderos valores. La intromisión más profunda conforma la “píldora” (obstaculizador de la ovulación), dado, que maneja la tarea hormonal. Sus efectos, colaterales aún no se conocen en su totalidad, es por ello que los médicos en su casi totalidad rechazan el uso en el caso de las jóvenes. Los “medios mecánicos” mismo, son perceptibles como “medios”, puesto, que molestan, o circunstancialmente dañan la salud (pesario intra uterino). Quedan entonces los así llamados “medios químicos”. Algo muy diferente constituye la regulación según el ciclo natural de Ogino-Knaur. Su empleo por cierto es posible tan sólo dentro del matrimonio. Parece ser la única adecuada éticamente desde el aspecto de la dignidad del ser humano; así expuesto, por W. Hassauer, en : “Vivir con niños”. Una postura con respecto al aborto, puede surgir únicamente a partir de una embriología correctamente extendida. En consecuencia, únicamente por terminante indicación médica y en todo caso ante la presencia de motivos sociales, muy excepcionales, puede ser tomado en cuenta esa posibilidad, puesto, que ya desde el primer instante la individualidad a encarnarse está participando de la configuración corporal. (Peter Petersen). A partir del lejano pasado cargado de destino se va formando la estructura espiritual-anímica del ser humano, quien con la decisión de la encarnación busca un cuerpo a su medida. En un extenso movimiento de búsqueda, el cuerpo astral recorre el mundo en pos de una “oportunidad adecuada”. Se busca una “pareja paterna adecuada”, que a partir de las fuerzas hereditarias para recibir así, la “mujer oportunidad de concordancia corporal con el mundo astral y etérico buscado. Y esto lo puede brindar únicamente la pareja de padres más indicada. En esa búsqueda actuar entidades, que guardan similitud con aquello, que solemos llamar espíritu de los pueblos. ( “Teosofía del Rosacruz” (G A 99). A causa de la captación meramente externa de los fenómenos, están velados para el hombre las capas profundas de los acontecimientos, lo cual le otorga una aparente libertad de acción. La libertad existe empero únicamente recién, cuando se involucra también la dimensión profunda de poderes existenciales configuradores del destino, en la cuestión del aborto, y no se toma en cuenta únicamente lo técnicamente posible. Esto nos protege de decisiones de corto alcance.
Por la rotura de la estructura normativa social, todo ser humano en medida cada vez mayor, tendrá que colocar su propio yo en reemplazo de la misma. Para el joven esto es difícil, por el hecho de que debe ser llevado a cabo en un momento, en el cual aún difieren la madurez corporal y la madurez personal. Es por ello, que se torna necesaria la charla. Necesaria se torna una educación sexual del dialogo, que consiste en el interrogatorio mancomunado con respecto a la sexualidad por parte del educador y del educando y que debe conducir a la responsable auto-determinación. En ese interrogatorio está contenido la liberación de la sexualidad, de una manera tal, que se le pregunte con respecto a su necesaria sujetación: ¿Liberación no sólo de qué, sino también para qué. Para quién, o para qué? (Bottcher).
Nadie queda redimido de ir en busca de su camino y encontrarlo, y esto hasta en relación con un ser por el amado, que a su vez lo ama. En este sentido, I. Illies señala, que el sentimiento del pudor posee una función protectora, similar al sistema inmunológico y que ese sistema no se depone frente a una persona amada, sino que sólo se amplifica, de modo tal, que rodea a ambas personas de la pareja, cubriéndolas con su amparo frente al mundo exterior. La pareja no sólo se une físico-biológicamente, sino anímicamente en un destino compartido. “Con ello, se está señalando una dimensión de profundidad de la sexualidad, que está relacionada con la encarnación del ser humano y su destino”. (G A 99).
Al lado de la misión educativa, la escuela puede suministrar un aporte decisivo para la configuración del “sistema valórico”, clarificando a los jóvenes la posición especial del hombre en los reinos naturales, en el mundo y en la vida social, de modo abarcativo de las materias. “En el mundo, no se puede crecer hacia atrás, sino únicamente hacia adelante... La vida erótica está dispuesta de modo tal, que debemos insertarla correctamente en la vida. Tal, como aparece en el ser humano y en su determinada edad, así se desarrolla también dentro de un cierto contexto cultural... Cuando las demás cosas se desarrollan de modo saludable, se desarrolla así mismo una saludable erótica. Lo programado es lo que causa el mayor daño... “(R. Steiner: La misión cognitiva de la juventud)”. La educación sexual es por lo tanto, una parte de la educación global, nunca, una materia aislada.
02-04-02.
|