Volver


Sexualidad y Misión Educativa - Parte 17

PREGUNTAS QUE FORMULAN LOS JÓVENES – Desarrollo embrional

Al lado de todos los aspectos que ya hemos tratado, en la edad juvenil permanece latente la necesidad, por una parte, de obtener un conocimiento exacto acerca de la construcción y el modo de funcionar de los órganos sexuales del sexo propio y del sexo opuesto, acerca del acto sexual y el acontecimiento reproductivo, y por la otra, con respecto a las preguntas de relaciones sexuales prematrimoniales, prevención de embarazo y aborto, para poder así, formularse un criterio propio. Lo escuchado en clase, quiere ahora ser llevado al conocimiento para la evaluación y valorazión propia. Se trata de un interrogante que se presenta a través de correr de las generaciones, que se repite, sin necesitar siquiera de la inducción externa (Por ejemplo por revistas). Aquí, se sostiene el punto de vista de que la sexualidad es algo que pertenece a la espera del pudor y que debería imperar la intimidad en ocasión de las charlas, aún sabiendo, que en oportunidad de las conversaciones entre jóvenes de la misma edad no parecería estar presente la intimidad. Es indudable, que los jóvenes mismos, sienten a la sexualidad como misión, como compromiso: “determinar y gobernar la excitación sexual en su valor de manera tal, que armoniza con nuestras propias medidas”. (Fischer). Para ello, el joven necesita de la asistencia pedagógica. “Al fracasar los educadores, al acusar en lugar de prestar ayuda; cuando su sabiduría pedagógica sexual consiste únicamente en la prédica de indicaciones acéticas, en superficialidades patéticas y el ocultamiento de las relaciones objetivas y éticas y de los problemas, puede suceder que los jóvenes decepcionados busquen sus parámetros en la calle y junto a los recovecos, para imitar luego a sus modelos subversivos...convirtiéndose en juguete de su proceso de fuerzas y energías orgánicas, destituido de su voluntad configuradora...Es así, que la educación tiene que tomar en cuenta el modo de consulta en el cual los educando ven lo sexual. (Fischer). ¿Está en condiciones para tal finalidad de educación institucionalizada, vale decir, la escuela? ¿O, acaso esa asistencia reclamada y también necesaria no se basa sobre una elección y una relación completamente personal?

 

 

Vemos un círculo temario, que queda a cargo de la escuela: el suceso de la reproducción. Posee a su vez un aspecto puramente biológico, que a causa de su fundamento organológico, a menudo es tomado como excluyente. Deberá ser tratado en las clases de biología. En la escuela Waldorf, esto es materia del 11 año, en relación con el sistema celular, siendo que ya en el 10° año son tratadas las funciones orgánicas en su relación con lo anímico y lo espiritual. A partir del asunto, afecta de modo inmediato al sentimiento, así como también las leyes de la herencia. Es así, que en el ciclo superior se genera una imagen del desarrollo en su conjunto, desde la concepción, hasta la maduración, el alumbramiento. Adicionalmente, pueden ser entendibles, y de profundo efecto también en la temprana edad juvenil, las exposiciones referidas al desarrollo embrional, llevadas a cabo por conocedores de la materia. (W: Schad: “El enigma del yo”). Es justamente la embriología, con su impresionante lenguaje evolutivo de la configuración orgánica, que permite intuir algo de la sabiduría allí imperante, que de modo inmediato actúa en lo moral del ser humano, vale decir, que así mismo educa. Pertenece así mismo a los conocimientos necesarios, el saber de cómo cobra influencia sobre el desarrollo embrional y con ello, al niño en la evolución, el mundo circundante, ya sea a través de las materias, ya sea a través del alma de la madre. El efecto del CONTERGAN, sobre la disposición de los brazos y de las piernas se ha conocido con posterioridad a través de una “catástrofe” en numerosos cuerpos formados con imperfecciones. Menos sabido es, que el pulso cardiaco del niño nonato se acelera marcadamente, cuando la futura madre fuma aún un solo cigarrillo. Un efecto similar cobran las drogas tales como el alcohol, las píldoras que tienen influencia sobre la síquis, las drogas en general, que pueden ser responsables también por malformaciones y daños orgánicos permanentes. La Paternidad , esto queda clarificado de este modo, no sólo exige un determinado modo de pensar del padre y de la madre sino, que requiere el gesto básico de aquello que el amor involucra siempre: pensar desde el otro. En este caso, el amor hasta es más amplio aún: se refiere al ser no nacido, esperando, con la pregunta acerca de qué lo beneficia y le hace bien. El propio yo tiene que practicar un renunciamiento, para ceder la palabra a ese ser, aún invisible que se anuncia en la encarnación. Por el hecho, de que ese otro yo, aún no está presente ¿Estará hablando “sin palabras” pero así y todo, de un modo real? O sea, en la mancomunión de dos “yo-presentes” en su relación de amor. “Varón y mujer sólo tienen que darle la envoltura al niño. No por ello, el amor materno y paterno pierden su grandeza. La individualidad de un ser humano está en existencia mucho antes del acto generador de los padres. Una especie de amor inconsciente conduce al niño hacia estos padres determinados. Como respuesta, ambos generadores entregan al niño su amor paterno. (R. Steiner: Hombre-Mujer y Niño a la luz de la ciencia oculta” en El conocimiento del alma y del espíritu G A 56 pág. 160).

Se sobre entiende, que la enseñanza restante tiene que contribuír de múltiple manera a la comprensión y al despertar de las fuerzas que nos unen al prójimo, y las fuerzas del amor: desde la literatura, a través de las clases de estética así como el estudio social.