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Sexualidad y Misión Educativa - Parte 2

QUITE DEL VELO Y MITO

Quien abre una revista impresa vente años atrás, o treinta años atrás y compara su contenido con la oferta actual, podría creer estar transportado a la púdica Edad Media. De alguna manera se esta insinuando también años atrás “características sexuales secundarias”, pero, en la mayoría de los casos, aun se hallaban cubiertas. Ahora, están “destapadas”. Ninguna revista, que nos descubre completamente todo en la imagen de la corporeidad humana, que otro estuviese velado medianamente mediante “vestimenta”. Si nos preguntamos, que es lo que apareció en oportunidad de ese quite de velo, podemos afirmar, que en principio es la imagen de la carne. Pero, ¿El quite del velo llevado a cabo ha revelado realmente algo? ¿O acaso, esa forma del descubrimiento solo ha tapado la mirada con respecto a aquello que en realidad debería ser revelado?.

De hecho, ¿Qué es el misterio de la figura humana y el misterio de la procreación y el alumbramiento?

Ya en 1968 aparecio0 en la República Federal de Alemania, y editado por el ministerio de la Salud de Bonn, un atlas del estudio sexual. En poco tiempo que editaron muchos miles de ejemplares. Ese atlas se adjudicaba la misión de colaborar en la tarea del esclarecimiento sexual de los niños. Al respecto, aporto un “rendimiento” significativo; redujo los procesos fisiológicos y anímicos, inseparablemente ligados a la sexualidad humana, a un problema espacial, un problema topográfico. De este modo, la sexualidad se conforma en un problema del “estudio del terreno” de zonas erógenas, exigencias mecánicas, accionadores de estímulos, etc., .

Si a ese hecho lo confrontamos con otro hecho que revela una mayor vivencia anímica interior, se clarifica aun mas, la incompetencia de ese intento, por cierto ensayando con buena voluntad: al ser consultados los jóvenes y los estudiantes se supo, que solo el 10% de los padres- y nunca mas del 20% habían brindado información acerca de lo sexual a sus hijos. En la mayoría de los casos había sido la “calle”, vale decir, los de la misma edad, o algo mayores, o bien, un determinado tipo de adultos, que habían transmitido el “conocimiento” necesario. Al ser preguntado los jóvenes, por quienes les hubiese gustado recibir la información, resulto el dato exactamente opuesto: el 90% hubiese querido que lo hicieran los padres, el restante 10% deseaba haber recibido la información por médicos, sacerdotes o sicólogos; en ultimo termino, y eso es un dato asombroso, fueron mencionando los propios maestros. Al pensar no para el niño, sino desde el niño, la expectativa semiconsciente, infantil, tendría que constituirse en frente que determina el comportamiento del adulto.

Si ahora la información sexual se ha constituido en materia escolar, esto puede conformar una alternativa justificada tomando en cuenta la deficiencia paterna, que se encuentra empero en contradicción con la postura interior de los niños en desarrollo y los jóvenes. Seria lo natural e indicado y es lo deseado por los niños, que sus propios padres le brinden la información sexual. (Klaus Thomas: “Educación sexual-fundamentos, experiencias y guías para médicos pedagogos y padres”). Dado que, con el proceso de esa información se toca una región anímica y del sentir, que requiere de la intimidad, así como de la protección plena de confianza. Un proverbio dice: “Lo que ignoro, no me calienta”. Por otra parte, esto significa así mismo; lo que sé, promueve algo, a cuya altura deberá hallarse el portador del conocimiento. El saber es siempre una cuestión de madurez y de fuerza anímica. Es por ello, que puede observarse en los adultos que en la comunicación a otros a menudo buscan un medio para liberarse del conocimiento que los oprime (no elaborado). Al no hacerlo, el mero conocimiento “carcome” en el alma, consume. Es valedero entonces; Todo conocimiento sin conexión interior a la experiencia habida del alma, vale decir, sin la correcta preparación, solo puede significar Dolor. Por lo tanto, en un principio el conocimiento es empobrecimiento, por el hacho de que lo hasta entonces oculto, envuelto por un velo, intuido, frente a la luz muestra ser desnudo, yace a modo de peso que ha tomado conocimiento. Lo que antes estuviera protegido por un velo, oculto en lo profundo, ahora adquiere contornos, es llevado a la superficie; de todos modos, al lado del aumento del conocimiento, se produce una perdida, que deberá ser tolerada y soportada interiormente por el niño que recibe ese esclarecimiento. La revelación que transmite la información conforma tan solo el lado exterior, pero no el lado interior, sustraído a lo sensorio.

¿Qué es entonces aquello, que no puede ser descubierto por ninguna explicación exterior? Miremos, al acto del coito; muestra un caracter de acción y con ello, se torna observable, pero no por ello, comprensible para el niño. Es asombroso en principio, que la investigadora de comportamiento Jane Godall en sus estudios de muchos años reiteradamente pudo observar el siguiente proceso en chimpancés que vivían en libertad: cuando la madre de un machito adolescente se copulaba en su presencia c9n un macho, el joven era presa de gran excitación y atacaban al macho para defender a la madre. El coito es vivenciado como agresión, porque el joven “no posee una comprensión innata del comportamiento del coito, percibido visualmente”. Tampoco en el niño humano existe un fundamento natural para la evaluación de ese proceso, es por ello, que el presenciarlo” puede tener un efecto traumático y provocar daño anímico”. (Bernhard Hassenstein: criatura-animal y ser humano infantil frente a la investigación del comportamiento comparativo”).

Ese proceso de la procreación no puede ser esclarecido para una visión “exterior”. En épocas pasadas era representado por cavernas, o alegorías marítimas, mediante lo cual en el mundo conceptual se producía algo, imponderable. Menos comprensible aun empero, “desde afuera”, es la fecundación, la procreación, que al igual que el desarrollo embrional, tiene lugar en lo oculto del cuerpo. Al querer observar ese suceso tenemos que emplear las “palancas y las pinzas de la anatomía”.

Al respecto se suprime en hecho simple, pero esencial: recién cuando se le ha dado muerte al embrión para investigarlo, se puede saber su tamaño, su peso, etc. Todos los hechos que se transmiten acerca del comienzo y el desarrollo de la vida humana, pueden ser averguados recién cuando esa vida deja de existir. Evidentemente, el conocimiento no puede ser obtenido en ese caso de otra manera. Como en la PEDAGOGIA SEXUAL NO PUEDE TRATARSE DE UN EXAMEN DE CADAVER, el conocimiento obtenido en el preparado muerto, deberá ser adecuado pedagógicamente de manera tal, que se corresponde con el gesto de lo viviente y sus leyes, sin ostentar únicamente el rostro de la mera abstracción y de la arbitraria comparación buscada. El conocimiento no puede estar supeditado a la burda referencia material-concreta, ni a la mera abstracción. La vida se manifiesta en el cambio, en la transformación. La transformación, empero, puede ser vivenciada dentro de la visión interior de los diferentes estados, a través de la fuerza imaginativa de la FANTASIA , mediante un gesto indicador del proceso: la ALEGORIA. Ambos se mantuvieron vivos en la historia, sobre todo, cuando de fuerzas del crecimiento se trataba. Es así, que la fuerza creadora, generadora en el mundo ha sido caracterizada por los griegos, mitológicamente en los actos de Zeus, del mismo modo como la fertilidad primaveral a través de la imagen más pálida de la liebre de pascuas que pone huevos. Al igual que el real proceso de la procreación, también la vivencia misma, antes, y durante la unión sexual es puramente INTERIOR. Justamente ese hecho requiere de aquel que brinda información, que transmita aquella parte que debe ser ofrecido como conocimiento, y que quiere ser conocida por el niño a una determinada edad, por un lado en correspondencia con el alma indagadora del niño y por otra parte, que intente ir en búsqueda de la parte oculta del suceso: mediante imágenes. Solo así podrá estar presente aquello oculto, que se retrotrae a lo sensorio en el proceso de procreación propiamente dicho, así como en el desarrollo embrional, del mismo modo como lo hace el instinto frente a lo conceptual. También el adulto experimenta, que el propio instinto, que emerge de la corporeidad, posee una vida no en principio conceptual, sino que vive a modo de sentimiento como gesto anímico de orientación hacia el otro ser, el ansia de encontrar ese otro ser humano, pero no en conceptos ni raciones topográficas.

Al mirar las imágenes tradicionales, que en el interior se han tornado incomprensibles para la conciencia, y las percibe como lejanas y ajenas, con cuya ayuda en épocas pasadas se llevo a cabo la información sexual, nos encontramos en todos los casos con temas mitológicos. (Como ejemplo podemos citar a Otto Franke en: “Concepciones con respecto a la procedencia de los niños en las diferentes regiones de Alemania, en “ La Comunidad Cristiana ” 12/1977: En la planicie del norte, el portador de los niños es la cigüeña; en Priegnitz, la lechuza; en Prusia oriental, el cuervo y la corneja; a orillas del Rhin, los recién nacidos proceden del Arbol de los niños; en Siebenburgen, antes de nacer moran en el Nogal; en Suiza y los Alpes alemanes, el arroyo de los niños pequeños es morada de los nonatos; en Elsass, el recinto del aljibe; en el Erzgebirge, están al cuidado del rey de las aguas. En Vocalberg, antes de su nacimiento, los niños se encuentran ocultos debajo de rocas y piedras; en Baviera son cuidados por duendes en grutas; en el bosque de Bohmen, se encuentran al cuidado del zorro en su madriguera”. Esas imágenes pueden ser interpretadas por separado, según su contenido pueden tener significado diverso. Todas las imágenes señalan el hecho, que el espíritu del hombre procede de los espacios cósmicos, el alma, de esferas planetarias, la vida, del flujo eterico; las imágenes unen el ser interior con el cuerpo. Con todo ello, el embrión se encuentra sustraído de la acción de la gravedad, de modo que a causa de ese hecho, no puede ser despertado su voluntad; la ausencia del flujo respiratorio impide el accionar del sentimiento y los sentidos dormidos imposibilitan el pensar, las imágenes se refieren a ese mundo del estar dormido rodeado de sueños). Todas estas imágenes aportadas por la tradición proceden de una conciencia diferente a la vigente actualmente, una conciencia de clarividencia dentro de los sueños. Al respecto, miremos un ejemplo aportado por el etnólogo A. Lommel: Los Umbal, una tribu del noroeste de Australia conocían la razón de su desaparición. El trabajo que llevan a cabo junto a las personas de raza blanca y el encuentro con la civilización, les impide “soñar a sus hijos”, hecho imprescindible para la procreación y la concepción. “El hombre Umbala esta facultado a procrear un hijo recién cuando en su Sueño ha llegado al agua profunda, donde se encuentran las almas nonatas, y donde por los espíritus guías le es revelado el nombre del niño. Solo, cuando ha escuchado ese nombre y lo ha guardado en su memoria, puede participarlo a su esposa. Esa participación acontece de la siguiente manera: en un proceso de sueño, el hombre entrega el alma del niño que ha encontrado a su mujer, y ella sueña, haber recibido un alma infantil. (Mas Hoffmann: La preparacion suprasensoria de la encarnación”). Cuándo de esta manera el hombre y la mujer han encontrado al alma, conocen también el sexo del niño y su nombre!. Recién cuando se conoce su nombre, puede ser alcanzado el ser que en la encarnación se unirá al cuerpo y puede ser llamado.

A causa de la civilización, se ha perdido el estado de conciencia tradicional. Lo que queda, es el informe a modo de imágenes, que poco puede ser comprendido ya. Pero, en el interior, aquí también sé esta anunciando un cambio: el lado oculto de la procreación, en los últimos tiempos esta entrando nuevamente a la conciencia. En relación con la consulta hipnótica (“Vida antes del nacimiento, sorprendentes resultados muestran: existe una vida antes nacimiento), con respecto al estado prenatal por Helen Wambach, el 81% de las 750 personas consultadas recuerda haber tomado la decisión de encarnarse, siendo, que otros seres le habían ayudado a tomar la decisión correcta. Las almas al ser encarnadas tenían ante su visión espiritual, el móvil de la encarnación, plasmado en imágenes. Para el 87% se sobre entendía, que ellos mismos habían elegido los propios padres, por hallarse dentro de una profunda relación con los mismos. La memoria retroactiva es una de las partes; la otra, comparable a la vivencia de los Umbal, consiste en que algunos padres poseen vivencias claras y reales del hecho de que sus hijos quieren unirse a ellos. Aparecen en medida cada vez mayor, experiencias “de cómo niños aun no nacidos se comunican con los padres... (acerca de) vivencias de sueños.... nombres, que han sido participados y relaciones concretas entre la madre y el niño recién nacido”.

Las imágenes tradicionales son tomadas, sin excepción, de lo sensorio y en su lenguaje señalan lo no sensorio. De este modo, se decía que la CIGÜEÑA , un ser del mundo de las aves, trae los niños. Tomado a esa imagen de modo físico sensorialmente, parecería estar sin realidad alguna. Tomándosela empero a partir de su contenido espiritual, llama nuestra atención sobre el hecho, que por ejemplo: en el momento del alumbramiento, con la primera respiración, el ser anímico del hombre entra a la corporeidad. Para el griego, el alma, la psiquis, a su vez era emparentada a la mariposa (paycharion). Algo del entorno, que se mueve sobre las ondas del aire, entra al cuerpo, al pulmón, animado a través de la respiración al cuerpo, hasta la ultima de sus células. Ese ser, que allí entra, hace posible que de allí en mas, algo que se encuentra en su interior responda de allí en mas, a los estimulos del mundo circundante. En un comienzo, dentro del grito, mas tarde, diferencialmente, dentro del balbuceo, en el estallido del jubilo de la alegría, y finalmente, en la singular expresión del habla. Esta sigue siendo durante toda la vida un medio de expresión completamente personal. ¿Acaso aquello que ondea con el alma sobre el pulsar de la respiración no es comparable a las aves que con las alas abiertas se deslizan a traves del ámbito del aire, comparable a la cigüeña?. La cigüeña, que busca su alimento en el estanque, ¿No es acaso a su vez imagen de aquel proceso de vida que tiene lugar en el embrión, que enriquecido con nutriente sé esta configurando dentro del liquido amniótico del cuerpo materno?. Y más aun; ¿Acaso, el útero y los ovarios en el cuerpo materno en sus contornos no poseen la misma forma que el pájaro que vuela con sus alas abiertas?. El medico y pedagogo Thomas I. Weils, llama nuestra atención sobre este hecho (“Nacimiento y Concepción, en defensa de la cigüeña, R. Steiner: “ La Misión de la nueva revelación espiritual”, GA 127). Lo mismo cobra validez para el otro ámbito procreativo, donde el hombre ostenta creatividad: el HABLA. Reproducimos las siguientes apreciaciones de Weils: “Los órganos de la procreación están dispuestos de manera similar a aquellos del habla... En la signatura de la paloma....aparece.... la imagen arquetípica del Espíritu Santo, que cobra configuración en formas del cuerpo humano. Nadie, tampoco nuestros niños, ha creído jamás, que esta historia conforma una explicacion causal cientifico-natural. Señalaba empero en la imagen, la generacion de la forma humana sobre la tierra. La paloma es la imagen arquetípica pura de la figura humana espiritual. La cigüeña empero... une la forma-espiritu, con las aguas nacimiento, de las cuales surgimos”.

Luego el autor se refiere a la obra de los seis días de la Génesis , donde habla de la deidad, generando de este modo estados del ser, que muestran una convincente relación con las etapas del desarrollo embrional. (Ha sido K. Konig, quien como primero comprobó la relación de embriología y Génesis (1966). Una relación similar es ofrecida y detallada por Kaspar Appenzeller: La Génesis a la luz del desarrollo embrional humano” (1976). Por lo tanto, ¿No esta dado en la imagen de la cigüeña un descubrimiento, una Apocalipsis, mucho mayor que en aquella de la ostentación de la carne? ¿No tendría que esforzarse en cambio aquel que esta en búsqueda del conocimiento, a compenetrar las imágenes recibidas por la tradición en el campo de la información sexual con un entendimiento tal, que puedan hablarle de un nuevo modo y a través de el, al niño?. De esta reflexión resulta, que la misión de la información acerca del sexo no puede consistir meramente en el modo de funcionamiento de la organización genital, de la mecánica del sexo, sino como complemento de los hechos fisiologicos-anatomicos necesita la otra parte, la esencial espiritual-invisible, por la cual, aparte del interés por el exterior, el niño posee una receptividad especial.