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Sexualidad y Misión Educativa - Parte 7

LA ASI LLAMADA “FASE EDIPO”, SU SENTIDO E INTERPRETACION

Se trata de esa fase (desde los cinco a los siete años aproximadamente) que concuerda con aquello, que Freud ha señalado como “fase fálica” del desarrollo infantil. (Hoy se presume, que las observaciones de Freud deben ser miradas en dependencia con la valoración existente en la sociedad. Unicamente en “condiciones educativas autoritarias con moral sexual rigurosa” puede suponerse el temor a la castración y similares. F.Koch: “Informe literario con respecto al tema “Estudio del sexo en la escuela”). ¿Qué sucede allí?. Toda la temprana edad con su configuración corporal y su crecimiento, en su maduración abriga sobre todo la meta, que el hombre con la maduración transforme aquellas fuerzas, que inconscientemente trabajan en su cuerpo y que el de hecho no percibe por hallarse “dormido”, pensemos tan solo al tiempo mucho más extenso del estar dormido del niño, en fuerzas, que vigorizadas, intencionalmente y volitivamente sean puestas a disposición para los propósitos propios. En ese sentido, con el séptimo año de vida, con el cambio dentario, alcanza su madurez el sistema nervioso, y todo el ser-cabeza, teniendo lugar así, el “nacimiento” del hombre como ser-inteligente. Con mayor madurez que en su nacimiento, pero, de ninguna manera “Terminado” en su formación esta el sistema circulatorio y de la respiración, ni tampoco el ámbito metabólico y de los miembros, así como la organización genital.. En un primer paso de la formación física se obtiene un perfeccionamiento, pero, de ninguna manera ya una “maduración” plena y definitiva. Y cuando entre el 4/5° y el 7° año de vida se produce la así llamada fase de Edipo, esto significa nada mas ni nada menos, de que los procesos de vida a esa edad están “elaborando” también el ámbito de la organización sexual, preparándolo para la posterior posesión anímica.

 

 

De ninguna manera se puede hablar de sexualidad, puesto que esta se edifica sobre la tensión del instinto y de la satisfacción del instinto a través de actos sexuales, vale decir, sobre estimulo, excitación y rechazo. Lo que sé vivencia durante la época de la así llamada fase de Edipo en una serie de niños, de ninguna manera en todos, llegando a la media conciencia, ascendiendo al estado de sueño, puede ser comprendido como “fase de creación, preparatoria, dado, que no se conoce naturalmente, el objeto del instinto. Ese aprendizaje del conocimiento del objeto se produce dentro de otro circulo funcional, o sea, los padres. A causa de ejemplos no adecuados o insuficientes por parte de los padres, en esa fase, puede producirse un desarrollo equivocado, de modo tal, que se bloquea la base para una posterior elección objetiva del otro sexo. Por estos hechos se genera en la persona un aumento de posibilidad de alteración con respecto al hallazgo de pareja sexual, puesto que con la ayuda de procesos de represiones, esto puede conducir a vastos impedimentos instintivos.

 

 

El sentido biológico de la fase de Edipo consiste por lo tanto en una especie de proceso de aprendizaje previo, al servio de la conservación de la especie. La barrera del incesto, vivenciado por el niño como miedo del castigo por parte de la parte paterna del mismo sexo es un censor sicologico-evolutivo, que impide una fijación erótica desmedida hacia los padres. (Ch. Meves).

 

 

En el momento, en el cual el cuerpo de vida, configurador, en un primer paso de maduración se ocupa de la región del metabolismo y de la organización sexual, antes de emanciparse luego a los siete años en el ámbito de la cabeza de los proceso del cuerpo, comienza un aprendizaje, que consiste sobre todo en el hecho de vivenciar al otro sexo como diferente al propio. (Wolfgang Schad: “Educación es arte”). Ese proceso de aprendizaje es absolutamente NO-SEXUAL, comparable a la experiencia de que una margarita es diferente a la rosa, con la salvedad de que aquí el aprendizaje se refiere a la manera misma del hombre.

 

 

Cuando las funciones vitales se apoderan configurativamente el amito del sexo, se genera una sensibilidad, una apertura, una disposición de abrirse anímicamente ante la diferencia del ser-humano, lo cual incluye así mismo el ser-sexual, de comprender al hombre no meramente por la diferenciación de hallarse allegado mas íntimamente a una persona que a otra. Todo niño posee una apertura elemental y una disposicion participativa frente a todo adulto; no obstante, los padres, y sobre todo la madre, posee una posición destacada. Como ser con una inclinación amorosa hacia el niño, se encuentra en una relación más intima hacia el que cualquier otra persona. Pero también esa relación es, al lado de la innata, que se manifiesta en el lactante en la mirada que va del pecho materno hacia los ojos de la madre, una relación adquirida, que ha pasado por un acto de toma de conciencia infantil, siendo, que ese aprendizaje de poder diferenciar a la madre claramente de otras personas, acontece aproximadamente entre el 6° al 8° y el 14° mes. Paralelamente a ello se produce muy llamativamente una fase del rechazo ante la persona desconocida.

 

 

De manera parecida podemos hablar de una “fase sensible” (Hassenstein9 con miras al aprendizaje de la diferencia de los sexos, sin que estuviese relacionado nada sexual con ello. Bajo el termino de sexualidad nos referimos estrictamente a la madura función procreativa: 1°: madurez fisiológica (facultad de procreación), 2°: la vivencia de placer en relación con la organización sexual, 3°: relación real o imaginaria hacia una pareja, 4°: conciencia mas, o menos marcada de la estructura de los valores y/o normas sociales, 5°: facultad del accionar y del manejo. Del mismo modo, como nadie calificaría al reflejo del asir al tocar la palma de la mano de un recién nacido como facultad para escribir, no podemos tampoco entender el fugaz o reiterado contacto “placentero” de los órganos sexuales como sexualidad, o masturbación.

 

 

Al respecto, es llamativo, que una orientación hacia el cuerpo propio se produce de manera acrecentada, cuando es reducido, o falta por completo, el contacto sensorio, sobre todo, el contacto de la piel y el grato movimiento ritmo (mecer, acariciar, etc.), que el niño puede esperar desde un mundo circundante que amorosamente a el se orienta. Entonces, el niño reemplaza esa carencia por el chuparse el pulgar, morderse las uñas, etc., por un lado y por estereotípicas casi mecánicas por el otro, que van mas allá del descubrimiento natural e independiente del cuerpo propio.

 

 

Mientras que por lo tanto un ámbito parcial afectado por el desarrollo no es coordenado objetivamente por una persona facultada al conjunto de las cosas, se llegara a juicios equivocados. Un juicio de esta índole es aquel que se refiere a la masturbación de la temprana infancia, tal como lo henos visto. Para poder escribir, así como para poder sostener el cuchillo que corta el pan y lo unta, es menester la facultad del asir; es practicada con el lápiz y el cuchillo u otros objetos, sin que ello significaría escritura, ni acción de untar el pan. A la sexualidad le corresponden los órganos sexuales, pero; mucho más!. Al ser tocado los órganos genitales, esto percibido como grato también por el niño, pero, esto no es sexualidad (en el sentido desarrollado), del mismo modo como el asir del lápiz es sinónimo con la escritura. La eleccion errónea del termino, meramente asociativa, pero no objetivamente justificada, confunde así los hechos sugiriendo concepciones equivocadas.

 

 

En la fase aquí contemplada, se “reconoce” al hombre en su especie, diferenciada en dos sexos. Ese proceso permanece por debajo del umbral de la conciencia, se documenta sin embargo en las preguntas infantiles y también en la percepción del niño. Biológicamente, estamos frente a una “MADURACION NO-ARMONICA”. Dado que “los comportamientos instintivos, que se componen de muchos actos aislados no maduran a modo de un conjunto armónico, sino diversos fragmentos de actos se evidencian con anterioridad a otros. Pueden aparecer además, con anterioridad a la maduración del órgano físico respectivo, de modo que también por ese motivo aun no pueden cumplir con sus funciones posteriores. (Bernhard Hassenstein: “Cría animal y niño humano a la luz de la investigación comparativa del comportamiento”). Durante esa fase, el niño aprende algo, es "“marcado"” siendo, que lo así aprendido se articula mas tarde dentro del circulo de formas de la sexualidad: "“No solamente en el caso de la cría animal existe una fase sexual preparatoria anterior a la maduración sexual. Una erotizacion ANTERIOR a la pubertad es mas bien una fuente de fijaciones erradas”: (ídem anterior).

 

 

El mismo proceso es definido por Ch. Meves de la siguiente manera: en la así llamada fase de Edipo, aproximadamente a los cinco años de edad “la imagen del padre y de la madre se graba en el alma del niño, de una manera, que puede teñir de un modo decisivo, su postura ante sí mismo y ante sus futuras parejas en la vida. Esa fase comienza, cuando el niño ha llegado a una madurez tal, que puede experimentarse a sí mismo como contrastado del mundo circundante. Se diferencia ahora de los demás, se confronta ciertamente con las personas de su entorno... En esa época, se modifica el rol educador para el niño. Ahora necesita, conscientemente por primera vez, por ejemplo, la concepción de una meta hacia la cual vale la pena orientarse. Para poder discernir esa meta es menester empero, una diferenciación que se observa únicamente el miedo como síntoma físico de una afección sicosomatica”. (Ch. Meves). En circunstancias similares, algo parecido cobra validez también para el desarrollo de las niñas. De ningún modo esto quiere decir que ya la visión de un cuerpo humano desnudo (de los padres) ya signifique un peligro para el saludable desarrollo sexual.

 

 

Los ejemplos nombrados muestran, que TANTO EL ABORDAR UNILATERAL COMO SOBRE MARCADO con respecto a la diferencia sexual entre los hombres, acarrean problemas posteriores en la vida, aunque no necesariamente. Las disposiciones individuales y todo el entorno educativo ejercen un efecto conjunto. Esto cobra validez también para el otro caso: que a partir de una postura puritana, negativa frente al cuerpo, rechaza toda pregunta infantil, conduciendo por ejemplo, el contacto de los propios genitales a una excesiva reprimenda (celota-moral) del niño. Al imperar un moralismo profundo y riguroso en el entorno del niño, al cabo de la entrada a la madurez sexual, esto puede acarrear una grave depresión. Afirmaciones tales como: “Quien se mancha a sí mismo, es un tremendo pecador”, fácilmente conducen a NEUROSIS “EKKLESIOGENAS”. “Ya no puedo aparecer frente a la mirada de Dios, por lo tanto, ya no quiero seguir viviendo”. “EKKLESIOGEN” equivale a: proveniente de la iglesia, “porque tal educación con especial frecuencia sucede en el marco de la iglesia, haciendo referencia, aun injustamente, a la iglesia, vale decir...que sostiene el concepto que la sexualidad es algo pecaminoso. (Thomas)

 

 

Orientémonos ahora al contenido imagen del mito Edipo (y Electro), que ha promovido a Freud, a denominarla fase de aprendizaje de los 5 a los 7 años, con el nombre de esas figuras del mito. Tomo su material de observación de la practica siquiatrica, vale decir, de pacientes que mostraban una afección y hasta un trastorno grave en su desarrollo anímico. Por su origen, esa materia tenia una limitación y no puede tener validez representativa para la evolución infantil en general.

 

 

Las observaciones y las declaraciones de los pacientes contenían elementos de imágenes que, cuando por el terapeuta eran referidos a un contexto razonable, ese era para Freud justamente el mito configurado, arrojaban un sentido interior. El sustrato siquico-biologico subyacente al acontecimiento-Edipo, puede ser interpretado como temor de castración en el varón y envidia de penis en la niña, en los casos, cuando se concentra en temor complejo.

 

 

El procedimiento psicoanalítico es transparente: Los elementos de las imágenes en los sueños se estructuran hasta obtener un conjunto pleno de un sentido, mediante el empleo de los contenidos simbólicos de los mitos tradicionales, y desde allí, el contenido de las imágenes es llevado a una relación con el desarrollo fisico-siquico e interpretado como simple proyección orgánica. El lugar de la conexión conforma por lo tanto, la comprensión misma del antiguo mito. De la manera como es interpretado por Freud, somáticamente, vale decir, que es llevado a modo de un contenido conceptual acerca de lo corporal, el mito puede ser referido con la misma justificación, a las realidades espirituales, siendo, que en ese caso de una interpretación simbólica, se tendrá que presuponer un concepto de lo espiritual-esencial. La realidad espiritual necesita para su captación, una TOMA DE CONCIENCIA. La conciencia, que despierta, que se ilumina, se torna más espiritual, es espíritu. Esclarecimientos de la conciencia, claridad, visión conjunta, ha sido llevado a cabo siempre a partir del sentimiento, de la intuición. El sueño es siempre más rico y más profundo, de mayor multiplicidad que el concepto, o él termino. Recién dentro de la IDEA , la conciencia, y con ella, el espíritu comienza a ser participe de una nueva realidad, más rica. En lo que al mito concierne, no estamos en mayor medida frente a proyecciones de etapas evolutivas físicas, como más bien frente a recuerdos de toma de conciencia humana en imágenes. El hecho de que con respecto a los mitos se trata de un proceso dentro de la conciencia del adulto, ¡y no, la conciencia del niño!, que en imágenes presenta, sucesos de la conciencia interior, a modo de acontecimientos exteriores, casi sensorios, ha sido comprobado reiteradamente por los entendidos. (Friedrich Hiebel: “El mensaje de Hellas- Del alma griega a espíritu cristiano”).

 

 

 

Es así, que nos cuentan, que ya en los tempranos misterios helénicos, los maestros señalaban a sus alumnos, que para el desarrollo de su conciencia necesariamente debían romper la heredada relación hacia la cadena de las generaciones, para así, afirmarse sobre sí mismos. Esos alumnos de los misterios eran guías de sus tribus y sus pueblos, que recibían su formación en los misterios por los sacerdotes (Adeptos): El proceso de la instrucción interior luego era expresado simbólicamente de manera tal, que el ser empeñado en evolución, en emancipación, debía destruir lo paterno dentro de sí, vale decir, el contexto existencial portante hasta ese entonces. Edipo es un “héroe”, cuyo nacimiento ya había sido presagiado con un lema de sabiduría por el oráculo de Delphi. Lugar misterio: mataría a su padre y contraía matrimonio con su propia madre. Es por ello, que es abandonado. El “Hijo de rey” empero, recorre el camino que le fuera señalado por los dioses: es encontrado, crece en la corte real de Corinto. Se independiza y en el cruce del camino que conduce a Delphi, el máximo oráculo de Apolo, se encuentra con su padre, que obstruye el paso y lo trata con desprecio. Edipo le da muerte, y prosigue su camino, que lo lleva junto a la temible figura de la esfinge. Le formulas la adivinanza cuya no-respuesta le significaría la muerte. Contesta correctamente la pregunta, que se refiere a la naturaleza mas profunda del hombre, y muestra así, ser morador en lo espiritual. A continuación, el monstruo se abalanza al abismo, y con ello, a la muerte. Habiendo venido del Oráculo del dios luminoso, regente de la razón, Edipo puede interpretar a partir de su entendimiento, y no a partir de alguna visión, que el hombre siendo niño se desplaza sobre cuatro apoyos, como ser maduro sobre sus dos pies y siendo anciano, apoyándose sobre un bastón, vale decir, que supo abarcar con su mirada la figura temporaria de la biografía y su fruto.

 

 

Edipo, y de por sí, el alumno, “no debía entregarse ya a la acción inconsciente de la colectividad tribal, iba en busca del ser-propio, es así, que simbólicamente se lo llamo “hijo de la viuda”...

 

 

Esto expresa el hecho, de que el alma de un hombre empeñado en la búsqueda de su ser superior, tuvo que unirse al espíritu del pueblo. El espíritu del pueblo era empero, la conexión con el mundo materno. (F.Hiebel). Como INICIADO, esa persona recibía siempre el nombre de su propio pueblo. El lugar de la conciencia tradicional de tribu, era ocupado por una conciencia nueva, completamente individual y propia. Con ello, en la antigüedad es asumido por algunos pocos, ese estado de hombre emancipado y autoconciente, que en la actualidad corresponde a todos los seres humanos. El drama de Edipo, es un fenómeno arquetípico de la transición helena de la conciencia tribal a la conciencia individual. (F.Hiebel). Pero la ruptura con el tradicional orden divino y su protección a partir de la fuerza de la individualidad y su intempestuoso impulso, condujo también a una trágica confusión, tal, como el mito así mismo nos refiere. Así y todo, Edipo es, ciertamente, el iniciador de un nuevo desarrollo, sin él y su acción no hubiese sido factible la obra de Socrates, Platon y Aristóteles. “Los críticos filósofos de Grecia anteriores a Socrates, los pre-socratistas y los sofistas, prácticamente han destruido su tradición mitológica nativa. Sus nuevos intentos de aproximación a los enigmas de la vida y del ser humano y del destino, concordaban con la lógica de las incipientes ciencias naturales... En la India empero, se llevo a cabo lo contrario. Allí, la mitología nunca dejo de servir al pensamiento filosófico y la posibilidad de su expresión”. (H. Zimmer: “Filosofía y Religión de la India ”). Mucho más tarde en el tiempo, nos volvemos a encontrar con el mismo mito, en su contenido, sujeto a la figura de Judas Ischarioth, quien traiciono al Señor. “Edipo-Judas”, es el hombre en el momento evolutivo, en el cual “es solo hombre, después, que con anterioridad estaba inserto infantil-divinamente en el universo, el cielo paterno y la tierra materna. Cierta vez, el hombre se desprende...con fuerte impulso propio, dejando atrás al cielo, en marañandose en lo terrenal, olvidando, “al padre en los cielos”... La tierra. Otrora, la madre sagrada, se conforma en escenario y objeto del placer y de los instintos, de la avidez de poder y el egoísmo... el intelecto despierta dentro de el, con cuya ayuda encuentra la respuesta frente a la esfinge. ¿No es empero acaso el intelecto, proveniente de la cabeza, supeditado al Yo, el arma, con el cual el hijo, ignorante ya frente a los enigmas más profundos de la existencia, le da muerte al padre? (Emil Bock: Cesares y Apóstoles. Cristianismo arcaico”. R. Steiner se refiere al “complejo de Edipo” en “La renovación del arte pedagogico-didactico a través de la ciencia espiritual, G.A 301, diciendo; “Actualmente existe la tendencia de resumir indebidamente como leyes generales, teorías que son correctas para un determinado campo limitado. Para ello, el sicoanálisis es un ejemplo... El complejo de Edipo...es algo muy interesante, y por supuesto, también muy atrapante. El error esta dado empero por el hecho, de que en la serie de manifestaciones presentadas, no se mide el alcance necesario de todas las demás manifestaciones con las cuales esta relacionado”).

 

 

Esas interpretaciones, que insinúan algo de la profundidad mítica, sin llegar a su entendimiento tal, imposible, por otra parte, de colocar en su justo lugar algunos datos extravagantes de la interpretación de Freud y agudizar la mirada para el mito en sí: todo el mundo de las imágenes míticas esta señalando cualidades de conciencia mas elevadas, en este caso, de abstracción, casi sobre-racionales, que reemplazan relaciones semiconscientes, intuidos, a favor de una concepcionalidad definida; posible de abarcar con la mirada. El así generado “mas” en claridad, paga el precio de un “menos” en amparo, o sea, por una perdida. Es por ello, la auto-maceracion que Edipo se ocasiona: se vacía los ojos, al darse cuenta de su obra disoludora. ¿Y, acaso no todo “hijo de rey”, y todo hijo de hombre pasa por lo mismo en su desarrollo, al conquistar las fuerzas anímicas al cuerpo, conformándolo en órgano de una nueva conciencia, que, por mandato de dioses, sé autodetermina en medida creciente? ¿Acaso, a causa del nuevo conocimiento adquirido no sufre también el dolor de la ceguera, que se produce mediante el juicio más consciente, la inteligencia?

 

 

El mito conduce la mirada hacia un proceso de conciencia en el mundo de los adultos, que crea una mayor claridad, no empero sobre los poderes configurativos y del instinto que semiconscientes duermen dentro de la naturaleza física que a modo de un sueño dominan al niño. Es característico para cada imagen o símbolo, que no declare ni fije de manera contundente su contenido interior,. Es así, que Freud a partir de su reducido emprendimiento ha comprendido e interpretado el contenido de las imágenes de una manera reducida. De esta manera, la pedagogía sexual, tal como ha sido manejada por algunos de sus seguidores, ha llevado al engaño de una supuesta liberación. Esto puede ser comprendido recién, cuando se logre entender al proceso biologico-siquico de la maduración después del cuarto, hasta el séptimo año de vida como proceso de aprendizaje y al mito de Edipo, dentro de su significado evolutivo humano.

Entonces, la interpretación de Freud puede conformarse en una contrariedad creativa, que puede conducir a un comportamiento del educador hasta cierto punto apropiado para el niño. A ello nos referimos brevemente a continuación.