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Sexualidad y Misión Educativa - Parte 9 LA EPOCA ESCOLAR Fases de desarrollo Al observar el tramo medio de la infancia, o sea, la época del cambio dentario hasta la pubertad, veremos que el desarrollo de la configuración física, que hasta entonces preponderantemente se encontraba en el ámbito de la cabeza, con la madurez escolar se desplaza hacia las regiones inferiores del cuerpo. Mientras que el cerebro poco cambia en su estructura interior, sino que solo experimenta un leve aumento en su tamaño, ahora observaremos un desarrollo en el tórax y los órganos interiores, así como en las relaciones rítmicas de sangre y respiración, se van diferenciando, configurando y entran en la maduración, mientras que los miembros experimentan conjuntamente con la musculatura arbitraria, su forma definitiva y su desarrollo de fuerza, recién al cabo de la maduración sexual. El desarrollo del cuerpo situado entre la cabeza y los miembros requiere nuevamente un lapso de tiempo de siete años, finalizando luego con la entrada a la madurez sexual. En ese sentido, la madurez sexual no solamente abarca la entrada a la facultad procreativa, sino el volumen completo de cambios somáticos y anímicos, por lo cual esa transformación debería señalarse como madurez terrenal. Similarmente como en la temprana infancia, los procesos configuradores comienzan “arriba”, vale decir en este caso, en el ámbito del habla, que en la época escolar puede ser empleado con mucha mayor diferenciación, bajando paulatinamente hacia la organización sexual y la glándula genital. En un estado intermedio ase sitúa la “madurez respiratoria” (entre los 9 y los 12 años cumplidos), (ese proceso es expuesto en toda su importancia biográfica por Hans Muller-Wiedemann “Mitad de la Infancia ”), siendo, que el ámbito del pecho recibe la compenetración mayor, de modo tal, que al niño ostenta una gran armonía en lo anímico, así como también en su desarrollo físico. A la vez, sigue siendo completamente “desprovisto de sexo”, vale decir, pre-sexual, también podría decirse: humano; y se comporta de un modo grácil.
Antes de llegar a la madurez sexual, se produce el SEGUNDO CAMBIO DE LA FIGURA , una fase de la expansión del espacio toraxico, unido a un considerable crecimiento de alargue de los miembros: inicia la pre-pubertad, que finaliza con el comienzo de la madurez sexual, vale decir, la primera menstruación de la niña y la primera eyaculación del varón, entre los 1° y los 14°, o bien entre los 15° y los 16 años, para conducir a la adolescencia. Paralelamente a la configuración física, tienen lugar cambios anímicos de profundo alcance: un incremento de la inteligencia (facultad conceptual), de la memoria, de los sentimientos, del carácter, de la perseverancia, etc., a los que no podemos referirnos en detalle.
La infancia media recibe su marco por dos incisiones importantes, a los 10 y 13 años. Para nuestro planteo, esto significa, que la primera etapa de los 7 a los 9 años se destaca por el hecho de que tiene lugar algo así como una reversión del interés infantil. Si en la así llamada fase-Edipo el niño mostraba un interés en el otro sexo, al lado de otras inclinaciones, ahora, el otro sexo le es casi indiferente. Es como si el aspecto sexual de su interés se hubiese evadido, o tal vez, escondido. Justificadamente, esta fase evolutiva ha sido llamada por Freud “Epoca-latente”. En los grados con alumnos mixtos, esto se observa claramente. Las amistades abarcan sin diferenciación ambos sexos.
Después del tercer año escolar a los cumpleaños de varones casi siempre se invitan exclusivamente los amigos y las niñas invitan sus amigas. A la pregunta, porque los varones no invitan también a las niñas y las niñas a los varones, se recibe la contestación de los niños de la misma edad con respecto al otro sexo: “son demasiados estúpidos”, o, “son unos laxos”, según la jerga en uso, que es adoptado después de escucharlo de los alumnos mayores.
Esta inserción sicologica promueve un cambio no solamente inter-humano, sino también frente al mundo, sé vivencia ahora de un modo tal, que se depende de uno mismo. A menudo, se producen los primeros quebrantos en la relación originalmente armoniosa con los padres o con los maestros. La vivencia del niño se transforma de manera tal, que se rompe la unidad en la que vivía hasta ese entonces con el mundo y con los padres. La temprana edad llega a su fin, despierta una primera independencia, que al mismo tiempo significa separación. Se traspone un limite, que separa lo pertinente a la temprana infancia de la vivencia mas emancipada de la infancia media; Rudolf Steiner lo denomina RUBICON. De un lado y del otro del limite impera una constitución completamente diferente. Pueden producirse primeras dudas frente a la natural autoridad de padres y maestros. Del mismo modo aparece una postura interrogante con respecto a la propia procedencia, la pertenencia genética. ¿Mis padres, son mis padres?. O, en el caso de un solo educador, la pregunta acerca de la otra parte paterna. ¿Quién soy? de donde vengo; quienes son mis “verdaderos” padres, acaso soy adoptado?, esas inquietudes están presentes en el alma del niño de 9/10 años. Algo similar que en el décimo año de vida, acontece nuevamente en el décimo segundo, también aquí, una separación y egocentricidad que empero con otro indicio muestra una apertura hacia un amigo de la misma edad. Estas amistades generalmente se establecen con niños del mismo sexo, recién mas tarde, con la pubertad, aparece un interés mayor, a menudo oculto, frente al otro sexo.
Volvamos hacia el noveno año incluido: ahora, la relación hacia los compañeros del otro sexo se torna reticente, a veces distanciada, a menudo aparece antipatía, y en ocasiones, ya algo trabada, en fin: ya no impera la naturalidad. Finalizada la etapa del "“estado latente”, vale decir en relación con el paso a través del Rubicon, en algunos casos puede presentarse algo así como una metamorfosis de la ya pasada “fase del aprendizaje”: que aparezca, según la manera en que se ha vivido la época de la infancia, algo así como una relación neutra, no-interesada hacia lo sexual, o, una especie de curiosidad encubierta, o trabada. Con disimulo se observa a los demás; o puede suceder, que se levanten polleras, o se bajen pantalones, además de practicarse “posturas ocultas”, “juegos de doctor”, en un circulo reducido, etc,. También se practica el delatar: “Francisco esta diciendo malas palabras” (o algo parecido), y a la pregunta, ¿”Cuales”?, se enumera todo un vocabulario, que a pesar del tono acusador, revela todo un deleite de poder pronunciado. (T.Brocher). Allí, se documenta un aumento en el interés sexual.
Hacia el décimo año cumplido, le sigue el Rubicon una época del mayor equilibrio, donde, aunque los del mismo sexo se apartan, lo que no excluye empero los juegos y los emprendimientos en común. Con interés, se observa al otro grupo, aunque un grupo se cree superior al otro, según el sexo. Tanto en los varones, como en las niñas el crecimiento es muy similar, y también la figura: equilibrado y armónico. Ostentan algo así, como el habito del paraíso. Si preguntamos a los niños preescolares, lo que anhelan para el futuro, nos dirían, que la escuela es su meta. Los adolescentes también poseen un cumulo de proyectos para el futuro. Solamente durante la mitad de la infancia el estado que sé esta viviendo, es el mejor no se anhela otra cosa, el presente es el momento mas lindo. Antes de la caída a la diferenciación de los sexos, el “pecado original”, el comienzo de la unilateralidad del ser-humano, el niño esta viviendo en el Jardín de Edén.
Hasta en la capacidad física, en esta edad existe apenas diferencia alguna entre varones y niñas. Esto observa un cambio un poco antes en las niñas, alrededor del décimo segundo año cumplido. Allí entonces se observan transformaciones, relacionados con el ser-sexual humano. Tienen lugar no solamente procesos de crecimiento y de maduración, como ser en los ovarios así como en la glándula genital del varón, sino también las así llamadas características sexuales secundarias en la percepción son las primarias, se predisponen y pasan a desarrollarse. La vellosidad del pubis y las axilas, el crecimiento de la barba en el varón, el ensanche de las caderas y el crecimiento del busto, así como el deposito de grasa subcutánea en las niñas, la espalda más ancha en el varón, así como ambos, la aparición de aquellas glándulas sudoríferas, que trasmiten una exhalación determinada, todo ello acontece dentro de un proceso de maduración, que comienza con la pre-pubertad y necesita varios años hasta su conclusión. (D.F.Ausubel: “La edad Juvenil”).
A partir de ese momento empero los sexos cobran un “interés” del uno por el otro, de una nueva manera. A menudo puede observarse entre ambos una descortesía y hasta grosería y una disputa verbal, siendo, que las jóvenes casi siempre son las mas habiles en lo intelectual y en lo lingüístico. En el grupo de los de la misma edad, sobre todo en los varones, se va formando una manera de hablar que puede llegar a lo obsceno, que en el fondo intenta ocultar tanto la inclinación hacia el otro sexo ( a través de la rudeza y el tono ordinario), como la propia vulnerabilidad e inseguridad del comportamiento.
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