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Stefan Leber

Sexualidad y Misión Educativa

Traducción Ana María Rauh

Prologo

En los congresos públicos llevados a cabo desde hace años por las Escuelas Waldorf, una y otra vez se ha formulado la pregunta: ¿Qué dice la Pedagogía de Rudolf Steiner acerca de la educación sexual?.- Reprime, niega, la sexualidad? ¿Qué aspectos emergen de una comprensión cientifica-espiritual del hombre? Tanto en la vasta obra de R. Steiner, como también en las experiencias de las escuelas Waldorf existen amplios y significativos impulsos cognitivos, que empero no han sido tomados por escrito. Así confrontarnos con este tema., de inmediato resulta un problema básico, que en 1955 fue definido por Schelsky de la siguiente manera: “Hablar del comportamiento sexual publicamente, o escribir acerca del mismo, pertenecía a los asuntos vedados para el hombre común, permitido unicamente en casos ocasionales de mucha envergadura para un científico... La justificación de una postura tal, aun hoy esta ampliamente expandida a modo de traba anímica, es tomada empero por los intelectuales modernos, seguros de una conciencia multilateral y apertura espiritual sin prejuicios, como postura perdidamente anticuada... Así y todo, considero como exclusivamente correcta esa postura anticuada”.

 

 

Y como eso fue, y es así, el campo fue copado por aquellos que con respecto a la sexualidad tomaron una postura mas “liberada” que empero demasiado a menudo se inclino hacia la unilateralidad. Para el modo de ver a discernir aquí por nosotros, se torna consciente, de que en las diferentes posturas “se expresa la plena orientación del alma”, que por ello “se trata de toda la forma y la concepción del alma” cuando se habla de la sexualidad. Al respecto, “el mal entendido y la verdad” están separados únicamente por una “pared de tela de araña”.

 

Stefan Leber

SEXUALIDAD-INIDVIDUALIDAD-CONCIENCIA. A. Suchantke.

I.- Uno de los temas mas debatidos en el campo pedagógico es la enseñanza sexual, la educación sexual en la escuela. Los debates se llevan a cabo con los argumentos más diversos. Mientras que por un lado sé esta señalando sobretodo, que de este modo no se toman en cuenta para nada ni se brinda respuesta a las interrogantes existenciales evolutivos ni las necesidades de desarrollo del niño; el lado que apoya la iniciativa parte prevaleciente de aspectos socioculturales actuales y socio-politicos, de cuestiones que provienen del mundo de los adultos, y cuyos representantes en la mayoría de los casos se encuentran casi siempre alejados del trabajo pedagógico concreto con niños. No toman en cuenta por lo tanto, que los concernidos, los niños y los jóvenes se encuentran en contradicción. En una encuesta de gran envergadura, en la cual el joven de las diferentes capas sociales debía dar información acerca de la instancia mas adecuada según su opinión: escuela, medica de la familia o casa paterna, para brindar esclarecimiento, las respuestas fueron sorprendentemente singulares-la mayoria preponderante se inclino por los padres, en segundo lugar figuro el medico mientras que la escuela y maestro ocuparon un tercer lugar.

SEXUALIDAD Y MISION EDUCATIVA- STEFAN LEBER

EDUCACION SEXUAL-INCERTIDUMBRE EN ESTE SIGLO

En el curso de este siglo, la cuestión del “esclarecimiento” del niño con respecto acerca de la sexualidad y procreación –cuando y como- se ha conformado en excepcionalmente apremiante. Esto queda demostrado por el hecho que existe un verdadero diluvio de publicaciones científicas y científicas populares, indicaciones y folletos que tratan el asunto. Ese hecho muestra a su vez empero, la incertidumbre existente frente a esos temas. Dado que, en las cuestiones en las cuales el hombre ha adquirido seguridad acerca del contenido y acerca de la manera y acerca del como, por supuesto que huelga insistir una y otra vez mediante exposiciones escritas. Ha sido entonces la incertidumbre que se ha planteado, pero también la postura critica frente a una tradicional practica de iniciación que finalmente ha conducido a que se ha acumulado un inmenso material acerca de la pregunta de cómo ha sido llevado a cabo el esclarecimiento en las diferentes culturas. Es así, que la antroposofia cultural pudo mostrar maneras muy dispares a las situaciones actualmente imperantes- tal vez se trate de un grado inicial del modo, en el cual a los niños se le transmitía un conocimiento de la procreación y el parto, así como de la evolución embrional intermedia. Esa transmisión era, tanto en lo que al lado biológico se refería, como así también con respecto al contenido explicatorio, imaginativo-mitologico, armónico y concordante y uniforme a lo largo de extensas etapas de tiempo, con lo cual aseguraba su permanencia durante largas etapas del tiempo. Las imágenes y la transmisión empleados, variaban, según la vivencia respectiva a la infancia. Es así, que Magared Mead muestra en sus ya clásicos estudios tres tipos de infancia completamente diferentes, en un espacio reducido geográficamente; los mansos Arapesh de las montañas, los desconfiados Mundugumos con su rivalidad de los sexos y los Tshambuli, caracterizados por su matriarcado (“juventud y sexo, en las comunidades primitivas”).

 

 

La postura frente a los sexos marca la infancia, así como los comportamientos sexuales; esto lo estamos mencionando aquí, pero no profundizaremos el particular. De la misma manera, existen así mismo diferentes formas matrimoniales: al lado de la poligamia del hombre, tal, como lo conoce el Islam, la forma occidental de la monogamia con todos sus quebrantos, pero en algunos pueblos también, por ejemplo, nómadas tibetanos, o los esquimos, la poliandria; en uno de los casos, porque el suelo nutre únicamente una determinada cantidad de descendencia, en el otro, por existir escasez de mujeres, con lo cual un cazador casado posee derechos aun sobre otra mujer además de la suya. Así y todo, la vida se encuentra supeditada a severas reglas. Asombrados, los investigadores descubrieron que eran posibles aun normas muy dispares a las occidentales, relativizandose así, la tradición propia. Por diferentes que pudiesen ser los actos de introducción sexual para los adultos allí, son, por cierto, menos problemáticos para los niños que aquellos de nuestra actualidad.

 

 

En siglos pasados, esto cobraba vigencia también para nuestra propia cultura. Es así, que el historiador francés Philippe Aries ha comprobado, que por un lado a través de toda la Edad Media y hasta la Edad moderna, falto por completo toda concepción por lo típicamente infantil, vale decir, por el valor especial de la existencia infantil y por otra parte, por lo tanto no existía ni temática, ni campo vital reservado a los niños. Dicho de otra manera: vivenciaban con mayor o menor claridad una gran parte de aquello que esta relacionado con el acontecer procreativo y del parto, recibiendo respectivas explicaciones procedentes de contenidos de imágenes y de mitos, aprendiendo a conocer así, todas las circunstancias de la vida, incluyendo las interpretaciones pertinentes con toda naturalidad incluso, la muerte.

 

 

Recién cuando en la época del Renacimiento se fue plasmando un espacio de lo “privado”, que se apartaba de lo “publico”, vale decir de la vida cotidiana, que luego tomo forma así mismo en lo arquitectónico, la esfera de la unión sexual se fue separando del acontecer general, como algo casero, familiar y con ello, algo intimo-oculto: por vez primera en las construcciones edilicias el dormitorio es vedado a la mirada del conjunto familiar y de los huéspedes, constituyéndose en lugar de lo privado, de cuya “vida interior” de allí en mas, no participara la comunidad. Esto acarrea luego profundos problemas psicológicos, como así por ejemplo; también la cuestión de la “explicación” sexual. Dado, que recién cuando para el niño la percepción de la sexualidad se retrae a causa de repregarse hacia el dormitorio, aparece la pregunta referida a la transmisión del conocimiento. Al mismo tiempo desaparecen así mismo, los prototipos de interpretación imaginativa tradicionales, por el hecho de que ya no se entiende su contenido. Las Neurosis aparecen por lo tanto primero en la burguesía, la capa portadora de esa evolución.

Esa paulatina transición hacia lo privado se lleva a cabo paralelamente con aquel fenómeno histórico, que acarrea profundas influencias sobre la vida de la fe religiosa: la REFORMA. Ha sido la Reformación , que sobre todo en su expresión calvinista-puritana ha tenido también consecuencias decisivas para la revolución del ser humano para con la sexualidad. Mientras que en las épocas medievales un grupo destacado, o sea el orden del monasterio y el clero buscaron sobreponerse a la sexualidad, conformando a la castidad en esencial contenido de su búsqueda espiritual-religiosa, esa postura fundamental frente a la sexualidad es generalizada de manera tal por el puritanismo, que la sexualidad fuera de las misiones de procreación conyugal concuerda con el pecado. De allí en mas, la sexualidad como tal, es considerada licenciosa, como algo de lo cual no se habla o se habla tan solo en lo oculto. Por el hecho empero de que el poder instintivo de lo sexual seguirá imperando para el mantenimiento de la humanidad biológica, pero al mismo tiempo choca con la tradicional concepción moral cristiana al reprimirse el ámbito “inferior”, el comportamiento frente a la sexualidad se torna discrepante, vale decir, carente de protección.

Esa contradicción no obtuvo su expresión definitiva desde un comienzo, sino recién cuando el critico movimiento del racionalismo, el “esclarecimiento” filosófico del pensar en el siglo 17/18, permitió la permanencia existencial únicamente de la actividad intelectual de aquello “que se ve”, siendo eliminado y suprimido todo lo milagroso, misterioso de esa concepción del mundo. Así y todo, el ámbito de la fe religiosa siguió existiendo a pesar de ello, como fuerza imposible de suprimir, por dos motivos: en primer lugar, el hombre vivenciaba dentro de sí algo poderoso, algo, que él reconocía como divino; y en segundo lugar, en los fenómenos de la naturaleza hubo permanencia de lo inexplicable: los terremotos, la sequía, las catástrofes de las grandes tormentas en la tierra y en el mar, que seguían ocultando sus orígenes, colocando al hombre frente a enigmas. En la medida empero, en la cual la certidumbre de la fe se opone al esclarecimiento meramente racionalista, se va formando un ambiente de hipocresía, de estrechamiento, de mojigatería. Y ha sido sobre todo el final del siglo 19 que aporto un determinado clima de invernadero, de falta de veracidad interior. El catolicismo se vio menos afectado por esa situación de doble fondo, dado que a la par de la observancia de determinados contenidos de la fe, existía así mismo espacio para una vida con plenitud de los sentidos, tal, como nos muestra por ejemplo; la cultura del barroco.

Es así, que desde la finalización del siglo 19, el hombre se encuentra frente a una misión cognitiva; “... tomar conocimiento del ámbito de la sexualidad, darnos cuenta, de que se trata, cuando hablamos de procreación; cuando hablamos del desarrollo embrional y el proceso del parto”, tal como un segundo ejemplo de inseguridad del conocimiento nos ejemplifica ese hecho tal vez con mayor intensidad aun: En “Panorama de la ciencia y la Técnica ” (N° 17, 1978) se discute la cuestión, si no es posible determinar de antemano el sexo del niño o nacer y corregirlo, en el caso de que no resulta ser el sexo preferido. ¿Por qué los padres que están esperando la llegada al heredero varón tienen que confrontarse con la decepción de la llegada de una niña? ¿Acaso no podrá ser planificada primero la llegada del varón, y luego, tal vez, la llegada de la hija? ¿Qué consecuencias podrían ser acarreadas a causa de una intervención manipulada?. En la exposición mencionada se supone, que entonces se realizarían 106 a 107 nacimientos de varones, frente a 100 nacimientos femeninos; por el hecho de que nuestra sociedad, marcadamente machista, evidentemente se le otorga una importancia mayor al advenimiento al portador del apellido. Existen empero un sabio proceso de distribución de los sexos, hasta la fecha no descifrado, en el caso de que la naturaleza actúa sin trabas: el numero de nacimiento de las niñas es siempre levemente mayor a aquel de los varones. En ocasión de las guerras, en las cuales mueren prevalecientemente hombres, el estado así equilibrado variaba de manera tal, que entonces nacían mas varones, en una relación de 108-110-100; evidentemente, para equilibrar nuevamente la desproporción ocasionada por el accionar humano. Este hecho ha sido observado en diferentes países, al cabo de acontecimientos bélicos, a través de varios años, hasta que luego se llego nuevamente a la relación anterior, habitual.

¿Qué características debe poseer una imagen humana para que integre esa proporción de sabiduría imperante en la naturaleza, con una comprensión real de la vida, y sin interpretarla meramente como mecanismo muerto? Antes de dedicarnos a la profundización de este tema, tendremos que tomar en cuenta los cambios de gran envergadura que han tenido lugar en el criterio de la humanidad frente al tema sexual.