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Sexualidad y Misión Educativa - Parte 10 INSTANCIAS PERTINENTES En relación con la edad escolar (edad infantil media) tenemos que formular nuevamente la pregunta acerca de que instancia es competente acerca de la pedagogía sexual. Generalmente, la intimidad necesaria esta dada en el seno familiar, mas que en ninguna otra institución. “Ninguna institución pedagógica puede asumir la educación sexual bajo las mismas condiciones como los padres, es por ello, que no puede ser asumida por otras instancias sociales (se refiere a la escuela) sino que solo puede ser complementada por las mismas (Kluge). Como empero esta misión, que sin duda existe, es llevada a cabo por los padres de manera diferente, es omitida, necesariamente queda a cargo de la escuela, o, de la calle. Actualmente, la misión de la información sexual es considerada, al lado de la transmisión del conocimiento adecuada a la edad, “necesaria para facultar al niño a expresarse lingüísticamente de un modo apropiado, evitando las así llamadas denominaciones vulgares y los términos medicinales técnicos, además, de humanizar la sexualidad del ser humano” (Kluge). En contra de este emprendimiento, totalmente fundamental y comprensible, que puede justificar las misiones propias de la pedagogía sexual escolar, se objeta empero a su vez, que el educador, dada su procedencia de clase media se ve impedido a “relacionarse acuanimamente con el plano lingüístico de los jóvenes. Existen limites objetivos para poder captar en todo su alcance, la expresión lingüística vulgar de los jóvenes proletarios... Esa incapacidad explica el afán denunciador, con el cual el así llamado lenguaje vulgar, como lengua del bordillo” es tratado de ser extirpado de la practica escolar” (Guntther Amendt: “Lenguas y Sexualidad”).
SE deja de lado el hecho, de que la educación no debe ser mera fijación de lo tradicional, vale decir, cultivo de aquello que el niño ya ha adquirido, ya la carencia de una denomina unitaria en el lenguaje usual para los órganos sexuales, es un fenómeno que habla por sí mismo. ¿No muestra, que el ámbito de lo intimo evidentemente en cada pareja, en cada familia es recreado por denominaciones propias e individuales, vale decir por una “procreación lingüística”, tratándose del ámbito de la procreación biológica y la orgánica pertinente?. Desde esa creación lingüística individual luego se deslizan denominaciones al lenguaje vulgar, por ejemplo: 90 para la vagina, para la masturbación, alrededor de 40, igual numero para el pene, etc. (Brocher); así y todo, no existe una denominación neutral, uniforme, excepto de las palabras en latín, o su traducción, dentro del vocabulario cientifico-medico. Ese lenguaje (vacante en lo neutral y en lo emotivo) se tendrá que utilizar en la instrucción escolar, según la legitimación pedagógica; por cierto, que podrá ser empleado activamente por el niño, si al mismo tiempo se cuenta con la presencia de su propio lenguaje, así como el de los padres y compañeros.
Es así, que a pesar de toda la concordancia de los pedagogos en el sentido de que los hogares cumplen solo deficientemente su misión, no se ha podido llegar al acuerdo de un mandato para la escuela, aunque en el interior se ha llegado a un acuerdo constitucional con respecto a esa misión, queda abierto tanto el modo, como también la envergadura, (Kluge), así como el método y el cómo de la transición. (En el plano, didáctico de la cuidad de Bremen se presentan los siguientes temas para la etapa primaria: Bases biológicas (sexualidad, procreación, diferenciación sexual, instinto sexual); Organos sexuales (construcción y funciones); Comportamiento en la infancia (Onania, juegos sexuales, comportamientos de los niños, etc.,) Encuentro de los sexos (conocerse, enamorarse, amistad, amor); problemas del comportamiento social, además: desnudez (vergüenza, mojigatería); cuidados del cuerpo e higiene social; procreación, embargo; falsos amigos de los niños).
Es esta, ciertamente, una expresión del deficiente conocimiento del desarrollo infantil, y con ello de la receptividad y afinidad con respecto al problema de la sexualidad. Es por ello, que no puede existir una materia dedicada al estudio de la sexualidad, si empero, el aspecto de la educación sexual como parte del así llamado proceso educativo, que como tal debería ser tomado en cuenta conocimiento por el educador (padres como maestros).
Puede observarse una fuerte generalización, así como también una sistematización del tema (en el sentido de meta de aprendizaje y examen exitoso), así como una generalizada precocidad. ¿Qué sucede empero con los contenidos, cuando sus delicadas cualidades se conforman en materias didácticas y de aprendizaje? ¿Acaso, no se enajenan del alma interrogante e intuyente? Un alumno del tercer grado tenia “estudio sexual” y al respecto y para asegurar el conocimiento tenia que realizar su tarea del hogar. Una tía, ocasional visitante, pregunta al niño sin saber con que estaba ocupado el niño, cuanto le faltaba para finalizar la tarea. Respuesta: “Solo tengo que pintar de azul mi útero” (sobre un croquis preconcebido). Esto nos muestra, de que manera se mueven los niños dentro de la materia escolar: se torna “objeto”, lo cual es ventaja y desventaja a su vez. Queda la pregunta: ¿Acaso, debajo de ese mundo del estudio realista de los objetos transmitido por la escuela no se edifica una esfera oculta, intima, personal, tal vez atascado, que luego cobra una existencia dual: aquí el conocimiento, allá, lo propio? ¿Y como se obtiene la concordancia? Es difícil saberlo. (El temor, de que la educación sexual, se conforme en una enseñanza de estudio sexual, sigue vigente. Al respecto, Rudolf Affemann nos dice en su libro “La sexualidad en la vida de los jóvenes” (1978): La enseñanza transmite “conocimiento del estudio del sexo”. Es captada con la conciencia del alumno y es elaborada mas, o menos. No llega empero al inconsciente del alumno. La educación sexual intenta en cambio, brindar una formación integral al alumno”) Si aquí se apela en contra de una pedagogía sexual institucionalizada y formalizada, es a causa del hecho de que aunque se exige el estar despierto, la espontaneidad y sensibilidad del maestro frente a las preguntas de los alumnos a partir de la misión educadora misma, considerando a su vez empero, que la precocidad y la sistematización y toda examinacion del conocimiento constituyen una “Invasión de la escuela” al distrito interno del alma infantil. En el caso de una apelación prematura se impone, además, el interrogante, de que manera actúan contenidos para los cuales no existe aun, una correspondencia anímica interior, puesto que esa sexualidad, que erróneamente se supone existente del nacimiento hasta la muerte, en actividad, se forma como cualidad recién en la época de la madurez. No a partir de una represión disfrazada, sino a partir de un propósito humano, en el desarrollo infantil no se hablara de un modo sistematico-penetrante, sino en todo caso de modo incidental-discreto y con respecto al temario sexualidad. La objetivación que ocasiona la escuela con casi todos los asuntos que toma en sus manos, no promueve un desengaño solo, cuando el maestro posee libertad de configuración y no persigue simultáneamente pretendidas metas implícitas. La así llamada Educación libre de represión, orientada hacia una sociedad en busca de placer, posee metas dispuestas por adultos y no por los niños. Las valoraciones subyacentes no resisten el análisis critico, tal como lo hemos observado en el emprendimiento de Freud, encubren a su vez, la realidad antropológica. 103 A diferencia de otras materias didácticas, que deberían desarrollar el conocimiento y las facultades allí involucradas durante un tiempo que se extiende mucho mas allá de la época escolar, la misión de la pedagogía sexual escolar puede ser considerada únicamente en la centralización en el niño, su estado, sus vivencias, su ser.
Toda instrucción institucionalizada necesariamente desconoce esa realidad requerida por la situación especial de cada niño en particular, con su estado anímico de tinte peculiar, único, las circunstancias individuales de los alumnos aquí, y ahora que deben ser tomados en cuenta.. Para nosotros, humanidad existe únicamente cuando son evaluados los sentimientos emotivos, las intimas tensiones y la carga del conocimiento y de la desilusion, con referencia exclusiva a cada niño. El poder lograr esto, preponderantemente es asunto de la familia: la madre, el padre. Existe empero la antítesis, que la capacidad paterna es algo cuestionable, es por ello, que también la escuela, aunque no institucionalmente, pero si, a través de los maestros en particular y acorde a las necesidades, puede aportar su asistencia. La misión de la escuela no posee carácter original, es mas bien, subsidiario. Debería ser, prevalecientemente, misión de la escuela, dar y brindar a los padres las necesarias ayudas pedagógicas: conocimientos psicológicos, evolutivos, o sea: cuando determinadas preguntas posiblemente aparezcan con anterioridad a lo previsto, cuando se mueve un interés especial acerca de las cuestiones de la sexualidad, lo que sucede en el grado, etc. Podrán observarse notorias diferencias entre los niños. A través de informes y charlas en las reuniones con los padres, por ejemplo: a partir del tercer grado, esa “instrucción” de los padres puede hallar su lugar pleno de sentido dentro de la misión pedagógica de la escuela, a través de la cual colabora en la educación en su conjunto: acerca del estudio de la naturaleza, los mitos y captando las preguntas que viven en el niño, tal, como ya hemos dicho. Como la sexualidad conforma una parte del ser humano, a su vez, la educación en su conjunto participa en la educación sexual, y no solamente la enseñanza referida a las ciencias naturales o a la religión, sino, toda enseñanza: la estética, así como la historia, o la educación artística. De modo inconfundible, todo tiene que prestar su aporte a la formación de la personalidad, tal, como también mas adelante a partir de la personalidad deberán ser dominado los impulsos sexuales. Una pedagogía bien entendida dará respuestas a preguntas y problemas y descubrirá las necesidades respectivas, a partir de las premisas de los alumnos, su situación, la percepción comprensiva así como a partir de los procesos evolutivos. Entonces, el maestro estará facultado a su vez, a poder actuar, hablar, clarificar, aconsejar, orientar.
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23-2-2002
Es así, que a lo largo de toda la época escolar esta vigente el problema de los “amigos de los niños”, y, al lado del hogar paterno, debería ser encarado también por la escuela. Según su ser, el niño es abierto, y confiado, vale decir, poco desconfiado, bellas cualidades lamentablemente muy poco frecuentes en los adultos. De este hecho se vale el “seductor”, de los cuales muchos existen, pide “ayuda”, despierta curiosidad, “promete algo”. Demasiado a menudo proceden del circulo de conocidos de los padres; luego, existen a su vez las exhibicionistas de todas las edades, los que dan rienda suelta a sus instintos, los groseros, y aquellos que se deleitan hablando de lo sexual y para los cuales constituye un placer y un estimulo tocar a un niño. La misión pedagógica es, conservar la confianza y un estar atento, vale decir, un comportamiento no-infantil. No es necesaria la explicación exhaustiva del propósito de estas personas y el porque de su actuar, para establecer un equilibrio.
De todos modos, el tema de la “violencia sexual”, así como el del maltrato sexual infantil, es un capitulo penoso. Se supone, que solo uno de cada 18 o 20 caso de acoso sexual a niñas llega a publico conocimiento. (Bergit Diebel: “Las solitarias niñas pequeñas”), esto equivale empero, que en 1986 se conocieron unos 1.300 casos de violación de niñas y 3.000 casos de víctimas varones de violencia sexual; siendo la edad de las víctimas variaba en la mayoría de los casos entre los 6 y los 14 años, lo cual entonces arrojaría una cifra real de 300.000 niños y jóvenes, (información del Parlamento Federal).
Según las investigaciones inglesas, y también las americanas, en el 5, a 10% de todas las familias acontecen maltratos infantiles-sexuales en el mismo seno de la familia. Los casos son excepcionalmente diversos, van desde el exceso por parte del mismo padre hasta aquel llevado a cabo por amigos de la familia. Por el hecho de que casi todas las personas consideran inaudito este abuso, no se habla del asunto, ni siquiera en la intimidad. Prejuicios hacen que el tema sea tabú: se opina, que se trata de lamentables caos aislados, ejecutados por trastornados síquicos; se supone, que ocasionalmente pueda suceder en las capas bajas de la población; y se alega que debemos cuidarnos de hacer caso a la fantasía infantil... Es un hecho real empero, “que las niñas con frecuencia mayor, están expuestas a violencia sexual en el intimo circulo familiar y el de las amistades, de lo que hasta ahora se suponía”. (Birgit Diebel). Se torna difícil, desmantelar esos hechos. A menudo existen “sistemas alterados en sus relaciones dinámicas”, a menudo con desaparición de limites entre generación y generación. Las violaciones se realizan casi siempre antes de la pubertad. “Una violación, o un maltrato sexual no es comunicable. Es así, como las mujeres describen su silencio siendo niña. No existen palabras posibles para aquello que vivencian o han experimentado. Si así y todo hacen el intento de participación y se encuentran con la mínima señal de duda del interlocutor, caen dentro del silencio... Después de la primera experiencia de violación, nada es ya como fuera antes... Las consecuencias de la violencia sexual son muy dispares individualmente. A menudo no es posible descubrir la relación entre estos hechos y posteriores afecciones síquicas y sicosomaticas. El ocultamiento de las experiencias de abuso a menudo es tan perfecto, de modo tal, que existen los padecimientos sicosomaticos, con causas desconocidas”. (Birgit Diesel).
Volvamos a la pregunta acerca de aquello, que debería ser contenido de toda información: “No es decisivo el contenido, sino la relación de contacto que brinda seguridad, es decir, que posibilita una identificación con el adulto, lo cual en definitiva permite la asimilación y aceptación de los contenidos que han sido reconocidos”. (Brocher). O: en un principio se recomienda no avanzar activamente, sino en varias materias, ofreciendo contenidos para su discusión”. (Brocher).
Como educador tenemos que recordar siempre la apertura del niño hacia el adulto y su orientación plena de confianza hacia el mismo. Para validez generalizada, que el joven luego se libera de ataduras tradicionales, para replegarse hacia la interioridad que esta despertando en el. Se abandona a sus añoranzas y sus sufrimientos, recluido en su interior. Suele cerrarse frente a padres y maestros en lo anímico, hasta que encuentra nuevos ideales, de su propia elección. La única atadura que posee cierta durabilidad es la que lo une a un amigo de la misma edad, o de un grupo. Es por ello, que la relación paterna hacia el niño hallara resonancia correspondiente en mayor medida antes de la pubertad propiamente dicha, que decrece después de los 13 años, y a veces abruptamente.
A través de la orientación casi siempre mayor hacia los jóvenes de la misma edad, existe a su vez una posibilidad efectiva de influenciacion del púber, dado que dentro del grupo a menudo se transmiten los modos de comportamiento y las normas que se apartan del mundo de los adultos y se propagan allí, conceptos de valores, que aparentan ser “propios”, que a menudo empero son introducidos por mayores. La comercialización actual que impera en todos los ámbitos de la vida, ha descubierto por cierto esas influencias y las utiliza para sus propios fines. ( Es así, que a través de una chapucería fílmica, que en un principio parecía estar orientada hacia los adultos, se sugiere en nombre de la ciencia y la denominación “Reporte de la joven estudiante”, aquello que se aporta de la concepción de los padres y de la cultura hasta ahora vigente, la relación sexual necesaria con la entrada a la madurez sexual para la descarga de los deseos sexuales. Entre los “jóvenes de la misma edad” que aparecen en la película, se desacredita una joven que aun no fue “exitosa”).
De esta manera, en la actualidad un determinado interés de aprovechamiento económico utiliza el hecho de que debe ser tomado en cuenta por los padres de niños de esa edad: el paulatino alejamiento “natural” del alma infantil de las ataduras recibidas, sobretodo, por parte de “autoridades” anteriormente apreciadas, por cierto, también la receptividad con respecto a consejos de jóvenes de la misma edad, y lo que propaga serlo, sobretodo, en los medios, en el mercado discográfico, etc.,. Es por ello, que es necesario establecer valores ya con anterioridad a la entrada a la madurez y transmitirlos. Es importante al respecto, que en todos los casos que el niño formule preguntas, estas sean contestadas siempre y que en oportunidad de las crisis puedan presentarse, los padres pueden situarse en el lugar del propio niño, tomando un sincero interés en su vida interior, sin ser cargoso. Con ello, llegamos a la edad juvenil propiamente dicha, que comienza con la pubertad. (14-15 años).
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