|
Sexualidad y Misión Educativa - Parte 4 ESBOZO D EUNA NUEVA COMPRENSION DEL SER HUMANO, ANTE EL TRASFONDO DE LA TEMPRANA EDAD Miembros del Ser Pensemos en un recién nacido. Vivenciamos en primer lugar la corporeidad, aunque inconclusa, plenamente humana. La piel, fuertemente rojiza, casi violeta, a causa de la fuerte irrigación sanguínea, luego, la maravillosa fragancia, todo esto se manifiesta a los sentidos del espectador. ¡Cuan sensorio es ese cuerpo! Posee figura, peso, extensión y fragancia. Pero así y todo, queda la pregunta: ¿Ese cuerpo, ya es el hombre? Justamente en lactantes puede ser observado de modo impresionante, que aun esta actuando otra cosa. Notamos en ellos, o, a través de ellos, algo así como la replica de una realidad mucho más profunda: Repentinamente se dibujan en ese semblante movimientos de una dramaticidad, como nunca después podrán ser vistos. Constantemente tiene lugar en el gesto algo altamente diferenciado, que como espectador difícilmente podemos captar. Comparativamente, en lo que al adulto respecta, este nos hace recordar con su mímica a un actor sobre el escenario que justamente sé esta riendo por un chiste de un cómico, y, cuando el cómico de inmediato pasa a dar un anuncio trágico, el primero aun presa de lo dicho en primer lugar, sigue riéndose. Recién al cabo de un rato se pasara a realizar el contenido apesumbrante del segundo anuncio, y la mímica tomara una forma rígida. En el lactante, se observa justamente lo opuesto: reflejos anímicos, altamente dinámicos se van formando constantemente en el espejo del gesto; a modo de ondas provenientes del insondeable mar del interior, sin que pudiésemos captarlos plenamente, jamas. ¿Eso insondeable, inconsciente, que paulatinamente se va apoderando consciente, intencionalmente del cuero, configurándolo, dominando, no es acaso el ser espiritual del hombre, que sé esta encarnando? Al lado de lo sensorio, aparece algo que se halla detrás del mismo, que se refleja en el juego fugaz del gesto, sin tomar aun morada permanente.
Al lado de una DINAMICA que pasa rápidamente en el tiempo, como ser esa mímica y las características corporales (peso, aspecto), existe una manifestación adicional, de mucha más difícil comprensión, aunque no menos impresionante: ese cuerpo sensorial mismo se va transformando LENTAMENTE de manera tal que podríamos decir: no “es”, sino que “sé esta haciendo”. Si no hemos visto un niño durante algún tiempo, apenas podremos reconocerlo. ¿Quién podría captar plenamente esos cambios que han tenido lugar paulatinamente? Nadie!. Unicamente, que guardemos en la memoria la percepción anterior, para compararla con las similitudes presentes. Esto conforma un acto de actividad espiritual, la memoria, que podría facilitar en lo posible, estados futuros en nuestra fantasía.
Esas transformaciones, que tendremos que tener presentes en nuestro interior, son, en el mundo de las manifestaciones algo diferente que aquello que tiene lugar en el juego de la mímica, señalando otra realidad, la anímica, de modo tal, que ya podemos señalar tres maneras de ser de la existencia humana: 1° Primeramente, la corporeidad, aquello, cuyo peso puede ser definido, por ejemplo: 6132 gramos . Tiene peso, por tratarse de materia. Llamémoslo físico; es la corporeidad exterior a la que denominamos CUERPO FISICO. 2° Existe empero luego otra capa, que se expresa en estados constantemente cambiantes, en expresiones, vale decir, en comunicaciones de lo interior hacia fuera; ya sea, en aquellas formulaciones inimitables de sonidos, de exigencias, que en el niño muy pequeño luego pasan al sollozo, hasta conformarse, finalmente, en enérgico grito de solicitud. Aquí, estamos frente a SENTIMIENTOS insertos dentro de esta corporeidad, sentimientos con estados anímicos interiores, que actuan en alternancia. Lo que de esta manera se manifiesta, dado su estrecha unión con la corporeidad, lo llamaremos CUERPO ANIMICO, o CUERPO DEL SENTIR. 3° Y entre esto, que se manifiesta como alma y la corporeidad, yace aquel ámbito de la vida, que también esta relacionado con el cuerpo, que se desarrolla completamente dentro del tiempo, vale decir, esta sujeto tiempo con un desarrollo procesual. Se documenta en procesos del crecimiento, de la configuración del cuerpo, de su desarrollo, pero también en el metabolismo. Podemos hablar entonces de CUERPO DE LA VIDA , o CUERPO DEL TIEMPO, al estar señalando lo que en el tiempo aparece configurado. El hecho de que una corporeidad con todo el cambio de materia reciba su figura, que va transformándose en el tiempo, es una fuerza plasmadora de cuerpo, que como estructura, puede ser denominada Cuerpo de vida, o, según tradición mas antigua, cuerpo eterico.
Existen entre niños de edad diferente aun otros fenómenos peculiares: al parecer un cochecito-cuna, se sienten atraídos por él y tratan de mirar hacia adentro. En niños muy movedizos, que habitualmente hablan en un tono de voz elevada, se observa una sorprendente transformación al estar mirando al lactante. Contemplan en silencio y entrega y hasta podría decirse con devoción al nacido después de ellos; se puede tener la impresión de que su silencio es el de reverencia. ¿Qué estarán percibiendo los niños en ese caso? Tal vez, algo similar que los adultos. Seguramente, el milagro del estar situado mas cerca de lo Perfecto, el esplendor de la imagen humana arquetípica en su forma aun en evolución. Damos un ejemplo como ilustración: Junto a un semáforo se encuentran parados dos autos, uno al lado del otro, en un caluroso día de verano. Desde la ventanilla baja de uno de los vehículos un chico de unos siete años, saluda al vehículo de al lado diciendo: “Hola” a su conductor, saludándolo con la mano en alto. El hombre, con un rostro muy serio, ocupado en su interior con sus problemas, levanta la mirada fastidiada, luego cambia su expresión y sonríe al niño. Luego pregunta: “¿Cómo te va?. Seguro que vienes de la escuela y tuviste matemática.” La respuesta del niño: “sí”. ¿Seguro, que no te gusta demasiado?” “No”. “A mí tampoco me gustaba”. En eso, el semáforo pasa a amarillo, ambos vehículos inician la marcha, en el volante, un “hombre cambiado”, afectado por el ser de lo infantil, de algo superior. 4° ¿Qué acontece de esta manera por el niño, que aporta a nuestra existencia? Se trata de un efecto, que se basa en lo imponderable, que no pertenece tan solo a la corporeidad, ni a los procesos de crecimiento, ni al reflejo anímico, que constituye en cambio, lo específicamente infantil. Posee un efecto excento de material, es perceptible a través del sentir. Irrumpe en la estructura cerrada del adulto, aportando su hechizo; puede olvidar entonces por un rato, sus preocupaciones cotidianas. ¿De donde proviene ese imponderable, ciertamente “navideño”, extra-infantil, que posee ese poderoso efecto? Un fulgor rodea al niño, que en el caso del adulto se ha interiorizado, “encarnado”, aportando desde adentro, LA CONCIENCIA DEL PROPIO SER. Con ello esta relacionado el sentimiento de la propia certidumbre, supremacía, pero también el sentimiento de la preocupación.
Es el “Yo-preexistente, proveniente de lo pre-natal, que rodea al niño, dándole fuerzas incomparables. “El hombre alcanza su culminación humana recién a la edad adulta. El niño participa aun en lo divino. Es por su naturaleza, divino-humano, antes de tornarse plenamente humano. Y entre los seres humanos, en realidad es tan solo el hombre quien llega al pleno piso humano. Si no altera su ser, la mujer aun posee participación en lo divino y naturalmente sigue siendo divina-humana. Mediante y a través del ser-infantil como imagen arquetípica, que se refleja en la naturaleza del niño y a través del misterio de lo eternamente-femenino en la naturaleza de la mujer, la humanidad se eleva por encima de sí misma. Ese doble, misterio se refleja en todas imágenes transfiguradas de la Navidad , de la Madonna con el niño Jesús. (E. Bock "“infancia y Juventud de Jesús"” Es así, que tenemos que registrar otro factor al lado de aquel que actúa en el cuerpo físico, en el cuerpo del tiempo y del alma: una vez que el ser humano se ha conformado en "“hombre"” como adulto, le falta ese resplandor que aun rodea al niño. Se ha conformado entonces en centro dentro del cual se halla encerrado su naturaleza espiritual, a veces, llamándolo a acciones, a veces fatigado, a veces congestionado, a veces sublimándolo, empujándolo, elevándolo sobre si mismo.” (Teosofía GA 9).
|